37633(30-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37633  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 425  

Bogotá,  D.C., treinta (30) de noviembre de dos mil once  (2011)   

V   I   S   T   O  S   

La  Sala  resuelve  la  admisibilidad de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   Martín  Morales  Delgado  y  Gerson Manuel Galván Mora,  contra  la  sentencia de 9 de junio de  2011,  dictada  por  el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  por  medio de la cual  confirmó  la  proferida  por  el  Juzgado Primero Adjunto Penal del Circuito de  Descongestión  de  la   misma ciudad, el 10 de septiembre de 2010, que los  condenó  como autores de las conductas punibles de hurto calificado agravado en  grado  de  tentativa  y  fabricación, tráfico y porte de armas de fuego o  municiones.   

  H   E   C   H   O  S   

El  juzgador  de  segunda  instancia  los  sintetizó de la siguiente manera:   

“Siendo  aproximadamente las 12:55 deI 16  de  julio  de  2005,  miembros de la Policía Nacional, adscritos a la Estación  Kennedy,  patrullaban  por  el  sector del barrio Doña Nidia, frente al Colegio  Uribe  Uribe, el señor OSCAR JAVIER ORDUZ OCAMPO, afanosamente les informó que  venía  siendo  perseguido  desde la ferretería Don Chepe, ubicada en el barrio  Carlos   Ramírez   París,  por  dos  sujetos  a  los  que  describió  en  sus  características   físicas  e  indumentaria,  quienes  se  desplazaban  en  una  motocicleta  RX-115  de  color vinotinto, quienes pretendían hurtarle el dinero  que  llevaba  para  cancelar  la  nómina  de sus trabajadores de su fábrica de  zapatería.  Con la información de la víctima se logró la aprehensión de los  acusados  a  las  13:00  horas  en  la  calle O avenida 1 barrio Carlos Ramírez  París”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Por  los  anteriores hechos, la Fiscalía General de la Nación, el  11  de  abril  de  2007, profirió resolución de acusación contra Martín  Morales  Delgado  y  Gerson  Manuel  Galván  Mora  por los  delitos  de  hurto  calificado  agravado  en  grado de tentativa y fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o municiones, la cual fue confirmada el 8 de  octubre del mismo año.   

2.  El  expediente pasó al Juzgado Primero  Adjunto  Penal  del  Circuito  de  Descongestión  de  Cúcuta  que,  el  10  de  septiembre   de  2010,  condenó  a  Martín  Morales  Delgado  y  Gerson  Manuel  Galván  Mora  a  la  pena  principal  de 19 meses de  prisión  y  a las accesorias de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  y privación del derecho a la tenencia y porte de arma por  el  mismo  lapso  de  la privativa de la libertad, como autores de las conductas  punible  de  hurto  calificado  agravado  en  grado de tentativa y fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego o municiones.   

3.  Apelado  el  fallo  por el defensor, el  Tribunal  Superior  de  Cúcuta,  el  9  de  junio  de  2011, lo confirmó en su  integridad.   

Contra  la  anterior  decisión, la defensa  técnica de los procesados interpuso recurso de casación.   

LA    DEMANDA   DE  CASACIÓN   

El citado profesional del derecho, con base  en  “los  numerales 1° y 3° del Art.180 de la Ley  906/2004”,  presenta un único cargo, a través del  cual   acusa   al   Tribunal   de   haber   dictado   sentencia  “en  un  juicio  por  falta  de  aplicación  indebida  de una norma  constitucional  (debido  proceso)  y  el manifiesto desconocimiento de la prueba  sobre  la  cual  se  ha fundado la misma (testimonio de la víctima)”.   

Como  normas vulneradas cita los artículos  29 de la Constitución Política y 232 de la Ley 600 de 2000.   

Sostiene   que   sus   procurados  fueron  condenados  con  fundamento en la denuncia de la víctima, que en su sentir tuvo  “serias   y   enormes  contradicciones”,  y de los policiales que no habían sido testigos presenciales  de  los hechos, inconsistencias que se “confrontaron  y  desvirtuaron  en  la  etapa  probatoria”, lo que  debió llevar a la aplicación del principio de in dubio pro reo.   

Después de reseñar las debilidades que en  su  criterio  se  presentan  en la denuncia y ampliación que hizo Orduz Ocampo,  concluye  que  el  hecho  de  haberle  mostrado  un arma de fuego a la víctima,  “de   manera  intimidante,  no  debe  surgir  como  resultado   obligatorio   tal   acción…   que  iba  a  ser  despojado  de  su  dinero”.   

Reitera  que  no  existió  la conducta, de  acuerdo  con  las  reglas  de  la  sana  crítica y tampoco existe certeza de la  participación de sus defendidos en los hechos delictivos.   

Por  lo expuesto, solicita a la Corte casar  la  sentencia  impugnada  y,  en  su  lugar,  proferir una de reemplazo o, en su  defecto,   conceder   la   suspensión   condicional  de  la  ejecución  de  la  pena.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  Recuérdese  que  dado  el  carácter  extraordinario  de  la  casación, compete al libelista elaborar la demanda bajo  los   estrictos   parámetros  contemplados  en  la  ley  y  decantados  por  la  jurisprudencia.  De  ahí  que  no  basta  con  afirmar que en la sentencia o al  interior  del  proceso  se cometió un error de derecho o de actividad, en tanto  debe  demostrar la existencia del vicio y su trascendencia frente a las plurales  decisiones adoptadas en el fallo.   

2.  Cuando  la  censura  se presenta por el  sendero  de  la  infracción  directa  de la ley sustancial, motivo de la causal  primera  de  casación,  según  la  sistemática  reglada  en  la  Ley  600  de  2000,   el  casacionista  acepta que los hechos declarados como probados en  el  fallo  fueron  correctamente  apreciadas,  razón  por  la cual el debate se  circunscribe  a  la  aplicación  del  derecho,  sin  que tengan cabida aspectos  relacionados  con  la  credibilidad  de  los elementos de juicio y del acontecer  fáctico.   

En esa medida, la labor de demostración de  la  trascendencia  del  vicio  deberá  estar  sustentada  en  evidenciar que el  juzgador  seleccionó  una  norma  que  no  era la llamada a gobernar el asunto,  omitió  otra  que sí resolvía los extremos de la relación jurídico procesal  o,  habiéndola  escogido  correctamente le dio un alcance interpretativo que no  se deriva del texto de la ley.   

Ahora  bien,  en  torno  a  la  violación  indirecta  de  la ley sustancial, el yerro que se le atribuye al juzgador ocurre  de  manera mediata, es decir, en la elaboración del juicio de hecho derivado de  errores  en  la  apreciación  de  la prueba, falencia que se ve reflejada en la  aplicación del derecho.    

En   el  plano  de  la  postulación,  el  casacionista  debe  enseñar  a  la  Corte  en  qué  consistió  el error en la  apreciación  de la prueba, es decir, si fue de hecho o de derecho como también  el  falso  juicio  que  lo  determinó,  esto  es,  si de existencia, identidad,  raciocinio,  legalidad  o convicción. Y, por último,  evidenciar cómo el  mentado  vicio  incidió  en  la aplicación del derecho, en la medida en que se  seleccionó  una norma que no era la llamada a gobernar el asunto o, se excluyó  otra   que   sí   resolvía   todos  lo  extremos  de  la  relación  jurídico  procesal.   

De  manera  que  si  no  se  cumple con los  anteriores    derroteros,    sin    duda,   se   impone   la   inadmisión   del  libelo.   

3. En el supuesto que ocupa la atención de  la  Corte, resulta claro que el único cargo presentado por el demandante contra  la  sentencia  de  segunda  instancia,  no  reúne  los anteriores presupuestos,  razón por la cual, desde ya, se anuncia su inadmisión.   

El  primer  desatino del actor, consiste en  postular  el reproche con apego en las causales para los procesos guiados por la  sistemática  reglada  en  la Ley 906 de 2004, cuando el proceso se tramitó con  base en el procedimiento establecido en la Ley 600 de 2000.   

En  lo  que respecta al único cargo que el  actor  presenta  contra la sentencia del Tribunal, la Sala advierte que el actor  vulneró  el  principio  de autonomía  que rige la casación, en la medida  en  que  al interior del mismo postula de manera simultanea errores de actividad  y  de derecho, al denunciar la transgresión del debido proceso y las normas que  regulan   el   trámite   de   producción  y  aducción  de  los  elementos  de  conocimiento.   

En  el  evento  en que el anterior desatino  fuese  fruto  de  un  lapsus  por  parte del libelista, de todas formas el cargo  tampoco  evidencia  en  qué consistió el vicio que se le atribuye al juzgador,  puesto  que  las  hipótesis argumentativas están construidas en cuestionar que  el  fallo  se  fundamentó en la versión de la víctima y de los policiales que  conocieron del acontecer.   

Por  tanto,  el demandante desconoce que la  simple  discrepancia  de  criterios  frente  al mérito dado a las probanzas, no  constituye  yerro, en orden a ser postulado en casación, a menos que se infiera  la  violación  de  las  reglas  de  la  sana  crítica,  evento  que  aquí  no  ocurrió.   

Al  respecto vale destacar que la sentencia  llega  amparada  a esta sede por la doble presunción de acierto y legalidad, en  cuanto   a  que  las  pruebas  fueron  apreciadas  correctamente  y  el  derecho  estrictamente  aplicado,  presunción  que  sólo  se  derrumba a través de las  causales  de  casación  y  demostrando  la trascendencia del vicio frente a las  conclusiones adoptadas en a parte resolutiva del fallo.   

Por tal motivo, ante la falta de claridad y  precisión  en  la  postulación  de  la  censura,  se impone la inadmisión del  libelo.   

Resta  señalar  que  no se observa que con  ocasión  del  fallo  impugnado o dentro de la actuación se violaran derechos o  garantías  de  los  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga  superar  los  defectos  del  libelo  para decidir de fondo, según lo dispone el  artículo 216 de la Ley 600 de 2000.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de    Martín    Morales    Delgado    y Gerson Manuel Galván Mora,  por  lo  anotado en la motivación de  este proveído.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Cópiese,   comuníquese   y   cúmplase.  Devuélvase al Tribunal de origen.   

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                JOSÉ        LEONIDAS        BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                 SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

         

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                  AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                       Comisión de servicio   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                       JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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