39273(14-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 300  

Bogotá D.C., agosto  catorce (14) de dos mil doce (2012)   

VISTOS  

Acomete  la  Sala  la  verificación  de los  requisitos   de  crítica  lógica  y  suficiente  sustentación  en  el  libelo  casacional    allegado    por    el    defensor   del   procesado   MARCO  ANTONIO CAVINATO BERGANTÍN, contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de Cali el  31  de  enero  de  2012,  confirmatoria  en  lo  sustancial de la dictada por el  Juzgado  Cuarto Penal del Circuito de Descongestión de la misma ciudad el 16 de  diciembre  de 2010, por cuyo medio lo condenó como autor penalmente responsable  del  concurso  de  delitos  de  falsedad en documento privado, fraude procesal y  tentativa de estafa.   

HECHOS  

Desde  febrero de 1997 hasta el mismo mes de  2004,  MARCO  ANTONIO CAVINATO BERGANTÍN,  en  su  condición  de  propietario  de  la sociedad marroquinera  Cavicueros   Ltda   domiciliada   en   Bogota,   y   los   esposos  María      del      Socorro     Arango     Castro     y  William Cárdenas Corrales,  mantuvieron  relaciones  comerciales,  en  virtud  de  las cuales  aquél  les  entregaba  material  para  marroquinería  que  estos almacenaban y  vendían  en  la  ciudad de Cali; en respaldo de la mercancía entregada para su  comercialización,   María   del   Socorro   Arango  y   William   Cárdenas  firmaron  a  favor  de MARCO  ANTONIO CAVINATO sendos pagarés en blanco.   

          En  atención  a  que  entre  los  citados esposos y el procesado se  presentaron  múltiples  desavenencias  en torno a sus operaciones, al punto que  aquellos  en  abril  de 2004 demandaron ante la jurisdicción laboral al acusado  aduciendo  para  ello  que  tenían  una relación de trabajo y que habían sido  despedidos  por  aquél  sin que les pagara sus salarios, cesantías, intereses,  vacaciones,   primas   y  demás  prestaciones  sociales  legales,  MARCO    ANTONIO   CAVINATO,   una   vez  notificado  de  la  demanda laboral procedió a denunciar a la citada pareja por  el  delito  de  hurto  agravado  por  la  confianza,  trámite  que culminó con  preclusión  de  la  investigación proferida el 11 de septiembre de 2006 por la  Fiscalía Seccional de Cali.   

Además  de  lo  anterior,  diligenció  el  pagaré   en   blanco   suscrito   por   María  del  Socorro  anotando  la  suma de veinticinco millones de  pesos,  instrumento  con  el cual procedió a adelantar un proceso ejecutivo, en  cuyo  marco  se  libró  mandamiento  de  pago  y  se hicieron efectivas medidas  cautelares  de  embargo  y  secuestro  sobre  bienes  muebles de propiedad de la  ejecutada,  circunstancia  que motivó a ésta para presentar denuncia a través  de apoderado ante la Fiscalía.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La  Fiscalía  Seccional  de Cali dispuso la  correspondiente  indagación preliminar, para luego de practicar algunas pruebas  declarar  abierta  la  instrucción,  en desarrollo de la cual vinculó mediante  indagatoria     a     MARCO    ANTONIO    CAVINATO  BERGANTÍN.   

Una  vez  clausurada la fase instructiva, el  sumario  fue  calificado  el 17 de octubre de 2007 con resolución de acusación  en  contra del mencionado ciudadano, como probable autor del concurso de delitos  de fraude procesal, falsedad en documento privado y estafa.   

Surtida  la  fase  del juicio y realizada la  respectiva   audiencia  pública,  el  Juzgado  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  de Cali profirió fallo, mediante el cual condenó a  CAVINATO  BERGANTÍN a la pena principal  de  cinco (5) años de prisión, multa por doscientos veinticinco (225) salarios  mínimos  legales  mensuales  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso de la sanción privativa de libertad,  como autor del concurso de delitos objeto de acusación.   

          En  la misma providencia fue condenado al pago de perjuicios a favor  de  Socorro  Arango Castro y  William  Cárdenas Corrales.  Le  fue  negada  la suspensión condicional de la ejecución de la pena, pero se  le concedió la prisión domiciliaria sustitutiva de la intramural.   

          Impugnada    la    decisión    del    a  quo  por  la  defensa, el Tribunal Superior de Cali la  confirmó  mediante  fallo del 31 de enero de 2012, pero precisó que el pago de  los  perjuicios únicamente debía efectuarse a María  del Socorro Arango.   

Contra   el   proveído  del  ad   quem   el   mismo  sujeto  procesal  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación  y  allegó la correspondiente  demanda, cuya admisión se examina en este auto.   

EL LIBELO  

Sin explicar su aserto, inicialmente señala  el  censor  que  acude  a  la  casación  discrecional.  Formula  un  reparo por  violación  indirecta de la ley sustancial que condujo a la aplicación indebida  de  los  artículos  453,  246  y  289  del  estatuto  penal,  y  a  la falta de  aplicación   de  la  presunción  de  inocencia  y  el  principio  in  dubio pro reo, producto de errores por  falso juicio de existencia por suposición y falso raciocinio.   

En el desarrollo de la censura advera que los  falladores  supusieron  la  existencia de una “carta  de  compromiso  del  título  valor  que  se  alega  como adulterado”,  sin  que el pagaré fuera objeto de dictamen pericial a fin de  establecer   si   era   o   no   apócrifo,  pues  se  pregunta  “Cómo  se  puede  tachar  que el contenido del documento es falso y  fue  llenado  por  parte  del señor MARCO ANTONIO CAVINATO BERGANTÍN cuando el  mismo  SOLO  CONTIENE  LA  FIRMA DE LA SEÑORA MARÍA DEL SOCORRO Y SE ENCUENTRA  DILIGENCIADO    A    MÁQUINA    Y    NO    HAY   INFORME   TÉCNICO”.   

          Precisa   que  “la  ÚNICA  PRUEBA  que  ameritaba  determinar  si  se llenó mal el pagaré o con información errada es  la  CARTA  DE  INSTRUCCIONES O INFORME PERICIAL, elementos que no existen dentro  del expediente, y aún así se condena”.   

De  otra  parte  señala  que  María  del Socorro no formuló dentro del  proceso  ejecutivo  adelantado  en  su  contra las correspondientes excepciones,  motivo  por  el cual pretendió revivir dicho momento procesal a través de este  diligenciamiento.   

          Acto   seguido,  el  defensor  aborda  in  extenso  las generalidades de los títulos valores, su  definición   y   elementos,   sus   requisitos   legales,   circulación,   las  características  y  alcances  del pagaré, y sin más, señala: “Diferente  situación  se tendría si el señor CAVINATO no hubiese  tenido  el  pagaré  de  contragarantía  que  utilizó para promover el proceso  ejecutivo,  pues en tal caso no hubiera podido hacer valer contra el deudor, las  supuestas    irregularidades    que   se   presentaron   del   de   (sic)  crédito  del  interior,  en tanto  estas  no  prestan  mérito  ejecutivo  y  por los mismo, se habría visto en la  necesidad   de   pre-constituir  el  título  ejecutivo,  con  los  motivos  que  originaron la deuda”.   

          Con  base  en lo expuesto, el demandante solicita a la Sala casar el  fallo  atacado,  para  en  su  lugar  dictar  sentencia  absolutoria  a favor de  MARCO   ANTONIO   CAVINATO   BERGANTÍN.   

ALEGATOS DE LOS NO RECURRENTES  

          Dentro  del  término  concedido  a  los  no recurrentes para que se  pronuncien  sobre  el  libelo casacional, intervino el apoderado de María   del   Socorro   Arango   Castro,  reconocida  como  parte civil, quien luego de hacer una síntesis de la demanda,  señaló  que  el  impugnante  no  sustentó el cargo postulado y no explicó la  incorrección  denunciada,  de  modo  que las alegaciones deben ser inadmitidas,  pues   únicamente  pretenden  revivir  el  debate  probatorio  surtido  en  las  instancias.   

También dice que el desarrollo del cargo no  se  encuentra  acorde  con  la causal de casación invocada y fue desconocida la  presunción de acierto y legalidad del fallo recurrido.   

Destaca   que   no  procede  la  casación  discrecional,  la  cual se justifica en casos de urgente protección de derechos  fundamentales.   

A   partir  de  lo  expuesto  solicita  la  inadmisión del libelo presentado por la defensa.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

En el estudio de los libelos casacionales es  obligación  de  la  Colegiatura  constatar  que  los  recurrentes  formulen los  reproches  con  sujeción  a  los requisitos de crítica lógica y sustentación  suficiente  definidos por el legislador y desarrollados por la jurisprudencia, a  fin  de  que  este  recurso  extraordinario  no se convierta en una tercera  instancia.  Tales  exigencias se  orientan  a  conseguir demandas enmarcadas dentro de unos mínimos lógicos y de  coherencia  en  la  postulación  y  demostración  de los cargos propuestos, en  cuanto  resulten  inteligibles  por ser precisos y claros, pues no corresponde a  la  Sala en su función constitucional y legal develar o desentrañar el sentido  de  confusas,  ambivalentes  o contradictorias alegaciones de los impugnantes en  casación.   

          Además,  de conformidad con el artículo 213 de la Ley 600 de 2000,  “si  el  demandante carece de interés o la demanda  no reúne los requisitos se  inadmitirá” (subrayas fuera de texto).   

Inicialmente  se  advierte  que  el defensor  acude  a  la casación discrecional, sin percatarse que según el inciso 1º del  artículo  205  de  la  citada  legislación procesal, el recurso extraordinario  procede   contra   los   fallos  de  segundo  grado  proferidos  “por  los  tribunales  superiores  de  distrito  judicial  y  por el  Tribunal  Penal  Militar”,  siempre  que se trate de  “delitos  que tengan señalada pena privativa de la  libertad    cuyo    máximo    exceda    de    ocho  años” (subrayas fuera de texto).   

          A  su  vez,  tratándose  de  sentencias  de  segunda  instancia  no  proferidas  por  los  mencionados  tribunales  o cuando el delito por el cual se  procede  tiene  pena  privativa  de la libertad inferior al quantum señalado en  precedencia  o  sanción  no  restrictiva  de  la  libertad,  el  inciso 3º del  artículo  205  del  estatuto  procesal  penal  faculta a esta Sala para admitir  discrecionalmente   los   libelos   de  casación  presentados,  “cuando   lo   considere   necesario   para   el  desarrollo  de  la  jurisprudencia  o la garantía de los derechos fundamentales, siempre que reúna  los      demás      requisitos      exigidos     por     la     ley”.   

         En  efecto,  si  en  este diligenciamiento se procede, entre otros,  por   el   delito   de   fraude   procesal,   el   cual,   de   acuerdo  con  el  artículo  11  de  la  Ley 490 de 2004 tiene una pena  máxima  de  doce  (12)  años  de  prisión, palmario resulta que en virtud del  principio  de  favorabilidad (retroactividad de la ley penal) la vía casacional  es  la  común  y  no  la discrecional o excepcional1,  a  la que sin sustentación  alguna alude el defensor.   

Ahora,   dado  que  el  libelista  postula  inicialmente  un falso juicio de existencia por suposición de pruebas, oportuno  resulta   señalar   que   tal  yerro  acaece  cuando  pese   a   no  figurar  el  medio  probatorio  en  la  actuación,  los  funcionarios  supusieron que allí se encontraba y lo tuvieron  en  cuenta en su decisión, caso en el cual compete al demandante identificar el  aparte   declarado   en   el   fallo  carente  de  soporte  demostrativo  en  el  diligenciamiento,   amén  de  precisar  su  injerencia  en  el  sentido  de  la  decisión,  esto  es, cómo al marginar una tal suposición, la sentencia sería  diversa  y  en  todo caso beneficiosa a los intereses de su procurado, actividad  no emprendida por el casacionista.   

          En  el asunto examinado se constata que el actor no atina a señalar  en  qué  aparte  del fallo cuestionado se dijo que existía una “carta   de   compromiso   del  título  valor  que  se  alega  como  adulterado”  o  una  carta de instrucciones, pues lo  señalado    fue   totalmente   lo   contrario,   esto   es,   que   por   haber  firmado   María   del   Socorro  Arango  el  pagaré  en  blanco, dado en garantía, no había una carta de  instrucciones,  de  modo  que  si  el  beneficiario,  en  este caso el procesado  CAVINATO   BERGANTÍN  lo  diligenció  colocándole  la  suma de veinticinco millones de pesos, para luego  adelantar  con  base  en  tal  instrumento un proceso ejecutivo, dio lugar a las  conductas por las cuales fue condenado.   

         La   citada   imprecisión   del   defensor  contraría  la exigencia reglada en el numeral 3º  del  artículo  212  de  la  Ley  600  de  2000,  según  el cual, la demanda de  casación  debe  contener  “la  enunciación  de la  causal  y  la  formulación  del  cargo,  indicando en  forma  clara  y  precisa  sus fundamentos y las normas  que  el  demandante  estime  infringidas” (subrayas  fuera de texto).   

Como también el censor alude a la presencia  de  un  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  es  preciso  señalar que tal  equívoco  tiene  lugar  cuando  las  pruebas  son tenidas en cuenta, pero en su  valoración  los  funcionarios  quebrantan  las reglas de la sana crítica, esto  es,  los  principios de la lógica, las leyes de la ciencia y las máximas de la  experiencia,  caso  en  el  cual  es  deber  del  recurrente  expresar qué dice  concretamente  el  medio  probatorio,  qué  se  infirió de él en la sentencia  atacada,  cuál  fue  el  mérito  persuasivo  otorgado, determinar el postulado  lógico,  la  ley  científica  o  la  máxima de experiencia cuyo contenido fue  desconocido  en  el fallo, debiendo a la par indicar su consideración correcta,  identificar  la norma de derecho sustancial que indirectamente resultó excluida  o  indebidamente  aplicada  y  finalmente,  demostrar la trascendencia del yerro  expresando  con  claridad  cuál  debe  ser  la adecuada apreciación de aquella  prueba,  con la indeclinable obligación de acreditar que su enmienda da lugar a  un  fallo  esencialmente diverso y favorable a los intereses de su representado,  proceder   que   en   este   asunto   no   emprendió   de   manera   alguna  el  casacionista.   

De conformidad con lo expuesto, encuentra la  Sala  que en evidente olvido de la dual presunción de acierto y legalidad de la  cual  se  encuentra  revestido el fallo, el demandante únicamente orientaron su  esfuerzo   a   exponer   en   forma   desordenada,  impertinente  y  carente  de  argumentación   su  fragmentaria  y  peculiar  visión  del  asunto,  pero  sin  detenerse    a    observar    las    reglas    propias    de   este   medio   de  impugnación.   

Así  las  cosas,  concluye la Colegiatura    que   si   el  defensor      no  ajustó  su  demanda a las  mencionadas   exigencias  dispuestas  para  postular  y  demostrar  el  reproche  contra el fallo de segundo  grado  y, en virtud del principio de limitación que rige el trámite casacional  la  Corte  no  se encuentra facultada para enmendar las falencias de  aquellas, de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  213 de la Ley 600 de 2000 se  impone  de  plano  la  inadmisión del libelo, como lo  sugirió   el   apoderado   de   la   parte   civil   en  su  condición  de  no  recurrente.   

         Finalmente  es oportuno destacar que la Corporación no observa  en  el  curso  del  diligenciamiento  o  en la providencia  impugnada,  violación  de  derechos  o garantías del  acusado,  como  para  que  tal  circunstancia impusiera el ejercicio de la  facultad  oficiosa que sobre el particular le confiere el legislador en punto de asegurar su protección.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

INADMITIR   la  demanda    de    casación    presentada         por         el     defensor     de    MARCO  ANTONIO  CAVINATO  BERGANTÍN, por  las razones expuestas en la parte motiva de esta decisión.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                                 LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  En  este   sentido   providencia  del  14  de  marzo  de  2012.  Rad.  38004,  entre  otras.     

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