40016(17-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aprobado acta No. 382  

Bogotá  D.C., diecisiete (17) de octubre de  dos mil doce (2012).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  en relación con el  impedimento  manifestado  por  el  Magistrado  del Tribunal Superior de Bogotá,  doctor     Alberto    Poveda    Perdomo,  para  conocer en sede de segunda instancia del proceso seguido en  contra   de   MARILÚ   RAMÍREZ  BAQUERO,  contra  quien la Fiscalía formuló acusación por los delitos de  tentativa   de   homicidio,  terrorismo,  concierto  para  delinquir  con  fines  terroristas,   rebelión,   lesiones   personales  agravadas  y  daño  en  bien  ajeno.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

Los  hechos por los cuales se procede fueron  compendiados  en  el  escrito  de  acusación  del 27 de noviembre de 2007 de la  siguiente forma:   

          “Esta  investigación  se  inició  en  la Fiscalía 251 Seccional  Delegada  ante  las  Fuerzas  Militares,  al  recibo del informe ejecutivo de la  misión  de trabajo 0864 fechado el 27 de septiembre de 2007 y suscrito por ELSA  CRISTINA  REYES  HERNÁNDEZ  investigador del C.T.I. grupo Sección de Análisis  Criminal   (SAC)   Bogotá,   con  el  que  pone  en  conocimiento             que unidades  del  Ejército  que  se  encontraban  realizando  una  avanzada  militar  en los  sectores  de  los  Municipio de La Macarena y Uribe (Meta), hallaron unos discos  duros  extraíbles,  al  parecer  pertenecientes  a  la  organización armada al  margen  de la ley denominada FARC y que pueden contener información relacionada  con las actividades y finanzas de dicha organización.   

Informa la investigadora que en razón de esa  información  se  desplazó  a la Base Militar de Uribe (Meta) donde entrevistó  al  SP.  ANGEL  OLIVERIO  MEDINA  ZAPATA y al Cabo Segundo DARWIN ALEXANDER RIOS  ARIAS,  integrantes  de  la  Unidad  Contraguerrilla  del  Ejército Nacional de  Colombia,   que   en   desarrollo   de  su  función  constitucional  realizaban  operaciones  en  el  sector,  recogiendo,  embalando  y  sometiendo  a cadena de  custodia   los   elementos   hallados  luego  de  fijación  fotográfica.    

Con   fundamento   en  el  informe  y  las  entrevistas  recibidas la Fiscalía Delegada ante las Fuerzas Militares, dispuso  la  inspección  judicial a los discos duros extraíbles encontrados, la cual se  verificó  según  informe  de investigador de campo el 4 de octubre de 2007 por  los  investigadores…consignando  que  los  EMP correspondían a las siguientes  características:   un   disco  duro  extraíble  marca  IMB  TRAVELSTAR  modelo  IC25NO30ATCS04-0   nombrado   como   CASTRO,   y   se  relacionan  los  archivos  encontrados;  en  el  otro  disco  duro  extraíble  se encuentran archivos como  documentos,  historia  de  las FARC, estatutos, milicias, organización, guías,  entre  otros.  En  relación  con el rotulado como hallazgo número 3 señala el  acta  de  inspección  que  está  identificado  con  serial  NN5TT3B13DUL marca  FUJITSU  con  caja  color  plateada  y  respecto  al  hallazgo con rótulo 04 se  reseña  que  se  trata  de  color  azul  oscuro, con leyenda USB 2.0 sin serial  visible  y  reseña  archivos  varios como programa agrario. Documentos FARC, 41  años   de   lucha,   cartas  y  correos,  documentos,  informes,  entre  muchos  otros”.   

Por  esos sucesos fue capturada MARILÚ   RAMÍREZ  BAQUERO,  a  quien  la  Fiscalía  Diez Delegada ante la Unidad Nacional contra el Terrorismo acusó por  los  delitos de tentativa de homicidio, terrorismo, concierto para delinquir con  fines  terroristas,  rebelión,  lesiones  personales  agravadas y daño en bien  ajeno.   

El juzgamiento lo asumió el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito Especializado de Bogotá, donde se realizó la audiencia de  formulación  de  acusación  y  luego la preparatoria, dando inicio después al  juicio  oral,  en  desarrollo del cual el 1º de febrero de 2012 el apoderado de  la  defensa  solicitó la exclusión de cuatro (4) discos duros presentados como  evidencias  recogidas  durante  la investigación porque: (i) no se cumplió con  los   registros  de  cadena  de  custodia,  “se  han  manipulado   los   elementos   de   manera   técnica   y   legal”,  sin intervención de personal idóneo; (ii) no se cumplió con lo  establecido  en  cuanto  a  la  legalización  ante  los  jueces  de  control de  garantías,  ni  de  la incautación, ni de la información recogida, conforme a  los artículos 114 y 237 de la Ley 906 de 2004.   

Ante  la  decisión  de excluir los aludidos  medios  probatorios  adoptada por el director de la causa, los representantes de  la  Fiscalía  y  del  Ministerio  Público,  y  el  apoderado  de las víctimas  interpusieron  recurso  de  apelación,  el  cual  se  concedió ante la segunda  instancia.   

Enviada la actuación al Tribunal Superior de  Bogotá,  Sala  Penal, la definición de la alzada correspondió a la Sala de la  cual   hace   parte   el   Magistrado  Alberto  Poveda  Perdomo,  quien  en  decisión del 17 de septiembre de  2012  se  declaró impedido para conocer del asunto con fundamento en el numeral  4º  del  artículo  56  de la Ley 906 de 2004, señalando para el efecto que en  pretérita  oportunidad,  concretamente en otro proceso penal donde fungió como  Magistrado                  ponente1   

,  en  el cual también fueron aportados los  mismos  discos  duros, expresó su opinión sobre la ilegalidad de esas pruebas,  llegando  a  la  conclusión  que  tales elementos y los que se derivan de ellos  debían ser excluidos de la actuación.   

Considerando   así  que  su  criterio  se  encuentra   comprometido   y   que   tanto  el  defensor  como  el  a   quo   acogen   como  fundamento  para  solicitar  la  exclusión de los elementos materiales probatorios su providencia  del  20  de  noviembre de 2008, se apartó del conocimiento del presente asunto.   

Los  demás  integrantes  de Sala negaron el  impedimento,  pues  a  su  juicio  no  se  cumplen  las  exigencias de la causal  invocada,  en  razón  a  que  el tema propuesto a su consideración tanto en el  auto  apelado como en la sustentación del recurso no compromete directamente el  criterio  que  el funcionario expresó, porque la decisión en que se fundamenta  para  considerar  alterada  su  imparcialidad  y objetividad versa sobre un tema  distinto    a    aquel   respecto   del   cual   debe   pronunciarse   en   esta  oportunidad.   

Al respecto, indican que la providencia donde  el    doctor   Alberto   Poveda   Perdomo  fue  ponente  resolvió  un  problema de cadena de custodia de los  discos  duros,  mientras  que  el  tema  propuesto  en  la  apelación objeto de  resolución  se  refiere  a  la omisión de la legalización de tales evidencias  ante   un  juez  de  control  de  garantías,  y  de  su  ilicitud  por  haberse  comprometido  el  derecho  a  la  intimidad  de quien resultara titular de tales  discos duros.   

Como consecuencia de lo anterior, remitieron  las  diligencias  a  la  Sala  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia para lo  pertinente.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

         

Es  competente  la  Corte  para  resolver lo  relacionado  con  el  impedimento  manifestado  por  el  Magistrado del Tribunal  Superior    de   Bogotá,   doctor   Alberto   Poveda  Perdomo,  según  se  desprende de lo dispuesto en los  artículos 57 y 341 de la Ley 906 de 2004.   

          Con   arreglo   a   las   disposiciones  precitadas,  cuando  algún  funcionario  judicial  se  encuentra  incurso  en  causal  de  impedimento, debe  manifestarlo  a su superior jerárquico para que sea sustraído del conocimiento  del asunto.   

         

          Se  trata  con lo anterior de garantizar a los ciudadanos que acuden  al  aparato jurisdiccional la definición de sus asuntos con total imparcialidad  y     objetividad.     Corresponde     ese    a    un    postulado    reconocido  universalmente2  y  cuyo  propósito  es  obtener que las decisiones se adopten, no  merced  al  capricho  y  mera  subjetividad  de los jueces, sino consultando los  sagrados  principios  que  inspiran  la  justicia,  en  orden  a  generar  en la  comunidad credibilidad y respeto.   

En  el  presente  evento,  el  Magistrado se  considera  incurso  en  la  causal de impedimento prevista en el numeral 4º del  artículo  56 de la codificación procesal en cita, al considerar que emitió su  opinión  precedente  en relación con el material probatorio, esto es, 4 discos  duros  incautados  por  el Ejército Nacional en los municipios de La Macarena y  la  Uribe (Meta), dentro de un proceso donde también se incorporaron los mismos  elementos,  y  en cuyo trámite mediante providencia del 20 de noviembre de 2008  llegó  a  la  conclusión de que tales evidencias deberían ser excluidas de la  actuación  penal  porque,  entre  otras  razones,  fueron arrimadas  sin  que  se  sometieran a los controles  previos  o  posteriores  por parte de los jueces de garantías, y por no haberse  cumplido con los estándares básicos de cadena de custodia.   

             Sobre  la  causal  4ª  referida  a  la  circunstancia  de  haber  “manifestado su opinión sobre el asunto materia del  proceso”,   lo  cual  ocurre,  como  ha  tenido  la  oportunidad   de   expresarlo   la   Sala,   cuando   la   opinión  se  expresa  extraprocesalmente,  situación que encuentra cabida cuando el criterio se emite  en   un   proceso   diverso,   como   aquí  sucede3   

,  la  Corte ha sido reiterativa en señalar  que  el  criterio  anterior  estructurante del impedimento es aquel concepto que  resulta   vinculante  frente  al  nuevo  asunto  sometido  a  la  decisión  del  funcionario.  Así,  en  auto del 7 de marzo de 2007 expresó la Corporación lo  siguiente:   

“(L)o que obliga a aceptar la circunstancia  de  inhibición  es  que  el  funcionario  haya  incurrido,  con ocasión de sus  funciones,  en  pronunciamientos anticipados acerca de aspectos sustanciales que  …  constituyen auténticos  actos  de  prejuzgamiento, que implican compromiso indiscutible de su criterio y  pretenden   su   imparcialidad   para   resolver  el  asunto  futuro”4.   

La  Corte,  en  el  mismo  sentido,  viene  señalando,  siguiendo así su tradicional jurisprudencia, que la aludida causal  de  impedimento  se  configura únicamente cuando la intervención precedente ha  sido  trascendente o sustancial, en otras palabras, cuando el juez compromete su  criterio  de tal modo que no contará con la debida serenidad y ecuanimidad para  decidir  la  nueva  controversia  puesta a su consideración. En ese sentido, ha  dicho:   

“…  es  preciso  que esa intervención,  para  que  adquiera  un  efecto  trascendente  acorde con los fines de la norma,  tenga  la  aptitud  suficiente para comprometer la ecuanimidad y la rectitud del  funcionario.  Su  actividad  dentro  del  proceso, debe haber sido esencial y no  simplemente                  formal5   

, de fondo, sustancial, trascendente, que lo  vincule  con  la  actuación  puesta  a  su  consideración de tal manera que le  impida  actuar  con  la  imparcialidad  y  la ponderación que de él esperan no  solamente  los  sujetos  procesales  sino  la  comunidad  en general”6.   

Visto  lo  anterior,  se  observa  cómo  el  Magistrado  en  mención en el auto del 20 de noviembre de 2008, tras un estudio  detallado  sobre  el  derecho  a  la  intimidad  y  la intervención sin control  judicial  de  los  discos  duros  en cuestión, así como acerca de la cadena de  custodia, llegó a las siguientes conclusiones:   

          “Los  discos duros aportados como prueba por la Fiscalía y lo que  se   deriva   de   ellos   deben   ser   excluidos  de  la  presente  actuación  porque:   

          6.1.  Se  intervino la evidencia por parte de investigadores sin que  procedieran  a  someterla a los controles previos o posteriores por parte de los  jueces de garantías, como lo establece la legislación vigente.   

            6.2.  Se  incumplieron  los  estándares  básicos  de  cadena  de  custodia.   

          6.3.  Las anteriores circunstancias hacen que la prueba contenida en  los  discos  duros  sea ilícita y por tanto de imposible validación dentro del  proceso.  Además,  como lo dijo la Corte Constitucional de ser tenida en cuenta  para  los  debates  orales  se  está  produciendo un mayor daño a la actividad  procesal  por  la  posible aparición de irregularidades sustanciales que pueden  motivar la invalidez del proceso”.    

          Es   innegable,  por  tanto,  que  en  la  remembrada  decisión  el  Magistrado  emitió  juicios  atinentes a la aducción del material probatorio y  su  consiguiente  ilegalidad por la falta de controles previos y posteriores por  parte  de  los jueces de garantías, así como al incumplimiento de la cadena de  custodia,  que  conllevó  a  su  exclusión  comprometiendo,  efectivamente, su  imparcialidad  frente  al  pronunciamiento  que  ahora le compete adoptar, en el  cual  se debe dilucidar, justamente, la legalidad de los mismos discos duros por  no someterse al control de un juez de garantías.   

          Siendo   así   la   situación,   lo   procedente  es  separar  del  conocimiento     del     presente    proceso    al    Magistrado    Alberto  Poveda  Perdomo,  para efectos de  garantizar  cabalmente  su  definición por dispensadores de justicia en quienes  no  concurran  circunstancias  de prejuzgamiento que afecten su ecuanimidad. Por  tal razón, se declarará fundado el impedimento en cuestión.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          1.-   DECLARAR  fundado    el    impedimento    manifestado    por    el   doctor   Alberto  Poveda  Perdomo, Magistrado de la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá.  En  consecuencia, ordenar su  separación del conocimiento de este asunto.   

          2.-  DEVOLVER de  inmediato  el  proceso  a la mencionada Corporación, a fin de que se integre la  Sala  de  Decisión  que  deba  conocer  de  la  actuación  en  sede de segunda  instancia.   

Contra esta determinación no procede recurso  alguno.   

Cópiese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO               FERNANDO  ALBERTO     CASTRO     CABALLERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ          LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO     

JULIO             E.             SOCHA  SALAMANCA                JAVIER      ZAPATA  ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria    

1 Cfr.  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  Sala  Penal, auto del 20 de noviembre de 2008,  radicación 110012204000200700818 00   

2 Así,  el  artículo 10 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el artículo  14.1   del   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos  de  New  York.   

3 Cfr.  Auto del 19 de agosto de 2008, radicación 30351.   

4  Radicación 26853.   

5 Corte  Suprema     de    Justicia,    Sala    de    Casación    Penal,    Sent.   del   7   de   mayo   de  2002,  rad.19300.   

6 Auto  del 6 de junio de 2007, radicación 27385.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *