37722(30-05-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37722  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 206-  

Bogotá. D.C., treinta (30) de mayo de dos mil  doce (2012)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  decide, si es procedente admitir la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Eduardo  Luis  Guerrero  Delgado, contra la  sentencia  dictada el 3 de marzo de 2011 por la Sala Penal del Tribunal Superior  de  Cúcuta,  que  confirmó  la  adoptada  por  el  Juzgado 1 Adjunto Penal del  Circuito Especializado de la misma ciudad, el 30 de agosto de 2010.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Los días 24 de julio, 4 y 23 de agosto y  17  de septiembre de 2007, se presentaron una serie de hurtos en la modalidad de  atraco,  a  los  vehículos  de  servicio  público  afiliados  a  las  empresas  Coopetrán  y  Extra Rápido Los Motilones, que cubrían las rutas entre Cúcuta  y distintos municipios del Norte de Santander y Bucaramanga.   

Los agresores utilizaban un mismo modus    operandi:   i)   abordaban   el  vehículo;  ii)  esperaban a que circulara por un sector despoblado, iii) con el  uso   de  armas y bajo amenazas reducían al conductor y a su ayudante; iv)  una  integrante  de  la  banda  se  bajaba  del  automotor  para  alertar  a sus  compinches  sobre  el  paso  de cualquier patrulla o autoridad, y, v) los demás  sujetos despojaban de sus pertenencias a los pasajeros.   

En  el  episodio  ocurrido el 23 de agosto de  2007,  además  de  la  retención del vehículo y el hurto a los pasajeros bajo  las   circunstancias  ya  descritas,  la  señora  Jessica  Katherine Rubio  García  fue  objeto de manipulación y tocamientos de orden erótico sexual por  parte     de     uno    de    los    delincuentes1.   

Gracias  a  las  diferentes  denuncias de las  víctimas,  quienes  aportaron  las características físicas de los asaltantes,  se    logró   la   identificación   e   individualización   de   Eduardo   Luis   Guerrero   Delgado,  Jhon  William  Peñaloza  Sandoval  y  Oscar Miguel González Rojas, el primero de los  cuales,  fue  capturado  el  28  de  agosto  de 2007 por razón de otra conducta  delictiva2.   

2.  Con resolución del 9 de octubre de 2007,  la  Fiscalía   Delegada  de la estructura de apoyo ante los Jueces Penales  del  Circuito  de  Cúcuta,  ordenó  la apertura de la instrucción3    y   la  vinculación  mediante  indagatoria  de  Eduardo  Luis  Guerrero  Delgado,  Jhon  William  Peñaloza Sandoval,  Oscar Miguel González Rojas y Galiano Quintero Meza.   

3.  Clausurada  la fase instructiva los días  144  y     235  de  julio  de 2008, la Fiscalía Décima Especializada de la misma  ciudad  calificó el mérito del sumario con resolución de acusación en contra  de  Eduardo  Luis  Guerrero  Delgado, Jhon William Peñaloza Sandoval, Oscar Miguel  González   Rojas,   como   presuntos  coautores  del  concurso  de  delitos  de  apoderamiento  de  aeronave,  naves  o  medios  de  transporte  colectivo, hurto  calificado  y agravado, concierto para delinquir, fabricación, tráfico y porte  de  armas  de  fuego  o municiones y acto sexual violento, ésta ultima conducta  sólo  se  imputó  a  Oscar  Miguel  González  Rojas,  las  que  se encuentran  tipificadas  en  los  artículos  173, 240, 241, 340, 365 y 206 del Código  Penal.   

4.  Contra  la resolución del 14 de julio se  interpuso  recurso  de  reposición  que  el  5  de agosto de 2008 fue declarado  desierto  por  la  Fiscalía  10  Delegada  ante los Jueces Penales del Circuito  Especializado           de          Cúcuta6. La decisión del 23 de julio,  al  haber  sido  apelada  fue  confirmada  el  8  de  enero  de 20097,   por   la  Fiscalía 4 Delegada ante el Tribunal Superior de Cúcuta.   

5.  La  etapa de la causa le correspondió al  Juzgado  1  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Cúcuta,  sin  embargo,  en  cumplimiento  de  las  medidas  de  descongestión, el proceso fue asignado para  fallo  al Juzgado 1 Adjunto Penal del Circuito Especializado de la misma ciudad,  autoridad  que  el  30  de  agosto  de  2010 profirió sentencia condenatoria en  contra  de  Eduardo  Luis Guerrero Delgado,  Jhon  William  Peñaloza  Sandoval, Oscar Miguel González Rojas,  como  coautores  del  concurso  de delitos de apoderamiento de aeronave, naves o  medios  de  transporte  colectivo,  hurto  calificado y agravado, concierto para  delinquir,  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de fuego o municiones.   

A   Eduardo  Luis  Guerrero  Delgado y Jhon William Peñaloza Sandoval les  impuso  una  pena  principal  de  28  años de prisión, multa de 1.500 salarios  mínimos  legales mensuales vigentes, la inhabilitación de derechos y funciones  públicas  por  20 años. Les negó el sustituto de la suspensión condicional y  la           prisión          domiciliaria8.   

A,  Oscar Miguel González Rojas, lo declaró  además  responsable,  del  delito de acto sexual violento, lo sancionó con una  pena  principal  de  30  años  de  prisión,  multa  de 1.500 salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  la  inhabilitación  de  derechos  y  funciones  públicas   por  20  años.  No  le  otorgó  el  sustituto  de  la  suspensión  condicional   de  la  pena  y  le  negó  la  prisión  domiciliaria9.   

5. La decisión fue recurrida y confirmada por  la  Sala  de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de  Cúcuta      el     20     de     junio     201110  y contra ella, la defensa de  Eduardo Luis Guerrero Delgado  interpuso el recurso de casación, que le fue concedido.   

LA DEMANDA  

Cargo único: nulidad  

Con  apoyo en la causal tercera de casación,  el  defensor  del  procesado acusa la sentencia del Tribunal por haberse dictado  en un juicio viciado de nulidad.   

Señaló  como normas violadas los artículos  29  y  230  de  la  Constitución Política, 8 y 20 del Código de Procedimiento  Penal,  que consagran el derecho de defensa, el debido proceso y el principio de  investigación  integral,  respectivamente.  Sostiene  que  el  juez de la causa  omitió  la  práctica  de  una  prueba favorable a su representado, que hubiese  contribuido al total esclarecimiento de los hechos.   

Se  trata  del  reconocimiento  en  fila  de  personas   solicitado   por  la  defensa  “en   la   audiencia   preparatoria   del  4  de  mayo  de  2009,  puntualmente,  respecto  del  testigo  VICTOR MANUEL JAIMES MORALES, tal como se  puede    comprobar    en   el   texto   del   acta11.”   

Para el censor, es claro que si bien renunció  al  testimonio  de  Víctor  Manuel  Jaimes Morales en el juicio, no sucedió lo  mismo   con   el   reconocimiento  en  fila  de  personas,  prueba  autónoma  e  independiente  de  suma  importancia por cuanto aquél estuvo presente en dos de  los   hurtos,   resultando,   por  lo  tanto,  inexplicable  que  se  dejara  de  practicar.   

Indica,  que   esta  irregularidad  es  insubsanable  y  aunque  en  su  momento  puso  en conocimiento del Tribunal tal  omisión,  “el  señor  magistrado  ponente,  en el  acápite  de consideraciones de la sentencia del 20 de junio de 2011, en punto a  la  solicitud  de  esta  nulidad,  precisa  simplemente que este defensor había  desistido  del  reconocimiento  en  fila  de  personas  con relación al testigo  VICTOR  MANUEL JAIMES, lo cual resulta inverosímil al cotejarse su dicho con lo  plasmado   en   el   acta   de  audiencia  pública12”.   

El  censor muestra su desacuerdo con la tesis  que   manejó   el        Ad  quem  al considerar que se le están desconociendo las  garantías  debidas a las partes, como son la investigación integral, el debido  proceso y el derecho de defensa.   

La  trascendencia  de  la  prueba  la  hace  consistir   en  la  necesidad  de  confirmar  las  dudas  que  asomaron  de  los  reconocimientos   fotográficos   inicialmente   acopiados   al   inicio  de  la  investigación.   

Adicional  a ello, considera, que no se puede  dejar  de  practicar  una  prueba  legalmente decretada, sin motivar las razones  legales,  y  sin que exista desistimiento de su recaudo por parte de los sujetos  procesales,    pues    su   práctica,   “[s]eguramente  hubiera cambiado el sentido del fallo13.”   

Con  fundamento  en  lo anterior, solicita se  case  la  sentencia recurrida y se decrete la nulidad del proceso a partir de la  sentencia  de  primera  instancia, inclusive, y sus posteriores actuaciones para  que  se  practique  dentro de la audiencia pública el reconocimiento en fila de  personas decretado en la audiencia preparatoria.   

CONSIDERACIONES  

1. La inadmisión de la demanda  

De  conformidad  con  el  artículo  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal del 2000, la Sala inadmitirá el libelo porque  no  reúne  los  presupuestos, ni cumple las exigencias mínimas previstas en el  artículo 212 del mismo Estatuto.   

2. Único cargo: nulidad.  

2.1.  La  jurisprudencia  de  la  Sala  tiene  establecido  que  aun  cuando se admite cierta flexibilidad en su proposición y  desarrollo,  la  nulidad  no  es  de  libre  alegación  porque  la naturaleza y  especialidad  de la impugnación extraordinaria torna obligatorio la observancia  de  las  exigencias  técnicas  y  jurídicas  que  gobiernan  a  este  recurso.   

Es  así, como el impugnante en una propuesta  de  tal  naturaleza  debe identificar la clase de vicio, esto es, si se trata de  una  irregularidad que afecta la estructura del proceso (defectos de estructura)  o   desconoce   las   garantías   fundamentales   de   los  sujetos  procesales  (irregularidades   de  garantía),  proponerlo  de  acuerdo  con  su  alcance  y  autonomía  invalidatoria debiendo hacerlo en cargos separados cuando son varios  (principios  de  autonomía  y  trascendencia),  señalar  sus fundamentos y las  normas  constitucionales  o  legales  que  estima lesionadas y demostrar de qué  manera  la  irregularidad  repercute  en  el trámite y cómo ella trasciende al  fallo impugnado conduciendo a su anulación.   

También  es  necesario  indicar  la  etapa  procesal  a partir de la cual se debe invalidar la actuación y demostrar que no  existe  otro  medio  para  subsanar  la  irregularidad  sustancial  distinto que  proceder  a  su  reconocimiento,  de  acuerdo con los principios que orientan la  declaratoria de las nulidades y su convalidación.   

Del  mismo  modo,  la  principialística  que  gobierna  las nulidades en el proceso penal, impone a quien las propone enunciar  la  causal  específica  (principio  de taxatividad argumentar de manera clara y  precisa  en dónde se origina el defecto de actividad y si éste no satisfizo la  finalidad  para  la  que  estaba  previsto (principio de instrumentalidad de las  formas),  demostrar si el vicio afectó las garantías o las bases fundamentales  de  la instrucción y el juzgamiento (principio de trascendencia), acreditar que  el  sujeto  procesal  no haya coadyuvado con su conducta a la configuración del  acto  irregular  (principio  de  protección)  o  lo  haya  convalidado  con  su  consentimiento  (principio  de  convalidación),  siempre  que  se  observen las  garantías fundamentales.   

2.2. Cuando se trata de postular en casación  una  censura  por  violación  al  principio de investigación integral -como lo  hace  el  libelista  al comienzo de la fundamentación del reparo-, no basta con  indicar  el  medio  de  prueba  que  se dice omitido, sino que resulta necesario  establecer  su  fuente,  conducencia,  pertinencia  y  utilidad,  además  de su  beneficio  a  los intereses del procesado respecto de las conclusiones del fallo  cuestionado.   

Y  ello  es  así, porque la mera omisión no  deviene  por  sí  sola  en  violación  a  la  garantía  de  la investigación  integral,  correspondiéndole  al  funcionario judicial en uso de sus facultades  de  director  de la investigación penal, procurar el recaudo de las pruebas que  considere  necesarias  en  desarrollo de los criterios de economía, celeridad y  racionalidad.   

Es éstas condiciones, es posible afirmar que  cuando  el  juzgador  considere  razonablemente  que  su  práctica  es  inocua,  superflua  o  intrascendente  a  los  fines de la investigación, o de las que a  pesar  de  haber  sido  decretadas no pudieron ser realizadas por circunstancias  ajenas  a  los  administradores de justicia, ello no puede originar menoscabo de  los  derechos  de quien ha solicitado su práctica, ni mucho menos de quienes en  su condición de sujetos procesales nada hicieron por invocarla.   

Además, se debe acreditar que tales medios al  ser  confrontadas  con  aquellas  que  sirvieron de fundamento para construir el  fallo  atacado,  tienen  aptitud para modificar las conclusiones de la decisión  y,  por tanto, la única forma de subsanar el yerro advertido es a través de la  invalidación  de  la  actuación surtida, desde el momento procesal que permita  la    aducción    del    medio    o    medios    omitidos    y   su   posterior  valoración.   

2.3.  Ninguna de estas exigencias cumplió el  libelista,  pues   limitó  el espacio de argumentación a señalar, que su  práctica,  “[s]eguramente  hubiera  cambiado  el  sentido  del fallo;  sin  embargo,  no  indicó, que aspectos  pretendía  acreditar,  y  cómo,  no  fueron  establecidos  por otros medios de  conocimiento.   

2.4. Fue tal su desatención al desarrollar el  cargo,  que  pasó  por  alto  demostrar  la aptitud probatoria de la prueba que  extraña,  objetivo  que  solo  se  cumple  mediante  una  aproximación  de  su  contenido   material,   cuya  valoración  conjunta  con  los  demás  elementos  recaudados  en  la  actuación, conduzca a establecer la incidencia favorable en  la situación del procesado.   

Y es que, no resultaba suficiente indicar que  ante  las dudas que emergen de los reconocimientos fotográficos practicados con  la      presencia      de      las     víctimas14,  el  medio  echado de menos  hubiera  contribuido  a  despejarlas,  sin  embargo,  la  simple  afirmación no  satisface  la  carga debida, ni justifica la importancia de recopilar este medio  de  convicción  y  menos  aún,  su  capacidad  demostrativa  y favorable a los  intereses  de  su  representado,  frente  al  conjunto probatorio que sirvió de  fundamento a la decisión de condena.   

2.5.  De  igual  manera,  se echa de menos la  trascendencia  de  aquel  medio  de conocimiento dentro del conjunto probatorio,  pues  para  sustentar  su  importancia  se  limitó  a especular a partir de una  situación carente de comprobación.   

2.6. A lo ya anotado, agréguese que el censor  carece  de  interés  para  invocar  la  prueba  que hoy extraña. Nótese cómo  observó  una actitud totalmente pasiva en el curso del juzgamiento, pues según  se  advierte  de su demanda, cuando se omitió su práctica, no realizó ningún  ejercicio  de  impugnación,  cuando lo propio era alegar el interés que tenía  en  su  aducción;  sin embargo, guardó silencio y coadyuvó tal situación, lo  que  le  quitó  legitimación  en la causa por la que aboga, de donde surge que  mal  puede  pretender que por una vía extraordinaria se corrija su desatención  en el juicio.   

2.7. Adicional a ello, el petente desatendió  una  limitación adicional prevista en el artículo 310 numeral 3 del Código de  Procedimiento  Penal,  según  la  cual, no podría invocar la nulidad el sujeto  procesal  que  haya  contribuido  con  su  conducta  a  la  ejecución  del acto  (principio de protección), postura imputable a la defensa.   

2.8.  Como  la  Corte  no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  por  falta  de  proposición en forma y demostración idónea, se inadmitirá.   

Casación oficiosa.  

No obstante las inconsistencias anunciadas, la  Sala  advierte  algunas  imprecisiones  al  momento  de  calcular la sanción en  relación     con     Eduardo     Luis     Guerrero  Delgado,   por   tanto,   se   impone   realizar  las  correcciones respectivas.   

En  efecto,  el juez de primera instancia en  relación     con     Eduardo     Luis     Guerrero  Delgado,  Jhon  William  Peñaloza  Sandoval  y  Oscar  Miguel  González Rojas, parte del hurto calificado por ser el delito sancionado  con  pena  mayor  e incrementa el quantum punitivo   por   los   concursos   homogéneos  y  heterogéneos  de  apoderamiento  de aeronaves, naves o medios de transporte colectivo y tráfico y  porte  de armas de fuego, penas que dosificó teniendo en cuenta los 4 episodios  que  se  les  imputaron;  a  eso  le  incrementó la pena correspondiente por el  delito de concierto para delinquir.   

Sin embargo, olvidaron los falladores que en  el  caso  de Guerrero Delgado,  solo  es  posible imputarle su responsabilidad en 3 de los 4 sucesos15,  pues  fue  capturado  el  28  de  agosto  de  2007,  esto es, antes de que se perpetrara el  último  de  los  comportamientos  juzgados  que ocurrió el 17 de septiembre de  2007  como  así  se  reconoció  en  las instancias16; por manera tal, que hay que  deducir  de  la pena impuesta para cada delito que concursa en forma homogénea,  lo relacionado con uno de estos comportamientos concursales.   

Hurto calificado  

Pena de la que   partió  el  a  quo por una  sola conducta punible de hurto.   

             

El incremento por los  3         delitos        que        concursan17   con   el   delito  base.             

Pena que se impuso a  los procesados por el concurso homogéneo de las 4 conductas             

Proporción  que  se  incrementó por cada conducta que concursa.             

Pena  a  imponer  a  Guerrero    Delgado,   quien   solo   participó   en   3   de   las   conductas  investigadas  

144 meses            

   

72 meses            

   

(144 + 72)  

216 meses            

   

(72/3)  

24 meses            

   

(144 + 48)  

192 meses  

Apoderamiento  de aeronaves, naves o medios  de transporte colectivo   

Pena de la que   partió  el  a  quo por una  sola conducta punible de hurto.   

             

El incremento por los  3         delitos        que        concursan18     con     el    delito  base.             

Pena que se impuso a  los procesados por el concurso homogéneo de las 4 conductas             

Proporción  que  se  incrementó por cada conducta que concursa.             

Pena  a  imponer  a  Guerrero  Delgado,  quien  solo  participó  en 3 de las conductas investigadas.  

120 meses  

1000 s.m.l.v.            

   

60 meses  

500 s.m.l.v.            

   

(120 + 60)  

180 meses  

(1000 + 500)  

1500 s.m.l.v            

   

(60/3)  

20 meses  

(500/3)  

166.6 s.m.l.v            

   

(120 + 40)  

160 meses  

(1000 + 333.33)  

1333.33 s.m.l.v.  

Fabricación,   tráfico   y   porte   de  armas   

Pena de la que   partió  el  a  quo por una  sola conducta punible de hurto.   

            

El incremento por los  3         delitos        que        concursan19     con     el    delito  base.             

Pena que se impuso a  los procesados por el concurso homogéneo de las 4 conductas             

Proporción  que  se  incrementó por cada conducta que concursa.             

Pena  a  imponer  a  Guerrero  Delgado,  quien  solo  participó  en 3 de las conductas investigadas.  

12 meses            

   

6 meses            

   

(12 + 6)  

18 meses            

   

(6/3)  

2 meses            

   

(12 + 4)  

16 meses  

Finalmente,  por el concierto para delinquir  les impuso a los sentenciados 3 años de prisión.   

Pues   bien,   retomando   el  trabajo  de  dosimetría  penal  realizado  por  el  Juez  de  instancia, tenemos que la suma  aritmética  de las penas que impuso le arrojó la siguiente sanción: 216 meses  de  prisión  (18  años)  por  el  hurto  calificado, 180 meses de prisión (15  años)  y  1500  salarios  mínimos,  por el apoderamiento de aeronaves, naves o  medios  de  transporte  colectivo,  18  meses de prisión por el porte ilegal de  armas  y 36 meses de prisión (3 años) por el concierto para delinquir, para un  total  de  37  años  y  6  meses  de prisión y multa de 1500 salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

Sin  embargo,  por tratarse de un concurso de  conductas  punibles,  partió del delito mas grave esto es el hurto calificado y  haciendo  los  correspondientes  cálculos  aritméticos, les impuso 28 años de  prisión  y  multa  de  1500  salarios  mínimos legales mensuales vigentes como  coautores  del concurso de delitos de apoderamiento de aeronaves, naves o medios  de  transporte  colectivo,  hurto  calificado, fabricación, tráfico y porte de  armas de fuego y concierto para delinquir.   

En    el    caso    de    Guerrero    Delgado,   la   misma   suma  aritmética  una  vez readecuada la pena arroja la siguiente sanción: 192 meses  de  prisión (16 años) por el hurto calificado, 160 meses de prisión (13 años  y  4  meses)  y  1333  salarios  mínimos  legales  de  multa,  por  razón  del  apoderamiento  de aeronaves, naves o medios de transporte colectivo, 16 meses de  prisión  por  el  porte  ilegal de armas y 3 años de prisión por el concierto  para  delinquir, para un total de 33 años y 8 meses de prisión y multa de 1333  salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

En estas condiciones, se debe establecer qué  proporción  de  los iniciales 37 años y 6 meses descontó el fallador para que  arrojara  los 28 años de prisión por los que finalmente fueron condenados. Una  vez  establecida  tal proporción se debe aplicar el mismo guarismo a la pena de  prisión     que     corresponde     a     Guerrero  Delgado,  pues solo así se puede establecer la que le  corresponde   por   su   participación   en   3   de   los  sucesos  delictivos  juzgados.   

En  ese  orden  de  ideas, tenemos que si el  total  de  la  pena  tasada  por  el a quo  fue  de  37  años  y  6  meses y la finalmente impuesta fue de 28  años,  es  claro que este último guarismo corresponde a un 74.66% del total de  la sanción.   

Llegados  a  esta  conclusión y como resulta  necesario    ajustar    la    pena    de    Guerrero  Delgado,  se  debe aplicar esta misma proporción a la  pena  que  inicialmente  le  correspondería  por  el  concurso de las conductas  punibles  así:  si  la suma aritmética arrojó 33 años y 8 meses de prisión,  el  74.66%   equivale  25  años,  1  mes  y  10 días de prisión, y 1.333  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes de multa, pena que finalmente le  será  impuesta  como  coautor  del  concurso  de  delitos  de hurto calificado,  apoderamiento   de   aeronaves,   naves   o   medios  de  transporte  colectivo,  fabricación,  tráfico  y  porte  de armas de fuego y concierto para delinquir,  por  hechos  sucedidos  los  días  24 de julio, 4 y 23 de agosto de 2007.    

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.  INADMITIR   la   demanda   de   casación  presentada  por  el  defensor  de Eduardo Luis Guerrero  Delgado.   

2.       CASAR      OFICIOSA      Y  PARCIALMENTE   la  sentencia  proferida  el  3 de  marzo   de  2011  por  el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  en  el  sentido  de  IMPONER   al   sentenciado  Eduardo    Luis    Guerrero    Delgado,  la pena de veinticinco (25) años, un (1) mes y diez (10) días de  prisión,  y  1.333  salarios  mínimos legales mensuales vigentes de multa como  coautor  del  concurso  de delitos de apoderamiento de aeronaves, naves o medios  de  transporte  colectivo,  hurto  calificado, fabricación, tráfico y porte de  armas  de fuego y concierto para delinquir, por hechos sucedidos los días 24 de  julio,  4  y  23  de  agosto  de  2007. Las demás determinaciones tomadas en la  instancia se mantienen.   

En  consecuencia,  se  ordena  devolver  la  actuación al Tribunal de origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO   

            

FERNANDO ALBERTO  CASTRO CABALLERO  

SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ             

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN   

            

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO  

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA   

            

JAVIER DE JESÚS  ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Oscar  Miguel González Rojas.   

2 Fue  capturado  en situación de flagrancia el 28 de agosto de 2007, por el homicidio  de   José   Ángel   Jiménez,   en  la  vía  que  de  Cúcuta  conduce  a  El  Zulia.   

3  Folios 73-75  cuaderno 1   

4  Folios  34-47  cuaderno  2.  A  Jhon  William  Peñaloza  Sandoval, Oscar Miguel  González Rojas   

5  Folios 56-67 id. A Eduardo Luis Guerrero Delgado.   

6  Folios 85-86 id.   

7  Folio116-123 id.   

8 Folio  220 a 259 cuaderno del juicio.   

9  Id.   

10  Folio 7 -28 cuaderno del Tribunal   

11  Folios 68-69 id.   

12  Folio 70 id.   

13  Folio 75 id.   

14  Consideración         particular         del  demandante.-   

15  Así se reconoce en las dos instancias.   

16  Folio  25  cuaderno  Tribunal.  El  a quo  destacó:  “…advirtiendo la Sala como se desprende del acervo  probatorio  que  EDUARDO  LUIS  GUERRERO  DELGADO  no  participó  en los hechos  ocurridos  el  día  17  de  septiembre  de 2007, pues su captura como se anotó  operó días antes de este hecho”.   

17  Incrementó la mitad del básico.   

18  Id.   

19  Id.     

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