39348(29-06-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                        Magistrado   

Dr.  SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ   

Bogotá, D.C., veintinueve  de junio de dos mil doce.   

V    I    S   T   O  S   

Dentro  del  término señalado en el numeral  3°  del  artículo  7°  de  la  Ley  1095  de  2006,  resuelve  el despacho la  impugnación  interpuesta  contra  el  proveído dictado el 15 de junio de 2012,  por  medio  del  cual un Magistrado del Tribunal Superior de Santa Marta denegó  el  amparo  de  hábeas corpus  formulado  por  el  abogado  César  Bilbao  Caballero  a nombre del acusado detenido  JAVIER    ENRIQUE    MEJÍA    NIEBLES.   

LOS ANTECEDENTES  

Por  habérsele  imputado  el  concurso  de  delitos   de   homicidio  y  fabricación,  tráfico,  porte o tenencia de armas de  fuego,  accesorios,  partes  o  municiones,  el  22 de  febrero  de  2012  se  profirió contra JAVIER ENRIQUE  MEJÍA  NIEBLES  medida de aseguramiento de detención  preventiva en establecimiento de reclusión.   

Previa  la presentación del correspondiente  escrito  por  parte  del  delegado  de  la  Fiscalía  General de la Nación, el  Juzgado   Segundo  Penal  del  Circuito  de  Ciénaga  (Magdalena)  celebró  la  audiencia   de   formulación   de   acusación   el  3  de  mayo  del  presente  año.   

En    la    misma   fecha   –3   de   mayo   de  2012–   el   defensor   de   JAVIER  ENRIQUE MEJÍA NIEBLES radicó una  solicitud   de   revocatoria   de   la  medida  de  aseguramiento,  pidiendo  la  celebración  de  una  audiencia  preliminar  ante  el Juzgado Segundo Promiscuo  Municipal    con    funciones    de    control   de   garantías   de   Ciénaga  (Magdalena).   

La revocatoria de la detención preventiva se  fundamentó  en  la  existencia  de  nuevos elementos materiales probatorios que  demostraban la inocencia del procesado.   

El Juzgado Municipal con funciones de control  de  garantías  ordenó  celebrar  la  audiencia  el 15 de mayo de 2012, sin que  pudiera  realizarse  porque  el  defensor  no compareció. En razón de ello, se  programó  nuevamente  para  el día 30 de los mismos mes y año, empero tampoco  tuvo  lugar,  porque se le programaron al funcionario judicial varias audiencias  concentradas  para  la  legalización de capturas, formulación de imputación e  imposición de medidas de aseguramiento.   

De nuevo se señaló fecha para el 6 de junio  pasado  e igualmente resultó fallida, “Por no haber  renunciado   el   imputado   al   derecho   de   estar   presente…”1.   

LA ACCIÓN  

Considera   el   defensor   que  se  está  prolongando   ilícitamente   la  privación  de  la  libertad  de  JAVIER  ENRIQUE  MEJÍA NIEBLES, porque no  se  ha  realizado  la audiencia en la que pedirá la revocatoria de la medida de  aseguramiento   que   pesa   contra   su  asistido,  circunstancia  de  la  cual  –afirma–   se   derivan  perjuicios  para  el  procesado.   

LA DECISIÓN IMPUGNADA  

En  proveído  del  15  de junio de 2012, un  Magistrado  del  Tribunal  Superior  de  Santa  Marta  declaró  improcedente la  petición  de  hábeas corpus,  tras    considerar   que   JAVIER   ENRIQUE   MEJÍA  NIEBLES,   se  encuentra  legalmente  privado  de  la  libertad,  como  consecuencia  de  la  imposición de la medida de aseguramiento  decretada, en su oportunidad, por el Juez de control de garantías.   

Señaló   el  A  quo   que   no   puede   utilizarse  el  hábeas     corpus    para    sustituir  procedimientos  judiciales,  porque  no  se  le  permite  al Juez constitucional  invadir  las  órbitas de competencia propias del proceso penal ni tampoco es un  procedimiento    establecido    para    desplazar    al   funcionario   judicial  competente.   

Asimismo,  advirtió  que  en  este  caso la  audiencia  en  la  que  se  estudiará  la  posibilidad de revocar la detención  preventiva   impuesta   a   JAVIER   ENRIQUE  MEJÍA  NIEBLES,  no  se  ha  celebrado por causas ajenas a la  voluntad   del   Juez  Municipal  de  control  de  garantías,  sin  que  exista  prolongación  ilegal  de  la  privación  de  la libertad, porque el acusado se  encuentra  afectado  con  medida  de  aseguramiento  y  la  causal que invoca el  defensor  para  dejarla  sin efecto es “…que tiene  nuevos  elementos materiales probatorios que harán posible que ella se revoque,  lo que es mera eventualidad.”   

LA IMPUGNACIÓN  

Contra   la  anterior  determinación,  el  defensor  de JAVIER ENRIQUE MEJÍA NIEBLES, interpuso el recurso de impugnación.   

En  sustento  del  desacuerdo, indica que la  decisión  de  primera  instancia  carece de fundamentación jurídica. Además,  que  para  asegurar  la existencia de la prolongación ilícita de la privación  de  la  libertad, no es necesario que se dejen vencer los términos para actuar,  porque  en su sentir es suficiente que no se realice inmediatamente la audiencia  en  la  que  se  someterá  al  análisis  del  juez de control de garantías la  petición  de  revocatoria  de  la  medida  de  aseguramiento,  siempre  que  la  actuación  no  permanezca  en  suspenso  por causa atribuible al procesado o al  defensor.   

Se  duele,  asimismo,  de  que  el  Juez  de  conocimiento  se  hubiese  declarado  impedido,  en  su  sentir,  sin fundamento  ninguno   y   fuera   de   las   oportunidades   que   señala  la  legislación  procesal.   

En  consecuencia, depreca la revocatoria del  auto  impugnado,  para  que  se  ordene  la  libertad  inmediata de JAVIER          ENRIQUE          MEJÍA         NIEBLES.   

CONSIDERACIONES DEL DESPACHO  

El    hábeas  corpus,  consagrado como una acción constitucional en  el  artículo  30  de la Carta Política y reglamentado a través en la Ley 1095  de    20062,  está  definido como una garantía procesal encaminada a proteger  la  libertad  cuando a la persona se le ha privado de ese derecho con violación  de  sus  garantías  constitucionales y legales, o se le prolonga ilegalmente la  limitación        de       ese       atributo3  y  se estructura básicamente  en dos eventos:   

“1.-  Cuando la  aprehensión  de  una persona se lleva a cabo por fuera de las formas o especies  constitucional  y  legalmente  previstas para ello, como son: con orden judicial  previa  (arts. 28 C Pol, 2 y 297 L 906/94), flagrancia (arts. 345 L 600/00 y 301  L  906/04),  públicamente  requerida (art. 348 L 600/00) y administrativa (C-24  enero  27/94),  esta  última  con  fundamento  directo en el artículo 28 de la  Constitución  y por ello de no necesaria consagración legal, tal como sucedió  -y ocurre- en vigencia de la Ley 600 de 2000.   

2.-  Cuando ejecutada legalmente la captura  la  privación  de libertad se prolonga más allá de los términos previstos en  la  Carta Política o en la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar la libertad frente a captura ilegal -arts. 353 L 600/00 y 302  L  906/04-  entre otras)”4.   

Ahora  bien, previo al análisis que demanda  el  caso  concreto, se hace necesario precisar cómo el mecanismo excepcional de  protección    de    derechos    fundamentales,   tiene   un   objeto   concreto  tradicionalmente  consagrado  en las diferentes codificaciones y se reproduce en  la  Ley  1096  de  1995,  reglamentaria  del  artículo  30  de la Constitución  Política  Colombiana:  la  protección  de  la  libertad,  cuando de esta se ha  privado  a  la  persona  con  violación  de  las  garantías constitucionales o  legales,  o  se  prolonga  ilegalmente  esta  privación,  conforme  lo  señala  expresamente el artículo 1° de la citada ley.   

Precisamente,  dentro  de  la  facultad  de  revisión  previa  de  la  Ley  Estatutaria  de hábeas  corpus,  al examinar el contenido del artículo 1° de  la   Ley   1095   de   2006,   señaló   la   Corte  Constitucional5:   

“El texto que se  examina  prevé  que  el  hábeas  corpus  procede  como  medio para proteger la  libertad personal en dos eventos:   

    

1. Cuando  la  persona es privada de la libertad con violación de las  garantías constitucionales o legales, y     

    

1. Cuando    la    privación    de    la    libertad    se   prolonga  ilegalmente.     

Se trata de hipótesis amplias y genéricas  que  hacen  posible  la  protección del derecho a la libertad personal frente a  una  variedad impredecible de hechos. La lectura conjunta de los artículos 28 y  30  de  la  Carta Política, pone de manifiesto la reserva legal y judicial para  autorizar  la privación de la libertad de la persona, más aún si se considera  que  ésta  constituye  un  presupuesto  para el ejercicio de otras libertades y  derechos.   

Como hipótesis en las cuales la persona es  privada  de  la  libertad  con  violación  de las garantías constitucionales o  legales,  se  pueden citar los casos en que una autoridad priva de la libertad a  una  persona  en  lugar  diferente  al sitio destinado de manera oficial para la  detención  de personas, o lo hace sin mandamiento escrito de autoridad judicial  competente,  o  lo  realiza sin el cumplimiento de las formalidades previstas en  la ley, o por un motivo que no esté definido en ésta.   

También  se  presenta la hipótesis de que  sea  la  propia autoridad judicial, la que al disponer sobre la privación de la  libertad  de  una  persona, lo haga sin las formalidades legales o por un motivo  no definido en la ley.   

En  cuanto  a la prolongación ilegal de la  privación  de  la  libertad  también  pueden considerarse diversas hipótesis,  como  aquella en la cual se detiene en flagrancia a una persona (C. Po. art. 32)  y  no  se  le  pone a disposición de la autoridad judicial competente dentro de  las  36  horas  siguientes;  también  puede  ocurrir  que la autoridad pública  mantenga  privada  de  la  libertad a una persona después de que se ha ordenado  legalmente  por  la  autoridad  judicial  que le sea concedida la libertad. Otra  hipótesis  puede  ser  aquella  en  la  cual,  las  detenciones  legales pueden  volverse  ilegales,  como  cuando  la  propia  autoridad  judicial  prolonga  la  detención  por  un lapso superior al permitido por la Constitución y la ley, u  omite  resolver  dentro  de  los  términos  legales  la  solicitud  de libertad  provisional presentada por quien tiene derecho.   

(…)  

Ahora bien. La finalidad que se persigue con  la  consagración  legal  de  las hipótesis en las cuales resulta procedente el  ejercicio  de  la  acción  de  hábeas  corpus, es la de asegurar que todas las  decisiones  que  recaigan sobre la libertad personal sean tomadas mediante orden  escrita  proferida  por  la autoridad judicial competente, con plena observancia  de  las  formalidades  establecidas para ello y dentro de los precisos términos  consagrados  en  la  Constitución  y  en  la  ley, así como que la persona sea  recluida  en  el  lugar  oficial  de  detención  y en ningún otro.”   

Dirigida  la acción, entonces, a proteger a  la  persona  de  la  privación  ilegal de libertad o su indebida prolongación,  está  claro  que  al  funcionario  judicial,  en  examen  de  la especialísima  acción,  le  está  vedado  incursionar  en  terrenos ajenos a este específico  tema,  so  pena  de  invadir  órbitas  de  competencia  ajenas  y  desbordar la  naturaleza de su función defensora de derechos fundamentales.   

Para  el  caso  concreto, no es mucho lo que  tiene  que  agregar  la Corte a las consideraciones efectuadas por el Magistrado  del  Tribunal  de  Santa  Marta  para  denegar la protección tutelar invocada a  favor    del   procesado   JAVIER   ENRIQUE   MEJÍA  NIEBLES,  pues,  el criterio legal y constitucional en  el cual se fundamentó la decisión asoma incontrovertible.   

En  el  presente  evento,  la  privación de  libertad     que    padece    actualmente    MEJÍA  NIEBLES,  está sustentada, como se acaba de consignar  en  los  antecedentes  del  caso,  en  la  medida  de aseguramiento impuesta por  autoridad   competente   tras   considerar   que  de  los  elementos  materiales  probatorios  y  la  evidencia física presentados por la Fiscalía General de la  Nación,  se podía inferir razonablemente que el imputado podía ser el autor o  partícipe de las conductas punible investigadas.   

Las  razones  que aduce el peticionario para  obtener    la    libertad    de    su   defendido   mediante   el   hábeas   corpus,  de  ninguna  manera  se  compadecen  con  las  situaciones  a  partir  de  las  cuales puede prosperar la  acción,  pues,  no  está sustentada en una aprehensión o detención ilegales,  ni  el  recurso  constitucional es el mecanismo apropiado para debatir sobre los  requisitos que deben cumplirse para revocar la reclusión cautelar.   

No es suficiente con que el defensor eleve la  solicitud  de  revocatoria  de  la  medida  de  aseguramiento  ante  el juez con  funciones  de  control  de  garantías,  también  es  indispensable que se haga  presente  a  la  diligencia  y  que  le  ofrezca al funcionario los elementos de  juicio necesarios para facultar una decisión de fondo.   

Advierte  la  Corte  que  no  hubo  ninguna  conducta  omisiva  por  parte  del  Juez Segundo Promiscuo Municipal de Ciénaga  (Magdalena),  que permita asegurar su intención de eludir el conocimiento de un  asunto  trascendente,  como el que representa otorgar o negar la libertad de una  persona,   por  lo  que,  en  últimas,  no  se  ha  constituido  factor  de  la  vulneración  del  derecho  reclamado  que  habilite,  por  vía excepcional, la  intervención  del  juez constitucional a través del mecanismo del hábeas corpus.   

En efecto, de las tres audiencias programadas  (15  y  30  de mayo, y 6 de junio de 2012),  la primera y la última no pudieron llevarse a efecto, por causa  atribuible  al  defensor  y al procesado. Es que, el abogado no acudió a la que  debió  realizarse el 15 de mayo; y, la del 6 de junio hubo de aplazarse, porque  el  procesado  no  acudió,  de conformidad con la constancia que se dejó en la  respectiva   acta:  “Por  no  haber  renunciado  el  imputado  al derecho de estar presente…”, elementos  a  partir de los cuales pretende ahora el defensor encubrir su incuria aduciendo  que  hubo  errores  en  la  citación  que  se  le hizo y que su asistido no fue  solicitado en remisión.   

Con todo, la vista programada para el día 30  mayo  pasado,  no se pudo desarrollar porque al Juez de control de garantías se  le  programaron  audiencias  concentradas  para  la  legalización  de capturas,  formulación  de  imputación  e  imposición  de  medidas de aseguramiento, por  delitos  de homicidio, hurto calificado agravado y concierto para delinquir, que  le ocuparon su jornada laboral.   

Ahora  bien,  de  admitirse,  en  gracia  de  discusión,  que  en  este evento los términos para celebrar la audiencia en la  que  se  debatirá  sobre  la  revocatoria de la medida de aseguramiento ante el  juez  con  funciones  de  control de garantías se encuentran vencidos, es claro  que   esa  circunstancia  no  constituye  causal  de  libertad,  puesto  que  la  detención  preventiva en este caso está vigente en el proceso penal por el que  se  está  sometiendo  a  juzgamiento a JAVIER ENRIQUE  MEJÍA  NIEBLES,  porque  no  se  ha  agotado el plazo  legalmente   establecido  para  adelantar  la  etapa  del  juicio  (Ley  906  de 2004, art. 317, num. 5°), en  curso  de la cual se realizó la audiencia de formulación de acusación el 3 de  mayo de 2012.   

La  petición  de  libertad  elevada  por el  accionante  ante  el Juez Segundo Promiscuo Municipal de Ciénaga, se fundamenta  en  la  existencia  de  elementos materiales probatorios y evidencia física que  desvirtúan  la  responsabilidad  del  procesado,  por  lo que su pretensión se  extiende a la evaluación de esos medios de convicción.   

Esta Corporación ha reiterado que el amparo  constitucional    del    hábeas   corpus  no  se  instituyó  para  revisar  los  motivos por los cuales los  funcionarios  judiciales  ordenan  la  privación de la libertad de una persona,  sino  que  corresponde  al  interesado  cuestionarlos al interior del respectivo  proceso  penal.  Postura  recordada  en decisiones emitidas en Sala unitaria con  ocasión  de  la  vigencia  de  la  Ley 1095 de 20066.   

En  síntesis,  es  al   interior   del       diligenciamiento      donde       deben   surtirse   las  peticiones de libertad por los motivos legalmente previstos  cuando  se  ha  impuesto  medida  de  aseguramiento  aflictiva  de  la  libertad  personal,  y  por  tal razón no es posible utilizar el mecanismo constitucional  para  pretermitir  las instancias o los trámites judiciales ordinarios. En este  caso  es  evidente  que  no  se  han  agotado  las  vías  legales comunes, y la  petición  presentada  ante  el  Juez  de  Control  de  Garantías,  no  ha sido  despachada,  entre  otras  razones  por  causas  atribuibles  al  defensor  y al  procesado.   

Tampoco  se advierte de ninguna forma que la  libertad  personal  se  viera  coartada  por  orden  arbitraria  de autoridad no  judicial;  no  se  evidencia el vencimiento de los términos legales respectivos  ni  la  prolongación  ilegal  de  la  reclusión  o que esa limitación hubiese  operado  antes  de  solicitarse el pronunciamiento judicial sobre la revocatoria  de  la  medida  de aseguramiento; menos aún se ha demostrado que la providencia  que  ordenó  la  detención  preventiva se hubiese fundado en una vía de hecho  judicial7.   

Por el contrario, se itera, la privación de  la  libertad  fue  ordenada  por  una  autoridad  judicial  competente,  con las  formalidades  legales,  por  motivos  previamente  definidos  en la ley, en este  caso,  porque  el juez dedujo razonablemente la intervención del imputado en la  comisión  de  los delitos que se investigan. En consecuencia, no es posible que  el  actor  afirme que su asistido está ilegalmente privado de la libertad o que  se le está prolongando ilícitamente esa privación.   

La  conclusión  no puede ser diferente a la  que  asumió  el  Magistrado  del Tribunal Superior de Santa Marta al negar, por  improcedente,  la acción de hábeas corpus  promovida  a  nombre  del acusado JAVIER  ENRIQUE MEJÍA NIEBLES.   

Acorde  con  lo  anotado,  se confirmará la  decisión impugnada.   

En    mérito    de    expuesto,    el  suscrito   MAGISTRADO   DE   LA   CORTE   SUPREMA  DE  JUSTICIA,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por autoridad de la Ley,   

RESUELVE:  

CONFIRMAR   la  decisión  impugnada,  mediante  la  cual  se  denegó el amparo de hábeas  corpus  impetrada por el defensor  de   JAVIER   ENRIQUE   MEJÍA   NIEBLES.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase el expediente al Tribunal de origen.   

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Magistrado    

1 Folio  9.   

2 Cuyo  examen  previo  de  constitucionalidad  está contenido en la sentencia C-187 de  2006.   

3  Artículo 1º de la Ley 1095 de 2006.   

4 Auto  del 27 de noviembre de 2006, radicado No. 26.503.   

5  Sentencia C-187 de 2006.   

6 Cfr.,  entre  otros, las providencias del 26 de marzo de 2007 Radicación 27162; y, del  21 de octubre de 2009. Rdo. No. 32.901.   

7  Confrontar: Corte Constitucional. Sentencia T-260 de 1999     

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