39497(01-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 364  

Bogotá, D.C., primero (01) de octubre de dos  mil doce (2012)   

V I S T O S  

La  Sala  resuelve  la  admisibilidad  de las  demandas   de   casación   presentadas   por   el   defensor   de  Eduardo  Benítez  Nieto,  José  Yesid  Guevara Gómez y      Sandra     Patricia     Galindo  Rodríguez,  contra  la sentencia de segunda instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior de Ibagué, mediante la cual modificó la  dictada  por el Juzgado Primero Penal del Circuito de El Espinal (Tolima), y los  condenó,  así:  al primero, como coautor y a los restantes como intervinientes  del delito de contrato sin cumplimiento de requisitos legales.   

H E C H O S  

El  juzgador  de  segunda   instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“(…)  Génesis  de  esta  causa  fue  la  denuncia  penal  instaurada  por el señor JOSÉ VICENTE ROJAS VANEGAS, profesor  especializado   en  computación  para  la  docencia  del  Colegio  ‘Marco    Fidel   Suárez’   de  la  inspección  Municipal  de  Gualanday,  encargado  de la Sala de informática del establecimiento educativo;  quien  pone en conocimiento de la Fiscalía que en el presupuesto del año 2000,  se  aprobó  una  partida de $14.603.493.oo pesos para la compra de computadores  para  el  colegio, los que efectivamente fueron entregados el 27 de abril de ese  año  por  el Alcalde EDUARDO BENÍTEZ, quien junto con los proveedores hicieron  entrega de cuatro equipos con su respectiva mesa y estabilizador.   

“La  razón  de esta denuncia fue los altos  costos  de  los  computadores,  que el denunciante observó en el comprobante de  salida  del  almacén,  donde cada computador había sido facturado por un valor  de  $3.250.000.oo,  correspondiendo a computadores clones, los que en el mercado  de   este   tipo  Intel  Celeron  de  400-466  Mhz  clon  tenía  un  precio  de  $1.150.000.oo. (…) -FI.127 cdno”.   

A N T E C E D E N T E S  

1.  Por  los  anteriores hechos, la Fiscalía  General  de  la  Nación,  el  10  de  noviembre  2005,  acusó  a  Eduardo    Benítez    Nieto    (Alcalde  Municipal),  José  Yesid  Guevara Gómez y      Sandra     Patricia     Galindo  Rodríguez  (contratistas)  por las conductas punibles  de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos legales e interés ilícito en la  celebración  de  contratos, decisión que al ser recurrida fue confirmada el 31  de mayo de 2007.   

2.  El  expediente  pasó  al Juzgado Primero  Penal  del  Circuito de El Espinal (Tolima) que, el 18 de diciembre de 2009, los  condenó, así:   

a) Eduardo Benítez  Nieto a las penas principales de 72 meses de prisión,  multa   de   15  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  interdicción de  derechos y funciones públicas  por  el  lapso de 18 meses, como coautor de las conductas punibles  de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos legales e interés ilícito en la  celebración de contratos.   

b)  José Yesid  Guevara   Gómez   y  Sandra  Patricia  Galindo Rodríguez a las penas principales de  48  meses  de prisión, multa de 10 salarios mínimos legales mensuales vigentes  e   interdicción   de   derechos  y  funciones  públicas   por   el   término  de  12  meses,  como  intervinientes  de  las  conductas  punibles  de  contrato  sin  cumplimiento de  requisitos  legales  e  interés  ilícito  en  la  celebración  de  contratos.   

3.  Apelado  el  fallo  por  el  defensor, el  Tribunal   Superior  de  Ibagué,  el   2  de  febrero   de  2012,  lo  modificó,  en tanto absolvió a los acusados del delito de interés ilícito en  la    celebración    de    contratos,    condenándolos    de    la   siguiente  manera:   

a) Eduardo Benítez  Nieto a las penas principales de 48 meses de prisión,  multa   de   10  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  e  interdicción de  derechos y funciones públicas  por  el  lapso de 12 meses, como coautor de la conducta punible de  contrato sin cumplimiento de requisitos legales.   

b)  José Yesid  Guevara   Gómez   y  Sandra  Patricia  Galindo Rodríguez a las penas principales de  36  meses de prisión, multa de 7.5 salarios mínimos legales mensuales vigentes  e    interdicción    de   derechos   y   funciones  públicas por el plazo de 9 meses, como intervinientes  de   la   conducta   punible   de   contrato   sin  cumplimiento  de  requisitos  legales.   

Contra  la  anterior  decisión,  la  defensa  técnica interpuso recurso de casación.   

LAS   DEMANDAS   DE  CASACIÓN   

La presentada a nombre de José Yesid Guevara  Gómez y Sandra Patricia Galindo Rodríguez   

Sería  del  caso  que la Corte procediera a  resumir  el  libelo presentado por el defensor de los acusados, si no advirtiera  que   la  acción  penal  del  delito  de  contrato  sin   cumplimiento  de  requisitos  legales  se  ha  extinguido  por razón de la prescripción, como se  plasmará  más  adelante,  motivo  por  el  cual  no se hará una síntesis del  mismo.   

La  presentada  a  nombre  Eduardo  Benítez  Nieto   

Con  base  en  la  causal  tercera, según la  sistemática   reglada   en   la   Ley   600   de  2000,  presenta  un  sólo  reproche,  a  través  del cual  acusa  al  Tribunal  de haber dictado sentencia en un juicio viciado de nulidad,  “por   falta   de   defensa  técnica  durante  la  actuación”.   

Aduce   que  la  defensa  de  su  procurado  “brilló    por    su    ausencia”, es decir, fue inexistente.   

Comenta que a partir del mes de junio de 2005,  cuando  el  defensor de confianza de Eduardo Benítez renunció, éste se quedó  en     “absoluto     abandono     de     defensa  técnica”. Después de enumerar las audiencias y los  abogados   que   tuvo   el   procesado,  sostiene  que  ninguno  “se  preocupó por pedir pruebas a su favor, ni mucho menos nadie se  preocupó  por  controvertir  las  que recogió la fiscalía y nadie lo hizo por  pasividad  o  por estrategia, sino porque en realidad no había quien defendiera  a Eduardo Benítez”.   

Como  norma vulnerada cita el artículo 29 de  la Constitución Política.   

Por lo expuesto, solicita a la Corte casar la  sentencia    impugnada   y,   en   su   lugar,   declarar   la   “nulidad  absoluta  de  todo lo actuado inclusive hasta el cierre de  la investigación…”.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE   

Acotación previa  

De acuerdo con el anterior recuento procesal,  surge  claro  que  la acción penal, respecto de la conducta punible de contrato  sin   cumplimiento   de   requisitos  legales  por  la  cual  fueron  condenados  José    Yesid    Guevara    Gómez    y      Sandra     Patricia     Galindo  Rodríguez (Contratistas), se extinguió por razón de  la  prescripción,  motivo  por  el  cual se cesará todo procedimiento por esta  infracción a favor de los procesados.   

Ahora   bien,  con  estricto  apego  a  lo  consagrado  en  el  artículo  83  de la Ley 599 de 2000, se sabe que la acción  penal  prescribe  en  un  tiempo  igual  al máximo de la pena fijada en la ley,  “si fuere privativa de la libertad, pero en ningún  caso   será   inferior   a   cinco   (5)   años,   ni   excederá   de  veinte  (20)…”,  salvo  lo  atinente  a  las  conductas de  genocidio,      desaparición      forzada,       tortura      y   desplazamiento      forzado,      que     será     de   treinta  (30) años.   

En  los  asuntos  en  que  se haya proferido  resolución  de  acusación, como aquí ocurrió, el término prescriptivo de la  acción  se  interrumpe  y  “comenzará a correr de  nuevo  por  un tiempo igual a la mitad del señalado en el artículo 83. En este  evento  el término no podrá ser inferior a cinco (5) años, ni superior a diez  (10)”,  según  así lo contempla el artículo 86 de  la misma Ley 599 de 2000.   

Aclarado   lo  anterior,  recuérdese  que  José    Yesid    Guevara    Gómez    y      Sandra     Patricia     Galindo  Rodríguez   fueron  acusados  por  el  delito de  contrato  sin  cumplimiento de requisitos legales. Así las cosas, se conoce que  la  anterior  conducta  punible comporta una pena máxima, según lo previsto en  el  artículo  410  de la Ley 599 de 2000, de 4 a 12 años de prisión, guarismo  al  que  corresponde restarle una cuarta parte por la calidad de intervinientes.   

Por  lo tanto, la pena privativa de libertad  respecto  del  delito de contrato sin cumplimiento de requisitos legales es de 9  años.   

En  tales circunstancias, nítido es inferir  que  en  este evento, por encontrase el diligenciamiento en la etapa del juicio,  el  término  de  extinción  de la acción penal por razón de la prescripción  para  ese  punible  es  de  5  años,  plazo  que  en  este  evento se cumplió.   

En  efecto,  como  quiera  que  contra  los  sentenciados,   el  10  de  noviembre  de  2005,  se  profirió  resolución  de  acusación,  entre otros, por la conducta en precedencia citada, providencia que  cobró  ejecutoria  el  31 de mayo de 2007,  día  en que el fiscal de segunda instancia desató el recurso de  apelación  interpuesto  contra  la pieza acusatoria, es acertado deducir que el  citado  término  ya trascurrió, lapso que ocurrió antes de arribar el proceso  a la Corte para la calificación de la demanda de casación.   

De      manera    que       la      Sala      declarará    extinguida    la    acción   penal   y,  consecuentemente,   cesará   todo   procedimiento   a   favor  de  José  Yesid  Guevara  Gómez y  Sandra Patricia Galindo Rodríguez por la  infracción señalada anteriormente.   

En la medida en que por el delito de interés  ilícito   en   la  celebración  de  contratos,  los  citados  acusados  fueron  absueltos,  la  Sala  privilegiará  esta  decisión,  por  lo que no declarará  extinguida la acción penal derivada de la prescripción.   

Calificación de la demanda  

1.  De  acuerdo  con la jurisprudencia de la  Sala,  es  bien  sabido  que  el recurso de casación constituye el medio por el  cual  la  Corporación  revisa  la  legalidad  de  la  sentencia. De ahí que el  libelista  en  el  escrito  de  demanda  deba cumplir con todas las formalidades  estatuidas  en  el  artículo 212 de la Ley 600 de 2000, en tanto le compete que  señale,  de  manera  clara  y  precisa,  la  causal  con  la  cual  pretende la  infirmación  del fallo y argumentando cómo el vicio de derecho o de actividad,  según el caso, condujo a resquebrajar la providencia.   

En  tales condiciones, el escrito de demanda  no  es  de  libre  confección  sino  que  debe cumplir con dichos presupuestos,  máxime  cuando la Sala, en virtud del principio de limitación, no puede entrar  a complementar al libelista.   

Así,  no  basta con denunciar la existencia  del  vicio  que se invoca sino que el casacionista debe demostrar cómo el mismo  tiene  la trascendencia suficiente para romper la sentencia de segunda instancia  y,  por  lo  mismo, la Corte intervenir como Tribunal de Casación en procura de  reparar,  entre  otros  fines,  los agravios sufridos a los intervinientes en el  proceso objeto de censura.   

2.  En  lo  relativo  a  los presupuestos de  lógica  y  debida fundamentación de la nulidad, la Sala ha puntualizado que si  bien  la  acreditación  de  esta  causal  de casación es menos exigente que la  demostración  de  las otras, lo cierto es que impone al demandante proceder con  precisión,   claridad  y  nitidez  a  identificar  la  clase  de  irregularidad  sustancial  que  determina la invalidación, plantear sus fundamentos fácticos,  indicar  los  preceptos  que  considera  conculcados  y expresar la razón de su  quebranto,  especificar  el  límite  de  la  actuación  a partir de la cual se  produjo  el  vicio,  así  como  la  cobertura  de  la  invalidez, demostrar que  procesalmente  no existe manera diversa de restablecer el derecho afectado y, lo  más   importante,  evidenciar  que  la  anomalía  denunciada  tuvo  injerencia  perjudicial  y  decisiva  en  la  declaración de justicia contenida en el fallo  impugnado  (principio de trascendencia), dado que este recurso extraordinario no  puede   fundarse   en   especulaciones,  conjeturas,  afirmaciones  carentes  de  demostración o en situaciones ausentes de quebranto.   

Ahora  bien, cuando en casación se alega la  violación  del  derecho  de defensa técnica, es deber del demandante demostrar  que  el  sindicado careció totalmente de asistencia jurídica durante las fases  de  la  investigación o el juzgamiento por falta de designación de un abogado,  o  que  pese  a  contar  nominalmente  con  uno,  el profesional encargado de su  ejercicio  desatendió  por  completo  los  deberes  que  el  cargo  le  impone,  generando una situación de desamparo total del acusado.   

3.  La  Sala  advierte  que  el  único  cargo  presentado por el libelista  contra  la  sentencia de segunda instancia, no reúne los requisitos de claridad  y precisión. Véase:   

En  el  supuesto que ocupa la atención de la  Corte,  resulta  fácil  inferir  que  el  censor  dejó  el  cargo en el simple  enunciado,  habida  cuenta que no demostró, como era su deber, que el procesado  careció  de  defensa técnica, tanto en la etapa de instrucción como en la del  juicio.   

En   lo  que  podría  entenderse  como  la  fundamentación  del  reproche,  el  demandante  no  hace otra cosa que reseñar  apartes  de  las  actuaciones  surtidas  al  interior del proceso, derivando una  conclusión    propia,   en   cuanto   a   que   el   sentenciado   Benítez    Nieto    no   tuvo   defensa  técnica,   por  cuanto,  en su sentir, la ejercida por los letrados no fue  la apropiada con relación a los cargos atribuidos.   

Recuérdese  que,  en  punto de las nulidades  ocasionadas  por  la  presunta  violación del derecho de defensa generada en la  supuesta  inactividad  del  abogado defensor, la jurisprudencia ha sido clara en  informar   que  compete  al  censor  demostrar  que  la  ausencia  de  gestiones  realizadas  por el profesional del derecho al interior del proceso no fueron con  el  ánimo  de  proteger  los  derechos  y  garantías  del  procesado, sino que  tuvieron   como   génesis   la   total   negligencia   respecto   del   mandato  conferido.   

Es  decir,  no  se  trató  de una estrategia  defensiva,  sino  que  esa  particular omisión provino de una inactividad fruto  del  incumplimiento  de  los  deberes  encomendados  al  aludido profesional del  derecho, en perjuicio del sentenciado.   

Sobre  este   particular,  la  Corte ha  señalado1:   

“El   sólo  silencio  u  omisión  en  presentar  alegatos  o  controvertir  las  decisiones  judiciales,  no  materializa  “per  se”,  la  violación  de los deberes del  profesional  del  derecho,  ni  mucho  menos conduce a significar automático el  perjuicio  para  el  procesado,  dado  que la mejor defensa no es necesariamente  aquella  que  se  caracteriza  por  la  profusión  en  el alegato o la enconada  controversia con lo decidido por los funcionarios judiciales.   

“Tantas  como abogados hay, pueden ser las  estrategias  defensivas  pasibles  de hacer operar en el proceso penal y ninguna  de  ellas  debe ser descalificada de antemano sólo porque el observador externo  tenga  una  diferente óptica acerca de cómo pudo desarrollarse la labor en pro  de la persona vinculada al proceso.   

“Y,  claro,  ya  “ex  post”, cuando se  conoce  que  la  justicia ha fallado adversamente a los intereses del procesado,  emitiendo   sentencia   de  condena,  siempre  será  posible  aventurar  muchas  hipótesis  que  de  manera  más  o  menos  elaborada  indiquen  factible haber  cambiado el curso de los hechos a favor del condenado.   

“Pero,  desde  luego,  no pueden ser estas  lucubraciones  el factor que soporte la existencia del vicio hecho radicar en la  ausencia  de  defensa  técnica,  cuando  claro  se tiene que la tarea defensiva  opera de medio y no de resultado.   

“En  consideración a ello, del demandante  en  casación  se  reclama,  para  que su postulación por la vía de la nulidad  radicada  en  la  falta  de  defensa  técnica  tenga  buena  fortuna,  precisar  adecuadamente  los  hechos,  acorde con lo que el expediente informa, y a partir  de   allí   determinar  de  manera  objetiva  no  solo  el  comportamiento  del  profesional  del  derecho  que  se  estima lesivo a los intereses del procesado,  explicando  por  qué  dentro  del  contexto  concreto  de  lo  habilitado en el  expediente  era  otra la actividad que debía esperarse, sino los efectos que la  omisión  o  mala  praxis  tuvieron  respecto  de  la  condición particular del  procesado,  a la manera de entender que de haberse actuado como el recurrente lo  postula,  otra,  bastante más favorable, hubiese sido la suerte de su protegido  legal”.   

Para  el  caso  concreto, como se anotó, la  Sala  encuentra  que  el  casacionista  pasó  por alto en su argumentación tan  elementales   principios   de  fundamentación,  sin  que  sean  de  recibo  las  explicaciones  entregadas  para  obviar la sustentación, basadas genéricamente  en  la  presunta inactividad de la defensa letrada, a partir de lo cual concluye  en  la  transgresión  de  dicho  derecho fundamental pero desde una perspectiva  estrictamente  personal  y  sin  demostrar,  de  manera clara y objetiva, que en  verdad  existió negligencia y/o abandono en la labor de los profesionales   del derecho que representaron al acusado.   

En  consecuencia,  deviene la inadmisión del  libelo.       

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,   

R E S U E L V E  

1.  Declarar que la  acción  penal  a  que se contrae este trámite, respecto del delito de contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  con relación  a José Yesid Guevara Gómez  y    Sandra    Patricia    Galindo    Rodríguez  se  encuentra extinguida por  razón  de la prescripción. En consecuencia, se ordena cesar todo procedimiento  a  su favor.   

Contra  esta decisión procede el recurso de  reposición.   

2.  Disponer que el juzgador de primer grado  realice  las  anotaciones,  devoluciones,  cancelaciones  y  medidas  a que haya  lugar,  como  consecuencia  de  la  extinción  de  la  acción penal, según lo  expuesto en la parte motiva de esta decisión.   

3.  En lo demás, el fallo no sufre ninguna modificación.   

4.  INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada   por   el   defensor   de   Eduardo   Benítez   Nieto,  por  lo  anotado en la parte motiva de este proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                       FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                                    LUIS   GUILLERMO  SALAZAR  OTERO           

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                                              JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Autos  del  20  de  febrero y 9 de junio de 2008, Radicados Nos. 29.029 y 29.480, entre  otros.     

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