40232(28-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

     FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

Aprobado  acta Nº  436   

Bogotá,  D.C.,  veintiocho de noviembre de dos mil doce (2012).   

V   I   S   T   O  S   

La Sala resuelve acerca de la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Samir   Navarro   Machacón,  contra  la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Superior  de Cartagena, el 21 de junio de  2012,  mediante  la  cual  confirmó la proferida por el Juzgado Sexto Penal del  Circuito  con  Funciones  de Conocimiento de la misma ciudad, el 14 de diciembre  de  2011,  que  lo  condenó como autor de la conducta punible de actos sexuales  con menor de catorce años.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                      

1.  Los primeros fueron sintetizados por el  juzgador de segunda instancia de la siguiente manera:   

“…tuvieron  ocurrencia  el 8 de mayo de  2011,  cuando  siendo  aproximadamente  las 12:20 del mediodía, en el barrio El  Bolsillo,  del  municipio de Clemencia –  Bolívar,  fue  capturado  el  señor  Samir Navarro Machacón de  veintinueve  (29)  años  de  edad, porque supuestamente realizó actos sexuales  diversos  al  acceso  carnal  a  la  niña  D.S.C.T. de diez (10) años de edad,  consistentes  en  pedirle  que se bajara los pantalones, tocarle los senos y los  genitales,  a cambio de dos mil pesos $2000, todo esto ocurrió aprovechando que  la   niña   se   encontraba   en   ese   lugar  viendo  televisión”.   

2.  Por los anteriores hechos, la Fiscalía  General  de  la  Nación,  presentó  escrito de acusación, contra Navarro  Machacón,  por  el  delito  de  actos  sexuales  con  menor  de  catorce años,  cuya audiencia se llevó a  cabo el 23 de junio de 2011.   

3. Cumplido los trámites de las audiencias  preparatoria  y del juicio oral, el titular del Juzgado Sexto Penal del Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento de Cartagena, el 14 de diciembre de 2011, dicto  sentencia  de  primera instancia, en la que condenó al citado acusado a la pena  principal  de  120 meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el mismo término, como autor  de la conducta punible  anteriormente citada.   

4.  Apelado  el  fallo  por el defensor, el  Tribunal  Superior de Cartagena, el 21 de junio de 2012, al resolver el recurso,  lo confirmó.   

Contra la anterior decisión, el profesional  del  derecho  que vela por los intereses del procesado  interpuso recurso de casación.   

S  Í  N  T  E  S  I  S   D E L   L I B E L O    

         El  defensor  con  base  en  la  causal  tercera de casación,  según  la  sistemática  reglada  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  presenta  un sólo reproche contra el fallo, así:   

Único cargo  

Acusa  al  sentenciador  de  haber  violado  indirectamente   la  ley  sustancial,  por  desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  la  prueba,  derivado de un error de hecho por  falso raciocinio.   

Comenta  que  el  juzgador  incurrió en el  anterior  desatino,  habida  cuenta que al valorar los testimonios de John Jairo  León,  Ely  Romero  y Luz Mary Barbosa dedujo que ellos no se encontraban en el  lugar  de  ocurrencia  del hecho delictivo. Sin embargo, posteriormente coligió  que  ellos  si estaban en ese sitio “y sí se dieron  los actos sexuales”.   

Aduce  que  los  peritos  forenses  Carlos  Alberto  Cabarcas  de  los  Ríos  y Wilson Alexander Pérez Flores son claros y  precisos  en  afirmar  que  la menor no presentaba lesión a nivel de sus partes  “nobles”,   que  física   y   sicológicamente   se   encuentra   bien,  esto  es,  sin  ningún  trauma.   

Recalca que para los jueces sí se cometió  el  delito  contra  la  libertad y el pudor sexual, sin que el Estado lo hubiese  demostrado.  Acota que los sentenciadores únicamente se dedicaron a analizar el  testimonio  de  la  menor  y  el  de  su  progenitora,  descartándose los de la  defensa.   

De  otro  lado,  recuerda  que el procesado  reprendió  a  la menor y adujo que nunca la había tocado. Dice que las pruebas  deben   apreciarse   en   su   conjunto,   confrontándose  en  sus  expresiones  materiales.   

Asevera   que   el  sentenciador  valoró  equívocamente  los testimonios de John Jairo León y Ely Romero Cantillo, en la  medida  en  que  no obstante ser testigos presenciales, quienes narraron lo real  acaecido,  dedujo el grado de conocimiento de certeza en cuanto a la 4existencia  del hecho y la responsabilidad del acusado.   

Anota  que  en  el  evento  de  haber  sido  correctamente  apreciados  los  elementos de conocimiento, el fallo habría sido  absolutorio a favor de su representado.   

En otro acápite que denomina error de hecho  por  falso  juicio  de  existencia, asevera que el Tribunal supuso las versiones  juramentadas  de  Martha  Milena Barboza Orozco y María del Carmen Reyes Ariza,  puesto  que  se  arribaron a conclusiones que no se derivaban del texto de estas  probanzas,  a  partir de las cuales se confirmó el dicho de la menor y el de su  progenitora, en orden a fundamentar el fallo condenatorio.   

Por lo expuesto, depreca a la Corte casar la  sentencia  impugnada  y,  en  su  lugar,  absolver a Samir Navarro Machacón del  delito por el cual fue condenado.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

         

La   casación   en   la   Ley   906   de  2004   

De   tiempo   atrás   la   Corte   tiene  establecido1,   en   criterio  que  en  esta  ocasión  se  reitera,  que  esta  impugnación  no  ha  sido  concebida  como  un  instrumento que dé cabida a la  continuación  del  debate  surgido por razón del proceso, el cual se encuentra  culminado,  a  manera de instancia adicional a las normativamente previstas para  el  respectivo  trámite,  sino  que  por  el  contrario, corresponde a una sede  única  en  la  que  se  parte  del  supuesto  que el juicio ha terminado con la  emisión  de  la  sentencia  de  segunda  instancia, y que ésta no solamente es  acertada   sino   ajustada   en   un   todo   al  ordenamiento  jurídico,  cuya  desvirtuación compete al demandante.   

Los   intervinientes   en  la  actuación  judicial,  sólo pueden lograr dicho propósito a través de la presentación de  una  demanda  escrita,  en  la  que  se  identifique  la sentencia recurrida, se  acredite  la legitimidad y el interés para recurrir, se expresen con claridad y  precisión  los  fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de  la pretensión, y se  demuestre  la  objetiva  configuración  de  uno  o  varios  de  los  motivos de  casación    taxativamente   previstos   por   el   Código   de   Procedimiento  Penal.   

En el libelo debe demostrarse así mismo, la  necesaria  intervención  de  la  Corte para cumplir, en el caso concreto, uno o  más  de  los  fines  inherentes  al recurso extraordinario, los cuales aparecen  previstos  en  el  artículo  180  de la Ley 906 de 2004. De ninguna otra manera  podrían  ser  entendidas las expresiones contenidas en los artículos 181 y 183  ejusdem,  según  las  cuales, la casación resulta procedente contra sentencias  de  segunda  instancia,  “cuando afectan derechos o  garantías  fundamentales”,  y que en la demanda se  deben    señalar    “de    manera    precisa   y  concisa”,    las   causales   invocadas   y   sus  fundamentos.   

La  Corte  insiste  en  indicar  que  en el  sistema  procesal  reglado  en  la  Ley  906 de 2004, no se exonera al censor de  cumplir  con  unos  mínimos  requisitos  de  forma  y contenido que le permitan  superar  el  necesario  juicio  de  admisibilidad que por ley compete realizar a  esta  Corporación,  con  claro  desarrollo  en  el artículo 184 del mencionado  estatuto,  que  la  faculta para no admitir al trámite aquellas demandas en las  cuales  se  establezca  que  el  impugnante  carece  de interés, o cuando no se  señala  el  motivo  de  casación  en  que  apoya la pretensión desquiciatoria  contra  el  fallo  de  segunda  instancia,  o  se  dejan  de desarrollar clara y  precisamente  los  cargos  que  a su amparo pretendió formular, “o  cuando de su contexto se advierta fundadamente que no se precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso”.   

Entre    los   mencionados   requisitos  establecidos  en  el  original artículo 183 de la Ley 906 de 2004, esto es, con  anterioridad  a  la modificación introducida por el artículo 98 de la Ley 1395  de    20102,  se destaca que al actor corresponde interponer el recurso dentro  de  la  oportunidad legalmente prevista, es decir, dentro del término común de  los  60  días  siguientes a la última notificación de la sentencia de segunda  instancia,  y la carga de acreditar la existencia de interés, en orden a acudir  en sede extraordinaria.   

Al  demandante igualmente compete señalar,  además,   con   absoluta   precisión  la  causal  o  causales  que  apoyan  su  pretensión;  enunciar,  desarrollar y sustentar de manera clara el reproche que  a  su  amparo  pretenda  proponer  y  demostrar con la nitidez requerida, que la  intervención  de  la  Corte  en  el  asunto  particular, resulta necesaria para  cumplir  alguna  de las varias finalidades previstas para el recurso, tales como  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de  las garantías de los  intervinientes  en  el  proceso,  la  reparación  de  los  agravios inferidos a  éstos, o la unificación de la jurisprudencia.   

En   dicho   sentido   la   Sala   tiene  establecido:   

“La   debida  sustentación  del  cargo  propuesto  implica  para  el  censor,  entre  otras exigencias, desarrollarlo en  forma  completa,  conforme  al  principio de sustentación suficiente, de suerte  que  la demanda se baste a sí misma para lograr la infirmación total o parcial  de  la  sentencia,  según  el  caso,  y  hacerlo  de manera clara y precisa, en  términos  tales  que  el  alcance de la impugnación surja nítido, para que el  juez   de   casación   pueda   dar   a   los   reproches   planteados  adecuada  respuesta.   

“También   es  exigencia  indeclinable  demostrar  que la intervención de la Corte es necesaria para la realización de  los  fines  de  la  casación,  lo  cual  significa  que  la demanda, además de  hallarse  adecuadamente  presentada y debidamente sustentada (idoneidad formal),  debe  ser fundada (idoneidad sustancial), es decir, estar razonablemente llamada  a   propiciar   la   infirmación   total  o  parcial  de  la  sentencia,  o  un  pronunciamiento unificador de la Corte sobre el tema debatido.   

“A   esta  conclusión  se  llega  tras  consultar  el  contenido del artículo 184 ejusdem, donde se incluye como causal  de  no selección de la demanda de casación, el que se advierta fundadamente de  su  contexto  que no se precisa del fallo para cumplir alguna de las finalidades  propias  del  recurso,  es  decir,  que  no  sea  necesario para materializar la  efectividad   del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes  y  la  reparación de los agravios inferidos a éstos (artículo  180)”3.   

En todo caso, la adecuada sustentación del  recurso,   sin   la   cual  no  es  posible  acceder  a  éste,  “exige  que  el  demandante  demuestre  que  el juzgador cometió un  error  al  tomar  la decisión, bien de juicio (in iudicando) o de actividad (in  procedendo),  para  cuyo efecto no basta afirmar que una determinada infracción  se   cometió,   sino  que  es  necesario  precisar  en  qué  consistió,  qué  repercusiones   o   implicaciones   tuvo   en   la   decisión  recurrida,  qué  consecuencias  desfavorables  se  derivaron  de ella para la parte impugnante, y  por  qué  la intervención de la Corte es necesaria para el cumplimiento de los  fines   del   recurso”4.     

         Presupuestos  de lógica y debida fundamentación de la infracción  indirecta de la ley material   

         

         

En  esta  modalidad  de  vulneración de la  norma,  se acepta que el error del  juzgador ocurrió de manera mediata, es  decir,  en  la  elaboración  del  juicio  de  hecho  derivado  de errores en la  apreciación  de  la  prueba, falencia que se ve reflejada en la aplicación del  derecho.    

En   el  plano  de  la  postulación,  al  casacionista  compete  enseñar  a  la  Corte  en qué consistió el error en la  valoración  de  los  medios  de  convicción,  es  decir,  si fue de hecho o de  derecho  y  el  falso  juicio  que  lo  determinó,  esto  es, si de existencia,  identidad, raciocinio, legalidad o convicción.   

Y   por   último,  evidenciar  cómo  el  mencionado  vicio,  incidió  en la aplicación del derecho, en la medida en que  se  seleccionó  una  norma  que  no  era  la llamada a gobernar el asunto o, se  excluyó  otra  que  sí  resolvía todos los extremos de la relación jurídico  procesal.   

Calificación de la demanda  

         De  entrada  la  Sala advierte que el único cargo postulado por la  defensa  contra  el  fallo del Tribunal, no reúne los presupuestos de lógica y  debida fundamentación para su admisibilidad.   

         En  efecto,  de  acuerdo  con  la  argumentación  expuesta  en  el  reproche,  se  advierte  que son dos los reparos que el libelista postula contra  la  sentencia  de segunda instancia, a saber: falso raciocinio, basado en que de  la   pluralidad   de  los  elementos  de  convicción  no  emerge  el  grado  de  conocimiento  requerido,  en  orden  a concluir tanto en la existencia del hecho  como  la  responsabilidad  del acusado, y el segundo, bajo la nomenclatura de un  falso  juicio  de  existencia,  consistente  en  que las probanzas carecen de la  fuerza persuasiva para proferir fallo de naturaleza condenatoria.   

         En  esa  medida,  según la exposición hecha como fundamento de la  censura,  se  colige  que  el  censor  desconoce los derroteros de cómo se debe  atacar  en  sede casacional los citados falsos juicios que determinaron el error  de hecho.   

         Recuerde  que  cuando  se  trata del falso raciocinio, al libelista  compete  indicar  cuál fue la ley de la lógica, el principio de la ciencia y/o  la  máxima  de  la  experiencia quebrantada, de qué manera lo fue y su puntual  incidencia  con  la  parte dispositiva del fallo recurrido, ejercicio en el cual  igualmente  se  deben  tener  en  cuenta  los  demás  medios de convicción que  sirvieron  al  sentenciador  para  concluir  en  la  existencia  del  hecho y la  responsabilidad del acusado.   

         En  el supuesto que ocupa la atención de la Sala, resulta evidente  que  el  actor  omitió  cumplir  con  esos presupuestos, en la medida en que se  abstuvo  de  señalar  la  regla  de  la  sana  crítica vulnerada, así como su  trascendencia   respecto   de   las   plurales   decisiones   adoptadas   en  la  sentencia.   

         El  desarrollo  de  la  censura el actor la desarrolló en plantear  posibles  incongruencias  del  juzgador  al valorar los testimonio de John Jairo  León,  Ely  Romero  y  Luz  Mary  Barbosa, sin argumentar en qué consistió el  vicio   Así   mismo,  pretende  resaltar  que  los  exámenes  médico  legales  practicados  a  la  víctima,  no evidencian que la menor hubiese sido ultrajada  sexualmente.   

         Es  decir, de esas plurales hipótesis únicamente se evidencia una  personal  visión  de  apreciar  los  elementos  de  juicio, obviamente en forma  diversa  a  la  del sentenciador, sin que del discurso se advierta la existencia  del desatino invocado.   

         En  relación con el error de hecho por falso juicio de existencia,  recuérdese que se estructura en los siguientes eventos:   

         a)  Cuando se ignora la existencia de una prueba, esto es, el medio  de    convicción    obra    en    el   proceso   y   el   juzgador   omite   su  apreciación;   

         b)  Cuando  se supone o presume una probanza, vale decir,  que  ella  no obra en la actuación procesal y la decisión se toma con fundamento en  un elemento de juicio imaginado por el sentenciador.   

         Así  las  cosas,  surge evidente que el actor no está denunciando  el  citado yerro sino que muestra inconformidad con las conclusiones probatorias  a  las  que  llegó  el  fallador,  vislumbrándose  así  una  impropiedad  del  demandante  frente a los postulados de lógica y debida fundamentación que rige  la casación.   

De  otro  lado, el Tribunal, respetando el  contenido  literal de las versiones juramentadas de Martha Milena Barboza Orozco  y  María  del  Carmen  Reyes  Ariza,  dedujo acertadamente que si bien ellas no  estuvieron  presente cuando se desarrolló la actividad delictual, su testimonio  sirve  para  corroborar  “las  afirmaciones  de  la  niña,  pues las mismas ayudan a establecer la presencia de ésta en la casa del  imputado,  al  igual  que reafirman el dicho de la víctima, acerca de que ésta  manifestó que había sido víctima de vejámenes del procesado.   

        “De  modo pues, que si bien pueden existir algunas incongruencias  en  esas  declaraciones,  las  mismas  no  revisten  tal  relevancia  que  minen  sustancialmente  su  credibilidad  y,  en  consecuencia,  el valor probatorio de  dichas  deponencias  con los efectos pretendidos por el abogado recurrente, esto  es, quebrar el fallo de condena”.   

En  tales condiciones, la Sala inadmitirá  la demanda.   

Valga  señalar  que no se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado o dentro de la actuación se violaran derechos o  garantías  de  los  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga  superar  los defectos del libelo, en orden a decidir de fondo, según lo dispone  el inciso 3° del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

Por último, contra esta decisión procede  el  mecanismo  de  insistencia,  cuyo  trámite  fue señalado en auto del 12 de  diciembre de 2005, adoptado en el radicado 24322.   

        En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R  E  S  U  E  L  V  E   

        1.      INADMITIR   la  demanda de casación presentada por  el  defensor  de  Samir Navarro Machacón.   

2.  De conformidad con lo dispuesto en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es viable la interposición del  mecanismo   de   insistencia   en   los   términos  precisados  atrás  por  la  Sala.   

         

         

        Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

                                                                                                          IMPEDIDO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                           GUSTAVO  E.  MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                                                        JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                     

JAVIER     DE    JESÚS    ZAPATA  ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

         

                                                        

    

1 Cfr.  auto de casación del 5 de diciembre de 2007. Rad. 28653.   

2 Ley  1395  de 2010. Art. 98. “El artículo 183 de la Ley 906 de 2004 quedará así:   

“Artículo  183. Oportunidad.  El  recurso  se interpondrá ante el Tribunal dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  última  notificación y en un término posterior  común  de  treinta (30) días se presentará la demanda que de manera precisa y  concisa señale las causales invocadas y sus fundamentos.   

Si  no  se  presenta  demanda  dentro  del  término  señalado  se declara desierto el recurso, mediante auto que admite el  recurso de reposición”.   

3 Cfr.  por   todos,    auto   de   casación   de   9   de  junio  de  2008.  Rad.  29019   

4 Cfr.  Auto casación de 26 de septiembre de 2007. Rad. 28053.     

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