38259(31-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                    JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

                                     Aprobado Acta # 244   

Bogotá D.C., julio treinta y uno (31) de dos  mil trece (2013).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor de los procesados YOHANI y HENRY ORTEGA  QUINTANA.   

ANTECEDENTES:  

1. A las 6:30 de la  mañana  del  12  de  septiembre  de  2010, en Tibú (Norte de Santander), en un  retén  de  la  policía, fue requisado el automóvil Renault de placas IAB 055,  en  el  cual  se  desplazaban  los  hermanos  YOHANI y HENRY ORTEGA QUINTANA. En  consideración  a  que  transportaban  víveres  adquiridos  en  Venezuela,  los  llevaron  a  la  estación  de policía de ese municipio y allí, tras bajar las  cajas  con  los  alimentos, se encontraron dos bolsas plásticas con 1898 gramos  de  semillas  de  coca  y  una  caleta con los siguientes elementos: 17 pares de  botas  de  las  utilizadas  por  la Fuerza Pública, dos uniformes del Ejército  Nacional  y  un  morral  de  campaña  de  uso privativo del Ejército. En otros  lugares  del  vehículo  se  encontraron  una  escopeta artesanal calibre 16, 50  cartuchos  calibre  38,  uno  calibre  36,  otro  calibre MK 2 A 4 y cinco hojas  impresas   con   instrucciones   para   armar   y   desarmar   armas   de  largo  alcance.   

2. El 4 de noviembre  de  2010,  tras  la  legalización  de la captura, la imputación de cargos y la  imposición  de  detención  preventiva  a  los  procesados, se llevó a cabo la  audiencia  de  formulación  de acusación, en la cual YOHANI ORTEGA QUINTANA se  allanó  a  los  cargos  de  utilización  ilegal de uniformes y porte ilegal de  armas  de  fuego.  El 11 de noviembre de 2010, el Juzgado 2º Penal del Circuito  de  Cúcuta  dictó  la  sentencia anticipada correspondiente, condenándolo por  esos  delitos  a  48  meses  de  prisión,  inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso, multa de 44.44 salarios  mínimos  legales mensuales vigentes y a la privación del derecho a la tenencia  y  porte  de armas por el término al de la pena privativa de la libertad. No se  le   concedió   la   condena   de   ejecución   condicional   ni  la  prisión  domiciliaria.   

3.  En el presente  proceso,  separadamente,  se  continuó  con  la  actuación  en contra de HENRY  ORTEGA  QUINTANA,  acusado por utilización ilegal de uniformes, porte ilegal de  armas  de  fuego  y financiación y conservación de plantaciones. Y en el cual,  igualmente,  la Fiscalía acusó por la última conducta punible a YOHANI ORTEGA  QUINTANA.   

4.   El  15  de  septiembre  de  2001, una vez surtido el trámite de rigor, el Juzgado 3º Penal  del  Circuito  de  Cúcuta  absolvió a HENRY ORTEGA QUINTANA por la conducta de  utilización  ilegal  de  uniformes  e  insignias  y  lo condenó por los demás  delitos  que  se  le  atribuyeron  en  la  acusación  a  156 meses de prisión,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término,  multa  de  $137.333.333.33  y a la privación del derecho a la  tenencia  y porte de armas de fuego o municiones. A YOHANI ORTEGA QUINTANA, a su  turno,  lo  condenó  a 108 meses de prisión, a igual multa que el anterior y a  la  sanción  accesoria de inhabilitación de derechos y funciones públicas por  igual término al de la pena privativa de la libertad.   

5.  El  defensor  apeló  ese  pronunciamiento  y  el  Tribunal Superior de Cúcuta, a través del  fallo  recurrido  en casación, expedido el 9 de noviembre de 2011, le impartió  confirmación.   

LA DEMANDA:  

En   el  único  cargo  que  presentó  el  casacionista,  al  amparo  del  numeral  3º  del artículo 181 de la Ley 906 de  2004,  señaló  que  los  juzgadores  respaldaron  la  capacidad del perito que  examinó  las  semillas  incautadas  a  los  procesados  y concluyó que eran de  coca.   

Aunque  la  defensa  admite  que ese experto  empírico  “si  presenta dicha idoneidad”  y en virtud de ello no planteó en el proceso ningún debate al  respecto,  la  inconformidad  que  se  denuncia va más allá. Radica en que las  instancias  no  apreciaron  el  medio de prueba en los términos previstos en el  artículo    420   del   Código   de   Procedimiento   Penal,   “toda  vez  que  si  bien  es  cierto  que el perito afirma que en un  porcentaje  del 99% está seguro de que la semilla objeto de estudio pertenece a  la  familia  de la que produce la hoja de coca, no así afirma que dicha semilla  hubiese   sido   apta   para  su  germinación  y  producción  de  la  mata  de  coca”. Sobre el particular le preguntó al perito en  el  contrainterrogatorio  y  éste  respondió  que  ese  estudio no lo realizó  porque  en  el país sólo existían los instrumentos necesarios para ello   en la ciudad de Bogotá.   

Esa  respuesta  del  especialista  se debió  analizar  más  a  fondo,  conforme  a  la sana crítica. Las instancias, en ese  caso,  se  habrían  dado  cuenta  que  el  auxiliar  de  la justicia, pese a su  idoneidad,  fue  incompleto  y dejó “vacíos y dudas  sobre   lo   apta  que  fuere  la  semilla  examinada  para  su  germinación  y  producción”.  Es procedente, en consecuencia, casar  la  sentencia  y  absolver  a  los  acusados  por  el  cargo de conservación de  plantaciones ilícitas.   

La  Fiscalía,  de  otro  lado, respecto del  delito  de  tráfico,  fabricación  y  porte  de armas de fuego por el cual fue  condenado  HENRY ORTEGA QUINTANA, no allegó una sola prueba de certeza sobre la  responsabilidad  penal. Dejó de valorar de conjunto los medios de convicción y  específicamente  la  declaración de YOHANI ORTEGA QUINTANA, quien señaló que  su       hermano       no      sabía      que      llevaba      “encaletada”  en el vehículo la escopeta  descubierta   por  la  policía,  utilizada  para  cazar  en  la  finca  de  sus  padres.   

Tanto   el   a  quo    como    el    ad  quem  incurrieron  en falso raciocinio “al  suponer” que YOHANI ORTEGA aceptó el  cargo  de  porte  de  armas  para  favorecer  a  HENRY  ORTEGA y concluir que su  testimonio,  por  razón  del parentesco, no ofrecía credibilidad. Extractar de  ese     medio     de     prueba     “una     mera  suposición”,  condujo  al  Tribunal  a confirmar la  condena,  cuando  su  deber  legal era examinar en conjunto los medios de prueba  para  así  lograr “un verdadero juicio de raciocinio  ajustado  a  derecho,  el cual si se hubiese realizado de tal manera y analizado  de  tal  magnitud  el fallo hubiese tomado otra dirección es decir hubiese sido  absolutorio”.  Es  la  decisión que el casacionista  espera de la Corte como consecuencia de casar el fallo impugnado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

1.  En el capítulo  IX  de  la  Ley  906  de  2004  dedicado  a regular el recurso extraordinario de  casación,  exactamente  en  el  inciso  2º  del artículo 184, se contemplaron  cuatro  posibilidades  para  no  seleccionar o admitir una demanda de casación:  carencia  de  interés,  no  señalamiento  de la causal, falta de sustentación  debida  de los cargos y cuando de su contexto se advierta fundadamente que no se  precisa  del  fallo  de  la  Corte  para  cumplir  alguna de las finalidades del  recurso.   

2.  En el presente  caso,  pese  a  ser evidente que el recurrente, en su condición de defensor del  condenado,  cuenta  con  interés  para pretender ante la Sala que se absuelva a  sus    representados,    no    consiguió   sustentar   debidamente   el   cargo  propuesto.   

Omitió  señalar,  en la parte del reproche  vinculado   a  la  prueba  pericial,  el  error  probatorio  que  condujo  a  la  transgresión  de  la  ley  sustancial. Y al describir la supuesta equivocación  del  juzgador,  limitó  su  inconformidad  a  tachar  de incompleto el medio de  prueba  por  no  determinar si las semillas eran aptas para la producción de la  planta  de coca y a concluir que, en razón de ese vacío, debían ser absueltos  sus representados.   

No  entiende  la  Sala  de  dónde deduce el  defensor  la  posibilidad  de  que los granos fueran infértiles. Una hipótesis  así  no  surgió  en  la  investigación  y  la  simple conjetura de la defensa  orientada  a  introducirla en el debate –y   con   ella  la  existencia  de  duda  probatoria  acerca  de  la  configuración    del    delito    de    conservación    o   financiación   de  plantaciones—,  no sugiere  ningún  yerro  del  juzgador  en  los  alcances  que  le otorgó al peritaje, a  través  del  cual  un conocedor en la materia, quien nunca dio a pensar que las  semillas  incautadas  a  los  procesados  por  la  policía  fueran inservibles,  dictaminó claramente que eran de coca.   

El  supuesto  error  de  hecho  por  falso  raciocinio  vinculado en el cargo a la conducta punible de porte ilegal de armas  y  municiones  por la cual resultó condenado HENRY ORTEGA QUINTANA, tampoco fue  comprobado  por  el  recurrente.  Si  ese  error de juicio tiene lugar cuando el  juzgador,  al  contemplar  los  medios de convicción, desborda los límites que  impone  la  sana  crítica  y  dentro  de  los  cuales  es soberano para fijarle  alcances  a  los  mismos,  era  deber  del  abogado  acreditar  cuál  regla  de  experiencia,  principio  de  lógica  o  ley  científica se desconocieron en el  análisis  probatorio  y  por  qué, si no hubiera sucedido así,  el fallo  habría sido distinto y favorable a su representado.   

No cumplió con esa carga el casacionista y,  en  lugar  de  ello, limitó su descontento a lamentarse por el hecho de que las  instancias  no  creyeron en la declaración de YOHANI ORTEGA QUINTANA. Al margen  de  la demostración de un error de juicio del juzgador, terminó oponiéndose a  las  conclusiones  de  la  sentencia  con  argumentos  propios  de un alegato de  instancia,  de  los  cuales hace parte el alcance que a su modo de ver ha debido  darse a las pruebas.   

La comprobación de un yerro distinto de los  denunciados  tampoco  se  descubre en el reproche, ni los argumentos en el mismo  expuestos  comprueban una incorrección jurídica del fallo como para excusar al  impugnante  por  no  plantear la causal de casación de violación directa de la  ley  sustancial  y  proceder, en consecuencia, a la selección de su demanda. Es  manifiesto,  por  tanto,  que  no hay lugar a admitirla. Y tampoco a superar sus  defectos  para  hacer  uso  de la facultad oficiosa contemplada en el inciso 3º  del artículo 184 del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

3.  Cabe  advertir,  para  finalizar,  que  contra    la   presente  decisión                 procede  el  mecanismo  de  insistencia   de   conformidad   con  lo  establecido     en     la    norma    acabada    de  mencionar y con las reglas que ha definido la Sala de  manera       pacifica       en      pronunciamientos      anteriores.   

         

         En  virtud  de  lo  expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de  casación presentada por el defensor de los procesados YOHANI y HENRY ORTEGA  QUINTANA.   

          Contra  esta  determinación procede el mecanismo de insistencia, en  los   términos   definidos   pacíficamente   por   la   jurisprudencia  de  la  Sala.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ               

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                          FERNANDO CASTRO  CABALLERO                            

MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ          GUSTAVO    ENRIQUE    MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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