39250(06-03-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

Aprobado: Acta No. 069-  

Bogotá, D. C., seis (6) de marzo de dos mil  trece (2013)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  resuelve  el recurso de apelación  interpuesto  por el defensor de Neyla María Hernández  Salgado,  contra  la  decisión  adoptada  por la Sala  Penal  del Tribunal Superior de Cartagena en audiencia preparatoria celebrada el  9 de mayo de 2012, que negó la practica de pruebas.   

ANTECEDENTES   

1. Hechos y actuación procesal.  

1.1. El escrito de  acusación   anuncia  que  en  el  mes  de  junio  de  2008   la  doctora  Neyla  María  Hernández Salgado, en su condición de Fiscal  Delegada     ante    los    Jueces    Promiscuos    Municipales    de    Turbaco  (Bolívar),    por    intermedio    del    abogado  Lácides   Rojas  Hermosilla  y  una  ex   empleada   de   la  Gobernación  de  Bolívar,   llamada   María  de  la  Concepción  Saleme  Franco,  informó      al      Alcalde     de  Arjona,   Bolívar, que  el  señor  Julio  Cesar  Castellón Martínez había  presentado  denuncia en su contra y que por tal motivo  quería  hablar  con  él,  para  lo cual lo citó en  Turbaco a donde debía acudir con una botella de whisky y comida.   

El     funcionario     atendió  el  llamado  y  llevó  consigo  lo  exigido.      En      dicha     reunión Neyla  María  Hernández  Salgado  le  explicó  los cargos  elevados   en   su  contra,  advirtiendo,       sin      embargo,    que    aquella    situación   se  podía  solucionar.  Días después, el Alcalde,  cumpliendo    una   nueva   convocatoria,   fue   a  Turbaco  en  donde la señora María de la Concepción Saleme Franco,  siguiendo  las  instrucciones  de  la  Fiscal,  le  exhibió  la  denuncia   (que   a  la  postre  resultó ser falsa).   

Pasados algunos días, la funcionaria llamó  en  varias  oportunidades  al burgomaestre,  sin que pudiera concretar una   cita,  por  lo  cual  le solicitó en forma velada la entrega  de  dinero  para el pago de sus tarjetas de crédito, pretensión que     se    negó    a    cumplir    el    Alcalde    Municipal.   

1.2.    El  31   de   mayo  de  2011,  dentro  de  un  trámite  gobernado por la Ley 906 de  2004,  la Fiscalía Delegada ante el Tribunal Superior  de  Bogotá,  por  intermedio  de  la  Fiscal  114  Delegada  ante  los Juzgados  Municipales   y   Promiscuos   adscrita   al   Grupo  de  Trabajo,  previa  declaratoria  de  contumacia,  le  formuló      imputación      a     la  doctora   Neyla  María  Hernández  Salgado,  por  el  delito de concusión   en   concurso   con  el  de  falsedad    en    documento    privado.   

1.3.    El  28  de  junio  del  mismo  año  se  presentó escrito  de  acusación1   y  el  6  de  diciembre          siguiente2  se  llevó  a cabo la correspondiente audiencia ante  la    Sala   Penal   del   Tribunal   Superior   de  Cartagena.   

1.4.   El  30    de   abril   de  2012, en sede de audiencia preparatoria, los sujetos  procesales  realizaron  estipulaciones  frente  a  algunos  medios  probatorios,  diligencia  que continuó  el  9 de mayo siguiente en la que se les concedió el  uso  de  la  palabra  para  que  enunciaran  las pruebas que harían valer en el  juicio.   

2. La petición de pruebas  

2.1.  El ente acusador, tras proclamar tanto  la    documental    como   la    testimonial3   que   haría  valer  en  el  juicio4,  así  como  la  pertinencia  y  conducencia  de  tales  elementos  probatorios,    argumentó    sobre    la    forma    en   que   pretendía   su  introducción.   

2.2.  La  defensa,  además de relacionar la  documental   que  haría  valer  en  el  juicio,  invocó  la  práctica  de  la  declaración  de  la  acusada  y  los  testimonios  de Alicia Lenis Parra, Julio  Torres   Pereira,   Alfonso  Severo  Zabaleta,  Abel  García  Arenas  y  Silvio  Caraquilla  Torres;  respecto  de  los tres últimos, demandó su interrogatorio  directo,  tras  advertir  que  con  ellos  buscaba  documentar la credibilidad y  condición  de  funcionaria  honesta  de  la acusada cuando se desempeñaba como  Fiscal Local de Turbaco.   

3. La decisión Impugnada.  

La  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cartagena,  luego  de  decretar por conducentes y pertinentes la pruebas pedidas  por   la  Fiscalía  y  parte  de  las  invocadas  por  la  defensa,  inadmitió  por inconducentes e impertinentes la solicitud de la  defensa  dirigida  a  recibir  los  testimonios de Alfonso Severo Zabaleta, Abel  García  Arenas  y Silvio Caraquilla Torres, tras advertir que lo pretendido por  esa  bancada  equivale  a  declaraciones  sobre  sus antecedentes laborales y no  sobre  los  aspectos  que tienen que ver con los hechos o circunstancias materia  del  juicio;  igual, consideró, que ninguna relación tienen con los hechos que  se le atribuyen.   

4.  El  recurso  de apelación.   

La  defensa  expresó  que el recaudo de los  tres  testimonios,  a  más  de  conducentes  y  pertinentes, encuentra respaldo  probatorio  en  el artículo 375 de la Ley 906 de 2004 y las Reglas 608 y 609 de  Evidencia  de  Puerto Rico, por cuanto con ellos se pretende establecer el grado  de  credibilidad  y  fidelidad  de  la  declaración  que debe rendir la doctora  Hernández  Salgado  en  el  juicio,  con mayor razón cuando lo que se discute son actos de corrupción, que  tienen   relación   directa   con   la   honestidad   en   el   ejercicio   del  cargo.   

Su   solicitud   es   coadyuvada   por  la  acusada.   

5. Los no recurrentes.  

5.1.  La  Fiscalía  consideró  que estos  testimonios  son  de  conducta  y  pretenden  probar  el  actuar cotidiano de la  funcionaria  dentro  y  fuera  del  ejercicio  del  cargo;  sin  embargo,  en la  investigación  no  se  está  juzgando  su  conducta  anterior o posterior, por  tanto,  constituye  un  aspecto que no resulta relevante en el juicio y que solo  sirve al momento de dosificar la pena impuesta.   

5.2.  El  Representante  del  Ministerio  Público  advierte  que  aunque  en  un  primer momento fue partidario de que se  admitiera  alguna  de  esas  tres declaraciones, una vez proferida la decisión,  prohíja  la  argumentación  del  Tribunal  al negarlos, pues lo pretendido con  aquellos  es  probar  la  honestidad  y  honorabilidad  de  la funcionaria en el  ejercicio  del  cargo,  sin  que  de  ello  sea posible inferir la mayor o menor  credibilidad  que  se  pueda dar a la versión de la acusada, quien, además, se  encuentra  amparada  por  la  prerrogativa  que  consagra  el artículo 33 de la  Constitución    Política,    en    cuanto    tiene    el    derecho    a    no  autoincriminarse.   

A ello se suma que no se sugiere, siquiera,  cómo  los  testigos  podrían  otorgar  credibilidad  a lo dicho por la acusada  cuando    no    tienen   ninguna   relación   con   los   hechos   directamente  juzgados.   

CONSIDERACIONES   

    

1. Problema jurídico.     

A  la  Corte  le corresponde definir si la  decisión  adoptada  por  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Cartagena, en  sede   de   la   audiencia   preparatoria,  al  inadmitir  por  impertinentes  e  inconducentes  las  pruebas  testimoniales  invocadas  por  la defensa, resultó  acertada.   

De  entrada, anuncia que confirmará el auto  recurrido. Las razones:   

2. Del rechazo de las pruebas.  

2.1.  El artículo 359 de la Ley 906 de 2004  enseña:   

“  ARTÍCULO 359. EXCLUSIÓN, RECHAZO E INADMISIBILIDAD DE LOS  MEDIOS  DE PRUEBA. Las partes y el Ministerio Público podrán solicitar al juez  la  exclusión,  rechazo  o  inadmisibilidad  de  los  medios  de prueba que, de  conformidad  con las reglas establecidas en este código, resulten inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos o encaminados a probar hechos notorios o  que por otro motivo no requieran prueba…”   

Tal  preceptiva  legal  impone a los sujetos  procesales  –dentro del  sistema   adversarial-   la   carga  de  expresar  el  propósito  o  finalidad  que  persiguen  con  su  aducción,  y  al funcionario  judicial  la  obligación de evaluar razones de pertinencia y conducencia de los  medios  de  convicción que se pretenden recaudar y así establecer su utilidad.  Con    tal    propósito,    se    debe   confrontar   el   marco   –fáctico-jurídico-  de la acusación  con los medios probatorios que se reclaman.   

2.2.  Ahora  bien,  si los hechos materia de  investigación se contraen a que la acusada:   

“Por intermedio del abogado Lacides Rojas  Hermosilla  y  una  exempleada de la Gobernación de Bolívar, llamada María de  la  Concepción  Saleme  Franco, le informaron al Alcalde de Arjona Bolívar que  el  señor  Julio  Cesar  Castellón  Martínez había presentado denuncia en su  contra  y  que  por  tal  motivo ella necesitaba hablar con él, para lo cual lo  citó  a  una reunión en Turbaco a la que debía llevar comida y una botella de  whisky,  y  días  después, por intermedio de la misma señora Saleme Franco le  exhibió  la  denuncia  (que  a  la  postre  resulto ser falsa) y le hizo alguna  exigencia  dineraria  para  solucionar el problema.5”   

Y  por  tal razón, la Fiscalía la llamó a  responder  en  juicio  por  los  delitos  de  concusión y falsedad en documento  privado,  resulta evidente  que  las  solicitudes  probatorias  del defensor no están llamadas a prosperar,  pues  no  solo limita su argumentación a rotularlas como pruebas de refutación  y  a  considerarlas  como  necesarias,  sino  que  olvidó acreditar el vínculo  existente  con  el  tema  objeto de investigación, aspectos indispensables para  establecer    su    pertinencia   y   conducencia6,   por   ende,  su  utilidad.   

2.3.  La  Sala  no desatiende que el estrado  defensivo  procura  soportar sus pretensiones probatorias alegando que con ellas  aspira  a  sustentar  la  credibilidad del testimonio de la acusada en juicio, y  para   fundamentarlo   acude   a   las   Reglas  de  Evidencia  de  Puerto  Rico  6087            y            6098;  sin  embargo,  al revisarlas  con   detenimiento,   se   advierte  que  aquellas9,  en manera alguna, justifican  las  declaraciones enunciadas por el togado para los fines perseguidos, pues con  los  testimonios del abogado litigante, o del técnico de la fiscalía, o del ex  alcalde  municipal de Turbaco, no se puede acreditar el carácter veraz o mendaz  de la testigo-acusada cuando concurra al juicio.   

En  estas  condiciones,  tales  medios  de  conocimiento  no  tienen algún poder suasorio que justifique su aducción, pues  ningún  vínculo  guardan  con el tema investigado y, en esa medida, se revelan  abiertamente  impertinentes  como  que  no  resultan  ni  aptos,  ni útiles. No  tendrían  incidencia  dentro  del  marco  factico  y jurídico delimitado en la  acusación,  ni  podrían  demostrar el grado de credibilidad en la declaración  que    rinda    la    acusada    en   el   juicio10,  lo que significa que no hay  motivo  que  convalide su  práctica.   

De  tal  manera  que  acertó  el Tribunal  cuando  negó la admisión  de  los  tres testimonios  anunciados  por  la defensa, lo que impone CONFIRMAR la  decisión recurrida.   

En mérito de lo expuesto la Corte Suprema  de Justicia, en Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

Primero.  Confirmar    el    auto  impugnado.   

Segundo. Contra esta  decisión no procede ningún recurso.   

Tercero. Devuélvase  el expediente a la Sala Penal del Tribunal Superior de Cartagena.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS BARCELÓ CAMACHO   

            

FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

            

IMPEDIDO   

GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO            

   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios 1 a 12 cuaderno original   

2  Folios 184 y 185 cuaderno original.   

3  Relacionó 10 testigos.   

4  Destacó  que  iba  a  recibir  en el juicio las declaraciones de William Poveda  Peña,  Yaneth  del  Carmen  Hosta  Lefrant,  Edgar  Castro Herrera, Julio Cesar  Castellón  Martínez,  Alicia Soraya Lenis parra, Luis Eduardo Camargo, Lacides  Rojas  Hermocillas,  Julio  Torres  Pereira,  Carlos  Aguilera  y Carmen Cecilia  Torres Cogollo   

5  Folios  1  a  11  cuaderno  1.Resumen  de  lo  enunciado  por la Fiscalía en el  acápite de hechos dentro del escrito de acusación   

6  Auto  1  de  abril  de  2009,  radicado  30887 Corte Suprema de Justicia: “una  prueba  es conducente cuando su práctica es permitida por la ley; es pertinente  si  guarda  relación  con  los hechos, objeto y fines de la investigación o el  juzgamiento.   

7  REGLA 608. CREDIBILIDAD E IMPUGNACION DE TESTIGOS   

(A) Quién puede impugnar  

La  credibilidad  de  una  persona testigo  puede  impugnarse por cualquier parte, incluyendo a la que llama a dicha persona  testigo a declarar.   

(B) Medios de prueba  

La  credibilidad  de  una  persona testigo  podrá  impugnarse o sostenerse mediante cualquier prueba pertinente, incluyendo  los aspectos siguientes:   

(1)  comportamiento  de la persona testigo  mientras declara y la forma en que lo hace;   

(2)   naturaleza   o   carácter   del  testimonio;   

(3)  grado  de  capacidad  de  la  persona  testigo  para  percibir,  recordar  o  comunicar  cualquier  hecho sobre el cual  declara;   

(4) declaraciones anteriores de la persona  testigo, sujeto a lo dispuesto en la Regla 611;   

(5) existencia o inexistencia de cualquier  prejuicio,  interés  u  otro  motivo  de  parcialidad  por  parte de la persona  testigo, sujeto a lo dispuesto en la Regla 611;   

(6)  existencia  o inexistencia, falsedad,  ambigüedad  o imprecisión de un hecho declarado por la persona testigo, sujeto  a lo dispuesto en la Regla 403;   

(7)  carácter  o  conducta  de la persona  testigo  en cuanto a veracidad o mendacidad, sujeto a lo dispuesto en las Reglas  609 y 610;   

(C)       Impugnación       y  autoincriminación   

Una  persona  testigo  no  renuncia  al  privilegio  contra  la  autoincriminación  cuando  se  le  interroga  sobre una  materia que afecta únicamente a cuestiones de credibilidad.   

8  REGLA 609. IMPUGNACION MEDIANTE CARACTER Y CONDUCTA ESPECIFICA   

(A)  Evidencia  de  carácter  en forma de  opinión y reputación   

La  credibilidad  de una persona testigo  podrá  impugnarse  o  sostenerse  mediante  evidencia  en  forma  de opinión o  reputación de carácter, sujeto a las siguientes limitaciones:   

(1)   la   evidencia   podrá  referirse  únicamente al carácter veraz o mendaz de la persona testigo, y   

(2)  la evidencia sobre el carácter veraz  sólo  será  admisible después que el carácter veraz de la persona testigo se  haya  impugnado  mediante  evidencia  en  forma  de  opinión o reputación o de  alguna otra manera.   

(B)     Actos     específicos    de  conducta   

No  se  permitirá  prueba  extrínseca de  actos  específicos  de conducta de una persona testigo para impugnar o sostener  su carácter veraz.   

En  el  contrainterrogatorio,  se  podrá  inquirir  sobre  actos  específicos de veracidad o mendacidad a discreción del  Tribunal:   

(1)  en cuanto al carácter veraz o mendaz  de la persona testigo, o   

(2)  en cuanto al carácter veraz o mendaz  de   otra   u   otro   testigo   sobre   cuyo   carácter   la  persona  testigo  contrainterrogada ha declarado.   

Esta Regla no afectará lo dispuesto en la  Regla 610, en cuanto a condenas por delito.   

(C)  El testimonio ofrecido por la persona  acusada  o  por  cualquier  otra  que sea testigo, no constituye una renuncia al  privilegio  contra  la  autoincriminación  cuando  se interroga a dicha persona  sobre asuntos relacionados con veracidad o mendacidad.   

9  Como  criterio  auxiliar  de  interpretación  acerca  de  la forma como se debe  valorar   la   evidencia   que   se   presenta  a  favor  o  en  contra  de  los  imputados.   

10  Ley  906  de  2004. ARTÍCULO 375. PERTINENCIA. El elemento material probatorio,  la  evidencia  física  y  el  medio  de  prueba  deberán  referirse, directa o  indirectamente,  a  los  hechos  o circunstancias relativos a la comisión de la  conducta  delictiva  y  sus  consecuencias,  así  como  a  la  identidad o a la  responsabilidad   penal  del  acusado.  También  es  pertinente  cuando  sólo sirve para hacer más probable o menos probable uno de  los  hechos  o  circunstancias mencionados, o se refiere a la credibilidad de un  testigo o de un perito. (negrilla fuera de texto)     

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