37614(24-07-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado anta N° 271  

Bogotá,  D.C.,  24  de  julio  dos  mil doce  (2012).   

VISTOS  

Procede   la  Corte  a  proferir  sentencia  anticipada  en  contra  del  ex  Gobernador  de  la Guajira JOSÉ LUIS GONZÁLEZ  CRESPO,  acusado por el Fiscal General de la Nación por los delitos de contrato  sin    el    cumplimiento    de    requisitos    legales    y    peculado    por  apropiación.   

IDENTIDAD DEL PROCESADO  

JOSÉ   LUIS  GONZÁLEZ  CRESPO,  identificado con cédula de ciudadanía  No.  72.168.472  de  Barranquilla, nacido en esa ciudad el 8 de octubre de 1970;  hijo  de  Luis  Alberto González Ramírez y Elsa Crespo de González; de estado  civil  unión libre con Martha Hernández Sierra; de profesión Administrador de  Empresas   con  especialización  en  Gerencia  Pública;  se  desempeñó  como  Gobernador  del  departamento  de  La  Guajira  en   el período 2004-2007.   

Actualmente el procesado se encuentra privado  de  la  libertad  en  la  Penitenciaría  Central  “La Picota” de Bogotá, a  disposición  del Juzgado Sexto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  la  misma  ciudad,  en cumplimiento de la sentencia condenatoria proferida el 19  de  noviembre  de  2011  por  esta  Corporación, dentro del radicado 37350, con  ocasión  de  la comisión dolosa de los delitos de contrato sin el cumplimiento  de  requisitos  legales,  en  concurso  con  el de peculado por apropiación, no  conexos a los que son objeto de estas diligencias.   

HECHOS  

En el año 2005 el ex Gobernador de La Guajira  JOSÉ  LUIS  GONZÁLEZ  CRESPO, celebró quince contratos estatales con empresas  prestadoras  de  servicios públicos, a razón de cuatro con AGUAS DE LA GUAJIRA  S.A.  E.S.P.,  ocho  con AGUAS DEL SUR DE LA GUAJIRA S.A. E.S.P. y tres más con  AGUAS  DE  LA PENÍNSULA S.A. E.S.P., por cuyo medio les fueron girados recursos  del  erario en cuantía cercana a los veinte mil millones de pesos, a fin de que  por  su  cuenta y riesgo y bajo el régimen de contratación de derecho privado,  llevasen  a  cabo las obras de infraestructura y mejoramiento de los sistemas de  acueducto  y alcantarillado de Riohacha, Maicao, Hato Nuevo, Barrancas, Fonseca,  Distracción,  San Juan del Cesar, El Molino, Las Jaguas del Pilar, Villanueva y  Urumita.   

En  la  investigación  se  estableció cómo  aquellos  contratos se celebraron sin sujeción a los principios de planeación,  transparencia y selección objetiva que gobiernan la materia.   

En   dicho   sentido,   la  administración  departamental  bajo  la  dirección  del  doctor  GONZÁLEZ CRESPO, celebró los  contratos  en  forma directa,  denominándolos  indistintamente  de “apoyo financiero”, “transferencia de  recursos”  o de “cooperación”, con flagrante violación de los artículos  2,  24 numeral 1 y 25 numeral 12 de la ley 80 de 1993, como de los artículos 10  y 11 del Decreto 1270 de 2002.   

También  se  demostró  que  producto de los  citados  acuerdos  de  voluntades,  el  procesado  GONZÁLEZ CRESPO propició la  apropiación  por  parte  de  las  empresas  contratistas  de recursos públicos  tasados   en   la   suma   de   $1.027’493.317,27,  que dichos operadores aplicaron a innominados gastos de  funcionamiento,  gerencia  e  interventoría de las obras públicas que a su vez  subcontrataron.   

ACTUACION PROCESAL  

1.  El 8 de mayo de  2007  el Despacho del Fiscal General de la Nación inició investigación previa  en  orden a determinar si los hechos noticiados por el órgano de control fiscal  tuvieron  ocurrencia  y  si  los  mismos  eran  atribuibles  al Gobernador de la  época, JOSÉ LUIS GONZÁLEZ CRESPO.   

2.   Superadas  aquéllas  dudas  iniciales  acerca  del ejercicio de la acción penal, el 10 de  octubre  de  2007  se  profirió  resolución  de  apertura de investigación en  contra  del  ex  Gobernador  de  la  Guajira JOSÉ LUIS GONZÁLEZ CRESPO, por la  probable  comisión de los delitos de contrato sin el cumplimiento de requisitos  legales  en  concurso  homogéneo sucesivo y heterogéneo con el de peculado por  apropiación a favor de terceros.   

3. El sindicado fue  vinculado  a la actuación a través de indagatoria que rindió en dos sesiones:  el  26  de  febrero  de  2008 y el 10 de diciembre del mismo año, última en la  cual  se  le  formularon  cargos  por  los  mismos  delitos  contemplados  en la  resolución de apertura de investigación.   

4. Luego de acopiar  abundantes  pruebas  de  carácter documental y llevar a cabo otras de carácter  pericial,  el  24  de  mayo  de 2011 se resolvió la situación jurídica del ex  Gobernador  GONZÁLEZ  CRESPO,  con  imposición  de  medida de aseguramiento de  detención  preventiva sin beneficio de excarcelación, la cual se hizo efectiva  el 14 de agosto del mismo año.   

5. El 26 de agosto de  2011  se  declaró cerrada la investigación, decisión notificada personalmente  a        los        sujetos        procesales1  que cobró ejecutoria el 8 de  septiembre                 siguiente2.   

6.   El   15  de  septiembre  de  2011  el ex Gobernador de la Guajira JOSÉ LUIS GONZALEZ CRESPO,  coadyuvado  por  su defensor de confianza, manifestó su voluntad de aceptar los  cargos  formulados  en  su contra y someterse a sentencia anticipada3.   

7.  Transcurrido el  traslado  común  para  presentar  alegatos  de fondo, por resolución del 26 de  septiembre  de 2011 la Fiscal General de la Nación dispuso atender la solicitud  de           sentencia           anticipada4   

bajo el entendido que la tardía aceptación  de cargos no afectaba la estructura del proceso.   

8.   El   30  de  septiembre  se  llevó  a  cabo la diligencia respectiva, en la cual se efectúo  imputación  jurídica  al procesado por la comisión de los delitos de contrato  sin  el  cumplimiento de requisitos legales, artículo 410 del Código penal, en  concurso  homogéneo  sucesivo  y  heterogéneo  con  el  delito de peculado por  apropiación,  artículo  397ibídem, con apoyo en las siguientes circunstancias  de orden fáctico, destacadas en el acta respectiva:   

8.1.  En  lo que atañe a delito de Contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  la imputación se hizo consistir en  haber  tramitado  y  celebrado  “… varios negocios  jurídicos   con   municipios  y  operadores  privados  de  servicios  públicos  domiciliarios  de  ese  ente  territorial.  Aquellos  actos  fueron denominados:  convenios  ¡nteradministrativos,  de  cooperación,  de  apoyo  financiero,  de  transferencia    de   recursos;   rotulados   a   su   vez,   bajo   un   objeto  común,     el     de    “AUNAR    ESFUERZOS   PARA   LA   REALIZACION  DE  OBRAS  REFERENTES  A LA AMPLIACION…” en  algunos  casos,  y  en  Otros,  “PARA LA REALIZACION DE OBRAS DE OPTIMIZACION DE  REDES            Y            ESTACIONES…”,    de  la  infraestructura del sistema de  acueducto  y  alcantarillado  de municipios de La Guajira como Riohacha, Maicao,  Hato  Nuevo,  Barrancas,  Fonseca,  Distracción, San Juan del Cesar, El Molino,  Las      Jaguas     del     Pilar,     Villanueva     y     Urumita.”5   

En   tal  sentido,  se  preció  cómo  la  investigación  reportó  serias  irregularidades  contractuales en las fases de  formación y celebración de los siguientes convenios:   

“…  Convenios  celebrados  con  el  operador  Aauas  de  la  Guajira  S.  A. E.S.P.   

1-  Convenio  de  cooperación  No.083  de  octubre 11 de 2005.   

2-  Convenio  de  transferencia de recursos  No.131 de diciembre 26 de 2005.   

3-Convenio de transferencia de recursos No.  105 de diciembre 15 de 2005.   

4- Convenio de transferencia de recursos No.  106 de diciembre   15  de  2005.     

Convenios   celebrados   con  el  operador  Aguas  del Sur de la Guajira S. A.. E. S. P.   

1-Convenio  interadministrativo  No.012  de  fecha de junio 07 del 2005.   

2-  Convenio de apoyo financiero 034 del 25  de julio de 2005.   

3-Convenio  de  apoyo financiero No. 036 de  julio 25 de 2005.   

4-Convenio  de  apoyo financiero No. 084 de  octubre 11 de 2005.   

5-  Convenio de apoyo financiero No. 102 de  noviembre 29 de 2005.   

6-  Convenio de apoyo financiero No. 116 de  diciembre 19 de 2005.   

7-  Convenio  sin  denominación No. 136 de  diciembre 27  de 2005.   

8-  Convenio  sin  denominación No. 141 de  diciembre 29 de 2005.   

Convenios  celebrados con el operador Aguas  de La Península S. A. E. S. P.   

1-  Convenio de apoyo financiero No. 035 de  julio 25 de 2005.   

2-  Convenio  de apoyo financiero No.   085 de octubre  11  de 2005.   

3-Convenio  de  apoyo financiero No. 114 de  diciembre         19        de        2005”6.   

Precisó el órgano acusador que no demandaba  “…mayor  esfuerzo observar cómo, formalmente los  contratos    bajo  examen  se  sometieron   a  consideraciones,  condiciones y cláusulas que involucran una mixtura de reglas,  incluidas  las  leyes  489  de  1998,  80  de  1993  y 142 de 1994, sin embargo,  finalmente  quedaron  sujetos  al  régimen  de  derecho privado aplicable a los  operadores  y  prestadores de servicios públicos domiciliarios, en este caso el  establecido  en  la  ley 142 de 1994, situación conocida por el sindicado desde  antes  del  inicio del trámite y celebración de los convenios, afirmación que  encuentra    sustento   en   evidencia    documental     como  el  requerimiento  elevado  por  la  Contraloría  General  de  la  República a la gobernación de La Guajira, con ocasión de una  auditoría  efectuada  al  proceso  de contratación llevado a cabo por ese ente  territorial  durante  la vigencia fiscal del año 2005, con especial énfasis en  la  inversión  de  los  recursos  de  regalías.”7   

Asimismo, en orden a concretar los requisitos  legales  esenciales  en  materia  contractual,  desconocidos  por  el  procesado  GONZÁLEZ CRESPOR, puntualizó la Fiscalía:   

“…    la  administración  departamental omitió la observancia de las normas de la ley 80  de  1993  para  la  celebración  de los actos contractuales, en razón a que la  transferencia  o  entrega  de  unos  recursos económicos a entidades de derecho  privado   para  la  realización  de  obras  determinadas  en  beneficio  de  la  comunidad,   implica,   de   conformidad   con  lo  establecido  en  el  numeral  Io  del artículo 32 de la  ley  80  de 1993, la realización de contratos estatales de obra, que de acuerdo  con  el  artículo  Io de la  misma   ley,  deben  ser  objeto  de  la  reglas  y  principios  que  rigen  tal  ordenamiento,  por  ende  la  selección  de los contratistas se debió realizar  agotando  el  procedimiento  de  concurso  público,  conforme el canon 24 de la  misma  ley  …  no tiene cabida la aplicación del principio de coordinación y  colaboración  que refiere el artículo 6o  de  la ley 489 de 1998, en la medida en que dicho postulado opera  entre  dependencias  y  autoridades administrativas, lo cual se echa de menos en  este  asunto,  habida  cuenta  que  según  se  establece de los certificados de  cámara  de  comercio  correspondientes  a  cada  uno  de los operadores con los  cuales  se contrató, éstos  no  son  entidades  de derecho público sino sociedades comerciales de carácter  privado.   

Redundando en consideraciones, se cuenta con  el  documento  final de las conclusiones de la plurimentada auditoría, remitido  a  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  bajo  la  denominación de “HALLAZGO  PENAL”10, donde se descarta  igualmente  que  para  los  convenios objeto de controversia tuviera aplicación  los  artículos 31 y 32 de la ley 142 de 1994, al considerarse que claramente la  primera  de  las  normas  va  dirigida  a  las  entidades  oficiales o mixtas de  servicios  públicos,  en  tanto que la segunda no autoriza a la administración  pública   la   entrega   de  manera  libre  de  recursos  económicos  para  la  contratación o subcontratación de obras.   

El  procedimiento irregular agotado para  el  trámite  y  celebración  de los convenios de interés a esta actuación es  confirmado     con    la    propia    versión    injurada    de    González  Crespo, de acuerdo con la cual  “(…)  se  realizó  convenio  y  no  licitación  pública porque se encuentra  amparado  bajo  la  norma  constitucional del artículo 365 y de conformidad con  las  normas  establecidas  en  el régimen de servicios públicos domiciliarios,  ley  142  de  1994.(…)”, cuestión absolutamente improcedente como    quiera       que          ninguna    de    las   normas   legales y constitucionales en  las  que  pretendió  sustentar  su proceder son aplicables al caso sub examine.   

Se  itera  que  el  régimen  al  que debió  someterse  el comentado proceso de contratación, es el contemplado en la ley 80  de  1993  (Estatuto  General de la Contratación  Pública),  de donde  imperativo   era  agotar  el  mecanismo  de  selección  objetiva  a  partir  de  licitación  o  concurso  público,  de  allí inaceptables las exculpaciones de  José    Luis    González   Crespo,   en  punto  a  que el régimen aplicable a los indicados    negocios   jurídicos    era  el consagrado para los operadores o  prestadores  de  los  servicios públicos domiciliarios particulares (ley 142 de  1994),  en cuyo caso se estaría priorizando la aplicación de reglas de derecho  privado  frente  a  las propias de las entidades públicas, sin perjuicio de los  dineros involucrados.   

De  cara  entonces a la inobservancia de los  principios  y reglas esenciales aplicables, es necesario recabar que el régimen  jurídico  contractual  que, en principio y como regla general, rige a todos los  convenios  o  contratos  estatales  es  el  establecido  en  la  ley 80 de 1993,  entendida  como  el  estatuto  guía  de  la  administración  pública en dicha  materia,  particularmente  por  cuanto  el  manejo  e inversión de los recursos  públicos  no puede estar bajo la egida de regímenes especiales o excepcionales  expedidos  con  base  en  postulados  de  la  libre  competencia,  propia de los  operadores privados.   

Así,  la  licitación  pública es la regla  general   para  la  selección  del  contratista,  y  sus  excepciones  son  las  exclusivas  y manifiestamente señaladas en la ley, en manera alguna al arbitrio  o  capricho  del  representante legal del ente oficial de turno. Es por ello que  no  se  puede  dejar  de  lado la aplicación del régimen que corresponde a las  entidades  estatales,  para  echar  mano del que rige a los operadores privados,  menos  aún  al observarse como, algunos de los convenios celebrados tenían por  objeto  la  construcción  de obras públicas, no obstante la simulación formal  que  todo  indica  estaba  encaminada  a  eludir el procedimiento licitatorio de  selección,  y  que la ejecución de tales obras comprometía recursos públicos  de  especial  destinación,  que  por  tener origen en las regalías exigían al  responsable  del  gasto esmerado cuidado en su manejo e inversión, así como el  respeto  estricto  a  las  normas  constitucionales  y  legales aplicables a los  procedimientos  de  disposición  de  dichos  recursos,  deber que brilla por su  ausencia  de parte del ex gobernador González Crespo,  quien  dejó  a  la  plena  autonomía  y libertad de  personas   particulares,   la  suerte  de  tan  considerable  suma  de  recursos  públicos.   

Imperativo   es   señalar  que  tanto  la  Constitución  Política  como  la  ley  80  de  1993, demandan a los servidores  públicos  que  en  la  actividad  contractual  las  entidades  propendan por el  cumplimiento  de  los  fines estatales (artículos 2o de la Carta Política y 3o  de  la ley 80 de 1993), y que sus actuaciones estén sujetas a los principios de  transparencia,  economía  y  responsabilidad, amén de los postulados que rigen  la  función  administrativa,  no  otros  que  los  consagrados  en  el art. 209  constitucional,  todos  ellos  ignorados  en este caso a partir de la escogencia  directa  y  sin  selección  objetiva  alguna, de particulares, destinatarios de  grandes  montos  de  dinero  del  Estado, para terminar subcontratando numerosas  obras públicas, dentro de esa cadena de irregularidades.   

Dispone la ley 80 de 1993 en su artículo 24  al  referir  concretamente  al  principio  de  transparencia,  que  “la   escogencia   del  contratista  se  efectuará   siempre  a  través  de  licitación  o  concurso  público”,  salvo  en los casos allí mismo  excepcionados,  entre  los  cuales  aparece,  verbi  gratia, la contratación de  menor  cuantía,  que  no  es  del  caso,  visto  como  según la certificación  expedida  por la Secretaría de Hacienda del departamento de La Guajira, para el  año   2005  el  presupuesto  de  ingresos  y  gastos  de  ese  departamento  se  estableció  en  la  suma  de $387’738.704.005, lo que representando en salarios  mínimos    legales    mensuales    vigentes    es    igual    a    1″  016.353;  lo cual a su vez significa  que  para  ese  año  la  menor  cuantía  para contratar era hasta 800 salarios  mínimos,   teniendo   en  cuenta  que  su  presupuesto  anual  fue  superior  a  l’000.000  e  inferior  a  1’200.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

En  consecuencia,  realizada  la  operación  aritmética  a  que  refiere el numeral Io  literal  a)  del  artículo  24  de  la  ley 80 de 1993, la menor  cuantía  para  el  departamento  de  la Guajira, sólo podía ascender hasta la  suma     resultante     de     multiplicar     800     x     381.50016,   es   decir,  hasta  $305.200.000,  sustancialmente  inferior  a la que ocupa nuestro interés. Otra excepción a la  selección  por  licitación  pública  son  los convenios interadministrativos,  respecto  de  lo  cual  se  ha  de  decir, que ninguno de los investigados tiene  realmente  dicho  carácter  tenido  en  cuenta  que  a  pesar  de  que en ellos  interviene  el departamento y los municipios como aportantes de los dineros, -el  primero  casi  en su totalidad, los segundos en menor proporción-, es claro que  los  contratistas  son  auténticas  personas  de derecho privado y no entidades  públicas,    como   lo   exige   la   ley   para   que   adquieran   naturaleza  interadministrativa    (artículo    2o  de  la ley 80 de 1993)”. 8   

Luego del examen de las disposiciones citadas  en los convenios como su fuente normativa, se precisó:   

“Las  consideraciones  plasmadas  en los mencionados convenios sobre la aplicación de  la   ley   489   y   las   justificaciones   que  ha  ofrecido  el  sindicado,  no  se  ajustan a la realidad y contrario sensu afloran  violatorios  del  régimen de derecho público que correspondía utilizar … al  analizar  los  alcances  de  la ley 142 de 1994 en relación con los “convenios”  objeto  de  investigación,  encontramos  que  los destinatarios principales del  régimen    especial   allí   consagrado,   particularmente   en   materia   de  contratación,  son  los  operadores  privados  o  públicos  de  los  servicios  públicos  domiciliarios; de allí que se sometan a las reglas de competencia de  los  particulares, siendo destinatarias excepcionales precisamente las entidades  públicas  como  los  departamentos, los que sólo participan en la actividad de  la  prestación  de  servicios  públicos no   como   operador,   sino   amparados   por  los  principios  de  subsidiaridad,   concurrencia   y  coordinación,  que  menester  es    insistir,   no   fueron   atendidos  en  los negocios origen de  este averiguatorio.   

En  otras palabras, aun cuando la ley 142 de  1994  (régimen  de derecho privado), es la aplicable a los operadores públicos  o privados de los servicios  públicos  domiciliarios,  entre  ellos acueducto y alcantarillado, tal no es el  régimen   de  la  administración  pública,  ni  mucho  menos  en  materia  de  contratación.  Vano  es  pretender  equiparar  el  quehacer  ordinario  de  las  entidades  de  la Rama Ejecutiva y de la Administración pública en general, en  desarrollo  de  la  función administrativa (incluida la actividad contractual),  con  el  excepcional  y  subsidiario accionar que puedan cumplir para contribuir  con  organismos privados en la prestación eficiente de los servicios públicos,  situación  que  de  todas  maneras  está sometida a los estrictos lineamientos  constitucionales  y  legales, por más que se le quiera dar diferente sentido. Y  es  que  la  debida  interpretación  del  artículo 27-7 de la ley 142 de 1994,  conduce   a   conclusiones   muy  distintas  a  las  planteadas  por  el ex Gobernador González Crespo,  si  se tiene en cuenta que ella  se  refiere a aportes, no para apoyar financiera, técnica y administrativamente  a  las  empresas  de  servicios  públicos  que  operen en el departamento o los  municipios  que  hayan  asumido  la prestación directa a que alude el artículo  7-2   ibídem,   sino   de  capital  que  hacen  las  entidades  públicas  como  participación    accionaria    en   las   empresas   de   servicios   públicos  domiciliarios”9.   

8.2.  En lo atinente a la imputación por el  concurso  homogéneo de delitos de peculado por apropiación, la fiscalía basó  tal reproche en el siguiente marco fáctico:   

“…  el  acriminado  JOSÉ LUIS GONZÁLEZ  CRESPO  desplegó  las conductas objeto de esta pesquisa, en distintas ocasiones  del  ejercicio  de  sus  funciones;  calidad  de  representación  legal  que le  facultaba,  a modo de disponibilidad jurídica, la custodia y administración de  erario  público  a cargo del departamento de Guajira, igualmente se erige en su  contra   la   infracción  al  inciso  2o  del  artículo 397 del Código Penal, en razón a que la cuantía  de   lo   apropiado,   representada  en  sobrecostos  y  sumas  innecesariamente  entregadas  a los operadores contratistas, superó los doscientos (200) salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  conforme  lo vierten al plenario varios  informes  de  policía judicial, de acuerdo con los cuales la consolidación del  valor  de  los recursos del Estado que se utilizaron en gerencia, interventoría  y  gastos  de  Funcionamiento  para todo el proceso contractual que se investiga  (que   según  los  mismos  informes  no  debieron  ser  cancelados)  ascienden  a  la  suma de $1.027′.493.317.27.   

Ahora  bien,  en  torno  a  los  elementos  probatorios  tendientes  a  demostrar  la ocurrencia del delito de peculado y el  compromiso  penal  del  sindicado con los hechos materia de investigación, debe  señalarse  que  la actuación cuenta, como se anticipó, con varios informes de  policía  judicial  de  los  que  se  infiere  que  al  menos una suma de dinero  equivalente  a $1.027′.493.317.27 fue objeto de apropiación indebida por cuenta  de  la  conducta  del  entonces  gobernador José Luis  González  Crespo,  sin que existiera la necesidad de  pagarlo  con  destino a terceros particulares a partir de la celebración de los  mal  llamados convenios interadministrativos para cubrir en este caso los costos  de   interventoría,   gerencia   y   funcionamiento   relacionados   con  dicha  contratación”.10   

Concluida  la  formulación de los cargos en  los  términos  ya  mencionados, el procesado JOSÉ LUIS GONZALEZ CRESPO aceptó  su comisión, sin condicionamiento de ninguna naturaleza.   

9.  Recibida la  actuación  por  la  Corte, mediante providencia del 28 de marzo de 2012 la Sala  de  Casación  Penal de esta Corporación, por entonces competente para proferir  el  fallo,  declaró la nulidad parcial de lo actuado a partir de la resolución  que  dio  curso  a la tardía solicitud de sentencia anticipada, con apoyo en el  principio  de preclusividad de los actos procesales, conforme al cual la validez  de  éstos  se  condiciona a que se lleven a cabo en las oportunidades previstas  para  su  realización,  como  regla  rectora  del proceso que hace parte de las  formalidades propias del juicio.   

Concluyó  la  Sala  en  esa decisión que el  quebranto  de las formas propias del juicio trascendió lo meramente formal, por  cuanto,  atendida  la  solicitud de sentencia anticipada como si ella se hubiera  efectuado  en  tiempo,  se  generó  para  el  procesado  la expectativa seria y  fundada  de  obtener  la  rebaja  de pena prevista para la etapa instructiva, en  tanto  fue  en  dicho  escenario  que tuvo lugar la audiencia de formulación de  cargos.   

10.  Impugnada  la  anterior  determinación por el defensor del procesado, mediante providencia del  10  de  mayo de 2012 se  repuso la anterior decisión con fundamento en los  principios  de  celeridad,  eficiencia  y  finalidad  del  procedimiento, habida  cuenta  que  en  el  traslado a los no recurrentes el procesado GONZÁLEZ CRESPO  refrendó  su  disposición  de  acogerse  a  sentencia anticipada obteniendo la  rebaja  que  correspondería  a la fase procesal del juicio, con lo cual allanó  el camino para darle curso a su solicitud inicial.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1. De conformidad con  las  previsiones de los artículos 235 numeral 4° de la Constitución Política  y  75 numeral 9º del estatuto procesal penal -Ley 600  de  2000-,  la  Sala  de  Casación  Penal de la Corte  Suprema  de  Justicia es competente para proferir sentencia anticipada en contra  del  doctor  JOSÉ  LUIS GONZÁLEZ CRESPO,  por  cuanto  los  cargos  formulados  en  su  contra derivan de la  comisión  de conductas punibles realizadas cuando ocupó el cargo de Gobernador  del  Departamento  de  la  Guajira  y  con ocasión de sus funciones11.   

2.  Como  punto  de  partida  del  análisis  que  debe  emprenderse, resulta imperativo examinar, en  primer  término,  la  legalidad  de  la  aceptación de cargos, como quiera que  dicho   control  resulta  indispensable  de  cara  al  proferimiento  del  fallo  anticipado.   

En  este  sentido, las referencias procesales  atrás  consignadas  indican con meridiana claridad la voluntad libre y decidida  del  procesado  GONZÁLEZ  CRESPO  de  aceptar  la  comisión  de  las conductas  punibles  de  contrato  sin el cumplimiento de requisitos legales y peculado por  apropiación  a  favor de terceros, en concurso homogéneo y heterogéneo,   materializadas  conforme  a  la  amplia  y  detallada  reseña  que  efectuó la  Fiscalía  General  de  la  Nación  en  el  acta de formulación de cargos para  sentencia  anticipada, con ocasión de los contratos que aquél celebró con las  empresas  AGUAS  DE  LA  GUAJIRA,  AGUAS  DE  LA PENINSULA Y AGUAS DEL SUR DE LA  GUAJIRA,  sin  sujeción a los principios y procedimientos reglados en la Ley 80  de  1993  y  con  grave  perjuicio del erario al verificarse, a través suyo, la  apropiación   de   dineros   oficiales   en   cuantía   de  $1.027’493.317,27   por   cuenta   de  dichos  operadores.   

Adicionalmente,   esa   voluntad   hubo  de  refrendarla  el  procesado  con  ocasión  a la nulidad decretada por la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  oportunidad  en la cual  reiteró  su firme propósito de proseguir con el trámite anticipado del fallo,  aun  a sabiendas que la reducción punitiva que obtendrá no será superior a la  prevista para la fase procesal del juicio.   

De otra parte, la revisión de la diligencia a  través  de  la  cual se le formularon los cargos al procesado, permite advertir  cómo  la  Fiscalía  los  precisó  tanto  en  su  aspecto fáctico como en sus  consecuencias  jurídicas,  produciéndose  su  aceptación sin condicionamiento  alguno.   

3. Siendo lo anterior  así,  resulta procedente dictar el fallo condenatorio anticipado, el cual, como  lo  ha  referido la Corte Suprema de Justicia de manera reiterada, exige además  de  la  aceptación  voluntaria,  formal  e  incondicional  de  los  cargos,  la  concurrencia  de  prueba  indicativa del carácter típico y antijurídico de la  conducta  o conductas reprochadas, como de aquella otra que señale al procesado  como su más probable autor y responsable.   

Ello  porque  tratándose  de  esta  forma de  terminación  abreviada  del  proceso,  no se demanda de elementos de juicio que  aporten  conocimiento  en  el  grado de certeza exigido por el artículo 232 del  Código    de    Procedimiento    Penal    de    2000    para    dictar    fallo  condenatorio.   

4.  En consecuencia,  corresponde   establecer   si   se   satisfacen  aquellos  requisitos  de  orden  probatorio,  que aunados a la aceptación de cargos, permitan sostener que el ex  Gobernador  de  la  Guajira GÓNZALEZ CRESPO actualizó a través de su conducta  los  tipos  penales  de  contrato  sin  el  cumplimiento de requisitos legales y  peculado  por  apropiación  que le han sido imputados, labor que por razones de  método  se  abordará  separadamente  de  cara  a  los  diversos  elementos que  estructuran dichas conductas punibles, así:   

4.1. El delito de contrato sin el cumplimiento  de requisitos legales.   

Conforme  a las previsiones del artículo 410  del    Código   Penal,   incurre   en   dicha   conducta   punible:         

“El  servidor público que por razón del  ejercicio  de  sus funciones tramite contratos sin observancia de los requisitos  legales  esenciales o los celebre o liquide sin verificar el cumplimiento de los  mismos…”.      

Como  se advierte, para la configuración de  este  delito  se  requiere  que  el sujeto activo ostente la calidad de servidor  público  y sea el titular de la competencia para intervenir en la tramitación,  celebración  o  liquidación  del contrato estatal, desarrollando en tal virtud  la  conducta  prohibida,  concretada  en la intervención funcional en alguna de  las  mencionadas  fases,  sin  sujeción a los requisitos legales esenciales del  mismo,    contemplados    en    la    Ley    80   de   1993   y   sus   decretos  reglamentarios.   

En ese orden, probado está que para la fecha  en  que  se  celebraron  los  contratos  objeto  de  reproche  penal, JOSÉ LUIS  GONZÁLEZ  CRESPO  se  desempeñaba  como  Gobernador  del  Departamento  de  la  Guajira,  según se estableció a través de la prueba documental allegada a los  autos,  la  cual  da  cuenta  de  su  elección y posesión como tal12   

.  

A  su  vez, de conformidad con el art. 11-3,  literal  b)  de  la  Ley  80  de  1993,  relativo  a la competencia para dirigir  licitaciones  o  concursos  y  para celebrar contratos estatales, se tiene que a  nivel  departamental  ella  recae  en  los  gobernadores, quienes al tenor de lo  dispuesto    por    el    artículo    12    de    dicho    estatuto,  pueden  delegarla total o parcialmente  en  servidores públicos que desempeñen cargos de nivel directivo o ejecutivo o  en  sus equivalentes, evento último que no aconteció en el asunto que ocupa la  atención  de  la  Sala, como quiera que el aforado intervino directamente tanto  en  la  tramitación de los contratos cuestionados, según él mismo lo admitió  en  su  indagatoria,  como  en su celebración, al avalarlos directamente con su  firma.    

De  esa manera, sin vacilaciones se concluye  que  el  doctor  JOSÉ  LUIS  GONZÁLEZ  CRESPO no sólo ostentaba la calidad de  servidor   público,   sino  que,  además,  por  razón  de  sus  funciones  le  correspondía   dirigir  licitaciones  o  concursos  y  celebrar  los  contratos  estatales  efectuados  con  cargo a los recursos del Departamento que regentaba,  con  lo  cual  se  cumple el primer presupuesto de la conducta punible objeto de  análisis,   dado   que   se   está   ante  un  tipo  penal  de  sujeto  activo  calificado.   

A  su  turno, en cuanto tiene que ver con la  conducta   prohibida,   consistente   en  “tramitar  contrato  sin  observancia  de  los  requisitos legales esenciales, celebrarlo o  liquidarlo  sin verificar su cumplimiento”, la prueba  documental     allegada     a     los     autos    ciertamente    acredita    su  consumación.   

En efecto, se demostró que en lo corrido de  2005  el  Gobernador  JOSÉ  LUIS  GONZÁLEZ CRESPO celebró quince contratos de  obra  pública con tres sociedades anónimas, prestadoras de servicios públicos  domiciliarios,  para que ellas realizaran por su cuenta y riesgo los trabajos de  mejoramiento  o  ampliación  de  las redes de acueducto y alcantarillado de los  distintos municipios del Departamento de la Guajira, así:   

ADJUDICATARIO:  AGUAS  DE  LA GUAJIRA S.A.-  E.S.P.   

N°             

Objeto             

Valor  

083  

Octubre 11/200513             

   

Transferencia de recursos para las obras de  ampliación  de  redes  de acueducto y alcantarillado del municipio de Riohacha,  alivio  de  la  red  de  suministro  de agua potable y rehabilitación del canal  Robles.             

   

$1.150’000.000  

105  

Diciembre      15/200514             

   

Transferencia   de   recursos   para   la  ampliación  de  las  redes  de  acueducto y alcantarillado, estación de bombeo  N°6,  proyecto  comuna  10  calle  40  a 43 carrera 10 a 12, proyecto comuna 10  sector  Mercedes,  calle  49  a  52  carreras  11  Bis  a 12 A, del municipio de  Riohacha.             

   

$768.237.533  

106  

Diciembre      15/200515             

Transferencia  de  recursos  para ampliación de  redes de acueducto y alcantarillado, emplame  alimentador  barrio  Marbella,  automatización  estaciones  de  bombeo  N°1, 2  y   3,  reposición  múltiple   estación  de bombeoN°1, reposición  tramo  de  alcantarillado  595  colapsado,  caja  de inspección de estación de  bombeo N°3, del municipio de Riohacha.             

   

$617.376.666  

131  

Diciembre      26/200516             

   

Transferencia de recursos para las obras que  garanticen  la  estabilidad  de  la  línea  de  conducción  de  agua  potable,  municipio de Riohacha.             

   

$1.032’509.495  

ADJUDICATARIO:  AGUAS DEL SUR DE LA GUAJIRA  S.A. E.S.P.   

N°             

Objeto             

Valor  

012   

Junio  7/200517             

Aporte  de recursos  para  la construcción, gerencia e interventoría de l ampliación y reposición  de   redes  de  acometida  del  acueducto  y  alcantarillado  del  municipio  de  Villanueva.             

   

$1.643’028.200  

034   

Junio  25/200518             

Aporte  de recursos  para  la  construcción,  gerencia e interventoría de la “primera etapa de la  línea   de   conducción   Chorreras-Barranca-Hato  Nuevo,  acueductos  de  los  municipios de Barrancas y Hato Nuevo”.             

   

$4.000’000.000  

036   

Julio  25/200519             

Aporte  de recursos  para  la  planificación,  controles  y  gestión social en la operación de los  sistemas   de   acueducto   y   alcantarillado   de   los   municipios   de   la  Guajira.             

   

$2.800’000.000  

084   

Octubre 11/200520             

Aporte  de recursos  para  la construcción, gerencia e interventoría de las obras de optimización,  sistemas  de  acueducto y alcantarillado, corregimientos de Carretalito, Papayal  y barrio Villa Luz del municipio de Barrancas.             

   

$1.016’024.338  

102   

Noviembre      29/200521             

Aporte  de recursos  para  la  construcción, gerencia e interventoría del proyecto de construcción  del  sistema  de  alcantarillado  carrera 16, calles 15,16, 17 y 18, Barrio  12 de octubre, municipio de Barrancas.             

   

$71’142.220  

141   

Diciembre      29/200522             

Financiación de las  inversiones  y  costos  de construcción, gerencia e interventoría del proyecto  de  “reposición de las redes de alcantarillado, calle 12 entre carreras 5,6 y  7 carretera principal del municipio de Barrancas.             

   

$131’914.495  

116  

Diciembre      19/200523             

Aporte  de recursos  para  la  construcción, gerencia e interventoría del proyecto “construcción  del   alcantarillado   sanitario   colector  sur  y  ampliación  de  acometidas  domiciliarias  en  la  calle  17  entre  carreras  8  y 13, barrio Medina, 15 de  Diciembre y 1 de Julio, del municipio de Fonseca”.             

   

$1.484’207.368  

136   

Diciembre 27/2005            

Aporte  de recursos  para  la  financiación de las inversiones y costos de construcción, gerencia e  interventoría  del proyecto “ampliación de redes de alcantarillado sanitario  del   barrio   Juan   Bautista   Forero   del   municipio   de   San   Juan  del  Cesar”.             

   

$219’077.720  

ADJUDICTARIO: AGUAS DE LA PENÍNSULA S.A.-  E.S.P.   

N°             

Objeto             

Valor  

035  

Julio  25/200524             

   

Financiación  de las inversiones y costos  de   construcción,   gerencia   e   interventoría  del  proyecto  de  “redes  secundarias  de  alcantarillado  de  los  barrios Divino Niño, Mareigua y zonas  aledañas del municipio de Maicao”.             

   

$1.522’686.808  

085  

Octubre 11/200525             

   

Aporte de recursos para la financiación de  las  inversiones  y  costos  de  construcción,  gerencia  e  interventoría del  proyecto  de  de  redes  de  acueducto,  micromedición y optimización de pozos  profundos del acueducto de Maicao”.             

   

$800’000.000  

114  

Diciembre      19/200526             

   

Financiación  de las inversiones y costos  de  construcción,  gerencia  e interventoría del proyecto de “reposición de  redes  de  alcantarillado  sanitario  colector  y  redes  secundarias, sector el  Mercado, municipio de Maicao”.             

   

$2.500’000.000  

Acerca del incumplimiento de los requisitos  legales  esenciales  en  la  fase  de tramitación de los mencionados contratos,  empiece  por  señalarse  que  en desarrollo del principio de planeación de que  trata  el  artículo  25,  numeral  12  de  la  Ley 80 de 1993, dicha etapa debe  iniciar  con  la elaboración de los estudios de conveniencia y oportunidad, que  por  supuesto  incluyen  la estimación de los recursos necesarios para llevar a  cabo  los  distintos  trabajos,  bajo el entendido que la contratación estatal,   

“[…] no es,  ni   puede   ser,  una  aventura,  ni  un  procedimiento  emanado  de  un  poder  discrecional,  sino,  por  el contrario, es un procedimiento reglado en cuanto a  su  planeación,  proyección,  ejecución e interventoría, orientado a impedir  el   despilfarro   de   los  dineros  públicos.”27   

En  el  caso que concita la atención de la  Sala,   el   Informe   de   Policía   Judicial   355395  del  3  de  agosto  de  200728  destacó  cómo  todos  los  anteriores  contratos  tuvieron  como  antecedente  no  los  estudios  elaborados  por  la  administración,  sino  los  presentados  por  las  empresas  prestadoras de servicios públicos, a la postre  adjudicatarias  de  las obras, análisis que fueron acogidos por la Gobernación  sin  ninguna  objeción,  ni  profundización  alguna,  en  punto  a validar los  requerimientos  específicos y sus costos, dando así al traste con el principio  de planeación ya mencionado.    

A  su  turno,  pese  a  que  los operadores  sugirieron  llevar  a cabo la contratación a través de los trámites de la Ley  80  de  1993  y  del  Decreto  2170  de  2002, reglamentario de la contratación  directa,  la administración decidió inmotivadamente sustraerse de aplicar unos  y  otros  procedimientos,  no  obstante  que tanto por su naturaleza,  como por su cuantía, tales exigencias  eran de imperioso acatamiento.   

En esa dirección, repárese que los objetos  contractuales  versaban invariablemente respecto de la realización de una serie  de  trabajos  destinados  a  la  ampliación  y  mejoramiento de los sistemas de  acueducto  y  alcantarillado  de  los municipios de La Guajira, de suerte que la  administración  estaba  sin  duda  ante  contratos  de  obra,  definidos  en el  artículo  32  de  la Ley 80 de 1993 como “[…] los  que     celebren    las    entidades   estatales   para   la   construcción,      mantenimiento,     instalación     y,  en  general,  para  la  realización  de cualquier otro trabajo  material  sobre  bienes inmuebles, cualquiera que sea su modalidad de ejecución  y  pago”  y, en consecuencia, debía sujetarse a las  reglas   de  contratación  previstas  en  esa  misma  codificación.   

Asimismo,   en  virtud  de  los  recursos  estatales    que   habrían   de   comprometerse   en   aquellos   trabajos   de  infraestructura,  resultaba  vinculante para la Gobernación lo dispuesto por el  artículo  24  de  la  Ley 80 de 1993 conforme al cual, salvo los casos de menor  cuantía,   “la   escogencia  del  contratista  se  efectuará  siempre a través de licitación o concurso públicos”.   

Ciertamente, al contar la Gobernación de la  Guajira  en   el  año  2005  con  un  presupuesto  de  rentas  y gastos de  $387.738’704.005,3929, equivalente a 1’016.353 salarios mínimos legales de la  época30,  se  hallaba  sujeta  al  trámite licitatorio cuando el valor del  objeto  a  contratar  excediera  el equivalente a 800 salarios mínimos de dicha  vigencia,  esto  es,  por  más  de $305’200.000.   

En ese orden, solo los convenios 102, 141 y  36  celebrados  con  la  empresa  AGUAS  DEL SUR DE LA GUAJIRA S.A. – E.S.P., no  superaban  tal límite y, por ende, únicamente en relación con ellos podía la  Gobernación  seguir  los  pasos  de selección del oferente contemplados por el  Decreto  2170  de 2002, los que dicho sea de paso aun cuando son menos estrictos  que  los  propios  de la licitación, tienden a garantizar que la escogencia del  contratista  se guíe por criterios objetivos que materialicen los principios de  transparencia  y  publicidad  del  trámite,  como  la libre concurrencia de los  posibles interesados.   

No obstante lo anterior, la pretermisión de  las  reglas contractuales tanto en los contratos de mayor como de menor cuantía  resultó  palmaria,  pues  según  se  demostró en la actuación, el Gobernador  GONZÁLEZ  CRESPO  no abrió procesos licitatorios para los primeros, ni tampoco  efectuó convocatoria en los segundos.   

Asimismo,  en ningún caso cumplió con las  mínimas  actuaciones  administrativo  contractuales, tales como la información  al  público  acerca  de  la  necesidad  por  cubrir  que debe inscribirse en la  página  web  de  la  entidad,  la  convocatoria  a  las  personas  naturales  o  jurídicas    interesadas   en   presentar   ofertas,   la  elaboración  y  publicación  de los términos de referencia de la convocatoria, los plazos para  ofertar  y  la  definición  de  los  criterios para su evaluación, entre otros  aspectos.   

Y dígase que nada de lo anterior tuvo lugar  por  cuanto,  asumidos  por  el  Departamento  los  estudios  de  conveniencia y  oportunidad  de  las  distintas  obras  que  le  presentaron  los  operadores  y  comprobada    la    disponibilidad    presupuestal31,  el  Gobernador  GONZÁLEZ  CRESPO  procedió, sin más, a firmar los contratos con las empresas AGUAS DE LA  GUAJIRA,  AGUAS  DEL  SUR DE LA GUAJIRA y AGUAS DE LA PENÍNSULA, concesionarias  en  los  distintos  municipios  del  Departamento  del servicio público de agua  potable y alcantarillado.   

Agréguese  que ese irregular procedimiento  tampoco  se  excusa  en  virtud  del  pretendido  carácter  de  “convenios    interadmistrativos”   que  inmotivadamente   pretendió   dárseles  a  los  distintos  contratos  de  obra  celebrados   entre  el  Gobernador  y  las  empresas  prestadoras  de  servicios  públicos domiciliarios.   

En  efecto,  el  artículo 24, numeral 1°,  literal  c)  de  la  Ley  80  de  1993  autoriza  a  las  entidades estales para  prescindir  de  la  licitación  o  concurso  público cuando la obra, el bien o  servicio   demandado  se  encomienda  a  otra  entidad  estatal,  cláusula permisiva en materia de selección  del  contratista  frente a la cual  ha tenido ocasión de precisar la Corte  para significar que ella encuentra sustento en,   

“[…]  la  calidad  de  las  partes, es  decir,  que  ambas  deben  ser de naturaleza pública y ésa es la razón por la  cual  el  ordenamiento colombiano les ha otorgado un tratamiento excepcional, en  virtud  del cual excluye estas relaciones jurídico negociales de la licitación  pública   y   permite   acudir  a  la  contratación  directa…”32.   

De  suerte  que,  en  el  caso bajo examen,  resultaba  inaplicable  esta  excepción  al  procedimiento  de  selección  del  contratista,   por  la  sencilla  razón  que  las  empresas  adjudicatarias  no  participaban  de la naturaleza de “entidades estatales”, previstas de manera  taxativa en el artículo 1° de la Ley 80 de 1993, así:   

“[…]   Para  los  efectos de esta  ley:   

I.     Se     denominan    entidades  estatales:   

a)  La Nación,  las   regiones,  departamentos,  provincias,  Distrito  Capital,  los  distritos  especiales,  las  áreas  metropolitanas,  las  asociaciones  de municipios, los  territorios  indígenas  y  los  municipios;  los establecimiento públicos, las  empresas  industriales  y  comerciales  del  Estado, las sociedades de economía  mixta  en  las que el Estado tenga participación superior al 50%, así como las  entidades  descentralizadas  indirectas  y las demás personas jurídicas en las  que   exista  dicha  participación  pública  mayoritaria,  cualquiera  sea  la  denominación que ellas adopten, en todas las órdenes y niveles.   

b)  El Senado de  la  República,  la  Cámara  de  Representantes,  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura,  la  Fiscalía  General de la Nación, la Contraloría General de la  República,  las  contralorías  departamentales,  distritales y municipales, la  Procuraduría  General  de  la  Nación,  la  Registraduría Nacional del Estado  Civil,  los  ministerios,  departamentos administrativos, las superintendencias,  las  unidades  administrativas  especiales  y,  en  general,  los  organismos  o  dependencias  del  Estado  a  los  que la ley le otorgue capacidad para celebrar  contratos…”   

Opuesta  a  esta enumeración, se demostró  que  las  contratistas  AGUAS DE LA GUAJIRA, AGUAS DEL SUR DE LA GUAJIRA y AGUAS  DE   LA   PENÍNSULA,   fueron   constituidas  bajo  la  forma  de  sociedades  comerciales  por  acciones, sin  participación de capital estatal, o en proporción minoritaria.   

Así, en el caso de la sociedad AGUAS DE LA  GUAJIRA  S.A.-E.S.P.,  el  acto  de  constitución  se  llevó  a  cabo mediante  escritura  pública  N°1619  del 2 de noviembre de 2000 otorgada en la Notaría  Segunda    del    Círculo    de    la    Guajira33,  donde quedó consignada la  siguiente  composición  accionaria:  (i)  Ilam limitada 40%; (ii) Ingeniería y  Laboratorio  Ambiental  20%;  (iii)  Tecnicontrol  Limitada  20%; y Alcaldía de  Riohacha             20%.   

En similar sentido, la escritura N°2050 del  28  de  diciembre  de  2000  de  la Notaría Segunda de Riohacha da cuenta de la  constitución  de  la  sociedad  AGUAS  DE  LA PENINSULA S.A.-E.S.P.34,  con  la  siguiente  composición:  (i) Bermad Colombia S.A 30%; (ii) Hydros Colombia S.A.  29%;  (iii)  Públicos S.A. E.S.P 20%; (iv) Bermad 20%; y (v) Gloria Aristizabal  Franco 10%.   

Finalmente,  AGUAS  DEL  SUR  DE LA GUAJIRA  S.A.-E.S.P.  se  constituyó  mediante escritura 1403 del 17 de junio de 2002 de  la      Notaría     Novena     de     Medellín35   refleja   la   siguiente  participación  accionaria:  (i)  Operadores  de servicios S.A.-E.S.P. 25%; (ii)  Servicios  Públicos  Domiciliarios  S.A.-E.S.P. 25%; (iii) Hydros Colombia S.A.  25%;   (iv)  Ingeniería  Total  Servicios  Públicos  S.A.-E.S.P.  20%;  y  (v)  Ingeniería Total Limitada 5%.   

En  consecuencia,  resultaba  abiertamente  improcedente  asimilar alguna de las anteriores sociedades a entidades públicas  para los efectos de la Ley de contratación estatal.   

De otra parte, para efectos de seleccionar el  procedimiento  contractual  que  debía  agotarse,  era  igualmente impertinente  atenerse  a  lo  dispuesto en  las leyes 489 de 1998 y 142 de 1994, citadas  en  las  quince  minutas como fuente normativa que hipotéticamente habilitaba a  la  administración  para  sustraerse  del  deber  de  desarrollar  los actos de  selección objetiva.   

Al respecto, baste considerar que en virtud  del  carácter  de  personas  jurídicas  de  derecho  privado ostentado por las  firmas  adjudicatarias, no se hallaba la administración frente a ninguna de las  hipótesis  asociativas  reguladas  por  la  Ley  489  de  1998,  esto  es, ante  convenios  entre  entidades  públicas para el cumplimiento de ciertas funciones  administrativas,  o  con  empresas  comerciales e industriales del Estado con el  mismo  objetivo  -artículo  94-,  o  entre  unas  y otras para la ejecución de  planes  y programas adoptados conforme a las normas sobre planeación -artículo  107-.   

Tampoco  se  trataba  de  convenios para el  “ejercicio   de   funciones   administrativas  por  particulares”  -artículos  110  a  114-,   pues  la  labor  por  desarrollar  se  refería  simple  y  llanamente  a  la  ejecución  de  unas  puntuales obras de  infraestructura  y  no  al  desarrollo regular de alguna función administrativa  del   resorte   de  la   entidad  territorial,  cuya  ejecución  resultara  conveniente  delegarla  a  la  persona  de  derecho  privado  en  virtud  de  su  comprobada  idoneidad  o  especialidad para su ejecución, como así lo exige en  tales  eventos  el  artículo 355 Superior, a más de requerir que los convenios  celebrados   con   tal   fin   recaigan   en  entidades  sin  ánimo  de  lucro,  característica  última de la que tampoco participaban las empresas prestadoras  de servicios públicos con las cuales se contrató.   

Ni  resultaba  aplicable  el  régimen  de  derecho  privado establecido por la Ley 42 de 1994 respecto de los contratos que  en  desarrollo  del  giro  ordinario  de  sus  actividades celebran las empresas  prestadoras   de   servicios   públicos  domiciliarios,  pues  como  el  objeto  contractual  se  contraía  a  la  realización  de  obras  públicas  sobre los  sistemas  de  suministro  de  agua potable y alcantarillado con cargo a recursos  del   erario,   la   Gobernación,   como  entidad  pública  interesada  en  su  realización  y con cargo a sus recursos,  sin duda debía obrar conforme a  su  propio  régimen jurídico contractual expresamente definido en la Ley 80 de  1993.   

De   allí   que   resulten   inanes  las  explicaciones  ofrecidas  a  la  justicia  por  el procesado GONZÁLEZ CRESPO en  desarrollo  de  su indagatoria, llamadas a justificar su actuación abiertamente  contraria  a  las  disposiciones  a  través  de  las cuales se materializan los  principios  de  transparencia  y selección objetiva, de la esencia del contrato  estatal  en  su  fase  de  formación y prerrequisito para su celebración, pues  evidentemente  las  leyes 489  de  1998  y  142  de  1994  no  lo  autorizaban  para adjudicar directamente los  trabajos  a  las empresas prestadoras de servicios públicos, sin siquiera tener  en  cuenta  que  no  eran  idóneas  para  su ejecución, aspecto último que se  evidenció  al  constatar la Fiscalía cómo una vez firmados los convenios esas  empresas  procedieron  a  subcontratarlos con otras firmas, estas sí aptas para  su  desarrollo36.   

En ese orden, no milita en la actuación un  solo  elemento  de  juicio  que  permita  sostener  que  el  procesado actuó en  consonancia  con  los  presupuestos  y  principios  básicos  que  gobiernan  la  contratación    estatal,   circunstancia   objetivamente   indicadora   de   la  tipificación  del  delito  que  le  fue  imputado bajo la modalidad de concurso  homogéneo sucesivo.   

A  la postre, la conciencia de la ilicitud  de  la  conducta fue ratificada por GONZÁLEZ CRESPO a través de la actitud que  asumió  de acogerse a sentencia anticipada, aceptando así los cargos enfilados  en  su  contra  ante  la  evidente  pretermisión  de  las  reglas contractuales  llamadas a gobernar su actuación oficial.   

En  suma,  el  proceso cuenta con sólidos  elementos  de  juicio  representados en la prueba documental que se incorporó a  la  investigación,  que permiten afirmar que GONZÁLEZ  CRESPO   es   autor   del   delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales, porque investido  de  su  condición  de  Gobernador  de  La  Guajira,  como  primera  autoridad y  representante  legal  de  la  administración departamental, celebró los quince  contratos  atrás  detallados,  pretermitiendo  los  principios  de planeación,  transparencia  y selección objetiva que informan la contratación estatal, así  como  los  de  moralidad,  eficacia  e  imparcialidad  que  guían  la  función  pública,   responsabilidad   que  aparece  ratificada  con  su  aceptación  de  cargos.   

4.2. El delito de  peculado por apropiación en favor de terceros   

Según  las previsiones del artículo 397 del  Código Penal:   

“(…) El servidor público que se apropie  en  provecho  suyo  o  de  un  tercero  de  bienes  del  Estado  o de empresas o  instituciones  en  que éste tenga parte o de bienes o de fondos parafiscales, o  de  bienes  particulares  cuya  administración,  tenencia o custodia se le haya  confiado  por  razón o con ocasión de sus funciones, incurrirá en prisión de  seis  (6)  a  quince  (15) años, multa equivalente al valor de lo apropiado sin  que  supere  el  equivalente  a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales  mensuales  vigentes, e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas por el mismo término.   

Si  lo  apropiado  supera  un  valor  de  doscientos   salarios   mínimos  legales  mensuales  vigentes,  dicha  pena  se  aumentará  hasta  en  la mitad. La pena de multa no superará los cincuenta mil  (50.000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Sí  lo  apropiado  no  supera un valor de  cincuenta  (50)  salarios  mínimos  legales mensuales vigentes la pena será de  cuatro  (4)  a diez (10) años e inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo término y multa equivalente al valor de lo  apropiado. (…)”.   

A  propósito de la prueba demostrativa de la  tipicidad  de  esta  conducta punible, en el capítulo precedente se precisó la  condición  de  Gobernador  de  La  Guajira  que  para  la  época de los hechos  reprochados  ostentaba JOSÉ LUIS GONZÁLEZ CRESPO, de suerte que al tenor de lo  dispuesto  por  el  artículo  303  de  la  Constitución  Política ejercía la  representación legal del Departamento.   

Precisamente, esa representación legal de la  entidad  territorial  le   otorgaba al procesado la facultad de ordenación  del  gasto,  al  tenor  de  lo  dispuesto por el artículo 110 del Decreto 11 de  1996,  es  decir,  la  capacidad de comprometer patrimonialmente al Departamento  con  cargo a su presupuesto, motivo por el cual puede sostenerse sin vacilación  que  ostentaba  la  disponibilidad  jurídica de los dineros que, como se verá,  fueron objeto de apropiación indebida.   

En  dicho sentido, el examen de la actuación  contractual  que viene de mencionarse evidencia cómo el Gobernador autorizó la  inclusión  de  cláusulas  que  implicaron  el  reconocimiento injustificado de  sumas  de  dinero  a  favor  de  los contratistas, las cuales superaban el costo  total  de  las obras públicas contratadas, comportamiento por cuyo medio agotó  la  conducta  prohibida  por  el  tipo  penal  en  comento,  consistente  en  la  apropiación  de  bienes  estatales  bajo su disposición, representados en este  caso  en el dinero en exceso que ordenó transferir a favor de los operadores de  servicios públicos domiciliarios.   

En dicho sentido, nótese cómo en los cuatro  contratos   adjudicados   al   operador   AGUAS   DE   LA  GUAJIRA  S.A.-E.S.P.,  identificados  con  los números 083, 105, 106 y 131 de 2005, la Gobernación se  hizo  responsable  de financiar con cargo a recursos del Departamento los costos  de    “gerencia    e   interventoría”  de las obras, calculados en el 3,5 y 5% de su valor total, como  también  los  de  “funcionamiento”, que arrojaron las siguientes cifras:   

CONVENIO             

CONCEPTO             

VALOR  PARCIAL             

TOTAL  

083/2005            

Gerencia    e  interventoría   

Gastos funcionamiento            

83’584.458,89   

52’224.989,00             

   

135’809.447,89  

131/2005            

Gerencia    e  interventoría   

Gastos funcionamiento            

77’210.109,18   

45’120.480,00             

   

122’330.589,18  

105/2005             

Gerencia    e  interventoría             

52’103.382,04             

52’103.382,04  

106/2005             

Gerencia    e  interventoría             

49’294.722,16             

49’294.722,16  

Al  efectuar  la  Fiscalía  el  seguimiento  puntual   de   dichas  erogaciones,  mediante  la  revisión  de  las  actas  de  liquidación  de  los  convenios  respectivos,  pudo  constatar que se trató de  partidas  de  más,  frente  al  valor  real  de  las  obras  físicas,  incluso  correspondientes  a  unos  mismos conceptos, como así se detalló en el informe  de   Policía   Judicial   N°464822   del   29   de  mayo  de  200937   

:  

CONCEPTO             

CONVENIO   

083            

CONVENIO   

131            

CONVENIO   

105            

CONVENIO  106  

Obra  física             

983.346.575,24             

908.354.233,64             

622.866.487,54             

481.945.561,75  

Suministro             

-0-             

-0-             

-0-             

-0-  

Interventoría             

49.167.328,76             

45.417.711,68             

35.743.942,38             

28.996.895,39  

Gerencia             

34.417.130,13             

31.792.398,18             

16.359.439,66             

20.297.826,77  

Consultoría             

-0-             

-0-             

92.012.360             

97.992.346  

Gastos  funcionamiento             

52.224.989,00             

45.120.480,00             

-0-             

26.500.000,00  

Gastos  financieros             

22.927.945,56             

5.661.049,34             

4.205.811,12             

3.266.141.22  

Legalización  convenio             

16.872.470             

14.661.088             

10.836.593             

9.163.622  

TOTAL  INVERSIÓN             

1.158.956.438,70             

1.051.006.960,84             

782.024.634,00             

668.162.393,12  

En  relación  con  dichos  pagos,  no  pasa  desapercibido  que correspondieron a conceptos amparados en el marco de cada uno  de  los  contratos,  erigiéndose en verdaderos sobrecostos reconocidos en favor  de los terceros contratistas, por disposición del procesado.   

De  una parte, porque los imputados a título  de  “interventorías”  no  debieron  asumirse  como  gastos inherentes a las  obras  de infraestructura, habida cuenta que la Gobernación se reservó en cada  convenio   la   tarea   de   supervisar  su  ejecución  a  través de la secretaría del ramo, circunstancia  admitida   por   el   procesado   en   el   curso   de   su  indagatoria  cuando  señaló:   

“[…]  La  interventoría  se  dio  a  particulares,  se contrató interventoría para cada  convenio…  a  parte  de  esa  interventoría la Secretaría de Obras Públicas  departamental  ejercía  supervisión  por  disposición contenida en los mismos  convenios,  que  consistía  en  hacerle seguimiento a las obras y participar en  los  comités  permanentes  para  conocer el detalle de las obras”38   

Y  de otra porque, no resultaba razonable que  la  Gobernación  asumiera  con  cargo  a sus recursos los denominados gastos de  “gerencia”  y  “funcionamiento u operación”, en tanto correspondían al  mismo  concepto  de “labores de seguimiento, control  y   vigilancia,   actividades   que   son   propias  de  una  interventoría”,  según  se consignó en los convenios, como a otros de  “logística  necesaria  para  la  ejecución de los  trabajos,  como  vehículos,  gastos  de  viaje,  impresos  y  contratación  de  personal,           entre          otros”39,        que  naturalmente  estaban incorporados a la ejecución de las obras  mismas.   

En  suma,  de  conformidad  con  las actas de  liquidación   aportadas   al  proceso  por  la  empresa  AGUAS  DE  LA  GUAJIRA  S.A.-E.S.P.40,   del  total  de  los  recursos  que le fueron girados por la  Gobernación  para  llevar  a  cabo  las  obras de mejoramiento del acueducto de  Riohacha,  se  les autorizó el destino y cancelación de otros conceptos ajenos  a ese objeto, así:   

Interventoría   de   obras:                           $159.325.878.21   

Gerencia    del   convenio:                                                               $102.866.794.74   

Gastos      de     operación     y  funcionamiento:                        $123.845.469.00   

Total                                                               $386.038.141.95   

Similar   situación  se  verifica  en  los  contratos  celebrados  con  el  operador AGUAS DEL SUR DE LA GUAJIRA S.A-E.S.P.,  según  se  desprende  de  las  actas  de  liquidación  final  de los convenios  respectivos,  cuyo  examen  fue  condensado  en  el Informe de Policía Judicial  N°4170     del    2    de    julio    de    200941,    con   los   siguientes  resultados:   

Obra física            

Gerencia    e  Interventoría             

Gastos  funcionamiento             

TOTAL  INVERSIÓN  

CONVENIO  012             

1.484.686.062             

149.366.200             

-0-             

1.634.052.262  

CONVENIO  036             

2.799.735.4001             

256.000.000             

-0-             

3.055.735.400  

CONVENIO  084             

930.516.680             

79.596.378             

36.000.000             

1.046.113.064  

CONVENIO  141             

120.773.697             

10.238.664             

-0-             

668.162.393  

CONVENIO  102             

71.101.112             

-0-             

-0-             

71.101.112  

CONVENIO  116             

1.363.342.175             

113.948.824             

35.538.964             

1.512.829.963  

CONVENIO  136             

200.770.799             

17.162.771             

-0-             

217.933.570  

Al  confrontar los anteriores valores con los  informes   financieros   que  dan  cuenta  de  los  recursos  aportados  por  la  Gobernación  para  el  desarrollo  de  las  obras  y  los  suministrados por el  contratista  en  su  condición  de concesionario del servicio, se constató que  los  gastos  imputados  a  gerencia,  interventoría  y  funcionamiento  de  los  convenios  084,  102,  116  y 136 fueron asumidos con dineros del erario, cuando  los  mismos  no  debían  reconocerse  de  acuerdo con las razones señaladas en  precedencia.   

Sólo  en  el  caso  del  convenio  012  la  “gerencia    e    interventoría”,    del    orden    de    $149’366.200,  fue  asumida directamente por  AGUAS  DEL  SUR  DE LA GUAJIRA S.A.-E.S.P. y en el caso del convenio 036, de los  $256’000.000 utilizados en  ese   ítem   la   empresa   aportó   recursos   propios   por  $56’000.000.   

Así   las  cosas,  los  costos  en  exceso  cancelados  por  la  Gobernación  de la Guajira en los contratos celebrados con  este operador fueron los siguientes:   

Gerencia    e    interventoría    de  obras:                                              $370’485.837   

Gastos      de     operación     y  funcionamiento:                                          $   71’538.949   

Total                                                                                                              $442.024.786   

Finalmente  en  los tres convenios celebrados  con  la  empresa  AGUAS  DE  LA PENÍNSULA S.A.-E.S.P., si bien se pactó que el  operador   asumiera   los  gastos  de  “gerencia  e  interventoría”,  inmotivadamente  no  se  hizo  lo  propio  con  los  denominados “de funcionamiento”,  que    implicaron    sobrecostos    del   orden   de  $175’424.575 discriminados  por convenio de la siguiente manera:   

035/2005            

   

Gastos funcionamiento            

   

65’170.639  

085/2005            

   

Gastos funcionamiento            

   

39’631.936  

114/2005            

   

Gastos funcionamiento            

   

70’622.000  

En  conclusión,  a  través  del  Informe de  Policía  Judicial  del  2  de  julio  de  2009,  se  consolidó el valor de los  sobrecostos  originados  en  el  reconocimiento  y  pago  de gastos de gerencia,  interventoría  y  gastos  de  funcionamiento,  en  la  suma  de mil veintisiete  millones  cuatrocientos  noventa  y  tres  mil  trescientos diecisiete pesos con  veintisiete centavos ($1.027’493.317.27).   

Lo dicho en precedencia evidencia entonces  la  pluralidad  de  apropiaciones de dineros públicos a favor de terceros, como  consecuencia  de  la  tramitación y celebración de los contratos suscritos por  JOSÉ  LUIS  GONZÁLEZ  CRESPO,  conducta  que  se  materializó  a partir de la  expedición  de  las  órdenes  de  pago  a favor de los operadores del servicio  público  domiciliario  de  agua potable y alcantarillado con quienes suscribió  los   varios  convenios  objeto  de  la  actuación42.   

La  afectación  del  bien jurídico de la  administración  pública,  se   advierte materialmente en cada uno de esos  comportamientos  no  sólo  por la inobservancia de los principios que gobiernan  la  contratación,  sino  por  la  vulneración  del  erario  en  virtud  de  la  disposición   en   exceso   de   recursos  llamados  a  atender  las  obras  de  infraestructura.   

Las  notorias y abundantes irregularidades  de  orden  administrativo  en  la  tramitación  de tales contratos, aunado a la  inclusión  de  cláusulas llamadas a favorecer a los operadores y a la ausencia  de  rigurosos  controles  en  torno  al  uso de los recursos públicos, resultan  indicativas de la actuación dolosa del procesado.   

Así las cosas, las  pruebas  recaudadas  confirman el reconocimiento de la responsabilidad efectuada  por  el  incriminado  frente  los  hechos  materia  de  investigación, tornando  procedente el proferimiento del fallo condenatorio anticipado.   

CONSECUENCIAS JURÍDICAS DE LAS  

CONDUCTAS PUNIBLES  

    

1. Dosificación punitiva     

Teniendo   en  cuenta  los  criterios  de  dosimetría  consagrados en la Ley 599 de 2000, se procederá a tasar la pena de  prisión  y  la  de  multa  a  través  del  sistema  de cuartos, conforme a los  factores objetivos externos que en cada caso concreto concurren.   

1.1. La pena de prisión  

Establece el artículo 60 del Código Penal  que  para el proceso de individualización de la pena,  han  de  considerarse  en primer término los límites  mínimos  y  máximos  de punibilidad, con todas las circunstancias modificadora  de ellos.   

En  tal medida, según los lineamientos del  artículo   31  ejusdem,  en  caso  de  concurso  de  conductas punibles el infractor quedará sometido al  precepto    que   señale   la   pena   más   grave,   aumentado   hasta en otro tanto.   

Para el caso, conforme a las consideraciones  precedentes,  el  procesado  es  autor  culpable  de  un  concurso de delitos de  contrato  sin  el cumplimiento de requisitos legales, acaecidos respecto de cada  uno  de  los  convenios que tramitó y celebró sin observancia de requisitos de  su  esencia,  quince  en  total,  conductas  estas que de acuerdo con la fecha y  lugar  en  que  tuvieron  lugar,  tenían señalada pena de cuatro [4] a doce [12] años de prisión.   

Asimismo,       incursionó  el  procesado  a  través  de su actuar en el delito de  peculado  por  apropiación  en  favor  de  los  terceros contratistas, conducta  imputada  por  la  Fiscalía  a  partir  de  los  sobrecostos  deducidos  de los  contratos  a  los cuales se hizo mención en el aparte pertinente de este fallo,  cuya  cuantía,  según  se  sostuvo  en  el acta de formulación de cargos, era  superior a doscientos [200] salarios mínimos legales mensuales.   

No  obstante  lo  anterior,  en  el acta de  formulación   de  cargos  para  sentencia  anticipada  el  atentado  contra  el  patrimonio  público  se imputó al procesado a título de concurso homogéneo y  no  como unidad de acción, circunstancia que comporta la concurrencia de varios  peculados   de   distintas   cuantías   y,  por  ende,  sancionados  con  penas  diferenciales, así:   

a).- Los convenios 136 y 141 de 2005, en los  que  la cuantía de lo apropiado fue inferior a cincuenta [50] salarios mínimos  legales  mensuales  de la época, la pena de prisión es de un mínimo de cuatro  [4] años y un máximo de diez [10].   

b).-  En los convenios 105, 106, 035, 085 y  114  de  2005,  donde  el valor apropiado fue superior a cincuenta [50] salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes pero inferior a doscientos [200], la pena  de   prisión   que  les  corresponde  oscila  entre  seis  [6]  y  quince  [15]  años.   

c).- Y para los convenios 083, 131, 036, 084  y  16  de  2005,   en  los  que  lo  apropiado sí excedió en cada caso de  doscientos  [200]  salarios mínimos legales mensuales de la época, corresponde  aplicar  el  máximo  de  la  sanción  prevista  para el delito de peculado por  apropiación,  esto es, de nueve [9] a veintidós [22] años y seis [6] meses de  prisión.   

Visto  lo  anterior y de conformidad con lo  dispuesto  para los eventos de concurso de conductas punibles, corresponde tasar  la  pena  privativa de la libertad a partir de estos últimos rangos consagrados  para  el  peculado  en  cuantía  superior  a doscientos [200] salarios mínimos  legales,   por  tratarse  de  la  conducta  punible  más  grave  reprochada  al  procesado,   para   luego   proveer  su  incremento  en  la  proporción  atrás  indicada    -hasta  otro  tanto-,  con ocasión de los demás delitos concursantes.   

Por ello, partiendo del mínimo de nueve [9]  años  y  el  máximo  de  veintidós  [22] años seis [6] meses de prisión, el  ámbito  de  punibilidad  ha  de  dividirse en cuatro cuartos, conformados de la  siguiente manera:   

    

* El  cuarto mínimo de nueve [9] a doce [12] años y seis [6] meses.   

* Los  dos  cuartos  medios de doce [12] años, seis [6] meses, un [1]  día, a diecinueve [19] años. Y,   

* El  cuarto  máximo  de  diecinueve  [19]  años  a  veintidós [22] años, seis [6]  meses.     

En  razón  a  que  la  Fiscalía no dedujo  circunstancias  de  mayor  punibilidad,  ni  concurren  de menor punibilidad, la  sanción  debe  individualizarse  en los límites del cuarto mínimo, conforme a  las previsiones del artículo 61 del Código Penal.   

Así  las cosas, vista la mayor gravedad de  las  conductas punibles reprochadas, reveladoras de la mayor desatención de los  deberes   oficiales   que   pesaban  sobre  JOSÉ  LUIS  GONZÁLEZ  CRESPO  como  responsable  de la legalidad de las actuaciones de la administración a su cargo  y  del  buen  uso  de los recursos del Departamento, cuya administración le fue  confiada  por los habitantes de La Guajira, como también con ocasión del daño  real   causado   por   la   afectación  y  disminución  de  dineros  oficiales  prioritariamente  destinados  a  la  atención  de  necesidades  básicas  de la  comunidad, se tasará la pena en diez [10] años de prisión.   

A  su  vez,  en  virtud  del  concurso  de  conductas   punibles   que  autoriza  el  aumento  de  la  pena  “hasta  en  otro  tanto”,  se  dispondrá  incremento   de  dos  [2]  años  por  el  concurso  homogéneo  de  delitos  de  peculado   por  apropiación  y tres [3] más por el concurso homogéneo de  delitos  de  contrato  sin  el  cumplimiento  de  requisitos  legales en los que  también incurrió, para una pena de quince [15] años de prisión.   

Finalmente,  como el procesado se acogió a  sentencia  anticipada ya precluida la oportunidad correspondiente al sumario, se  hace  acreedor  a la rebaja prevista para la etapa procesal del juicio, esto es,  de  una  octava  parte  de la pena según las previsiones del artículo 40 de la  Ley 600 de 2000.   

No  obstante  lo  anterior,  en  virtud  al  criterio  jurisprudencial  prohijado  por  la  Sala  en  torno  a la aplicación  favorable  de  los mayores descuentos punitivos previstos por los artículos 352  y  356  de  la Ley 906 de 2004 para el instituto de “allanamiento a cargos”,  dada  su analogía con la sentencia anticipada consagrada en la Ley 600 de 2000,  se  aplicará  la  disminución  correspondiente  al  máximo  previsto  para la  iniciación del juicio, esto es, de una tercera parte de la pena.   

Ello  en consideración al momento procesal  en  que se produjo la aceptación de responsabilidad, que sin duda contribuyó a  un  significativo  ahorro  de  esfuerzos  y  tiempo  del aparato jurisdiccional,  evitándole  el  desgaste propio del agotamiento de las distintas audiencias que  integran el juicio.   

En   consecuencia  hechos  los  cálculos  correspondientes  a  dicha rebaja -equivalente a cinco  [5]  años  -,  la pena final que deberá purgar JOSÉ  LUIS  GONZÁLEZ  CRESPO  será  de  diez [10] años de  prisión.   

1.2. La pena de multa  

Establece  el  artículo 39 numeral 4° del  Código   Penal,  que  en  caso  de  concurso  de  conductas  punibles,  deberá  procederse  a  la sumatoria de las que corresponden a cada delito, motivo por el  cual resulta preciso establecer su cuantía, así:   

     

1. Para  los  ilícitos  de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos  legales     

Señala  el  legislador  para  esta conducta  punible  multa  de  50  a  200  salarios  mínimos legales mensuales,  por manera que, como sucede con la pena privativa de la libertad,  corresponde determinar los cuartos de movilidad, así:   

    

* el  cuarto  mínimo  comprendido entre 50 y 88,5 salarios mínimos mensuales legales  vigentes;   

* dos  cuartos  medios  de  88,6 hasta 162,5 salarios mínimos legales  mensuales; y,   

* un  cuarto  máximo  que  va  de 162,6 hasta 200 salarios mínimos legales mensuales  vigentes.     

Ante  la  ausencia  de  causales de menor y  mayor  punibilidad,  la multa ha de tasarse en los márgenes del cuarto mínimo,  es    decir,   entre   50   y   88,5   salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes.   

En  consecuencia,  atendiendo  los factores  referidos  por  el  artículo  39, numeral 3°, Código Penal, se partirá de 60  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  pues  como  ya  se  dijo  las  conductas  punibles  por  las  cuales  se  procede  son  de  extrema  gravedad y  lesionaron   seriamente  el  bien  jurídico  de  la  administración  pública,  incrementados  en  10  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes más, con  ocasión  del  concurso de delitos de contrato sin el cumplimiento de requisitos  legales,  para  una multa final por este punible de 70 salarios mínimos legales  mensuales vigentes.   

1.2.2.  Los  ilícitos  de  peculado  por  apropiación   

Esta conducta punible se sanciona con multa  correspondiente  al  valor de lo apropiado, sin que pueda superar el equivalente  a cincuenta mil salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Así  las cosas, teniendo en cuenta que las  sumas  apropiadas  por  el  procesado  a  favor  de terceros arrojan un total de  $1.027’466.327,17,   se  impondrá  al  procesado  multa  por  dicho  valor, suma que corresponde a 2.693  salarios  mínimos  legales  mensuales  de  la  época,  cuyo  valor  habrá  de  actualizarse a salarios vigentes.   

En  consecuencia, efectuada la sumatoria de  esta  sanción  para  los  delitos  concursantes,  la  multa  final  que deberá  cancelar  el  procesado a favor del Consejo Superior de la Judicatura, dentro de  los  tres  [3]  meses siguientes a la ejecutoria de este fallo, será de dos mil  setecientos  noventa  y  tres  [2.763]  salarios mínimos legales mensuales a la  fecha de su pago.   

     

1. La    pena    de    interdicción    de    derechos    y   funciones  públicas     

Finalmente, al procesado se le condenará a  la  pena  accesoria de interdicción de derechos y funciones públicas, mediante  la  cual  se  le  privará  de  los  derechos  de elegir y ser elegido, como del  ejercicio  de cualquier otro derecho político, función pública u otorgamiento  de  dignidades  u honores, por el mismo término de la pena principal, es decir,  por diez (10) años.   

Adicionalmente,  teniendo  en  cuenta  la  declaratoria  de responsabilidad penal en contra de JOSÉ LUIS GONZÁLEZ CRESPO,  involucra  un  concurso  de  delitos  de  peculado por apropiación, corresponde  imponerle  la  inhabilitación perpetua de que trata el artículo 122 inciso 5°  de       la       Constitución       Política43,  en  concordancia  con  el  artículo    38    de   la   Ley   734   de   200244   

.  

    

1. La responsabilidad civil     

Como  quiera  que  toda  conducta  punible  origina  la  obligación  de  reparar  los daños materiales y morales causados,  paralela  a la declaratoria de responsabilidad penal que a través de este fallo  se  impone,  corresponde  determinar  el  monto  de  los  perjuicios a cargo del  procesado.   

En efecto, aun cuando ni la Gobernación de La  Guajira  ni  la  Contraloría General de la República se constituyeron en parte  civil  dentro  del  presente  proceso  penal,  es evidente que el comportamiento  desplegado  por  JOSÉ  LUIS  GONZÁLEZ  CRESPO causó perjuicio económico a la  antedicha entidad territorial.   

Así las cosas, el daño emergente corresponde  al  valor  pagado  de  más  a  los  contratistas, que tasó la Fiscalía en mil  veintisiete  millones  cuatrocientos  noventa  y tres mil trescientos diecisiete  pesos con veintisiete centavos -$1.027’493.317.27-.   

Por  su  parte,  para  el  cálculo del lucro  cesante  entendido  como  la  ganancia  o  renta  que  deja  de  percibirse como  consecuencia  del  daño  irrogado,  corresponde aplicar la tasa de interés  legal  del  6%,  conforme  a las  previsiones  del  artículo  1617  del Código Civil, equivalente a sesenta y un  millones  seiscientos  cuarenta y nueve mil quinientos noventa y nueve pesos con  tres         centavos        -$61’649.599,03-.   

Lo  anterior  arroja  perjuicios  de  orden  material  de  mil ochenta y nueve millones ciento cuarenta y dos mil novecientos  dieciséis      pesos      con      treinta     centavos     -$1.089’142.916,30-, correspondientes a dos mil  ochocientos  cincuenta  y  cinco -2.855- salarios mínimos legales vigentes para  la época de los hechos.   

   

En  consecuencia,  corresponde actualizar esa  suma  de  dinero  al  valor  presente,  motivo  por  el  cual  se  impondrá  al  sentenciado  condena por concepto de indemnización pecuniaria coorespondiente a  dos  mil  ochocientos  cincuenta  y  cinco  -2.855-  salarios  mínimos  legales  vigentes  de  la  fecha  en que efectúe su pago, el cual deberá hacer mediante  consignación a órdenes de la Gobernación de La Guajira.   

En  cuanto  a los perjuicios morales, ha de  tenerse  en  cuenta  que éstos pueden ser de dos especies: (i) los de carácter  subjetivo,  relativos  a  la  tristeza,  dolor  o  aflicción  sufridas  por las  víctimas   del  delito  los  cuales,  por  su  naturaleza,  no  son  valorables  pecuniariamente.  Y (ii) los objetivados, referidos a aquellos que repercuten en  la  capacidad  productiva o laboral de la persona agraviada y, como tal, sujetos  de cuantificación.   

Ahora  bien,  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación   pacíficamente   ha   reconocido   que  tratándose  de  personas  jurídicas  sólo  es  posible  predicar  la  existencia  de  perjuicios morales  objetivados,  siempre  que,  como  consecuencia  de  la  conducta punible, pueda  predicarse  una  sensible  disminución  de  su capacidad productiva o cuando se  ponga  en  peligro  su existencia. En esa misma dirección ha dicho la Sala que,   

“[…]  es  lógico  que las personas jurídicas públicas no sufrirán este tipo de daños,  por  cuanto  siendo  su  creación  constitucional  o  legal, la comisión de un  delito  en  su  contra  no  tiene  la  posibilidad de reducir la prestación del  servicio   público   que   le  es  propia,  y  menos  de  poner  en  riesgo  su  supervivencia”45   

Consecuente  con  la línea jurisprudencial  mencionada,   la   Sala  no  condenará  al  procesado  al  pago  de  perjuicios  morales.   

3.           De los mecanismos sustitutivos de la pena  privativa de la libertad   

Como  quiera  que  la  pena  de  prisión  impuesta   supera   los   tres   años,  el  sentenciado no tiene derecho a la suspensión condicional de la   

ejecución  de  la pena, contemplada en el  artículo 63 de la Ley 599 de 2000.   

Tampoco  se  hace  acreedor  a la prisión  domiciliaria,  toda  vez  que no se encuentra satisfecho el presupuesto de orden  objetivo  necesario  para  su  concesión,  consistente  en  que  se proceda por  delitos  cuya  pena  mínima prevista en la ley sea igual o inferior a cinco [5]  años  de  prisión  -artículo 38 del Código Penal-,  toda vez que uno de los ilícitos  concursantes,  el    peculado    por   apropiación   en   cuantía   superior   a   doscientos  salarios    mínimos  legales mensuales vigentes,  contempla  prisión  que  parte  de  nueve [9] años, circunstancia esta  que, de paso, torna inane cualquier  análisis   respecto   de   la  concurrencia  o  no  del  presupuesto  subjetivo  indispensable para acceder al sustituto de la prisión intramural.   

4. Otras determinaciones  

Ejecutoriado  el  fallo,  se dispondrá la  remisión  de  las  diligencias  al  Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad   –reparto-,  previa  anotación  que  el  sentenciado se encuentra a disposición del Juzgado  Sexto   de   dicha   categoría,   en  cumplimiento  de  la  sentencia  condenatoria proferida el 19 de  noviembre   de   2011   por   esta   misma  Corporación,  dentro  del  radicado  37350.   

En  mérito a lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

  RESUELVE   

PRIMERO:  DECLARAR   a   JOSÉ  LUIS  GONZÁLEZ  CRESPO,  de  condiciones  civiles  y  personales  conocidas,  como  autor  responsable  de la  conducta  punible  de  contrato  sin  cumplimiento de  requisitos   legales,   artículo   411  del  Código  Penal,    en   concurso  homogéneo,  con  ocasión  del  trámite  y  celebración  irreglamentaria  que  impartió  a  los convenios 083, 105, 106 y 131 de 2005 adjudicados a la empresa  AGUAS  DE  LA  GUAJIRA  S.A.-E.S.P.;  012, 034, 036, 084, 102, 141, 116 y 136 de  2005  adjudicados a AGUAS DEL SUR DE LA GUAJIRA S.A.-E.S.P. y los convenios 035,  085  y  114  de  la  misma  anualidad  adjudicados  a  AGUAS  DE  LA  PENÍNSULA  S.A.-E.S.P.   

Asimismo,        DECLARAR  al  procesado autor culpable del  delito  de  peculado  por  apropiación, artículo 397 de la Ley 599 de 2000, en  concurso  homogéneo,  por  razón de los demostrados sobrecostos que canceló a  favor  de  las  empresas  contratistas  ya  mencionadas,  con  ocasión  de  los  convenios  083,  131,  105,  106,  012, 036, 084, 141, 116, 136, 035, 085 y 114,  todos  de  2005,  comportamientos  realizados  cuando aquél se desempeñó como  Gobernador  del  departamento  de  La  Guajira, en las circunstancias de tiempo,  modo y lugar precisadas en esta decisión.   

SEGUNDO: CONDENAR, en  consecuencia,  a  JOSÉ LUIS  GONZÁLEZ  CRESPO,  a  la  pena  principal  de  diez  [10]  años  de  prisión,  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término  y   multa equivalente a dos mil setecientos noventa y tres  [2.763]  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  a  favor  del  Tesoro  Nacional,  la  cual  deberá  consignarse  a  nombre  del Consejo Superior de la  Judicatura  según  lo  normado  en  el  artículo  42  de  la  Ley 599 de 2000.   

Igualmente, se le impondrá inhabilitación  perpetua  para  el  ejercicio  de  funciones  públicas,  de  conformidad con el  artículo  122  inciso 5° de la Constitución Política, en concordancia con el  artículo 38 -parágrafo- de la Ley 734 de 2002.   

TERCERO:  DECLARAR  que   JOSÉ   LUIS   GONZÁLEZ  CRESPO,  no  tiene  derecho  a la suspensión condicional de la ejecución de  la  pena, ni al sustituto de la prisión domiciliaria, conforme a lo expuesto en  el cuerpo de esta sentencia.    

CUARTO: CONDENAR a  JOSÉ    LUIS    GONZÁLEZ    CRESPO,   a   pagar   a  la  Gobernación  de  La  Guajira,  por  concepto  de  indemnización  de  perjuicios  materiales, el equivalente a dos mil ochocientos  cincuenta  y  cinco [2.855] salarios mínimos legales a la fecha en que efectúe  su pago.   

QUINTO: LIBRAR por  la  Secretaría  de  la  Sala  las  comunicaciones  de  rigor  a las autoridades  competentes,   conforme   lo   normado   por   el   artículo  472  Ley  600  de  2000.   

SEXTO: COMUNICAR   esta   decisión  a  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura y a la tesorería del  Departamento  de La Guajira, para efecto del recaudo de la multa y la condena en  perjuicios impuesta.   

SÉPTIMO:    DECLARAR    que contra el presente fallo no procede recurso.   

OCTAVO:  REMITIR   as  diligencias  al  Juzgado  de  Ejecución  de Penas y Medidas de  Seguridad  -reparto-,  previa  anotación  que  el  sentenciado  se  encuentra a  disposición  del Juzgado Sexto de dicha categoría, en  cumplimiento  de  la sentencia condenatoria proferida el 19 de noviembre de 2011  por esta misma Corporación, dentro del radicado 37350.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                      FERNANDO A.  CASTRO CABALLERO   

MARIA   DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   MUÑOZ                 LUIS   GUILLERMO   SALAZAR   OTERO        

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                JAVIER        ZAPATA  ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

SALVAMENTO PARCIAL DE VOTO  

         

De  manera   respetuosa, me permito a  continuación  expresar las razones por las cuales me separé parcialmente de la  decisión adoptada en el presente proceso.   

El  motivo de mi disenso estriba en que la  Sala  no  debió  conceder la rebaja de pena contemplada en los artículos 352 y  356.5  de  la  Ley  906  de  2004,  pues  este  proceso se tramitó y falló con  fundamento  en  la  Ley  600  de  2000,  sin  resultar  viable,  como  he tenido  oportunidad  de expresarlo en pasadas ocasiones, la aplicación del principio de  favorabilidad  dadas las distintas regulaciones que esas disposiciones contienen  en  punto  a  los  institutos  de  terminación  anticipada  del  proceso  allí  consagrados.   

En efecto, en virtud del artículo 29 de la  Carta  Política, el cual se ocupa de reconocer el derecho fundamental al debido  proceso,  “en  materia  penal,  la  ley permisiva o  favorable,   aun  cuando  sea  posterior,  se  aplicará  de  preferencia  a  la  restrictiva o desfavorable”.   

          Si   bien  por  regla  general  la  ley  rige  para  las  conductas  realizadas  durante  su  vigencia,  en  razón del principio de favorabilidad es  posible  excepcionar  tal postulado mediante su retroactividad o ultraactividad.  En  el  primer  caso,  la  norma  es  aplicada a hechos acaecidos antes entrar a  regir,  mientras  que  en el segundo, su aplicación tiene lugar cuando ya no se  encuentra  vigente, respecto de sucesos ocurridos cuando regía, sólo cuando un  tal  proceder reporte tratamiento benéfico a la situación del sujeto pasivo de  la acción penal.   

          Norma  constitucional  desarrollada  en el inciso 2º del artículo  6°  de la Ley 600 de 2000 y en el inciso 2º del artículo 6° de la Ley 906 de  2004,   es  decir,  en  ambos  códigos  de  procedimiento  penal  se  establece  expresamente  el principio de favorabilidad como derivación concreta y efectiva  del texto fundamental.   

La aplicación de la ley penal permisiva o  favorable  supone sucesión de leyes en el tiempo, esto es, que una disposición  sea  sustituida  por  otra,  o  bien,  que  coexistan  preceptos  de  diferentes  ordenamientos,   siempre   que,  destaco,  exista  identidad  en  el  objeto  de  regulación.   

Las citadas vicisitudes no se presentan en  el  caso  bajo examen, pues la Ley 906 de 2004 no representa frente a la Ley 600  de  2000,  en  el punto discutido, sucesión de leyes o tránsito legislativo ni  coexistencia  de  normas  regulando   idéntico  aspecto, dado que el nuevo  procedimiento  no derogó el anterior ni tampoco creó una institución dirigida  a gobernar o a ocuparse de la misma situación fáctica procesal.   

Con   la   implementación  del  sistema  acusatorio  para  los  delitos  cometidos  con posterioridad a la vigencia de la  citada  normatividad  adjetiva,  según  lo  dispone  el  artículo 5º del acto  legislativo  03  de  2002,  se  dio  lugar  a  la  existencia sincrónica de dos  sistemas  procesales  diversos,  ellos  son,  el  nuevo procedimiento acusatorio  reglado  en  la  Ley  906  de 2004 y el mixto anterior regulado en la Ley 600 de  2004  que  en punto de la temática analizada, contienen normas  diferentes  para ocuparse de supuestos fácticos disímiles.   

Adicionalmente,  en cuanto se refiere a la  denominada    aceptación    de    cargos    o   de  imputación  establecida  en  la  Ley 906 de 2004, es  claro  que en su rito procesal y dinamismo no puede asemejarse a la figura de la  sentencia    anticipada  dispuesta  en  la Ley 600 de 2000, circunstancia que imposibilita la aplicación  de    aquella    normativa    a   conductas   gobernadas   por   ésta   última  legislación.   

En  efecto,  en  la  Ley  600  de  2000 el  allanamiento  que  da  lugar  a  la   sentencia anticipada se produce sobre  lapsos  procesales:  (i)  A partir de la diligencia indagatoria y hasta antes de  cobrar  ejecutoria  la  resolución de cierre de investigación y (ii) Proferida  la   resolución  de  acusación  y  hasta  antes  de  encontrase  en  firme  la  providencia   que   fija   fecha   para   la   realización   de   la  audiencia  pública.   

A su vez, en la Ley 906 de 2004 las rebajas  procesales  derivadas  de  los  allanamientos  están relacionadas no con lapsos  sino  con  momentos  procesales  específicos  y puntuales v.gr. (i) En la   audiencia  de  formulación  de  imputación  (art.  351);  (ii) En la audiencia  preparatoria  (art.  352;  y  (iii)  Una  vez  instalado  el  juicio  oral (art.  367).   

Ahora, si bien podría argumentarse que en  la  normativa  procesal  de  2004 también existe la modalidad referida a lapsos  procesales  en  lo  que  respecta a los preacuerdos: (i) Desde que se formula la  imputación  y hasta antes de que el fiscal presente escrito de acusación (art.  350  y  351);  y (ii) Luego de presentada la acusación y hasta antes de que sea  interrogado  el acusado al inicio del juicio oral (art. 356.5), lo cierto es que  en   la   Ley   906   de  2004  existe  bilaterialidad  pues  hay  presencia  de  “negociación”   o  acuerdo  de  voluntades,  mientras que en la Ley 600 de 2000 frente al instituto  comentado   se   presenta   unilateralidad,  propia  de  una  justicia  criminal  estructuralmente  inducida o de negociación implícita con el Estado, en cuanto  se  supone  que  la  ley  sanciona  más  severamente a quienes insisten en ir a  juicio  o  porque  se  sabe  que  los  jueces imponen penas benévolas a quienes  aceptan   su   responsabilidad   y   renuncian   al   derecho   a   la  fase  de  juzgamiento46.   

Así  pues, la aceptación de cargos en la  Ley  906  de 2004 comporta por regla general un acuerdo bilateral entre fiscal e  imputado,  pues  entre  ambos  pueden  definir  el  quantum  de  rebaja de pena,  correspondiendo  al fallador sujetarse a dicha voluntad concertada, salvo cuando  advierta  la  trasgresión  de  garantías  fundamentales,  mientras  que  en la  sentencia  anticipada  propia  de  la  Ley  600  de  2000  rige una sistemática  unilateral,  en  cuanto excluye acuerdo alguno entre fiscal e incriminado y debe  el  juez  tasar  la  sanción  según  el  acto  libre,  voluntario y unilateral  manifestado por el procesado.   

De lo expuesto concluyo que la sentencia    anticipada   del   sistema  procesal  anterior  y  la  aceptación de cargos o de  imputación actualmente reglada en la Ley 906 de 2004  no  son  iguales,  en  cuanto pertenecen a sistemas procesales de enjuiciamiento  contrapuestos,  todo  lo cual conlleva a excluir la aplicación del principio de  favorabilidad, contrario a lo resuelto por la Sala mayoritaria.   

Por  tanto,  si  la  estructura  de  las  instituciones  cotejadas  es  sustancialmente  diversa,  no  resulta  procedente  aplicar  los  artículos  352  y  356.5  de  la  Ley  906  de  2004 a disímiles  situaciones   posdelictuales   regidas   por  la  Ley  600  de  200047   

.  

Considero   importante   invitar   a  la  reflexión  sobre  el  devenir  práctico  de  la aplicación retroactiva de los  artículos  352  y  356.5  de la Ley 906 de 2004 a circunstancias posteriores al  delito  regidas  por  la Ley 600 de 2000, pues de conformidad con lo establecido  en  el artículo 14 de la Ley 890 de 2004 las penas por los delitos cometidos en  vigencia  del  sistema acusatorio se incrementan “en  la  tercera  parte  en  el  mínimo  y  en  la  mitad  en el máximo”,   en   atención   a  que,  según  lo  ha  expuesto  la  Sala  “de  acuerdo con los antecedentes históricos de la  aludida  ley,  su  propósito no fue otro que permitir la puesta en marcha de un  sistema  procesal basado en una significativa negociación de penas, que exigía  por  tanto  el  aumento general de las mismas para mantener una proporcionalidad  sancionatoria  razonable que respondiese a las múltiples formas de negociación  y  rebajas  previstas”48.   

          La  tesis  ahora  prohijada  por la Sala y con la cual disiento, no  responde  a  la  política  criminal del Estado, pues si una persona cometió un  delito  regido  por  la  Ley  600  de  2000,  además  de  no serle aplicable el  incremento  punitivo  dispuesto  en  la  Ley 890 de 2004, se la beneficia con la  rebaja   punitiva  establecida en los artículos 352 y 356.5 de la Ley  906  de  2004,  circunstancia  que  comporta  un  distanciamiento del querer del  legislador  y  no  se  compadece  con la teleología de dicha disposición, pues  confirió  un  ámbito  de  maniobra a la Fiscalía General de la Nación con el  propósito  de  eludir  los  juicios,  razón adicional para concluir que no era  viable  la  aplicación  retroactiva  del  citado  precepto  propio  del sistema  acusatorio.   

          Finalmente,  observo  que  al  llevar  a  la práctica la posición  mayoritaria  se contraría el principio de igualdad de las personas ante la ley,  pues  quien  se  someta a la aplicación de los artículos 352 y 356.5 en razón  de  hechos  regidos  por  la  Ley  906  de 2004 tendrá que asumir el incremento  punitivo  establecido  en el artículo 14 de la Ley 890, en tanto que si alguien  delinquió  bajo  la  égida de la Ley 600 de 2000 la aplicación retroactiva de  los  artículos  352  y  356.5 de aquella legislación comportaría una evidente  desigualdad  de  trato  frente a la comisión de delitos similares, pues como ya  precisé,  la  disminución  de  pena  se  establecería a partir de la sanción  señalada  en  el  estatuto punitivo, sin tener en cuenta el incremento derivado  de la citada Ley 890 de 2004.   

En  suma, reitero mi postura en el sentido  de  que  en  este  caso no había lugar a disminuir la pena con fundamento en la  aplicación  retroactiva  de  los  artículos 352 y 356.5 de la Ley 906 de 2004.   

En los anteriores términos dejo sentado mi  salvamento parcial de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha    ut  supra.   

    

1 Cfr.  folios 115, 116 y 117, cuaderno original 4.   

2 Cfr.  folio 118, cuaderno original 4.   

3 Cfr.  folio 120, cuaderno original 4.   

4 Cfr.  Folio 192, cuaderno original 4   

5 Cfr.  fl. 198 cuaderno 4 fiscalía   

6 Cfr.  fl. 199, 200 cuaderno 4 fiscalía   

7 Cfr.  fl. 202, cuaderno 4 fiscalía   

8 Cfr.  fl. 202 y s.s., cuaderno 4 fiscalía   

9 Cfr.  fl. 213, 214, cuaderno 4 fiscalía   

10 Cfr.  fl.221,222, cuaderno 4 fiscalía   

11  Cfr. Folios 192 a 196, cuaderno 1 fiscalía   

12  Cfr. Folios 191 a 196, cuaderno 1 fiscalía   

13  Cfr. fl. 49 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

14  Cfr. fl. 74 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

15  Cfr. fl. 79 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

16  Cfr. fl. 101 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

17  Cfr. fl. 18 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

18  Cfr. fl. 22 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

19  Cfr. fl. 44 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

20  Cfr. fl. 57 y s.s, Cuaderno 1 Fiscalía   

21  Cfr. fl. 70 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

22  Cfr. fl. 110 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

23  Cfr. fl. 96 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

24  Cfr. fl. 36 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

25  Cfr. fl. 60 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

26  Cfr. fl. 84 y s.s., Cuaderno 1 Fiscalía   

27  Consejo  de  Estado,  Sala  de  lo Contencioso Administrativo, Sección Tercera,  sentencia de junio 1 de 1995.   

28  Cfr. Fls. 188 a 210, cuaderno 2 fiscalía   

29  Cfr. fls. 186 y s.s., cuaderno original 3   

30  Fijado por el Gobierno Nacional en $381.500 para la citada vigencia   

31  Cfr. Fl 247 y s.s., cuaderno original 2 Fiscalía   

32  Sentencia del 6 de mayo de 2008, radicado UI 25495   

33  Cfr. fl. 19 y s.s., cuaderno anexo 4   

34  Cfr. fls. 44 y s.s, cuaderno de anexos 4   

35  Cfr. Folio 75 y s.s., cuaderno de anexos 4   

36  Cfr.  Informes de Policía Judicial N°355395 del 3 de agosto de 2007; N°464822  del  29  de  mayo  de  2009  y  N°46612,  como su complemento del 2 de julio de  2009.   

37  Cfr. fl. 116, cuaderno 3 Fiscalía   

38  Cfr. fls. 84 y 85, Cuaderno original 2 Fiscalía   

39  Cfr. Fl.115, cuaderno fiscalía 3   

40  Cfr. Fls. 43 a 91, cuaderno fiscalía 3   

41  Cfr. Fls. 175 a 182, cuaderno fiscalía 3   

42  Cfr. fls. 166 a 174, cuaderno 3 fiscalía   

43  Precepto  del siguiente tenor: “Sin perjuicio de las  demás   sanciones  que  establezca  la  ley,  no  podrán  ser  inscritos  como  candidatos  a cargos de elección popular, ni elegidos, ni designados servidores  públicos,  ni celebrar personalmente o por interpuesta persona contratos con el  Estado,  quienes hayan sido condenados, en cualquier tiempo, por la comisión de  delitos que afecten el patrimonio del Estado.”   

44  Norma  según  la cual: “Para los fines previstos en  el  inciso  final  del  artículo  122  de  la  Constitución  Política …, se  entenderá  por  delitos  que  afecten  el  patrimonio  del  Estado aquellos que  produzcan   directa   lesión   del  patrimonio  público,  representada  en  el  menoscabo,   disminución,  perjuicio,  detrimento,  pérdida,  uso  indebido  o  deterioro     de    los    bienes    o    recursos    públicos,    producida   por   una  conducta  dolosa,  cometida por un servidor público”.   

45  Sentencia del 18 de junio de 2002, radicado 19464   

46  Cfr.  BASTIDAS  RAMÍREZ  Yesid.  Sistema  acusatorio  colombiano.   

47 En  este  sentido  providencias  de  14  de diciembre de 2005. Rad. 21347 y del 7 de  febrero de 2006. Rad. 24.020, entre otras.   

48 Auto del 16 de  marzo de 2006. Rad.25133, entre otros.     

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