38041(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

         Magistrado  Ponente   

         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

         Aprobado Acta No. 60   

Bogotá  D. C., veintisiete (27) de febrero  de dos mil trece (2013).   

VISTOS  

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne los  requisitos  formales  que condicionan su admisión, bajo la ritualidad de la Ley  906  de  2004,  examina  la  Sala  la  demanda  de  casación  presentada por la  defensora  de  LUZ PATRICIA FRANCO COLLAZOS, contra el fallo de 11 de octubre de  2011,  mediante  el  cual el Tribunal Superior de Cúcuta confirmó la sentencia  dictada  el 19 de agosto del mismo año, por el Juzgado Sexto Penal Municipal de  esa   ciudad,   que   la   condenó  como  autora  del  delito  de  estafa.   

HECHOS  

En el mes de marzo de 2008, en la ciudad de  Cúcuta,  Hugles  Pino,  esposo  de Sonia Haydee Mogollón García, realizó con  LUZ   PATRICIA  FRANCO  COLLAZOS  un  acuerdo  de  exportación  de  teja  hacia  Venezuela,   para   lo  cual  éste  le  entregó  la  suma  de  $56’646.000,   bajo  los  argumentos  de  contar  por  parte  de  ella  con  diseños  y  estudios  de  mercado, trámites  aduaneros y la creencia en que el negocio era cierto.   

Dos  meses después y ante el fallecimiento  de  forma  violenta  de  Hugles  Pino,  FRANCO COLLAZOS dejó de comunicarse con  Mogollón  García,  quien  luego y al ser localizada, manifestó que la teja se  encontraba  en  la  ciudad  de  Puerto  Ordaz  de  la  República Bolivariana de  Venezuela y que no se había podido vender.   

Al exigirle una garantía de la inversión,  FRANCO  COLLAZOS  entregó  un cheque por la suma de dinero que había recibido,  título  valor  que  al  ser  presentado  para  su  pago  reportó que la cuenta  pertenecía  a  PIRANGELY  FRANCO COLLAZOS, hermana de la acusada y fue devuelto  por fondos insuficientes.   

Como  se  había  ofrecido también, que el  reintegro  se  realizaría  a  través  de la empresa comercializadora HEINSACA,  presentada la reclamación, el dinero tampoco fue devuelto.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.- El 16 de noviembre de 2010, ante el juez  Tercero  Penal  Municipal  con  funciones  de garantías de Cúcuta, se formuló  imputación  contra  LUZ  PATRICIA  FRANCO  COLLAZOS,  como autora del delito de  estafa,    reproche    que    ésta   no   aceptó1.   

2.-   Luego,   el   13   de   enero   de  20112,  radicado  el  escrito por la Fiscalía, se acusó a LUZ PATRICIA  FRANCO     COLLAZOS     como     autora     del     delito    de    estafa.   

3.-  Ante  el Juez Sexto Penal Municipal de  Cúcuta,  el  23  de  febrero  que  cursaba,  se  llevó  a  cabo  la  audiencia  preparatoria3  y el 16 de marzo, 18 de mayo y 19 de julio de la misma anualidad,  la     vista     pública     de     juzgamiento4,  al  cabo  de  la  cual  se  emitió    el    sentido    condenatorio del fallo.   

De  este modo, el 19 de agosto del año que  corría5,  ese despacho judicial, le impuso a LUZ PATRICIA FRANCO COLLAZOS,  32  meses de prisión; inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por el mismo periodo; multa por valor de $30.763.590; y, le concedió  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena, como responsable del  delito de estafa.   

4.- Recurrida la decisión por la apoderada  de  LUZ  PATRICIA  FRANCO  COLLAZOS,  el  Tribunal  Superior de Cúcuta el 11 de  octubre      de      2011,      la     confirmó6.   

5.-  En desacuerdo con esta determinación,  la   defensora   de   LUZ   PATRICIA   FRANCO  COLLAZOS,  interpuso  el  recurso  extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA   

Bajo  el  auspicio de la causal primera del  artículo  181  de  la  Ley  906 de 2004, formula como cargo único la   violación   directa   de  la  ley  sustancial.   

Expresa  la  recurrente,  que  el  Tribunal  aplicó       indebidamente       el       artículo       246      (estafa)  del Código Penal, conforme al  cual   los  presupuestos  objetivos  exigidos  por  el  tipo  para  predicar  la  configuración del delito de estafa son los artificios o engaños.   

El    ad  quem  manifestó  que  se  demostró,  que la acusada  mediante   maniobras  fraudulentas  de  una  supuesta  operación  comercial  de  exportación  de  tejas  a  Venezuela,  tenía como propósito engañar a Hugles  Pino,  luego a su esposa Sonia Haydee Mogollón García, al punto, que éstos de  saber   sobre   su   falaz   realización,   no   habrían   invertido   en   la  negociación.   

Agrega,  que  tal afirmación puede que sea  cierta;  sin  embargo, el juzgador dejó de analizar que la acusada no tenía la  capacidad  e  idoneidad  para  inducir  en  error  a  Pino  y éste le girara el  dinero.   

Como se platearon los hechos, se trata de un  préstamo  con  el  cual  Hugles  esperaba  recibir  una ganancia, pero también  sabía  que  al tratarse de la exportación de una mercancía, era una actividad  de  riesgo,  el que asumió; sin embargo, la procesada hizo entrega de un cheque  como  garantía, no era para cobrarlo y por ello Pino lo tenía en su poder, sin  presentarlo  para  su  pago  a  la  espera de ser recogido, pero al fallecer, su  esposa reclamó su valor.   

Es  criterio  de  la Sala Penal de la Corte  desde  sentencia  de  23  de  junio  de  1982,  que  en  esta  clase de negocios  jurídicos,  la  mentira o el silencio de los contratantes, pasa al campo penal,  cuando recae en los elementos fundamentales del convenio.   

Afirma,  que  la  estafa  es  un  delito de  inteligencia  que  requiere  de actos previamente preparados con la capacidad de  inducir  en  error  a la víctima, donde si la persona objeto de engaño obra de  manera  torpe, ingenua o negligente, inexiste el motivo de controversia, pues el  medio engañoso debe tener la idoneidad para llevarla al error.   

Destaca,  que  en  este  caso el cheque fue  girado  meses  después  de  la  negociación,  por ello el título valor no fue  entregado  para  engañar  a  Hugles  Pino,  lo fue en garantía del pago de una  deuda  y  por la presión mediante amenazas de éste, situación que lo ubica en  el plano de una obligación civil, no del delito de estafa.   

El  fallador  inobservó  que  Hugles  Pino  celebró  un  contrato  civil  del  préstamo  de  un  dinero  para realizar una  exportación  a  Venezuela  y  que posteriormente se respaldó con un cheque que  luego  fue  rechazado  para  su  pago por el banco por carecer de fondos y estar  firmado  por  una  persona  diferente al titular de la cuenta corriente pero con  autorización  de ésta, por tanto, debió adelantarse un proceso ejecutivo para  recuperar lo adeudado.   

Concluye,  que  se aplicó indebidamente el  artículo  246 del Código Penal, es equivocado declarar que se estaba frente al  delito  de  estafa,  cuando  se  trata  de una controversia suscitada dentro del  derecho civil competencia a la cual se debió acudir.   

Solicita ser case la sentencia y en su lugar  se   absuelva   a  la  acusada  LUZ  PATRICIA  FRANCO  COLLAZOS  de  los  cargos  endilgados.   

Omitió cualquier referencia a los fines de  la casación y a la trascendencia del cargo.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La  demanda  presentada por la defensora de  LUZ  PATRICIA  FRANCO  COLLAZOS  será rechazada al no satisfacer los requisitos  formales  ni  materiales  establecidos  en  el  artículo  184  del  Código  de  Procedimiento  Penal,  Ley  906  de  2004,  adicionalmente,  porque  la  Sala de  Casación  Penal no advierte vulneración de las garantías fundamentales de que  son  titulares  los  intervinientes,  que  la Corte debiera proteger, así fuere  oficiosamente,    en    los    términos    del   artículo   180   (fines  de  la  casación)  ibídem7,   y   del   artículo   29  (debido  proceso)  de  la  Constitución  Política;  además, de no resultar preciso emitir un nuevo fallo  de  fondo,  por  lo  cual  no es necesario superar los defectos de la demanda en  atención  a los fines de la casación, ni por la fundamentación de los cargos,  ni  por la posición de los impugnantes dentro del proceso, ni por la índole de  la controversia planteada.   

Vale  precisarle  a  la  recurrente, que el  recurso  extraordinario  de  casación se rige por el principio dispositivo, las  pretensiones  de  la  demanda  delimitan  la competencia de la Sala de Casación  Penal,  con  excepción  de  la nulidad que puede ser decretada oficiosamente en  aras   de   la   protección   de  los  derechos  fundamentales  y  la  eventual  intervención  de oficio para el restablecimiento de garantías superiores a los  sujetos procesales, si a ello hubiere lugar.   

Por  tanto,  no  constituye  una  tercera  instancia;  tampoco  la  oportunidad para someter a un nuevo juicio al procesado  mediante   la  proposición  de  un  debate  probatorio  generalizado,  sin  acatamiento  de  la  lógica  argumentativa  que  le es inherente, puesto que el  recurso  extraordinario  no  fue  concebido como un medio adicional para litigar  libremente,  sino  como  una  excepcional  manera  de  llevar a conocimiento del  máximo  tribunal  de  la  jurisdicción  ordinaria  el  fallo  proferido por el  ad  quem, por las causales  taxativamente   señaladas   en  la  ley,  que  hubiesen  sido  seleccionadas  y  adecuadamente desarrolladas en la demanda.   

De  esta  manera,  el  recurso de casación  está  concebido  como  un  instituto  procesal  extraordinario  en  procura  de  remediar  o  poner  fin  a  la  violación  de  la  Constitución Política, del  bloque      de     constitucionalidad  en  lo  pertinente y de la ley, que hubiese ocurrido y se refleje  en  la  sentencia  de  segunda  instancia, por errores de juicio o de actividad;  como  tal,  comporta  la  elaboración  de  un juicio lógico jurídico sobre la  sentencia    misma,   siguiendo   el   derrotero   trazado   en   las   causales  invocadas.   

Encuentra  la  Sala,  que bajo el amparo de  la     violación     directa     de     la    ley  sustancial, la recurrente sienta su desacuerdo con el  fallo  en  que  las  razones expuestas por la acusada para proponerle el negocio  riesgoso  a  Hugles  Pino,  así  fueran  mentirosas, no tenían la capacidad de  engaño  que  exige  el  artículo  346  del  Código  Penal para estructurar el  elemento  de  inducción o mantenimiento en error, propio del delito de estafa y  que  la transacción que ellos realizaron, se trataba de un préstamo, en el que  Pino esperaba recibir un rendimiento económico.   

Cuando  se  acude  a  la  causal primera de  casación,  tiene establecido esta Corporación que es un presupuesto ineludible  la  aceptación  de  los  hechos  declarados  en  los  fallos  de instancia y la  asignación  de  mérito  persuasivo  que  se  haya  asignado  a  los  medios de  conocimiento,  porque  el  debate  radica  en estricto rigor jurídico, bien sea  porque  se  dejó  de aplicar un precepto sustancial, se aplicó indebidamente o  existió  un  error de hermenéutica al darle un alcance  que no tiene a la  disposición llamada a regular el asunto.   

Si bien la recurrente expresa acudir a este  motivo  de casación en la forma de la aplicación indebida de la tipología que  describe  el  delito  de estafa, desatendió acogerse a la debida argumentación  del      cargo     que     le     implicaba     respetar     el     factum      declarado      en     la  sentencia.   

La  incorrección  se  advierte cuando como  argumento  de  la  censura  expone  que  la  acusada  no  tenía  la capacidad e  idoneidad  para  inducir  en  error  a Pino y con ocasión a éste, le girara el  dinero.   

De la misma manera, discute como supuesta la  operación  comercial  de exportación de tejas a Venezuela y que la misma   tuviera  como  propósito  engañar  a  Hugles Pino, premisas probatorias que se  oponen  a  lo  declarado  en el fallo, debate probatorio generalizado e inconexo  con  la censura propuesta, propio de un alegato de instancia, como si se tratara  de  surtir  una  etapa  adicional  a  las  ya precluidas, pretendiendo oponer su  percepción  personal de los hechos y las pruebas al criterio de los falladores,  sin  ninguna  prevalencia  de  la  lógica jurídica requerida para sustentar la  demanda más allá de disentir sobre los argumentos de condena.   

De   manera   contraria   a   la   debida  sustentación  de  la  violación  directa  de la ley sustancial, desarrolló el  cargo,  como  si de un escrito de libre confección se tratara, al proponer a la  Corte  una  nueva  hipótesis  de  los hechos, pues en su sentir se trató de la  realización  de  un  préstamo  de  dinero  por  parte  del  quejoso, con   ocasión  al  cual  aspiraba  a  beneficios  económicos,  en  contravía  a las  premisas declaradas por los jueces.   

En  otro  entendido  y  que se escapa de la  comprensión  de  esta Corporación dado el principio de limitación que rige el  recurso,  si  la inconformidad de la recurrente giraba en torno a la valoración  probatoria,  encuentra  la  Sala pertinente y en un sentido formativo indicarle,  que  el  camino  que  debió  escoger  correspondía  a  la  causal de casación  motivada  en  el  manifiesto desconocimiento de las reglas de apreciación de la  prueba,   temática   que  ha  sido  tratada  en  la  jurisprudencia8    como  violación  indirecta de la ley sustancial por: i) errores de hecho,   que  pueden  ser:  falso  juicio  de  existencia,  falso  juicio de identidad y falso raciocinio; o ii) por errores de  derecho,  en  los que se ubican el falso juicio de convicción y el falso juicio  de legalidad.   

Sin  embargo, a ninguna de estas clases de  error acudió.   

Adicional  a  lo  anterior,  la  libelista  inadvirtió  la  carga  de  expresar  de manera motivada y fundada, la finalidad  perseguida  con  esta impugnación, presupuesto exigido en el inciso segundo del  artículo    184    del    estatuto   instrumental9.   

Como se realiza una combinación equivocada  entre  la  violación  directa  y  la  indirecta  de  la ley sustancial, resulta  oportuno  precisar,  la  prohibición  al  interior  de  una  misma censura para  entremezclar  ataques propios de reparos diferentes, al tener cada uno distintas  características   y   parámetros   lógicos   de  demostración  con  diversas  consecuencias               jurídicas10.  Al desarrollar el cargo de  esta  manera,  se quiebra el postulado lógico de identidad, conforme al cual no  se  puede  ser  y  no  ser  al  mismo  tiempo,  convirtiendo  de  este  modo, la  proposición en una premisa contradictoria e irrazonable.   

Así,  dado el carácter rogado propio del  recurso   extraordinario   y  en  cumplimiento  del  principio  de  limitación,  no le está permitido a la  Corte  suplir  las  omisiones  del escrito de sustentación. Por tanto, no puede  corregir,  complementar  o  de cualquier otra manera suplantar a la casacionista  en  la  construcción  de la demanda, salvo, como inicialmente se acotó, cuando  atendiendo  sus fines y en procura de la defensa de las garantías fundamentales  deba   hacerlo,  evento  que  aquí  no  acontece,  motivo  por  el  cual  será  inadmitida.   

EL MECANISMO DE INSISTENCIA  

De  conformidad con el artículo 184 de la  Ley   906   de   2004,   contra   el   presente  auto  procede  el  mecanismo  especial  de insistencia, cuyo  trámite  no  fue desarrollado en la legislación procesal penal. No obstante la  Sala   ha   definido   las  reglas  a  seguir  para  su  aplicación11,  como  a  continuación se precisa:   

1. La insistencia es un mecanismo especial  de  exclusiva  promoción  por  el  impugnante,  dentro  de  los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación  de la providencia por medio de la cual la Sala  decide  inadmitir o no seleccionar la demanda de casación, con el fin de lograr  se reconsidere lo decidido.   

2.  La  solicitud  puede  elevarse ante el  Ministerio  Público,  a través de sus Delegados para la Casación Penal, salvo  que  el  Procurador  Judicial  Delegado  ante  el  Tribunal  Superior  fuese  el  casacionista;  o  ante uno de los Magistrados que hayan salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la  demanda  o  ante otro que no haya  intervenido en la discusión.   

3.  Es potestativo del disidente, de quien  no  intervino  en  los debates o del Delegado del Ministerio Público ante quien  se  formula  la  insistencia, optar por someter el asunto a consideración de la  Sala  o  no  presentarlo para su revisión. En este último evento informará de  ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

4.  El auto a través del cual se inadmite  el  libelo  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el  recurso  de  casación,  salvo la  prosperidad   de   la   insistencia,   pues   conlleva   a   la   admisión   de  éste.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1.  Inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada por  la  defensora   de   LUZ  PATRICIA  FRANCO  COLLAZOS, conforme a lo expuesto en  precedencia.   

        2.  De  conformidad  con lo dispuesto en el artículo 184 de la Ley  906  de 2004, es facultad del demandante elevar petición de insistencia, según  lo indicado en la parte motiva de este auto.   

                    Cópiese,  notifíquese y cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO                    

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                      GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO                                           JULIO   ENRIQUE   SOCHA  SALAMANCA           

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria.  

    

1 Folio  26 de la carpeta No. 1.   

2 Folio  43 de la carpeta.   

3 Folio  53 de la carpeta.   

4  Folios 122, 141 y 150 de la carpeta.   

5 Folio  140 de la carpeta.   

6 Folio  160 de la carpeta.   

7  El  artículo  180  del Código de Procedimiento Penal, Ley 906 de 2004, señala que  la  casación  tiene  por  finalidades  la  efectividad del derecho material, el  respeto  de las garantías de los intervinientes, la reparación de los agravios  inferidos a éstos, y la unificación de la jurisprudencia.   

8 Auto  de casación de 9 de octubre de 2009, radicación No. 29949.   

9  “Artículo  184.- …No será seleccionada por auto  debidamente  motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de  los  Magistrados  de  la  Sala  o  por el Ministerio Público, la demanda que se  encuentre  en cualquiera de los siguientes supuestos: si el demandante carece de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación  o  cuando  de  su contexto se advierta  fundadamente  que  no  se  precisa   del  fallo para cumplir algunas de las  finalidades     del     recurso.”    (negrillas fuera de texto).   

10  Sentencia   de   casación   de   22   de   agosto   de  2002,  radicación  No.  11963.   

11  Auto   de   casación   de   15   de   diciembre   de   2005,   radicación  No.  24322.     

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