39101(06-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado    Acta    N°    447   

Bogotá,    D.    C.,    seis (06) de diciembre de dos mil doce (2012).   

V I S T O S  

Resuelve la Corte  el    recurso    de    apelación    interpuesto   por   el   representante  del Ministerio Público contra la sentencia de  24  de  enero  de  2012,  por  medio  de la cual la Sala Penal de  Descongestión  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga,  absolvió  al procesado HAROLD GAMBOA  VELÁSQUEZ del delito de peculado por apropiación.   

H E C H O S  

Fueron narrados de la forma que sigue en el  fallo de instancia:   

“Entre  los  años 1995 y 1997, el doctor  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  en  su calidad de funcionario judicial –  Juez  Primero  Laboral  de  Buenaventura-, tramitó y falló tres  procesos  ordinarios  laborales  adelantados  a  través  de  apoderado  por los  señores  María  Rufina  Ibargüen  Murillo, Heladio  Góngora   Sinesterra   y   Didur   Zapata   Herrera;  condenando  a  la  entidad  estatal demandada Fondo de  Pasivo    Social    de    la    Empresa   Puertos   de   Colombia   –      FONCOLPUERTOS-  a  pagar a favor de los actores una serie de acreencias laborales  e   indemnizaciones   moratorias,   sobre   las  cuales    -según  la  acusación-  no  tenían  derecho;  pagos  que  se hicieron efectivos a favor de  éstos para esas mismas calendas.   

“1. En efecto, en el caso de María   Rufina  Ibargüen,  el  acusado  mediante  fallo  N° 686 del 27 de noviembre de 1995 declaró que la pensión de  jubilación  de  la  actora,  quien  actuaba  como sustituta de José Florentino  Aguilar,  reconocida  mediante  resolución  No. 29.261 de noviembre 21 de 1974,  era  por  $  3.238.38  mensuales, la cual debía ser reajustada por $ 78.182.05;  ordenando  además  el  pago  de $ 3.478.650.97; por concepto de diferencia a la  pensión   reajustada   desde  el  4  de  julio  de  1990,  a  la  fecha  de  la  sentencia1.  Mediante  auto  calendado  el 5 de diciembre de 1995, se fijaron  agencias   en   derecho   en  cuantía  de  $  991.415,  a  favor  de  la  parte  demandante2.   

“2.   Con   relación   a  Heladio    Góngora  Sinesterra,  a  través  de  sentencia  No. 073 del treinta de abril de 1997, el acusado ordenó  el  pago  de  $  218.162.37  como  reliquidación  cesantía definitiva. Además  ordenó  el pago de un salario diario de $ 12.890.85 por cada día de retardo, a  partir  del  14  de  septiembre  de  1993,  hasta  la fecha que se verificara el  pago3.   Cabe   anotar   que  no  obra  constancia  que  efectivamente se pagó.   

“3.  En  el  proceso   de   Didur   Zapata   Herrera,  por  sentencia  N°  336,  fechada  27 de  junio de 1995, el  acusado  ordenó  el  pago  de  $  235.511. 21 por concepto de reliquidación de  cesantía  definitiva,  $  16.773.924 por indemnización moratoria desde el 1 de  marzo  de 1992 a la fecha  de la providencia y $ 13.978.27 diarios desde el  día   siguiente   del   fallo   hasta  que  se  verifique  el  pago4.  Mediante  auto  del  4  de  julio  de 1995, se fijó como agencias en derecho la suma de $  5.132.185, a favor de la parte demandante.   

“Vale resaltar  de   una   vez,   que   las  precitadas  providencias,  al  surtir  el  trámite  jurisdiccional  de  consulta,  ordenado por el Consejo Superior de la Judicatura  mediante  Acuerdo  No.  1433  del 21 de  Mayo de 2002, fueron revocadas por  las  Salas Laborales de Descongestión de los Tribunales Superiores de Bogotá y  Cundinamarca,  al  estimar  que  fueron  proferidas contrariando de  manera  ostensible  la  ley  laboral;  y  en  su  lugar, decidiéndose por parte de esas  Corporaciones,  absolver  a  la  parte demandada -FONCOLPUERTOS- de las condenas  impuestas  por  el  Juez  Primero  Laboral del Circuito de Buenaventura; HÁROLD  GAMBOA VELÁSQUEZ”.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

Con base en las decisiones proferidas el 15  de  julio de 2004, por la Sala Laboral del Tribunal Superior de Cundinamarca, el  24  de  junio  de  2005  la  Fiscalía  20 delegada ante el Tribunal Superior de  Bogotá   ordenó   la   apertura   de   instrucción   No.   15.6385;    la  vinculación  y captura del imputado HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ por los delitos de  prevaricato  por  acción  en  concurso  homogéneo  y sucesivo con peculado por  apropiación.   

Mediante  resolución  de  19  de julio del  2005,   el   ente   instructor   declaró   la   conexidad  procesal6,  decretando  la   integración   con  las  investigaciones  Nos.  15.647  y  15.639,  en  las  cuales   había   ordenado  la  apertura  formal  de  investigación   y  la  vinculación  de  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  quien  en  últimas  fue  declarado  persona  ausente y provisto de  defensor   de   oficio  el  29  de  enero  de  20077  por  el  Fiscal 38 Delegado,  quien  asumió el conocimiento del asunto en virtud de la resolución No. 056 de  25 de septiembre de 2006.   

El  13  de  marzo  de  2007,  la  Fiscalía  resolvió  la  situación  jurídica  del  sindicado  GAMBOA  VELÁSQUEZ, con la  imposición  de  medida de aseguramiento de detención preventiva, sin beneficio  de  excarcelación,  como  autor  material del concurso de conductas punibles de  peculado  por apropiación a favor de terceros y precluyó la investigación por  los  delitos  de prevaricato por acción al haber operado la prescripción de la  acción    penal    respecto    de    los   mismos8.   

Clausurada  la  fase  instructiva el 04 de  julio  de  20079,  la  Fiscalía calificó el mérito del sumario el 11 de octubre  de  la  misma  anualidad,  profiriendo  resolución  de acusación en contra del  procesado,  por  el concurso delictual de “PECULADO  POR    APROPIACIÓN    en   la   cuantía   determinada   en   las   precedentes  consideraciones”.   

En  firme  el  proveído  acusatorio,  el  conocimiento  del  juicio fue asumido por la Sala Penal del Tribunal Superior de  Buga    el    09    de    septiembre    de   200810.   

La  audiencia  preparatoria  tuvo  lugar  el 31 de agosto de 201011,  en  tanto  que,  el acto  público  de  juzgamiento  se  realizó  el  11  de  julio  y  18  de octubre de  201112.   

La Sala Penal de Descongestión adscrita a  esa   Corporación   dictó   sentencia  el  24  de  enero  de  201213, por cuyo  medio    absolvió    al    acusado    de    los   cargos   imputados   por   la  Fiscalía.   

En  contra  del proveído del Tribunal, el  Procurador     Judicial     79     interpuso     oportunamente     recurso    de  apelación.   

LA PROVIDENCIA RECURRIDA  

La Sala de Conocimiento, luego de resumir y  relacionar  los hechos, la actuación procesal, la acusación y la intervención  de   los   sujetos   procesales  en  la  audiencia  pública,  precisó  que  la  normatividad  a  aplicar  es el Decreto 100 de 1980, modificado por el artículo  19  de la Ley 190 de 1995,  en  razón  a  que,  acorde  con  la  acusación, los peculados acontecieron con  posterioridad  al 6 de junio de 1995, fecha en que entró a regir la citada Ley.   

Luego  se  adentró  en  el estudio de los  elementos  normativos del tipo penal de peculado por apropiación, aludiendo que  el  primero  se  cumple  (sujeto  activo de la acción) pues se demostró que el  investigado  HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ, para la época de los hechos ostentada la  condición  de  servidor público al desempeñarse como Juez Primero Laboral del  Circuito  de  Buenaventura  y  precisó  cómo  en el proceso donde fungió como  demandante  MARÍA  RUFINA IBARGÜEN MURILLO el acusado declaró que la pensión  de  jubilación  reconocida  con  sustento en la resolución No. 29261 del 21 de  noviembre  de  1974,  era  por  $  3.238.38 mensuales, que debía ser materia de  reajuste  por  $  74.182.05  y  ordenó  además  el pago de $ 3.478.650.97, por  concepto  de  diferencia a la pensión reajustada desde el 14 de julio de 1990 a  la  fecha  de  la  sentencia;  amén  que  fijó agencias en derecho en cuantía  de  $ 991.415.   

Con fundamento en el documento proveniente  del  Ministerio  de  la  Protección  Social  informando  que respecto de MARÍA  RUFINA  IBARGÜEN MURILLO no se constató el pago de los valores determinados en  la  sentencia  ($  3.478.650.97,  por  diferencia  de mesada y $ 991.415.00, por  concepto  de  costas)  estimó  la no configuración de la segunda exigencia del  tipo  penal  de  peculado  por  apropiación  a  favor  de  terceros14  absteniéndose  de  examinar  el  tercer  requisito15 y absolvió al acusado del  cargo de peculado por apropiación a favor de terceros.   

Enfatizó   que  no  resultaba  acertado  predicar  la  existencia  de  la conducta punible de peculado por apropiación a  favor  de terceros por la cual fue acusado GAMBOA VELÁSQUEZ, teniendo en cuenta  que  la  referida  entidad  estatal sostuvo que no podía afirmar con certeza la  cancelación  de  dichos  valores,  debido  a  que  el  Ministerio de Transporte  detectó  un faltante de 452 resoluciones expedidas por FONCOLPUERTOS, amén que  al  consultar  el  orden secuencial de pagos no se halló reclamación por dicha  sentencia  y  determinó  absolver  al  acusado al estimar que no se colmaban la  totalidad de los requisitos que conforman dicho tipo penal.   

Señaló la inexistencia dentro del proceso  de  prueba que acredite que las condenas ordenadas en la sentencia laboral hayan  sido canceladas por FONCOLPUERTOS, a favor de la actora.   

Así  mismo abordó el examen de los casos  en  los  cuales  actuaron  como  demandantes HELADIO GÓNGORA SINISTERRA y DIDUR  ZAPATA    HERRERA    en   los   que   sostuvo  no  reposa  constancia  de  pago  de  los valores por los  cuales     se     condenó     a     FONCOLPUERTOS,   como   tampoco  orden  de  pago  emitida  por  el  procesado  al  Banco  Popular,  sobre  dichos  rubros  y  por  ende, no se puede  sostener  que  en  relación  con aquellas personas se produjera apropiación de  dineros  públicos,  concluyendo  en la no estructuración de los requisitos del  referido  tipo  penal  e  igualmente cobijó al acusado con fallo absolutorio en  relación con dichos eventos.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

El  Procurador  Judicial  sostuvo  que  la  apelación  se  dirige  exclusivamente   -dentro  del  conjunto de procesos  acumulados-  a  la  decisión  absolutoria  relacionada  con el trámite laboral  donde  figura  como  demandante  MARÍA  RUFINA  IBARGÜEN MURILLO puesto que en  relación  con  dos  restantes  casos  se  halla  conforme con la determinación  adoptada.   

En dirección a dicho cometido encausó su  exposición  argumentativa  mencionando  que el medio usado para la comisión de  la   conducta   delictiva  imputada  al  investigado  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ  -peculado  por  apropiación-  lo  fue  el proceso laboral y dentro del mismo la  sentencia  que  puso  fin  al  conflicto de la cual transcribió el contenido de  algunos  numerales  de  la  parte resolutiva inherentes al reajuste pensional de  JOSÉ  FLORENTINO AGUILAR y la condena a la empresa PUERTOS DE COLOMBIA de pagar  a  MARÍA RUFINA IBARGÜEN MURILLO la suma de $ 3.478.650,97, por concepto de la  pensión  reajustada  desde  el  14  de  julio  de  1990  hasta  la  fecha de la  providencia, para  con apoyo en ello sostener que se derivan:   

a).  La  consecuencia  inmediata  de  la  sentencia  en  lo  que concierne con “la diferencia  de  la  pensión  reajustada  desde el día 14 del mes de julio de 1990 hasta la  fecha     de     esta     providencia”,   condena   que   fuera   tasada  en  el  mismo fallo en la  cantidad  de  $  3.478.650,97,  a la cual debían adicionársele las agencias en  derecho    que    ascendieron    a    $ 991.415. oo.   

b)    El    efecto    “mediato   o   hacía   el   futuro”,  inherente  al  impacto  sobre  la  mesada pensional del reajuste ordenado por el  juez  laboral consistente en que  “(…) en lo  sucesivo,  tal  pensión  será  reajustada  de  acuerdo  a  la Ley 71 de 1.998,  teniendo  en  cuenta  que  a  la fecha, la diferencia de la pensión debidamente  reajustada  asciende  a  la  suma  de $ 78.182,05”.            

Con base en dicho razonamiento indicó   que  el  fallo  materia  de  impugnación  únicamente tuvo en cuenta el primer aspecto, respecto del cual no  reposa  prueba que hubiere sido cancelado; no aconteciendo similar circunstancia  con  el segundo, que no fue observado, pasando por alto que la misma providencia  contemplaba  reajuste de mesada pensional la cual sí se hizo efectiva y siguió  cancelándose  hacía  el  futuro de manera periódica a MARÍA RUFINA IBARGÜEN  MURILLO,     como    aparece    fehacientemente    acreditado    “por   la   correspondiente   certificación   del   Ministerio  de  Protección  Social,  la  cual  por  cierto,  no  fue  objeto de cuestionamiento  alguno”.   

Es así que no se tuvo en cuenta el oficio  283  del 29 de julio de 2005 proveniente del Ministerio de Protección Social en  el  cual se indicó que a través de la resolución No. 2026 de 30 de septiembre  de  1996,  se  dio  cumplimiento  a  la sentencia dictada por el Juzgado Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura  de  fecha  27  de  noviembre  de  1995  disponiendo  el  reajuste  de  la  mesada  pensional  de MARÍA RUFINA IBARGÜEN  MURILLO,  que  fue  aplicado  en  la nómina de septiembre de 1996, arrojando la  suma  de  trece millones ochocientos sesenta y siete  mil  ochocientos  sesenta  y  un  pesos  con sesenta y ocho centavos   ($   13.867.861,   68)  por  concepto de diferencias mesadas  canceladas  hasta junio de 2002 que estuvo incluida en la nómina y retirada por  fallecimiento16,   al   cual   le  fueron  anexadas  copias simples del archivo digitalizado de la resolución No. 2026 del  30  de  septiembre  de  1996,  liquidación  de  la  sentencia  No. 686 de 27 de  noviembre  de  1995,  al igual que “los printers de  pago  de Telnet y de nómina de reportes programa jurídico (sic), que reposa en  los archivos del Grupo Interno de trabajo”.   

Sostuvo,  que  como  consecuencia  de  la  decisión  adoptada  por  el procesado se produjo apropiación ilegal a favor de  un  tercero,  que no es otro que MARÍA RUFINA IBARGÜEN MURILLO, de una suma de  dinero  de  procedencia  estatal  superior a la que realmente correspondía a su  pensión  de  jubilación,  en el periodo comprendido entre el mes de septiembre  de  1996  y  junio  de  2002,  lo  cual arrojó la suma ya indicada, apoyando su  exposición  con  cita  jurisprudencial  de  esta Sala inherente a los reajustes  ilegales  de la pensión de jubilación como elemento constitutivo del delito de  peculado por apropiación a favor de terceros.   

Aseguró que el procesado en su condición  de  Juez Primero Laboral del Circuito de Buenaventura realizó diversos actos de  apropiación  a favor de un tercero, que no fue otro que MARÍA RUFINA IBARGÜEN  MURILLO,   en   calidad   de   beneficiaria   de  la  pensión  de  jubilación,  concretándose  una  relación  jurídica  con  los  recursos  públicos  que en  sentido general administraba.   

A  través  de  una disertación a la cual  denominó       “violación       de       la  legalidad”  rememoró la decisión adoptada por la  Sala  Laboral  de  Descongestión  del  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca con  ocasión  del  grado jurisdiccional de consulta que revocó la sentencia laboral  emitida  por  el acusado en disfavor de la empresa FONCOLPUERTOS sosteniendo que  éste  en  dicho proveído transgredió la congruencia que debe existir entre la  demanda  y la sentencia, ya que incluyó en esta última decisión un valor de $  1.838.76     por    “prima    proporcional    de  servicios”,  cuando  la  pretensión inserta en la  demanda   era  el  “reajuste  de  la  pensión  de  jubilación”,    alegando   que   habían   sido  reconocidos  de  manera  deficitaria, al no tenerse en cuenta vacaciones y prima  de vacaciones.   

Abordó   el  tema  de  la  “responsabilidad    subjetiva    del    procesado”  y  para  tal  efecto  aludió  a  la  hoja  de  vida y la amplia  trayectoria  del  investigado dentro de la rama judicial ( estudios de postgrado  en  derecho  laboral,  su  desempeño como juez hasta obtener la jubilación), a  partir   de  lo  cual  refirió  que  tales  circunstancias  le  permitieron  la  posibilidad  real de conocimiento de las normas jurídicas que regulaban el caso  concreto,  no  obstante ello, pudiendo y debiendo hacerlo optó por apartarse de  las  mismas, como se colige del contenido de la sentencia laboral que emitió en  el caso concreto.   

Concluyó  sosteniendo  que contrario a la  sentencia  materia  de  apelación  se  hallan  configurados los requisitos para  emitir  fallo  condenatorio  contra  el procesado HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ, como  autor  responsable  del  delito de peculado por apropiación a favor de terceros  que  se  le  imputara  en  el  caso  donde aparece como demandante MARÍA RUFINA  IBARGÜEN    MURILLO,    pidiendo    se    revoque    el    fallo   de   primera  instancia.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Cuestión  previa.   

Teniendo  en cuenta la condición de Juez  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura  que desempeñaba el procesado  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ  para  el  momento  de  los  hechos y de la relación  inmanente  de  éstos  con la función asignada al mismo, es la Corte competente  para  conocer  en  segunda  instancia  del  fallo  emitido  por la Sala Penal de  Descongestión  del Tribunal Superior de Buga, de conformidad con lo establecido  en  el  numeral 3° del artículo 75 de la Ley 600 de 2000, bajo cuya ritualidad  se ha venido adelantando el trámite procesal.   

Se  aclara sí, que de conformidad con lo  señalado  en  el artículo 204 de la citada codificación, la competencia de la  Corte  frente  a este asunto se restringe a lo que fue objeto de la apelación y  a lo que resulte inescindiblemente vinculado a ésta.   

2.  La  resolución de acusación emitida  por  la  Fiscalía contra HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ que data del 11 de octubre de  2007,  al  abordar  el  caso  concreto del proceso ordinario laboral promovido a  través  de  apoderado por MARIA RUFINA IBARGÜEN MURILLO, en cuanto concierne a  la  imputación  fáctica  precisó  que aquél al dictar la sentencia del 27 de  noviembre  de  1995  “(…) resolvió declarar  que  la  pensión de jubilación del señor JOSÉ FLORENTINO AGUILAR, reconocida  mediante  resolución  29261  de noviembre 21 de 1974 es por valor de $ 3.238.38  mensuales  y  para  el  año  de  199  (sic) y en lo sucesivo tal pensión será  reajustada  de acuerdo a la ley 71 de 1988, teniendo en cuenta que a la fecha la  pensión   debidamente   reajustada   asciende   a   la   suma  de  $  78.182,05  mensuales”.   

Y  que  condenó  a la EMPRESA PUERTOS DE  COLOMBIA  a  pagar la “suma de $ 3.478.650, 97 M/te  por  concepto de la diferencia de pensión reajustada desde el día 14  del  mes  de julio de 1990 hasta la  fecha de la providencia”.   

Así  mismo  -consignó  el citado pliego  acusatorio-  cómo  el investigado a través de auto del 5 de diciembre de 1995,  dispuso   que  “(…)  se  incluya  dentro  de  la  liquidación  en  costas  la  suma  de  $  991.415,00 M/te en que se estiman las  agencias en derecho”.   

En  concomitancia  con  lo anterior en el  acápite      inherente      al      “material  probatorio”  del  llamamiento  a juicio se sostuvo  que   reposa   oficio   remitido   por   el  Ministerio  de  Protección  Social  “(…)  donde  se  da  claridad  respecto  al cumplimiento que se dio a la sentencia proferida el 27 de  noviembre  de  1995,  la cual ordena reajustar la mesada pensional de la señora  MARÍA  RUFINA  IBAEGÚEN  , manifestando sin embargo  que  una  vez  revisadas  las  bases  de  datos  y de gestión documental, no se  evidenció  el  pago  de  $  3.478.650,  97 por diferencia de mesada y de $ 991.  415,00  por  COSAT (sic) aclarando que no se puede afirmar con certeza que no se  hubieren  pagado  dichos  valores,  por  cuanto  existe  un  faltante  de de 452  resoluciones   expedidas   por  FONCOLPUERTOS,  enviando  soportes  de  ello”.  ( subraya la Sala).   

En cuanto hace relación a la calificación  jurídica    provisional    impartida,   lo   fue   por   “peculado   por  apropiación          agravado”17 al haber  el  acusado  dictado providencias ostensiblemente opuestas a la ley condenando a  la  EMPRESA  PUERTOS  DE  COLOMBIA  a  pagar  sumas  de  dinero a extrabajadores  provenientes  del  erario público que le habían sido confiado en razón de sus  funciones,  añadiéndose  en  dicha acusación que en observancia del principio  de  favorabilidad  debe  aplicarse el artículo 133 inciso 2° del Código Penal  de 1980.   

3.  Como  se  consignó  en  el  acápite  pertinente    el    Tribunal   A-quo   para    fundamentar   la   absolución   del   acusado  en  el  caso de la demandante MARÍA  RUFINA  IBARGÜEN  MURILLO  examinó  exclusivamente  los  montos  de $ 3.238.38  (pensión  mensual  de  jubilación) con reajuste de $ 78.182.05; $ 3.478.650.97  (por  concepto de la diferencia a la pensión reajustada desde el 14 de julio de  1990  a  la  fecha  de  la  sentencia) y $ 991. 415 (por concepto de agencias en  derecho)  sosteniendo  que  “(…)  no  se  probó  dentro  de  la  actuación  que  el   pago  de  dichas  condenas se hubiese  materializado  efectivamente”,  significando  ello  que  “(…)  no  existe  dentro del sumario prueba  demostrativa  alguna  que  permita  acreditar  que  las condenas ordenadas en la  referida  sentencia  hayan  sido  efectivamente  canceladas  por FONCOLPUERTOS a  favor de terceros o de cualquier otra persona”.   

A  dicha  con  conclusión arribó bajo un  fragmentario  y equívoco entendimiento del contenido del oficio “GPSPC-   ASNP   283   del   29  de  julio  de  2005”  proveniente del Ministerio de la Protección Social que informó  que  respecto  del  proceso adelantado por MARÍA RUFINA IBARGÚEN MURILLO no se  evidenció   el   pago   de  los  valores  ordenados  en  la  sentencia  laboral  consistentes  en  $  3.  478.650.97  por diferencia de mesada y $ 991.415.00 por  concepto   de   costas,  visible  a  folio  18  del  cuaderno  original  número  uno.   

Como  también  con  soporte a la alusión  inserta  en  el  referido  oficio en punto a que dicha entidad oficial no podía  afirmar  con certeza que tales valores hubiesen sido pagados, en razón a que el  Ministerio  del  Transporte  detectó  un faltante de 452 resoluciones expedidas  por  FONCOLPUERTOS,  hechos  denunciados  en  su oportunidad ante la Fiscalía General de la Nación y que  adicional  a  ello  según  consulta respecto de pagos no se halló reclamación  por concepto de dicha sentencia.   

4. A su turno la argumentación central del  apelante  refuta  dicha conclusión sosteniendo que hubo omisión de valoración  probatoria   del  referido  oficio  que  certificó  que  efectivamente  se  dio  cumplimiento  a  la  sentencia laboral dictada por el acusado el 27 de noviembre  de  1995  disponiendo  el  reajuste  de  la  mesada  pensional  de MARÍA RUFINA  IBARGÜEN  MURILLO,  que  empezó a reflejarse en la nómina a partir del mes de  septiembre  de  1996,  prolongándose  hasta junio de 2002, fecha en la cual fue  retirada  por  fallecimiento,  arrojando  un  total pagado por concepto de dicho  periodo  de trece millones ochocientos sesenta y siete mil ochocientos sesenta y  un  pesos  con  sesenta y ocho centavos $ 13. 867.861, 68.; lo cual se corrobora  con   las   copias   de  los  documentos  digitalizados  correspondientes  a  la  resolución  No.  2026  del  30  de  septiembre  de  1996  y  liquidación de la  sentencia 686 del 27 de noviembre de 1995.   

5. Visto tal panorama, palmario aparece que  le  asiste  razón  al  apelante  toda  vez  que  en el expediente reposa prueba  documental  emanada  de  funcionario  público  en  ejercicio  de  sus funciones  (Ministerio  de  Protección  Social, Grupo Interno de Trabajo, Gestión, Pasivo  Social  Puertos  de  Colombia,  Área  de Sistema Nacional de Pagos),  que muestra fehacientemente que fue  pagada  la  suma  de  trece millones ochocientos sesenta y siete mil ochocientos  sesenta  y  un  pesos  con  sesenta y ocho centavos ( $ 13.867.861, 68) a MARÍA  RUFINA  IBARGÜEN  MURILLO,  por concepto de reajuste pensional, que se reflejó  en  el arco de tiempo comprendido entre septiembre de 1996 y junio de 2002 (esto  es  durante  69  meses)  pagos  que  se  hicieron con ocasión del fallo laboral  proferido  por  el  acusado  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ  y  por  contera refulge  desacertada   la   afirmación  del  Tribunal  A-quo  en  torno  a que “(…)  no  se  probó dentro de la actuación que el pago de dichas condenas se hubiese  materializado      efectivamente(…)”,           cuando  la prueba documental incorporada  legalmente en la actuación refleja lo contrario.   

Pues lo que no resultó acreditado y fuera  el  fundamento  del  fallo absolutorio, lo constituyó la información contenida  en  el  párrafo  segundo  del  aludido  documento oficial en relación a que la  sumas  de  $  3.478.650,97  y  $  991.415,00,  -pagos  ordenados en la sentencia  laboral   de   primera   instancia   por   diferencia   de   mesada   y  costas,  respectivamente-  atinente  a la no existencia de evidencia respecto de su pago,  circunstancia  ostensiblemente  diversa  a  la  referida  suma de trece millones  ochocientos  sesenta  y  siete  mil ochocientos sesenta y un pesos con sesenta y  ocho  centavos  ($  13.867.861,  68),  respecto  de  la  cual  a  juicio  de  la  Sala,  no  existe  duda  alguna  en  torno a que fue pagada a la señora MARÍA RUFINA IBARGÜEN MURILLO,  en  la  forma  descrita,  pues  así  lo  señala  la  prueba  documental  a  la  cual se hizo alusión en  precedencia y correspondiente a desembolsos futuros.   

La  Sala en un  caso  similar  adelantado  contra  el  aquí acusado,  precisó que:   

“Debe  asegurarse que la cuantía de lo  apropiado  se  establece  por la totalidad de lo ilícitamente obtenido y no con  base  en  el  primer  pago. De aceptarse esta última posición, se llegaría al  absurdo  de  que  en caso de no condenarse, en el proceso laboral, al pago de la  reliquidación  con  retroactividad  al  momento  de reconocerse la pensión, no  podría   determinarse  la  cuantía  de  lo  apropiado  o  ésta,  a  lo  sumo,  ascendería  apenas  al  valor  de  lo cancelado por el reajuste pensional en el  primer   mes,   sin   que   pudieran   tenerse   en   cuenta   los   desembolsos  futuros.   

“El menoscabo de los recursos públicos  se  logró  establecer  en  el  proceso  con  la  relación  de  los  pagos  que  mensualmente  se  les  hicieron  a  los  ex  trabajadores  beneficiados  con los  ilícitos  fallos judiciales, conforme lo detalló el  Grupo  Interno  de  Trabajo  para  la  Gestión  del Pasivo Social de la Empresa  Puertos  de  Colombia,  en  cumplimiento  de  lo  ordenado  por  los  Tribunales  Superiores  de  Descongestión,  al  disponer  la  revocatoria  de los reajustes  concedidos    por    el    Juzgado    Primero    Laboral    del    Circuito   de  Buenaventura  (…)”18   

Por  tal  virtud  se  impone  para  esta  Corporación  la  revocatoria  parcial  de  la  sentencia  materia de apelación  dictada  el  24  de  enero  de  2012  por la Sala de Descongestión del Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Buga, en lo que concierne exclusivamente con  el  caso  de  MARÍA RUFINA IBARGÜEN MURILLO y como secuela de ello la emisión  de  fallo  condenatorio en contra de HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ por el ilícito de  peculado por apropiación a favor de terceros.   

6.  Acorde con lo establecido en el inciso  segundo  del  artículo 232 de la Ley 600 de 2000, no se podrá dictar sentencia  condenatoria  sin  que obre en el proceso prueba que conduzca a la certeza de la  conducta  punible y de la responsabilidad del procesado.   

Por  tal  virtud,  corresponde  a  la Sala  determinar  si  con fundamento en los medios probatorios allegados al proceso se  colman  en  grado de certeza, las categorías de la conducta punible, tipicidad,  antijuridicidad    y    culpabilidad,   así   como   la   responsabilidad   del  acusado.   

6.1.  La  conducta punible de peculado por  apropiación   a   favor   de  terceros19.   

De conformidad con el precepto contenido en  el             artículo             13320  del  Decreto  100 de 1980  comete     el     delito    de    peculado    por  apropiación:   

“El empleado  oficial  que  se  apropie  en  provecho suyo  o de un tercero de bienes del  Estado  o  de empresas o de instituciones en que este tenga parte o de bienes de  particulares,  cuya administración o custodia se le haya confiado por razón de  sus  funciones, incurrirá en prisión de dos a diez años, multa de un mil a un  millón  de  pesos  e  interdicción  de derechos y funciones públicas de uno a  cinco años.   

Cuando el valor de lo  apropiado pase  de  quinientos  mil  pesos  la  pena será de cuatro a quince años de prisión,  multa  de  veinte a quinientos mil pesos e interdicción de derechos y funciones  públicas    de    dos    a    diez    años”.21”.   

Acorde  con esa descripción típica, son  supuestos   de  hecho  para  su  estructuración:  a)  la  calidad  de  servidor  público22  del  sujeto  activo  del  delito;  b)  tener  la  potestad en la  administración,  tenencia  o custodia de los bienes en razón o con ocasión de  las   funciones  desempeñadas;  y c) apropiación por el servidor público  en  provecho  suyo  o  de  un  tercero  de  bienes  del  Estado, o de empresas o  instituciones  donde  este  tenga  parte  o de bienes o fondos parafiscales o de  bines particulares.   

a).  Calidad  de  servidor  público  del  acusado HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ.   

Tal  aspecto  no  ofrece  discusión  alguna,  pues a lo largo del  proceso  no fue materia de controversia, no obstante se ha de precisar, el mismo  halla    demostración    con    la    sentencia    que   aquél   emitió  el  27  de noviembre de 1995 en  ejercicio   de   la   función   como  Juez  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura23,  en  virtud   del  principio de  libertad  probatoria, como igualmente lo plasmó el fallador de instancia cuando  abordó  el  examen  de  este  requisito al estimarlo cumplido.   

b) Tener el servidor público la potestad  en  la  administración,  tenencia  o  custodia  de  los bienes por razón o con  ocasión de las funciones desempeñadas.   

Surge evidente que el acusado no tenía de  manera  permanente bajo su administración, la tenencia o custodia de bienes, en  este  caso  concreto  dineros  públicos,  no  obstante  sí  tuvo  relación de  disposición   transitoria   con  éstos,  con  ocasión  de  su  condición  de  funcionario  judicial  -Juez  Primero  Laboral  del Circuito de Buenaventura- lo  cual  le  permitió  al dictar la referida sentencia obtener a favor de terceros  la  distracción  de  suma  de  trece  millones  ochocientos sesenta y siete mil  ochocientos  sesenta  y  un  pesos con sesenta y ocho centavos ($13.867.861, 68)  que  se  hallaban  bajo  su disponibilidad jurídica por razón del ejercicio de  sus funciones.   

En   relación   con   el  tema  de  la  disponibilidad  jurídica  que  exhiben transitoriamente Jueces de la República  respecto de bienes oficiales ha sostenido la Sala:   

“La apropiación de dineros estatales en  beneficio  de terceros, para este caso los ex trabajadores de la Empresa Puertos  de  Colombia  y  su  apoderado  judicial, no ofrece dificultad alguna; lo que no  ocurre  con la vinculación que el Juez 8º Laboral del Circuito de Barranquilla  tenía  con  tales  dineros.  En  atención a que el instructor concluyó que el  procesado  no  ostentaba  disponibilidad  jurídica  sobre  ellos, con el fin de  lograr  la  necesaria  claridad  sobre  el  punto,  conveniente resulta recordar  algunos pronunciamientos de la Sala que ilustran el concepto.   

“En sentencia de casación proferida en  la  radicación  8729,  el  4  de  octubre  de 1994, con ponencia del Magistrado  Gustavo Gómez Velásquez, se leen las siguientes citas:   

“La  expresión utilizada por la Ley  en     la     definición     de    peculado    y    que    dice    ‘en      razón      de      sus  funciones’,   hace  referencia  a  las  facultades de administrar, guardar, recaudar, etc., no puede  entenderse  en  el  sentido  de la adscripción de una competencia estrictamente  legal  y  determinada  por  una  regular  y  formal investidura que implique una  íntima  relación  entre la función y la facultad de tener el bien del cual se  dispone  o  se  hace  mal  uso; no significa, pues, que tales atribuciones deban  estar  antecedentemente  determinadas por una rigurosa y fija competencia legal,  sino  que es suficiente que la disponibilidad sobre la cosa surja en dependencia  del  ejercicio de un deber de la función. La fuente de la atribución, en otros  términos,  no  surge  exclusivamente  de la ley, puesto que ella puede tener su  origen  en un ordenamiento jurídico diverso que fija la competencia en estricto  sentido.  Lo  esencial  en  este aspecto, es la consideración de que en el caso  concreto,  la  relación  de  hecho del funcionario con la cosa, que lo ubica en  situación  de  ejercitar un poder de disposición sobre la misma y por fuera de  la  inmediata  vigilancia  del  titular  de un poder jurídico superior, se haya  logrado  en  ejercicio  de  una  función  pública, así en el caso concreto no  corresponda  a  dicho  funcionario la competencia legal para su administración.  Igual  se  presentará  el  delito  de  peculado  en  la  hipótesis  de  que la  administración  del  bien  derive  del  ejercicio  de una función nominalmente  propia     de     otro     empleado’. (Sentencia de 3 de agosto de 1976).   

‘Las  facultades  de  manejo  en  el  empleado  público, que son las que en este caso  considera  ausentes el casacionista, no solamente las otorga la ley, el decreto,  la  ordenanza  o  el  acuerdo, sino también las resoluciones, los reglamentos y  hasta  la  orden  administrativa,  cuando  los  destinatarios son servidores del  Estado.  De  suerte  que por medio del mandato, entiéndase como contrato o como  orden,   se  transfieren,  trasladan  o  delegan,  total  o  parcialmente,  esas  atribuciones    al   mandatario,   quien   por   el   mencionado   encargo   las  ejercita’.  (Sentencia  de   septiembre   8  de  1981.  M.P.  Dr.  Fabio  Calderón  Botero)24   

‘En   el  entendido  de  que  la  relación  que  debe existir entre el funcionario que es  sujeto  activo  de  la  conducta  de  peculado  por  apropiación  y  los bienes  oficiales  puede  no  ser  material  sino  jurídica y que esa disponibilidad no  necesariamente  deriva  de  una  asignación de competencias, sino que basta que  esté  vinculada al ejercicio de un deber funcional, forzoso es concluir que ese  vínculo  surge  entre  un  juez  y  los bienes oficiales respecto de los cuales  adopta  decisiones,  en  la  medida  en  que  con  ese  proceder  también está  administrándolos.   Tanto  es  así  que  en  sentencias  judiciales  como  las  proferidas  por el implicado en los procesos laborales que tramitó ilegalmente,  dispuso  de  su titularidad, de manera que sumas de dinero que estaban en cabeza  de   la   Nación   (FONCOLPUERTOS   –   Ministerio   de  Hacienda  y  Crédito  Público),  pasaron  al  patrimonio  de  los  extrabajadores  de  la  Empresa  Puertos  de Colombia y del  abogado  que los representó, siendo indiscutible que el acto de administración  de   mayor   envergadura   es  aquel  con  el  cual  se  afecta  el  derecho  de  dominio.   

“En  esas  condiciones,  la competencia  funcional  del  Juez  8º  Laboral  del  Circuito  de  Barranquilla,  la cual le  permitía   resolver   los   conflictos   laborales   entre   el  Estado  y  los  extrabajadores   de   la   Empresa   Puertos  de  Colombia,  le  confirieron  la  disponibilidad  jurídica  de las sumas cobradas por prestaciones laborales a la  Nación  en  los  casos  a  que  se  refiere  este  proceso,  por  manera que la  apropiación  de tales bienes a favor de terceros, se consumó por razón de las  funciones  oficiales que cumplía el procesado, de donde se debe concluir que la  extracción  de dineros de la Nación no estructuró el delito de estafa sino el  de      peculado      por      apropiación.”25.   

De  donde se colige que el incriminado en  el  concreto  caso del proceso ordinario laboral promovido a instancia de MARÍA  RUFINA  IBARGÜEN  MURILLO ostentando a no dudarlo la  calidad   especial   de  Juez  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura,  tenía  precisamente  en  razón  y con ocasión de  dichas   funciones   jurisdiccionales   la   potestad  de  disponer  de  dineros  pertenecientes  al  erario  público,  respecto de los cuales ordenó que fueran  pagados,  que  según  ya  se  dijo  ascendieron  a  la  suma  de trece millones  ochocientos  sesenta  y  siete  mil ochocientos sesenta y un pesos con sesenta y  ocho centavos ($13.867.861, 68).   

c).  Apropiación  por  el  servidor  público  en  provecho  suyo o de un tercero de  bienes  del  Estado,  o  de empresas o instituciones donde este tenga parte o de  bienes    o   fondos   parafiscales   o   de   bienes   particulares.   

Tal aspecto emerge sin dubitación alguna  igualmente  del  contenido de la sentencia laboral emitida el 27 de noviembre de  1995  por  el  acusado  revestido  de  la condición de Juez Primero Laboral del  Circuito  de Buenaventura dentro del referido proceso ordinario y que motivó el  pago  a  MARÍA  RUFINA  IBARGÜEN  MURILLO de la suma de dinero atrás indicada  dentro  del interregno comprendido entre los meses de septiembre de 1996 y junio  de  2002,  dinero  cuyo  pago  se  acreditó  haberse  hecho  mes a mes, como lo  demuestran    las    pruebas    a    las    cuales    se    hizo   alusión   en  precedencia.   

Sentencia  que  fue  revocada por la Sala  Laboral  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca al conocer  por  vía  del  grado  jurisdiccional  de  consulta26   y   en   la   cual   se  sostuvo:   

“(…)  en estas circunstancias debe la  Sala  revocar  la sentencia de primera instancia, no sin advertir que además de  las  falencias  probatorias anotadas, el sentenciador de primer grado no tuvo en  cuenta  que  el  fundamento  de  la  demanda  es  otro, como quiera que en dicho  escrito  se afirma que para liquidar la pensión de jubilación la empleadora no  tuvo  en  cuenta lo que recibió el extinto trabajador por vacaciones y prima de  vacaciones más no por prima proporcional por servicios.   

“Consecuente   con   lo  hasta  aquí  expuesto,  la  Sala debe revocar el proveído de primera instancia, pues  la  demandante  no  tiene  derecho  al  reajuste  que le fue  concedido        (…)”.        (subraya la Sala).   

Además   de   que   dispusiera   dicha  Colegiatura  Laboral, la compulsación de copias ante la Fiscalía General de la  Nación  por  la  presunta  comisión  de  conductas  punibles  en  razón a que  “(…)  el  juez  de  primera instancia no tuvo en  cuenta  las  pruebas  que  obran  en  el  proceso  y, por el contrario, finca su  decisión   en   hechos   que   no   aparecen  demostrados  (…)”.   

Esto no significa otra cosa que el acusado  se  apartó  de  la  normatividad  concreta  aplicable  al  caso,  como aquellas  derivadas  en  que a las partes les incumbe  demostrar  los  supuestos fácticos de las normas que invocan,  acorde  con  el  principio  de  la carga probatoria27  establecido en el Código  de  Procedimiento  Civil,  en  concordancia  con  el  artículo  30528   

ejusdem  en  punto  a que el fallo debe  dictarse   en  concordancia  con  los  hechos  y  pretensiones  aducidos  en  la  demanda.   

Es  de  tener  en  cuenta  que el acusado  GAMBOA     VELÁSQUEZ,     gozaba    de    la    disponibilidad    jurídica     de     los     dineros     públicos     administrados   por   el   Fondo  del  Pasivo  Social  de  Empresa  Puertos      De      Colombia      -FONCOLPUERTOS,  para  el  momento de emitir pronunciamiento en el  aludido  proceso  laboral,  circunstancia concreta que devenía de su condición  de  Juez  de  la República, lo cual le concedía cierta calidad privilegiada de  disposición   respecto   de  los  mismos,  la  cual  aprovechó   para   ordenar  a  través  de  la  emisión  de  la  sentencia  del  27  de noviembre de 1995, el pago de la citada  cantidad    de    dinero    a   la   señora   MARÍA   RUFINA   IBARGÜEN   MORENO.   

Este  corresponde   a   la   sumatoria   de  los  valores  pagados           mes          a   mes,  hasta  que  la referida  señora  falleció  y fue retirada de nómina, aspecto puntual y trascendente en  relación   con   el   cual   la  Sala  ya  tuvo  ocasión  de  pronunciarse  al  sostener:   

“(…)  la  cuantía de lo apropiado no  puede  fijarse  por  las  cantidades inicialmente entregadas, sino por todos los  valores  que alcanzaron a cobrar los extrabajadores amparados por los fallos, es  decir,  autorizados por una orden judicial. Y, se releva, no es posible escindir  ninguno    de    los   pagos   periódicos,   de   la   decisión   –acto   de  disposición  jurídica  atribuido  al  procesado- que conforma la conducta punible por la cual se acusó  al         funcionario         judicial”.29   

E  igualmente  se precisó en el referido  pronunciamiento,  que  en  casos como el presente se está frente a un delito de  ejecución  instantánea,  pero  de efectos patrimoniales diferidos “(…)          pues  se  trata  de  una  conducta punible que si bien concreta su  resultado   de   consumación   con  la  primera  erogación,  creó  un  estado  antijurídico  solo  determinable  con  el  paso del tiempo (…)”30.   

6.2. Antijuridicidad  

El  bien  jurídico  protegido  por  el  legislador  –  La Administración Pública- fue puesto en peligro y se concretó  un   daño,   sin   que   aparezca  demostrada  causal  alguna  de  ausencia  de  responsabilidad (artículo 32 del Código Penal) que la justifique.   

Con  la  estructuración  de  la conducta  punible  de  peculado por apropiación a favor de terceros se produjo detrimento  patrimonial,  consistente  en  la entrega a un tercero de la suma de  trece millones ochocientos sesenta y  siete   mil  ochocientos  sesenta  y  un  pesos  con  sesenta  y  ocho  centavos  ($     13.867.861,  68.).   

6.3.      Responsabilidad     del  acusado   

En  cuanto  a  la  responsabilidad  del  procesado  las pruebas obrantes en la actuación así lo demuestran con especial  énfasis  la  sentencia dictada por aquél el 27 de noviembre de 1995 dentro del  proceso  ordinario  laboral  promovido  a  instancia  de MARÍA RUFINA IBARGÜEN  MURILLO   que   como   se   demostró  fue  revocada  por  la  Sala  Laboral  de  Descongestión  del  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  no  con  ocasión de  divergencia  de  criterios  o  posturas  hermenéuticas  inherentes  al  derecho  laboral  o  del  trabajo,  sino  que  devino  al detectarse palmariamente que se  descarriaban  ostensiblemente de la legalidad, como también del marco litigioso  postulado por el actor al incoar la demanda.   

Dicho  de  otra  manera, el acusado en el  trámite  laboral  no  actuó amparado por la ley y la convención colectiva del  trabajo,  en  la  medida  que  condenó  a  la  empresa  demandada  sin  ningún  fundamento  probatorio  y  de  manera  ajena  a  lo acreditado en las instancias  laborales  con  el  claro propósito  consciente y voluntario de beneficiar  las  pretensiones  de  la  demandante  y  por  contera  en menoscabo de la parte  demandada,  como  se colige del contexto general de la sentencia laboral emitida  por  aquél  en  la  cual  se  detecta  adoptó  una  decisión  manifiestamente  contraria  a  la  ley,  obteniendo  de esta forma el pago de dineros indebidos a  terceros.   

La  Sala Laboral de Descongestión halló  toda   suerte   de   irregularidades   en   la   providencia   del  A-  quo,  al determinar la ausencia de  sustento  fáctico,  probatorio  y jurídico. De donde se sigue que la sentencia  laboral  emitida por el acusado, -que como se consignó aparece como contraria a  la  normatividad  legal-  permite su valoración como prueba del medio a través  del  cual  se  logró  un beneficio injustificado a favor de terceros y en claro  detrimento del patrimonio estatal.   

Considera        igualmente   la   Sala  que  inexorablemente  el  aquí  procesado  realizó  aporte  fundamental  ya  que  al  tener  la  disponibilidad  jurídica  dineraria,  fue  quien dictaminó en el proceso ordinario laboral la prosperidad  de  las  pretensiones  y  emitió  la  ulterior orden para que las sumas de dinero emergieran de las arcas  del  Estado  e ingresaran en poder de terceros, con el consiguiente defraudamiento del tesoro público, no  otra  explicación  aparece  si  en  cuenta se tiene la respuesta emitida por el  Ministerio      de      Protección      Social31  en  la cual se consignó:  “(…)  mediante  Resolución  No.  2026 del 30 de  septiembre  de 1996, se dio cumplimiento a la sentencia proferida por el Juzgado  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura de 27 de noviembre de 1995, la  cual  ordena reajustar la mesada pensional de la señora MARÍA RUFINA IBARGÜEN  (…)”  que  ascendió a la suma de trece millones  ochocientos  sesenta  y  siete  mil ochocientos sesenta y un pesos con sesenta y  ocho  centavos  ($ 13.867.861,68)  por reajuste  aplicado  en  la  nómina  desde  el  mes  de septiembre de 1996, hasta junio de  2002.   

El  acervo  probatorio  evidencia  que el  investigado  actuó  con pleno conocimiento y voluntad de su ilícito proceder y  el  comportamiento  doloso  se  constata  del  mecanismo que implementó para el  trámite   y   emisión   del   fallo,   donde   como   se  resaltó,  pasó  por  alto  la observancia de  claros  mandatos  legales y procesales inherentes a la materia, de donde deviene  la demostración del elemento subjetivo del injusto.   

Con  sustento  en  lo  anterior,  emerge  diáfana   su   autoría   en   la   ejecución   de   la   conducta  típica  y  antijurídica.   

Se  concluye entonces en la certeza de la  participación  consciente  y  voluntaria  del  acusado  en  la  comisión  del delito a él atribuido en la  acusación.   

6.4. Culpabilidad  

El  procesado cuando ejecutó la conducta  tenía  plena  capacidad  de  culpabilidad,  además  no  se  demostró alguna de las hipótesis previstas  en  el  artículo  33  del Código Penal, por ende al  ser   imputable  se  hace   acrededor  de  la  correspondiente    sanción   punitiva.   

En   consecuencia,   actúo  con  pleno  conocimiento de su antijuridicidad y con libre voluntad.   

Colmados los requisitos establecidos en el  artículo  232  de la Ley 600 de 2000, la Sala declarará al acusado responsable  penalmente  como  autor  del  delito  de  peculado  por  apropiación a favor de  terceros      previsto      en      el      artículo      133      inciso  2°  del  Decreto 100 de 1980,  acorde  con  la  calificación  impartida  a  la  conducta  en la resolución de  acusación,  ello en razón a que no obstante habiendo sido dictada la sentencia  laboral  por el acusado el 27 de noviembre 1995, esto es, bajo la vigencia de la  Ley          190          de          199532, que incrementó las penas  para  dicho  delito  (  6  a 15 años de prisión) nada puede hacer la Sala para  conjurar  dicho  yerro  so pena de transgredir el principio de congruencia entre  acusación           y           sentencia33   

.  

7.  Determinación  de  las consecuencias  jurídicas de la conducta punible.   

Siendo  la  conducta  ejecutada  por  el  acusado  típica,  antijurídica y culpable, el Estado ha previsto una pena para  su infractor.   

Con sujeción a la tipificación otorgada  a  la conducta punible en la resolución de acusación (artículo 133 inciso 2°  del  Código  Penal  de  1980)  la  dosificación  punitiva se hará de la forma  siguiente:   

Dado    el    monto    de  trece millones ochocientos sesenta y  siete    mil   ochocientos   sesenta   y   un   pesos   con   sesenta   y   ocho  centavos ($13.867.861, 68) constitutivo del desmedro  económico   padecido  por  el  erario  público,  la  ubicación  para  efectos  punitivos    se    hará   en   el   inciso   2°34    de    la   norma   en  cita35.   

Es  así  como  el  ámbito  punitivo  de  movilidad     oscilará     entre    4  y  15   años  de  prisión, o lo que es lo mismo 48 y 180  meses  de  prisión,  conformado  por un primer cuarto comprendido entre 48 y 81  meses  de  prisión; dos cuartos medios que van de 114 a 147 meses de prisión y  un cuarto máximo que va hasta 180 meses de prisión.   

Como en la resolución de acusación no se  dedujeron  circunstancia  de  mayor  punibilidad  la  Sala de moverá dentro del  primer  cuarto  que  oscila  entre  48  y  81 meses de prisión, cuyo mínimo se  aumentará  en  dos (2) meses con base en los aspectos establecidos en el inciso  3°  del  artículo  61 ibídem, dada la gravedad de la conducta traducida en el  daño  ocasionado  al  erario  público y la intensidad del dolo reflejado en la  forma  como  prevalido  de  sus  conocimientos  jurídicos  y  basta experiencia  judicial  en  el  área laboral, no tuvo freno alguno para producir la sentencia  de   dicha   especialidad   con   el  inocultable  propósito  de  colmar  fines  particulares  ajenos  por  completo al rol inherente a su función judicial para  una  pena  final a imponer de cincuenta (50) meses de  prisión y pena accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas de veinticinco punto cuarenta y  cinco     meses    de    prisión    (25. 45).   

En  relación  con  la  pena  de  multa,  prevista  como  pena  principal en el artículo 133,  modificado  por  el  artículo  2º  de  la  Ley  43  de 1982, se determinó que  oscilaría  entre  “veinte  mil  a dos millones de  pesos”,  por  lo que se debe imponer, acudiendo al  sistema            de            cuartos36   

, una multa dentro del referido ámbito de  movilidad;  el  cual,  a su vez, determina un marco de punibilidad de un millón  novecientos  ochenta  mil  pesos ($1.980.000), que al ser dividido en cuatro nos  arroja  una  cifra  equivalente  a  cuatrocientos  noventa  y  cinco  mil  pesos  ($495.000)  de  pena  de  multa.  En  consecuencia el  primer  cuarto  de  movilidad oscila entre veinte mil  ($20.000.oo)  y quinientos quince mil pesos ($515.000), los cuartos medios entre  un  millón  diez  mil  ($1.010.000)  y  un  millón  quinientos cinco mil pesos  ($1.505.000)  y  el  cuarto superior entre un millón quinientos cinco mil pesos  ($1.505.000) y dos millones de pesos ($2.000.000).   

Como  en  el  convocatorio a juicio no se  determinaron  circunstancias  de  mayor  punibilidad, la multa a imponer deberá  ser  fijada  dentro del primer cuarto, esto es, entre  veinte  mil pesos ($20.000) y quinientos quince mil pesos ($515.000). El extremo  mínimo  de  dicho  primer cuarto tendrá el incremento proporcional37 efectuado  para  la  pena  privativa de la libertad derivado de los criterios contenidos en  el  artículo  61  incisos  3  °  Código  Penal,  lo cual arroja una  pena  final  de  multa de veintiún  mil    doscientos   doce   pesos  ( $ 21.212..°°).   

8. De la responsabilidad civil derivada de  la conducta punible   

Se       condenará   al  acusado  al  pago  de perjuicios de índole material a favor de FONCOLPUERTOS en  cuantía  de  trece  millones  ochocientos sesenta y  siete    mil   ochocientos   sesenta   y   un   pesos   con   sesenta   y   ocho  centavos  ($ 13.867.861,68) que corresponde al valor  del  dinero  cancelado  por  dicha  entidad  como  consecuencia  de la sentencia  emitida  por  aquél,  equivalente  a  veinticuatro  punto cuarenta y siete (24.  47)38  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, indexados a la  fecha  de  pago,  valor al que deberá restársele los dineros que hubieren sido  recuperados  eventualmente con ocasión de la revocatoria emitida al surtirse el  grado jurisdiccional de consulta.   

9.  De  los mecanismos sustitutivos de la  pena  privativa de la libertad   

9.1.   Suspensión   condicional  de  la  ejecución de la pena   

Dada  la  cantidad y la calidad de la pena  privativa  de  la  libertad  impuesta  al  procesado  no  se cumple el requisito  objetivo  establecido  en el numeral primero del artículo 63 del Código Penal,  lo  cual  hace  torna innecesario adentrarse en el estudio del aspecto subjetivo  contenido  en  el  numeral  segundo  de la disposición en cita, por lo tanto se  declarará   que   no   se   hace   acreedor   a   la   concesión   del   dicho  subrogado.   

9.2.  De    la    prisión    domiciliaria.   

Tampoco   se   concederá   la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva de la prisión, por cuanto no aparece satisfecho  el  requisito  objetivo  señalado  en el artículo 38 de la Ley 599 de 2000, en  razón  a  que  el  tipo  penal  por  el  que se procede prevé una pena mínima  superior  a cinco años de prisión lo cual releva a la Sala de adentrarse en el  aspecto subjetivo de la disposición en cita.   

Por  ende, no habrá lugar al otorgamiento  de  este  mecanismo  sustitutivo  de  la  pena  privativa  de  la  libertad y en  consecuencia  el acusado deberá continuar privado de su libertad para purgar la  pena  de  prisión  impuesta  en  el  establecimiento  carcelario que designe el  INPEC.    

En  mérito  de lo expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República  y  por  autoridad de la ley,   

R E S U E L V E  

Primero: REVOCAR  parcialmente la sentencia  dictada    el    24    de    enero    de    201239  por  la Sala de Decisión  Penal  de Descongestión  del Tribunal Superior de Buga en cuanto concierne  exclusivamente  con  la  decisión  absolutoria  dictada  a  favor del procesado  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ por el delito de peculado por apropiación a favor de  terceros,  derivada  del proceso ordinario laboral instaurado a nombre de MARÍA  RUFINA   IBARGÜEN   MORENO   con  base  en  las  consideraciones  expuestas  en  precedencia.   

Segundo:  En consecuencia, DECLARAR  A  HAROLD GAMBOA VELÁSQUEZ, de condiciones civiles y  personales  conocidas  en  el  proceso  como  autor  responsable  del  delito de  peculado    por    apropiación    a    favor    de    terceros    (artículo  133  inciso  2°  del  Decreto  100 de 1980),  y  en  virtud de ello CONDENARLO  a las penas principales de  cincuenta   (50)   meses   de  prisión,   multa  de   de  veintiún  mil  doscientos      doce     pesos     ($21.212.)  y   a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio   de  derechos  y     funciones  públicas  de  veinticinco  punto  cuarenta  y cinco  meses  de  prisión  (25.  45)  acorde con lo atrás  expuesto.   

Tercero:   CONDENAR   a  HAROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  al  pago de  perjuicios  materiales  en  cuantía  de  trece millones ochocientos sesenta y  siete    mil   ochocientos   sesenta   y   un   pesos   con   sesenta   y   ocho  centavos    ($    13.867.861,68)   equivalente   a  veinticuatro  punto cuarenta y siete (24.47) salarios mínimos legales mensuales  vigentes,  indexados  a  la fecha de pago, a favor de FONCOLPUERTOS valor al que  se  descontara  los  dineros  que  hubieren  sido  recuperados eventualmente con  ocasión  de  la  revocatoria  emitida  al  surtirse  el grado jurisdiccional de  consulta.   

Cuarto:        NEGAR la suspensión condicional de la  ejecución  de  la  pena,  así  como  la  reclusión  domiciliaria,   acorde   con  lo  advertido  en  la  fundamentación.    

Quinto:  En    firme    esta    providencia,   REMITIR  la  actuación  al Juzgado de  Ejecución   de   Penas   y  Medidas  de  Seguridad  -Reparto-  para  lo  de  su  cargo.   

Sexto: Contra  esta sentencia no procede recurso alguno.   

Cópiese,  notifíquese,  devuélvase  al  Tribunal de origen y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                             FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                                        GUSTAVO  ENRIQUE  MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                                     JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                                             JAVIER ZAPATA ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Cfr.  Folios  161  a  164 del Anexo Original- Proceso  Ordinario de María Rufina Ibargüen.   

2   Cfr.  Folio  165  del  Anexo Original. –  Proceso Ordinario Laboral de María Rufina Ibargüen.   

3  Cfr.   Folios   190-  195  Anexo  Original-  Proceso  Ordinario Heladio Góngora Sinesterra.   

4 Cfr.  Folios  170  a  174  Anexo  Original  – Proceso Ordinario de Didur Zapata Herrera.   

5  Fls.  2-4 C.1   

6 Fls.  11-  16  C  1.  Extrabajadores  de la extinta Empresa  Puertos  de  Colombia:  MARÍA  RUFINA IBARGÜEN MURILLO, Didur Zapata Herrera y  Heladio  Góngora  Sinesterra,  originados  todos  ellos  en  proceso ejecutivos  laborales.   

7 Fls.  47- 53 C 1   

8  Fls.  56- 73 C 1   

9 Fl.  87 C 1   

10 Fls.  134- 135 C 1   

11  Fls. 222- 249 C 1   

12  Fls. 360- 363 y 367- 368 C  2   

13  Fls. 507- 529 C 2   

14  “Que  el  servidor  público se apropie en provecho  suyo  o  de  un  tercero de bienes del Estado, o de sus empresas o instituciones  donde  este  tenga  parte  o  de  bienes  o  fondos  parafiscales  o  de  bienes  particulares”.   

15  “Que  dichos  bienes  se  le  hayan  confiado en su  administración,  tenencia  y custodia al servidor público por razón con o con  ocasión de sus funciones”.   

16  Cuaderno original No. 1. Fls 18- 19   

17  Cfr.  Fl. 110  C 1   

18  Radicación No. 38.384 del 21 de marzo de 2012   

19  Como  lo  sostiene  el  profesor  Carlos Mario Molina  Arrubla   (“Delitos  contra  la Administración Pública, Grupo Editorial  Leyer,  tercera  edición,  año  1999,  págs. 82 y 83). “(…) con lo que en  todo  caso ha de ser claro, es que en ningún momento la tantas veces mencionada  Ley  190  de  1995  creó  un  nuevo tipo penal en cuanto hace con la figura del  “Peculado  por  Apropiación”,  sino que tan solo se limitó a modificar una  ya  existente  (…)”.  Ello  con  sustento  en lo jurisprudencia de esta Sala  emitida  en  proveído  de  24  de  febrero de 1998 así: “(…) en efecto, de  manera  expresa el precepto normativo invocado excluye del beneficio los delitos  previstos  en  la  Ley  190  de  1995  con  lo  que  no  está introduciendo una  diferencia  entre  el  delito  de peculado descrito en el Código Penal y aquél  que  se  reprime  en  la cita Ley Anticorrupción, pues lo que ésta hizo no fue  crear  un  nuevo  tipo  penal,  sino  introducir  algunas  modificaciones  a  la  estructura  y  punibilidad  de  este  tipo  penal,  sin  variar  su nombre ni su  ubicación  dentro  del  Código Penal, lo que se confirma con la redacción que  utiliza  el  legislador  “art. 19. El art. 133 del Código Penal quedará así  (…)”.   

20  Advierte  la  Sala  que  ésta  será la normatividad  tenida  en  cuenta,  en  razón  a  que  así  erróneamente  se  indicó  en la  resolución  de acusación dictada por la Fiscalía el 11 de octubre de 2007, no  obstante  que  tanto  la sentencia laboral emitida por el acusado (fechada el 25  de  noviembre  de  1995),  al  igual  que  el  paulatino  pago de los dineros se  produjeron  en vigencia de la Ley 190 de 1995 (que empezó a regir el 6 de junio  de  1995)  previendo  tanto  en el extremo mínimo como en el máximo penas más  altas.  Ello  con  el  objeto  de preservar el principio de congruencia entre la  acusación y la sentencia.   

21 El  inciso  2°  fue  modificado por el artículo 2° de la Ley 43 de 1982, el texto  original   estipulaba:   “Cuando  el  valor  de  lo  apropiado  pase  quinientos mil pesos la pena será de 4 a 15 años de prisión,  multa  de  veinte  mil  a  quinientos  mil  pesos  e interdicción de derechos y  funciones públicas de 2 a 10 años”.   

22  Este término lo utilizó el legislador en la Ley 190  de  1995,  para  adecuarlo  con  el  texto constitucional. Esta variación es de  orden más accidental que sustancial.   

23  Proceso  ordinario  laboral de MARIA RUFINA IBARGÚEN  contra   empresa   PUERTOS   DE  COLOMBIA.  Audiencia  Pública   8.182  de  Juzgamiento.  Fls.  161  –  164.   

24  En  sentido  similar:  Sentencia,  octubre 2/97, Rad.  11.657.    Sentencia  noviembre 12/97, Rad. 9887, sentencia, noviembre  3/98, Rad. 10.778.   

25  Radicación No. 38781 del 2 de mayo de 2012   

26  Fls.   212-  214.  Sentencia  del  15  de  julio  de  2004.  cuaderno  ordinario  laboral   

27  “Art.  177.-  Carga  de  la  prueba.  Incumbe  a las partes probar el supuesto de hecho de las normas que  consagran  el  efecto  jurídico  que ellas persiguen. Los hechos notorios y las  afirmaciones o negaciones indefinidas no requieren prueba”.   

28  “Art. 305.- Modificado. Decreto 2282 de 1989, Art.  1.  Num. 135. Congruencias. La sentencia deberá estar  en  consonancia  con  los  hechos y las pretensiones aducidos en la demanda y en  las  demás  oportunidades que este Código contempla, y con las excepciones que  aparezcan  probadas  y hubieren sido alegadas si así lo exige la ley. No podrá  condenarse  al  demandado  por  cantidad  superior  o  por  objeto  distinto del  pretendido  en  la  demanda,  ni  por  causa  diferente  a  la invocada en ésta  (…)”.   

29  Radicación Nro. 38.384 del 21 de marzo de 2012   

30  Providencia ibídem   

31  Cfr.  Fls.  18  –  32 C  1   

32  Entró a regir el 6 de junio de 1995.   

33  Nótese  como  incluso  en la referida resolución de  acusación  se  precisó  y  aceptó  que “(…) todos los pagos generados por  esas  determinaciones  se  concretaron cuando el mismo (aludiendo al “estatuto  anticorrupción” Ley 190 de 1995) ya estaba rigiendo”.   

34 En  el  artículo  133  del  Decreto 100 de 1980 se tipificaba el delito de peculado  por  apropiación,  sancionando  dicho  comportamiento con una pena de dos (2) a  diez  (10)  años de prisión cuando el valor de lo apropiado era inferior a los  quinientos  mil  pesos ($500.000), y de cuatro (4) a quince (15) años cuando lo  excedía.  (El  inciso 2° de dicha norma fue modificado por el artículo 2° de  la  Ley  43 del 14 de diciembre de 1982 así: “Cuando el valor de lo apropiado  pase  de  quinientos  mil  pesos  la  pena  será  de  cuatro  a quince años de  prisión,  multa  de  veinte  mil  a  dos  millones  de pesos e interdicción de  derechos  y funciones públicas de dos a diez años”). La referida cuantía ($  500.000)  equivale a 67.47 salarios mínimos legales mensuales vigentes en 1982,  por  cuanto  el  salario  mínimo  en  aquel entonces fue fijado por el Gobierno  Nacional  en  siete  mil  cuatrocientos  diez  pesos  ($7.410).  Como en el caso  presente  el  valor  de  lo  apropiado excede dicho monto, tanto que ascendió a  trece  millones  ochocientos  sesenta  y  siete  mil  ochocientos   sesenta  y  un  pesos  con  sesenta  y  ocho  centavos  ($  13.867.861,68)  -1871.50 s. m. l. m v-   consecuente  resulta  imponer una pena  que oscile entre los 4 a 15 años de prisión.   

35  Cfr.  Radicación No. 39.06 del 7 de octubre de 2012   

36  Corte    Constitucional,    sentencia   C-070   de  1996:   “Lo  anterior  supone  la  aplicación  analógica  al  caso que se presenta ante la Corte, del  artículo  19  de  la ley 190 de 1995 que acoge el índice de ‘salarios mínimos  legales  mensuales’ como factor de determinación de la cuantía para agravar la  pena  en  el  delito de peculado por apropiación. No debiendo quedar expósitos  los   derechos   patrimoniales  de  la  víctima  mediante  la  declaratoria  de  inconstitucionalidad  del artículo 372-1 del Código Penal, y siendo procedente  la  analogía in  bonam  partem en  materia  penal con el fin de actualizar la  cifra  de cien mil pesos acogida como criterio para imponer la agravación de la  pena,  la  Corte  procederá  a  declarar  la  constitucionalidad de la referida  disposición  siempre  y  cuando  la  expresión “cien mil pesos” se entienda en  términos  del poder adquisitivo del peso en el año 1981, fecha en que entró a  regir el Código Penal.   

Teniendo  en  cuenta  que  cien mil pesos  equivalían  en  1981  a  17.54  salarios  mínimos  legales  mensuales para las  principales  ciudades  y  a  18.83  salarios  mínimos legales mensuales para el  sector                      primario1   ,  esta cifra deberá actualizarse, en razón del principio  de  favorabilidad (CP art. 29), según esta última equivalencia para efectos de  la  dosificación de la pena. En consecuencia, las penas para los delitos contra  el  patrimonio  económico  deben  aumentarse  de  una tercera parte a la mitad,  cuando  el  hecho  se cometa sobre una cosa cuyo valor fuere superior a cien mil  pesos  en  términos  de  valor  adquisitivo del año 1981, equivalentes a 18.83  salarios mínimos legales mensuales.”   

37 6.  O6 % equivalente  mil doscientos doce pesos ($ 1.212., 00).   

38  Resultado de la operación aritmética consistente en  dividir $ 13.867.861,68 entre $ 566.700 s.m.lm.v para el año 2012.   

39  Radicación  2008-00338-00  correspondiente  a  la  Sala  Penal  de  Descongestión del Tribunal Superior de  Buga.      

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *