39153(27-06-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 239.   

Bogotá, D.C., veintisiete de junio de dos mil  doce.   

V    I   S   T   O  S   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensora del procesado LUIS FELIPE  BRAVO  ORTIZ, contra la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Pasto, el 27 de marzo de 2012, modificatoria,  en  el  monto  de  pena,  de  la  emitida el 17 de enero de 2012, por el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito de Ipiales, en la cual se condenó al acusado a la  pena  principal  de  3  años,  3  meses  y 18 días de prisión, como autor del  delito  de  tráfico,  fabricación  y  porte de estupefacientes. Allí mismo se  decretó  la sanción accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos  y  funciones  públicas,  por  un  término  igual al de la pena privativa de la  libertad,   y   se  negaron  al  procesado  los  subrogados  de  la  suspensión  condicional de la ejecución de la pena y prisión domiciliaria.   

H    E   C   H   O  S   

En  el fallo de primera instancia, se narró  lo ocurrido, de la siguiente forma:   

“El  6  de  noviembre  del  año anterior,  siendo  aproximadamente  las  2:40 de la tarde, por el sector de la Estación de  Policía  del  corregimiento  de  La  Victoria,  del  municipio  de Ipiales, fue  requerido   por  las  autoridades un vehículo tipo VITARA color blanco, de  placas  CYK  -779  que  transitaba  por  el  lugar, conducido por el señor LUIS  FELIPE   BRAVO  ORTIZ,  una  bolsa  plástica  transparente  que  contenía  una  sustancia  estupefaciente y debajo del asiento del conductor 2 cartuchos calibre  22  “U”   y  una  chapusa  (sic)  para  arma  de  fuego  calibre 22. El  análisis  preliminar  del alijo arrojó un peso neto de 4.22 gramos de cocaína  y derivados”   

DECURSO  PROCESAL   

Capturado en flagrancia el procesado, el día  7  de  noviembre  de  2011,  se  realizaron  ante el Juez Promiscuo Municipal de  Pupiales   (Nariño),   las  audiencias  preliminares  de  legalización  de  la  aprehensión,   formulación   de   imputación   y   solicitud   de  medida  de  aseguramiento.   

En  el decurso de las audiencias, el Juez de  Control  de  Garantías  determinó legal la captura y facultó que se formulase  imputación   por   el   delito   de   fabricación,   tráfico   o   porte   de  estupefacientes.   

En  desarrollo  de  la  diligencia, luego de  informársele   de   sus   derechos   y   consecuencias  de  la  aceptación  de  responsabilidad  penal,  el  procesado,  previa  consulta  con  su  defensor, se  allanó a los cargos.   

Por último, se impuso al imputado medida de  aseguramiento      de      detención      preventiva     en     establecimiento  carcelario.   

El 17 de enero de 2012, se llevó a cabo ante  el  Juez  Segundo  Penal del Circuito de Ipiales, con funciones de Conocimiento,  la audiencia de individualización de pena y sentencia.   

Allí  mismo, el juez profirió la sentencia  de  primer  grado  arriba reseñada, en la cual determinó que la rebaja pasible  de  otorgar  al  procesado  por  el  allanamiento  a  cargos  operado durante la  audiencia  de  formulación  de imputación asciende apenas a ¼ parte del monto  del  cincuenta por ciento contemplado en el artículo 351 de la Ley 906 de 2004,  atendida  la  modificación  en ese sentido introducida por la Ley 1453 de 2011,  en   tratándose   de   un   asunto  que  comportó  la  captura  flagrante  del  acusado.   

En  consecuencia,  como la pena a imponer se  delimitó  en  66  meses de prisión, a ella se hizo la reducción de una cuarta  parte,  hasta  derivar  en  sanción  aplicable de 49 meses y 15 días. En igual  lapso  fijó  la  sanción  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas,  negando  al  procesado  los subrogados de la  suspensión   condicional   de   la   ejecución   de   la   pena   y   prisión  domiciliaria.   

En la audiencia la defensa interpuso recurso  de apelación, que después sustentó por escrito.   

El fallo de segunda instancia, en el cual se  accedió  a  las  pretensiones  de  la  defensa, fue proferido el 27 de marzo de  2008.   

En  lo  fundamental, la decisión de segundo  grado  opta por inaplicar la modificación que al artículo 301 de la Ley 906 de  2004,  introdujo   el  artículo 57 de la ley 1453 de 2011, por estimar que  viola principios y garantías constitucionales.   

Consecuente con ello, aplica en su integridad  lo  consagrado  en  el  artículo  351 de la Ley 906 de 2004, y estimando que la  captura  flagrante  del  procesado  se  erige en factor impeditivo de otorgar el  máximo  pasible  de  conceder,  opta  por  disminuir la sanción, en razón del  allanamiento  a  cargos,  en  un  cuarenta  por  ciento,  con  lo  cual el monto  ascendió  a  3  años, 3 meses y 18 días de prisión; a igual término rebajó  la  sanción  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y  funciones  públicas.  En lo demás, dejó incólume lo dispuesto por la primera  instancia.   

SÍNTESIS  DE LA DEMANDA   

Primer cargo  

Con amparo en la causal primera consagrada en  el  artículo  181  de la Ley 906 de 2004, la defensora del procesado acusa a la  sentencia  de  segundo grado de haber violado directamente la ley sustancial por  interpretación  errónea  de  lo  consagrado en el artículo 351 del Código de  Procedimiento Penal.   

En desarrollo del cargo, la recurrente remite  a  las  normas  constitucionales  que  contemplan  el derecho a la libertad y el  principio   de   la   dignidad  humana,  que  después  adoba  con  normatividad  internacional  y  los artículos del Código Penal y el Código de Procedimiento  Penal, consagratorios del principio de legalidad.   

Y remata: “Así,  entonces,  se incurrió en insuperable interpretación errónea de la ley 906 de  2004,  inciso  primero del artículo 351, error de interpretación de las normas  jurídicas  que  afectan  los derechos del señor LUIS FELIPE BRAVO ORTIZ, entre  ellos  de  gozar su libertad y del beneficio de la suspensión condicional de la  ejecución de la pena.”   

Pide,  en consecuencia, que se case el fallo  atacado  “…para en su lugar conceder la rebaja de  hasta  el 50% y la suspensión condicional de le ejecución de la pena al Señor  LUIS FELIPE BRAVO ORTIZ”.   

Segundo cargo  

Reiterando lo sostenido en el cargo anterior,  también  dentro de la vía directa, pero ahora señalando que el Tribunal dejó  de  aplicar  el  artículo 351 de la Ley 906 de 2004, así como el artículo 288  ibídem  y el artículo 6° de Ley 599 de 2000, la recurrente advierte necesario  rebajar  a  su  representado  penal  el  50% de la pena, con lo cual la sanción  aplicable  al  acusado  se determinaba en 33 meses de prisión, facultando, a su  vez,  el  otorgamiento  del  subrogado  de  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena.   

Acorde  con  ello, pide la demandante que se  case  el  fallo  para reducir la sanción a 33 meses de prisión, concediendo al  procesado  el  subrogado  de  la  suspensión condicional de la ejecución de la  pena.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Previo a examinar los cargos presentados por  la  impugnante  en  contra  de  la  sentencia  objeto de censura, debe relevarse  cómo,  con  el  advenimiento  de  la Ley 906 de 2004, se ha buscado resaltar la  naturaleza  de  la  casación  en cuanto medio de control constitucional y legal  habilitado  ya  de  manera  general  contra  todas  las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por  los  Tribunales,  cuando  quiera  que  se  adviertan  violaciones  que  afectan  garantías  de  las  partes,  en  seguimiento  de  lo  consagrado  por  el  artículo  180  de  la  Ley  906  de  2004, así redactado:   

“Finalidad.  El  recurso  pretende  la  efectividad  del  derecho  material,  el  respeto  de las  garantías  de  los  intervinientes,  la reparación de los agravios inferidos a  estos, y la unificación de la jurisprudencia”   

Precisamente,  en  aras  de  materializar el  cumplimiento  de  tan  específicos  intereses, la Ley 906 de 2004, faculta a la  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte Suprema de Justicia, entre otros, de la  potestad  de  superar  los  defectos  de  que  adolezca la demanda, a efectos de  emitir   pronunciamiento   de  fondo  –art. 184, inciso 3°-.   

          Es  necesario, sin embargo, inadmitir la demanda si, como postula el  inciso  segundo  de  la norma citada: “el demandante  carece  de  interés,  prescinde de señalar la causal, no desarrolla los cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta fundadamente que no se  precisa    del    fallo   para   cumplir   alguna   de   las   finalidades   del  recurso”.   

Atendidos  estos  criterios, ha señalado la  Corte1:   

“De  allí  que  bajo la óptica del nuevo  sistema  procesal  penal, el libelo impugnatorio tampoco puede ser un escrito de  libre  elaboración,  en cuanto mediante su postulación el recurrente concita a  la  Corte  a  la  revisión del fallo de segunda instancia para verificar si fue  proferido o no conforme a la constitución y a la ley.   

“Por lo tanto, sin perjuicio de la facultad  oficiosa  de  la  Corte  para prescindir de los defectos formales de una demanda  cuando  advierta la posible violación de garantías de los sujetos procesales o  de  los  intervinientes, de manera general, frente a las condiciones mínimas de  admisibilidad, se pueden deducir las siguientes:   

“1.  Acreditación  del  agravio  a  los  derechos    o    garantías    fundamentales    producido   con   la   sentencia  demandada;   

“2.   Señalamiento   de  la  causal  de  casación,  a  través  de  la  cual  se  deja  evidente tal afectación, con la  consiguiente   observancia  de  los  parámetros  lógicos,  argumentales  y  de  postulación propios del motivo casacional postulado;   

“3.  Determinación de la necesariedad del  fallo  de  casación  para alcanzar alguna de las finalidades señaladas para el  recurso en el ya citado artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

“De  otro  lado,  con  referencia  a  las  taxativas  causales  de  casación  señaladas  en  el  artículo  181 del nuevo  Código, se tiene dicho que:   

“a)  La  de  su  numeral  1º –falta  de aplicación, interpretación  errónea,  o aplicación indebida de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional  o  legal, llamada a regular el caso-, recoge los supuestos de la  que  se  ha  llamado  a  lo  largo  de  la  doctrina  de  esta Corporación como  violación directa de la ley material.   

“b)  La  del  numeral  2º  consagra  el  tradicional  motivo  de  nulidad por errores in iudicando, por cuanto permite el  ataque  si  se  desconoce  el  debido  proceso  por afectación sustancial de su  estructura  (yerro  de  estructura) o de la garantía debida a cualquiera de las  partes (yerro de garantía).   

“En  tal  caso, debe tenerse en cuenta que  las  causales  de  nulidad  son  taxativas  y  que  la  denuncia  bien sea de la  vulneración  del  debido  proceso  o  de las garantías, exige clara y precisas  pautas                 demostrativas2.   

“Del  mismo  modo, bajo la orientación de  tal  causal  puede  postularse  el  desconocimiento del principio de congruencia  entre       acusación       y       sentencia3.   

“c) Finalmente, la del numeral 3º se ocupa  de  la  denominada  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  –manifiesto   desconocimiento  de  las  reglas  de  producción  y apreciación de la prueba sobre la cual se ha fundado  la  sentencia-;  desconocer  las  reglas  de  producción alude a los errores de  derecho  que  se  manifiestan  por  los falsos juicios de legalidad –práctica  o  incorporación  de  las  pruebas   sin  observancia  de  los  requisitos  contemplados  en  la  ley-,  o,  excepcionalmente  por  falso  juicio  de convicción4,     mientras     que    el  desconocimiento  de  las reglas de apreciación hace referencia a los errores de  hecho   que  surgen  a  través  del  falso  juicio  de  identidad  –distorsión   o   alteración  de  la  expresión  fáctica  del  elemento  probatorio-, del falso juicio de existencia  –declarar un hecho probado  con  base  en una prueba inexistente u omitir la apreciación de una allegada de  manera    válida    al   proceso-   y   del   falso   raciocinio   –fijación  de  premisas  ilógicas  o  irrazonables    por    desconocimiento    de    las    pautas    de    la   sana  crítica-.   

“La  invocación  de  cualquiera  de estos  errores  exige  que  el  cargo  se  desarrolle conforme a las directrices que de  antaño  ha desarrollado la Sala, en especial, aquella que hace relación con la  trascendencia  del  error,  es  decir,  que  el mismo fue determinante del fallo  censurado.”   

Establecidas   las  premisas  básicas  de  evaluación,  abordará  la Sala la demanda de casación, de conformidad con los  cargos planteados por la casacionista.   

         Para  el  efecto,  como quiera que los cargos operan en relación de  subsidiaridad,  basados  en  el  mismo soporte jurídico y fáctico –apenas  se  modifica la argumentación  en  cuanto  el  primer cargo señala erróneamente interpretado el artículo 351  de  la  Ley 906 de 2004, y el segundo lo advierte dejado de aplicar, en evidente  contrasentido  que ni siquiera la vía subsidiaria resuelve-, la definición del  tópico  puntual referido al alcance que tiene el artículo en cita, respecto de  las  rebajas por allanamiento a cargos, soluciona ambas discusiones, sin que sea  menester  abordar  separadamente cada una de las críticas puntuales presentadas  en contra de lo decidido por los funcionarios de instancia.   

Ello,  para  significar, así mismo, que por  elemental  sustracción  de  materia  bien  poco  debe decirse para inadmitir la  demanda,  construida  a  partir  de  manifestaciones  genéricas que ni siquiera  abordan  el  contenido  de  la  norma  que  se dice mal interpretada o dejada de  aplicar.   

Es  que,  la  impropiedad  de lo argumentado  impide  considerar siquiera alegato de instancia lo consignado en los cargos, en  tanto,  nunca  se  analizan  los  amplios  apartados  utilizados  por la segunda  instancia  para  sustentar  su postura encaminada a rebajar el 40% por ciento de  la  pena  en  atención a la aceptación unilateral de cargos operada durante la  audiencia  de  formulación  de  imputación,  y  ni  siquiera  se  arriesga una  interpretación  distinta  de  lo  que sobre el particular consagra el artículo  351  de  la  Ley 906 de 2004, dado que precisamente el juzgador de segundo grado  decidió  inaplicar  el  parágrafo  del  artículo  301(referido  a  la captura  flagrante  y  a  la  limitación de reducción de pena por allanamiento en estos  casos), introducido por el artículo 57 de la Ley 1453 de 2011.   

En este sentido, ni siquiera la casacionista  examinó  la  decisión  del  Tribunal –contraria  a  lo  decidido  por  el  A  quo-  de dejar de aplicar el  parágrafo  del  artículo 301 en reseña, pues, precisamente si se tuviese  en  cuenta  ese  apartado la situación se torna más gravosa para el procesado,  en  cuanto, limita la reducción de pena por allanamiento a cargos, a una cuarta  parte    del   cincuenta   por   ciento   permitido   por   el   artículo   351  ibídem.   

Si  se  tiene  claro  que  precisamente  el  Tribunal  modificó  la  pena impuesta por el A quo, bajo el presupuesto que esa  reducción  de  la  cuarta parte contemplada en el parágrafo del artículo 301,  debía  inaplicarse  por  violentar garantías fundamentales, razón por la cual  acudió  a  lo  dispuesto en el artículo 351-que, se resalta, faculta acceder a  una   rebaja   “hasta  de  la  mitad  de  la  pena  imponible”-,   la   discusión   planteada  por  la  demandante  obligaba  demostrar por qué la reducción de un cuarenta por ciento  dispuesta  en  el  fallo  de segundo grado, basada  en la captura flagrante  del acusado, es ajena al contenido o finalidades de la norma.   

Nada  de ello intentó la casacionista y por  esta  razón  el ataque aparece huérfano de cualquier tipo de soporte fáctico,  probatorio   o   jurídico,   por  lo  que  necesario  deviene  inadmitirlo,  en  seguimiento  del principio de limitación que rige el examen en casación y como  quiera  que se incumplió el deber básico de sustentar o desarrollar los cargos  propuestos.   

Sobra  referenciar  que en tratándose de la  rebaja  de  pena instituida en el artículo 351 de la ley 906 de 2004, cuando el  allanamiento  a cargos sucede durante la audiencia preliminar de formulación de  imputación,  ya la Corte ha elaborado una amplia y pacífica jurisprudencia que  advierte  cómo  la  atemperación no opera estática, del cincuenta por ciento,  sino  dentro  de un rango de movilidad que tiene de techo superior esta mitad, e  inferior  la  tercera  parte  y  un  día,  facultando  del funcionario judicial  moverse  en  el  espacio  descrito,  para  lo cual, entre otros, debe considerar  factores  del  tenor  del  sorprendimiento  flagrante, en cuyo caso, tal cual lo  sostuvo  la  segunda  instancia  con cita pertinente de anterior decisión de la  Corporación5, la rebaja no puede corresponder al máximo permitido.   

Debe clarificarse, eso sí, que ya la Corte,  como  se  reconoce  en el fallo de segundo grado, se ha pronunciado en torno del  contenido  del  artículo  57 de la Ley 1453 de 2011, advirtiendo que esa cuarta  parte  de  reducción  sobre  el  cincuenta  por  ciento máximo permitido en el  artículo  351  de  la  Ley  906  de  2004,  en  los casos de captura flagrante,  efectivamente  tiene aplicación en tratándose de allanamiento a cargos operado  durante la audiencia de formulación de imputación.   

Empero,  como  la  decisión  del  Tribunal  –siguiendo las directrices  del  salvamento  de  voto  presentado respecto de la decisión mayoritaria de la  Corte  de  hacer efectiva la modificación del artículo 57 de  la Ley 1453  de  2011-   resultó  favorable  a los intereses del procesado y aplicar la  nueva   normatividad   redundaría  en  profunda  afectación,  incrementándose  sustancialmente  la  pena  a  descontar,  la  Sala se abstendrá de modificar lo  decidido  por  el  A  quo,  so  pena  de  violentar  el  principio  no  reformatio  in  pejus, evidente que la  demanda de casación fue presentada por su defensora.   

Cuestión       final.   

Habida  cuenta de que contra la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  procede  el  mecanismo  de insistencia de  conformidad  con lo establecido en el Art. 186 de la Ley 906/04, impera precisar  que  como  dicha legislación no regula el trámite a seguir para que se aplique  el  referido  instituto  procesal, la Sala ha definido las reglas que habrán de  seguirse       para       su       aplicación6 como sigue:   

          a)  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial que sólo puede ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de la providencia por cuyo medio la Sala decida no seleccionar la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  -siempre  que  el  recurso  de  casación   no   hubiera  sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial-,  el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

          b)  La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de  inadmitir  la  demanda  o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en  la discusión.   

          c)  Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en  los  debates  o  del  Delegado  del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

                     d) El auto a  través   del   cual  no  se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de segunda instancia contra la cual se  formuló  el  recurso de casación, salvo que la insistencia prospere y conlleve  a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la  demanda  de casación presentada en nombre de LUIS  FELIPE   BRAVO   ORTIZ,  en  seguimiento  de  las motivaciones plasmadas en el cuerpo del presente proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Página contiene parte  resolutiva y firma de los 8 Magistrados   

Casación  sistema  acusatorio  N°  39.153  –Inadmite  demanda-  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Auto  del 2 de noviembre de 2006, Radicado 26.089.   

2 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.323.   

3 Cfr.  auto de casación del 24 de noviembre de 2005, radicación 24.530.   

4 ib.  radicación 24.530   

5  Sentencia del 5 de noviembre de 2011, radicado 36502   

6  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *