38730(11-12-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  Ponente   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ   

Aprobado acta número 419  

Bogotá,  D.C.,  once de diciembre de dos mil  trece.   

Se decide sobre la admisión de la demanda de  revisión  presentada  por  el  apoderado  judicial del sentenciado Gustavo   Fernández   Rojas,  contra  la  sentencia  en  virtud  de  la  cual  el  Tribunal Superior de Tunja confirmó la  condena  de  208  meses de prisión, que le impuso el Juzgado Penal del Circuito  de Guateque por el delito homicidio.   

ANTECEDENTES  

1.  El  Tribunal  sintetizó  la  situación  fáctica de la siguiente manera:   

“El 3 de enero de  2011  en  la  vereda  Montejo  del  municipio  de  Chinavita  (Boyacá),  Marina  Arévalo,  en  compañía  de  su esposo Gustavo Fernández Rojas, su hija Diana  Yolanda  Fernández  Arévalo  y  Felipe Fernández, primo de Gustavo Fernández  Rojas,  se  dirigieron a la casa de Flor Marina Arévalo Rojas con el propósito  de   reclamarle   por   una   canasta   de   cerveza.   Allí   se  inició  una  gresca  entre Marina Acevedo y Flor Marina Fernández  de  Arévalo  interviniendo  a  favor  de  esta última su hijo Albeiro Arévalo  Fernández  quien  resultó mortalmente herido por proyectil de arma de fuego en  el  tórax  como  consecuencia  de  disparo  que  efectuara  Gustavo  Fernández  Rojas.”   

2.  Con  motivo de la condena y en virtud del  poder  conferido,  el  apoderado  del accionante interpuso demanda de revisión,  con  fundamento en el numeral 3° del artículo 192 del Código de Procedimiento  Penal,  de  conformidad  con  la cual la acción resulta procedente “Cuando  después  de  la sentencia condenatoria aparezcan hechos  nuevos  o  surjan pruebas no conocidas al tiempo de los debates, que establezcan  la inocencia del condenado, o su inimputabilidad”.   

3.  De  esa manera el actor aduce como nuevas  pruebas, las siguientes:   

3.1 Ampliación de la declaración rendida por  Diana  Yolanda  Fernández  Arévalo.  Solicita  que  se  practique esta prueba,  teniendo  en  cuenta  que  el Tribunal tuvo como principal elemento de juicio el  testimonio  de  Flor  Marina  Rojas,  el  cual  no resulta creíble “pues   esta   señora   se  encontraba  enfrentada  físicamente  (agarrada)  con  MARINA  ARÉVALO  FERNÁNDEZ,  por  ende  no  podía ver quién  disparó al occiso Albeiro Arévalo Fernández.”   

Por  contraste,  Diana  Yolanda  Fernández  Arévalo,   agrega   el   actor,  “narró  ante  la  Comisaría  de Familia, cómo el día de los hechos acompañó a su progenitora,  su  padrastro  y  a  su  tío  para  hacerle un reclamo a Flor Marina Fernández  Rojas,  precisando  cuando  Flor cogió del cuello a su mamá, siendo precisa al  sostener  que  en la fecha de los acontecimientos, no vio que Gustavo Fernández  Rojas portara arma.”   

Considera que esta prueba es determinante para  establecer      ‘la  responsabilidad  del  verdadero  autor  del  homicidio,  es  decir, José Felipe  Fernández Parra’   

3.2  El  actor  solicita  igualmente  que  se  escuche  el  testimonio  de  Alexander  Fernández  Arévalo, quien, asegura, le  informó  que  tres  días antes de los hechos, José Felipe Fernández Parra le  manifestó  que mataría a Albeiro, y después de los sucesos se ufanó de haber  cumplido el propósito.   

3.3 Allega, además, un documento que denomina  “Constancia  de  Cumplimiento”,  a  través del cual José Felipe Fernández  Parra   y   Marina  Arévalo  Fernández,  supuestamente,  se  comprometieron  a  contribuir  con los gastos del proceso y la defensa del sentenciado. El escrito,  en  su  criterio,  refuerza  el  testimonio de Alexander Fernández, pues con su  firma   José   Felipe   “está   confirmando   su  responsabilidad  en  los  hechos  materia del proceso, pues no es lógico que se  comprometa  a pagar una suma de dinero si no tuviera ninguna responsabilidad, ya  que  lo  que  se  desprende  de  esa  constancia  es  que  mi  defendido GUSTAVO  FERNÁNDEZ  ROJAS  como  persona  inocente  al  ser  condenado recibe un pago en  dinero  y  visitas,  para que así no comprometa a José Felipe Fernández Parra  quien  es  el  verdadero  autor de los acontecimientos de marras.”   

CONSIDERACIONES  

Reiteradamente  la  Sala ha precisado que la  acción  de revisión no constituye una prolongación del juicio, ni corresponde  a   un   instrumento   ordinario   que   permita   dar   cabida  a  particulares  consideraciones  destinadas a cuestionar declaraciones de justicia que han hecho  tránsito  a  cosa  juzgada  y  que  adquieren  el  carácter  de  definitivas e  inmutables.   

Su fundamento estriba en la posibilidad real  de  lograr  un  fallo  rescindente en orden a remediar la injusticia material en  que  haya podido incurrir la judicatura, cuando quiera que se presente alguno de  los  precisos  motivos  establecidos  en la ley cuya demostración corre a cargo  del  demandante,  en  quien  recae,  también,  la carga de presentar la demanda  acorde con los requisitos legalmente establecidos.   

El      artículo      194  del  Código de Procedimiento Penal  señala  esos  presupuestos  de admisibilidad de la demanda, entre los cuales se  destacan  la  obligación  de  concretar la causal que invoca el demandante, los  fundamentos    fácticos   y   jurídicos   que   la  sustentan,  así como la  relación  de  las pruebas que conducirían a demostrar los hechos básicos de la petición.   

Es  exigencia normativa, igualmente, que con  la  demanda  se  allegue  copia o fotocopia de la decisión de primera y segunda  instancia  con  la  respectiva  constancia  de ejecutoria, proferidas dentro del  proceso cuya revisión se persigue.   

Si  la  acción  se  apoya  en  la  causal  tercera    de   las  previstas    en    el    artículo   192  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  como aquí lo propone el  actor,  tiene dicho la Corte, resulta necesario aportar  con  la demanda elementos de juicio mínimos que denoten las novedades fácticas  o  el  aparecimiento  de  pruebas  no  conocidas al momento de los debates, pero  también  acreditar  la  trascendencia  de  los mismos en el sentido de explicar  qué  se  infiere  de ellos y de qué manera esas nuevas conclusiones inciden en  el  fallo  que  busca revisarse, para demostrar así que la decisión debía ser  distinta a la que se adoptó.   

En  ese  juicio  de  trascendencia  no  debe  perderse  de  vista  que  las  pruebas  novedosas  que  viabilizan  el motivo de  revisión  examinado, serán sólo aquellas que cumplan el objeto de esa causal,  es  decir,  establecer  la  inocencia del condenado o su inimputabilidad, no las  destinadas   simplemente   a   cuestionar  la  legalidad  de  los  elementos  de  convicción   o   la   valoración   que   de   los  mismo  se  realizó  en  el  fallo.   

En  el  asunto analizado, los argumentos del  actor  propenden por prolongar el debate probatorio agotado en las instancias, a  partir  de  una  exposición  fáctica opuesta a la declarada en el proceso y el  señalamiento   de   otra  persona    como   autor  del  ilícito por los cual  fue  condenado  Fernández  Rojas.   

De  esa  manera,  critica  que  la  sentencia  se  fundamente básicamente en el testimonio de Flor  Marina  Fernández Rojas, de quien dice no pudo ver al  autor  de  los  disparos  toda  vez  que se encontraba peleando con Marina    Arévalo,    y    que    los  sentenciadores  no  le  hubieren  conferido  el mismo  valor   probatorio  a  lo  declarado     ante     una    comisaría    de    familia    por    Diana  Yolanda  Fernández,  en  el  sentido  que  el  autor  de  los  disparos  fue José Felipe Fernández Parra; hecho del  que  también dan cuenta el testigo Alexander Fernández Parra y el documento de  compromiso       anexo      al      libelo.   

Las  pruebas referidas carecen de la novedad  requerida  para  dar paso a la revisión, toda   vez   que   con  ellas  el  actor  pretende  revivir  un tema  debatido  en el curso de las instancias, resuelto,  por  lo  demás,  en favor de  José  Felipe  Fernández  Parra, acusado como  coautor  de  la conducta punible de  homicidio,  bajo  el supuesto de haberse encargado de sujetar por el cuello a la  víctima      mientras      que      Gustavo    Fernández le disparaba.   

Al examinar el tema, el a quo, de acuerdo con  las  pruebas  de  la actuación, estableció que José  Felipe  Fernández intervino en la pelea en beneficio de su prima Marina, lo que  a  su  vez  motivó la participación de Albeiro Arévalo Fernández, momento en  el que su tío Gustavo Fernández le propinó dos disparos.   

En ese panorama, puntualizó el sentenciador,  la   prueba   no  indica  que  el  comportamiento  de  José   Felipe   se  haya  dirigido  a  inmovilizar  a  su contendor, para facilitar la acción homicida de  Gustavo.   Por   el   contrario,  conforme  con  la  declaración  de  la  madre  de  la  víctima,  estaban  peleando   y  en  un  momento  en  el  que  quedaron  distanciados  físicamente  sucedieron  los disparos. “De ahí que la acusación  en  ese  aspecto,  en  cuanto  vincula  a  FELIPE  como  coautor de la muerte de  ALBEIRO,   carece   de   total  sustento  fáctico  y  probatorio”, concluyó el sentenciador.   

De esa manera, se advierte sin dificultad que  los  argumentos  de  sustentación  de  la  demanda  y  las  pruebas que propone  el    actor    para  acreditarlos,   no   resultan  novedosos  frente  al  debate  probatorio de la  actuación,    en   la  cual    se   dejó   establecido   que,  en  desarrollo de pelea que sostenían Flor Marina Fernández y  su  hijo  Albeiro  Arévalo,  contra  Marina  Arévalo Fernández y José Felipe  Fernández  Parra,  el autor único del homicidio fue  el  sentenciado  Gustavo Fernández Rojas  quien  sin  mediar acuerdo alguno con Felipe, le disparó en dos  ocasiones a la víctima.   

Las  pruebas  aportadas  por  el  demandante  no  revelan  hechos desconocidos en el curso del  proceso,  ni  modifican  sustancialmente  el  factum  declarado  por  los  juzgadores, por lo que su aporte  carece  de  la  virtualidad  de  derruir  el  juicio  de  responsabilidad que se  concretó  en la sentencia condenatoria. Cuando más, apuntan a controvertir los  pilares   de   la  decisión  reviviendo  hipótesis  plenamente  examinadas  en  el  fallo,  acorde  con  las  cueles  otro  sería  el  autor  del  homicidio,  argumento descartado a través de las pruebas que le  trasmitieron  al  juzgador el conocimiento, más allá de toda duda, respecto de  la   autoría  del  accionante  en  el  ilícito referido.   

En     conclusión,     como  el  libelo  incumple fundamentales exigencias formales para su  admisión,  prescritos en el numeral 3º del artículo 192 y el inciso final del  artículo  194  de  la Ley 906 del 2004, se impone su inadmisión de conformidad  con lo dispuesto por el artículo 195 del mismo estatuto.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  de   revisión   propuesta   por   Gustavo  Fernández  Rojas a través de apoderado judicial.   

Contra  esta  decisión procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                                       FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO       

EUGENIO          FERNÁNDEZ  CARLIER                                       MARÍA                   DEL                  ROSARIO                  GONZÁLEZ  MUÑOZ                         

GUSTAVO       ENRIQUE       MALO  FERNÁNDEZ                            EYDER PATIÑO CABRERA   

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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