39687(22-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                Dr.     JOSÉ     LUIS    BARCELÓ  CAMACHO   

                            Aprobado Acta Nº 313.   

          Bogotá, D.C., veintidós de agosto de dos mil doce.   

V    I   S   T   O  S   

  Decide de plano la Corte  el  impedimento  manifestado por el Juez Único Penal del Circuito Especializado  de  Pereira,  para  conocer  de la audiencia de juicio oral en el proceso que se  sigue  contra  FRANCISCO  JAVIER  BERMÚDEZ  GAVIRIA,  por el delito de porte de  municiones de uso privativo de las fuerzas militares.   

  A  N  T  E C E D E N T E  S   

1. Conforme lo consignado por el Juez que se  declara  impedido  en  el  auto  denegatorio  de la solicitud de preclusión, el  hecho  “Tuvo  ocurrencia  el 20 de agosto de 2011, a  eso  de  las  17.40  horas  en  el  barrio La Isla de Cuba, sector conocido como  antiguo  San  Andresito, lugar en el cual y atendiendo información suministrada  por  fuente  humana,  fue  capturado  el  ciudadano  de  nombre Francisco Javier  Bermúdez  Gaviria,  luego  de  que al registrar un contenedor que este aseguró  era  suyo,  se  encontrara  una bolsa en cuyo interior habían (sic) quince (15)  cartuchos  para  arma de fuego que fueron identificados por perito en la materia  como    aquellos    en    armamento    de   uso   privativo   de   las   fuerzas  armadas”.   

2.  Decomisados  los cartuchos, ante el Juez  Quinto  Penal  Municipal  de Pereira, con funciones de control de garantías, se  legalizó  la  aprehensión  de  FRANCISCO  JAVIER  BERMÚDEZ  GAVIRIA, y le fue  imputado  el  delito  de fabricación, tráfico y porte de armas y municiones de  uso  privativo  de  las  fuerzas  armadas,  al  cual no se allanó. La Fiscalía  decidió no solicitar la imposición de medida de aseguramiento.   

3.  El escrito de acusación fue allegado el  25  de  noviembre de 2011. Consecuentemente, el 20 de enero de 2012, se llevó a  cabo  la  audiencia de formulación de imputación. A renglón seguido, el 26 de  marzo de 2012, tuvo lugar la audiencia preparatoria.   

4.  El  día 6 de junio de 2012, comenzó la  audiencia  de  juicio  oral,  aunque  no  alcanzó  a  desarrollarse,  pues,  de  inmediato  la  Fiscalía  pidió la preclusión del proceso a favor del acusado,  alegando que el hecho a éste atribuido no tuvo ocurrencia.   

La solicitud fue despachada negativamente por  el  Juez  Único  Penal  del  Circuito Especializado, aduciendo que el hecho sí  tuvo  ocurrencia y lo que se discute es la responsabilidad del procesado, asunto  que  debe  dilucidarse  en  el  fallo,  luego  de  practicarse  las  pruebas  de  rigor.   

5.  Como lo decidido por el juez fue apelado  por  la Fiscalía, en decisión del 13 de julio de 2012, el Tribunal Superior de  Pereira, confirmó en su integridad esa negativa.   

6.  Devuelto el asunto para continuar con su  trámite  ordinario,  con fecha del 17 de julio de 2012 el Juez Único Penal del  Circuito  Especializado  de  Pereira,  emitió  un auto en el cual dijo hallarse  impedido  para  seguir  conociendo del mismo, en virtud de lo establecido por el  inciso  segundo  del  artículo  335  de  la  Ley  906  de  2004  y “como  quiera  que ya ha emitido un pronunciamiento de fondo sobre  la   solicitud   de   preclusión   invocada   por  la  Fiscalía”.    

7.  En  seguimiento  de  lo dispuesto por el  artículo  82  de  la  Ley 1395 de 2010, que modificó el artículo 57 de la Ley  906  de  2004, el funcionario envió la carpeta a su par de la ciudad de Armenia  (Quindío).   

8.  Empero,  el  Juez  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Armenia,  en  providencia escrita del 6 de agosto de 2012, se  apartó   del   concepto   de  su  homólogo  de  Pereira,  advirtiendo  que  el  impedimento,  a pesar de lo consignado en el inciso segundo del artículo 335 de  la  Ley  906  de 2004, demanda verificar si de verdad el pronunciamiento en sede  de    preclusión    comprometió   la   independencia   e   imparcialidad   del  funcionario.   

Agrega  el  titular  del despacho, que en el  caso  concreto  lo  expresado  por  el  Juez  de  Pereira  apenas  remite  a una  incorrección  formal  en  la  postulación de la causal, sin pronunciamiento de  fondo o toma de partido respecto de la causal alegada.   

En  consecuencia,  por  no  compartir  los  argumentos  del funcionario remisor, el Juez Penal del Circuito Especializado de  Armenia,  decide  enviar  lo  actuado  a esta Corporación, para que resuelva el  objeto de debate.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

En  virtud  de lo establecido en el Art. 57,  modificado  por  el  artículo  82  de  la Ley 1395 de 2010, a la Sala le asiste  atribución  para  pronunciarse en relación con el impedimento propuesto dentro  de   una  actuación  que  se  rige  por  los  lineamientos  del  sistema  penal  acusatorio,  en  tratándose de la discusión que se plantea entre dos jueces de  diferente distrito judicial.   

Ya  la  Sala  en  reiteradas  ocasiones  ha  resaltado  la  naturaleza constitucional del instituto de los impedimentos y las  recusaciones,  como  quiera  que  el artículo 228 de la Carta Política dispone  que  la  administración  de  justicia es función pública y que sus decisiones  son  independientes,  y,  a  su  vez,  el  artículo  230,  prevé  que  en  sus  providencias   los   jueces  sólo  están  sometidos  al  imperio  de  la  ley.   

En  este  sentido,  para  dar  aplicación  material  al  principio de  imparcialidad, imperativo   en   las   decisiones   judiciales,   el  ordenamiento  procesal   ha  instituido  causales  de  orden  objetivo y subjetivo,   bajo  cuyo  gobierno  el  juez  debe  apartarse  del  conocimiento  del  asunto,      garantizando      de     esta  manera    a   las   partes,   terceros   y   demás  intervinientes,  transparencia  en  la  decisión del  asunto.   

          Sin  embargo,  este  imperativo  ético  y legal, de claro raigambre  constitucional,  como se dijo atrás, no obedece a la simple voluntad o capricho  del  funcionario, para que no signifique simplemente la dejación de la función  pública  deferida,  y  tampoco corresponde a las partes seleccionar a su amaño  el funcionario encargado de dirimir la controversia.   

          En  consideración  a  ello,  las causas que dan lugar a separar del  conocimiento  de  un caso determinado a un juez o magistrado no pueden deducirse  por  analogía, ni ser objeto de interpretaciones subjetivas, en cuanto se trata  de  reglas  con  carácter  de orden público, fundadas en el convencimiento del  legislador  de  que  son  éstas  y  no  otras  las circunstancias fácticas que  impiden  que  un  funcionario  judicial  siga conociendo de un asunto, porque de  continuar   vinculado   a   la  decisión  compromete  la  independencia  de  la  administración  de justicia y quebranta el derecho fundamental de los asociados  a   obtener   un   fallo   proferido   por  un  tribunal  imparcial.1   

          Ahora  bien,  ya  la  Corte,  respecto de la causal consagrada en el  numeral  14  del  artículo  56  de la Ley 906 de 2004, reiterada de manera más  amplia   en  el  inciso  segundo  del  artículo  335  ibídem,  ha  tenido  oportunidad     de    fijar    pautas    precisas2,  para  establecer  cómo  el  motivo  de  impedimento  no  surge  automático  del solo hecho de que el juez o  corporación  hayan  intervenido  en la decisión anterior de preclusión, pues,  se  hace  menester consultar no solo el tipo de intervención realizado, de cara  a  la  nueva  decisión  o  participación  de la cual buscan apartarse, sino la  teleología   del   instituto,   para,   finalmente,  verificar  si  objetiva  y  materialmente  se  pone  en tela de juicio la imparcialidad y neutralidad de los  funcionarios   o   la  confianza  de  la  comunidad  en  la  administración  de  justicia.   

          Precisamente,  en  la  decisión  del  25 de julio de 2007, la Corte  precisó:   

“Es claro que el legislador, al instituir  la  causal  expresa contemplada en el inciso segundo del artículo 335 del C. de  P.P.,  ha  querido  preservar  esos valores de imparcialidad e independencia tan  caros  a  la  sistemática  acusatoria y por ello, en el entendido de que por lo  general  las causales de preclusión operan previas al adelantamiento de la fase  del  juicio  –tanto que el  artículo  331  de  esta  normatividad  directamente consagra que el fiscal debe  hacer  la  solicitud  cuando no “existiere mérito para acusar”, y sólo por  excepción  se faculta en la etapa del juicio plantear la cuestión, incluso por  la  defensa  o  el  Ministerio  Público, respecto de dos específicas causales,  como  lo  establece el parágrafo del artículo 332 ibídem-,  estatuye que  el  funcionario a quien correspondió resolver sobre el tópico, no puede ser el  mismo que adelante el juicio.   

Y la razón aparece evidente, en tanto, como  se  anotó  atrás, en la generalidad de los casos ya el funcionario ha evaluado  los  elementos  materiales probatorios, evidencia física e informes recopilados  por  las partes, arriesgando una consideración concreta respecto de sus efectos  en  punto  de  la  materialización  del  delito y la participación en este del  procesado  sobre  el  cual  se  continúa  el  trámite,  así  que  mal podría  entendérsele  imparcial  para  que  adelante  la más crucial de las etapas del  proceso,  que en su decurso reclama de intervención profunda del funcionario en  las  audiencias  de  formulación  de  acusación,  preparatoria  y  del  juicio  oral”.   

          Ello,  remitido  al  caso concreto, permite de la Corte sostener que  asiste  la  razón  al  Juez Único Penal del Circuito Especializado de Pereira,  cuando  se  dice impedido para conocer del juicio en su fase final, dado que, en  efecto,  cuando  analizó  la causal de preclusión propuesta por la Fiscalía y  decidió  negar  la  petición,  penetró  de  fondo en un tema sustancial de la  discusión  penal,  referido  a  la materialización o no de la conducta punible  atribuida al procesado.   

          No  es,  como  lo  postula el funcionario de Armenia cuando decidió  inadmitir  los  argumentos  de  su par, que la intervención de éste en sede de  preclusión  operase adjetiva o meramente instrumental para efectos de inadmitir  la pretensión por un asunto meramente formal.   

          Aunque   el   acta   de   esa  diligencia  adelantada  por  el  Juez  Especializado  de  Pereira, se muestra parca en definir los aspectos centrales y  accesorios       que       gobernaron       la       decisión      –y  no  se  cuenta  con  el audio de la  audiencia-,  es  lo  cierto  que  a  través  de  lo  que allí se consigna y lo  referido  ampliamente  en el auto de segunda instancia proferido por el Tribunal  de  Pereira,  en el cual se confirmó la decisión de denegar la preclusión, es  posible  verificar  que  el  análisis  realizado por las instancias superó con  mucho  la  simple  manifestación  de que hubo un error en la postulación de la  causal;  y  se demandó penetrar en lo que la prueba consigna y la naturaleza de  la  conducta  atribuida  al acusado, a efectos de definir que la acción típica  en  lo  objetivo  sí  se  realizó  y  la  discusión  debía operar en sede de  responsabilidad penal.   

          Cuando  se  conoce  que  la  tipicidad  objetiva,  que  discuten  la  Fiscalía  y la defensa no se materializa en el hecho examinado por la justicia,  hace  parte  de  la  tríada  que  tradicionalmente  diseña la conducta punible  menesterosa  de  reproche,  la definición de que en determinado asunto sí tuvo  lugar  ese hecho fenoménico trascendente para el derecho penal, debe entenderse  toral  y  de amplios efectos respecto de la postura final que en la sentencia ha  de objetivarse.   

          Y  si,  como  fácil  se  advierte del auto de segunda instancia que  confirma  lo  decidido  por  la  primera,  para  llegar  a  una  tan  importante  definición  se  demanda  de  análisis  probatorio  y  dogmático, apenas puede  concluirse  que  en el caso examinado sí se materializan las circunstancias que  obligan  del  funcionario,  como perentoriamente lo define el inciso segundo del  artículo  335  de la Ley 906 de 2004, apartarse del conocimiento del asunto, no  solo  porque  pueda él estimar comprometida su imparcialidad, sino en atención  a  que  las partes y, en general, la sociedad deben tener confianza en que quien  resuelve lo debatido está desprovisto de esos lastres.   

          Porque,  para  finalizar,  nada  obsta  que  ya obligada a presentar  pruebas  y alegar en sede de la audiencia de juicio oral, la Fiscalía o incluso  la  defensa,  aduzcan  que,  efectivamente, el hecho no tuvo ocurrencia, en cuyo  caso  lo  adecuado  es  que  el  encargado de resolver la cuestión no haya sido  quien     precisamente     al     respecto     comprometió    previamente    su  criterio.   

Página contiene parte  resolutiva y firma del Presidente de la Sala   

Impedimento N° 39.687  

En  este  orden de ideas, la Corte encuentra  fundado  el  impedimento  que  fuera  anunciado  por  el  Juez  Único Penal del  Circuito Especializado de Pereira.   

Por   lo   expuesto,   la   Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

R   E   S  U  E  L  V  E   

PRIMERO:    DECLARAR   fundado   el   impedimento   del  Juez  Único  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Pereira,  para seguir adelantando el juicio en el proceso que  se  sigue  en contra de FRANCISCO JAVIER BERMÚDEZ GAVIRIA, a quien se acusó en  calidad  de  autor  del  delito  de  fabricación,  tráfico  y  porte de armas,  municiones    o    explosivos    de   uso    privativo   de   las   fuerzas  armadas.   

SEGUNDO: REMITIR, en  consecuencia,  la carpeta al  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Armenia  (Quindío),  para que  proceda a continuar con el trámite ordinario del asunto.   

TERCERO:  Contra    esta    decisión   no   procede   ningún  recurso.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

Página contiene firma  de 6 Magistrados   

Impedimento   N°   39.687   –declara        fundado       el  impedimento-  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                          JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 C. S.  de  J., Sala de Casación Penal, Auto de 19 de octubre de 2006, Rad. N° 26.246.   

2 Autos  del  25  de  julio  de  2007  y  29  de  febrero  de  2008,  radicados  27.925 y  29.257     

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