39954(17-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 382  

Bogotá,  D.C., diecisiete (17) de octubre de  dos mil doce (2012)   

V I S T O S  

La  Corte  resuelve  la  admisibilidad  de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Milena    Canchón   Naranjo,   contra  la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal  Superior de Cali,  mediante la cual confirmó la proferida por el  Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito  de  la  misma ciudad, que la condenó como  autora  del  delito  de  defraudación  a  los  derechos patrimoniales de autor.   

HECHOS  

Fueron  sintetizados  por  el  juzgador  de  segunda instancia, así:   

“Previas a algunas labores de inteligencia,  miembros  del CTI de la fiscalía llevaron a cabo diligencias de allanamiento el  11   de  noviembre  de  2004,en   el  interior  de  locales  y  residencias  arrendadas  y/o  propiedad  de la señora Milena Canchón Naranjo encontrándose  en  dichos  lugares  gran  número  de CDs musicales, CDs vírgenes, videos DVD,  carátulas  de  películas  y  musicales,  estuches  para  los mismos, discos en  formato  MP3,  minidisco,  todo  lo cual no contaba con la autorización para su  reproducción   y   estaba   siendo  por  ende,  tenido  y  exhibido  de  manera  irregular.   

“Los  registros  en  mención derivaron de  información  obtenida  por  los  sabuesos en la que se señalaba a la dama como  líder  de  una  organización dedicada a adaptar equipos de última tecnología  para  la  reproducción  clandestina  de  CDs  y  DVDs,  en aras de su posterior  venta”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los anteriores hechos, la Fiscalía  General  de  la  Nación,  el  15  de  noviembre  de  2005, acusó a  Milena  Canchón  Naranjo por la conducta  punible  de  defraudación  a los derechos patrimoniales de autor, decisión que  al ser recurrida fue confirmada el 13 de enero de 2008.   

2. La etapa del juicio la tramitó el Juzgado  Sexto  Penal  del  Circuito  de  Cali  que,  el  25 de enero de 2012, condenó a  Milena Canchón Naranjo a las  penas  principales  de  24  meses  de  prisión  y multa de 20 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  a  las  accesorias  de  inhabilitación para el  ejercicio  de la profesión de comerciante por 6 meses e inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos y funciones públicas por el mismo lapso de la privativa  de  la  libertad,  como  autora  del  delito  de  defraudación  a  los derechos  patrimoniales de autor.   

3.  Apelado  el  fallo  por  el  defensor, el  Tribunal  Superior  de  Cali,  el   25  de mayo de 2012, lo confirmó en su  integridad.   

Contra  la anterior decisión, el defensor de  la procesada interpuso recurso de casación.   

LA DEMANDA DE CASACIÓN  

Al  amparo  de  la causal primera, según la  sistemática  reglada  en  la  Ley  600  de  2000,   presenta  un  sólo  reproche,  a  través  del cual  acusa   al   Tribunal  de  haber  transgredido,  de  manera  indirecta,  la  ley  sustancial   “por  falta  de  aplicación  del  artículo  7°  de  la  Ley 600 de 2000, que regula lo referente al in dubio pro  reo  y  en  la correlativa aplicación indebida de los artículos 9°, 10°, 11,  12,  y  22 de la Ley 599 de 2000, los cuales consagran normas rectoras de la ley  penal,  tales  como conducta punible tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad y  dolo  respectivamente; el artículo 271 de la Ley 599 de 2000, como consecuencia  de  la restructuración de errores de hecho por falsos juicios de identidad, los  cuales recaen en pruebas diversas e independientes”.   

Acota  que  el  juzgador  incurrió en falso  juicio    de    identidad    al    evaluar    “las  declamaciones”  de  su  procurada,  de  Diana Muñoz  Martínez,  Jorge  Alberto  Quijano,  Antonio  Caldas,  William Muñoz y Eduardo  Benítez  Hernández,  dado  que  cercenó  varios  apartes  de  los  contenidos  materiales  de  estos  elementos  de  prueba  y tergiversó otros, emitiendo una  sentencia que no corresponde a la realidad.   

Después de reseñar apartes de la sentencia  de  segunda  instancia, sostiene que el Tribunal no identificó que el verdadero  dueño  de  la  mercancía  ilegal  era  Edwin  Páez,  además  aduce que no se  realizó una búsqueda exhaustiva para dar con su paradero.   

Comenta  que  no  es  cierto  que  hubiesen  encontrado  equipos  de última tecnología y que su prohijada durante el juicio  hubiese  cambiado  la  versión  respecto  de la identidad del propietario de la  mercancía incautada.   

Expresa   que   si   se  hubiere  valorado  correctamente  la  prueba,  el  fallo  habría  sido absolutorio “ante  la  imposibilidad  de  la existencia del convencimiento de la  responsabilidad  penal  de  mi  representada más allá de toda duda”.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia    impugnada    y,    en    su    lugar,   absolver   a   Canchón Naranjo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  De conformidad  con  lo  previsto  en  el  artículo  205  de  la Ley 600 de 2000, que rige esta  actuación,   al   recurso   de   casación   se   accede   de  dos  maneras,  a  saber:   

a)  La  ordinaria,  que  procede  contra  las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 años; y   

b)  La  excepcional,  que  procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena  privativa  de  la libertad igual o inferior a 8  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

En  el  evento  que  ocupa la atención de la  Corte,  fácil resulta advertir que sólo procedía la casación excepcional, en  la  medida  en que la conducta punible por la que fue condenada la procesada, la  pena  privativa  de  la  libertad  no  supera los ocho años a que se refiere el  citado artículo 205 de la Ley 600 de 2000.   

En  efecto, el artículo 271 de la Ley 599 de  2000,  contempla  el tipo penal de defraudación a los derechos patrimoniales de  autor,  reglando  una  pena  privativa  de  la  libertad  de  2  a  5  años  de  prisión.   

De  otro  lado,  la jurisprudencia de la Sala  también  ha  sostenido,  de  manera  incansable,  que  cuando  de  la casación  excepcional     se     trata,    el    demandante    debe    exponer,   así  sea  de  manera  sucinta  pero  clara,  qué  es  lo  que  pretende  con  el  recurso,  teniendo  como  norte que solamente procede para el  desarrollo    de    la   jurisprudencia   o   para   garantizar   los   derechos  fundamentales.   

En  tratándose del primer punto, esto es, el  desarrollo  de  la  jurisprudencia, el casacionista debe mencionar en la demanda  si  con  la  impugnación de la sentencia de segunda instancia persigue unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina, ora para abordar un tópico  aún  no desarrollado, precisando la manera en que la decisión solicitada tiene  la  utilidad  simultánea  de  brindar  solución al asunto y a la par servir de  guía a la actividad judicial.   

Y, respecto de la protección de los derechos  fundamentales,  el  libelista  está  obligado  a desarrollar una argumentación  lógica  dirigida  a evidenciar el desacierto, siendo imperioso que demuestre el  desconocimiento  de  una  garantía por quebrantamiento de la estructura básica  del  proceso  o  por  violación de un derecho fundamental, e indicar las normas  constitucionales  que  protegen el derecho invocado y su concreto conculcamiento  con la sentencia.   

2. En el supuesto que ocupa la atención de la  Sala,  se  colige  que  el  demandante  no  cumplió los anteriores parámetros,  habida  cuenta  que  omitió  dar  las  razones  por  las  cuales acudió a esta  impugnación  extraordinaria, esto es, para la unificación de la jurisprudencia  o protección de la garantía de los derechos fundamentales.   

3. La anterior falencia sería suficiente para  inadmitir  la  demanda.  Sin  embargo,  también  se  avizora  que  el  reproche  igualmente  incumplió los presupuestos de lógica y debida fundamentación para  su admisibilidad.    

En   cuanto  a  la infracción  indirecta de la ley sustancial motivo de la causal   

primera de casación según la sistemática de  la  Ley  600  de  2000,  recuérdese  que  el   yerro que se le atribuye al  juzgador  ocurre  de  manera mediata, es decir, en la elaboración del juicio de  hecho  derivado  de  errores en la apreciación de la prueba, falencia que se ve  reflejada en la aplicación del derecho.   

En  el plano de la postulación el demandante  debe  enseñar  a  la  Corte en qué consistió el error en la estimación de la  prueba,  es  decir,  si fue de hecho o de derecho, como también el falso juicio  que  lo  determinó, esto es, si de existencia, identidad, raciocinio, legalidad  o  convicción.  Y,  por  último, debe evidenciar cómo el vicio incidió en la  aplicación  del  derecho,  en  la medida en que se seleccionó una norma que no  era  la llamada a gobernar el asunto, o se excluyó otra que sí resolvía todos  los extremos de la relación jurídico procesal.   

En    relación   con   el   único  cargo  que el casacionista postula  por  los  senderos  de  la  infracción  indirecta  de  la  ley  sustancial,  la  Corporación  advierte  que  lo dejó en el simple enunciado en la medida en que  no  demuestra  en qué consistió el denunciado, error de hecho por falso juicio  de  identidad,  toda  vez  que  la fundamentación, radicó en emitir personales  apreciaciones  acerca  del  mérito  suasorio  de  los elementos de conocimiento  allegados al proceso.   

Al   respecto vale recordar que el falso  juicio  de  identidad  tiene lugar cuando en el acto de apreciación probatoria,  se  distorsiona  el contenido objetivo de la prueba, al punto que se declara una  verdad  que  no  revela el texto del medio de convicción, correspondiéndole al  actor  demostrar  en  qué  consiste  la  falta  de  identidad  que le imputa al  fallador  y  explicar  con exactitud qué es lo que fue parcelado, tergiversado,  cercenado,  etc.1.   

Ante  el  cumplimiento  de  los  anteriores  requisitos, se impone la inadmisión de la demanda.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  a  nombre de Milena  Canchón     Naranjo,  por   lo   anotado   en   la   motivación   de  este  proveído.     

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Comuníquese,    notifíquese     y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                       FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                                    LUIS   GUILLERMO  SALAZAR  OTERO           

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                                              JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  del 23 de febrero de 2006 (radicado 24.101).     

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