39664(27-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 320  

Bogotá  D.C., veintisiete (27) de agosto de  dos mil doce (2012).   

VISTOS  

          Se  define  la  competencia  en  este  asunto,  dado  que la Sala de  Conocimiento  de  Justicia  y  Paz  del Tribunal Superior de Medellín argumenta  carecer  de  ella para decidir sobre la solicitud de la Fiscalía de excluir del  proceso  de justicia y paz al postulado RAÚL ARGUMEDO  PÁEZ.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

El  18 de mayo de 2012 la Fiscalía Sexta de  la  Unidad  Nacional  de  Justicia  y  Paz  radicó ante el Tribunal Superior de  Medellín  solicitud de exclusión del postulado RAÚL  ARGUMEDO  PÁEZ, por cuanto ha sido reticente a rendir  versión   libre,   pese   a   que  se  le  ha  citado  en  por  lo  menos  doce  ocasiones.   

Con fundamento en esa petición, en sesiones  del  11  de  julio  y  2  de  agosto  de  la  corriente  anualidad,  la  Sala de  Conocimiento  de  Justicia  y  Paz  de  esa  Colegiatura  adelantó la audiencia  correspondiente  en la que la Fiscalía sustentó su pretensión y el Ministerio  Público  y  la  defensa  manifestaron  su  conformidad  con  la  misma, dada la  ausencia  de  interés  del  postulado de contribuir con los objetivos de la Ley  975 de 2005.   

Llegado  el  momento  de  decidir,  la  Sala  Mayoritaria1  de esa Colegiatura manifestó no ser competente para conocer sobre  la   solicitud   por   cuanto   el   único  delito  referido  por  ARGUMEDO  PÁEZ  en la entrevista rendida  ante  el  ente  acusador  fue  el  de  rebelión, cuya naturaleza política y su  posible  prescripción  (cometido en 1989),  impone  su  conocimiento por la jurisdicción ordinaria, conforme  lo  prevé  la  Ley 418 de 1997 y demás normas complementarias. Por tal razón,  remitió el expediente a esta Corporación.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

La  Corte  es  competente  para  conocer del  presente  asunto,  en  consideración  al numeral 4º del artículo 32 de la Ley  906   de  20042  que  le  asigna  “…la definición de  competencia  cuando se trate de (…) tribunales…”,  como  sucede  en  este  evento  donde  la  Sala  de  Justicia y Paz del Tribunal  Superior de Medellín se declara sin competencia.   

Conforme al artículo 54 de dicha preceptiva,  el  incidente  de  definición  de competencias, constituye un mecanismo ágil y  expedito  a  través  del  cual  el superior funcional, en caso de incertidumbre  frente  a  este  presupuesto  procesal,  dilucida  a quién debe asignársele su  conocimiento.   

El  incidente  puede surgir a iniciativa del  funcionario  judicial,  cuando  considere  carecer de competencia para asumir el  conocimiento  del  proceso,  o  de  las  partes en los eventos en que refuten la  asumida por un despacho judicial.   

Del caso Concreto  

En  el  evento  bajo  examen  la  Sala  de  Conocimiento  de  Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín aduce no ser  competente   para   conocer   de   la  solicitud  de  exclusión  del  postulado  RAÚL  ARGUMEDO  PÁEZ  por  cuanto  el único delito que podría imputársele con ocasión de su pertenencia  al  grupo  armado  al  margen  de  la  ley  del  cual  se desmovilizó, es el de  rebelión  cuyo  trámite corresponde a la justicia ordinaria, acorde con la Ley  418 de 1997.   

A  pesar  de lo anterior, la revisión de la  actuación evidencia que tal afirmación no es exacta por cuanto:   

i)  El  postulado  no rindió versión libre  donde  refiriera  las actividades ilícitas realizadas durante su permanencia en  la  filas  del  frente  Bernardo  Franco  del autodenominado Ejercito Popular de  Liberación,  EPL,  por  manera  que  no  existe certeza sobre si su accionar se  limitó  al  delito  de  rebelión,  como  lo  pregona  el Tribunal a   quo,   o  involucró  otro  tipo  de  conductas punibles;   

ii)  Aunque  se  elaboró  un  formato  de  entrevista  por  parte  del  ente acusador en el cual se consignaron tres hechos  delictivos           en          particular3, lo cierto es que en ese mismo  documento  se  menciona su conocimiento sobre la existencia de una fosa común y  en  torno  a  la  forma  de  financiación  del grupo ilegal mediante exigencias  económicas  a las personas pudientes de la región, situación que hace posible  su participación en otra clase de delitos.   

iii) En igual sentido, en la solicitud   de   desmovilización  suscrita  por  ARGUMEDO  PÁEZ  apuntó  estar  en  capacidad de referirse a conductas  relacionadas   con   secuestro,   homicidio   y  tomas  guerrilleras4   acaecidas  durante su pertenencia al grupo guerrillero.   

Siendo  ello  así,  mal  puede afirmarse la  configuración  exclusiva del punible de rebelión en el accionar del postulado,  pues,  precisamente  por  la renuencia de rendir versión libre, no se ha podido  determinar  el  contexto  de  su  actuación  en el grupo armado al margen de la  ley.   

Recuérdese  cómo el ámbito de aplicación  del  proceso  de  justicia  y paz se circunscribe, conforme al artículo 2 de la  Ley  975 de 2005, a la investigación, juzgamiento y sanción de “las  personas  vinculadas a grupos armados organizados al margen de  la  ley, como autores o partícipes de hechos delictivos cometidos durante y con  ocasión   de  la  pertenencia  a  esos  grupos,  que  hubieren    decidido    desmovilizarse   y   contribuir   decisivamente   a   la  reconciliación  nacional”. (subrayas fuera de texto)   

En  ese  orden, la decisión de participar y  mantenerse  en  el  proceso  de  justicia  y paz es absolutamente voluntaria, al  igual   que  la  determinación  de  retirarse  del  mismo,  obviamente  con  la  consecuente  pérdida  de  los  beneficios  previstos en el estatuto de justicia  transicional.   

Ahora,  cuando  el  postulado  manifiesta de  manera  directa  y clara su voluntad de retirarse del proceso de justicia y paz,  le  corresponde a la Fiscalía General de la Nación decidir el asunto, tal como  se ha decantado por la Colegiatura:   

“4.Dado que la  solicitud  de  exclusión  del  trámite  provino originalmente del postulado al  renunciar  al  inicio  de  la  versión  libre  al  trámite,  es  claro  que el  competente  para  resolverla  era  y  es  el  mismo fiscal de conformidad con lo  normado  por  los  artículos 1° del Decreto 4417 de 2006, 19, parágrafo 1° y  21  de  la  Ley  975  de 2005, a través de una orden observando los parámetros  previstos   en   los   artículos   161  y  162  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

Bien hizo el a quo de abstenerse de resolver  la  solicitud de la Fiscalía por falta de competencia, porque al no surtirse la  diligencia  de  versión  libre  y  limitarse la misma a la renuncia que hizo el  postulado  al procedimiento de la Ley de Justicia y Paz, su exclusión tiene que  ser  dispuesta mediante decisión judicial que recae en la Fiscalía”5.   

Por  el  contrario, en los eventos en que el  desistimiento  no  se  expresa  de  forma  directa  por  el desmovilizado sino a  través   de   comportamientos   que   evidencian   su   falta  de  interés  en  “contribuir  al  logro  de  la  paz  perdurable, la  satisfacción  de  las  garantías de verdad, justicia y reparación, dentro del  marco    de    justicia   transicional”6,     la  competencia  para  decidir  sobre  la  exclusión  le  corresponde  a la Sala de  Justicia y Paz del Tribunal respectivo.   

“Bien  puede  suceder  que  el  desmovilizado, aún privado de la libertad, se niegue a rendir  versión  libre,  o  a  asistir  a  las audiencias para las que sea citado, o se  desinterese  de  forma  tal  que el abandono de su pretensión de favorecerse de  los  beneficios  de  la  Ley  de  Justicia  y  Paz,  pueda  inferirse  de manera  indubitable.   

De  tal  situación  también la Sala se ha  ocupado  en   reiteradas  oportunidades,  para recalcar que en esos eventos  corresponde  a  la  Sala  de  Justicia  y  Paz  con  Funciones  de Conocimiento,  verificar   lo   planteado   por   la   Fiscalía;   en   una   de   las  cuales  indicó7:   

“Al  respecto,  como  se  recordó  más  arriba,   la  Sala  ha  considerado,  y  lo  sigue  haciendo,  que  cuando  obra  manifestación  expresa  del  postulado para que se le excluya del procedimiento  de  justicia  y  paz,  es  suficiente  que  la fiscalía atienda tal petición y  remita la actuación a la justicia ordinaria.   

Esta  tesis  encuentra como variante que el  desmovilizado,  después  de  haberse iniciado la fase judicial del trámite, se  torne  renuente  a  comparecer al proceso a ratificar su voluntad de acogerse al  proceso  de  justicia  transicional de la Ley 975 de 2005 y a rendir la versión  libre  y  confesión,  pues  en  tal supuesto aun cuando francamente no ha hecho  ninguna  afirmación,  la  Fiscalía  con  base  en  las constancias procesales,  deduce  que  desistió del trámite o, dicho de otro modo, que ahí” se presenta  una manifestación tácita de exclusión”.   

En  tales condiciones, la conclusión de la  Fiscalía  tiene un fundamento subjetivo que proviene de la estimación que hace  de  lo  que  hasta ese momento obra en el proceso, el cual, por la trascendencia  de  la  decisión  que se profiera frente a los derechos del desmovilizado, que,  se  repite,  no  ha  hecho ningún pronunciamiento expreso, exige que la Sala de  Justicia  y  Paz  del Tribunal verifique si procesal y objetivamente se presenta  el  comportamiento  omisivo  e  injustificado del postulado a partir del cual se  deduce   que   ha   desistido   de   continuar  en  el  proceso  de  justicia  y  paz.   

Lo  anterior en cuanto las consecuencias de  la   decisión   de   exclusión  se  tornan  nefastas  para  el  postulado  que  injustificadamente  es  renuente a comparecer, pues a partir de la misma tendrá  que  enfrentar ante la justicia ordinaria los diferentes procesos por los hechos  que  cometió  durante  su  militancia  en el grupo armado ilegal, sin que tenga  posibilidad  alguna  de  ser  postulado  nuevamente  al  proceso  de  justicia y  paz”8.   

          En   ese  orden,  la  competencia  para  resolver  la  solicitud  de  exclusión  impetrada  por  la  Fiscalía  se  encuentra en cabeza de la Sala de  Conocimiento  de  Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, lugar donde  la  Fiscalía  radicó  la petición, dado que la Corporación ya ha determinado  los  parámetros  a  seguir  en  materia  de  competencia cuando se configura el  desistimiento   de   los   postulados   a   continuar   dentro  de  la  justicia  transicional.           

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          1º.   ASIGNAR  a  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Medellín  el  conocimiento  de  la  solicitud  de  la Fiscalía relacionada con  excluir  de  la  justicia  transicional  al  postulado  RAÚL ARGUMEDO PÁEZ.   

          2º.  REMITIR  el expediente a esa oficina  para lo de su cargo.   

Comuníquese lo aquí decidido al postulado,  su  defensor,  representantes  de  víctimas,  a  la  Fiscalía  y al Ministerio  Público intervinientes en este trámite judicial.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cúmplase,  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ     MUÑOZ                     LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

         

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Uno  de los tres Magistrados que conforman la Sala, salvó voto.   

2 Como  la  Ley  975  de  2005  no  regula  el tema de la definición de competencia, el  principio  de  complementariedad  del  artículo  62  de  dicho estatuto, impone  acudir al procedimiento penal que sí reglamenta la materia.   

3 Ver  Folios 41 y ss de la carpeta de la Fiscalía.   

4 Ver  folio 12 carpeta de la Fiscalía.   

5 Cfr.  Proveídos  del  4  de marzo de 2009, Rad. No. 31235 y del 23 de agosto de 2011,  Rad. No. 34423.   

6  Objetivos de la Ley 975 de 2005 consignados en el artículo 1.   

7     Auto  de  31  de  marzo  de  2009,  radicado  31162,  refrendado  entre  otros  por  auto  de  Auto  de  15 de abril de 2009, radicado  31181.   

8 Cfr.  Providencia del 23 de agosto de 2011, Rad. No. 34423.     

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