39368(19-09-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 348  

          Bogotá   D.C.,   septiembre   diecinueve  (19)  de  dos  mil  doce  (2012).   

VISTOS  

Se pronuncia la Sala sobre la viabilidad del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  apoderado  de víctimas contra la  providencia  proferida  el  22  de  junio de 2012 por la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Pereira,  por  cuyo  medio  precluyó la investigación adelantada  contra  el  doctor  JOSÉ  FABIO SALAZAR,  Fiscal  Delegado  ante  los  Juzgados Penales del Circuito de esa  ciudad,  por los delitos de  prevaricato   por   acción,   falsa   denuncia,   falso   testimonio  y  fraude  procesal.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

Ante  el  Tribunal  Superior  de Pereira la  Fiscalía  radicó  solicitud  de  preclusión  de  la investigación adelantada  contra  el  doctor  JOSÉ  FABIO  SALAZAR1,  denunciado  por  el  señor  Carlos  Tuñón  Ardila por  la  presunta  comisión  de  los  delitos  de  prevaricato por  acción,  falsa  denuncia,  falso  testimonio  y  fraude  procesal, pues habría  implicado  de  manera  falaz  a  los  señores  Carlos  Julián     Tuñón     Galvis    y    Ricardo    Laverde    Burgos    en   la  realización  del  delito  de hurto del que fue víctima el funcionario judicial  el  21 de septiembre de 2005, cuando lo despojaron de su vehículo de placas PES  928  y de otras pertenencias.   

En  audiencia  del  28  de junio de 2011 el  Tribunal  de  instancia  escuchó  la  sustentación  de la solicitud y efectuó  traslado  de  la  misma  al  apoderado  de  las  víctimas,  a  la  defensa y al  indiciado,   dejando  “abierta  la  fecha  para  la  lectura     de     la     decisión”2.   

El  22  de  junio  de  2012,  surtida  la  designación  de  dos  conjueces para superar el impedimento declarado por igual  número  de  magistrados,  la  Sala decretó la preclusión de la investigación  por  la  causal atipicidad de la conducta prevista en el numeral 4 del artículo  332  de  la  Ley  906 de 2004, conforme lo postuló la Fiscalía, determinación  apelada por el apoderado de víctimas.   

PROVIDENCIA IMPUGNADA  

El  Tribunal  inicia  el  análisis  de  la  solicitud  destacando  que  el  punible  de falsa denuncia del artículo 435 del  Código  Penal,  se configura cuando la conducta denunciada no se ha cometido o,  en  otras  palabras,  no  ha  tenido  ocurrencia  en  el  mundo fenomenológico.   

En  el  evento  bajo  examen,  agrega,  el  ciudadano    JOSÉ   FABIO   SALAZAR   sí  fue  víctima  del delito de hurto el día 21 de septiembre de  2005  en  la  vía  que conduce al sector de Gramínea comprensión municipal de  Pereira,  pues  tres  individuos  armados  lo  interceptaron  y  despojaron  del  vehículo  de placas PES-928 que conducía, el cual fue desvalijado y abandonado  en zona rural de esa ciudad.   

Colige,  entonces, la real ocurrencia en el  mundo  fenomenológico  de  los  sucesos  denunciados, situación que además de  descartar  la  configuración  de  dicho  tipo  penal  en  el  actuar del doctor  JOSÉ   FABIO   SALAZAR,  implica    acceder    al   decreto   de   la   preclusión   invocada   por   la  Fiscalía.   

Desestima   igualmente   el   delito   de  prevaricato  por  acción  imputado  en la denuncia, bajo el argumento de que el  indiciado  no profirió decisión alguna dentro del proceso seguido en contra de  los  señores  Carlos Julián Tuñón Galvis y Ricardo  Laverde  Burgos  por  el  punible  de  hurto, pues su  intervención  se  circunscribió a denunciar, rendir testimonio y colaborar con  la identificación de los autores de unos hechos delictivos.   

Recuerda cómo el delito de falso testimonio  previsto  en  el  artículo 442 del Código Penal sanciona la conducta de quien,  en  una  actuación  judicial  o  administrativa, bajo la gravedad del juramento  falta a la vedad o la calla toral o parcialmente.   

En  ese  orden,  advera,  aunque los jueces  colegiados  de  segunda  instancia y de casación le otorgaron escaso valor a la  declaración   del   doctor   JOSÉ  FABIO  SALAZAR,  dada   la   precariedad   y   contradicción  de  la  información  suministrada,  ello no significa que haya incurrido en ese delito,  por  cuanto  está  ausente  el  elemento subjetivo del tipo, acorde con el cual  quien  falta  a  la verdad o la calla total o parcialmente, tiene que actuar con  la intención de incurrir en dichos comportamientos.   

En  el  evento  bajo  examen,  al  rendir  testimonio      en     el     juicio     oral     el     doctor     SALAZAR  expuso  las  circunstancias  de  tiempo,  modo  y  lugar  en  que  se  presentaron los hechos e identificó a los  procesados  como miembros del grupo asaltante, sin que en esa actitud se perciba  ánimo  protervo  de  perjudicarlos,  pues  tenía  la  convicción de que ellos  habían participado en el ilícito.   

De otra parte, desestima la concreción del  fraude  procesal,  por cuanto la noticia criminal instaurada por el indiciado no  constituye  medio engañoso sino el mecanismo a través del cual se informa a la  autoridad  sobre un hecho delictuoso realmente acaecido. Además, la ampliación  de  denuncia  no  constituyó piedra angular del fallo del Juzgado Tercero Penal  del Circuito en punto de la responsabilidad.   

Los  medios  de  conocimiento  exhibidos  y  aportados  por  el  ente acusador, aduce, le permiten colegir la presencia de la  causal  5  del  artículo  332  de  la Ley 906 de 2004 relativa a la ausencia de  intervención  del  imputado  en  el  hecho  investigado  como  quiera  que  las  entrevistas    rendidas   por   Claudia   Cristancho  Vaca,     Fiscal    del    juicio,    Martha  Serna  Villegas,  Fiscal  de  la  instrucción,  Ángela  Zarabanda  Oviedo,  investigadora  y  José Renato Marín  Carmona,   defensor   de   uno  de  los  procesados,  evidencian    cómo    el    doctor    JOSÉ   FABIO  SALAZAR  no  tuvo  ningún  tipo  de  intervención o  injerencia durante el trámite del proceso.   

Por  último,  resta  credibilidad  a  la  versión  suministrada  por  el  abogado Jaime Becerra  Mejía   en  la  entrevista  rendida  ante  policía  judicial    sobre   una   supuesta   manipulación   del   doctor   JOSÉ  FABIO SALAZAR de la investigación  por   el  delito  de  hurto,  dada  su  condición  de  defensor  del  hijo  del  denunciante,  así como la similitud entre sus afirmaciones con las del quejoso,  de  lo  cual  deduce  un  posible convenio entre ambos o el asesoramiento de uno  respecto al otro.   

LA IMPUGNACIÓN  

          El  apoderado  de  víctimas solicita revocar la determinación del  Tribunal   por   cuanto,  en  su  opinión,  sí  se  configuraron  los  delitos  denunciados.   

          Así,  afirma,  el  delito  de falsa denuncia se configura también  cuando  se  narran hechos de forma contraria a la realidad, como en el caso bajo  examen  donde  el  indiciado  los  desfiguró al identificar: i) a unas personas  como  autores  sin  demostrarse  su  responsabilidad  en  el  delito y, ii) unos  elementos  (rines  de carro)  sin  aportar  prueba  sobre su propiedad, situación que generó la vinculación  al  proceso  penal  de  Tuñón  Galvis  y     Laverde     Burgos.   

De  otra parte, cuestiona el reconocimiento  fotográfico  realizado en esa actuación puesto que cuando hay detenidos impera  hacer el reconocimiento en fila de personas.   

         

          El  artículo  413  del  Código  Penal  establece  que un servidor  público  incurre  en  el  delito  de  prevaricato  cuando  haciendo  uso  de su  investidura  interviene  en la actuación, como acaeció en este evento, pues el  doctor  SALAZAR se presentó  en  el  lugar  de  la  recuperación  del vehículo y lo retiró inmediatamente,  rompiendo  la cadena de custodia, situación no permitida a un particular, de lo  cual   colige  que  obtuvo  la  entrega  del  vehículo  por  su  condición  de  funcionario.   

          Además,        agrega,        el        doctor        SALAZAR sí faltó a la verdad porque en  la  denuncia adujo estar en capacidad de reconocer a uno de los asaltantes, pero  posteriormente  identificó  a  dos,  cuya  descripción  no  concuerda  con  la  inicialmente  suministrada, situación inexplicable en un funcionario calificado  para  realizar  una identificación técnica en tanto fue instructor del sistema  penal acusatorio.      

          Destaca  cómo,  en  su  opinión,  el delito de fraude procesal se  tipifica  cuando  la  actividad  judicial  es  entorpecida  por  la mendacidad o  engaño   de  los  sujetos  procesales  que  desfiguran  la  verdad,  hipótesis  satisfecha  porque  el  funcionario investigado identificó como de su propiedad  unos  elementos (rines) de un  vehículo  parqueado  en  la  calle  sin  aportar prueba de tal hecho, pues esas  autopartes   no   tienen   código  de  barras,  placas  o  señal  que  permita  distinguirlas.   

          Finalmente,  cuestiona  la  investigación  adelantada  por el ente  acusador  por  considerarla  orientada  a  favorecer  los  intereses  del doctor  JOSÉ   FABIO   SALAZAR,  situación  demostrada  con  la queja presentada ante el Consejo Seccional de la  Judicatura por el denunciante.   

ARGUMENTOS DE LOS NO RECURRENTES  

1.        La       Fiscalía  pide  confirmar  la  decisión  impugnada  por  cuanto  el doctor SALAZAR sí  fue  víctima  del  delito  de  hurto  y  si bien en principio  suministró  una  información,  tenía  la posibilidad de ampliarla sin que por  ello  incurra  en irregularidad, en tanto es corriente que inmediatamente ocurre  un  hecho  traumático  se  pasen  por  alto  algunos  detalles,  los  cuales se  recuerdan al recuperar la calma.    

Descarta   la  comisión  del  delito  de  prevaricato  porque  el  doctor  SALAZAR no  profirió  ninguna  decisión dentro del proceso por el punible  de  hurto y porque no constituye anomalía alguna el hecho de que la denuncia se  encuentre  en  papel  de la Fiscalía y sin firma receptora, pues se trata de un  formato   impreso   contentivo   de   la  información  incorporada  al  sistema  (SPOA), que tiene inserto el  número único de noticia criminal.     

En cuanto al falso testimonio considera que  por  ser  un delito doloso no se configura por las simples inconsistencias de la  memoria   como   las  presentes  en  la  declaración  del  doctor  SALAZAR.  Tampoco  se concreta el fraude  procesal   porque  al debate oral y público no ingresa la denuncia sino el  testimonio  de  la  víctima.  Por  tanto,  concluye, el investigado  simplemente solicitó el amparo de sus  derechos como víctima, sin ningún tipo de manipulación.   

2.        La       defensa  solicita  confirmar  la orden de  preclusión  ante  la  ausencia  de  la  falsa denuncia pregonada, por cuanto el  doctor  SALAZAR  fue sujeto  de  un  hurto,  producto  del  cual  padeció  una  sustancial afectación de su  patrimonio.   

En  igual  sentido  se  pronuncia frente al  prevaricato  por  acción  dado  que  el  indiciado  nunca  actuó como servidor  público  en  el  proceso  originado  en  su  notitia  criminis  sino  como  particular.  En  ese  orden, no  profirió   resolución,  dictamen  o  concepto  que  se  pueda  calificar  como  contrario a la ley.     

El doctor SALAZAR  tampoco  faltó  a  la verdad por cuanto fue víctima  del   delito   de  hurto  y  al  recobrar  la  tranquilidad,  luego  del  evento  traumático,                identificó  con mayor precisión a los asaltantes, con la única pretensión de  colaborar con la administración de justicia.      

3. El doctor JOSÉ  FABIO  SALAZAR  solicita  confirmar la determinación  impugnada,  pues  la  argumentación  del  recurrente  incurre  en la falacia de  pregonar  un  engaño al juez, cuando a dicho funcionario le corresponde valorar  y  ponderar  los  medios  probatorios  acopiados en el juicio, por manera que no  puede ser engañado por las simples manifestaciones de un testigo.   

De  otra  parte, los hechos sucedieron como  los  reseñó  y nunca tuvo interés en perjudicar a los procesados a quienes no  conocía   antes   del   suceso  mencionado.  Además,  la  realización  de  un  reconocimiento  fotográfico  no  puede  sustentar  un cargo por falsa denuncia.   

Tampoco  hay prevaricato, advera, porque su  actuación  en  el  proceso  se  originó en su condición de víctima. Incluso,  agrega,  fue  objeto  de  una queja disciplinaria ante el Consejo Superior de la  Judicatura  por  su  participación  en  el mismo, pero esa entidad no encontró  mérito  para  abrir investigación.  En ese orden,  aduce, se limitó  a  informar  a la autoridad, como le corresponde a cualquier ciudadano, sobre la  similitud  de  unos  rines portados por un vehículo con los que le habían sido  hurtados.   

Además, agrega, la capacidad de percepción  de  las  personas debe valorarse por el juez al concluir el juicio oral, sin que  se  incurra  en  falso  testimonio  por  existir  diferencias  en  los  detalles  suministrados  en  las  diversas intervenciones, pues precisamente ese el objeto  de la ponderación probatoria.   

Concluye  afirmando la falta de objetividad  del  denunciante, dado su propósito de demandar al Estado para lo cual pretende  fortalecer esa pretensión económica.     

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Acorde  con el artículo 32 numeral 3 de la  Ley  906  de  2004,  la  Sala  es  competente  para  conocer  de los recursos de  apelación  contra los autos y sentencias que profieran en primera instancia los  tribunales superiores.    

En  el  evento  bajo  examen,  el auto cuya  revisión  propone  el  representante  de  víctimas  cumple esa condición. Sin  embargo,   la  Corte  encuentra que no es factible abordar el estudio de la  impugnación  propuesta,  dado  que  el  Tribunal  Superior de Pereira no estaba  facultado  para  adelantar  la  audiencia  de  preclusión  de la investigación  incoada   por  la  Fiscalía  y,  consecuentemente,  no  podía  resolver  dicha  pretensión.   

En  efecto,   el  artículo  34-2  del  Estatuto  Procesal Penal  fija la competencia, en punto del conocimiento de  los   asuntos   relacionados   con  los  jueces  y  fiscales,  de  la  siguiente  manera:    

“Las  salas  penales   de   los  tribunales  superiores  de  distrito  judicial  conocen:  1.  …   

2. En primera instancia, de las actuaciones  que  se  sigan  a los jueces del circuito,…y a los fiscales delegados ante los  jueces  del  circuito,  municipales  o promiscuos, por  los  delitos  que  cometan  en  ejercicio  de  sus  funciones  o  por  razón de  ellas”  (subrayas fuera de  texto).   

Las  conductas  ilícitas  atribuidas  en  la  notitia  criminis  al  doctor    SALAZAR    se  circunscriben  a  la presunta manipulación del proceso penal seguido contra los  señores    Carlos   Tuñón   Galvis   y  Ricardo  Laverde  Burgos,  consistente  en la identificación de los citados ciudadanos como  autores   del   delito   y   el   reconocimiento  de  unos  elementos  hurtados,  comportamientos  que el denunciante enmarca dentro de los tipos penales de   prevaricato  por  acción,  falsa  denuncia, falso testimonio y fraude procesal.   

Con todo, para la Sala resulta claro que las  acciones  de  denunciar,  rendir  testimonio  y  participar en el reconocimiento  fotográfico,  fueron  ejecutadas  por el doctor JOSÉ  FABIO  SALAZAR en su condición de víctima del delito  y  no  como  servidor  público.  Por  tanto,  los  delitos  atribuidos  por  el  denunciante    al   doctor   JOSÉ   FABIO   SALAZAR  no  fueron  cometidos  en  su calidad de Fiscal o por  razón de las funciones propias de dicho cargo.   

En  ese  orden,  el  Tribunal  Superior  de  Pereira  carecía de competencia para resolver la solicitud de preclusión de la  investigación,  en  tanto  el  proceso  seguido  contra  el  doctor  SALAZAR  no se relaciona con conductas  cometidas en ejercicio del cargo de fiscal y de sus funciones.   

Téngase  en  cuenta  que  la  atribución  deferida  en el artículo 34-2 de la Ley 906 de 2004 a los tribunales superiores  de  distrito  judicial  para  conocer  en  primera  instancia de las actuaciones  contra  los  fiscales  delegados  ante  los  jueces  del circuito, municipales y  promiscuos,  respecto de los delitos que cometan en ejercicio de sus funciones o  por razón de ellas, consagra un fuero legal.   

De  esta  manera,  el  fuero constituye una  prerrogativa  otorgada  en  la  Constitución  o  en la ley a ciertos servidores  públicos  para  que sean investigados y juzgados por funcionarios judiciales de  una  jerarquía  determinada,  siempre  y  cuando  se  cumplan  las  condiciones  definidas en la preceptiva que lo establece.   

En  el  caso bajo examen, si bien el doctor  JOSÉ FABIO SALAZAR ostenta  la  condición de Fiscal delegado ante los Jueces del Circuito, lo cierto es que  su   intervención  en  el  proceso  reseñado  no  se  produjo  “en  ejercicio  de  su  funciones  o por razón de ellas”,  situación  que  lo ubica como un ciudadano más frente a las  conductas punibles atribuidas en la denuncia.   

Por  tanto,  frente  a  las  imputaciones  esbozadas   por  Carlos  Tuñón  Ardila,   el   doctor   SALAZAR   carece  del  fuero legal mencionado, de forma que la investigación  y  juzgamiento  de  su  conducta  sigue  las reglas generales, siendo los jueces  penales   del   circuito  de  la  ciudad  de  Pereira  los  competentes  para  conocer  de  la  solicitud de  preclusión,   en   atención,   además,   a   la  naturaleza  de  los  delitos  atribuidos.   

Lo anterior es válido aún considerando el  cargo  de  prevaricato  por  acción pregonado por el denunciante, por cuanto el  contexto  fáctico  suministrado  en el expediente permite a la Sala colegir que  el    doctor    JOSÉ   FABIO   SALAZAR  no  emitió  ninguna decisión al interior del proceso seguido en  contra  de  Tuñón Galvis y  Laverde  Burgos  porque no  era el Fiscal del caso sino la víctima del punible investigado.   

Impera  señalar  que  la definición de la  conducta  punible  por  la  cual  se procede en un trámite judicial concreto no  depende  de  la  manifestación  realizada  en  la  denuncia,  sino  del núcleo  esencial  de  la  imputación  fáctica,   esto  es,  del contexto fáctico  suministrado   en  la  notitia  criminis,  de  los  elementos  materiales  probatorios  y  evidencia física  recaudados,  a  partir  de  los  cuales  el  operador  judicial debe realizar el  proceso  de  adecuación  típica  que  le  permita  orientar  positivamente  la  investigación.   

En  otras  palabras,  la labor del operador  judicial  no  se  limita  a recoger automáticamente los cargos propuestos en la  denuncia.  Además  de  ello, su trabajo comporta la ponderación de los hechos,  elementos  y  evidencias, a partir de los cuales debe encauzar la investigación  acorde  con  los  supuestos  fácticos  y  jurídicos  objetivos que le permitan  seleccionar   el   procedimiento  pertinente  y  la  autoridad  competente  para  adelantar la investigación y el juzgamiento.   

La  referida irregularidad impone a la Sala  dar  aplicación  al  artículo  456  de  la  Ley 906 de 2004, conforme al cual,  “será  motivo  de  nulidad el que la actuación se  hubiere    adelantado    ante    el    juez    incompetente   por   razón   del  fuero…”.   

Y  aunque  la nulidad constituye el remedio  extremo  para corregir los vicios de estructura o de garantía en que se incurra  en  desarrollo  del proceso, en este evento es necesario acudir a esta figura en  tanto  la ausencia de competencia del tribunal superior de distrito judicial que  resolvió  la  preclusión  constituye una falencia de carácter sustancial, por  desconocer   las   bases   fundamentales   del   debido   proceso   –juez  natural-  y,  además, no puede  ser convalidada ni existe otro medio para subsanarla.   

En consecuencia, la Corte decreta la nulidad  de  lo  actuado ante el Tribunal Superior del Circuito de Pereira, autoridad que  carecía  de  competencia  para  conocer  de  la  preclusión  postulada  por la  Fiscalía General de la Nación.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

1º.  Declarar  la  nulidad  de  lo actuado,  conforme   a  las  razones  expuestas  en  la  parte  considerativa de esa decisión.   

2º.   Informar  que  esta determinación queda notificada en estrados  y contra ella no procede recurso alguno.   

Devuélvase al Tribunal de origen.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ               MUÑOZ                      LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                      JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  La  petición se presentó el 7 de abril de 2011.   

2 Cfr.  Folio 17 carpeta principal.     

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