40206(21-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso No 40.206  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado: Acta No. 426-  

Bogotá. D.C., veintiuno (21) de noviembre de  dos mil doce (2012)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  decide, si es procedente admitir la  demanda   de   casación   presentada   por   la   defensora   de   Cesar  Augusto  Rodríguez  Leal, contra la  sentencia  dictada  el  19  de  junio  de  2012  por  la Sala Penal del Tribunal  Superior          de         San         Gil1, que confirmó la adoptada por  el  Juzgado  1 Penal del Circuito Especializado de Villavicencio proferida el 15  de octubre de 2009.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El  fallador de primer grado, resumió la  cuestión fáctica, así:   

“(…)  tuvieron  ocurrencia el día 16 de  octubre  de  2005  (sic) a las 12.00 p.m. aproximadamente, cuando dos sujetos se  movilizaban  en  un vehículo al parecer campero marca Suzuki color negro o azul  oscuro,  llegaron  a  un  parqueadero  público situado en el barrio El Buque de  esta   ciudad2,  solicitaron  un cupo, extrajeron un arma de fuego y encañonando  al   vigilante   señor  HECTOR  JOSE  AVILA,  lo  redujeron.  Se  conoció  que  posteriormente  entraron  otros  cuatro  encapuchados procediendo a llevarse dos  camionetas TOYOTA.   

Se  denunció que al día siguiente algunos  sujetos  portando  armas  de  fuego  llegaron a la vivienda de la señora SANDRA  ELIANA  HERNANDEZ  BONILLA,  la  intimidaron,  le  quitaron  las  llaves  de una  motocicleta y se la llevaron.   

Un  día  después,  o  sea  el  día 18 de  octubre  del  mismo  año, el señor LUIS FAJARDO GUTIERREZ, Subintendente de la  Policía  Nacional,  transitaba  por  el  sector  de Caños Negros, en el barrio  Porfía,  cuando  observó  que  a  orillas de dicho caño estaba abandonada una  motocicleta,   y   alcanzó   a  ver  dos  individuos  que  salieron  corriendo,  descubriendo  los  uniformados que en el monte estaban dos camionetas las cuales  se  estableció que eran las mismas que habían sido robadas dos días antes del  parqueadero  del  barrio  El  Buque  y  la motocicleta que presuntamente minutos  antes le habían hurtado a la señora HERNANDEZ BONILLA.   

Se  tiene  que el 25 de septiembre del año  referido,  a las 9:30 a.m. aproximadamente, cuando el señor ESTEBAN MENZA DURAN  se  desplazaba en su camioneta por el barrio JUAN PABLO II, fue interceptado por  dos  individuos  que se movilizaban en una motocicleta, lo encañonaron con arma  de  fuego,  lo  obligaron a detenerse y se llevaron su camioneta marca NISSAN de  pacas  (sic)  DRP  539,  luego  lo amarraron y uno de los delincuentes se quedó  cuidándolo hasta que llegó otro sujeto y lo recogió.   

Mediante distintas labores de investigación  se   vinculó   a   los   hoy  procesados  como  participes  en  los  anteriores  hechos.”3   

2.  Con resolución del 21 de octubre de 2005  la  Fiscalía 13 Delegada ante los Jueces Penales del Circuito de Villavicencio,  ordenó    la    apertura   de   la   instrucción4  y  la  vinculación  mediante  indagatoria  de  César  Augusto  Reyes Nieto (alias el negro) quien a la postre  fue   identificado   como  César  Augusto  Rodríguez  Leal,   José  Humberto  Montoya  Caicedo  (alias  el  diablo)5,  Rocío  Montoya  Caicedo  (alias  la  mona),  José  Ariel  Reyes  Rodríguez  (alias el guahibo), Sergio Reyes Rodríguez (alias chilango), Heymer  Antonio  Pulgarín  Cárdenas (alias Enrique), Wilson Ferney Garzón Leal (alias  cabalache),  Juan Pablo Sánchez Gutiérrez y Luis Alberto Perdomo Fierro, y mas  tarde,  con resolución del 28 de octubre de 2005 a Álvaro Alexander Gutiérrez  Giraldo.   

3.  Clausurada  la fase instructiva, el 17 de  octubre  de 20066  la  Fiscalía  calificó el mérito del sumario con resolución de  acusación  en  contra  de Alba Rocío Montoya Caicedo, Heymer Antonio Pulgarín  Cárdenas,  José Ariel Reyes Rodríguez, Sergio Reyes Rodríguez, Wilson Ferney  Garzón  Leal,  Juan  Pablo  Sánchez  Gutiérrez,  Luis Alberto Perdomo Fierro,  César    Augusto   Rodríguez   Leal   y  Álvaro  Alexander  Gutiérrez,  en  calidad  de coautores de los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado  en  concurso  homogéneo  con  secuestro  simple  agravado, hurto calificado y agravado y porte ilegal de armas  de fuego de defensa personal.   

4.  Contra la anterior decisión se interpuso  recurso  de  apelación  que  fue  resuelto  por la Fiscalía 1 Delegada ante el  Tribunal  Superior de Villavicencio el 28 de diciembre de 2006, el que confirmó  con  algunas  modificaciones la resolución recurrida, en tanto ordenó precluir  la  investigación  en  favor  de  Juan  Pablo Sánchez Gutiérrez, Sergio Reyes  Rodríguez  y Luis Alberto Perdomo Fierro, y mantener el pliego de cargos contra  los             otros            acusados7.   

5.  La  etapa de la causa le correspondió al  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito Especializado de Villavicencio, autoridad  que  el  15  de  octubre  de  2009 profirió sentencia condenatoria en contra de  Heymer  Antonio Pulgarín Cárdenas, José Ariel Reyes Rodríguez, Wilson Ferney  Garzón     Leal,    César    Augusto    Rodríguez  Leal  y  Álvaro  Alexander Gutiérrez, como coautores  del  concurso de delitos de hurto calificado y agravado, en concurso homogéneo,  con  concierto  para  delinquir  agravado  y  porte  ilegal de armas de fuego de  defensa  personal  y  les  impuso  una  pena principal de 122 meses de prisión,  multa   de   666.66   salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes,   la  inhabilitación  de  derechos y funciones públicas por un tiempo igual al de la  pena  principal,  y  el  pago  de  perjuicios  a  favor de las víctimas. No les  concedió  la  suspensión  condicional  ni la prisión domiciliaria8.   

En  la  misma  decisión  se absolvió a Alba  Rocío   Montoya   Caicedo,   de   las   conductas  punibles  por  las  que  fue  investigada.   

6. La decisión fue recurrida ante el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Villavicencio, sin embargo, en cumplimiento  de  las  medidas  de  descongestión,  el  proceso  fue  asignado  para fallo al  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  San Gil, autoridad que el 19 de  junio       de      2012      la      confirmó9.   

7.    La    defensa    de    César  Augusto  Rodríguez  Leal interpuso  el recurso de casación, que le fue concedido.   

LA DEMANDA  

Cargo único: nulidad  

Con  apoyo en la causal tercera de casación,  la  defensora  del procesado acusa la sentencia del Tribunal por haberse dictado  en un juicio viciado de nulidad.   

Enunció  como normas violadas los artículos  13  y  83  de  la Carta Política, que consagran el derecho a la igualdad y a la  buena  fe  que  debe regir las actuaciones de los particulares y las autoridades  públicas.   

Para   desarrollarlo,   argumenta   que  su  representado  fue  condenado  por  un funcionario que no tenía competencia para  ello,  pues  con  la  entrada en vigencia de la Ley 1121 de 2006 se modificó el  artículo    14    de   la   Ley   733   de   200210;  en  estas  condiciones,  el  “[d]elito  de  extorsión solo será de competencia  de  los  juzgados  penales  del  circuito  especializados cuando su cuantía sea  superior         a        500        SMLMV…11”,       e  idéntica  suerte corre el concierto para delinquir, que tan solo  en  la  modalidad de agravado quedó asignado a los juzgados especializados como  claramente   lo   enlista   el  artículo  35  numeral  17  de  la  Ley  906  de  2004.   

Para  la  censora,  es evidente que aunque el  proceso  fue  instruido  por una fiscalía especializada, ello no implica que la  competencia  para  el  juzgamiento  radique en los juzgados penales del circuito  especializados,  siendo esta la razón por la que solicita se decrete la nulidad  del  proceso,  concretamente  de  los  fallos de primera y segunda instancia con  miras   a   que   se   reinicie   la   actuación   a  partir  de  la  audiencia  preparatoria.   

Adicional a ello, llama la atención acerca de  la  condena  impuesta  a  Luis  Carlos  Acosta  Carvajal,  quien tras acogerse a  sentencia  anticipada,  fue  condenado  a  una  pena de 48 meses de prisión, al  haber  reconocido  su  participación  en  los  mismos  hechos;  por  lo  tanto,  considera que a su patrocinado se le debe otorgar idéntico trato.   

Finalmente, reitera su pretensión de nulidad  por  falta  de  competencia,  o  “en  su defecto se  redosifique  la  pena  en  lo  que  respecta a las mismas condiciones en que fue  condenado    el    señor    Luis   Carlos   Acosta  Carvajal12.”   

CONSIDERACIONES  

1.  De  la prescripción de la acción penal   

Previo  a que la Sala aborde el examen de los  requisitos  que  debe  reunir  la  demanda para ser admitida, se detendrá en lo  relacionado  con  la  prescripción  de  la acción penal respecto del delito de  porte  ilegal  de  armas  de fuego de defensa personal, toda vez que se advierte  que,  encontrándose el proceso en el Tribunal Superior del Distrito Judicial de  San    Gil13,  con  miras  a  proferir el fallo de segunda instancia, perdió el  estado    su    facultad    punitiva    por   virtud   del   fenómeno   de   la  prescripción.   

Obsérvese cómo, al tenor de lo dispuesto en  los  artículos  83  y  86  del  Código  Penal  del año 2000, la acción penal  prescribe  en  un  tiempo  igual al máximo de la pena fijada en la ley si fuere  privativa  de la libertad, pero en ningún caso será inferior a cinco (5) años  ni  excederá  de veinte (20). Con la ejecutoria de la resolución de acusación  dicho  término  se  interrumpe  y  a partir de ese momento comienza a correr de  nuevo  por  un  tiempo igual a la mitad del señalado en el artículo 83, evento  en  el  cual  no  podrá ser inferior a cinco (5) años ni superior a diez (10).   

El  delito  de porte ilegal de armas de fuego  descrito  en  el  artículo  365  de  la  Ley 599 de 2000, para el momento de la  comisión  de  los  hechos  se  sancionaba  con  una  pena máxima de 4 años de  prisión14,  de  manera  que  el término prescriptivo en el juicio, sería de  cinco  (5)  años contados a partir de la ejecutoria del pliego de cargos, luego  si  esta  decisión  adquirió  firmeza el 28 de diciembre de 2006, lo cierto es  que  el  28  de  diciembre  de  2011  prescribió,  esto  es, antes de que fuera  proferido el fallo de segundo grado.   

En  consecuencia,  la  Corte  se  abstiene de  realizar  cualquier  pronunciamiento  en  relación  con esta conducta punible y  dispondrá  la  cesación  de  procedimiento y la extinción de la acción penal  respecto  del  delito  de porte ilegal de armas de fuego a favor de César  Augusto  Rodríguez Leal, decisión  que  obviamente  habrá  de  extenderse a Heymer  Antonio  Pulgarín  Cárdenas, José Ariel Reyes Rodríguez,  Wilson  Ferney  Garzón  Leal,  y  Álvaro Alexander Gutiérrez, y obliga a que,  respecto  de  estos condenados se realice la correspondiente readecuación de la  pena.   

2. La inadmisión de la demanda  

2.1.  Cualquiera  sea  la causal invocada, la  demanda  de  casación  no es un escrito de libre elaboración en tanto que debe  cumplir  con  los  requisitos  establecidos  en  el artículo 212 del Código de  Procedimiento  Penal,  como  citar  las  normas  que  se consideren infringidas,  determinar  la  clase  de quebrantamiento, indicar los fundamentos completos con  claridad,  precisión  y  lógica,  en  armonía  con  la  naturaleza  del vicio  reprochado,  además  y  tal vez más importante, demostrar la trascendencia del  yerro en la decisión de justicia contenida en el fallo.   

2.2.  La  Corte,  de tiempo atrás, ha venido  insistiendo  en  que  el  juicio  de  admisibilidad  de una demanda de casación  comprende  el estudio de dos aspectos, (i)  la  idoneidad  formal, que guarda relación con el cumplimiento de  las  exigencias de claridad, concreción y debida fundamentación requeridas por  la    ley    y    la    lógica   de   la   causal   aducida,   y   (ii)  la idoneidad sustancial, que apunta  con  la aptitud del escrito para la realización de los fines del recurso en los  precisos  términos  señalados  en  el  artículo  206  de  la Ley 600 de 2000,  normatividad bajo cuya égida se desarrolló el presente proceso.   

Ahora,  si  este  doble  escrutinio  arroja  resultados  negativos,  ya  sea porque se advierte que la demanda desatiende las  exigencias  mínimas  de contenido formal que la normatividad y la teoría de la  casación  exigen  para  poder  transitar hacia su estudio de fondo, o porque de  entrada  se  establece  que  el  escrito  es inidóneo para el fin propuesto, la  decisión  deber ser la de inadmisión, ello con el propósito de resguardar los  principios de economía procesal y de eficacia de la justicia.   

2.3.  Como  de  los mismos planteamientos del  cargo  se  observa  que  el  libelo  no  supera  el  examen  propuesto, se ha de  inadmitir.   

3. Único cargo: nulidad.  

3.1.  La  jurisprudencia  de  la  Sala  tiene  establecido  que  aun  cuando se admite cierta flexibilidad en su proposición y  desarrollo,  la  nulidad  no  es  de  libre  alegación  porque  la naturaleza y  especialidad  de la impugnación extraordinaria torna obligatorio la observancia  de  las  exigencias  técnicas  y  jurídicas  que  gobiernan  a  este  recurso.   

Es  así, como el impugnante en una propuesta  de  tal  naturaleza  debe identificar la clase de vicio, esto es, si se trata de  una  irregularidad que afecta la estructura del proceso (defectos de estructura)  o   desconoce   las   garantías   fundamentales   de   los  sujetos  procesales  (irregularidades   de  garantía),  proponerlo  de  acuerdo  con  su  alcance  y  autonomía  invalidatoria debiendo hacerlo en cargos separados cuando son varios  (principio   de   autonomía),   señalar   sus   fundamentos   y   las   normas  constitucionales  o  legales  que  estima lesionadas e indicar de qué manera la  irregularidad  repercute  en  el  trámite  y  cómo  ella  trasciende  al fallo  impugnado conduciendo a su anulación.   

3.2.  También  es necesario indicar la etapa  procesal  a partir de la cual se debe invalidar la actuación y demostrar que no  existe  otro  medio  para  subsanar  la  irregularidad  sustancial distinto, que  proceder  a  su  reconocimiento,  de  acuerdo con los principios que orientan la  declaratoria de las nulidades y su convalidación.   

3.3.  Así, la principialística que gobierna  las  nulidades  en  el  proceso  penal, impone a quien las propone: i)      enunciar      la      causal  específica15;  ii) argumentar  de  manera  clara  y  precisa  en dónde se origina el defecto de actividad y si  éste  no  satisfizo  la  finalidad  para  la  que  estaba  previsto16;  iii)  explicar  si el vicio  afectó    las    garantías   o   las   bases   de   la   instrucción   y   el  juzgamiento17;  iv) acreditar  que  el  sujeto  procesal no haya coadyuvado con su conducta a la configuración  del             acto            irregular18     y/o     v)   lo   haya   convalidado   con   su  consentimiento19, siempre que se observen las  garantías fundamentales.   

3.4.  Del  mismo  modo,  cuando  se  trata de  postular  en  casación  una censura por falta de competencia, el libelista debe  definir:  i)  cuál  fue el  factor  determinante  para errar en la designación del funcionario judicial que  adelantó  el  trámite;  ii)  qué    norma,    en   principio   sirvió   de   sustento   para   definir   la  competencia20,  consignando  los  argumentos que demuestren el yerro en relación  con  aquella  elección; iii)  cuál  es  la  normatividad que correctamente determina la autoridad competente,  así  como  las  razones  que  sustentan  la  postura  defendida, y iv)  enseñar  hasta  qué  punto  de  la  actuación es necesario retrotraer el trámite.   

3.5.  Ello significa que cuando el ataque se  dirige  a  cuestionar  la falta de competencia, el cargo se debe postular por la  senda  de  la  causal tercera de casación (nulidad), debiendo desarrollarse con  fundamento      en     la     causal     primera21,  pues  cualquier actuación  judicial  realizada  ante  un  funcionario  que  carece  de  competencia resulta  transgresora  del  debido  proceso, y en tal caso, lo actuado configura un error  por violación directa o indirecta de la ley sustancial.   

3.6.  Ninguna de estas exigencias cumplió la  libelista,  quien  limitó el espacio de argumentación a señalar, que como con  la  entrada  en  vigencia  de  la  Ley  1121  de  2006 se modificó el artículo  1422  de  la  Ley  733  de  2002 que fijaba la competencia del delito de  extorsión  en  los  juzgados penales del circuito especializados y trasladó su  conocimiento  a  los  juzgados  penales  municipales23,   esta  misma  alteración  sufrió     el     concierto    para    delinquir24,  que mantuvo la competencia  en  los  juzgados especializados, solo cuando se trate de la modalidad agravada.  Sin  embargo,  pasó  por  alto  explicar,  cual es el yerro que reclama pues su  representado  fue  condenado por el punible de concierto para delinquir agravado  y  quien  conoció  del  asunto  fue  precisamente un juzgado penal del circuito  especializado.   

Lo anterior pone en evidencia la inidoneidad  sustancial  del  reclamo,  toda  vez  que  la  libelista  parte  de  una falacia  argumentativa    por    enumeración    imperfecta25,  pues  concluye que el juez  penal  del  circuito especializado no era el competente para adelantar el juicio  en  contra  de su patrocinado, sin tomar en cuenta la modalidad delictiva por la  que fue condenado.   

En  estas  condiciones,  la  postura  de  la  recurrente  equivale  a  una  visión  sesgada  de  la ley y del proceso, ya que  convenientemente  desconoce  la infracción penal que se atribuye a Rodríguez   Leal,   y   en   esa   misma  ambigüedad  tampoco  indica quien sería el funcionario competente para conocer  del juicio.   

3.7.   Además   de   las  inconsistencias  advertidas,  tampoco  le  asiste  razón al predicar la invalidez de lo actuado,  citando  normas  procesales  contenidas  en  la  Ley 906 de 2004, pues olvida la  recurrente,  que  el  funcionario judicial competente para investigar los hechos  ocurridos  en  Villavicencio  en  el  año  2005,  se  fijó  de acuerdo con las  disposiciones  previstas  en  la  Ley  600  de  200026,  estatuto  procesal vigente  para aquel momento.   

3.8. Y tan equivocada resulta la formulación  del  cargo  que  luego  de  argumentar  la  ofensa  al  trámite  por  falta  de  competencia,   al   terminar   su  desarrollo,  pidió  a  la  Corte     que  “en  su  defecto  se  redosifique la pena en lo que  respecta  a  las  mismas condiciones en que fue condenado el señor Luis           Carlos          Acosta          Carvajal”.  La  desatención  es  innegable y vulnera el principio  lógico  de  no  contradicción  pues  si  el  reproche  está dirigido a que se  declare  la  nulidad de lo actuado, resulta un desacierto que dentro de la misma  censura  invoque  la  redosificación  de la pena, pues esta última pretensión  supone  la  existencia  de  un  proceso válido y no de uno irregular, ya que la  lógica  jurídica  enseña  que  de  un trámite anómalo no se puede pretender  válidamente la disminución de una pena.   

3.9.  Finalmente,  en términos de una debida  argumentación  jurídica,  tampoco podía la recurrente invocar la vulneración  del  derecho  a  la  igualdad,  pues  aquella  garantía constitucional sólo es  predicable  frente a individuos que se encuentran en condiciones similares, y en  este  evento,  lo  que propone es un trato idéntico respecto de una persona que  se  acogió  a  sentencia  anticipada,  hipótesis  que  dista  mucho  de ser la  situación que se predica de su representado.   

3.10.  Dígase  entonces  que,  la demanda de  casación  presentada  por  la  defensa  del  acusado  no  cumple las exigencias  mínimas  de orden formal y sustancial requeridas para su admisión, y la Corte,  en  virtud  del  principio  de  limitación,  no  puede entrar a complementar el  libelo, por lo que se impone su inadmisión.   

4. Casación oficiosa  

4.1. Ante la declaratoria de prescripción por  el  delito  de  porte  ilegal  de armas de fuego, es necesario readecuar la pena  impuesta, para lo cual se procederá así:   

A  los  condenados  se les impuso una pena de  ciento  veintidós  (122)  meses  de  prisión por el concurso de los delitos de  hurto   calificado  y  agravado,  en  concurso  homogéneo  y  heterogéneo  con  concierto para delinquir agravado y porte ilegal de armas de fuego.   

Como se declaró prescrito el punible de porte  ilegal  de  armas  de  fuego, se les debe excluir de la pena, los seis (6) meses  que  les  fueron  tasados  por  cuenta  de  esta  infracción  penal27.   

4.2.  En  consecuencia,  la  pena se reduce a  ciento  dieciséis  (116)  meses  de  prisión  que  se  imponen  a Cesar   Augusto  Rodríguez  Leal,  Heymer  Antonio  Pulgarín  Cárdenas,  José  Ariel  Reyes  Rodríguez,  Wilson  Ferney  Garzón  Leal,  y  Álvaro  Alexander  Gutiérrez,  como coautores del delito de  hurto  calificado  y  agravado  en  concurso  heterogéneo  con  concierto  para  delinquir  agravado,  término  al  que  también  se  reduce  la  accesoria  de  inhabilitación de derechos y funciones públicas.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR   la   demanda   de   casación  presentada   por   la   defensora   de  Cesar  Augusto  Rodríguez Leal.   

2.  CASAR  OFICIOSA  Y  PARCIALMENTE   la  sentencia  proferida el 19 de junio de 2012 por el Tribunal Superior de San Gil,  en  el  sentido  de  IMPONER a  los    sentenciados    Cesar    Augusto   Rodríguez  Leal,  Heymer Antonio Pulgarín Cárdenas, José Ariel  Reyes   Rodríguez,   Wilson   Ferney   Garzón   Leal,   y   Álvaro  Alexander  Gutiérrez  la pena de ciento  dieciséis  (116)  meses  de  prisión e inhabilitación de derechos y funciones  públicas.   

3.    DECLARAR   PRESCRITA   la  acción  penal  adelantada contra Cesar  Augusto  Rodríguez  Leal,  Heymer  Antonio  Pulgarín  Cárdenas,  José  Ariel Reyes Rodríguez, Wilson Ferney Garzón Leal, y Álvaro  Alexander  Gutiérrez,  por  el  delito de porte ilegal de armas de fuego y, por  tanto,   disponer   la   cesación  de  todo  procedimiento  respecto  de  dicha  conducta.   

En  consecuencia,  se  ordena  devolver  la  actuación al Tribunal de origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS BARCELÓ CAMACHO   

            

FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO  

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

            

GUSTAVO  ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

            

   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  El  Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de San Gil asumió el conocimiento de  la  apelación en cumplimiento de las medidas de descongestión ordenadas por el  Consejo  Superior de la Judicatura, en Acuerdo No. PSAA11-8188 de 16 de junio de  2011,   prorrogado   por   el   Acuerdo   PSAA11-8863  del  5  de  diciembre  de  2011   

2  Villavicencio.   

3  Folios 32 y 32 cuaderno 12   

4  Folios 70 y 71 cuaderno 1   

5  Contra aquel precluyó la investigación por muerte.   

6  Folios 1 a 90 cuaderno original 7   

7  Folios 70 a 84 cuaderno segunda instancia Fiscalía.   

8  Folios  32  a 66 cuaderno 12.  En la misma decisión se decretó la nulidad  parcial  de  la  investigación  en  relación con el delito de secuestro simple  agravado  por  el  que  fueron  acusados los procesados, y se ordenó rehacer la  actuación,   para   lo   cual   se   dispuso   la  compulsa  de  copias  de  la  actuado.   

9 Folio  4 a 32 cuaderno 18   

10  Que  asignaba la competencia de estas conductas a los  juzgados   penales   del   circuito  especializados,  en  cualquier  cuantía  y  modalidad.   

11  Folio 61 cuaderno 18   

12  Folio 64 id.   

13  Folio  1  cuaderno  18.  Autoridad   Judicial  a  quien  le fue asignado el  proceso el 19 de julio de 2011.   

14 El  A  quo al dosificar la pena  por  este delito modificó en forma equivocada los límites punitivos, yerro que  sin embargo no modifica la determinación que toma la Sala.   

15  Principio de taxatividad.   

16  Principio de instrumentalidad de las formas.   

17  Principio de trascendencia.   

18  Principio de protección.   

19  Principio de convalidación,   

20  Pues es la ley quien se encarga de fijarla.   

21  Auto   del  1º  de  junio  de  2006,  Radicado  No.  25461.   

22     ARTÍCULO     14     COMPETENCIA.     El     conocimiento  de  los delitos señalados en esta ley le corresponde  a los jueces Penales del Circuito Especializados.   

23 En  los procesos de menor cuantía.   

24  Artículo  35  numeral  17  de  la  ley  906 de 2004: “. Los jueces penales de  circuito  especializado  conocen de: (…) 17. Concierto para delinquir agravado  según el inciso 2o del artículo 340 del Código Penal.”   

25  Este  tipo  de falacia se produce por llegar a una conclusión sin tomar toda la  información completa, omitiendo una o varias partes de la misma.   

26 El  artículo  5º  transitorio de la Ley 600 de 200, en su numeral 7, radica en los  jueces  penales  del  circuito  especializados,  la competencia para conocer del  delito de concierto para delinquir.   

27  Folio 65, cuaderno 12. Sentencia de primera instancia     

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