39316(14-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 300  

Bogotá      D.C.,      agosto catorce (14) de dos mil doce (2012).   

VISTOS  

Procede la Colegiatura a pronunciarse acerca  de  la admisibilidad de la demanda de casación presentada por el defensor de la  procesada   LUZ   MERY   BEDOYA  BONILLA,  contra  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Cali el 23 de marzo de 2012, confirmatoria de la dictada  el  21  de  febrero del mismo año por el Juzgado Catorce Penal del Circuito con  funciones  de  conocimiento de la citada ciudad, por cuyo medio la condenó como  autora   penalmente  responsable  del  delito  de  tráfico  de  estupefacientes  agravado.   

HECHOS  

El  6 de marzo de 20011, cuando LUZ  MERY  BEDOYA  ingresó  a la Cárcel  Villahermosa  con  el  fin  de  visitar a un interno, se detectó que portaba un  paquete,  motivo  por  el  cual  al ser registrada en el área de sanidad con su  consentimiento,  se  encontraron 36.5 gramos de cannabis, 2.5 gramos de cocaína  y  3  pastillas  de  revotril  de  2 miligramos, circunstancia que determinó su  aprehensión.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

En audiencia realizada el 7 de marzo de 2011  en   el  Juzgado  Segundo  Promiscuo  Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías  de  Cali se impartió legalidad a la captura. La Fiscalía imputó a  LUZ MERY BEDOYA la comisión  del  concurso  de  delito de tráfico de estupefacientes agravado (artículo 376  inciso  2º  y  384  numeral  1º  de  la  Ley  599  de  2000),  a  la  cual  se  allanó.   

          En  la  misma  oportunidad,  a  instancia  del  ente acusador le fue  impuesta  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva en establecimiento  carcelario.   

El  Juzgado  Catorce  Penal del Circuito con  funciones  de conocimiento de Cali profirió fallo el 21 de febrero de 2012, por  cuyo  medio  condenó  a  LUZ MERY BEDOYA  a la pena principal de cincuenta y cuatro (54) meses de prisión y  multa  de  setenta (70) salarios mínimos legales mensuales, y a la accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por un  lapso  igual  al  de  la  sanción privativa de libertad, como autora penalmente  responsable del punible por el cual fue acusada.   

Impugnado  el  fallo  por  la  defensa,  el  Tribunal  Superior  de  Cali  lo confirmó mediante sentencia del 23 de marzo de  2012,  contra  la cual el mismo sujeto procesal interpuso recurso extraordinario  de  casación  y  allegó  en  tiempo  el  respectivo  libelo, cuya admisión se  estudia en este proveído.   

LA DEMANDA  

Con  base  en la causal segunda de casación  establecida  en el artículo 181 de la Ley 906 de 2004, el recurrente formula un  solo  cargo  por violación del debido proceso y las garantías fundamentales de  su asistida.   

En el desarrollo del reproche afirma que los  Magistrados  del  Tribunal  de Cali no pudieron verificar la intervención de la  defensa  ni  los  documentos  anexados  al  momento  de  sustentar el recurso de  apelación  interpuesto  contra  el  fallo de primer grado, habida cuenta que la  grabación  en  audio  presenta deficiencias, de manera que en su criterio tales  funcionarios  “no  pueden  tomar  una  decisión de  fondo,   sin   apreciar   todo  el  contenido  del  audio  de  la  audiencia  de  individualización   de  pena  y  sentencia  materia  de  apelación”,    en    cuanto    el    modelo    acusatorio   privilegia   la  oralidad.   

          Destaca   que   el   ad  quem  no  conoció  en  su integridad los argumentos de la defensa y por  ello  no  estaba en condiciones de desatar el recurso de apelación interpuesto,  circunstancia  que  vulnera  el  debido  proceso,  el  derecho  de defensa y los  principios     de     contradicción,     concentración,     inmediación     y  publicidad.   

          Puntualiza  que  si bien el registro como soporte de la audiencia no  corresponde  a  un  acto  procesal,  lo cierto es que la resolución del recurso  viola  el  debido  proceso  de  su  asistida, sin que sea viable “una  nueva  celebración  de  un  acto llevado a cabo con todas las  garantías,  sino,  sencillamente,  la  repetición  del  mismo  a  los fines de  proceder  a  su  correcta grabación”; se trata de la  reconstrucción  de  un  acto  realizado  con  todas  las  garantías que, en su  momento,  no pudo ser objeto de un adecuado registro y posterior valoración por  parte del Tribunal.   

Considera violado el artículo 29 de la Carta  Política.  Puntualiza  que  “los Magistrados le dan  valor  probatorio  a  las  pruebas  aportadas  por el suscrito en los anexos del  escrito  de  apelación,  mismas  que  fueron  enunciadas  en  la  audiencia  de  individualización  de  pena  y sentencia, pero por deficiencias auditivas en el  respectivo  audio,  no  pudieron  ser  verificados  por  los ad quem, lo cual se  estaría   retrotrayéndose   la   actuación   (sic)  al         sistema        anterior”.   

          Con  sustento  en lo expuesto, el defensor solicita la casación del  fallo,  “para en su lugar se decrete nulidad de todo  lo  actuado  por defectos de grabación del audio de registro de la audiencia de  individualización  de  pena  y  sentencia,  para  que  se  surta nuevamente tal  diligencia   y   los   Magistrados   de  Segunda  Instancia  puedan  desatar  el  recurso”.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

Ha  puntualizado la Corporación que si bien  el  estatuto  procesal penal de 2004 no distingue entre recurso de casación por  la  vía  común  y por la discrecional en cuanto se marginó la exigencia de la  cantidad  de pena máxima del delito para acceder a dicha impugnación, es claro  que  corresponde  al resorte del recurrente demostrar el quebranto de derechos o  garantías  fundamentales,  lo  cual  exige  contar  con interés para impugnar,  señalar  la  causal,  desarrollar  los  cargos  de  sustentación del recurso y  demostrar  la  necesidad del fallo de casación para cumplir alguno de los fines  establecidos  por el legislador en su artículo 180, esto es, la efectividad del  derecho  material,  el  respeto  de  las  garantías  de  los intervinientes, la  reparación  de  los  agravios  sufridos  por  éstos  y  la  unificación de la  jurisprudencia,  so  pena de resultar inadmitida la demanda, según lo establece  el artículo 184 de la citada legislación adjetiva.   

         Desde   luego,  en  el  examen  de  los  requisitos  de  admisibilidad  de  los libelos casacionales, es deber de la Sala  constatar    en    la   formulación   y   desarrollo   de   las   censuras   el  acatamiento    de   las   exigencias   de   lógica  y   pertinente  demostración  definidas  por el  legislador  y  desarrolladas  por  la  jurisprudencia,  con  el fin de evitar la  transformación  de este recurso extraordinario en una instancia adicional a las  ordinarias.    Tales   requisitos   se   orientan   a   conseguir   la  presentación  de los libelos dentro  de  unos mínimos lógicos y de coherencia en la postulación y demostración de  los  cargos  propuestos,  en  cuanto  resulten inteligibles, esto es, precisos y  claros,  pues  no  corresponde  a  la  Sala  en  su  función  reglada  de orden  constitucional   y  legal,  develar  o  desentrañar  el  sentido  de  confusas,  ambivalentes    o    contradictorias   alegaciones   de   los   impugnantes   en  casación.   

          Además,  de  conformidad  con  el  artículo  184  de la mencionada  normatividad  procesal  se inadmitirá el libelo “si  el  demandante carece de interés, prescinde de señalar la causal, no    desarrolla    los    cargos    de   sustentación  o  cuando  de su contexto se advierta que no se precisa del fallo  para  cumplir algunas de las finalidades del recurso”  (subrayas fuera de texto).   

Como el demandante acude a la causal segunda  de  casación  en  procura  de  conseguir  la  invalidación  del  fallo, debía  señalar  claramente  la  especie  de  incorrección sustantiva que determina la  nulidad,  los  fundamentos fácticos y las normas que estima conculcadas, con la  indicación  de  los  motivos  de  su  quebranto.  También  era  de  su resorte  especificar  el  límite de la actuación a partir del cual se produjo el vicio,  así  como  la  cobertura  de  la  invalidación, demostrar que procesalmente no  existe  manera  diversa  de restaurar el derecho afectado y, lo más importante,  acreditar  que la anomalía denunciada tuvo incidencia perjudicial y decisiva en  la  declaración  de  justicia  contenida  en  el  fallo impugnado (principio de  trascendencia),  pues  este  recurso  extraordinario  no  puede  sustentarse  en  especulaciones,   conjeturas,   afirmaciones  carentes  de  demostración  o  en  situaciones ausentes de quebranto.   

Efectuadas las anteriores precisiones, puede  verificarse  que  el  actor  incurre  en varias faltas a la técnica casacional,  pues  en  forma  sincrónica postula la nulidad de lo actuado por violación del  derecho  de  defensa  y  el  debido  proceso,  sin  percatarse  que  uno  y otro  corresponden  a ámbitos diversos y delimitados. El primero, la vulneración del  debido  proceso,  constituye  por regla general un vicio de estructura (falta de  competencia,  pretermisión  de  las  formas propias del juicio, etc.), en tanto  que  el segundo, el quebranto del derecho de defensa, engendra afectación de la  garantía,  motivo  por  el  cual  era  imprescindible  que fuera claro sobre el  particular    en   su   planteamiento,   evitando   su   impropia   formulación  simultánea.   

Además,  no  procede a explicar la forma en  que  se produjo la violación del debido proceso, esto es, de qué manera fueron  socavadas  las  bases  y  estructura del trámite; tampoco señala de qué forma  fue  violado  el   derecho  de defensa de su procurado, dado que, en virtud  del  principio de trascendencia que rige la declaratoria de nulidad del proceso,  la  simple  ocurrencia  de  la  incorrección  no  conduce  necesariamente  a la  invalidación  de lo actuado, en cuanto es preciso acreditar que aquella produjo  unos  resultados  adversos  y  lesivos a los intereses y derechos del sindicado,  pues  de  lo contrario, el vicio carece de trascendencia e imposibilita declarar  la pretendida invalidez.   

          Tampoco   expone   con   precisión   cuáles  fueron  los  aspectos  sustanciales  planteados  que  no  aparecen registrados en el audio, diversos de  los  contenidos  en el escrito de impugnación del fallo de primer grado obrante  en  la  actuación (folios 38 a 40), amén de los soportes documentales sobre el  particular  (folios  23  a 34), de manera que pese a denunciar una incorrección  en  el  registro auditivo, no procede a explicar suficientemente a la Sala cuál  fue  la  repercusión  material de tal falencia en el ámbito de los derechos de  la     acusada    LUZ    MERY    BEDOYA.   

          Omite  señalar en concreto qué aspectos no se corresponden con los  sintetizados  en  el  acápite  de  la impugnación en el fallo del ad  quem,  o  los que no fueron objeto de  respuesta  por parte del Tribunal, amén de que no señala de qué manera podía  haber  variado  el  fallo  si  no  hubiese  tenido  lugar la incorrección en el  audio.   

Sin dificultad se advierte de la pretensión  del  censor, encaminada a que “se decrete nulidad de  todo  lo  actuado  por  defectos  de  grabación  del  audio  de  registro de la  audiencia  de  individualización  de  pena  y  sentencia, para que se  surta  nuevamente  tal  diligencia y los Magistrados de Segunda  Instancia  puedan  desatar  el  recurso”,  es decir,  “la                   repetición  del  mismo  a  los fines de  proceder  a  su  correcta grabación” (subrayas fuera  de  texto),  su  falta de sustancialidad en punto de los derechos de la acusada,  máxime  si  el  instituto  de  las  nulidades  no  se  encuentra concebido para  invalidar  actuaciones  con  el  fin de repetirlas, sino para proteger de manera  efectiva y cierta los derechos y garantías.   

          Conforme  a  lo  expuesto  es  palmario que en evidente olvido de la  dual  presunción  de  acierto  y  legalidad de la que se encuentra revestido el  fallo,  el defensor únicamente orientó su esfuerzo a exponer una irregularidad  en  el  audio, sin acreditar su incidencia efectiva en el fallo atacado, como lo  exigen las reglas propias de este medio de impugnación.   

Las  mencionadas  falencias  imposibilitan a  la   Sala   acometer   el  estudio  del  libelo,   pues   si   éste   no   corresponde   a   un   alegato  de  libre  confección,  su  presentación  con base en meros enunciados    sin  acreditación   de   quebranto  alguno,  impone     a     la     Corporación  inadmitir  la  demanda  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en  el artículo 184 de la Ley 906 de 2004, pues en  virtud  del principio de limitación propio del trámite casacional, la Corte no  se      encuentra     facultada     para     enmendar     tales     equívocos.   

          Además,  no se observa con ocasión de la  sentencia  impugnada o dentro del curso de la actuación procesal, violación de  derechos     o     garantías    de    la  acusada, como para adoptar  la  decisión  de  superar los defectos de la demanda y decidir de fondo, según  lo    dispone    el    inciso    3º    del   artículo   184   de   la   citada  legislación.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR        el        libelo  casacional  presentado por el defensor de la procesada  LUZ MERY BEDOYA BONILLA, por  las razones expuestas en las consideraciones precedentes.   

De  conformidad  con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   es   facultad   del   demandante  elevar  petición  de  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                                 LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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