38847(18-07-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO  PONENTE   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

APROBADO ACTA Nº. 261-  

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de julio de dos  mil doce (2012).   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

De  acuerdo  con lo advertido en el auto que  inadmitió  la  demanda  de casación presentada por el defensor de Luis   Romero  Romero,  de  manera  oficiosa  se  pronuncia  la Corte  frente  a  la  sentencia  de  segunda  instancia proferida por la Sala Penal del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Bogotá el 15 de febrero de 2012,  que  confirmó  la emitida el 9 de septiembre de 2011 por el Juzgado Sexto Penal  del  Circuito  con funciones de conocimiento de la misma ciudad y lo condenó en  calidad  de  autor  responsable de los delitos de fraude procesal, obtención de  documento  público  falso  en  concurso homogéneo, estafa agravada en grado de  tentativa y concierto para delinquir.   

SITUACIÓN    FÁCTICA    Y    ACTUACIÓN  PROCESAL   

1.  El  14  de  junio  de  2006  Luis  Romero  Romero adquirió dos pólizas  de  seguro de vida de la Compañías Mapfre Colombia y Colseguros, cuyos amparos  contratados  por  fallecimiento por cualquier causa y enfermedad grave fueron de  $99.000.000   y  $49.500.000  y,  $70.000.000  y  $35.000.000,  respectivamente,  designando  como  beneficiarios  a  su esposa Fraidy Milena Marín Gómez e hijo  Luis        Alejandro       Romero       Marín1.   

El 27 de octubre del mismo año, a través de  apoderada,  la  señora  Marín  Gómez, hizo las reclamaciones respectivas ante  las  compañías  aseguradoras  por  muerte  de  su esposo, para lo cual aportó  registro  civil  de  defunción  de  la Notaría Primera de Bogotá expedido con  base  en  un  certificado  de  defunción  suscrito por el médico Freddy Quispe  Aruquipa de la localidad de Alto (Bolivia).   

Las  aseguradoras  se  negaron a autorizar el  pago  porque advirtieron algunas inconsistencias en la celebración del contrato  y  la  presunta muerte del tomador, razón por la cual instauraron la respectiva  denuncia  penal2.  Por  su  parte,  la  mencionada dama, en calidad de beneficiaria,  inició  ante  el  Juzgado  23  Civil  del Circuito de Bogotá proceso ejecutivo  encaminado a lograr el cumplimiento de los contratos de seguros.   

2. Previa autorización de los Jueces 65, 21,  62   y   39   Penal   Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías  de  Bogotá3,  en el municipio de Florián (Santander), el 30 de octubre de 2010  se   dio  captura  a  Luis  Romero  Romero,  quien  se  identificó  con  el  nombre  de  Luis  Riveiro Gómez  Ropero.   

3.  Ante  el Juzgado Trece Penal Municipal de  Bogotá,   al   día   siguiente,   se  legalizó  la  captura  de  Romero  Romero y la Fiscal 242 Seccional de  esta   ciudad4  le  imputó  las  conductas  punibles  de  obtención de documento  público  falso5,  estafa  agravada en concurso homogéneo, concierto para delinquir  y  fraude  procesal (artículos 288, 246 y 247, 340 y 453 del Código Penal). En  la  misma  diligencia  se  le  impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva     en    establecimiento    carcelario6.   

4.  El  29  de  noviembre  del mismo año, la  Fiscal  242  Seccional  presentó  escrito  de  acusación  por  los  delitos de  obtención  de  documento  público  falso (en concurso homogéneo en calidad de  autor),  concierto  para delinquir, estafa agravada en la modalidad de tentativa  y  fraude  procesal,  estos  tres,  como  coautor y los dos últimos en concurso  homogéneo   (artículos   288,   246,  247.4,  27  y  453  de  la  Ley  599  de  2000)7.   

5. El 13 de enero de 2011, ante el Juez Sexto  Penal  del  Circuito  con funciones de conocimiento de Bogotá, se llevó a cabo  la   formulación   de   acusación   conforme   a  los  términos  del  escrito  respectivo8.   

6.      Surtida      la     audiencia  preparatoria9  y  concluido  el juicio oral, el funcionario judicial expresó que  el    sentido    del    fallo    era   condenatorio10.   

7.  Mediante sentencia del 9 de septiembre de  2011,  el  juez de conocimiento condenó al acusado por los injustos endilgados,  a  la  pena  principal  de ciento treinta y siete (137) meses de prisión y a la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas   por   el  término  de  ocho  (8)  años11.   Además,  dispuso  darle  cumplimiento  al  acápite  de  otras determinaciones12  y  le  negó la suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria13.   

8.  Recurrido  el  fallo por el defensor, fue  confirmado  parcialmente  por  la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá en  sentencia  del  15  de  febrero  de  2012  con  la  modificación consistente en  absolver  al  procesado  del  delito  de concierto para delinquir e imponerle la  pena     de     119     meses     de     prisión14.   

9.  La  defensa técnica interpuso el recurso  extraordinario          de          casación15   y  presentó  la  demanda  respectiva   dentro   de   la   oportunidad   legal16.   

10.  Mediante  auto del pasado 31 de mayo, la  Sala  de  Casación Penal inadmitió la demanda correspondiente y dispuso que en  firme  esa  decisión  y  cumplido  el  trámite  de  insistencia,  regresara el  expediente  al  despacho  del  Magistrado  Ponente  para  emitir pronunciamiento  oficioso     acerca     de     la    posible    vulneración    de    garantías  fundamentales.   

CONSIDERACIONES  

1.  Inadmitida  la  demanda  promovida por la  defensa  técnica  y vencido en silencio el término para agotar el mecanismo de  insistencia,  la  Corte se centrará exclusivamente en el tema enunciado en auto  del  31 de mayo del año que cursa, esto es, en verificar si el Tribunal omitió  readecuar  la  pena accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas,  como  consecuencia  de la absolución por la conducta  punible  de  concierto para delinquir, pese a que hizo  lo   propio   respecto   de  la  sanción de prisión.   

2.  Como  se  reseñó  en la síntesis de la  actuación  procesal,  Luis  Romero Romero   fue   sentenciado  en  primera  instancia  en  calidad  de  autor  responsable  de los delitos de fraude procesal, obtención de documento público  falso  en concurso homogéneo, estafa agravada en grado de tentativa y concierto  para  delinquir,  a  la  pena  principal  de  137  meses  de prisión y multa en  cuantía  de  200  salarios mínimos legales mensuales vigentes y a la accesoria  de  8  años  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones  públicas.   

Sin embargo, al desatar la alzada el Tribunal  lo  absolvió  por  la  última  de las infracciones penales mencionadas, lo que  significaba  para  el encartado la consecuente reducción punitiva, misma que en  efecto  se  realizó  respecto  de  la pena privativa de la libertad, no así en  cuanto hace a la sanción accesoria.   

En  realidad,  se  tiene  que  atendiendo  la  gravedad  de  las  conductas punibles, la participación plural de personas y la  intensidad  del  dolo,  el A quo impuso al enjuiciado setenta y cinco (75) meses  de    prisión    por    el    delito    de    fraude    procesal   –el que se tuvo como infracción base-,  veinte  (20)  meses por el de obtención en documento público falso en concurso  homogéneo,  veinticuatro  (24)  por  el  de estafa agravada tentada y dieciocho  (18) por el de concierto para delinquir.   

Al  excluir el Ad quem la responsabilidad que  el  juez  unipersonal  le  había  atribuido  a  Romero  Romero  por  el delito de concierto para delinquir, le  rebajó  los  dieciocho  (18)  meses que por ese injusto le había impuesto el A  quo, para dejar la pena en 119 meses de prisión.   

Pero,  además,  el  sentenciador  plural fue  expreso  en  señalar  que  dicha  reducción  también  comprendía la sanción  accesoria. Estas fueron sus reflexiones:   

“Como  se  ha  indicado  y lo deja ver el señor defensor, en el caso que nos ocupa se está en  presencia  de un concurso de delitos; hay probabilidades de la existencia de una  asociación  en  ese  sentido  pero  no  hay  prueba  alguna  que establezca esa  permanencia  ni  ese  ingrediente  del  tipo  dirigido a la comisión general de  delitos  que  es  lo  que distingue el concierto y en esas condiciones se impone  solventar  la  incertidumbre  a favor del acusado y por esa vía absolver por el  delito de concierto para delinquir.   

En ese orden de ideas y como quiera que por  éste   comportamiento  se  aumentó  la  pena  en  18  meses  de  prisión,  al  confirmarse  la sentencia de primera instancia, habrá  que  descontarse  ese  valor  punitivo  y comprenderlo  también   en   la   pena  accesoria”.  (Subrayas y negrillas fuera del texto original).   

No  obstante lo anterior, el Tribunal omitió  hacer  el  descuento  correspondiente  a  la  sanción  accesoria  en  la  parte  resolutiva  de  la  sentencia  de  segunda  instancia y únicamente procedió de  conformidad respecto a la pena privativa de la libertad.   

Así  las  cosas,  se  impone  restablecer la  vigencia  del principio de legalidad y readecuar la pena accesoria, para lo cual  es  del  caso  verificar  el  criterio empleado por el juez de primer nivel para  tasar este tipo de sanción.   

Al  respecto,  auscultado  el fallo de primer  grado  se  observa que al juez de conocimiento le bastó señalar que la pena de  inhabilitación  para  el  ejercicio de derechos y funciones públicas sería de  ocho (8) años, sin ninguna otra consideración.   

Sigue entonces readecuar la pena accesoria con  base  en  la  de  prisión  fijada  por  el  Ad  quem  y  para  ello  basta  determinar  a  qué  proporción  corresponde  los  18  meses que fueron disminuidos por la absolución del delito  de  concierto para delinquir, aplicándose para tal fin una regla de tres simple  con   el   quantum  de  la  sanción  impuesta  en  primera  instancia.  Efectuada la operación aritmética  respectiva,  se obtiene un resultado equivalente a 13.13%, que aplicado a los 96  meses  que  se  fijaron  como  sanción accesoria, se obtiene un resultado de 83  meses  y 12 días, que será el monto que debe descontar el sentenciado por este  concepto.   

En  lo  demás,  el fallo de segundo grado se  mantiene incólume.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

Primero.   Casar  oficiosa  y  parcialmente  la  sentencia proferida por la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Bogotá  el  15  de  febrero  de  2012  en el sentido de imponer a  Luis Romero Romero la pena de  83   meses   y  12  días  de  inhabilitación  para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas.  En  lo  demás,  se  mantiene  incólume.   

Segundo. Contra esta  decisión no cabe recurso alguno.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ  CAMACHO   

            

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO  

MARÍA DEL ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

            

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

            

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Se  precisa  que  previo  a  la  celebración  de  los contratos de seguro, el joven  Romero  Romero, diligenció  la  expedición  de  su  cédula  de  ciudadanía  y  del  pasaporte  y contrajo  matrimonio  con  Fraidy  Milena  Marín  Gómez y reconoció como su hijo a Luis  Alejandro Romero Marín.   

2  De  esta   manera,   se   supo  que  el  22  de  septiembre  de  2006,  Luis   Romero   Romero  ingresó  a  la  Clínica   Complejo   acompañado   de   Leonardo  Flórez  Sierra,  por  cuanto  supuestamente  había sufrido un accidente de tránsito a las 23:30 de ese día.  En  este  centro hospitalaria se le diagnosticó conmoción cerebral postrauma a  D.C.,  contusión  de  codo  izquierdo  y  policontuso;  sin  embargo,  al  día  siguiente  fue  dado  de  alta por petición de su acompañante quien asumió la  responsabilidad  frente  al  egreso.  El  mismo  día,  el  señor  Romero  Romero  ingresó  a  la Clínica  Paraná   donde  fue  atendido  por  el  doctor  Freddy  Quispe  Aruquipa  quien  certificó  que  lo recibió en estado de coma, haberle practicado procedimiento  de  reanimación  cardiopulmonar  y  su  posterior  muerte.  Sin  embargo, no se  realizó    autopsia   y   no   hay   constancia   de   la   repatriación   del  cadáver.   

3 Cfr.  folios 4, 26, 30 y 39 de la carpeta.   

4 En el  acta  se  señala que fue a la Fiscal 14 Seccional a quien le correspondió esta  diligencia;  sin embargo, en el escrito de acusación se precisa que lo fue a la  Fiscal 242 Seccional de Bogotá.   

5  Se  aclara  que  el  injusto  realmente  imputado  fue el de obtención de documento  público  falso  y  no  como consta en el acta donde se consignó que fue por el  reato de falsedad en documento público.   

6 Cfr.  folios 44-46 ibídem.   

7 Cfr.  folios 56-58 ibídem.   

8 Cfr.  folio 62 ibídem.   

9 Cfr.  folios 86-88 ibídem.   

10 Cfr.  folios 176-177 ibídem.   

11 En  la  parte  motiva  de  la  providencia se le impuso también la pena de multa en  cuantía de 200 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

12  Consistentes  en cancelar toda medida cautelar impuesta al procesado por el Juez  Penal  Municipal  con  funciones  de  control  de  garantías,  informar  de  la  decisión  al  Juzgado 23 Civil del Circuito de Bogotá, no cancelar el registro  de  defunción  del  enjuiciado  porque  ya  había sido invalidado por orden la  Fiscalía,  oficiar  a  la  Cooperativa de Servicios Exequiales Coosercun y a la  Parroquia  Jesús  de  Nazareno  de Medellín para que corrijan los registros de  cremación  y  del  osario  a  nombre  de  Luis Romero  Romero,  ordenar  a  la  Registraduría  Nacional del  Estado  Civil  que  corrija  la  vigencia  de  la  cédula  de  ciudadanía  No.  1.019.020.430     porque     el    señor    Romero  Romero  no ha fallecido, compulsar copias para que se  investigue  a  Fraidy Milena Marín Gómez y a Leonardo Florez Sierra, si es que  no lo había hecho previamente el ente acusador.   

13  Cfr. folios 182-203 ibídem.   

14  Cfr.  folios  48-70  del  cuaderno del Tribunal. Se precisa que si bien la parte  resolutiva  del  fallo  de  segunda instancia alude al delito de “falsedad  en  documentos”, en realidad  Luis  Romero  Romero  fue  condenado  por el injusto de obtención de documento público falso, en concurso  homogéneo.   

15  Cfr. folio 80 ibídem.   

16  Cfr. folios 92-101 ibídem.     

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