37806(30-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37806  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

     FERNANDO   ALBERTO  CASTRO  CABALLERO   

Aprobado     acta     Nº425   

Bogotá,  D.C.,  treinta (30) de noviembre de dos mil once (2011).   

V   I   S   T   O  S   

La Sala resuelve acerca de la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Raquel   Valbuena  Bautista,  contra  la  sentencia  dictada  por  el  Tribunal Superior de Cúcuta, el 8 de septiembre de  2011,  mediante  la  cual  revocó  la  proferida por el Juzgado Sexto Penal del  Circuito  de  la  misma  ciudad con Funciones de Conocimiento, el 14 de julio de  ese  año,  que  la  condenó como autora de la conducta punible de destinación  ilícita de muebles o inmuebles.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                           

1.  Los primeros fueron sintetizados por el  juzgador de primera instancia de la siguiente manera:   

“  …con  base  en  un informe, se dio  cuenta  del  operativo  de  investigación  por  medio  del  cual,  a través de  funcionarios  de  la  Policía Nacional de la Unidad de Infancia y Adolescencia,  Agente  Heymar  Lamprea  Ortiz,  se  verificó que en la casa de la señora Rosa  Castrillón   Burgos   ubicada  en  la  Av.  17  número  19ª  -32  del  barrio  circunvalación  de esta ciudad (Cúcuta), se realizaba la actividad de comercio  y  venta  de  estupefacientes, estableciéndose además que en la misma acera se  encontraba  la  vivienda  de  Raquel  Valbuena  Bautista,  persona  que también  ejercía actividades de comercio de estupefacientes.   

El  investigador  como  agente  encubierto  constató  varias  transacciones  en  las  viviendas  referidas,  en  las cuales  adquirió   los   papeles   con   sustancias  que  le  vendieron  en  diferentes  oportunidades   las   señoras   Nora   Rosa  Castrillón  Burgos,  Raquel  Valbuena Bautista y María Leonor  Valbuena,  los  cuales  fueron  entregados  al  mismo  agente  para el análisis  pericial    de   prueba   de   identificación   preliminar   homologada   PIHP,  concluyéndose  que  se  trataba de marihuana, por lo que, el 22 de diciembre de  2010,  el  Juez  Segundo  Penal Municipal con Función de Control de Garantías,  previa  solicitud  de  la  Fiscalía,  libró  órdenes  de  captura  contra las  mencionadas  señoras…”.   

2.  Por los anteriores hechos, la Fiscalía  General  de  la Nación, el 21 de enero de 2011, presentó escrito de acusación  contra  Valbuena  Bautista,  por la conducta punible de destinación ilícita de  muebles  e  inmuebles,  según  lo  preceptuado  en el artículo 377 del Código  Penal.  Así  mismo,  se  le  atribuyó  la  circunstancia  de mayor punibilidad  reglada en el artículo 58 numeral 10 del mismo estatuto.   

3.  El  expediente  pasó  al Juzgado Sexto  Penal  del Circuito  con Función de Conocimiento de Cúcuta, autoridad que  el  14 de julio del mismo año, dictó sentencia de primera instancia, en la que  absolvió a la acusada de los cargos atribuidos en la acusación.   

4.  Apelado  el  fallo por la fiscalía, el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  el  8  de  septiembre  de 2011, al resolver el  recurso,  lo  revocó,  motivo por el cual condenó a Raquel Valbuena Bautista a  la  pena  principal  de  96  meses  de  prisión  y multa equivalente a 1.333.33  salarios   mínimos   legales   mensuales   vigentes   y   a   la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  lapso  de  la  privativa  de  la  libertad,  como  autora  del  delito de  destinación ilícita de muebles o inmuebles.   

Contra la anterior decisión, el profesional  del  derecho  que  vela por los intereses de Valbuena Bautista interpuso recurso  de casación.   

S  Í  N  T  E  S  I  S   D E L   L I B E L O   

Basado en la causal tercera, de acuerdo con  la  sistemática  reglada  en  la  Ley  906  de 2004, presenta un sólo reproche  contra la sentencia del Tribunal, así:   

Único cargo  

Acusa  al  sentenciador  de  haber  violado  indirectamente  la  ley  sustancial,  derivada  de  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  en tanto se desconocieron las reglas de la sana crítica en el acto  de apreciación de las pruebas.   

Argumenta que el sentenciador sólo tuvo en  cuenta,  en  orden  a  sustentar el juicio de responsabilidad, el testimonio del  Agente  Heymar  Lamprea  Ortiz,  puesto que en su sentir, se debió estimar cada  una    de    sus    afirmaciones    hechas   en   el   juicio   para   otorgarle  crédito.   

Seguidamente transcribe varios fragmentos de  la  mencionada  versión,  a  partir  de  la  cual  sostiene que el deponente al  momento  de  la  captura  aseveró que la procesada tenía el pelo rojo, y en el  acto  público  anotó  que  era  otro  el  tinte,  al punto que en el juicio se  colocó de presente una fotografía que refutaba su aserto.   

Así mismo, opina que en la audiencia se le  probó  al mismo que su defendida no podía estar en dos sitios al mismo tiempo,  esto  es,  vendiendo  la  droga  y en su casa de habitación, razón por la cual  colige   que   se   trata   de  otra  persona  de  la  que  se  observó  en  el  video.   

Por tanto, estima que si el Tribunal hubiese  estudiado  cada una de las pruebas allegadas al trámite, habría cocluido en la  irresponsabilidad  de  su  procurada con relación a los cargos atribuidos, para  lo   cual   informa  que  el  sentenciador  reconoció  que  había  deficiencia  probatoria.   

Como  normas vulneradas cita los artículos  379,  380  y  381  del  Código  de  Procedimiento Penal, en la medida en que el  juzgador  no  apreció en conjunto los elementos de conocimiento incorporados al  proceso.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte casar  la  sentencia  impugnada  y  en su lugar, absolver a su procurada de la conducta  punible por la que fue condenada.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

         

La   casación   en   la   Ley   906   de  2004   

Sea  lo  primero  advertir que a la Sala le  asiste  competencia  para  resolver  sobre los requisitos de admisibilidad de la  demanda  de  casación, conforme la competencia que fija el artículo 32-1 de la  Ley  906  de  2004,  en  asocio  con  el  inciso 1º del artículo 184 del mismo  Estatuto.   

Antes  de  ocuparse  la Corporación de los  requisitos  formales  de  la  demanda de casación, estima necesario insistir en  que  en  el  nuevo  sistema procesal, la casación es un medio extraordinario de  control   constitucional   y  legal  con  origen  en  el  artículo  235  de  la  Constitución  Política  y  desarrollado  en  la  Ley  906 de 2004, que procede  contra   las   sentencias  dictadas  en  segunda  instancia  que  ponen  fin  al  juzgamiento  de  comportamientos  punibles,  cuando las decisiones proferidas, o  bien  el  trámite  surtido, afectan de manera trascendente y decisiva, derechos  de los intervinientes.    

Su  finalidad  es entonces, la de lograr la  efectividad  del  derecho  material desconocido, el respeto de las garantías de  los  intervinientes,  la  reparación  de  los agravios sufridos por éstos y la  unificación  de  la  jurisprudencia,  propósitos que, como lo tiene dicho esta  última, son los mismos del proceso penal.   

Respecto de las exigencias que debe cumplir  la  demanda  que  sustenta  la  impugnación  extraordinaria, la Corporación ha  señalado  que  aún  cuando  el  estatuto  procesal  de  2004  no  las  enumera  rigurosamente  como  así  lo  hacía el artículo 212 de la Ley 600 de 2000, lo  cierto  es  que  de  los  artículos 183 y 184 se pueden deducir los siguientes:  a)  se  señalen de manera  precisa      y      concisa     las     causales     invocadas,     b)  se  desarrollen los cargos, esto es,  que  se  expresen  sus  fundamentos  o se ofrezca una sustentación suficiente y  c)   se   demuestre   la  necesidad  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso.   

En  contraste,  el inciso 2° del artículo  últimamente  citado  dispone  que  no  será  seleccionada  la  demanda  que no  demuestre   interés   jurídico   del   impugnante  para  acudir  a  esta  sede  extraordinaria;  prescinda  de  señalar la causal; omita desarrollar los cargos  de  manera  adecuada,  o  bien  cuando  de  su  contexto  se advierta que no hay  relación   entre   la  necesidad  del  fallo  y  los  fines  de  la  casación.   

El libelista debe entonces, demostrar que la  intervención  de la Corte es imperiosa para materializar los fines del medio de  impugnación  extraordinario;  para ello debe elaborar un discurso que se sujete  a los lineamientos que ha decantado la jurisprudencia de la Sala.   

No debe olvidar el recurrente extraordinario  que  la  casación  no  es  un  instrumento  para continuar el debate fáctico y  jurídico  llevado  a  cabo  en  el  agotado proceso y por lo tanto, no le está  permitido  realizar  toda  clase  de  cuestionamientos  a  manera  de  instancia  adicional  a  las  ordinarias  del  trámite;  por el contrario, la demanda debe  contener  un razonamiento claro, lógico, coherente y sistemático que con apoyo  en  las  causales  consagradas  en  la  ley,  demuestre los errores, bien sea de  juicio  o de procedimiento en que haya podido incurrir el sentenciador, conforme  a  los  parámetros  que  la  jurisprudencia  de  la  Sala  ha  fijado de tiempo  atrás.   

         Presupuestos  de lógica y debida fundamentación de la infracción  indirecta de la ley material   

En  esta  modalidad  de  vulneración de la  norma,  se acepta que el error del  juzgador ocurrió de manera mediata, es  decir,  en  la  elaboración  del  juicio  de  hecho  derivado  de errores en la  apreciación  de  la  prueba, falencia que se ve reflejada en la aplicación del  derecho.    

En   el  plano  de  la  postulación,  al  casacionista  compete  enseñar  a  la  Corte  en qué consistió el error en la  valoración  de  los  medios  de  convicción,  es  decir,  si fue de hecho o de  derecho  y  el  falso  juicio  que  lo  determinó,  esto  es, si de existencia,  identidad, raciocinio, legalidad o convicción.   

Y   por   último,  evidenciar  cómo  el  mencionado  vicio incidió en la aplicación del derecho, en la medida en que se  seleccionó  una norma que no era la llamada a gobernar el asunto o, se excluyó  otra   que   sí   resolvía  todos  los  extremos  de  la  relación  jurídico  procesal.   

Calificación de la demanda  

         En  primer  lugar,  resulta  claro  que            el actor tiene legitimidad  e  interés,  en  orden  a cuestionar la decisión del Tribunal, en la medida en  que  la  ley lo habita para ese efecto y el fallo es de naturaleza condenatoria,  impugnación  extraordinaria que fue propuesta,  toda vez que se condenó a  la    acusada   en   esa   instancia   y   la   censura   busca   demostrar   su  inocencia.   

         Respecto  a  los  presupuestos de lógica y debida fundamentación,  la  Sala  advierte  que  el censor desconoce los parámetros de lógica y debida  fundamentación,   encaminados   a   postular   el  error  de  hecho  por  falso  raciocinio.   

         

En efecto, cuando se trata de atacar en esta  sede  la  mencionada  equivocación, al demandante corresponde indicar cuál fue  el  principio  de  la  ciencia,  el  postulado  de la lógica y la máxima de la  experiencia  quebrantada,  de  qué  manera  lo fue y su incidencia con la parte  resolutiva  de la sentencia, acto en el cual se deben tener en cuenta los demás  medios  de  convicción  en  que  se  apoyó  el juzgador, con el fin de dar por  demostrada    la    existencia    del    hecho    y   la   responsabilidad   del  procesado.   

         En  el  supuesto que ocupa la atención de la Corte, el actor sólo  atina  a  señalar  la  clase  de  error  y  el  falso juicio que lo determinó,                     habida   cuenta  que  con  el  discurso  argumentativo  únicamente  muestra  inconformidad con relación al mérito dado al testimonio del Agente de  la  Policía  Nacional,  en  cuanto a que los datos que suministró en el juicio  oral  público y concentrado, sirvieron de fundamento, en orden a proferir fallo  de carácter condenatorio.   

         De   igual   manera,  sin  guardar  logicidad  con  las  hipótesis  presentadas,  se  aparta  del particular enunciado, para seguidamente cuestionar  al  sentenciador  de  segundo  grado  por no haber estudiado todas las probanzas  allegadas  al  trámite,  afirmación que ha debido postular a través del error  de hecho por falso juicio de existencia.   

         De  tal  manera,  esa  disparidad  de  criterios  con  relación al  mérito  dado a los medios de conocimiento no constituye equivocación, para ser  postulado  en casación, en tanto el juzgador goza de libertad para justipreciar  los  medios  de  convicción, sólo limitado por las reglas que informan la sana  crítica, evento que aquí no ocurrió.   

         Frente  al  punto anterior, no sobra recordar que el fallo arriba a  la  Corte precedido por la doble presunción de acierto y legalidad, en cuanto a  que  los  hechos  fueron  correctamente  apreciados  y  el derecho estrictamente  aplicado,  presunción  que  sólo se derrumba demostrando el error a través de  las  causales  de casación, y evidenciando su trascendencia con relación a las  decisiones adoptadas en la sentencia.   

           De otro lado, vale destacar que el Tribunal con el fin de revocar  el  fallo  absolutorio  dio  mérito  probatorio  a  las  atestaciones de Heymar  Lamprea  Ortiz,  pues  el  deponente  es  claro  y  contundente en señalar a la  acusada Valbuena Bautista como la persona que le vendió la droga.   

           Así  mismo,  la  citada  Corporación  si  bien  reconoce que el  inmueble  no  era  de la propiedad de la procesada, de todas formas el delito de  destinación  ilícita de muebles o inmuebles se  consumó en los términos  señalados  en  el  artículo 377 del Código Penal, para lo cual se apoyaron en  una decisión de la Sala.   

         Es  verdad  que el Tribunal aceptó que hubo falencias probatorias,  pero  tal situación no comporta la existencia de una duda, en cuanto  a la  responsabilidad  de  Valbuena  Bautista,  puesto  que  el  juez  dio crédito al  señalamiento  que  aquel  hizo  de  ésta  como  la  persona  que  expendía el  estupefaciente.   

         

Es  más,  el  sentenciador  adujo  que  la  versión  del  deponente “no ofrece duda”,  puesto que la misma fue “sincera,  contundente,  veraz,  sin  que  se  evidencie  intención  alguna  de incriminar  falsamente  a  la  aquí  procesada  o de falsear la verdad, por el contrario se  denota  que  la manifestación que realiza es producto de la percepción directa  que  tuvo de la persona que se encontraba en la casa que funcionaba como olla, y  que  le vendió el estupefaciente, y no una invención, como lo pretendió hacer  ver la defensa”.   

Por   tanto,  deviene  necesariamente  la  inadmisión de la demanda.   

Resta  señalar  que  no se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado o dentro de la actuación se violaran derechos o  garantías  de  los  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga  superar  los defectos del libelo, en orden a decidir de fondo, según lo dispone  el inciso 3° del artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

El mecanismo de la insistencia  

Al amparo del artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuando  la  Corte  decida  no  darle curso a una demanda de casación, es  procedente  la insistencia, cuyas reglas, en ausencia de disposición legal, han  sido   definidas   por   la   Sala   en   los  siguientes  términos1:   

(ii)   La  insistencia  sólo  puede  ser  promovida  por  el  demandante,  por  ser  él a quien asiste interés en que se  reconsidere  la  decisión.  Los  demás  intervinientes en el proceso no tienen  dicha  facultad,  en  tanto  que  habiendo  tenido ocasión de acudir al recurso  extraordinario,  el  no  hacerlo  supone conformidad con los fallos adoptados en  sede de las instancias.   

         (iii)   La   solicitud   de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público, a través de sus delegados para la casación penal, o ante  alguno  de  los Magistrados integrantes de la Sala de Casación Penal, según lo  decida el demandante.   

         (iv)  La  solicitud  respectiva  puede tener dos finalidades: la de  rebatir  los argumentos con fundamento en los cuales la Sala decidió no admitir  la  demanda,  o para demostrar por qué no empece las incorrecciones del libelo,  es  preciso  que  la  Corte  haga  uso  de su facultad oficiosa para superar sus  defectos y decidir de fondo.   

(v) Es potestativo del Magistrado disidente  o  del  Delegado  del  Ministerio Público ante quien se formula la insistencia,  optar  por  someter  el asunto a consideración de la Sala o no presentarlo para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al peticionario. Así  mismo,  cualquiera  de  ellos  puede invocar la insistencia directamente ante la  Sala de manera oficiosa.   

(vi) El auto a través del cual no se admite  la  demanda  de  casación  trae como consecuencia la firmeza de la sentencia de  segunda  instancia  contra  la  cual  se formuló el recurso, con la consecuente  imposibilidad  de  invocar  la prescripción de la acción penal, efectos que no  se  alteran  con  la  petición de insistencia, ni con su trámite, a no ser que  ella prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  su  turno,  como  quiera  que  la ley no  establece  términos  para  el  trámite  de la insistencia, es preciso fijarlos  conforme  la  facultad  que en tal sentido se consagra en el artículo 159 de la  Ley 906 de 2004.   

Con tal propósito, teniendo en cuenta que  la   decisión   a   través  de   la   cual   no   se   admitió   la   demanda   está  contenida  en  un  auto  a  cuyo  enteramiento  o  publicidad debe procederse obligatoriamente, con  arreglo  a  lo  dispuesto  en sentencia C-641 del 13 de agosto de 2002, por vía  del  procedimiento  señalado  en  el  artículo 169, inciso 3, de la Ley 906 de  2004,   esto   es   “mediante  comunicación  escrita  dirigida  por  telegrama,  correo  certificado, facsímil, correo electrónico o  cualquier  otro medio idóneo que haya sido indicado por las partes”,  se establecerá el término de cinco (5) días contados a partir  de  la fecha en que se produzca alguna de las anteriores formas de notificación  al  demandante,  como  plazo  para que éste solicite al Ministerio Público o a  alguno  de  los  Magistrados  integrantes  de  la  Sala,  si  a  bien  lo tiene,  insistencia en el asunto.   

A su vez, teniendo en cuenta que el examen  de  la  solicitud  de insistencia supone un estudio ponderado de la misma, de la  demanda,  del  auto por el cual no se admitió y de la actuación respectiva, se  otorgará  al  Ministerio  Público  o  al  Magistrado interesado un término de  quince  (15)  días  para  el  examen de la temática planteada, vencido el cual  podrán  someter  el  asunto  a discusión de la Sala o informar al peticionario  sobre su decisión de no darle curso a la petición.   

        En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R  E  S  U  E  L  V  E   

        1.      INADMITIR     la    demanda    de    casación   presentada   a  nombre de la acusada Raquel Valbuena  Bautista.   

2.  De conformidad con lo dispuesto en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es viable la interposición del  mecanismo   de   insistencia   en   los   términos  precisados  atrás  por  la  Sala.   

        Cópiese, notifíquese y cúmplase.   

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                           JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                        SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                      AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                      

                   Comisión de servicio   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                 JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  del 12 de diciembre de 2005 (radicado 24.322).     

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