38271(07-03-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 38271  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 76.  

Bogotá,  D.C.,  siete  de  marzo  de dos mil  doce.   

V I S T O S  

Con  el  fin de establecer si se reúnen las  exigencias  formales  previstas  en  los  artículos  205 y 212 de la Ley 600 de  2000,  examina  la  Corte  la demanda de casación presentada por el defensor de  MARÍA  EVETTY  HERNÁNDEZ  MAYORGA,  en contra de la sentencia de segundo grado  proferida  por  la  Sala  Penal  del  Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Cundinamarca,  el  27  de  septiembre de 2011, mediante la cual confirmó la que  emitió  el  Juzgado Segundo Penal del Circuito de Girardot (Cundinamarca), el 3  de  marzo  de  2010,  condenando a la mencionada procesada, como responsable del  delito   de   peculado  por  apropiación,  a  las  penas  principales  de 6 años de prisión y multa por el  valor  de $39’759.687.oo, y  a     la    sanción    “accesoria”  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones  públicas por el mismo término.   

H E C H O S  

En   anterior   oportunidad  procesal,  se  consignaron de la siguiente manera:   

“El 19 de noviembre de 1997 la Secretaria  de  Hacienda  de  Girardot  MARÍA  EVETTY  HERNÁNDEZ  MAYORGA,  gracias  a  la  intermediación  de  GESTIONES  FINANCIERAS  LTDA adquirió un CDT constituido a  favor  de  CUPOCRÉDITO  y emitido por la FINANCIERA ARFIN S.A. por valor de 330  millones de pesos, el cual vencía el 16 de diciembre de 1997.   

ARFIN   S.A.   fue   intervenida  por  la  Superintendencia   Bancaria   el   20  de  noviembre  de  1997  y  declarada  en  liquidación,  lo cual generó un detrimento patrimonial en contra del municipio  de  Girardot  por  un  valor de $39.759.687 de pesos (sic), y la pérdida de los  intereses  que  ascendieron  a  la  suma de $235.385.975.oo de pesos (sic), a la  fecha   que   se   efectuó  el  avalúo  por  parte  del  perito  contable  del  CTI.   

Los dineros con que se compró el CDT fueron  sacados   de   la   Secretaría   de   Hacienda   del  rubro  correspondiente  a  salud”.   

ACTUACIÓN PROCESAL RELEVANTE  

Por  los  hechos  anteriores,  la  Fiscalía  Seccional  de  Girardot  (Cundinamarca)  dispuso  la práctica de investigación  previa, el 22 de enero de 1998.   

Con  resolución del 28 de julio de 2000, la  Fiscalía  Tercera  de  la  Unidad Especial de delitos contra la administración  pública  con  sede  en  Bogotá,  ordenó  la  apertura de la instrucción y la  vinculación  de  William  Alberto  Grimaldo  Vergara,  Jairo  Beltrán Galvis y  MARÍA   EVETTY  HERNÁNDEZ  MAYORGA  –Tesorero,  Alcalde  Municipal  y Secretaria de Hacienda de Girardot,  respectivamente-,  quienes rindieron indagatoria los días 12 y 13 de septiembre  del  mismo  año,  en  tanto  que, su situación jurídica fue resuelta el 24 de  noviembre  siguiente,  absteniéndose  el  ente  instructor de aplicar medida de  aseguramiento  a  los  primeros  e  imponiendo conminación a la última, por su  posible  participación  en  el  delito  de  peculado  culposo.   

El  29  de  mayo  de  2001,  fue  igualmente  vinculada  y  oída  en  injurada  María Consuelo Quimbayo Monje, Secretaria de  Gobierno de esa población.   

La medida aseguratoria impuesta a HERNÁNDEZ  MAYORGA  fue  revocada  por  la Fiscalía el 6 de noviembre de esa anualidad, en  aplicación   favorable   de   las   normas   contenidas   en   la  Ley  600  de  2000.   

Clausurada  la etapa sumarial el mismo día,  la  Fiscalía  calificó  su  mérito  el  18  de  julio  de  2002,  profiriendo  resolución  de  acusación  en  contra  de  las sindicadas HERNÁNDEZ MAYORGA y  Quimbayo     Monje,    por    las    conductas    punibles    de    peculado  por  apropiación y peculado   culposo,   en   su  orden,  y  precluyendo la instrucción en favor de los restantes procesados.   

Como  el  19  de  diciembre  siguiente  la  Fiscalía   delegada   ante   el   Tribunal   Superior  de  Cundinamarca  anuló  parcialmente  la  actuación desde el cierre del ciclo instructivo, al igual que  ordenó  la  ruptura de la unidad procesal respecto de la incriminada HERNÁNDEZ  MAYORGA,  la  oficina  instructora  amplió  su  indagatoria el 20 de octubre de  2004,    con    el   objeto   de   imputarle   el   ilícito   de   peculado  por  apropiación,  el cual fue  contenido  en  el proveído resolutorio de la situación jurídica emitido el 13  de    abril    de    2005,    en    el    que    se    abstuvo   de   asegurarla  preventivamente.   

Finiquitada nuevamente la fase investigativa  el  4  de  mayo  de  2005, la Fiscalía Tercera Seccional de Cundinamarca dictó  resolución  acusatoria  el 8 de agosto posterior, atribuyéndole a la sindicada  MARÍA    EVETTY    HERNÁNDEZ    MAYORGA    el    ilícito    de   peculado por apropiación.   

Dicho  proveído  fue  confirmado  por  el  superior,    el    13    de    octubre   de   20051.   

La  fase  del juzgamiento fue asumida por el  Juzgado  Segundo  Penal del Circuito de Girardot, despacho que luego de realizar  las    audiencias    preparatoria    –el  7  de  marzo  de  2006-  y  pública de juzgamiento –en  sesiones del 12 de julio del mismo  año   y   22   julio  y  29  de  agosto  de  2008-2,  dictó  sentencia  el  3  de  marzo  de  2010,  declarando la responsabilidad de la acusada HERNÁNDEZ MAYORGA  en la conducta punible contenida en pliego de cargos.   

Consecuente   con  su  determinación,  el  A  quo  le impuso las penas  principales      y     “accesoria”  reseñadas  en  la  parte inicial de este proveído, la condenó a  pagar     la     suma     de     $39’759.687.oo  por  concepto  de  perjuicios materiales, y le negó los  beneficios  sustitutivos  de  la  suspensión condicional de la ejecución de la  pena y prisión domiciliaria, disponiendo, por tanto, su captura.   

Apelado el fallo condenatorio por el defensor  de  la  procesada,  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Cundinamarca lo  confirmó  íntegramente,  mediante  sentencia  del 27 de septiembre de 2011, la  cual   fue   oportunamente   recurrida   en   casación   por  el  mismo  sujeto  procesal.   

RESUMEN DE LA IMPUGNACIÓN  

Cargo único: violación directa.  

Con  fundamento  en  el  numeral  1°  del  artículo  207  de  la  Ley 600 de 2000, el defensor de MARÍA EVETTY HERNÁNDEZ  MAYORGA  acusa  a  la  sentencia  del  Tribunal por violación directa de la ley  sustancial,  generada  en  aplicación indebida o falso juicio de selección, ya  que    su    defendida   fue   condenada   por   el   delito   de   peculado  por  apropiación previsto en el  artículo  133  del  Código  Penal  de  1980,  cuando  debió  serlo  por el de  peculado  culposo consagrado  en el artículo 137 de la misma codificación.   

En  orden  a  fundamentar  su  censura,  el  casacionista  transcribe  los  preceptos en comento y realiza un recuento de los  hechos  a  partir  de  lo  que se estima probado, referido a la colocación, por  parte  de  la sindicada en su calidad de Secretaria de Hacienda del Municipio de  Girardot,  de  un  CDT  por  el  valor  de  $330.000.000.oo,  para  que generara  intereses como se había hecho en ocasiones anteriores.   

Ya respecto del dolo que se le endilga por no  haber  consultado  previamente con el burgomaestre local, explica que tanto este  funcionario  como  el  tesorero municipal, señalaron que había que diferenciar  entre  gasto  e  inversión,  el  último  de  los cuales puede hacerse sin aval  previo,  “mediante  la interpretación que se le da  al decreto 111 de 1996”.   

No  comparte el demandante, entonces, que se  haya  derivado la mala fe de su representada por el hecho de que al enterarse de  la  intervención  de  la financiera ARFIN, mintiera diciendo que lo hizo con el  consentimiento   del   alcalde,   actitud  que  puede  explicarse  en  el  temor  reverencial  que experimentaba, o para evitar que fuera despedida, dejando claro  que ningún provecho obtuvo de ello.   

Esa mala fe deducida, agrega, también puede  desestimarse  con  el hecho de que ya en el pasado habían invertido en la misma  compañía,  lo  que  descarta que hubiese facilitado la apropiación de dineros  públicos  a  favor  de  un  tercero,  como  lo  es  la  intermediaria Gestiones  Financieras  Ltda., de la cual, dice mas adelante, no se demostró si conocía o  no de la intervención de la Superintendencia.   

Hechas   las  anteriores  precisiones,  el  memorialista     consigna    la    definición    del    vocablo    inferir,  para  asegurar,  acorde  con lo  estipulado  en el artículo 232 del Código Procesal Penal de 2000, que se opone  al  de  certeza, destacando  que  esta  última es la requerida para condenar. Estima, así, que en el evento  del  rubro  no se satisface esta exigencia, toda vez que se hicieron inferencias  y se tomaron decisiones a partir de elucubraciones subjetivas.   

Seguidamente,   el  impugnante  transcribe  jurisprudencia  de  la  Sala y cita doctrinal sobre la configuración del delito  de     peculado    por    apropiación,  con  el  fin  de controvertir algunas conclusiones probatorias de  las  instancias, a partir de su propia percepción de lo arrojado por los medios  de convicción.   

Es así como alude a la motivación que pudo  tener  la  sindicada  al  perpetrar  el  hecho,  el  beneficio económico que la  operación  representaría  para  el  municipio,  la  asiduidad  de este tipo de  negocios,  la  participación en ellos de la intermediaria Gestiones Financieras  Ltda.,  los  valores involucrados, o la ausencia de beneficio económico para su  prohijada.   

Al mismo tiempo, el recurrente critica que la  declaración  de  la acusada haya sido desestimada y no examinada a la luz de la  presunción   de  inocencia,  y  que  el  juzgador  A  quo  haya considerado como regla de la experiencia que  ese  tipo  de  compañías  no  realizan  operaciones bursátiles sin obtener un  margen  de  ganancia,  todo  con el fin de sustentar, a renglón seguido, que su  defendida  obró  de  buena  fe  y  sin  dolo, asi como que nunca tuvo ánimo de  apropiación,  lo  cual  también  se refleja en las actividades que realizó en  procura de obtener el reintegro del dinero.   

Opina,  entonces,  nunca se demostró que el  propósito  de  la  procesada  apuntara  a favorecer a un tercero, motivo por el  cual  debió  considerarse  que  el  delito  tipificado  era  el de peculado  culposo,  pues,  lo  que  aquí  sucedió configura una falta del deber objetivo de cuidado.   

Apenas  enunciado  lo  anterior,  el  censor  transcribe  amplio  apartado  de  precedente  de  la Sala sobre dicha figura, al  final  del  cual  concluye que los presupuestos allí referidos se adecúan a la  presente situación.   

Pide,  por  consiguiente,  que  se  case  la  sentencia  demandada,  con  el fin de inaplicar el artículo 133 del Decreto-Ley  100  de  1980,  para  en  su  lugar  considerar  el  artículo  137  de la misma  normatividad.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Cargo único: violación directa.  

Como   el  libelista  no  cumple  con  las  exigencias  de fundamentación requeridas en esta sede, desde ya anuncia la Sala  que  la  demanda  de  casación presentada a favor de la procesada MARÍA EVETTY  HERNÁNDEZ MAYORGA, será inadmitida.   

Recuérdese   que   a   juicio  del  actor,  los   juzgadores   violaron   directamente   la  ley  sustancial  por  aplicación  indebida  del  artículo  133 del Código Penal de  1980,  dado  que,  la  sindicada  fue  condenada  por  el delito de peculado  por  apropiación,  pese a que  los  hechos se ajustan a la  conducta   punible  de  peculado  culposo.   

En  refuerzo de lo anterior, dedica amplios  apartados    de    su    escrito   a   transcribir   precedentes   de  la  Corte  sobre    la   configuración   del   ilícito       de      peculado  por apropiación y la figura de la  falta  del deber objetivo de  cuidado,    el    primero    acompañado   de   su   particular   examen   de  la  prueba  y  el  segundo  sin         análisis         complementario alguno.   

Plantea,          entonces,   una   indebida  calificación  y  a  partir de esta premisa, postula la aludida violación  directa  de  la  ley  sustancial, apoyado en la causal  primera       de  casación.   

Frente  a  la  calificación  errónea,  la  Corte    ha    significado    que    puede  recurrirse  con  arreglo  en  la  causal tercera –nulidad-,   evento   en   el   cual  debe  demostrarse  que la variación del nomen    iuris    genera   cambio   de  competencia,   o   con  fundamento  en  la  causal  primera,  cuando tal  situación  ya no trasciende a la estructura del proceso, sino  que  a  ello  se  habría  llegado  por  un  error  de  juicio  sobre las normas  jurídicas     (violación    directa),    o    sobre    la    apreciación    probatoria    (violación          indirecta)3.   

Pues bien, en este  caso  el  defensor  dejó de  lado  la  postulación  del  cargo  por  la vía de la  nulidad,  lo  cual  es  acertado  ya que ambos      delitos,     peculado  por  apropiación    y    peculado   culposo,  son  de  competencia  de los Juzgados  Penales  del  Circuito,  de  acuerdo  con  lo  establecido en el numeral 1° del  artículo  77  del  Código  de  Procedimiento  Penal;  ello  no  solo       porque       la            autora        es        una  servidora  pública  que  actuó en ejercicio de sus funciones,  sino  también  en  virtud  de  la  cláusula  general  de  competencia, la cual  determina  que  son dichos funcionarios quienes conocen de los hechos lesivos de  la  administración  pública,  bien  jurídico  protegido  con la tipificación  penal en los dos casos.   

Optó,  entonces,  por  acudir a la causal  primera,  pero  de  manera  desafortunada,  pues,  aunque  la formula como si se  presentase    un    error    de   juicio   en   la  selección de  las  normas  jurídicas, esto es, por  el  sendero  de  la violación directa, la sustenta en yerros en la apreciación  probatoria,  es  decir,  por el de la violación indirecta, aunque sin concretar  de  qué  forma  se  equivocaron  los falladores en su examen probatorio, habida  cuenta  que  entendió que era suficiente con consignar su propia percepción de  lo arrojado por los elementos de convicción.   

De   esta  forma,   se  advierten  patentes   defectos   de   fundamentación,  producto  de  la  confusión   en   la   que   se   halla   el   casacionista,    puesto   que   si   acusa  a  la  sentencia  de incurrir en una violación directa por  aplicación  indebida  del artículo 133  del  Código  Penal  de 1980, debió  tener  en  cuenta  que  la debida argumentación del  cargo  por  esta  vía  exige  que  se  admitan  los  hechos  establecidos en la  sentencia,  los  cuales  no pueden ser objeto de debate, porque la discusión es  de  puro  derecho. A cambio de ello, luego de enunciar el cargo, lanza una serie  de  afirmaciones  conclusivas y valorativas sobre el contenido de algunos medios  probatorios.   

De   ésta   índole   puede  citarse  el  análisis  que  hace  de  los  testimonios  de  los  funcionarios   de   la   administración   municipal  de  Girardot  –alcalde y tesorero-, asi como de la  interpretación  que  se  hace  del  “decreto  111  de1996”, cuyo contenido  nunca  da  a  conocer  el  demandante. O cuando critica que los juzgadores hayan  derivado   la   mala   fe   y   el   dolo   de   su  representada  a partir de varias inferencias que, en  su concepto, se oponen a la certeza legal exigida para condenar.   

En  este  orden de ideas, explica, bajo su  propia     perspectiva,     las    “mentiras”  que  dijo  su  prohijada, lo cual refuerza trayendo a colación lo que la prueba  arrojó   en  lo  concerniente  a  negocios  similares  que  previamente  había  realizado  y  reportaron  algunas  utilidades  para  el  ente  territorial ahora  afectado.   

Así,   apenas   enunciando  que  no  se  tipifica  la  conducta  punible  de  peculado  por  apropiación,   vuelve   a   consignar  su  propio  análisis  de  la  prueba,  aludiendo a tópicos como  la  motivación  que pudo tener la sindicada al perpetrar el hecho, el beneficio  económico  que  la operación representaría para el municipio, la asiduidad de  este  tipo de negocios, la participación en ellos de la intermediaria Gestiones  Financieras  Ltda.,  los  valores  involucrados,  o  la  ausencia  de  beneficio  económico   para   su   prohijada.   Remata   lo   anterior   criticando     la     forma     como    fue    desestimada   la   testificación   de   HERNÁNDEZ   MAYORGA    y    la    manera    como    fue  estructurada   una   regla  de  la  experiencia  que,  en su opinión, no es tal.   

Como si fuera poco, a pesar de que sostiene  que    el    ilícito  tipificado  es  el  de  peculado culposo,  ninguna  consideración  hace  el  respecto, ya que se limita a  postular  que  su  defendida  faltó  al  deber  objetivo  de cuidado, pero para  sustentarlo  apenas  transcribe  precedente  de  la  Sala  sobre  la figura, sin  detenerse  a  analizar  el  planteamiento  jurisprudencial y confrontarlo con el  presente  asunto,  dando  por  sentado,  desde luego  equivocadamente,  que todos los delitos culposos son  iguales.   

Con  esta misma impropiedad, el demandante  omite   transcribir   las   disquisiciones  de  las  instancias,   lo  cual  era  necesario  con  el  fin  de  establecer  de  qué  forma  valoraron la prueba  recaudada   y   determinaron   la   existencia   del   delito   de  peculado por apropiación.   

Un  planteamiento  en  estos  términos,  insiste             la             Sala4,  desconoce la esencia de la  formulación  de  un  cargo  por  violación directa, en la cual el impugnante   no  puede  referirse  al  material  probatorio  de  forma  fragmentaria,  ni menos aún elaborar su propia  versión  en  la  que  valore  y  sopese  desde  un  punto  de  vista diferente,  fijándole  un sentido y grado de convicción que varíe los hechos y, sobre esa  creación  propia,  fundamentar  el  ataque  a  la sentencia, pues esta forma de  elaborar  la  censura no demuestra la comisión de ningún error, sino la simple  manifestación    de    discrepancia    con    la   tesis   elaborada   por   el  Tribunal.   

Aquí  resulta necesario destacar que ese  desacuerdo  con  el  criterio del fallador no está previsto como un motivo para  recurrir  al  recurso  extraordinario  de casación, dado que el fallo proferido  por  el  Ad quem, arriba a  esta  sede  prevalido  de  una  doble  connotación  de  acierto y legalidad que  implica  otorgarle  mayor  validez, no importa cuán profundos puedan asomar las  argumentaciones      en      contrario      del  recurrente, que en estos casos no pasa de constituir  un  típico  alegato  de instancia, completamente intrascendente a los fines del  recurso extraordinario.   

En  la violación directa, se reitera, el  censor  debe  tomar  el  texto  de  la  sentencia  y  sobre  su construcción, sin referirse a los hechos  establecidos,  los cuales debe aceptar a plenitud, mostrar el error de juicio en  que  incurrió  el  sentenciador, fenómeno que no acontece en el evento que nos  ocupa,   en   tanto   que  el  libelista  fundamenta  sus  aseveraciones en su  particular     análisis     de     la  prueba  sin  siquiera  explicar  la  clase   de  error  –de  hecho  o  de  derecho-,  con  desprendimiento de los  razonamientos  y  relaciones  argumentativas  contenidas  en  la  sentencia, por  manera  que  el  ataque  resulta  ininteligible  y,  en consecuencia, se demanda  imperiosa  su  desestimación,  ante  la  falta  de  claridad y precisión en su  indicación, exposición y fundamento.   

Es  lo  cierto,  pues,  que el actor apenas  alcanza  a  mostrar  su  obvia insatisfacción con el resultado del proceso, sin  indicar,  específicamente,  cuál  fue  el  yerro  en  el  que  incurrieron los  juzgadores  y  su trascendencia. Procede, por consiguiente, el anunciado rechazo  de  la demanda  de  casación  presentada  por  el defensor de la sindicada MARÍA  EVETTY HERNÁNDEZ MAYORGA.   

Precisiones finales.  

Si  bien la pena de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  está fijada para el delito de  peculado  por  apropiación  como  sanción  principal,  tanto  en  el artículo 133 del Decreto-Ley de 1980,  como  en  el  artículo  397  de  la  Ley  600  de  2000, el juzgador de primera  instancia la determinó como accesoria.   

Esta  situación irregular, que fue avalada  por  el  Tribunal,  será  corregida  en  esta  oportunidad,  aclarando la parte  resolutiva  de  la  sentencia,  en  el  sentido  de  que la pena en comento debe  entenderse principal y no accesoria.   

Por  último, ha de señalarse que revisada  la  actuación  en  lo pertinente, no se observó la presencia de ninguna de las  hipótesis  que  permitirían  a  la Corte obrar de oficio de conformidad con el  artículo 216 del Código de Procedimiento Penal de 2000.   

En  mérito  de  lo  expuesto, LA  CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

R E S U E L V E  

1.  INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor de la procesada MARÍA EVETTY  HERNÁNDEZ  MAYORGA, conforme  con las motivaciones plasmadas en el cuerpo del presente proveído.   

2.  Aclarar que la  pena  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas,  aplicada en este evento como accesoria, es principal.   

Página  continuación parte resolutiva y firma de los 9 Magistrados   

Casación   N°   38.271   –Inadmite demanda-  

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Cópiese,  notifíquese  y devuélvase a la  oficina de origen.   

Cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                        FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                        MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ  MUÑOZ   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                        LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                         JAVIER   DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Previamente,  el  6  de septiembre de ese año, el funcionario instructor repuso  la  providencia  calificatoria,  en  el sentido de declarar prescrita la acción  penal  en  lo  concerniente  al  delito  de  peculado  culposo.   

2  Varias  vicisitudes  se presentaron en el curso de las mismas, como la decisión  del   juzgado   de  conocimiento  de  cesar  el  procedimiento  a  favor  de  la  incriminada,  la  cual  fue  revocada por la Sala Penal del Tribunal Superior de  Cundinamarca el 30 de julio de 2007.   

3  Sentencia del 27 de mayo de 2004, Radicado N° 21.594   

4 Entre  otras,  providenciasdel  1  de  febrero y 27 de junio de 2007, 3 de diciembre de  2009,  y  9  de  diciembre  de  2010, Radicados 23.541, 27.226, 33.036 y 35.358,  respectivamente.     

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