38905(30-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

APROBADO ACTA No. 128-  

Bogotá,  D.C.,  treinta (30) de abril de dos  mil trece (2013).   

ASUNTO  

Se   resuelve  el  recurso  de  reposición  formulado  por  el  defensor  de Luis Francisco Herrera  García contra el auto del 10 de diciembre de 2012, en  virtud  del  cual  esta  Sala  de  Casación  inadmitió la demanda de revisión  presentada.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL1   

1. Los hechos se consignaron así en el fallo  de primera instancia:   

“Se tiene que en este Departamento [Norte  de  Santander]  luego de la desmovilización de las AUC, casi de manera paralela  empezó   a   delinquir   una   banda   emergente   de  delincuencia  organizada  autodenominada   AGUILAS   NEGRAS,   integrada   por  excombatientes  de  grupos  paramilitares,  estableciendo  como centro de actividades la ciudad de Ocaña (N  S)   y   algunos   municipios  integrantes  de  esa  provincia,  dedicándose  a  extorsionar  a  Alcaldes,  comerciantes  y  transportadores, además de ejecutar  actividades   de  narcotráfico,  asesinato  selectivo  de  personas,  amenazas,  incluso,  prohibiendo  el  desplazamiento  de  los  habitantes en un determinado  horario.”   

2.  Luis  Francisco  Herrera  García  fue  vinculado  a  la investigación  mediante   indagatoria   y,  en  compañía  de  Raúl  Prada  Lamus2, se le llamó a  juicio   por  la  comisión  del  punible  de  financiación  del  terrorismo  y  administración   de   recursos   relacionados   con   actividades  terroristas.   

3.  El  25  de  agosto de 2010, finalizada la  audiencia  pública,  el Juzgado 2° Penal del Circuito Especializado Adjunto de  Descongestión  de  Cúcuta  profirió  sentencia,  en  la  cual  condenó a los  procesados  a  13  años  de prisión y multa de 1.300 salarios mínimos legales  mensuales  vigentes;  al  tiempo  que les negó la suspensión condicional de la  ejecución  de  la  pena  y  la prisión domiciliaria3.   

4.  El fallo fue apelado por los defensores y  el  11  de  abril  de  2011  el  Tribunal  Superior  de ese distrito judicial lo  confirmó4.   

5.  El  defensor  de  Prada  Lamus  interpuso  recurso  de  casación,  que fue concedido, y, por auto del 28 de septiembre del  mismo    año5,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte Suprema de Justicia  inadmitió la demanda correspondiente.   

6.  El  apoderado  judicial  de  Herrera  García, amparado en la causal 3ª  del  artículo  220  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 20006,   presentó  demanda  de  revisión,  aduciendo  que  existe  prueba  nueva  que establece la  inocencia del condenado.   

Sostuvo  que  los  fallos  se  soportaron  en  informes  militares  y  de policía y en las demás diligencias realizadas, pero  de   esas   pruebas  se  deduce  lo  contrario  a  lo  judicialmente  declarado.   

Reprochó la afirmación del Tribunal, según  la  cual en sus primeras declaraciones Arlex Osorio González y Breiner José De  la  Hoz  Quintero  mencionaron  conocer a su defendido,  y  cuestionó  varios  de  los  elementos  probatorios  allegados   al   plenario,  así  como  el  auto  por  el  cual  se  inició  la  instrucción,    todo    para    intentar   dar   credibilidad   a   la   prueba  sobreviniente.   

Refirió  no  buscar la reapertura del debate  probatorio  sino  demostrar  que  con la prueba nueva surge con claridad que las  consideraciones  hechas  por  los  juzgadores estuvieron erradas. Dicho elemento  –aclaró-  es  creíble y  verdadero  frente  a  los  testimonios  recibidos, y se trata de la declaración  juramentada  rendida por Breiner José De la Hoz Quintero, en la cual manifiesta  que   Luis  Francisco  Herrera  García  es  inocente  de  los cargos que se le imputaron, que no lo conoce y  que  lo aseverado durante el proceso penal fue amañado, mentiroso y obedeció a  una promesa de ofrecimiento de dinero.   

LA    PROVIDENCIA  RECURRIDA   

En  el  auto  objeto  de  disenso  la  Sala  inadmitió la demanda de revisión bajo los siguientes argumentos:   

El  libelo  no cumple con la totalidad de los  requisitos exigidos en el artículo 222 de la Ley 600 de 2000.   

Los  planteamientos  del  actor  se dirigen a  continuar    con    el   debate   probatorio,   y   la   prueba   aducida   como  “sobreviniente”  carece de la calidad y la virtualidad exigidas para quebrar  la cosa juzgada del fallo condenatorio.   

El  relato  hecho por Breiner José De la Hoz  Quintero  solo  sirve  para  ratificar  algo  que  dentro  del proceso penal fue  considerado,  esto  es,  su  retractación, a la cual los falladores le restaron  credibilidad  tras  considerar  que  en  ella se reflejaba un claro interés por  favorecer  a  los  entonces  acusados  –Herrera  García  y  Prada  Vargas-  y  no  tenía  la  entidad suficiente para dejar sin valor lo narrado por aquél en las  primeras salidas procesales.   

En  consecuencia, la manifestación hecha por  el  señor  De  la  Hoz  Quintero,  traída  en  sede  de revisión, no tiene la  capacidad   de   desvirtuar   la   responsabilidad   delictiva  de  Herrera  García  porque  su  contenido es  similar  al de la rectificación que dentro del proceso penal hizo el testigo, y  que  fue  descartada  por los juzgadores, máxime cuando existen otros elementos  probatorios que sirvieron de fundamento para la condena.   

EL RECURSO  

El   apoderado   judicial  de  Herrera  García afirma que se ha cometido  un  injusto  contra su representado y, aunque es respetuoso de la jurisprudencia  relacionada  con  la  causal  tercera  de  revisión,  su demanda cumple con los  requisitos de forma y fondo para ser admitida.   

Reitera que la prueba aportada por él no fue  controvertida  durante  las  instancias,  porque  no  se  supo  de  ella, lo que  impidió  a  los  jueces  conocer  la  verdad  real,  toda vez que se le dio una  interpretación    diferente,    tal    como    lo   señaló   en   su   libelo  introductorio.   

En  su  criterio,  la declaración de Breiner  José  De  la  Hoz Quintero contiene un hecho nuevo, no debatido ni considerado,  pues  en  su interrogatorio nunca se refirió a Herrera  García,    porque  no lo conocía, y ello se demuestra con la prueba que anexa.  Además,   existían   muchos  “luchos”  (cita  jurisprudencia  de  la  Sala  relacionada  con  la prueba y el hecho nuevo en el régimen procesal previsto en  la Ley 906 de 2004).   

Los  informes,  la  versión  del indiciado y  demás  elementos  probatorios no “guardan relación  alguna  con  el  señor  LUIS  FRANCISCO HERRERA GARCIA; por lo que una vez más  reitero  la inocencia de mí (sic) y se conceda lo pretendido sea admitida está  (sic)       Acción       de       Revisión”7.   

El  relato  de De la Hoz Quintero  se  ubica  dentro  de  la  categoría de  información  legalmente  obtenida  como  medio  de  prueba  y  cumple  con  los  requerimientos  del  numeral  3 del artículo 222 de la Ley 600 de 2000, por ser  prueba nueva o sobreviniente.   

Refiere   que   durante  la  actuación  su  representado  no  fue identificado, no existieron cargos directos en su contra y  menos  se  debatieron  hechos similares a los de la prueba nueva traída en sede  de  revisión,  la  cual  deja  claro  que  aquél no cometió los hechos que se  investigaron.   

Recuerda  el  daño  que ocasionan los falsos  positivos,  y  considera  que  el elemento probatorio aportado podría modificar  sustancialmente el fallo condenatorio.   

Asegura  que existe el mínimo de persuasión  exigido,  en cuanto se trata de una declaración legalmente obtenida, conducente  y  coherente,  que  no  se  aportó  a  tiempo  y que desvirtúa los testimonios  desviados y mentirosos.   

CONSIDERACIONES  

1. El propósito del recurso de reposición es  que   el   funcionario  judicial  que  ha  emitido  la  providencia  cuestionada  –en este caso la Corte- la  revise  y  corrija  los  posibles  errores  de orden fáctico o jurídico en que  hubiese  podido  incurrir,  para  que,  de  considerarlo  pertinente,  proceda a  revocarla, reformarla o adicionarla.   

Por  manera  que  quien  a él acude tiene la  carga    de    exponer,    de    manera    clara   y  precisa,  las  razones  jurídicas  que  lo impulsan a  pensar  que  la  Sala  plasmó  reflexiones  o  decisiones  injustas, erradas, o  imprecisas;   y   de   sustentar   con   suficiencia  los  motivos  por los cuales esos argumentos le causan  un   agravio   injustificado   al   sentenciado   y  deben  ser  reconsiderados.   

La           claridad  implica  que  la argumentación  tenga  un  hilo  conductor que permita comprender el contenido del escrito y las  razones         de        la        inconformidad;        la        precisión   envuelve  la  necesidad  de  indicar  puntualmente  cuál es el error de orden fáctico o jurídico en que se  incurrió,  y  la suficiencia  conlleva  a  que el juicio argumentativo sea capaz, por sí solo, de convencer a  la    Sala    de    revocar    su    auto    y    dar    inicio    al   trámite  correspondiente.   

2. El memorial presentado en esta ocasión no  reúne  los  presupuestos  descritos,  porque el actor no hace cosa distinta que  reiterar  los argumentos expuestos inicialmente sin que haga reproche directo en  contra  de  los  argumentos  que  sirvieron  de  fundamento  para  inadmitir  su  demanda.   

2.1.  La  causal  invocada  para sustentar su  pretensión  de  revisión  fue la tercera:  el  surgimiento de hechos o pruebas nuevas no conocidas al tiempo  de   los   debates,   que   establezcan   la   inocencia   del  condenado  o  su  inimputabilidad.   

Para dar curso a una demanda por ese motivo es  necesario  que  el  libelista demuestre que, en realidad, los hechos que revelan  las  pruebas  no  fueron  objeto de pronunciamiento por parte de los falladores,  esto  es,  que  estuvieron  ajenos, extraños al debate jurídico agotado en las  instancias.  Por  manera  que  si  la  Corte  constata  que  los  jueces sí los  conocieron  y  que  emitieron su criterio sobre los mismos, no podrá admitirla.   

Así mismo, no basta con afirmar que la prueba  o  el  hecho son novedosos, como en esta oportunidad lo hace el recurrente, sino  demostrar  cómo  tienen  la  virtualidad de romper con la certeza que condujo a  los  falladores  a  proferir  las  sentencias  cuestionadas. Esto es, generar un  grado  mínimo  de  persuasión  de  que  el  condenado  es  inocente o sobre su  inimputabilidad.   

2.2.  El  demandante no esbozó razón alguna  dirigida  a  desvirtuar  el  verdadero  soporte  de  las sentencias, ni señaló  cómo,  con  la  prueba  nueva  que  pretendía hacer valer, el juzgador habría  restado valor a aquél.   

Nótese que el fundamento básico de la Corte  para  no  dar  curso a su libelo consistió en que los hechos que se pretendían  esgrimir  como  novedosos  fueron  conocidos  durante  el  debate surtido en las  instancias,   por   lo   que   no   se  evidenciaba  el  carácter  ex  novo  exigido por el legislador y por  la jurisprudencia.   

En  efecto,  el  profesional  expresa  que la  declaración   rendida  por  Breiner  José  De  la  Hoz  Quintero  –la   que   adjunta-  cumple  con  los  presupuestos  de  la  jurisprudencia  para  ser considerada como nueva y que los  hechos  son  nuevos.  Y,  al  margen  de  la  indebida  conjunción  hecha en su  memorial,  porque  no  es  explícito  en manifestar si lo que daría lugar a la  revisión  de  las sentencias es una prueba o un hecho nuevos, lo cierto es que,  como  bien  lo  expresó  la  Sala  en  el  auto  objeto de cuestionamiento, ese  elemento  no  goza  del matiz de novedoso porque  durante  el  proceso penal que controvierte, el señor De la  Hoz  Quintero  se  retractó  de  las  imputaciones  hechas  en  su declaración  inicial,  y  ese  arrepentimiento  fue  examinado y apreciado por los falladores  para,  finalmente, descartarlo y dar credibilidad a lo expuesto en la primigenia  ocasión.  Fue  así  como la Corte, en el proveído del pasado 10 de diciembre,  citó   el  aparte  pertinente  del  fallo  en  el  que  el  Tribunal  hizo  tal  evaluación8, luego de lo cual concluyó:   

“Por consiguiente, la manifestación hecha  por  el señor De la Hoz Quintero, que se trae en sede de revisión, no tiene la  capacidad   de   desvirtuar   la   responsabilidad   delictiva  de  Herrera  García  porque su contenido es  similar  al de la retractación que dentro del proceso penal hizo el testigo, la  que   fue   descartada   por   los   juzgadores”9.   

Ahora bien, en relación con la existencia de  varias  personas  apodadas  “luchos”  -afirmación con la cual el demandante  intenta   sacar   avante   su  tesis  de  que  Herrera  García  no fue plenamente identificado-, la Corte, en  el   auto   impugnado,   dejó   claro   que   los  falladores  advirtieron  esa  circunstancia,  pero,  no  obstante, concluyeron que con las pruebas obrantes se  demostraba  la  plena  responsabilidad  penal  de  Luis  Francisco           Herrera          García10  en  los hechos que se investigaron.   

Así  las cosas, no se repondrá la decisión  de inadmitir la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.  NO REPONER  la providencia recurrida.   

Segundo. Contra esta  decisión no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase  

GUILLERMO  ANGULO  GONZÁLEZ   

Conjuez  

            

ALFONSO  DAZA  GONZÁLEZ   

Conjuez  

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ Magistrada             

GUSTAVO ENRIQUE MALO  FERNÁNDEZ   

Magistrado  

WILLIAM MONROY VICTORIA  

Conjuez  

            

RICARDO POSADA MAYA  

Conjuez  

HUGO  QUINTERO  BERNATE   

Conjuez            

YESID   REYES  ALVARADO   

Conjuez  

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO   

Magistrado  

NUBIA  YOLANDA NOVA GARCÍA   

Secretaria  

    

1  Se  extractan de las copias aportadas con la demanda.   

2  Vinculado como persona ausente.   

3  Folios 29 a 42.   

4  Folios 22 a 28.   

5  Folios 211 a 220.   

6  “Cuando  después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos  o  surjan  pruebas,  no  conocidas  al  tiempo de los  debates,    que    establezcan    la    inocencia    del    condenado,    o   su  inimputabilidad”.   

7 Folio  282 del expediente.   

8 Folio  11 del auto de la Sala.   

9 Folio  12 Id.   

10  Folio 13 Id.     

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