38230(02-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado  Acta  No.  204.    

Bogotá, D. C., dos (2)  de julio de dos  mil trece (2013).   

D   E   C   I   S   I  Ó  N   

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  presupuestos   que   condicionan  su  admisión,  examina  la  Sala  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de  JAIME ELIÉCER  SUÁREZ  FLÓREZ, contra  el  fallo  del Tribunal Superior de  Ibagué1,  que  confirmó  con     modificaciones  el      proferido  por el  Juzgado  Tercero Penal del Circuito de Conocimiento de  la  misma  ciudad,  el  cual  lo había condenado a la  pena    de   52  meses  y  28  días de prisión, por la  consumación    del    punible    de   peculado   por  apropiación,    a    título    de    autor material.   

H    E    C    H   O   S   

El  17  de  marzo  de  2009, el Juzgado  Quinto  de  Familia  de  Ibagué2,   ordenó  compulsar  copias  penales  para  que  se  investigará al secuestre JAIME  ELIÉCER           SUÁREZ          FLÓREZ3,  por  cuanto en el proceso de  sucesión   adelantado   con   ocasión   al   deceso  del  señor  Delascar   Muñoz,   donde  obraron  como  herederos,  entre  otros,  su hija, Iemelda  Muñoz de Melo,  que  en  ese  Despacho  judicial  se tramitaba, omitió el referido auxiliar  de la justicia, consignar la suma  de   $50’176.354  pesos,  ignorando  los  continuos requerimientos elevados por la autoridad judicial para  tal fin.     

A C T U A C I  Ó N    P  R O C E S A L   

1. El 19 de julio de  2010,  ante  el  Juzgado  Segundo  Penal Municipal con  Funciones   de  Control  de Garantías de Ibagué,  se  llevó a cabo audiencia preliminar de formulación    de   imputación   contra  JAIME    ELIÉCER    SUÁREZ    FLÓREZ,   por   el   punible   de  peculado  por  apropiación,  donde  el  procesado  aceptó  el cargo  elevado,  por tal razón, ante el Juzgado Tercero Penal  del   Circuito   con  funciones  de  conocimiento,  se  celebró  la  audiencia  de  control  de legalidad del allanamiento, la cual fue  aprobada,  por  cuanto  se  surtió  de  manera  espontánea, voluntaria, libre,  consciente          y          asesorada          por         la         defensa  técnica.         

2. El 7 de febrero  de  2011,  el mismo Despacho judicial, condenó a JAIME  ELIÉCER  SUÁREZ  FLÓREZ, por el delito señalado, a  la  pena  de  52 meses, 28 días de prisión y multa equivalente de $50.176.354;  así   mismo,  como  sanción  accesoria,  le  impuso  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  lapso  igual al de la  sanción  privativa  de  la  libertad,  por  último,  le  negó  la suspensión  condicional   de  la  ejecución  de  la  pena  y  la  domiciliaria.     

3. El 21 de octubre  de  2011,  el Tribunal Superior de Ibagué,  modificó  la  decisión recurrida por el defensor, en el sentido  de  imponerle  al  inculpado  la pena de 52 meses y 24  días,  por  vigencia del principio de legalidad de la  pena,  bajo  los  mismos  supuestos  fácticos  y  jurídicos  valorados  por la  instancia;  en todo lo demás confirmó el proveído cuestionado; a su turno, el  mencionado  interviniente sustentó en sede extraordinaria la decisión judicial  aludida: libelo que la Sala entra a calificar.   

D    E    M    A   N   D   A   

Bajo  la  égida  de  la Ley 906 de 2004, el  profesional    del    derecho,   atacó   el   fallo   emitido   por   el   Juez  Colegiado.   

Una vez, identificó las partes, la sentencia  impugnada,  relacionó  los  hechos  y  la  actuación  procesal, indicó que el  Tribunal  “no  aplicó  el  Artículo (sic) 351 del  Código  de  Procedimiento  Penal… ya que rebajó el  45%  cuando  debía  rebajar  el  50%  y  la pena debería quedar en 48 meses de  prisión”,  a fin de que su defendido accediera a la  condena  de  ejecución  condicional.  En igual sentido, como él indemnizó por  perjuicios  (morales  y  materiales),  con base en el canon 401 de la Ley 599 de  2000,  se  le  debe rebajar “una tercera parte… de  96  es  32  meses  y  48  del 50% del Artículo 351 la pena se disminuirá en 80  meses  que  restado  a los 96 meses quedaría una pena  de 16 meses”.    

Por  ello, en su opinión, es viable adecuar  al  caso  en  estudio,  el artículo 63 ibídem, suspendiéndole a su prohijado,  por  un  período de 2 a 5 años, la ejecución de la pena, habida cuenta que la  misma  no  excede  los  tres  años;  por tanto, peticionó concederle el citado  beneficio.   

C O N S I D E R A C I O N E S  

La Corte  advierte  que  el  ataque  elevado  contra la sentencia de segundo  nivel   expedida   por   el   Tribunal   Superior  de  Ibagué, no reúne mínimos presupuestos de coherencia  y  lógica-argumentativa  descritos  por  la  jurisprudencia  para  admitir  la  demanda presentada a favor de  JAIME    ELIÉCER    SUÁREZ    FLÓREZ,  con  el  fin  de  lograr  la   infirmación  de la decisión  cuestionada,  en tanto, el defensor incurrió en diversas y complejas falencias,  las  cuales  atentan  contra la filosofía que inspira el recurso extraordinario  de casación.   

Menos  aún  puede  entenderse los reproches  como  nuevas rutas para confeccionar escritos de libre importe y ensayar por ese  camino,   rebatir  la  presunción  de  acierto  y  legalidad  inherente  a  las  decisiones  concebidas  en  los  proveídos,  dejando  a  un  lado el libelista,  tópicos   subjetivos  para  asegurar  un  potencial  éxito;  aclarados  éstos  mínimos  presupuestos, la Sala abordará el estudio de la censura, determinando  los  yerros de mayor impacto  lógico argumentativo.   

Primero: el jurista,  se  resalta, jamás se sirvió de alguna causal de las descritas en el artículo  181  de  la  Ley 906 de 2004, para atacar las decisiones de instancia, con ello,  trasladó  su  pretensión  a un simple alegato de libre factura, como es obvio,  inadmisible en sede extraordinaria.     

Segundo: vulneró el  profesional  del  derecho, los principios de claridad y objetividad que rigen el  recurso  de casación, por cuanto, indicó que los falladores dejaron de aplicar  el  artículo 351 instrumental, sin embargo, a renglón seguido, aceptó que sí  se  adecuó  al  caso, pero no en la proporción por él requerida, desde luego,  con  ello,  desvertebró  la  lógica  extraordinaria  que  debe  imperar  en la  sustentación de las demandas.    

Tercero: desestimó  el   defensor   lo   explicado   por   el   Tribunal   al  respecto,  cuando  le  indicó:   

…  carece de sustento legal alguno, en la  medida  en  que  no  resulta  cierto que la norma exija una rebaja del 50% de la  pena,  para  todos  los  eventos  en  que  el  allanamiento  tenga  lugar  en la  audiencia…   preliminar  de  formulación  de  imputación”…  En  efecto, lo que artículo 351 de la Ley 906 de 2004 consagra, es  una  rebaja  de  ‘hasta la  mitad    de    la    pena   imponible’.  En  ese  orden,  como  de  vieja  data  lo  tiene  decantado  la  jurisprudencia,  el artículo en cita no contempla un porcentaje fijo de rebaja,  sino  un  descuento  punitivo  ponderado  de  hasta la mitad, en proporción que  corresponde  determinar  al  juez  de conocimiento atendiendo las circunstancias  propias  de  cada  caso  particular, labor que sin duda comporta cierto grado de  discrecionalidad.   En  consecuencia,  el  Juez,  al  momento  de  su  concesión, está facultado para reconocer una disminución que  sea  porcentualmente menor a la mitad, sin que ello implique vulneración alguna  del   principio   de   legalidad   de   la  pena”4.     

El  libelista  no desarrolló ningún cargo,  solo  registró  su pretensión alejada de los contenidos judiciales, imponiendo  su  opinión  por  encima  de  ellos y en franca oposición a lo dispuesto en la  norma en cuestión.   

Viene   aseverando   la   Sala5  en punto del  artículo  351  de  la Ley 906 de 2004, que la aceptación de cargos concretados  en  la  audiencia  de  formulación  de  imputación,  trae  consigo  una rebaja  “hasta de la mitad de la pena imponible”,  lo  que  no  significa  que  el  funcionario  judicial  tenga  como norma general, aplicar en  todos  los  casos  el  cincuenta  por  ciento,  ello  es errado y no consulta la  intención legislativa.   

También  ha  expresado  que la rebaja de la  pena  fluctúa dependiendo del estadio procesal donde se produzca la aceptación  o  allanamiento  a  cargos: 1)  en    la    audiencia   de   formulación  de  imputación  la   reducción   es   de   hasta   la  mitad  de  la  pena imponible, a tono con los artículos 288-3 y 351,  2)   en   la  audiencia   preparatoria,   comporta  una  disminución   de   hasta  una  tercera  parte  de  la  pena,      canon      356-5     y     3)   si  se  presenta  al  inicio  de  la  audiencia  del  juicio  oral,  envuelve  una reducción de una sexta parte,    precepto    367,    inciso    2°6.   

Así   mismo,  la  Corte  puntualizó  los  parámetros  punitivos  en los que se deben mover los funcionarios al momento de  reconocer   la   aceptación   de   cargos,  a   tono  con  criterios  post  delictuales,  como  el  caso  objeto  de examen; así lo viene aseverando:    

Ahora bien, cuando la regulación normativa,  aludiendo  a  las  rebajas de pena, les impone un ámbito de movilidad (hasta la  mitad,  hasta  la  tercera  parte)  lo  hace bajo un doble propósito: que si se  trata  de  preacuerdos exista el margen de negociación entre fiscal e imputado,  y  que  en  el  evento  del  allanamiento  sea  el  juez  quien  tenga el manejo  discrecional  de  tal  oscilante  reducción,  facultad  ésta  que –como    lo    ha    precisado    la  jurisprudencia  de  esta Sala- no puede obedecer a aspectos como la gravedad del  delito,  la  entidad  del  daño  causado,  la  naturaleza de las circunstancias  concurrentes,  etc.,  en la medida en que el uso de tales baremos ya se agotó a  la    hora    de   individualizar   la   pena   al   interior   del   respectivo  cuarto.   

Los factores a tener en cuenta para efectos  de  mayor  o menor aproximación al monto máximo de reducción deben obedecer a  criterios  post  delictuales,  tales  como  el alcance del aporte benéfico a la  investigación  en  aspectos  como  el  descubrimiento de otros partícipes o de  otras  conductas  punibles,  la  reparación  a  las víctimas, la mayor o menor  economía  procesal  originada  en  la  aceptación  de  los  cargos, etc.   

Ha sido justamente ésta última una de las  referencias  a  valorar  a  la  hora  de  concretar  el monto de la rebaja en el  allanamiento,  la  que unida a la colaboración en la búsqueda de la verdad que  genera  la  admisión  de  responsabilidad,  se  ofrecen como los referentes que  sirven  al  juez para tal misión. No es sólo el ahorro en el trámite procesal  lo  que apareja un significativo descuento punitivo; tan importante –o    más   que   aquél-   es   el  descubrimiento   de   la   realidad  material,  porque  sin  duda  una  oportuna  aceptación    de    cargos   facilita   en   grado   extremo   el   juicio   de  responsabilidad7.   

Adujo  el  Tribunal que la primera instancia  acertó  al  concederle  al  aquí implicado una rebaja de pena del 45% sobre un  50%,  “pues  más  allá  de  la aceptación de los  cargos,  no  se  verifica  ninguna otra colaboración efectiva de JAIME ELIÉCER  SUÁREZ   FLÓREZ   con  la  justicia”:  referencias  objetivas  que  no  tuvo  presente  el  libelista  al  momento de desarrollar la  censura.      

Cuarto:  en lo que  atañe  al  descuento  consagrado  en  el  artículo  401  de la Ley 599 de 2000  (circunstancias  de  atenuación  punitiva), deprecado por el recurrente, es una  petición  de  instancia, alejada de cualquier temática casacional y vertida en  sus  argumentos  sin  ningún  soporte  probatorio como para pensar si quiera en  desarrollar  la  petición de manera juiciosa, motivo por el cual, infringió el  defensor  el principio de corrección material que rige el recurso de casación,  por   cuanto,   partió  de  hechos  y  circunstancias  no  corroboradas  en  la  actuación, tal y como lo evidenció el Tribunal:   

Al  respecto,  estima  la  Sala que resulta  improcedente  el beneficio punitivo que reclama el apelante, en la medida en que  no  obra elemento material probatorio que permita afirmar que el aludido pago se  hubiere  efectuado.  En  efecto,  no  existe la más exigua acreditación de que  JAIME  ELIÉCER  SUÁREZ  FLÓREZ,  haya restituido la suma de $50.176.354, a la  que  asciende  lo  indebidamente  apropiado…   En  ese orden… se impone  declarar  que  la  alegada  restitución  de lo indebidamente apropiado no está  acredita   en   la   actuación   y,  por  tanto,  no  hay  lugar  al  descuento  punitivo”.   Todos  los  subrayados fuera de texto.   

Resulta  de  verdad  extravagante  que  el  memorialista  pretenda  obtener  una  rebaja  de  pena  por  reparación  de  lo  apropiado,  sin  siquiera  explicar  a  la  Sala,  como  era  su obligación, el  sustentó  probatorio  para alcanzar tal fin, ni mucho menor determinar el medio  que  ratifique  su  petición,  amén  que  sus precarios fundamentos defensivos  presentados  en  la  apelación  del  fallo condenatorio fueron idénticos a los  traídos  en  casación,  lo  cual, de suyo, demuestra total ausencia de demanda  debida.    

Quinto: el axioma de  trascendencia   que   guía  el  recurso  de  casación,  fue  ignorado  por  el  recurrente,  en  más,  ni lo consideró; una razón adicional para entender que  su  discurso se identifica al de un alegato personal e hipotético y sin ninguna  eficacia jurídica.   

Sexto:  así  las  cosas  y  como  quiera  que  el  recurso  extraordinario de casación está  regido,    entre   otros,   por   el   principio   de  limitación,  las  deficiencias  de  la demanda jamás  podrán  ser  remediadas  por  la  Corte, pues no le corresponde asumir la tarea  cuestionable  propia  de  los  recurrentes, para complementarlas, adicionarlas o  corregirlas,  máxime  cuando es antiquísimo el criterio de la Corte, de ser un  juicio  lógico-argumentativo  regulado  por el legislador y desarrollado por la  jurisprudencia,   con  el  propósito  de  evitar  convertirla  en  una  tercera  instancia.   

Sétimo: otro de los  postulados   del   recurso   extraordinario  de  casación  es  el  dispositivo,  con el cual, lo acometido en  el  libelo  convoca  inexorablemente  a  su delimitación, sin que pueda ni deba  hacerse,  una readecuación de las censuras y sus fundamentos, para así cumplir  con  la  forma  y  luego  de  fondo,  dictar  la sentencia correspondiente. Esto  concitaría  a  actuar  en  dos  extremos  excluyentes y exclusivos, en donde se  unificarían   las  pretensiones  contenidas  en  el  escrito  con  el  criterio  jurídico  de  la  Sala al enmendarlas, perfeccionarlas y, desde luego, dejarlas  trascendentes  para fallar en consecuencia. Con todo, si se admite un libelo que  incumpla  elementales  presupuestos  de  lógica  y debida argumentación, no se  combate  ningún  agravio sino se promueve la impugnación, usurpando facultades  inherentes  a las partes, en una actuación penal, lo cual es inadmisible.    

No     es    que    la    “técnica”  por  sí  misma tenga como  fin   enervar   los   derechos   adquiridos   a  los  intervinientes,  ni  pueda  reflexionarse  siquiera  que  los  yerros  conducen  a  la  Corte  a  desconocer  situaciones  fáctico-jurídicas  de  mayor  relevancia;  por  tanto, si la Sala  entra  a  solucionar  todos  los  defectos  contenidos en el libelo –admitiéndolo-  se  le irrogaría a la  Judicatura  un  poder  absoluto  y  arbitrario al reconfeccionarlo y adecuarlo a  posturas  argumentativas  decantadas  por  las  partes en el proceso, para luego  entrar  a  decidir  el  problema  de  fondo: lo cual es absurdo, inconveniente e  incorrecto,  excepto  que por vigencia de prerrogativas constitucionales así lo  determine.   

Por  esta potísima razón, se insiste en la  consagración  de  algunos  requerimientos  sin  los  cuales el recurso se torna  inane   y   queda  convertido  en  un  alegato  de  libre  importe  –como  en  el  caso de análisis- donde  sólo  impera  la exclusiva voluntad del demandante, más no se expone de manera  trascendente,  la injuria, vilipendio o afrenta a la ley, la  Constitución  o  al  Bloque  de  Constitucionalidad,  siendo  ello  así,  se verifica, que el  impugnante  presentó  alegaciones  producto  de sus exclusivas percepciones del  derecho,  los  hechos  y  las  pruebas  contra  lo afirmado por los funcionarios  judiciales,  sin  ninguna  prevalencia  en  la  lógica-jurídica requerida para  sustentar  la  censura,  con lo cual sus pretensiones se alejan de la filosofía  que   irradia   el   instituto   casacional;   circunstancia  por  la  cual,  la  Corte    inadmitirá   el  libelo.   

Por  otra  parte,  no  se  advierte  que  con  ocasión  a  la  sentencia  impugnada  o  dentro  de la actuación hubiese existido violación de derechos o  garantías  de  los  sentenciados,  como  para superar los defectos y decidir de  fondo,  según lo impone la preceptiva del inciso 3º del  artículo 184 de  la Ley 906 de 2004.   

Mecanismo   de   insistencia:   

Puede ser promovido por el recurrente, dentro  de  los  cinco  días  siguientes a la notificación del proveído que resolvió  inadmitir  la  demanda,  con  el  objeto de reconsiderar lo decidido8,   siendo  potestativo  de los funcionarios ante quienes se reformula, optar por someter el  caso  a  nuevo  escrutinio de la Sala o rechazar la petición; si se presenta el  segundo  evento,  se  informará  al interesado en un plazo de quince días; por  último,  su  no  selección  trae  como consecuencia la firmeza de la sentencia  atacada,  salvo  que  prospere  y  permita  su acogimiento, motivo esencial para  citar a audiencia de sustentación.   

Con  fundamento en lo expuesto, la    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

R   E   S   U   E   L  V  E   

Primero:   Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada   a   nombre   de  JAIME  ELIÉCER  SUÁREZ  FLÓREZ,    por   las   razones   aducidas  en  la  parte  motiva  del  presente  proveído.   

Segundo:   Contra  la  no  selección  procede  el  mecanismo  de  insistencia de  conformidad  con  el  inciso 2° del artículo 184 de la Ley 906 de 2004, en los  términos      plasmados      en      el      acápite     final     de     esta  determinación.    

Tercero:   Cópiese,  comuníquese,  cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

      

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

                                 

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO                               ENRIQUE                               MALO  FERNÁNDEZ                   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                                                             JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

                                           

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Las  decisiones  de  primera  y segunda instancia se promulgaron el 7 de febrero y 21  de octubre de 2011, respectivamente.   

2 Así  lo   decretó:   “Se  ordena  compulsar  fotocopias  auténticas  del  auto  de  nombramiento  de  secuestre,  de  las diligencias de  secuestro,  de  las providencias que ordenó al secuestre rendir sus cuentas, de  la  diligencias  de  rendición  de  cuentas,  el auto aprobatorio de las mismas  y  los  requerimientos realizados para que consignara  los   dineros  que  quedó  como  saldo  a  favor  de  la  sucesión,   de  los  memoriales  presentados  por  los  apoderados  de  los  asignatarios  sobre  el particular y esta providencia con destino a la Fiscalía  General  de  la Nación… para que se investigue los hechos punibles a que haya  incurrido   el citado auxiliar de la justicia”.  Ver carpeta 2, folios 51 y 215.   

3 El 22  de  mayo  de  2009,  el Juzgado de Familia, también ordenó la exclusión de la  lista   de   auxiliares  de  la  justicia del hoy condenado.   

4 Ver  folio 130, c.o., 1.   

5  C.S.  J.,  radicado 30.648 de 2 de diciembre de 2008:  “Se  advierte  que en la  normativa  en  cita no se contempla un porcentaje mínimo de rebaja que sirva de  punto  de  partida y límite al juzgador para que pueda moverse hasta el máximo  posible  de  disminución como lo es de la mitad de la pena imponible, pero ello  no  traduce  que  ese  tope  del cincuenta por ciento sea fijo e inamovible como  pareciera  entenderlo  el  casacionista.  En  efecto,  la sola consagración del  término  “comporta  una  rebaja  hasta  de  la mitad de la pena imponible”,  implica  que  los  jueces  de instancia al conceder la disminución por concepto  del  allanamiento a la imputación pueden otorgar una disminución que sea menor  a  la  mitad sin que sea inferior a la tercera parte más un (1) día de la pena  imponible,  y  que al aplicarse así, no constituye violación directa de la ley  sustancial  por  falta  de  aplicación  ni por interpretación errónea y menos  cuando  en  el  evento objeto de examen al procesado se le hizo una disminución  del 40%”.   

6 En el  mismo sentido, radicado 28.856 de 26 de mayo de 2010.   

7  C.S.J., radicado 36.502 de 5 de noviembre de 2011.   

8 Ante  los  Delegados  en  Casación,  el  Magistrado  disidente  o  aquél que no haya  participado en el debate ni suscrito el auto inadmisorio.     

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