38266(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Luis  Guillermo  Salazar  Otero   

Aprobado Acta No. 060  

Bogotá, D. C., veintisiete  (27) de febrero de dos mil trece (2013)   

ASUNTO  

Se pronuncia la Sala sobre la viabilidad de la  demanda  presentada  mediante  apoderada  judicial  por  el  condenado OMAR SOSA  MONSALVE,  en  ejercicio  de  la  acción  de  revisión, contra la sentencia de  segunda  instancia  proferida  el  21  de  septiembre  de  2009  por el Tribunal  Superior  de  Bucaramanga,  con fundamento en la causal 3ª del artículo 220 de  la ley 600 de 2000.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN   

En  la  sentencia de segunda instancia fueron  relatados de la siguiente manera:   

“El   día   20   de   marzo   de  2002,  aproximadamente  a  las  8:00 p.m., Rafael Jaimes Torra, entonces Tesorero de la  Subdirectiva  de  Barrancabermeja  del Sindicato de Trabajadores Unión Sindical  Obrera  (USO),  y  su  sobrino  Germán Augusto Corzo, salieron de su residencia  ubicada  en  la  calle  56  No.  21-17  del  Barrio  Torcoroma  del municipio de  Barrancabermeja,  en  el  vehículo  Toyota  Land  Cruiser  de placas EJC-314 de  propiedad  de  la  Empresa Colombiana de Petróleos ECOPETROL, siendo asesinados  instantes   después   por   varios   sujetos  armados  que  se  movilizaban  en  motocicletas,   quienes   dispararon   en   contra   de  Jaime  Torra  y  de  su  sobrino”1.   

El  9  de  marzo  de 2007, el Juzgado Primero  Penal  del  Circuito  Especializado de Bucaramanga condenó, entre otros, a OMAR  SOSA  MONSALVE  como  autor  de  los  delitos de homicidio agravado y sedición,  sentencia  impugnada  por  su  defensor y confirmada el 21 de septiembre de 2009  por  el  Tribunal  Superior  de  esa  misma  ciudad2.   

LA   DEMANDA   DE   REVISIÓN   

Se  fundamenta en la causal 3ª del artículo  220  de la ley 600 de 2000, porque surgen hechos y pruebas nuevas que determinan  la inocencia del condenado.   

Según  la demandante, la prueba que proviene  de  las  mismas  personas  que  ordenaron  y participaron en la muerte de Jaimes  Torra,  esta  tuvo  origen  en  la  guerra  que  sostenían los distintos grupos  armados  al margen de la ley y ejecutada por miembros de las AUC por mandato del  “Comandante            70”.   

Advierte  que  así  se  desprende del relato  hecho  ante  la  Unidad  de Justicia y paz de Bucaramanga por alias “Gavilán”,  en  el  cual alude a los  motivos  y  las  personas  que  participaron  en  el homicidio, señala que SOSA  MONSALVE  era  integrante  de  las  AUC  y  conocía la lista de quienes serían  ejecutados,    sin    que    en    el    comprometa   la   responsabilidad   del  acusado.   

Expresa que como se trata de un desmovilizado  obligado    a    decir    la    verdad,    su   versión   merece   “gran credibilidad”.   

De  otro  lado, manifiesta que Rodrigo Pérez  Alzate   alias   “Julián  Bolívar”  en  su  versión, reconoce que la muerte de Jaimes Torra ejecutada  por  las  autodefensas  bajo  su  mando,  fue  ordenada por su influencia en los  grupos subversivos.   

Igualmente aduce que los partícipes directos  Luis  Fernando  Muñoz  Mantilla  y  Luis  Fernando  Calderón  Calderón, cuyas  declaraciones       “gozan       de       toda  credibilidad”, no hacen mención a la participación  de SOSA MONSALVE en los hechos.   

Conforme con ellas, concluye que el acusado no  determinó  el  homicidio  de  Jaimes  Torra  y  que  el mismo fue ejecutado por  razones  políticas  y  no  económicas  según  se  afirma  en  el  fallo  cuya  rescisión pide.   

CONSIDERACIONES  

De  la revisión se tiene dicho que no es una  impugnación  más  como tampoco es una instancia adicional a las ordinarias que  permita  reabrir  los  debates  jurídico probatorios agotados en la oportunidad  procesal  debida,  sino  un  mecanismo  excepcional  que procede por los motivos  expresamente  señalados  en  la  ley,  en guarda de la seguridad jurídica como  principio  y  fundamento para asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de  un orden justo en el Estado Social de Derecho.   

Cuando se acude a la causal 3ª del artículo  220  de la ley 600 de 2000, es imperativo demostrar que los hechos o las pruebas  que  tiendan a establecer la inocencia o inimputabilidad, no fueron conocidas ni  debatidas  en  el proceso, para dar curso a la demanda mediante la cual se busca  quebrar la res iudicata que ampara al fallo judicial.   

Es  el carácter ex novo, su conocimiento con  posterioridad   a  la  finalización  del  debate  probatorio,  y  su  idoneidad  probatoria  o  fuerza  persuasiva  que  conduzca  a establecer la inocencia o la  inimputabilidad  del  condenado, las que hacen procedente la causal de revisión  citada.   

Tales  presupuestos  no  se  cumplen  en  la  demanda.   En   efecto   las   versiones  de  Wilfred  Martínez  Giraldo  alias  “Gavilán”,   Luis  Fernando           Muñoz          Mantilla          alias          “Chito”  y  Luis  Fernando  Calderón  Calderón  no  son  nuevas,  en tanto fueron oídos en indagatoria en el proceso  adelantado a SOSA MONSALVE.   

En  la  sentencia  de  primera  instancia  se  señala   que  “Aunque  WILFRED  MARTÍNEZ  GIRALDO  hubiese  aceptado  los cargos e intentara librar de responsabilidad a los demás  procesados  su versión no tiene eco para el Juzgado pues denota un interés por  encubrir  a  los  demás,  incluso  al momento de señalar a los otros supuestos  copartícipes  no  aporta datos suficientes de los mismos lo que hace pensar que  son sólo unos amigos imaginarios”.   

Y  en  la  de segunda grado se expresa que su  versión  “no  guarda  coherencia  con  los  demás  medios  probatorios  apreciados  en el sumario, ni genera certeza su dicho, dado  que  no  aporta  datos precisos del lugar donde se celebró la reunión donde se  acordó  la  muerte  de  Rafael  Jaimes  o  acerca  de los demás participantes,  denotando  interés  de  encubrimiento con los otros procesados, y desconoce que  su  vinculación al sumario fue con base en los mismos elementos probatorios con  los    que    fueron    vinculados    los    demás    procesados”.   

En  esas circunstancias, la pretensión de la  demandante  es  la  de  reabrir  un  debate  probatorio  agotado en el escenario  natural,  en  el  cual  ninguna verosimilitud se le reconoció a la versión del  “Gavilán”,  sin  que  ahora  sea  suficiente  su versión en justicia y paz, para que por este hecho y  sólo    por    ello   se   le   reconozca   “gran  credibilidad”.   

Desde esta perspectiva, la revisión no está  establecida  para discutir la valoración probatoria de las instancias y por esa  vía  imponer  la que no fue acogida en ellas, con una versión que sin tener el  carácter   de   nueva  no  hace  más  que  repetir  hechos  rechazados  en  la  sentencia.   

Tampoco son nuevas las afirmaciones de Muñoz  Mantilla  y  Calderón  Calderón, según las cuales SOSA MONSALVE pertenecía a  las  AUC, porque su colaboración con las autodefensas mediante su financiación  y  promoción  quedó  establecida con los testimonios de Harvey Omar Londoño y  Anubia    García,    conforme    lo    concluyera    la    juez    de   primera  instancia.   

Tales  testimonios  ratifican  lo  que  ya se  sabía   en  el  proceso,  lo  mismo  que  la  versión  de  alias  “Julián  Bolívar”  reafirma  que la  muerte  de Rafael Jaimes Torra fue ordenada y ejecutada por las AUC, respecto de  lo cual ninguna duda hubo en el proceso.   

Incluso  el móvil político que con sustento  en  esas  versiones  cita la demanda, fue rechazado en la sentencia en la que se  consideró  con  abundante  prueba  “que los motivos  que  llevaron al asesinato del dirigente sindical fueron de carácter económico  como  acertadamente  lo determinó la juez de primera instancia”, ya  que  el  condenado  por  los  tropiezos  que  la actividad de la  víctima     le     causaba     a     su    empresa,    decidió    “asociarse   con   la   organización   armada   ilegal   de  las  autodefensas  Unidas  de  Colombia, donde militaba su amigo alias Setenta, quien  se  encargó  de  materializar  a  través  de  sus subalternos la orden de Omar  Sosa”.   

En esas condiciones, ni la prueba es nueva ni  tiene  mérito  suasorio,  porque  los  hechos  referidos  por  cada  uno de los  testigos  cuya  versión  se  aporta  en un cd, fueron discutidos en el proceso,  algunos aceptados y otros rechazados.   

Esto  es,  se  estableció  que SOSA MONSALVE  colaboraba  con  las  AUC,  que estas ordenaron y ejecutaron la orden de matar a  Rafael  Jaimes  Torra,  determinada  no  por  su  labor  sindical  sino  por los  problemas  que  su  intervención generaba a la empresa del condenado, temas que  se  reitera  fueron  objeto  de amplio debate al interior del respectivo proceso  penal.   

La Sala desde esta perspectiva inadmitirá la  demanda,  porque  no  se  satisfacen  los presupuestos de la causal invocada que  permita disponer su trámite.   

Por lo expuesto, la SALA DE CASACIÓN PENAL DE  LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA   

RESUELVE  

Primero.- Reconocer  personería  para  actuar  a la doctora Ivonne Johanna  Quintero   Ballesteros,   en   los  términos  y  para  los  efectos  del  poder  conferido.   

Segundo.- Inadmitir  la  demanda  de revisión propuesta mediante apoderado  judicial  por  el condenado OMAR SOSA MONSALVE, por no  darse los supuestos requeridos por la causal invocada.   

Contra  esta  decisión  procede  recurso  de  reposición.   

Notifíquese y Cúmplase  

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS     MARTÍNEZ        

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO           FERNANDO  ALBERTO                        CASTRO                       CABALLERO                

MARIA    DEL   ROSARIO   GONZALEZ   MUÑOZ             GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                             JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                                                                      

JAVIER  ZAPATA  ORTIZ   

         

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Sentencia  del 21 de septiembre de 2009, Tribunal Superior de Bucaramanga; folio  49 de las copias de la actuación.   

2  Resolución del 29 de abril de 2004.     

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