40227(07-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente  

Luís Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 411  

Bogotá,  D.C., siete (7) de noviembre de dos  mil doce (2012)   

ASUNTO  

Se pronuncia la Sala sobre el impedimento para  conocer  del  presente asunto expresado por el Conjuez del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Cúcuta, doctor Juvenal Valero Bencardino, rechazado por  los demás integrantes de la Sala Penal.   

ANTECEDENTES  

Mediante sentencia del 31 de mayo del año en  curso,  el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de Descongestión de Cúcuta  condenó  a Edwin Arias Vivas a la pena principal de doce (12) meses de prisión  y  multa  de  diez  (10)  salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes, como  responsable  del  punible  de  Calumnia  Indirecta,  determinación impugnada en  apelación por la apoderada de la parte civil.   

Remitido el expediente al Tribunal Superior de  esa  ciudad,  los  integrantes  de  la Sala de Decisión, de manera conjunta, se  declararon  impedidos  para conocer del proceso con fundamento en lo preceptuado  en  el  artículo 99, numeral 5°, de la Ley 600 de 2000, en razón a que existe  enemistad grave entre los funcionarios y la apoderada impugnante.   

Asumido  el  conocimiento  del asunto por los  Conjueces  designados  para  el  efecto,  correspondió  actuar  como ponente al  doctor  Juvenal  Valero  Bencardino,  quien  mediante decisión del 5 de octubre  pasado   se   declaró   impedido   para   pronunciarse,   debido   a   que  fue  “…defensor  contractual  o de confianza de uno de  los   sujetos   procesales   actuantes   en   este  juicio  o  causa…”.   

Refiere  que  dentro del asunto sometido a su  conocimiento,  el  procesado  otorgó  poder  al  doctor  Hugo Antonio Combariza  Rodríguez,   quien   participó   en   las   audiencias   preparatoria   y   de  juzgamiento.   

Aclara  que  en  su  calidad  de  litigante,  ejerció   como   defensor   del   doctor  Combariza  Rodríguez  dentro  de  la  investigación  penal que se adelantó en su contra en la Fiscalía de la Unidad  de  Delitos  contra  la  Fe  Pública y Patrimonio Económico por comportamiento  presuntamente  constitutivo de falsedad en documento, en época anterior al año  2000,  por  lo  que, en su opinión, se configura la causal de impedimento a que  se contrae el artículo 99, numeral 4°, de la Ley 600 de 2000.   

El  18  de  octubre del año en curso la Sala  Penal  del  Tribunal  no  aceptó el impedimento manifestado por el Magistrado y  remitió   las   diligencias   a   la   Corte   Suprema   de  Justicia  para  lo  pertinente.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Ciertamente,  el  trámite  que  se  surte al  interior  del  proceso  penal  se  encuentra  revestido de diversos principios y  garantías  procesales  que  buscan  la  materialización  del  derecho  que  se  protege,  y  en  tal  sentido,  la  garantía  al  debido proceso prevista en el  artículo  29  de  la  Constitución  Política,  implica  el respeto y efectivo  cumplimiento  de  todas las prerrogativas judiciales instituidas en beneficio de  las personas.   

En  ese orden de ideas, ninguna incertidumbre  existe  en  torno  a  que,  en  desarrollo  de los principios de imparcialidad y  transparencia,  la  legislación  procesal  penal  ha  establecido  una serie de  eventualidades  que,  en caso de presentarse, dan lugar a que el funcionario que  ha  de  conocer  de determinado asunto se declare impedido para decidir, o en su  defecto  sea  recusado,  pues de esta manera se garantiza la transparencia en el  ejercicio de la función pública.   

Resulta  igualmente  incontrovertible que las  causales  de impedimento y recusación han de ser taxativas, lo cual implica que  no es factible acudir a la analogía para su configuración.   

En  cuanto  hace  referencia a la específica  causal  invocada  por el Magistrado Juvenal Valero Bencardino, se aprecia que el  artículo  99 del Código de Procedimiento Penal, en su numeral 4°, incluye las  siguientes alternativas:   

i)  Que  el  funcionario  judicial  haya sido  apoderado  o  defensor  de  alguno de los sujetos procesales, es decir, que haya  actuado a su nombre.   

ii)  Que  el  funcionario judicial sea o haya  sido  contraparte  de  cualquiera  de los sujetos procesales. Es decir, que haya  actuado  en  su  contra  o que lo esté haciendo actualmente, en las condiciones  permitidas por la ley.   

iii)  Que  haya dado consejo o manifestado su  opinión sobre el asunto materia del proceso.   

En  el  presente  caso,  como  se  anunció  oportunamente,  el  Magistrado  Juvenal Valero Bencardino argumenta que ejerció  como  apoderado o defensor de alguno de los sujetos procesales, eventualidad que  en  principio  encuadraría  dentro  de  la  primera  de  las  eventualidades en  mención.   

Sin  embargo, no se puede perder de vista que  ha  sido  criterio  constante de la Sala que la situación origen de esta excusa  debe  presentarse  no respecto de cualquier proceso, sino de manera específica,  al   interior   del   asunto   de  cuyo  conocimiento  se  pretende  apartar  el  funcionario.   

Es  preciso  recordar lo expuesto por la Sala  acerca de este específico tema, en los siguientes términos:   

“…El  motivo  aducido  por el señor Magistrado como causal de impedimento no encuentra cabida  dentro  de ninguna de las hipótesis previamente descritas si en cuenta se tiene  que  aunque  la  norma  mencionada dispone que el funcionario judicial se separe  del  conocimiento  de  un  determinado  asunto  cuando  “haya sido apoderado o  defensor  de  alguno  de  los sujetos procesales”, ha sido criterio de la Sala  que  la  situación  origen  de  esta  excusa  debe  presentarse  no respecto de  cualquier  proceso,  sino  de manera específica, al interior del asunto de cuyo  conocimiento se pretende apartar.   

En ese sentido se ha precisado:  

“…para   considerarse  procedente  el  impedimento,  la  relación  profesional  ha debido suscitarse en el específico  proceso  que  llega  al  ámbito  funcional  de  quien  se  declara  incurso  en  aquél”1.   

Ello por cuanto:  

“…tiene  soporte lógico y razonable la  consideración  concerniente  a  que  si  el  juzgador  se  ha desempeñado como  apoderado  o  defensor de un sujeto procesal, trate de sacar avante, en el mismo  proceso  en  que  antes  ejercía tal función de litigante, las tesis que allí  sostuvo  y  defendió:  de  ahí que resulte del todo atendible y conveniente la  causal  de  impedimento que en ese sentido consagra el numeral 4° del artículo  103    del    Código   de   Procedimiento   Penal2”3.   

Por las anteriores razones no se aceptará el  impedimento  manifestado, dado que la intervención referida por el doctor (…)  tuvo  lugar  en  trámite  distinto  del  que  ahora  ocupa  la  atención de la  Corporación,  constituye, entonces, un supuesto ajeno al previsto en el numeral  4°  del  artículo 99 del Código de Procedimiento Penal y, en ese orden, no es  posible  suponer  que  su  capacidad  para  decidir con absoluta independencia e  imparcialidad            se            encuentre            afectada…”.   4   

Significa  lo  anterior  que  no  cualquier  actuación  anterior  es  la llamada a provocar su separación del proceso, sino  que  debe  tener  la  capacidad  para  comprometer la objetividad y rectitud del  funcionario.   

En el presente asunto, es claro que la defensa  ejercida  por  le  Magistrado  no  sólo tuvo lugar en actuación diferente a la  sometida  a  su  conocimiento, sino además en época lejana, circunstancias que  conducen   a  concluir  que  dicha  participación  no  cuenta  con  la  aptitud  suficiente  para comprometer su ecuanimidad y su rectitud, motivo por el cual no  se   aceptará   el   impedimento  manifestado  por  el  doctor  Juvenal  Valero  Bencardino.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Declarar    infundado    el      impedimento      manifestado      por     el     Conjuez Juvenal  Valero    Bencardino    para    conocer   de   este  asunto,    motivo    por   el   cual   debe continuar en el trámite del mismo.   

Envíese el expediente a la Sala de Decisión  Penal   Tribunal  Superior de Cúcuta.   

Comuníquese y cúmplase,  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                  FERNANDO                                A.                                CASTRO  CABALLERO                                

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                   GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO                           JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                                            

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  Penal,  Auto  del  16  de  diciembre  de  1999,  radicación Nº  16. 360;  Auto  del  21 de agosto de  2002, radicación Nº 17.703.   

2  La  norma  citada  corresponde  al  Decreto  50  de 1987 y refiere el mismo supuesto  fáctico del n.4 artículo 99 de la Ley 600 de 2000.   

3 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  Penal,  Auto  del  28 de agosto de 1990, Gaceta Judicial N° 2446, Tomo CCVIII,  Segundo Semestre de 1990, Páginas 277 a 279.   

4 CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  Penal.  Auto  del  23 de septiembre 2009. Rad. N°  32128     

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