40053(31-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrados Ponentes:   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 403.   

Bogotá, D.C., treinta y uno de octubre de dos  mil doce.   

VISTOS  

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del  procesado ALEXÁNDER  ARBOLEDA  AGUDELO,  contra  la  sentencia  de segunda instancia proferida por el  Tribunal  Superior  de  Armenia  el  3  de  agosto  de 2012, mediante la cual se  confirmó,  con modificaciones, la sentencia anticipada proferida el 13 de junio  anterior,  por el Juzgado Tercero  Penal del Circuito de Conocimiento de la  misma  ciudad   y  por  virtud  de  la  cual  se condenó al procesado como  coautor     del    delito    de    tráfico,    fabricación    o    porte    de  estupefacientes.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

Los  primeros  fueron  narrados  así  en la  sentencia impugnada:   

“El  30  de  marzo de 2012, miembros de la  SIJIN  de  Armenia  tomaron  contacto  con  una persona de sexo masculino, quien  entregó    información    acerca   de   la   presunta   comercialización   de  estupefacientes  en  la manzana 10 casa No. 1 del Bario Guaduales de la Villa de  esta  ciudad;  evento  que  el  investigador  judicial  DIEGO  RINCÓN  ARANZAZU  constató;  estableciendo  la  existencia  del  referido  inmueble, y atendiendo  gestiones  de  vecindario, solicitó a la Fiscalía 8ª Local URI la emisión de  orden  de  registro y allanamiento, la cual fue expedida el 31 de marzo de 2012,  haciéndose  efectiva  el  1º  de  abril,  en  cuyo  desarrollo,  en la primera  habitación,  dentro  de  un  closet de nombre, hallaron un bolso de color café  sin  marca  con  sustancia  vegetal color verde y olor penetrante que de acuerdo  con  la  prueba técnica y de pesaje arrojó positivo para marihuana con un peso  neto de 1.150,56 gramos.   

“Por  virtud  del  enunciado  hallazgo, se  dispuso  la  aprehensión de los señores ALEXÁNDER ARBOLEDA AGUDELO, MAURICIOP  ANDRÉS  LEÓN  PEÑA,  JUAN  GABRIEL  PATIÑO,  HÉCTOR FABIO RAMÍREZ BARRETO,  YHEISON  STIVEL  ARIAS LARGO, ROBINSON JOHAN GALINDO, CRISTIAN FERNANDO RAMÍREZ  GARCÍA    y    RICAURTE    ANTONIO    MARULANDA,    quienes    atendieron    la  diligencia.”     

El  2  de  abril  de  2012,  ante el Juzgado  Tercero  Penal  Municipal con Función de Garantías, se evacuaron las audiencia  preliminares  de:  i)  control de legalidad de la diligencia de allanamiento, la  incautación  de la sustancia estupefaciente y las capturas; ii) de formulación  de   imputación   por   el   delito   de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,   conforme  la  descripción  contenida  en  el  inciso  3  del  artículo  376  del  Código  Penal,  en  la  modalidad  de  conservar,  con  la  circunstancia  genérica  de  mayor  punibilidad  prevista  en  el artículo 58,  numeral  10,  ibídem;  y  iii)  proferimiento  de  medida  de  aseguramiento de  detención preventiva en establecimiento carcelario.   

En  el  acto de la imputación, el capturado  ALEXÁNDER  ARBOLEDA  AGUDELO  aceptó el cargo formulado, generándose  la  ruptura de la unidad procesal.   

Conforme  el  allanamiento a cargos, el 9 de  abril  de  2012,  la  Fiscalía radicó escrito de acusación en contra ARBOLEDA  AGUDELO,  el  cual  fue  asignado  al  Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito con  Funciones de Conocimiento de Armenia.   

Antes   de   evacuarse   la  audiencia  de  verificación  de  allanamiento  a  la imputación, individualización de pena y  sentencia,  el procesado ALEXÁNDER ARBOLEDA AGUDELO dirigió escrito al Juez de  conocimiento,  en el cual manifiesta que la aceptación de cargos no fue libre y  voluntaria,  porque  sus  compañeros  de  captura  y  la  defensora pública lo  presionaron  para que se hiciera responsable de toda la sustancia estupefaciente  incautada, cuando él sólo portaba la cantidad de 128 gramos.   

El  escrito  fue allegado por el defensor de  confianza  que para entonces había designado el procesado, con petición de que  se  fijara  fecha  para  “diligencia de audiencia de  retractación”, insistiendo en que de acuerdo con lo  argumentado  por  su  representado,  la  aceptación  de  cargos  se  hizo  bajo  mecanismos de presión.   

A  esta petición, el Juez Tercero Penal del  Circuito  de  Conocimiento de Armenia, en oficio dirigido al defensor, contestó  que  de  conformidad  con lo establecido en los artículos 131 y 293 del Código  de  Procedimiento  Penal,  después  de  admitidos  los  cargos  ante el Juez de  Control  de  Garantías  y  verificado  por éste que se trató de una decisión  libre,  consciente,  voluntaria,  informada  y  asesorada  por la defensa, no es  posible,  a  partir  de  entonces,  la  retractación,  sin perjuicio de que con  posterioridad  se  demuestre  que se vició el conocimiento del  imputado o  se violaron sus garantías fundamentales.   

El  13  de  junio  de  2012,  se  evacuó la  audiencia  de verificación de allanamiento a la imputación, individualización  de  pena  y  sentencia,  condenándose  a  ALEXÁNDER ARBOLEDA AGUDELO a la pena  principal  de  68  meses de prisión y multa de 280 S.M.L.M.V., y a la accesoria  de  inhabilitación  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso de la  pena  privativa  de la libertad, al hallarlo responsable del delito de tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes.   

Al  tasar  la  pena, el Juez de Conocimiento  reconoció  una rebaja del 40% por razón del allanamiento a cargos, inaplicando  el  artículo  57  de la Ley 1453 de 2011, que modificó el 351 de la Ley 906 de  2004.      

La anterior determinación fue impugnada por  el  Ministerio  Público,  sólo  en  relación con la decisión de inaplicar la  norma  en  cuestión,  buscando  la  disminución  del  monto de la rebajara por  allanamiento  a un 12.5% de la mitad de la pena imponible, recurso que dio lugar  al  fallo  de  segunda  instancia  emitido el 27 de julio de 2012, en el cual la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  de  Armenia,  después  de avalar los  argumentos  del  recurrente,  modificó  la  pena, para fijarla en 85 meses y 15  días de prisión y multa de 480 S.M.L.M.V.   

Contra  esta  decisión,  el  defensor  del  procesado presentó en tiempo demanda de casación.   

SÍNTESIS   DE   LA  DEMANDA   

Al  amparo  del  artículo  29  de  la Carta  Política,  el  defensor  de ALEXÁNDER ARBOLEDA AGUDELO alega la violación del  debido     proceso,     porque     “ninguna  prueba  de  cargo  válidamente  obtenida,  con suficiente  entidad  se  ha  practicado  en el acto del juicio”,  quedando  indemostrada,  por  tanto, la autoría de su  representado   en   el   delito   de   tráfico,   fabricación   o   porte   de  estupefacientes.   

En  orden  a sustentar su tesis, bajo lo que  titula    “falta    de    valoración    de   una  prueba”,  el  demandante explica que la vulneración  del  debido  proceso  se concreta en la “ausencia de  indicios     incriminatorios     en     lo     afirmado    por    la    Policía  Judicial.”   

Ello porque el oficio policial a través del  cual  se  solicitó  la  diligencia  de  allanamiento,  no  contenía  los datos  suficientes  para  su  autorización,  al  punto  que  el  auto que lo autoriza,  dictado  el  31  de  marzo  de  2012,  “evidencia la  ausencia  de  toda actividad indagatoria o de campo”,  limitándose   a  exponer  que  la  orden  se  solicita  para  dar  “un   mayor   soporte   a   los  motivos  fundados”  y esclarecer ciertos actos delictivos relacionados con el tráfico  de estupefacientes en cantidades menores.   

Según el censor, nada dice el auto sobre los  indicios  que  sustentan  la  petición,  lo  que  demuestra la vulneración del  debido  proceso,  pues  el  Juez,  antes  de  autorizar  el allanamiento, debió  ordenar  que se ejecutara una mayor actividad investigativa por parte del cuerpo  policial.  Como  no fue así, se genera la nulidad de las actuaciones ejecutadas  por la Policía Judicial y de todo lo que en ellas se obtuvo.   

Agrega   que   no   se  está  ante  meras  infracciones   de   carácter   procesal,  sino  ante  verdaderas  vulneraciones  constitucionales  del  derecho  al  debido  proceso  que,  reitera,  llevan a la  nulidad absoluta de los resultados obtenidos en la diligencia.   

También  debe  tenerse  en  cuenta como una  infracción  de orden constitucional, “la ausencia o  total  omisión  de una prueba”, específicamente del  escrito  enviado  por  el  procesado al Juzgado, en el cual deja en evidencia la  falta de responsabilidad que le asiste en la conducta imputada.   

En  conclusión,  dice,  debe  declararse la  nulidad  de  las  sentencias de primera y segunda instancia, porque fueron   proferidas  a  la  luz  de  un  informe  de  policía  judicial  que vulnera las  garantías  constitucionales,  máxime  cuando  se trata de la única prueba que  existía  contra  ARBOLEDA  AGUDELO,  ya  que  al  mismo  nunca le fue incautada  “cantidad   de   droga   que  implique  una  clara  preordenación  a  su  tráfico,  dada  su escasa cuantía y su ínfimo grado de  pureza.”   

La  nulidad,  dice, debe declararse desde la  diligencia    de    allanamiento.    La   solución,   agrega,   “pasa  por  declarar la absolución de ALEXÁNDER ARBOLEDA AGUDELO o  celebrar un nuevo juicio…”.   

Afirma  que era  preciso     celebrar     una     “audiencia    de  retractación”, para valorar el escrito remitido por  su  poderdante,  en  el  cual  relata  las razones irregulares que lo llevaron a  aceptación   de   cargos   por  una  cantidad  de  sustancia  que  no  poseía.   

Bajo   lo   que   titula   “vulneración  de  la  presunción  de  inocencia  que  ampara  a mi  representado   la   constitución  política”,   sostiene      que      “desde     su     primera  declaración”  su defendido negó que se dedicara al  tráfico  de  estupefacientes.  Además,  al  momento  de  su captura, no le fue  hallada  una  cantidad  de droga suficiente para suponer su participación en la  comercialización de estupefacientes.   

La cantidad de droga decomisada a ALEXÁNDER  ARBOLEDA  AGUDELO  sólo alcanzó los 128 gramos “lo  que  supone  una cantidad que bien pudiera corresponder con el aprovisionamiento  que    hace    cualquier    consumidor    aunque    sea    ocasional   para   su  autoconsumo.”   

Afirma que en el momento del allanamiento, su  defendido     se    encontraba    “pasando    una  resaca”  en ese domicilio ajeno, pero no al tráfico  de  estupefacientes,  pues de ser ello cierto, se habrían aportado más pruebas  al respecto.   

Dada   la   fragilidad   de  los  indicios  existentes,  pide  que  se ordene la excarcelación de ALEXÁNDER, pues nunca se  probó  su  participación  en  el delito imputado. Su defendido, insiste, es un  consumidor ocasional de droga.   

Finalmente,  sostiene  que por desconocer el  principio  de legalidad, que se desprende del artículo 29 de la Carta, no puede  ser  aplicado  el  artículo  57  de  la Ley 1453 de 2011, en cumplimiento de lo  ordenado  en  el  artículo 4º de la Constitución Nacional, según el cual, en  todo  caso  de  incompatibilidad  entre  la  constitución y la ley u otra norma  jurídica, se aplicarán las disposiciones constitucionales.   

Concluye solicitando que se case la sentencia  y  en  su  lugar se dicte otra ajustada a derecho que absuelva a su representado  del  delito imputado o, en su defecto, se confirme el fallo de primera instancia  proferido por el Juzgado Tercero Penal Municipal de Armenia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Sobre  las alegaciones que cuestionan la  prueba de responsabilidad   

Cuando  el  censor  alega en su deshilvanado  escrito  que  se violaron las garantías fundamentales de su representado porque  la  condena no se sustenta en prueba legalmente obtenida, o porque no se valoró  el   escrito   a   través   del   cual  el  procesado  demostró  su  falta  de  responsabilidad  en  el  delito  imputado,  o  porque  la  prueba muestra que su  defendido  es  un  consumidor  habitual, pero no un vendedor de estupefacientes,  evidentemente  se encamina a desconocer la aceptación que de los cargos hizo el  procesado  en  la  audiencia  de  imputación,  admisión  que  por  encontrarse  vigente,     tornan     manifiestamente     inconducentes     los     argumentos  esbozados.   

Ello  porque la jurisprudencia de esta Corte  tiene  decantado  que  quien promueve la terminación anticipada del proceso por  vía  de aceptación de cargos o de acuerdo con la fiscalía, carece de interés  jurídico  para  controvertir  a través de apelación e, incluso, de casación,  lo  relacionado  con  el injusto o su responsabilidad, en tanto ello implica una  retractación  de lo aceptado o acordado que desconoce lo dispuesto en el inciso  segundo   del  artículo  293  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  modificado por la Ley 1453 de 2011, conforme al cual:   

“(…)   Examinado   por   el  juez  de  conocimiento  el acuerdo para determinar que es voluntario, libre y espontáneo,  procederá   a   aceptarlo   sin  que  a  partir  de  entonces  sea  posible  la  retractación de alguno de los intervinientes…”   

Sobre  el  punto,  la  Sala  ha dicho que la  aceptación  de  cargos por la vía del allanamiento o el acuerdo, conlleva para  el  procesado  la  renuncia  a  contar  con  un  juicio  oral  y concentrado con  inmediación  de  la  prueba,  eventualidad que no conlleva violación alguna al  debido  proceso  ni  al  derecho  de  defensa, como se admite en la sentencia de  constitucionalidad C-1260 de 2005, que al respecto consideró:   

“Para la Corte  es  claro  entonces, que la posibilidad de renunciar a un juicio público, oral,  mediante  la  celebración  de  acuerdos  entre la fiscalía y el imputado, así  como  la  aceptación  de  la  culpabilidad  al  inicio del juicio por parte del  acusado,  no  viola  las garantías constitucionales propias del debido proceso,  en   la   medida   en   que  debe  surtir  el  control  de  legalidad  del  juez  correspondiente   y   deben   ser   aprobados   por  el  juez  de  conocimiento,  verificándose  la no violación de derechos fundamentales y el cumplimiento del  debido  proceso,  y que se trata de una decisión libre, consciente, voluntaria,  debidamente  informada, asesorada por la defensa, para lo cual es imprescindible  el  interrogatorio  personal del imputado o procesado así como que se actuó en  presencia del defensor.   

Lo  anterior,  por  cuanto  aceptado por el  procesado  los  hechos  materia  de  la investigación y su responsabilidad como  autor  o  partícipe,  y existiendo en el procesos además suficientes elementos  de   juicio   para   dictar  sentencia  condenatoria,  se  hace  innecesario  el  agotamiento  de  todas  y cada una de las etapas del proceso, por lo que procede  dictar  el  fallo  sin  haberse  agotado todo el procedimiento, a fin de otorgar  pronta  y cumplida justicia, sin dilaciones injustificadas, según así también  se consagra en el artículo 29 de la Constitución.     

Cabe recordar, que el derecho de defensa no  puede  ser  renunciado,  y debe garantizarse aún desde antes de la formulación  de  la  imputación,  según  así  quedó  establecido en la Sentencia C-799 de  20051,  al  pronunciarse  la  Corte  sobre  las  expresiones  “una vez  adquirida  la  condición  de  imputado” contenida en el artículo 8 de la Ley  906  de  2004.  Al  respecto, en esta decisión la Corte resaltó la importancia  del  derecho  de  defensa  como garantía procesal y concluyó que se está ante  una  norma  de  principio  y  que  por  lo  tanto  el  derecho  de  defensa debe  garantizarse desde antes de la imputación.   

(…)  

Finalmente,  cabe precisar que proferida la  acusación  a fin de dar inicio al juicio, e iniciado éste y no aceptada por el  acusado  su  responsabilidad,  no es posible que éste renuncie a ninguno de los  principios  propios  de esta etapa del juicio, y que consagra tanto el numeral 4  del  artículo  250  de la Constitución como el literal l) del artículo 8º de  la ley 906 de 2004, y referido al literal k) del mismo.    

Basta  con  observar  el  contenido  de las  garantías  procesales  que  hacen  parte del debido proceso -artículo 29 de la  Constitución  e  instrumentos  internacionales  como  el Pacto Internacional de  Derechos  Civiles  y  Políticos  y  la  Convención  Americana  sobre  Derechos  Humanos-,  para  encontrar  la referencia al derecho a un juicio público, oral,  contradictorio,  concentrado,  imparcial,  con  inmediación  de  pruebas  y sin  dilaciones  injustificadas, el interrogar a los testigos de cargo y a obtener la  comparecencia  de  testigos  o  peritos,  como garantías materiales propias del  derecho  de  defensa,  que  en  un  nuevo  sistema  procesal  penal de tendencia  acusatoria  como  el  implantado  a  partir  de  la reforma constitucional, Acto  Legislativo  03  de  2002, gozan de mayor relevancia constitucional al prever el  numeral  4 del artículo 250 Constitucional, el derecho a un “juicio público,  oral,  con  inmediación de las pruebas, contradictorio, concentrado y con todas  las  garantías”,  para  concluir que las garantías procesales del derecho de  defensa  y,  por ende, las integrantes del derecho fundamental al debido proceso  contenidas  en  el  literal  k)  del  artículo  8  de  la  Ley 906 de 2004, son  irrenunciables,  cuando  no  median los acuerdos celebrados entre la fiscalía y  el  imputado  o  procesado para la terminación anticipada del proceso y bajo el  cumplimiento de los requisitos anteriormente mencionados.    

Por consiguiente, la renuncia a un juicio en  las  condiciones consagradas en el literal k) del artículo 8º de la Ley 906 de  2004,  debe  interpretarse armónicamente con las demás disposiciones de la ley  906   de   2004,   y   por  lo  tanto  cumplir  con  las  garantías  legales  y  constitucionales  como  las  que  refieren  a  que  i)  el  imputado  debe estar  asesorado  por  su  defensor  (art.  368  de la Ley 906), ii) los actos estarán  sujetos  al  control  del  juez de garantías o de conocimiento, según el caso,  (arts.  131  y  368  de  la  Ley 906) para lo cual, iii) será imprescindible el  interrogatorio  personal  del imputado o procesado a fin de que se verifique que  actúa   de   manera   libre,   voluntaria,   y  debidamente  informado  de  las  consecuencias  de  su  decisión    (art. 131 de la Ley 906), iv) debe  contarse  con  la  presencia del Ministerio Público, v) los preacuerdos obligan  en  la  medida  que  no  desconozcan  o  quebranten garantías fundamentales del  procesado  (art.  351-4  de  la  Ley 906), ya que vi) de advertir el juez algún  desconocimiento  rechazará  la  alegación  de  culpabilidad  y  adelantará el  procedimiento  como  si  hubiese  habido una alegación de no culpabilidad (art.  368 de la Ley 906), entre otros señalamientos.   

Así   la   ley  protege  las  garantías  procesales  fundamentales  del procesado y hace posible también la garantía de  otros  derechos  y principios propios del debido proceso que en el sistema penal  acusatorio  son  de la mayor importancia. Por lo tanto, esta Corte declarará la  exequibilidad  de  la  expresión “l) Renunciar a los derechos contemplados en  los  literales…k)  siempre  y  cuando  se  trate  de una manifestación libre,  consciente,    voluntaria   y   debidamente   informada”,   por   los   cargos  estudiados.”   

En esas condiciones, el allanamiento a cargos  vigente,  imposibilitaba  formular  reparos respecto a la práctica de pruebas y  el    consecuente    adelantamiento   de   un   juicio,   pues   “la  esencia  de  esa  aceptación  unilateral  de voluntad, o de la  bilateral  propia  del  acuerdo es que a cambio de la reducción de pena u otros  beneficios  procesales,  el  imputado y su defensor renuncian a controvertir ese  tipo            de            aspectos”2.   

En esas condiciones, se ve impelida la Sala a  inadmitir   los   reproches   encaminados   a   cuestionar   la   prueba  de  la  responsabilidad,  que  libremente  admitió  el  procesado  ALEXÁNDER  ARBOLEDA  AGUDELO en la audiencia de imputación de cargos.   

2.  Sobre  las alegaciones que cuestionan la  aplicación del artículo 57 de la Ley 1453 de 2011   

Aunque  ningún cargo específico propone el  censor  en  este  punto, pues apenas enuncia su inconformidad con la aplicación  que  hizo el Tribunal del artículo 57 de la Ley 1453 de 2011,  no puede la  Sala  dejar  de  señalar  que en la discusión de este aspecto de la sentencia,  sí  le  asiste completo interés al defensor, en virtud de que lo pretendido es  rebajar  el  monto  de pena impuesta a su representado, con lo cual no abjura de  la esencia del allanamiento.   

Empero,  ello  no significa que su solicitud  tenga  posibilidad  de  prosperar,  pues,  la sola mención de que se vulneraron  derechos  fundamentales  del  procesado,  no  configura  factor  suficiente para  habilitar la revisión de fondo del asunto.   

Además, sobre la aplicación de la norma en  cuestión  ya  la  Corte  asumió  su  postura,  descartando  que la misma viole  preceptos  constitucionales,  siempre  y  cuando se interprete en los siguientes  términos3:   

“(…)  la  disminución  del  beneficio  punitivo  en  una  cuarta  parte consagrada en el artículo 351 de la Ley 906 de  2004,  debe  extenderse  a  todos  los  momentos  o  etapas procesales en que se  autoriza  allanarse  a  cargos y suscribir acuerdos entre las partes, respetando  desde   luego   las   rebajas   de   pena   inicialmente   previstas  para  cada  momento.   

“Conforme con lo anterior, la persona que  haya  sido  capturada  en flagrancia tendrá derecho a las siguientes rebajas de  penas   progresivas   según   el   momento  en  que  se  allane  a  los  cargos  formulados:   

Rebajas  punitivas  por  aceptación  de  cargos   

Audiencia    de  formulación   

Art. 351            

Rebaja  original   

½ (50%)            

Rebaja  actual   

12.5 % (1/4 de la mitad)  

Audiencia  preparatoria   

Art.356 N.5            

1/3 (33.3%)             

8.33%  (1/4  de  la  tercera parte)  

Audiencia   juicio  oral   

Art. 367            

1/6 (16.6%)             

4.16% (1/4 de la sexta  parte)  

“En  lo  atinente  a  los  preacuerdos  posteriores  a  la  presentación de la acusación, dado que el artículo 352 de  la  Ley 906 de 2004 prevé una rebaja de la pena imponible en una tercera parte,  ésta  quedará  únicamente  en  un  8.33  por  ciento,  conforme  a  la  operación  aritmética  hecha  en  precedencia.   

Y  en  lo  que  atañe  a  los preacuerdos  celebrados  antes  de  la  presentación del escrito de acusación, la rebaja de  pena  no  podrá  exceder  del  12.5%,  que  es  la  cuarta  parte  de la mitad.   

Huelga  señalar  que  dichas  rebajas  se  harán     efectivas     luego     de     individualizarse     la     respectiva  sanción…”   

Pero además, para  cerrar  cualquier  controversia referida a la posibilidad de acudir al mecanismo  de  la  excepción  de  inconstitucionalidad en torno del artículo 57 de la Ley  1453  de  2011,  ya  la  Corte  Constitucional  tuvo  oportunidad de examinar la  exequibilidad  del  mismo,  advirtiendo  su  perfecta  consonancia  con la Carta  Política,   en   la   sentencia   C-645   de  20124,  completamente consonante con  la postura de la Sala, arriba reseñada.   

No sobra recalcar que en virtud del diseño  constitucional  colombiano  y  los  efectos  dispuestos  en  la  Carta  para las  decisiones  de  exequibilidad  de  la  Corte  Constitucional,  ya no es posible,  ocurrido  el  pronunciamiento  de  esa corporación en torno de la exequibilidad  del  artículo  57  de la Ley 1453 de 2011, acudir al mecanismo de la excepción  de inconstitucionalidad para inaplicarlo.   

No  son  necesarias mayores disquisiciones,  entonces,  para  inadmitir la queja en torno de esta temática, que se considera  superada.   

3.  Sobre la posible casación oficiosa por  violación de garantías procesales   

No  obstante que se impone el rechazo de la  demanda  formulada  a nombre del procesado ALEXÁNDER ARBOLEDA AGUDELO, la Corte  observa  necesario  verificar  si  al  mismo  no se le vulneraron sus garantías  procesales,  cuando  se le negó la posibilidad de retractarse de la aceptación  de  cargos,  según  manifestación  efectuada con antelación a la audiencia de  verificación  de  legalidad  del  allanamiento,  individualización  de  pena y  emisión  del  sentido  del  fallo ante el Juzgado Tercero Penal del Circuito de  Armenia.    

Por   tanto,  como  ya  lo  ha  hecho  en  pretéritas  oportunidades,  la  Sala  ordenará que una vez cobre ejecutoria la  presente  decisión  y  se resuelva, en caso de interponerse, lo relacionado con  el  mecanismo de insistencia que procede contra la providencia inadmisoria de la  demanda,  vuelva  el  proceso  al Despacho del Magistrado ponente para de oficio  proferir, en su momento, el pronunciamiento de rigor.   

             Cuestión final.   

         Habida  cuenta  que  contra  la decisión de inadmitir la demanda de  casación,   procede   el   mecanismo  de  insistencia  de  conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 186 de la Ley 906 de 2004, impera precisar que como  dicha  legislación  no  regula  el  trámite  a  seguir  para que se aplique el  referido  instituto  procesal,  la  Sala  ha  definido las reglas que habrán de  seguirse       para       su       aplicación5, como sigue:   

         a)  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial que sólo puede ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de la providencia por cuyo medio la Sala decida no seleccionar la  demanda  de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decidido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo término por  alguno  de  los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación Penal  -siempre   que  el  recurso  no  hubiera  sido  interpuesto  por  el  Procurador  Judicial-,  el  Magistrado  disidente o el Magistrado que no haya participado en  los debates y suscrito la providencia inadmisoria.   

        b)  La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público,  a través de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los  Magistrados  que  hayan  salvado  voto  en  cuanto a la decisión mayoritaria de  inadmitir  la  demanda  o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en  la discusión.   

         

         c)  Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en  los  debates  o  del  Delegado  del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

         d)  El  auto  a  través  del  cual  no  se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.  INADMITIR  la  demanda   de  casación  presentada  por  el  defensor  de  ALEXÁNDER  ARBOLEDA  AGUDELO.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia.   

2.  En  firme  la  decisión,  de  nuevo pase el asunto al despacho del Magistrado Ponente para los  fines señalados en la parte motiva.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA DEL R. GONZÁLEZ MUÑOZ                            GUSTAVO    ENRIQUE   MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 M.P.  Jaime Araujo Rentería.   

2  Cfr.  Auto de casación del  6 de mayo de 2009, radicado 31.592.   

3  Sentencia del 11 de julio de 2012, radicado 38285   

4 Aún  no  ha  sido  expedida formalmente la sentencia, pero sus fundamentos se resumen  en el comunicado de prensa 33 de agosto 22 y 23 de 2012   

5  Providencia    del   12   de   diciembre   de   2005.   Rad.   24322.     

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