39399(14-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 300  

Bogotá      D.C.,      agosto catorce (14) de dos mil doce (2012).   

VISTOS  

Procede  la  Corte  a  decidir  acerca de la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por el Fiscal Catorce  Seccional  de  Manizales, contra la sentencia de segunda instancia proferida por  el  Tribunal Superior de la misma ciudad el 14 de febrero de 2012, confirmatoria  de  la  dictada  el 13 de mayo de 2010 por el Juzgado Tercero Penal del Circuito  con  funciones  de conocimiento de la capital caldense, por cuyo medio absolvió  al  mencionado  ciudadano  como  coautor del delito de homicidio en Wilson David Aguirre Gómez.   

HECHOS  

En  la  madrugada  del  28 de junio de 2009,  Wilson   David   Aguirre  ingresó  a una fiesta que se realizaba en la calle 48 No.  39 –  99  del  Barrio  El  Paraíso  en la  ciudad  de  Manizales,  lugar  en  el cual atacó con un cuchillo a CRISTIAN  MAURICIO  MEJÍA hiriéndolo en  el  tórax;  éste  reaccionó  y  le  quitó  el arma, con la cual Deyro  Salazar  Ospina,  quien aceptó su  responsabilidad,  hirió  en varias ocasiones a Wilson  David  Aguirre, a consecuencia de lo cual se produjo su  deceso.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia realizada el 17 de septiembre de  2009  en  el  Juzgado  Octavo  Penal  Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías  de  Manizales,  se  impartió legalidad a la captura de CRISTIAN   MAURICIO  MEJÍA  CASTAÑO,  a  quien  la  Fiscalía  le imputó la comisión del delito de homicidio, a la cual  no  se  allanó.  En  la  misma oportunidad a instancia del ente acusador le fue  impuesta     medida     de     aseguramiento     de     detención    preventiva  intramural.   

          Una  vez  presentado  el escrito de acusación, el 4 de noviembre de  2009  se  realizó la correspondiente audiencia, en cuyo desarrollo la Fiscalía  insistió en el cargo formulado en la audiencia de imputación.   

La  fase  del  juicio  fue adelantada por el  Juzgado  Tercero  Penal del Circuito con funciones de conocimiento de Manizales,  despacho  que  una  vez  surtido el debate oral profirió fallo el 13 de mayo de  2010,    por   cuyo   medio   absolvió   a   MEJÍA  CASTAÑO     por     el     delito     objeto    de  acusación.   

Impugnado  el  fallo  por  la  Fiscalía, el  Tribunal  Superior  de  Manizales  lo  confirmó  mediante  sentencia  del 14 de  febrero  de  2012,  contra  la  cual  el mismo sujeto procesal interpuso recurso  extraordinario  de  casación  y  allegó  en  tiempo el respectivo libelo, cuya  admisión se estudia en este proveído.   

LA DEMANDA  

El   recurrente   formula   un  cargo  por  “desconocimiento  de  las reglas de apreciación de  las  pruebas”,  el cual procede a desarrollar en los  siguientes términos:   

          Aduce   que   si   bien   Deyro  Salazar  Ospina  aceptó  ser  el  responsable  del  homicidio  investigado  y  por ello se le condenó, lo cierto es que él mismo dijo que una  vez   CRISTIAN   MAURICIO  superó el ataque, hirió al occiso en una pierna con el cuchillo.   

          También  dice  que  otro  testigo,  Juan  Camilo    López,    refirió    que    MEJÍA  CASTAÑO  atacó a la víctima en  compañía de otras personas.   

          De   otra   parte   destaca  que  Yesenia  López  informó  acerca de la torpeza de Wilson   David   Aguirre   al  atacar  a  CRISTIAN  MAURICIO  MEJÍA,  máxime  que  estaba  embriagado, oportunidad aprovechada para desarmarlo, y con  el mismo cuchillo herirlo.   

          En  punto  del  acuerdo  requerido  en  sede de coautoría, aduce el  demandante  que  “aquél  es  propio de una acción  deliberada  o  preconcebida,  no  el  que  se  produjo  a  manera  de  reacción  –   aunque  de  manera  excesiva  –  entre estas  personas  jóvenes,  conocidas  entre  sí  y  por  demás cercanas, frente a un  tercero extraño a los presentes”.   

          Con  base en lo expuesto, considera el recurrente se debe revocar el  fallo    absolutorio,    para    en    su    lugar   condenar   a   CRISTIAN  MAURICIO  MEJÍA  CASTAÑO como  coautor del referido homicidio.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Tiene  sentado la Colegiatura que si bien la  Ley  906  de  2004  no distingue entre recurso de casación por la vía común y  por  la  discrecional  en cuanto se marginó la exigencia de la cantidad de pena  máxima  del  delito para acceder a dicha impugnación, es claro que corresponde  al  resorte  del  recurrente  demostrar  el  quebranto  de derechos o garantías  fundamentales,  lo  cual  exige  contar  con interés para impugnar, señalar la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación  del recurso y demostrar la  necesidad  del  fallo de casación para cumplir alguno de los fines establecidos  por  el  legislador  en  su  artículo  180, esto es, la efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y la unificación de la jurisprudencia, so  pena  de resultar inadmitida la demanda, según lo establece el artículo 184 de  la citada legislación adjetiva.   

         Desde   luego,  en  el  examen  de  los  requisitos  de  admisibilidad  de  los libelos casacionales, es deber de la Sala  constatar    en    la   formulación   y   desarrollo   de   las   censuras   el  acatamiento    de   las   exigencias   de   lógica  y   pertinente  demostración  definidas  por el  legislador  y  desarrolladas  por  la  jurisprudencia,  con  el fin de evitar la  transformación  de este recurso extraordinario en una instancia adicional a las  ordinarias.    Tales   requisitos   se   orientan   a   conseguir   la  presentación  de los libelos dentro  de  unos mínimos lógicos y de coherencia en la postulación y demostración de  los    cargos   propuestos,   en   cuanto   resulten  inteligibles,  esto  es,  precisos y claros, pues no corresponde a la Sala en su  función  reglada  de  orden  constitucional  y legal, develar o desentrañar el  sentido   de   confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones  de  los  impugnantes en casación.   

          Además,  de  conformidad  con  el  artículo  184  de la mencionada  normatividad  procesal  se inadmitirá el libelo “si  el   demandante  carece  de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de sustentación  o  cuando  de su contexto se advierta que no se precisa del fallo  para  cumplir algunas de las finalidades del recurso”  (subrayas fuera de texto).   

En  cuanto  atañe  a  la  censura propuesta  encuentra   la  Sala  que  si  bien  el  Fiscal  Catorce  Seccional  plantea  el  desconocimiento  de  las  reglas de apreciación de las pruebas, no se adentra a  precisar las razones de su disentimiento en forma adecuada.   

En  efecto,  olvida  que  la postulación de  yerros  en  la  ponderación judicial de los medios de convicción corresponde a  la  violación  indirecta  de  la  ley,  caso  en el cual debía identificar con  exactitud  el  equívoco,  es  decir, establecer si los falladores cometieron un  error  de  hecho  al  apreciar  la  prueba,  bien  sea porque pese a obrar en el  diligenciamiento  no  fue valorada (falso juicio de existencia por omisión); ya  porque  sin  figurar en la actuación se supuso su presencia allí y la tuvieron  en  cuenta  en  su  decisión  (falso juicio de existencia por suposición); ora  porque    al    considerarla    distorsionaron   su   contenido   cercenándola,  adicionándola  o tergiversándola (falso juicio de identidad); también, cuando  sin  incurrir  en  alguno de los yerros referidos derivaron del medio probatorio  deducciones  contrarias  a  los  principios  de  la  sana crítica, esto es, los  postulados  de  la  lógica,  las  leyes  de  la  ciencia  o  las  reglas  de la  experiencia (falso raciocinio).   

          O  indicar  si  se produjo un error de derecho, en cuanto se negó a  determinado  medio probatorio el valor conferido por la ley o le fue otorgado un  mérito  diverso  al atribuido legalmente (falso juicio de convicción), o bien,  porque  los funcionarios al apreciar alguna prueba la asumieron erradamente como  legal  aunque  no  satisfacía  las exigencias señaladas por el legislador para  tener  tal  condición,  o  la  descartaron  aduciendo  de  manera equivocada su  ilegalidad,  pese a que se cumplieron cabalmente los requisitos dispuestos en la  ley para su práctica o aducción (falso juicio de legalidad).   

En el primer caso (falso juicio de existencia  por  omisión)  debía  indicar  la prueba no valorada, cuál es la información  objetivamente  suministrada,  el mérito demostrativo al que se hace acreedora y  cómo  su  estimación  conjunta con el resto de elementos del acervo probatorio  conduce  a  trastrocar  las  conclusiones  del  fallo  censurado,  deberes  cuyo  cumplimiento no acometió.   

          Pero  si  el propósito era alegar un falso juicio de existencia por  suposición,  era  de  su  resorte  identificar  el aparte declarado en el fallo  carente  de  soporte  demostrativo  en  la  actuación,  amén  de  precisar  su  injerencia  en  el  sentido  de la decisión, esto es, cómo al marginar una tal  suposición,  la  sentencia  sería  diversa,  actividad  no  emprendida  por el  casacionista.   

Si el objetivo era invocar un falso juicio de  identidad,  era  su  deber identificar a través del cotejo objetivo de lo dicho  en  el medio probatorio y lo asumido en el fallo, el aparte omitido o añadido a  la  prueba, los efectos producidos a partir de ello y, lo más importante, cuál  es  la  trascendencia  del yerro en la parte resolutiva de la sentencia atacada,  tópico  de  improcedente demostración con el simple planteamiento del criterio  subjetivo   del  recurrente  sobre  el  medio  de  prueba  cuya  tergiversación  denuncia,  en cuanto es su obligación acreditar materialmente la incidencia del  yerro  en la falta de aplicación o la aplicación indebida de la ley sustancial  en  el  fallo,  esto  es,  señalar  la modificación sustancial de la sentencia  atacada  con  la  corrección del yerro y la debida valoración de la prueba, en  conjunto con las demás.   

Ahora, si el reclamo se encontraba dirigido a  denunciar   un  falso  raciocinio,  era  su  obligación  establecer  qué  dice  concretamente  el  medio  probatorio,  qué  se  infirió de él en la sentencia  atacada,  cuál  fue  el  mérito  persuasivo  otorgado, determinar el postulado  lógico,  la  ley  científica  o  la  máxima de experiencia cuyo contenido fue  desconocido  en  el fallo, debiendo a la par indicar su consideración correcta,  identificar   la   norma   de   derecho  sustancial  indirectamente  excluida  o  indebidamente  aplicada y luego, demostrar la trascendencia del error expresando  con  claridad  cuál debe ser la adecuada apreciación de aquella prueba, con la  indeclinable  obligación  de acreditar que la enmienda del yerro daría lugar a  un fallo esencialmente distinto, proceder no asumido por el censor.   

Tratándose  de la postulación del error de  derecho  por  falso juicio de legalidad, era deber del recurrente identificar el  medio  probatorio  que  tacha  de  ilegal,  indicar  las disposiciones legales o  constitucionales  cuyo quebranto determina su ilegalidad y demostrar la efectiva  ocurrencia  de  lo  denunciado; ora, debía el demandante comprobar la legalidad  de la prueba desechada por el juzgador.   

En  los dos eventos anteriores, también era  de  su  resorte  acreditar  la  trascendencia  del yerro en las conclusiones del  fallo,  esto  es,  demostrar  que  con  la marginación de la prueba que se dice  ilegal,  las  restantes pruebas conducen a una decisión sustancialmente diversa  de  la  atacada,  o  bien,  que con la incorporación del medio de prueba que el  actor  estima  legal,  las  conclusiones  son  distintas de las contenidas en la  sentencia impugnada.   

Igualmente,  si  tenía  el  propósito  de  plantear  un  falso  juicio  de  convicción,  era  su  obligación demostrar la  infracción  de  la tarifa de valoración dispuesta por el legislador, así como  su injerencia en el sentido del fallo, labor que tampoco acometió.   

Conforme  a  lo  expuesto es palmario que en  evidente  olvido  de  la  dual  presunción  de acierto y legalidad de la que se  encuentra  revestido  el  fallo,  el  Fiscal  únicamente orientó su esfuerzo a  exponer  en  forma  deshilvanada su visión personal del asunto en el ámbito de  la  ponderación probatoria, pero sin detenerse a observar las reglas propias de  este medio de impugnación.   

          Adicionalmente  se tiene que ni siquiera el actor alude a las normas  que  en  su  criterio  fueron  violadas  de manera mediata, circunstancia que le  impide dotar de sentido su alegación en este escenario especial.   

Olvida   el  libelista  que  este  recurso  extraordinario  no  fue  dispuesto  por el legislador para prolongar el curso de  las   instancias  o  para  simple  y  llanamente  exponer  el  criterio  de  los  casacionistas,  sino para denunciar yerros trascendentes de los falladores en la  aplicación  de  la  ley  sustancial,  en la ponderación de las pruebas o en la  guarda  de  la legitimidad del trámite, dada la citada presunción de acierto y  legalidad de la sentencia.   

Las  mencionadas  falencias  imposibilitan a  la   Sala   acometer   el  estudio  del  libelo,   pues   si   éste   no   corresponde   a   un   alegato  de  libre  confección,  su  presentación  con base en meros enunciados  personales,  inexplicados  e  indemostrados y sin atenerse a alguna  de  las reglas lógicas y argumentativas que gobiernan  este           recurso,          impone     a     la     Corporación  inadmitir  la  demanda  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, pues en  virtud  del principio de limitación propio del trámite casacional, la Corte no  se      encuentra     facultada     para     enmendar     tales     equívocos.   

          Además,  no se observa con ocasión de la  sentencia  impugnada o dentro del curso de la actuación procesal, violación de  derechos  o garantías, como para adoptar la decisión  de  superar  los defectos de la demanda y decidir de fondo, según lo dispone el  inciso 3º del artículo 184 de la citada legislación.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR        el        libelo  casacional  presentado por el Fiscal Catorce Seccional  de  Manizales,  de  acuerdo  con  las  razones  expuestas en las consideraciones  precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   es   facultad   del   demandante  elevar  petición  de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                                 LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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