38912(09-05-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 38912  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 176  

Bogotá,  D.C.,  nueve (09) de  mayo de dos mil doce (2012)   

V   I   S   T   O  S   

La  Sala  resuelve  la  admisibilidad de la  demanda   de   casación   presentada   por   la   defensora   de   Luis        Ángel        Mosquera        Vargas       y   José   Bravo   Lozano,  contra  la  sentencia  del  9  de  diciembre  de  2011,  dictada por el Tribunal Superior de  Bucaramanga,  por medio de la cual confirmó la proferida por el Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de la misma ciudad, el 9 de septiembre del mismo año, que  los  condenó  como coautores de la conducta punible de fabricación, tráfico y  porte de armas de fuego o municiones.   

  H   E   C   H   O  S   

El  juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“El   día   29  de  octubre  de  2005,  aproximadamente  a las 15:56 horas, en la Avenida 60 con calle 147 del barrio La  Cumbre  del   Municipio  de  Floridablanca,  personal  de  policía  de  la  Estación  de  ese  municipio,  previa  información  telefónica  que había un  sujeto  realizando  disparos acudieron al sitio, encontrando a los señores LUIS  ÁNGEL   MOSQUERA   VARGAS  y  JOSÉ  BRAVO  LOZANO  al  lado  del  Conjunto  en  construcción      denominado      ‘Construcciones    FENIX’,  portando  el  primero,  una  escopeta  calibre  20  mm  con  dos  cartuchos  y el segundo, una escopeta calibre 16 mm, sin permiso para su porte o  tenencia,  por  lo  que fueron dejados a disposición de la autoridad competente  junto con las arma referidas”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Por  los  anteriores hechos, la Fiscalía General de la Nación, el  7  de  marzo  de  2006,  profirió resolución de acusación contra Luis        Ángel        Mosquera        Vargas       y   José   Bravo  Lozano  por  el  delito de fabricación, tráfico y porte de armas de fuego  o  municiones,  providencia  que  al ser recurrida fue confirmada el  25 de  junio de 2007.   

2.  El  expediente pasó al Juzgado Segundo  Penal  del  Circuito  de Bucaramanga que, el 9 de septiembre de 2011, condenó a  Luis    Ángel    Mosquera    Vargas   y  a  José  Bravo  Lozano  a  la  pena principal de 12 meses de prisión y a las accesorias de  inhabilitación   para   el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  y  privación  del  derecho a la tenencia y porte de armas por el mismo lapso de la  privativa   de   la   libertad,   como  coautores  de  la  conducta  punible  de  fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o municiones.   

3.  Apelado  el  fallo  por el defensor, el  Tribunal  Superior de Bucaramanga, el 9 de diciembre de 2011, lo confirmó en su  integridad.   

Contra  la  anterior  decisión, la defensa  técnica interpuso recurso de casación.   

L  A      D E M A N D A     D E    C A S A C I Ó N   

Con  base  en  la  causal tercera, presenta  un sólo reproche contra la  sentencia,  a  través  del cual acusa al Tribunal de haber dictado sentencia en  un  juicio  viciado  de  nulidad  por “violación al  derecho  de  defensa,  al  omitirse en forma ostensible por la primera instancia  uno  de  los  requisitos  sustanciales  que debe garantizarse en toda sentencia,  cuál  es  la  motivación  en  donde  se  debe  indiscutiblemente  analizar los  alegatos  de  los  sujetos  procesales,  en  el  caso concreto el de la defensa,  quebrantándose   así   flagrantemente   este  derecho   fundamental   de   la  defensa  y  las  garantías  sustanciales  que  se  derivan  de  ellas,  como  es  el  derecho de contradicción y la doble  instancia”.   

Aduce  que se vulneraron los artículos 170  de la Ley 600 de 2000 y 55 de la Ley 279 de 1996.   

Comenta que no basta con que el juzgador se  limite a indicar los medios de   

prueba  que  sustenta  la  legalidad  del  proceso,  sino que es imperativo analizar y valorar los elementos de convicción  en  los  cuales  se  edificó  el  juicio  de  responsabilidad,  “y    analizar    los   alegatos   presentados   por   los   sujetos  procesales”.   

Acota que la segunda instancia reconoció la  “gran  falencia  en  que  incurrió  la  primera al  omitir  los  argumentos  defensivos”,  para lo cual  señala  las hipótesis que motivaron la decisión del juzgado, las cuales en su  sentir,  son  bastantes  breves,  incurriéndose  en  un  error  in  procedendo.   

Reitera que se evidencia una falta absoluta  de  motivación  en  la  providencia  de primer grado al analizar los argumentos  expuestos  por  la defensa, “por más que la segunda  instancia   quiera   menguar   esta   vulneración   flagrante   al  derecho  de  defensa”.   

Aduce que la defensa no tuvo oportunidad de  controvertir   los   argumentos   del  juzgado,  precisamente  por  el  desatino  denunciado,  lo  que  llevó  a  que  se  avasallara  el  principio  de la doble  instancia.   

Por lo expuesto, solicita a la Sala casar la  sentencia  impugnada  y,  por lo tanto, declarar la nulidad de todo lo actuado a  partir de la sentencia de primera instancia.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  De  conformidad  con  lo previsto en el  artículo  205  de  la  Ley 600 de 2000, que rige esta actuación, al recurso de  casación se accede de dos maneras, a saber:   

a)  La  ordinaria,  que  procede contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 años; y   

b)  La  excepcional, que procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena  privativa  de  la libertad igual o inferior a 8  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

En  el  evento que ocupa la atención de la  Corte,  fácil resulta advertir que sólo procedía la casación excepcional, en  la  medida  en que la conducta punible por la que fue condenado el procesado, la  pena  privativa  de  la  libertad  no  supera los ocho años a que se refiere el  citado artículo 205 de la Ley 600 de 2000.   

En efecto, el artículo 365 de la Ley 599 de  2000,  contempla  el  tipo  penal  de fabricación, tráfico y porte de armas de  fuego  o  municiones,  reglando una pena privativa de la libertad de 1 a 4 años  de prisión.   

De  otro lado, la jurisprudencia de la Sala  también  ha  sostenido,  de  manera  incansable,  que  cuando  de  la casación  excepcional  se  trata,  el  demandante  debe exponer así sea de manera sucinta  pero  clara  qué  es  lo  que  pretende con el recurso, teniendo como norte que  solamente  procede para el desarrollo de la jurisprudencia o para garantizar los  derechos fundamentales.   

En tratándose del primer punto, esto es, el  desarrollo  de  la  jurisprudencia, el casacionista debe mencionar en la demanda  si  con  la  impugnación de la sentencia de segunda instancia persigue unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina, ora para abordar un tópico  aún  no desarrollado, precisando la manera en que la decisión solicitada tiene  la  utilidad  simultánea  de  brindar  solución al asunto y a la par servir de  guía a la actividad judicial.   

Y,  respecto  de  la  protección  de  los  derechos   fundamentales,   el   libelista  está  obligado  a  desarrollar  una  argumentación  lógica  dirigida  a  evidenciar el desacierto, siendo imperioso  que  demuestre  el  desconocimiento  de  una garantía por quebrantamiento de la  estructura  básica  del  proceso  o por violación de un derecho fundamental, e  indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el  derecho invocado y su  concreto conculcamiento con la sentencia.   

2. En el supuesto que ocupa la atención de  la  Sala,  se  colige  que el demandante no cumplió los anteriores parámetros,  habida  cuenta  que  omitió  dar  las  razones  por  las  cuales acudió a esta  impugnación  extraordinaria, esto es, para la unificación de la jurisprudencia  o protección de la garantía de los derechos fundamentales.   

3.  La  anterior falencia sería suficiente  para  inadmitir  la  demanda.  Sin  embargo, también se avizora que el reproche  igualmente  incumplió los presupuestos de lógica y debida fundamentación para  su admisibilidad.    

En  efecto,  la Sala ha puntualizado que si  bien  la  acreditación  de  esta  causal  de casación es menos exigente que la  demostración  de  las otras, lo cierto es que impone al demandante proceder con  precisión,   claridad  y  nitidez  a  identificar  la  clase  de  irregularidad  sustancial  que  determina la invalidación, plantear sus fundamentos fácticos,  indicar  los  preceptos  que  considera  conculcados  y expresar la razón de su  quebranto,  especificar  el  límite  de  la  actuación  a partir de la cual se  produjo  el  vicio,  así  como  la  cobertura  de  la  invalidez, demostrar que  procesalmente  no existe manera diversa de restablecer el derecho afectado y, lo  más   importante,  evidenciar  que  la  anomalía  denunciada  tuvo  injerencia  perjudicial  y  decisiva  en  la  declaración de justicia contenida en el fallo  impugnado  (principio de trascendencia), dado que este recurso extraordinario no  puede   fundarse   en   especulaciones,  conjeturas,  afirmaciones  carentes  de  demostración o en situaciones ausentes de quebranto.   

De  igual  manera, la Corporación ha dicho  que  cuando  se  acude a la nulidad por ausencia de motivación de la sentencia,  el  demandante  está  en  la  obligación  de  demostrar  uno cualquiera de los  siguientes  vicios:  (i) que el fallo carece totalmente de motivación; (ii) que  siendo  motivado,  es  dilógico  o  ambivalente;  (iii)  que  su motivación es  incompleta;  o  (iv)  que  la  motivación  es aparente o sofística1.     

Esto     es,    la    “ausencia   absoluta  de  motivación  se  configura  cuando  no  se  precisan  las razones de orden probatorio y jurídico que soportan la decisión;  la  motivación  es  ambivalente  cuando  contiene  posturas contradictorias que  impiden  conocer  su   verdadero  sentido;  y, será precaria o incompleta,  cuando  los  motivos  que  se  exponen no alcanzan a traslucir el fundamento del  fallo”2.   La   motivación   es   aparente  o  sofística,   cuando  se  desconocen  “pruebas  que  objetivamente  conducen a conclusiones diversas”, de  modo  que  se  socava  la  estructura fáctica y jurídica del fallo3.   

En  el  asunto  analizado,  el libelista no  indicó  a  cuál  de  los  mencionados defectos de motivación hace referencia.  Pareciera  que  aludiera  al primero, pues insistentemente aduce que el fallador  de  primer  grado  olvido resolver los argumentos defensivos, en cuanto a que no  motivó  la  credibilidad  dada  a los elementos probatorios demostrativos de la  responsabilidad de los procesados.   

Sin  embargo, del propio sustento del cargo  surge  que,  en  realidad, el desacuerdo de la demandante con la sentencia no es  porque  ésta carezca de  motivación, sino por el grado de estimación que  el  sentenciador  le  asignó  a  las  pruebas,  lo  cual  constituye una simple  discrepancias  de  criterios,  frente  a este punto, sin que constituya vicio en  orden a ser postulado en sede casacional.   

De  todas  formas,  vale  indicarle  a  la  libelista  que  el  punto  propuesto  en  esta  sede,  igualmente  fue objeto de  pronunciamiento por el Tribunal, advirtiendo:   

“En síntesis, antes que la configuración  de  un  vicio  sustancial  fundamentado en una ausencia de motivación, que vale  decir  no  existe  en  la  dimensión  que  plantea  la  impugnación, porque el  cognoscente  aunque  muy  brevemente  aludió  a la estructuración completa del  tipo  penal  investigado,  analizó los medios de prueba que fueron allegados al  expediente,  estudió si la conducta además de ser típica, realmente lesionaba  algún  bien  jurídico  tutelado,  e  incluso  consideró  que no se encontraba  probada  la  existencia  de causal de exculpación que permitiera exonerar a los  procesados  del  reproche  social,  para  finalmente  dar  breve respuesta a los  sujetos  procesales  del  por  qué se accedió a su petición, en el caso de la  Fiscalía,  y  cuáles  fueron  los  motivos  para  no  hacer  lo  mismo con las  deprecadas  por  la  apelante,  como  se  lee  en  los aportes finales del fallo  censurado;  lo  que  se evidencia, es que la real intención de la recurrente no  es  otra que enfrentar sus opiniones personales y subjetivas, a las conclusiones  del  fallo acusado que no dio crédito a su postura de antijuridicidad material,  al  considerar  que,  por  el  contrario,  la  conducta  sí era antijurídica y  culpable  y,  en  consecuencia,  el  correcto  proceder  era  emitir un fallo de  carácter condenatorio”.   

Así  las  cosas, deviene necesariamente la  inadmisión de la demanda.   

Resta  señalar  que  no se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado  o  dentro  de la actuación se viola derechos o  garantías  de  los  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga  superar  los  defectos  del  libelo  para decidir de fondo, según lo dispone el  artículo 216 de la Ley 600 de 2000.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada por la defensora de  Luis    Ángel    Mosquera    Vargas   y   José   Bravo   Lozano,  por  lo  anotado en la motivación de  este proveído.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Cópiese,   comuníquese   y   cúmplase.  Devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO             FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ           

Excusa justificada  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                                                 LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                                                       JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Sentencia del 18 de julio de 2007, radicación 26255.   

2 Auto  del 28 de febrero de 2006, radicación 24783.   

3  Sentencia del 22 de mayo de 2003, radicación 29756.     

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