39948(21-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 426  

Bogotá, D.C., veintiuno (21) de noviembre de  dos mil doce (2012)   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia respecto del recurso de  apelación  presentado  por  la  representante  de  la  Fiscalía  General de la  Nación,  contra la decisión del Tribunal Superior de Villavicencio de negar la  práctica  de prueba sobreviniente, tomada en el curso de la audiencia de juicio  oral  adelantado  contra  HAIDEE  GAMEZ RUIZ, por los delitos de Prevaricato por  Acción y Falsedad Ideológica en Documento Público.   

ANTECEDENTES  

Dentro  del  trámite  del proceso ejecutivo  mixto  de  Néstor  Germán  Castañeda  Aguirre  contra Resurrección Díaz, el  Juzgado  Cuarto  Civil  del  Circuito  de Villavicencio ordenó el secuestro del  predio  rural  denominado  “La  Florida”,  ubicado  en la vereda Caney Bajo,  jurisdicción  del  municipio  de Restrepo (Meta), distinguido con la matrícula  inmobiliaria número 230-90203, inmueble propiedad de la demandada.   

Para  la  práctica  de  la  diligencia  de  secuestro  se  libró  despacho  comisorio  al Juzgado Promiscuo Municipal de la  mencionada  localidad  a  cargo  de la acusada HAIDEE GAMEZ RUIZ, quien el 10 de  julio  de  2007 se trasladó al predio y, entre otras cosas, ordenó elaborar un  plano  en  que  se  dividió  la  propiedad  en  tres  partes,  no  obstante que  originalmente   estaba   constituido   solo  por  dos,  además  que  creó  una  servidumbre  de 5 metros de ancha que no existía, para cuya materialización se  rompieron las respectivas cercas.   

De otra parte, sin tener en cuenta que María  Eloisa  Cañón  Bermúdez  no  contaba  con  terreno alguno de su propiedad por  venta  que  había  realizado a Antonio Díaz, quien a su vez enajenó una parte  en  favor  de  Bertha Inés González de Muñoz y la otra a Resurrección Díaz,  predio  éste  último  que  fue  el  rematado  y  comprado  por Néstor Germán  Castañeda  Aguirre,  el  inmueble  secuestrado lo dejó en depósito gratuito y  provisional a la señora María Eloisa.   

Por los anteriores hechos, la Fiscal Primera  Delegada  ante  el  Tribunal  Superior  de  Villavicencio formuló imputación a  HAIDEE  GAMEZ  RUIZ  por  los  delitos  de  Prevaricato  por  Acción y Falsedad  Ideológica   en  Documento  Público,  inculpación  declarada  ajustada  a  la  legalidad  por  el  Juez  Primero  Penal  Municipal  con funciones de Control de  Garantías  de  la  misma  ciudad,  en  audiencia  realizada  el  31 de enero de  2012.   

La  Fiscal  formuló  acusación  contra  la  implicada  por  los  mencionados delitos ante el Tribunal Superior mencionado, y  luego,  en  sesiones  del  31  de  mayo, 7 y 19 de junio de 2012, se realizó la  audiencia  preparatoria,  en  la  cual  se  emitió  la decisión respecto de la  práctica de pruebas.   

El 6 de septiembre siguiente se dio inicio a  la  audiencia  del  juicio oral público, en cuyo desarrollo la representante de  la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  con fundamento en lo preceptuado en el  artículo  344  del Código de Procedimiento Penal, inciso último, solicitó se  decretara  como  prueba  sobreviniente el testimonio de Berna Paola Rojas, quien  se  desempeña como Inspectora de Policía del municipio de Restrepo (Meta), con  la  finalidad  que  relate las actividades desarrolladas el 20 de junio del año  en  curso  en  la  diligencia  de  entrega del predio “La Florida”, donde se  corrigieron  los  errores  cometidos  el  10 de julio de 2007 por la funcionaria  acusada.   

Adujo  la  peticionaria  que se trata de una  prueba  que  sólo  fue  conocida por la Fiscalía el 20 de junio 2012, es decir  con  posterioridad a la diligencia de audiencia preparatoria; que la misma tiene  una  importancia  relevante  para  el  caso ya que pone en evidencia los errores  cometidos  por  la  procesada  en la diligencia de secuestro del inmueble, y que  con  su  práctica no se genera un perjuicio grave para la defensa, por tratarse  de  un  documento  público  que  contiene  las  decisiones  de la Inspectora de  Policía  en la diligencia de entrega del predio “La Florida”, aspecto sobre  el cual la defensa puede suministrar su propia interpretación.   

El  defensor se opuso a la pretensión de la  Fiscalía,  por  considerar que dicho trámite afecta la integridad del juicio y  el  derecho  de  defensa de su representada, además que se trata de un elemento  de  juicio  impertinente,  en  cuanto  se  estaría convirtiendo a la mencionada  inspectora de Policía en perito respecto de tal aspecto.   

Agregó  que  la  prueba  solicitada  por la  Fiscalía  nada  nuevo aporta a la solución del caso, sino que por el contrario  genera  más  confusión  y  complicaciones,  al  punto  que  la decisión de la  Inspectora  de  Policía  cuya  declaración  se  solicita puede ser impugnada y  revocada.    

LA DECISION IMPUGNADA  

La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Villavicencio  se  pronunció  en  forma  desfavorable  a  la  petición  de  la  Fiscalía,  por  cuanto  el  carácter  excepcional  de  la prueba sobreviniente  impone  como  requisito  para  su procedencia una importancia tal que justifique  desatender  el  principio  de descubrimiento, exigencia que en su opinión no se  cumple  en  este  oportunidad, en atención a que el asunto sometido a debate se  circunscribe  a  determinar  si  se  estructura  o  no  el delito de Prevaricato  “…cuya  esencia  gira en la violación manifiesta  de  una ley, y si hay que probar tanto la violación de una ley pues se torna es  en una paradoja…”.   

Agregó  el  Juez  Colegiado  que  existen  suficientes      pruebas      “solicitadas     y  decretadas”  para establecer si se presenta o no una  contradicción  manifiesta  de  la  ley, además que el antecedente más cercano  sería  la  orden  de entrega emitida por el Juez civil y no la actuación de la  Inspectora,  pero  ello implicaría trasladar a aquel funcionario la competencia  atribuida al juzgador penal.   

Contra  dicha  determinación  interpusieron  recurso de apelación la Fiscal y el apoderado de las víctimas.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

La  representante de la Fiscalía General de  la  Nación  argumenta  que la prueba sobreviniente sí es importante, en cuanto  permitirá  identificar  el  predio  con  sus  linderos,  así como su división  irregular  y  la  creación  de  una  servidumbre,  de  donde  se  desprende  la  actuación  manifiestamente  contraria  a  la  ley  por  parte  de la procesada.   

Por  su parte, el representante de víctimas  manifestó  que  coadyuva  la sustentación de la Fiscalía para que se acceda a  la práctica de la prueba sobreviniente.   

INTERVENCIÓN DE LOS NO RECURRENTES  

El  defensor  de  la  procesada  solicitó  declarar  desierto  el recurso por falta de sustentación, no sólo en cuanto el  impugnante  se  limitó  a  reiterar  los  argumentos  expuestos  para  pedir la  práctica  de  la prueba, sino también porque la petición inicial se concretó  al  testimonio  de  la  Inspectora de Policía Berna Rojas, prueba negada por el  Tribunal,  mientras  que  en  la apelación se refiere a la necesidad de admitir  como  prueba  sobreviniente  el  documento  público  que contiene el acta de la  diligencia de entrega del predio.   

Adicionalmente, sostuvo que está de acuerdo  con  la  determinación  adoptada, debido a la ausencia de utilidad de la prueba  solicitada.   

CONSIDERACIONES  

1.            Acorde con lo preceptuado en el artículo  32,  numeral  3°,  de  la Ley 906 de 2004, la Corte es competente para resolver  los  recursos  de  apelación  interpuestos  contra  las decisiones adoptadas en  primera instancia por los Tribunales Superiores.   

La  Sala  se  concretará  a  examinar  los  aspectos  sobre  los  cuales  se  expresa inconformidad, incluyendo, si fuere el  caso,   los   temas  inescindiblemente  vinculados  al  objeto  de  la  censura.   

2.   El tema asunto de debate se centra  en  definir  si,  de conformidad con lo preceptuado por el artículo 344, inciso  último,  de  la  Ley  906 de 2004, procede admitir como prueba sobreviniente la  declaración  de  la  Inspectora  de  Policía del municipio de Restrepo (Meta),  doctora  Berna  Paola  Rojas,  en  atención  a  la  solicitud  elevada  por  la  representante de la Fiscalía General de la Nación.   

Al respecto, es preciso tener en cuenta que,  sobre  la  base  de  la  separación  de roles propio del sistema acusatorio, el  esquema  procesal aplicable en nuestro País impone que cada sujeto procesal, de  manera  autónoma, adelante su propia tarea investigativa y con fundamento en la  misma,   en   la   oportunidad  procesal  correspondiente,  eleve  la  solicitud  probatoria    que   sustente   su   personal   teoría   del   caso.1    

Lo anterior implica que, como lo ha indicado  la  jurisprudencia de la Corte, el descubrimiento probatorio constituye parte de  la   esencia   del   sistema  adversarial  consagrado  en  nuestro  ordenamiento  jurídico,  y  por  tal  motivo  la  fiscalía  y  la defensa deben suministrar,  exhibir  o  poner  a  disposición  todos los elementos materiales probatorios y  evidencia  física  que  posean  como  resultado  de  sus  averiguaciones  y que  pretendan  sean  decretadas  como  pruebas  y  practicadas  en el juicio oral en  sustento  de  sus  argumentaciones, permitiendo de esa manera que la contraparte  conozca  oportunamente  cuáles  son los instrumentos de prueba sobre los cuales  el  adversario  fundará  su  teoría  del  caso  y,  de  ese modo, elaborar las  distintas  estrategias  propias de la labor encomendada en procura del éxito de  sus pretensiones.   

Es claro, entonces, que el descubrimiento de  la  prueba  en  el sistema acusatorio está vinculado indisolublemente al debido  proceso  y  al  derecho a la defensa, en razón a la trascendental incidencia de  dicho  instituto frente al desarrollo de la actividad de cada una de las partes.   

Tampoco  puede perderse de vista que, según  lo  ha  precisado  la jurisprudencia de la Sala, “el  correcto  y completo descubrimiento probatorio condiciona la admisibilidad de la  prueba,  pues,  como  lo dispone el artículo 346 de la Ley 906 de 2004, el juez  tiene   la  obligación  de  rechazar  todas  aquellas  evidencias  o  elementos  probatorios   sobre   los   cuales  se  haya  incumplido  el  deber  de  revelar  información   durante  el  procedimiento  de  descubrimiento.  Por  tanto,  las  evidencias,  medios  y  elementos no descubiertos no podrán aducirse al proceso  ni   controvertirse   dentro   del  mismo,  ni  practicarse  durante  el  juicio  oral”.2   

Precisamente  por  ello, con la finalidad de  materializar   la  igualdad  de  condiciones  y  de  oportunidades  de  los  intervinientes  en  el  juicio,  la  Ley  906  de  2004  establece  los momentos  procesales  pertinentes  para  el  descubrimiento  de  los  elementos materiales  probatorios  y  evidencia  física.   

En  tales  términos, el artículo 337 de la  mencionada  normatividad preceptúa que el escrito de acusación que presenta el  Fiscal  ante  el  juez  de  conocimiento  debe contener, entre otras exigencias,  “el  descubrimiento de pruebas” consignado en un anexo, copia del cual ha de  ser  entregado  tanto  al acusado como a su defensor, al igual que al Ministerio  Público y a las víctimas.   

Por su parte, el artículo 344 establece que  en  el  curso  de  la  audiencia  de  formulación  de acusación debe cumplirse  “lo   relacionado  con  el  descubrimiento  de  la  prueba”,  en  el  entendido  que  la  defensa  puede  solicitar  al  juez  de conocimiento que ordene a la Fiscalía el descubrimiento  de  un  elemento  material  probatorio y, a su vez, la Fiscalía también podrá  “pedir  al  juez que ordene a la defensa entregarle  copia  de  los elementos materiales de convicción, de las declaraciones juradas  y  demás  medios  probatorios que pretenda hacer valer en el juicio”.   

Adicionalmente,  el  artículo  356, numeral  2°,  del  ordenamiento  jurídico  en cuestión, estipula que en el curso de la  audiencia    preparatoria   corresponde   al   juez   disponer   “que  la  defensa  descubra  sus  elementos materiales probatorios y  evidencia física”.   

Se desprende de la anterior secuencia que el  descubrimiento  de  los  elementos materiales probatorios y evidencia física se  encuentra  sometido  a un orden metódico y cronológico, en aras de garantizar,  entre  otros,  los  principios  de  igualdad, contradicción y lealtad, y en ese  sentido,  el  artículo  346  del Código de Procedimiento Penal de 2004 fija al  juez  la  obligación  de rechazar los elementos probatorios y evidencia física  respecto  de  los  cuales  no  se haya cumplido de manera correcta y completa el  trámite de descubrimiento probatorio.   

Sin  embargo,  el  artículo  344,  inciso  último,  del  Estatuto  Procesal  en  mención,  reglamenta una excepción a la  regla  según  la cual en el juicio oral únicamente pueden evacuarse los medios  de  conocimiento solicitados en la audiencia preparatoria, en cuanto dispone que  “si   durante  el  juicio  alguna  de  las  partes  encuentra   un   elemento   material   probatorio   y   evidencia   física  muy  significativos  que  debería  ser  descubierto,  lo pondrá en conocimiento del  juez  quien, oídas las partes y considerado el perjuicio que podría producirse  al   derecho   de   defensa   y  la  integridad  del  juicio,  decidirá  si  es  excepcionalmente   admisible   o   si   debe  excluirse  esa  prueba”.   

De  acuerdo con la excepción prevista en la  norma  en  cita,  es  posible  admitir  aquellos  elementos  probatorios  que no  habiendo  sido  descubiertos  oportunamente,  surgen  en  el  curso  del juicio,  siempre  y cuando la omisión de descubrimiento no obedezca a causas atribuibles  a  la  parte interesada, se trate de un elemento material probatorio o evidencia  física  muy  significativa  o  relevante  para  el  caso, y además, que con su  aceptación no se genere un perjuicio grave para la defensa.   

Respecto  al  alcance  y  procedencia  de la  prueba  sobreviniente,  la  jurisprudencia  de  la Sala se ha pronunciado en los  siguientes términos:   

“Existe,  sin  embargo,  la  posibilidad  de  que  ya  en  el  juicio oral alguna de las partes  intervinientes  solicite  la  práctica  de  una  prueba,  la  cual  podrá  ser  decretada  por  el  Juez,  si  se  reúnen las condiciones exigidas en el inciso  final  del  artículo  344 del Código de Procedimiento Penal. Es decir, que ese  medio  de  prueba  solicitado  se  hubiere  encontrado durante el desarrollo del  juicio,  que  sea  muy  significativo por su incidencia en el juzgamiento y que,  por ende, deba ser descubierto”.   

“En tal evento,  dice  la  norma,  ‘oídas  las  partes  y  considerando  el  perjuicio que podría producirse al derecho de  defensa  y  la  integridad  del  juicio’,  el  Juez  decidirá  si  excepcionalmente la prueba encontrada y  solicitada   es  admisible  o  si  debe  excluirse”.   

“Un caso de esta  naturaleza  podría  presentarse  cuando  de  una prueba practicada en el juicio  surja  la  necesidad  de  practicar otra; o cuando en desarrollo del juzgamiento  alguna     de     las     partes    ‘encuentre’ o  se  entere  sobre  la existencia de un medio de conocimiento que antes ignoraba,  por alguna razón lógica y atendible”.   

“No  clasifican  dentro  de  este  rango  de  pruebas  excepcionales  (encontradas  o derivadas),  aquellas  que  conociéndose con antelación, o siendo evidentes y obvias, no se  hubiesen  enunciado  ni  descubierto en las oportunidades legales para ello, por  causas  atribuibles  a  la  parte interesada en la prueba; entre ellas, incuria,  negligencia  o  mala  fe”3.   

En  el  caso  concreto, si bien la solicitud  elevada  por  la  Fiscal  se concreta a un elemento material probatorio respecto  del  cual  no  existía  posibilidad de conocerlo con anterioridad al inicio del  juicio  oral, en cuanto se trata de una actuación verificada el 20 de junio del  año   en   curso,   es  decir  un  día  después  de  culminada  la  audiencia  preparatoria,  lo  cierto  es  que,  como  acertadamente lo decidió el juzgador  colegiado  de primer grado, su práctica se aprecia absolutamente intrascendente  para los fines del proceso.   

En  efecto, no aparece claro cómo es que, a  través  de  la  declaración  de  la  Inspectora  de  Policía del municipio de  Restrepo  (Meta)  o  del  examen  del  acta  correspondiente  a la diligencia de  entrega  del  predio  cuyo  secuestro  originó  la  actuación  de  la Juez que  determinó  la  denuncia penal en su contra, pueda modificarse en algún sentido  determinado  la  imputación  que por el delito de Prevaricato por Acción fuera  edificada  en contra de la procesada HAIDEE GAMEZ RUIZ, en su condición de Juez  Promiscuo Municipal de Restrepo (Meta).   

Sin duda alguna, impertinente, inconducente e  innecesaria  resulta  la  prueba en cuestión en orden a demostrar la violación  manifiesta  de  la  Ley  o los aspectos cognoscitivos y volitivos de la conducta  punible imputada.   

La eventual estructuración del delito surge  no  sólo  de  los  elementos  materiales  probatorios  y evidencia física cuya  práctica  ya  fue  ordenada, sino además de la naturaleza misma de los hechos,  la  mayor  o  menor dificultad en la comprensión de los mismos, así como de la  capacidad  intelectual  y  la  formación profesional de quien tenía a cargo el  asunto.   

El  delito  de  prevaricato  se configura en  razón  a la expedición de una resolución, dictamen o concepto manifiestamente  contrario  a la ley (Art. 413 C.P.), y la definición del carácter ostensible o  manifiesto   de  la  decisión,  deriva  de  la  constatación  de  la  evidente  contradicción de la misma con el ordenamiento legal.   

Lo  reprochado penalmente es la manifiesta u  ostensible  contrariedad  con  la  ley,  con lo cual se sustraen a la esfera del  delito   de   prevaricato   aquellas   decisiones  que  pudiendo  llegar  a  ser  desacertadas,  y de alguna manera contrarias a la legalidad, devienen de juicios  razonados.   

Precisamente  por  ello,  es  perfectamente  posible  que  la  complejidad  del  asunto  pueda  llevar  a  generar eventuales  conceptos  u  opiniones diversos, aunque no todos resulten acertados, motivo por  el  cual la actuación de la Inspectora de Policía en el caso sometido a debate  ninguna  incidencia  que  pueda  catalogarse como muy significativa o importante  tiene,  para  definir  la  estructuración  o  no  del  delito  de  Prevaricato.   

Adicionalmente,  frente  al procedimiento de  descubrimiento   probatorio   y   su   excepción  con  ocasión  de  la  prueba  sobreviniente,   corresponde   al   juez   velar   por   el    respeto    de    las   garantías  fundamentales   de   cada   uno   de  los  intervinientes,  motivo  por  el  cual  sólo  ante  la  presencia  de  un elemento material probatorio o  evidencia   física   que   sea  muy  significativo  por  su  incidencia  en  el  juzgamiento, es factible acceder a su práctica.   

En   consecuencia,  teniendo   en   cuenta   las   anteriores  consideraciones, surge claro  que  la  decisión  de  la  Sala  de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior de  Villavicencio  objeto  de  impugnación, se ajusta a la legalidad, motivo por el  cual se confirmará.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Confirmar  el  pronunciamiento  impugnado,  mediante  el  cual  el  Tribunal Superior de Villavicencio negó la práctica de  prueba sobreviniente.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Comuníquese,    cúmplase y devuélvase al Tribunal de origen   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                  FERNANDO                                A.                                CASTRO  CABALLERO                                

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                   GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                           JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                                            

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Casación 28056, auto del 29 de agosto de 2007, entre  otras.   

2  Casación   N°   25920   del   21   de  febrero  de  2007.   

3  Sentencia del 30 de marzo de 2006. Rad. 24468.     

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