39059(27-06-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                    

Magistrado Ponente:  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado    Acta    No.    239   

          Bogotá  D. C., veintisiete (27) de junio  de dos mil doce (2012)   

VISTOS:  

Decide   la  Sala  sobre  el  impedimento  manifestado  por  el  doctor  JOSELY  GÓMEZ  GRANADOS, Magistrado de la Sala de  decisión  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca.   

ANTECEDENTES  

1.-  El  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  Adjunto  de Cundinamarca, tramitó  proceso  penal  contra  NORVEY  PALACIOS  MARÍN  y  otros  por  los  delitos de  concierto   para   delinquir   y   hurto  de  hidrocarburos,  dentro  del  cual,  con  sentencia  del  25 de  noviembre de 2010, adoptó las siguientes decisiones:   

1.1.-  Decretó  la  nulidad  parcial de la  resolución   de   acusación   en  relación  con  el  delito  de  hurto   de  hidrocarburos  por  indebida  calificación,     en  consecuencia,  dispuso  la  ruptura  de  la  unidad  procesal y la devolución del  asunto  a la Fiscalía para que se realizara la nueva calificación.   

1.2. Absolvió a HENRY MARÍN ROJAS, ALFONSO  JIMÉNEZ  y  OMAR  GÓMEZ  VALERO  de  los  cargos  formulados  por el delito de  concierto para delinquir; y   

1.3.  Condenó  a  REMBERTO TARÓN FORTICH,  WILLIAM  JAIRO  TORRES  GONZÁLEZ,  NORVEY PALACIOS MARÍN, YURANI FLÉREZ (sic)  ARRIETA,  ALEXANDER  BRAVO  ROJAS,  EDUAR JOSÉ RONDÓN HERNÁNDEZ, JUAN ALBERTO  SANMIGUEL   MUÑOZ  y  GUSTAVO  ADOLFO  CARDONA  CARDONA,  por  el  punible  de  concierto  para  delinquir.   

2. La sentencia en mención fue apelada por  algunos defensores y el Ministerio Público.   

3.  Del  recurso de alzada conoció la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  integrada por los Magistrados  JOSELYN  GÓMEZ  GRANADOS, quien actuó como ponente, ISRAEL GUERRERO HERNÁNDEZ  y  EDWARD ENRIQUE MARTÍNEZ PÉREZ, colegiatura que mediante decisión del 19 de  septiembre  de  2011  revocó  el  numeral primero del fallo apelado, ordenándole  al  juzgado  A  quo emitir la sentencia acorde con la acusación de la fiscalía  respecto  al hurto de hidrocarburos, y lo confirmó en  todo lo demás.   

4.  El  Juzgado  Primero Penal del Circuito  Especializado  Adjunto  de Cundinamarca, en cumplimiento de los dispuesto por el  Tribunal,  profirió  el  31  de octubre de 2011 la nueva sentencia, mediante la  cual  absolvió  a  ALFONSO JIMÉNEZ y HENRY MARÍN ROJAS, y condenó a REMBERTO  TARÓN  FORTICH,  WILLIAM JAIRO TORRES GONZÁLEZ, NORVEY PALACIOS MARÍN, YURANI  FLÉREZ  ARRIETA,  ALEXANDER  BRAVO  ROJAS, EDUAR JOSÉ RONDÓN HERNÁNDEZ, JUAN  ALBERTO  SANMIGUEL  MUÑOZ  y  GUSTAVO  ADOLFO CARDONA CARDONA, por el delito de  hurto de hidrocarburos.   

5.  La  sentencia  fue  recurrida  por  los  defensores  de  algunos  de  los  procesados,  razón por la cual, el asunto fue  repartido  nuevamente  a  la  Sala conformada por los Magistrados JOSELYN GÓMEZ  GRANADOS  (ponente),  ISRAEL  GUERRERO  HERNÁNDEZ  y  EDWARD  ENRIQUE MARTÍNEZ  PÉREZ.   

6.  El  29  de marzo de 2012, el Magistrado  sustanciador  registró  proyecto  manifestando  el  impedimento  conjunto de la  Sala,  el cual fue discutido el 18 de abril siguiente, sin que fuera acogido por  los   demás   integrantes   de   la   Colegiatura1.   

7. Por tal motivo, el doctor JOSELYN GÓMEZ  GRANADOS,  mediante  auto  del 10 de mayo del año que transcurre y con apoyo en  la  causal  6ª  del  artículo  99  de  la Ley 600 de 2004 (sic), manifiesta su  impedimento  para  conocer  del  presente  asunto,  al  considerar  que al haber  actuado  como  ponente en la decisión proferida por la Sala el 19 de septiembre  de  2010  (entiéndase 2011) respecto del delito de concierto para delinquir, ya  emitió   un   “juicio   precedente,  de  fondo  y  trascendente,  con relación a los mismos hechos y acopio de medios de carácter  suasorio,  respecto  de  los cuales los acusados REMBERTO TARÓN FORTICH, NORBEY  PALACIOS  MARÍN, YURANI FLÉREZ ARRIETA, ALEXANDER BRAVO ROJAS y GUSTAVO ADOLFO  CARDONA    CARDONA,    están    acusados    por   el   delito   de   hurto   de  hidrocarburos”.   

8.   Los   Magistrados   ISRAEL  GUERRERO  HERNÁNDEZ  y  EDWARD  ENRIQUE  MARTÍNEZ PÉREZ, acorde con lo dispuesto por el  artículo  103  de  la Ley 600 de 2000, no comparten el criterio expuesto por su  compañero  de  Sala,  dado  que,  en  la  primera  oportunidad  que esa Sala de  Decisión  se  ocupó del asunto, lo hizo únicamente en relación con el delito  de  concierto para delinquir y la nulidad decretada, sin  que  se  hubiese  adentrado  en  el  estudio  de los elementos que configuran el  delito  de  hurto  de  hidrocarburos  ni la responsabilidad de los acusados, por  tanto,  el  impedimento manifestado por el magistrado disidente no es aceptado y  con  apoyo en recientes pronunciamientos de la Corte,  mediante  auto  del  14 de mayo último remitieron el  expediente a esta Corporación para definir lo pertinente.   

CONSIDERACIONES  

1.   De   conformidad   con  el  inciso  segundo  del artículo 103 del Código de Procedimiento  Penal,  Ley 600 de 2000, la Corte Suprema de Justicia es competente para definir  el  incidente propuesto, pues se trata de un impedimento que no fue aceptado los  magistrados de la Sala Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca.   

2.    Las  instituciones  de  los  impedimentos  y  las  recusaciones  están  taxativamente    contempladas   en   la   Constitución2   y   la  ley3  para  la  preservación  y defensa del  derecho  a ser juzgado por funcionarios imparciales, alcanzando la categoría de  derecho  fundamental  porque  hace  parte del derecho a un proceso con todas las  garantías  y  previsto  así  mismo  en  el  artículo  10  de  la Declaración  Universal  de Derechos Humanos como en el artículo 14.1 del Pacto Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos  de  New  York4.   

A    este   respecto,   la   reiterada  jurisprudencia  de  la  Sala ha señalado  que  el ejercicio de la declaración  de   impedimento,   en   tanto   constituye  un  mecanismo  para  garantizar  la  imparcialidad  de  quienes  administran  justicia,  no  puede  estar  sujeto  al  capricho  de los funcionarios judiciales, sino que se encuentra ligado de manera  inevitable     a     la    taxatividad  de  sus  causales,  lo que significa que nadie puede acudir a la  analogía  ni  a la extensión de los motivos expresamente señalados por la ley  en    aras    de    sustentar    su   procedencia5.   

El principio de  imparcialidad   consagrado   en   la   ley  procesal  establece   que  las  decisiones  deberán       tomarse       siguiendo  criterios  objetivos,  es  decir  desinteresados  o  desapasionados,  sin  dejarse llevar por influencias  de  otras  opiniones,  prejuicios  o  bien  por  razones que de alguna manera se  caractericen  por  no  ser apropiadas, y se  materializa  a  través  de  una  serie  de  causales de orden  objetivo  y  subjetivo  orientadas  a  que  la  actividad  del juez esté guiada  siempre por el imperativo  de   establecer  con  ecuanimidad  la  verdad  y  la  justicia,  garantizando  a  las  partes,  terceros  e  intervinientes las formas  propias de cada juicio. Sobre el particular, ha dicho la Sala:   

“Ese deber de  imparcialidad  está  íntimamente ligado con los institutos de los impedimentos  y  las recusaciones. Por ello se reprocha la actuación del funcionario judicial  cuando  aun  a  pesar  de  encontrarse  inmerso  en causal de impedimento, no lo  declara,  o no admite una recusación debidamente fundada. En ese orden, el juez  que  esté resolviendo sobre un determinado caso debe acercarse a su resolución  sin  estar  condicionado por apreciaciones precedentes a raíz de su relación o  contacto  previo  con  el  objeto  del  proceso.  De manera que si en pretérita  oportunidad  ha  evaluado  y  emitido  pronunciamiento  sobre  el  fondo  de  un  determinado  asunto  que  implique identidad de situación fáctica y partes, le  está  vedado  conocer  posteriormente  sobre  el  mismo, so pena de lesionar el  principio de imparcialidad.   

La  neutralidad  y  ecuanimidad  que deben  regir  sus  actuaciones  puede  quebrarse  tanto por motivos subjetivos como por  motivos  objetivos.  Los  primeros  que  nacen de la relación que tiene con las partes del proceso, y los  segundos  que  surgen  del  contacto  con  el  objeto  del proceso. Pero  no cualquier contacto con la situación fáctica o jurídica  conduce  a  comprometer  su  objetividad.  Una interpretación de esa naturaleza  entorpecería  la  labor  de  administración  de  justicia  y  terminaría  por  aniquilar  la  intervención  judicial.  Es  preciso  constatar que en efecto el  funcionario  ha  prefijado  conceptos en torno al fondo del asunto que examina o  ha  proferido  decisiones sustanciales sobre el mismo, que le impidan resolverlo  o    revisarlo   con   transparencia”6(énfasis  agregado).   

3.  Como en el  presente  caso,  el  Magistrado  que rehúsa conocer del asunto invoca la causal  6ª    del    artículo    99    de   la  Ley  600  de 2000, específicamente  en  lo concerniente a que  el  funcionario  “hubiere  participado  dentro del  proceso…”,  bajo  el argumento que al haber emitido la sentencia  del  19  de  septiembre de 2011 respecto del delito de concierto para delinquir,  podrían  afectar  la  imparcialidad,  ecuanimidad y equilibrio que como juez de  segunda    instancia    debe   tener,   pues   considera   que   “ya  emití  un  juicio  precedente, de  fondo  y  trascendente,  con relación a los mismos hechos y acopio de medios de  carácter  suasorio,  respecto  de  los  cuales  los  acusados  REMBERTO  TARÓN  FORTICH, NORBEY PALACIOS  MARÍN,  YURANI  FLÉREZ ARRIETA, ALEXANDER BRAVO ROJAS y GUSTAVO ADOLFO CARDONA  CARDONA,  están  acusados  por  el delito de hurto de hidrocarburos”,  se torna indispensable auscultar  el  contenido  y  alcance  de  esa  manifestación,  con  el fin de adoptar la decisión que corresponda.   

En  efecto,  el  doctor  JOSELYN  GÓMEZ  GRANADOS  ha  manifestado  hallarse  impedido  para  conocer  de  la  apelación  interpuesta  contra  la sentencia del 31 de octubre de 2011, mediante la cual el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  Especializado  Adjunto  de  Cundinamarca  condenó  a  NORBEY  PALACIOS  MARÍN y OTROS a la pena principal de 72 meses de  prisión  y  multa  equivalente  a  1.000  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes,  por  el delito de hurto de hidrocarburos, declaración que fundamenta  básicamente  en  que,  ya  había participado dentro  del     proceso,    puesto    que,    en   su   condición   de  Magistrado  integrante  de  misma  Sala  de Decisión del Tribunal de Cundinamarca que ahora  pretende  asumir el conocimiento de este asunto, participó en la emisión de la  sentencia  de  segundo  grado  del 19 de septiembre de 2011, mediante la cual se  resolvió  la  impugnación  formulada  contra  la  sentencia  dictada  el 25 de  noviembre  de  2010  por  el  mismo  juzgado  especializado  y contra los mismos  procesados, por el punible de concierto para delinquir.   

Lo  anterior,  en  razón  a  que  el juez  a   quo   al  proferir  la sentencia inicial, es decir la calendada el 25 de  noviembre  de  2010, sólo lo hizo frente al delito de concierto para delinquir,  puesto  que,  respecto  del  hurto  de  hidrocarburos  declaró  la  nulidad por  indebida  calificación  y  dispuso la ruptura de la unidad procesal.  Esta  decisión,  la  relativa a la  nulidad,  fue  la que revocó el Tribunal a través de su pronunciamiento del 19  de  septiembre  de  2011 y que al ordenarle al juzgado de conocimiento dictar la  sentencia  acorde con la acusación de la fiscalía dio lugar a la sentencia por  el delito de hurto de hidrocarburos, y que es objeto de apelación.   

4.      Resulta      incuestionable la decisión de la Sala  Dual  del  Tribunal  Superior de Cundinamarca de no aceptar la manifestación de  impedimento  del  Magistrado GÓMEZ GRANADOS para sustraerse del conocimiento de  este  asunto,  porque,  cuando  el  artículo  99-6  de la Ley 600 de 2000, hace  alusión  al antecedente relacionado con que el funcionario haya “participado  dentro  del proceso”, no  basta  para  su  configuración  que el funcionario la enuncie vaga, genérica y  abstractamente;  no  es  suficiente  que  se  limite a manifestar que participó  dentro  del  proceso  o haga cualquier otra análoga aseveración. Es necesario,  por   lo  menos,  que  precise  los  actos  concretos  de  su  actuación  y  la  trascendencia  de  los  mismos  que  ineludiblemente  deben  tener  relación  directa  con  los  aspectos  fundamentales  que  se debaten en el proceso, puesto que no toda participación,  así  esta  tenga  algunos  nexos  con  cuestiones  que posteriormente atraen el  examen  judicial,  puede  implicar per se   una   anticipada  visión  del  caso  o  una  apreciación  que  reste   libertad   de  análisis   u   objetividad   para  decidir;  en  consecuencia,  “no   todo  escrúpulo,  incomodidad  o  inquietud  espiritual  del  juzgador basta para separarlo del conocimiento de un  determinado                  asunto7.   

Además  de  lo  anterior,  es  necesario que la causa del impedimento sea real, es decir, que  verdaderamente  exista,  pues  resulta  insuficiente  la  sola  afirmación  del  funcionario  que  se  declara  impedido,  para  apartarse  del  conocimiento del  asunto,  ha dicho reiteradamente la Sala8.   

5.  Frente a la  causal  6ª  de  impedimento,  la  Corte de manera reiterada ha precisado que no  siempre  que  el  funcionario judicial haya participado en el proceso, se genera  causal  de  impedimento,  puesto  que,  dicha  participación  debe  ser  de tal  intensidad,  que  de  manera  indubitable  se  pueda predecir la parcialidad del  juez.   

“La expresión  “participado”,  no  debe  tomarse  en  forma textual, literal ni aislada del  contexto  procesal  penal,  pues  de aceptarse así, se llegaría a extremos que  escapan  a  la  finalidad  de  salvaguarda  de la imparcialidad contenida en las  normas relativas a los impedimentos y recusaciones.   

Piénsese,  por  ejemplo,  que el Tribunal  Superior  conociese  apelaciones  sucesivas  de diferentes autos emitidos por el  Juez  Penal  del  Circuito  dentro  del  mismo  proceso;  bajo  tal supuesto, la  participación  de los magistrados es innegable, pero ninguna razón existe para  aceptar  un  impedimento,  sin  argumentación  específica  de  respaldo.   También  habrían  participado  ya  los  magistrados  que  conocen  por vía de  apelación  de  la  providencia  que niega la práctica de una prueba o del auto  que  se  abstuvo  de  declarar una nulidad; pero esa intervención en el proceso  nada  dice  por sí misma de un pretendido impedimento para conocer después, en  segunda instancia, la apelación contra el fallo de primer grado.   

En  especial, cuando se produce la ruptura  de  la  unidad  procesal, por allanamiento a cargos, total o parcial, de todos o  parte  de  los  implicados,  o  por  otras  circunstancias  que  la  generen, la  necesaria  participación  de los funcionarios judiciales (jueces y magistrados)  en  el  proceso  original integrado como una unidad, o en los procesos derivados  del  anterior con ocasión de la ruptura de esa unidad, no debe invocarse sin la  fundamentación     correlativa     como     causal     de     impedimento    ni  recusación.   

En efecto, así como no es motivo objetivo  de  impedimento,  que  el  funcionario  judicial “haya manifestado su opinión  sobre  el  asunto materia del proceso” (numeral 4° del artículo 56 de la Ley  906   de   2004),  tampoco  se  erige  en  causal  objetiva  ni  automática  de  impedimento,  que  el  funcionario  judicial  “hubiere  participado dentro del  proceso” (numeral 6°, ibídem).   

En tratándose de impedimento, es necesario  que  en cada caso particular y concreto los funcionarios judiciales –jueces  y  magistrados-  expliquen  cuáles  son  las  razones  por  las cuales su imparcialidad, su ecuanimidad, su  independencia  o  su  equilibro  podrían  afectarse  frente  a  cada uno de los  implicados, por el hecho de haber participado ya en el proceso.   

El género de argumentación que se exige,  incluye  especificar  las  circunstancias  o  condiciones  en  que se produjo la  participación  del  funcionario  judicial en el proceso original o en alguno de  los  procesos  derivados por la ruptura de la unidad procesal; y si la actividad  del  Juez  –individual o  colegiado-  se  extendió  ya  a  la  valoración  de elementos probatorios o de  información  susceptible  de  convertirse en prueba, se precisa indicar cómo y  de  qué  manera  las apreciaciones anteriores inciden en el ánimo del juzgador  al  conocer  el  asunto  en  ocasiones  posteriores,  frente  a  cada uno de los  implicados o situaciones concretas por resolver.   

Las instituciones jurídicas de impedimento  y  recusación  se  vinculan  inescindiblemente  al principio constitucional del  debido  proceso, en su amplia concepción garantista; pero no a la manera de una  presunción  peyorativa  sobre los funcionarios judiciales, respecto de quienes,  por  el  contrario,  se  presume su imparcialidad; presunción que, sin embargo,  puede  desvirtuarse  cuando  a  ello  hubiere lugar, siendo indispensable que el  interesado  suministre  los  elementos  subjetivos que cimentan tal pretensión,  pues   como   los   motivos  que  eventualmente  podrían  conspirar  contra  la  imparcialidad,  ecuanimidad,  equilibrio,  etc.,  a  menudo  pertenecen al fuero  interno  de  las  personas,  la  corporación llamada a dirimir el incidente -en  este  caso  la  Sala  de Casación Penal- debe ser enterada de aquellos motivos,  para   que   pueda   determinar  si  en  realidad  se  encuentra  ante  un  juez  subjetivamente  incompetente, por haber emitido juicios anticipados o ser sujeto  de  prevenciones que comprometan de antemano su criterio, al punto que alguna de  las    partes    pudiese    resultar    perjudicada   o   favorecida”9       (destaca       la  Sala).   

6.  Revisada  la decisión adoptada por el  Tribunal  Superior  de  Cundinamarca  el  19  de  septiembre de 2011, en la que  actuó  como ponente el doctor JOSELYN GÓMEZ GRANADOS, mediante la cual revocó  la  nulidad  decretada  por  Juzgado  Primero  Penal  del Circuito Especializado  Adjunto  de  Cundinamarca  y  confirmó la condena de los aquí acusados, por el  delito  de  concierto  para  delinquir,  refulge que ningún aspecto fundamental  relacionado  con  el hurto de combustibles fue objeto de análisis y valoración  en  dicha providencia, como acertadamente lo afirman los otros magistrados de la  Colegiatura,  puesto  que contrario a lo afirmado por el funcionario que rehúsa  el  conocimiento  del  asunto, en la providencia señalada en punto del hurto de  combustibles  y ante la inconformidad de la parte civil con la nulidad decretada  por el juzgado de conocimiento, el Tribunal dijo lo siguiente:   

“Sobre  ese  aspecto,  la  Sala  en  punto  a  pronunciarse sobre la censura planteada por el  apoderado  de  la  parte  civil,  estima  que resulta preciso analizar que en el  fallo  acometido  por  vía  de la apelación, se detalló además que no podía  decirse  que  se  proyecte  alguna  duda  en  torno  a  que  el petróleo de uso  exclusivo  de  ECOPETROL,  hallado  en  los  carros cisterna de placas AHE-375 y  SUC-094,  tenía  como  destino las instalaciones de FREMAR LTDA., puesto que no  solamente  dichos  automotores  se  encontraban  en inmediaciones de esa planta,  sino  que  precisamente  los  conductores  ALIRIO  MARTÍNEZ  y EXPEDITO GUEVARA  VESGA,  en  sus  indagatorias dilucidaron cualquier interrogante al respecto, al  aceptar   que   en  efecto  los  crudos  iban  para  esa  compañía”  (folios  39  y  40  fallo  de segunda instancia).10     

Luego de destacar el Tribunal la diferencia  entre   el   tipo   penal   de   hurto   y   el   de  receptación  –calificación  jurídica  propuesta  por  el  juzgado- concluye que “está demostrado en  el  informativo  que  a  través  de  las  firmas  INALPET,  FREMAR  e INCART se  pretendía  la  comercialización  de combustible hurtado del Oleoducto del Alto  Magdalena.  Circunstancia que puede concluirse habida consideración que con las  experticias  a  que  fueron sometidos los crudos hallados en instalaciones de la  planta  de  FREMAR  LTDA. de Funza (Cund.), se estableció que esos combustibles  procedían  del  citado  oleoducto”, por lo tanto,  desestima  la decisión del juzgado de decretar la nulidad de la calificación y  la  ruptura  de  la  unidad  procesal,  en  consecuencia la revoca, sin entrar a  emitir juicios de valor acerca de la conducta de los acusados.   

Resulta    claro   entonces   que   la  “participación” del  Magistrado  GÓMEZ  GRANADOS  en  este  asunto  no esta relacionada con aspectos  fundamentales  de  la actuación, particularmente en lo atinente a los elementos  que  estructuran  el  punible  de  hurto  de  hidrocarburos  y menos aún con la  responsabilidad  de  los  acusados,  por  lo  que al  evaluar   el   nivel  de  compromiso  de  la  imparcialidad  del  magistrado que participó  el  dicha Sala de Decisión, no se  aprecia  afectada  en lo más mínimo; máxime cuando  no  se indica por parte del funcionario que manifiesta el impedimento cómo y de  qué  manera  las  apreciaciones  anteriores inciden en su ánimo al conocer del  asunto  en  esta  oportunidad,  o  cómo  la  imparcialidad que como criterio de  justicia  debe  guiar  al juzgador en la apreciación objetiva de las pruebas en  cualquier circunstancia se ve alterada, en su caso concreto.   

Además,  como  para  la  separación  del  conocimiento  del  asunto es menester verificar en el  caso  concreto,  si  la  participación del  funcionario  representa  un verdadero compromiso que puede ir  en   desmedro   de  la  imparcialidad    suya    o   de   la   confianza   de   la   comunidad   en   su  actuación,    y    siendo    que    ello   no   se   acreditó,   se  hace  imperioso    declarar    infundado    el     impedimento     puesto     a  consideración  por  el  Magistrado  JOSELYN  GÓMEZ  GRANADOS.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA DE CASACIÓN PENAL,   

  RESUELVE   

         1.             Declarar        infundado  el impedimento manifestado por el Magistrado JOSELYN  GÓMEZ  GRANADOS  de  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Cundinamarca, por  tanto no se le separa del conocimiento del presente asunto.   

         2.  Contra  ésta decisión no procede  recurso  alguno,  por  expreso  mandato  del  artículo  111  de  la  Ley 600 de  2000.    

         3.   Devuélvase   el  expediente  al  tribunal  de  origen.    

        Comuníquese y Cúmplase   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ      LUIS     BARCELÓ  CAMACHO                   FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                                                                     MARIA      DEL      ROSARIO      GONZÁLEZ  MUÑÓZ     

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO                            JULIO    ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA    

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Folios    12    y    13   cuaderno   original   del  Tribunal.   

2  Constitución Política, artículos 209 y 13.   

3  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley  600  de  2000,  artículo  99;  similar  regulación trae el artículo 56 de la Ley 906 de 2004.   

4  Auto del 8 de septiembre de 2008, radicación 30424.  En   el  mismo  sentido  auto  del  19  de  febrero  de  2009,  radicado  31039.   

5  Auto  de  29  de  febrero de 2008, radicación 29189,  entre otros.   

6  Sentencia  de 18 de junio  de 2008, radicación 29252, entre otras.   

7  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,  auto   de  noviembre  11  de  1994.  En  similar sentido Cf. Auto del 18 de abril de 2012, radicado 37865.   

8  Corte   Suprema   de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, radicación 16947,  auto del 19 de julio de 2000.   

9  Auto  de  13  de junio de 2007, radicado 27497. Punto de vista reiterado en auto  del 19 de mayo de 2010, radicado 34157.   

10  Folios    112    y    113   cuaderno   original   del   Tribunal   Superior   de  Cundiunamarca.     

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