38115(23-05-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 38115  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrado  Ponente   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO   

Aprobado   acta   N°  198   

Bogotá, D.C., veintitrés (23) de mayo de dos  mil doce (2012)   

VISTOS  

La  Corte resuelve el recurso de reposición formulado por el apoderado del  ciudadano      colombiano     reclamado     en     extradición     Gilberto   Londoño   García   en  contra  de  la providencia por medio  de   la  cual  la  Sala  negó  la  práctica  de  las  pruebas solicitadas por aquél.   

ANTECEDENTES  RELEVANTES   

1.  Durante   el término probatorio del  trámite de extradición, el apoderado de   

Gilberto   Londoño   García solicitó las siguientes pruebas:   

(i) Un peritaje de un  experto  en  derecho constitucional de los Estados Unidos de Norteamérica, para  que   explique   el   significado   y  alcance  de  la  expresión  jurisdicción  extraterritorial  de  los  Estados Unidos, frente a la comisión de un delito en Colombia.   

(ii)  Se  oficie al  Instituto   Geográfico   Agustín  Codazzi,  a  efecto  de  que  certifique  la  existencia  del  municipio  de Honda, así como al DAS y la Fiscalía General de  la  Nación,  a  fin  de que informen si el reclamado tiene antecedentes por los  mismo hechos que motivan el pedido de entrega.   

(iii) Un peritaje de  un  experto  en  derecho internacional y legalización de documentos, o bien que  se  oficie  al  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, para que dictamine si los  documentos   aportados   por   el   gobierno   requirente,   en  particular  las  traducciones,  cumplen  con los requisitos de autenticidad para ser considerados  por un tribunal colombiano.    

2.  Mediante  auto del 18 de abril pasado, la  Sala  negó  las  pruebas  reclamadas  por  el  Ministerio Público, el nacional  pedido  en  extradición  y su apoderado, tras considerar que son superfluas, no  tienen  relación  con  los  temas  objeto  del  concepto y porque la actuación  ofrece  elementos  de  juicio  que  permiten  emitir  un  pronunciamiento  sobre  aquellos.   

ARGUMENTOS DEL IMPUGNANTE  

El    representante    del   nacional     pedido     en     extradición    por   el   gobierno   

extranjero recurre en reposición la decisión  últimamente   reseñada.   Así,   tras  enunciar  in  extenso los fundamentos del concepto que rinde la Sala  de  Casación Penal, según el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  indica  que  la  petición  proveniente  del  gobierno  de los Estados Unidos no  precisa  en  qué  ciudad  o  estado  se cometió el hecho, sino que acaeció en  “su   jurisdicción  extraterritorial”.   

Agrega  que  esta  circunstancia  hace que la  pretensión  de  entrega  en  extradición  atenta contra la soberanía nacional  colombiana,  la cual se protege a través del artículo 502 del Código Procesal  Penal  y  el  35  de  la  Constitución  Política.  Señala  que el trámite de  extradición  no  tiene  por  objeto la protección del individuo reclamado o el  cumplimiento  del  debido proceso en el extranjero, sino prevenir la pérdida de  la soberanía nacional.   

En  consecuencia, considera que la expresión  “jurisdicción   extraterritorial  de  los  Estados  Unidos”   amerita  un  análisis  probatorio  y  se  cuestiona  que Colombia sea jurisdicción extraterritorial de ese país, de modo  que,  con  el  pedido  en  extradición,  la  jurisdicción  extranjera pretende  prevalecer    sobre    la    nacional,    intromisión   que   la   Corte   debe  evitar.   

En conclusión, solicita la reposición de la  decisión   impugnada   y,   en   su   reemplazo,   se   decreten   las  pruebas  solicitadas.    

CONSIDERACIONES   DE  LA  CORTE   

La   Sala  de  Casación   Penal   anticipa  su  determinación de abstenerse  de   

reponer    la  providencia impugnada. Las razones son las siguientes:   

1.  El recurrente no ofrece ningún argumento  idóneo  para  desestimar  las  consideraciones  por  las cuales la Corporación  negó la práctica probatoria.   

1.1.  En  el auto impugnado se reseñaron las  razones  para  negar  las  pruebas  encaminadas  a  determinar si por los mismos  hechos  que  motivan  el  pedido de entrega en extradición existe o existió en  Colombia  actuación judicial alguna en contra del ciudadano reclamado: allí se  expresó  que  tal  prueba  es  procedente  solamente  cuando la actuación o el  interviniente  ofrezcan  elementos  de juicio que permitan suponer razonadamente  que  ese  doble  juzgamiento  pudo  tener lugar. En este caso, esos elementos de  juicio  no  existen  en  el  expediente,  ni  el  recurrente  los reseñó en la  petición  probatoria  inicial,  ni  ahora  al recurrir la providencia del 18 de  abril anterior.   

1.2.  En  cuanto  a  la pretensión de que se  certifique   la  existencia  del  municipio  de  “Onda”  u  “Honda”,  el  interviniente  no  menciona  en  el  recurso  impetrado qué utilidad tiene para  incidir  en la configuración o no de los presupuestos sobre los que versará el  concepto  de  la  Sala,  menos  aún reparó en el argumento de la Corporación,  según  el  cual,  aún de ser necesaria esa información, no se requiere de una  certificación  proveniente del Instituto Agustín Codazzi. Ahora bien, si, como  parece  sugerirlo,  considera  que el hecho que motiva el pedido de extradición  ocurrió  en  esa  localidad,  así  ha debido orientar su petición probatoria.   

En   todo   caso,   la   Sala     no     encuentra    en   el   expediente   elemento   de  juicio   

alguno   que   le   permita   inferir   tal  circunstancia,  como  para  que  se justifique disponer la práctica oficiosa de  pruebas.   

1.3. En lo referente a que un perito verifique  la  aptitud  formal de la documentación allegada del extranjero para ser tenida  en  cuenta,  tampoco  el  impugnante  menciona cuál es el motivo que le permite  dudar  de  las formalidades que rodean la presentación de la documentación, en  particular,  si  se  considera  la  declaración  de autenticidad emitida por la  autoridad   consular   colombiana   en   los  Estados  Unidos  de  América,  la  manifestación  de  legalización  impartida  por  el Jefe de Legalizaciones del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  y, así mismo, la de cumplimiento de los  requisitos formales del Ministerio de Justicia y del Derecho.   

1.4.  Ahora bien, en lo que atañe al alcance  de  la expresión jurisdicción extraterritorial de los  Estados  Unidos, el recurrente se limita a señalar que  el  pedido  en  extradición  constituye una afrenta a la soberanía colombiana,  pues,  al  parecer, el hecho tuvo ocurrencia en nuestro país y no en la nación  extranjera,  conclusión  que extrae de la aludida expresión y del hecho de que  la  documentación  allegada  no  precisa en qué ciudad o estado de los Estados  Unidos tuvo lugar el delito.   

Al respecto, dígase que el presupuesto de la  territorialidad   será   abordado  en  el  concepto  correspondiente,  pues  el  expediente,  al  contrario de lo que señala el recurrente, ofrece los elementos  de  juicio  que  le  permite  a  esta  Colegiatura  emitir un pronunciamiento al  respecto.  Aún  así,  la  Sala reitera que habrá de fundar su concepto en las  normas   nacionales  sobre  la  aplicación  de  la  ley  penal  en  el  espacio  (artículos  14 y siguientes del Código Penal) para así establecer si el hecho  que  motiva  el pedido de entrega tuvo lugar en el extranjero o en Colombia. Las  normas  mencionadas  fijan  las  pautas  para establecer a qué casos, acaecidos  dentro  o fuera del territorio colombiano, se aplica la ley penal nacional; así  mismo,  precisan  los  criterios  que permiten fijar el lugar donde se considera  cometido  el  delito,  según el lugar de desarrollo de la acción o aquel donde  hubiere   estado   llamado   a   producirse  el  resultado  de  la  misma.    

Así  las  cosas, el impugnante no enseña de  manera  fehaciente  de  qué manera los lineamientos indicados son insuficientes  para emitir un pronunciamiento sobre el presupuesto aludido.   

2.  En  todo  caso,  si  la  pretensión  del  apoderado  es  la  de  acreditar  que  no concurre alguna de las exigencias para  acceder  a  la  entrega  en  extradición  del  ciudadano colombiano, tendrá la  oportunidad  de  argumentarlo  en  el  trámite  que  se  surtirá una vez cobre  firmeza la determinación cuya impugnación aquí se desata.   

Por  último,  dígase  que el trámite de la  extradición  tiene  la  doble  naturaleza de jurídica y administrativa; en tal  virtud,  durante  su  curso,  a  la  Corporación  le  corresponde  verificar el  cumplimiento   de   la   Constitución  Política,  las  leyes  y  los  tratados  internacionales  que  regulan  la  materia,  así  como velar por las garantías  fundamentales  consagradas en las disposiciones nacionales y en las que integran  el  bloque  de  constitucionalidad que amparan al individuo cuya extradición se  requiere,  teniendo de presente que el pedido en extradición que una nación le  formula  a otra, siempre que se tramite y decida según las exigencias acordadas  entre  los  países,  no  configura  una  afrenta o una indebida intromisión al  ejercicio  de  la  soberanía del país requerido, sino que es un instrumento de  cooperación  internacional orientado a la eficacia de la lucha contra el crimen  que  afecta  bienes  jurídicos  de  las  naciones,  así  como  a  superar  las  dificultades que supone la existencia de fronteras entre ellas.   

En           conclusión, la Corporación, como así lo  anunció   al  inicio  de  estas  consideraciones,  se  abstendrá  de  reponer  su determinación de negar la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  el  apoderado del ciudadano   Gilberto       Londoño       García.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E   S   U  E  L  V  E   

1.   NO  REPONER  la  providencia  del 18 de abril de 2012, por medio de  la  cual  negó  la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas por el defensor de  Gilberto       Londoño       García.   

2.   En  firme  la  providencia  recurrida,  CÓRRASE  TRASLADO  por  el  término  de  5 días para que las partes presenten las alegaciones respectivas,  según  lo  dispone  el  artículo  500,  inciso  segundo,  de  la  Ley  906  de  2004.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO             FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                                   MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

                                                                                                           Aclaración de voto   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                            LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                                                           JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

                                                           Secretaria   

ACLARACIÓN DE VOTO  

Al  resolver  las postulaciones probatorias  incoadas  por  el  Ministerio  Público y la defensa dentro del trámite seguido  contra    GILBERTO   LONDOÑO   GARCÍA,  requerido  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos,  la Sala  señaló  como  uno de los aspectos a corroborar por la Corporación el relativo  al  ejercicio  de  la  jurisdicción  nacional  sobre los hechos que sustenta la  petición de extradición.   

En razón de lo anterior considero necesario  enfatizar,  como  lo  he  hecho  en  ocasiones  anteriores,  que  no corresponde  a  la  Corte  pronunciarse  sobre  la  configuración  del  instituto de la cosa juzgada por cuanto con ello  excede la competencia que le ha sido atribuida legalmente.   

En efecto, el adelantamiento en Colombia de  un  proceso  o  la existencia de sentencia ejecutoriada por los mismos hechos en  contra  del  exigido  en  extradición,  son  asuntos  por  completo ajenos a la  órbita  de  competencia funcional de la Corte al conceptuar sobre el tema, como  de   tiempo   atrás   lo   venía   sosteniendo   esta  Colegiatura1.   

Tratándose   de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  la Corte debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  a) demostración de la plena identidad del solicitado; b)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la solicitud; c)  principio  de doble incriminación; d) equivalencia de la providencia extranjera  con  la resolución de acusación colombiana; y e) cumplimiento de los tratados,  si fuere el caso.   

Dentro  tales  presupuestos, consagrados en  los  artículos  500  de  la  ley 600 de 2000 y 502 de la ley 906 de 2004, no se  incluye  el  examen  del  instituto  de  la cosa juzgada y, por ello, la Sala no  debió plasmar en el auto ninguna manifestación al respecto.   

En  ese  contexto,  advierto  cómo la Sala  excede   su  competencia  reglada  cuando  rinde  concepto  desfavorable  a  las  solicitudes  de  extradición argumentando para ello que el requerido ya ha sido  procesado  de  conformidad  con  las  leyes  internas  de  Colombia  y  se le ha  condenado,  pues  no  le  corresponde analizar tal aspecto, porque de haber sido  ese  el  querer  del  legislador, así lo habría establecido en el ordenamiento  procesal.   

La  existencia  de  sentencia  ejecutoriada  emitida  en  Colombia en contra del requerido por los mismos hechos origen de la  petición,  constituye  asunto ajeno a la órbita de competencia funcional de la  Corte;  si tal situación concurre en un caso concreto, le corresponde a la Sala  precisar  que  dicha  temática  deber  ser  dilucidada  por el Presidente de la  República,   en   su   condición   de   máximo  director  de  las  relaciones  internacionales,  de  acuerdo  con  las  funciones  políticas  deferidas por el  artículo 189 del Ordenamiento Superior.   

Este  criterio  tiene  fundamento  en  el  principio  de  legalidad,  aplicable  también al trámite de extradición, como  integrante  del  debido proceso reconocido expresamente en el artículo 29 de la  Carta Política.   

En  este  contexto,  las  pruebas  que  se  soliciten  y  decreten  dentro  del  trámite  de extradición deben orientarse,  exclusivamente,  a  demostrar o desvirtuar la configuración de tales exigencias  formales;  por  ello,  no  es viable ordenar el recaudo de medios de convicción  encaminados  a  establecer  si  en  Colombia se ha juzgado al solicitado por los  mismos   hechos   objeto  de  la  entrega,  porque  tal  aspecto  escapa  a  las  atribuciones  de  la  Corte,  de  manera  que las solicitudes probatorias en ese  sentido carecen de conducencia y pertinencia.   

En los anteriores términos dejo sentada mi  aclaración de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Cfr.  Providencias  del  28  de  febrero  de  2007. Radicado No. 24646, 18 de abril de  2007.  Radicado  No.  26551, 30 de mayo de 2007. Radicado No. 26545, 27 de junio  de 2007. Radicado No. 27376.     

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