37430(30-05-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37430  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: acta No. 206-  

Bogotá,  D. C., treinta (30) de mayo de dos  mil doce (2012)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante  sentencia del 28 de julio de 2011,  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de Buga declaró  autor  penalmente  responsable al doctor Harold Gamboa  Velásquez,  en  su  condición  de Juez 1 Laboral del  Circuito  de  Buenaventura,  del  delito de peculado por apropiación a favor de  terceros,  en  concurso homogéneo y sucesivo. Le impuso 108 meses de prisión e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo  término  de  la  pena  principal,  multa  de $197.331.108.76, perjuicios  materiales  por  valor de $197.331.108.76, y le negó la suspensión condicional  de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.   

Igualmente,  cesó  todo  procedimiento a su  favor  por  el  mismo delito, por prescripción de la acción penal, respecto de  la  conducta  generada dentro del proceso laboral adelantado por María Cristina  Benavides  de  Zuluaga  en  calidad  de  sustituta pensional de Federman Zuluaga  Bedoya.   

La  Sala  resuelve  el recurso de apelación  propuesto por el procesado.   

I.  ANTECEDENTES   

Hechos y actuación procesal.  

1.  Ante  el  Juzgado  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura,  a cargo del doctor Harold  Gamboa  Velásquez,  en  su  condición  de  juez,  se  tramitaron  los  procesos  laborales  instaurados  por  los señores Luis Adolfo  Campaz  Acosta1,          Miguel         Gamboa2,      Armando      Ardila  Medina3,  María  Cristina Benavides de Zuluaga4,     Guillermo     Hernando  Molineros5,   Carlos   Arturo   Ocampo   Gallego6   y   Luis   Heladio  García  Valencia7,  contra el antiguo Fondo de Pasivo Social de la Empresa Puertos de  Colombia,  en  adelante,  Foncolpuertos, por cuyo medio les fueron reconocidas y  canceladas  una  serie  de  acreencias  laborales  a las que no tenían derecho,  sentencias que no fueron apeladas por Foncolpuertos.   

Las actuaciones no se remitieron al superior  para  surtir el grado jurisdiccional de consulta, por lo que se archivaron y las  sumas de dinero ordenadas fueron canceladas por el fondo.   

2.  El  Consejo Superior de la Judicatura, a  través  del  Acuerdo  839  de  2000, dispuso desarchivar los expedientes con el  propósito  de  surtir  el  grado  jurisdiccional  de consulta ante las Salas de  Descongestión  Laboral, autoridad que revocó la totalidad de las sentencias en  las que se condenó a Foncolpuertos.   

3.  Conocidas las distintas decisiones, el 5  de  mayo de 20068  la  Fiscalía  20  Delegada  ante  el Tribunal Superior de Bogotá  ordenó   la   apertura   formal  de  instrucción  en  contra  de  Harold  Gamboa  Velásquez, como presunto  autor  del  delito de prevaricato por acción en concurso homogéneo y sucesivo,  en  concurso  con el delito de peculado por apropiación y cualquier otro delito  contra      la     administración     pública.9   

4. El 24 de noviembre de 2006, se le declaró  persona  ausente y se le designó defensor de oficio10.   

5.  El  14  de  febrero de 2007 se resolvió  situación   jurídica   con  la  imposición  de  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva,  por el concurso de delitos de peculado por apropiación  y    se   le   negó   la   libertad   provisional11.   

6.  El  21  de  junio  de  2007 la Fiscalía  calificó  el  mérito  del sumario en la modalidad de resolución de acusación  en    contra    de   Gamboa   Velásquez  como  presunto  autor del concurso de peculados por apropiación a  favor  de  terceros.  En la  misma  decisión,  precluyó  la  investigación por los punibles de prevaricato  por   acción,   ante   la   prescripción   de   la  acción  penal12.   

II.    LA    SENTENCIA    DE    PRIMERA  INSTANCIA   

De la prescripción.  

El Tribunal indicó que en el año 1995, los  50  salarios  mínimos  legales vigentes ascendían a la suma de $ 5.946.650, de  manera  que  al  haber sido modificado el artículo 133 del decreto 100 de 1980,  con  la  entrada  en  vigencia de la Ley 190 de 200513   

,  se debía atender la atenuación punitiva  consagrada  en  aquella  norma.  En  éstas condiciones, como dentro del proceso  promovido  por  la  señora  María  Cristina  Bermúdez  de  Zuluaga  sólo  se  acreditó  el  pago  de  $4.527.060.96, la conducta constitutiva de peculado por  apropiación  en  favor  de  terceros  frente  a este comportamiento prescribió  antes de que se emitiera la resolución de acusación.   

Los procesos restantes  

1. En criterio de la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  Buga,  se reunieron los presupuestos exigidos por el artículo 232  de  la  Ley 600 de 2000 para condenar al doctor Gamboa  Velásquez,  como  autor  del  delito  de peculado por  apropiación  a favor de terceros, en concurso homogéneo y sucesivo, por virtud  del   detrimento   patrimonial  que  sufrieron  los  bienes  estatales  ante  la  disponibilidad  jurídica  que  tuvo  de  los  mismos  el ex juez acusado cuando  profirió  las  decisiones dentro de los procesos laborales seguidos a instancia  de  las  demandas  presentadas  por  Luis  Adolfo  Campaz Acosta, Miguel Gamboa,  Armando  Ardila  Medina,  Guillermo  Hernando  Molineros,  Carlos  Arturo Ocampo  Gallego y Luis Heladio García Valencia, así:   

i) A Luis Adolfo  Campaz  Acosta14,   por   concepto  de  reliquidación  de  cesantías  definitivas  $516.600.oo;  por  indemnización  moratoria  $23.605.896.62; reconoció además  $21.816.91  diarios  hasta  que  se  verifique el pago total de la obligación y  $7.282.564.oo    por    agencias    en    derecho15.   

ii)  Al  señor  Miguel  Gamboa16,  por  concepto  de  reliquidación de cesantías $245.831.05; por  indemnización  moratoria $12.657.640.80; le reconoció $12.915.96 diarios hasta  que  se  verifique  el  pago total de la condena y $2.627.191.oo por agencias en  derecho17.   

iii)   En  el  proceso  de  Armando Ardila  Medina18,  por  concepto  de  reliquidación de cesantías $104.554.54; por  indemnización  moratoria  $21.676.612;  le  reconoció $34.849.86 diarios hasta  que  se  verifique  el  pago total de la condena y $6.607.535.oo por agencias en  derecho19.   

iv)  A Guillermo  Hernando                  Molineros20,    por    concepto    de  reliquidación   de   cesantías   $12.969.41;   por   indemnización  moratoria  $13.993.993.39;     reconoció    además    $4.225.433    por    agencias    en  derecho21.   

v)   En   el  proceso  de  Carlos  Arturo  Ocampo                    Gallego22,  por   indemnización   moratoria   $22.235.332.95  y  $6.670.599.oo    por    agencias    en    derecho23.   

vi) Al señor Luis  Heladio           García          Valencia24,por     concepto     de  reliquidación   de   cesantías   $62.730.04;   por   indemnización  moratoria  $22.809.921.68,  y $15.349.88 diarios hasta que se verifique el pago total de la  condena;    además,   $6.917.055.oo   por   agencias   en   derecho25.   

2.  Una  vez  el a  quo  precisó  las cuantías, destacó la contrariedad  de  las decisiones con el ordenamiento jurídico, pues  se reconocieron pretensiones confusas, se reliquidaron  cesantías  desconociendo  la  normatividad legal y las pruebas aportadas, no se  tuvieron  en  cuenta todos los factores que previamente se habían liquidado, no  se  dio  cumplimiento  a  lo previsto en el articulo 25 del Código Procesal del  Trabajo,  pues además de que los actores no demostraron lo pretendido, liquidó  las    cesantías    aplicando    factores    que    no   concordaban   con   lo  probado.   

3.  A  pesar  de  los  insalvables  defectos  sustanciales  que  tenían  las  demandas laborales, el juez acusado se dio a la  tarea de acomodarlas para fallar, contradiciendo con ello la ley.   

4.  Aunque  el  ex  funcionario  no ejercía  directamente  la  administración  y custodia de las sumas que ordenó pagar, su  condición  de  juez laboral lo hizo entrar en relación directa con los dineros  de  Foncolpuertos,  lo que le permitió producir decisiones dirigidas a disponer  del  patrimonio  de  tal  entidad y emitir órdenes para que se pagaran sumas de  dinero  derivadas  de las providencias cuestionadas, lo que constituye el delito  de  peculado  por  apropiación,  pues como consecuencia directa de aquellas, se  entregaron los dineros que salieron de las arcas oficiales.   

5.  El dolo en su comportamiento se acredita  en  actuaciones  tales  como:  la  producción reiterada y consecutiva de fallos  ilegales,  la  forma  en  que  resolvía  los  casos  sin contar con fundamentos  probatorios,  ordenar indemnizaciones no causadas y el constante irrespeto a las  leyes  laborales  con  el  fin  de  favorecer  a los demandantes pese a su vasta  experiencia,  por  lo  que  no  se  acreditó  la  ausencia  de  la culpabilidad  reclamada.   

III. LA IMPUGNACIÓN  

A cargo del procesado:  

i. La consulta  

a)  Puertos  de  Colombia  era  una  empresa  comercial  del  Estado  y  el  Fondo  de  Pasivo Social de la Empresa Puertos de  Colombia,  un  establecimiento  público, estamentos frente a los que no operaba  la  obligación  de  agotar  el  grado  jurisdiccional  de  consulta,  luego  la  decisión  del  Consejo  Superior  de  la Judicatura al ordenar el desarchivo de  todos  los  procesos  fallados  en contra de Foncolpuertos, en cumplimiento a lo  ordenado  en  la sentencia SU 962 de 1999 de la Corte Constitucional, quebrantó  el  debido  proceso  pues  aquél  sólo  resultaba  obligatorio  para  el  caso  concreto.   

En  tales  condiciones  los  tribunales  que  conocieron  del  grado  jurisdiccional  de  consulta,  carecían  de competencia  territorial,  pues  el  Consejo Superior de la Judicatura no podía habilitarlos  para  tomar  decisiones en esos procesos, ya que ni la Carta Política ni la Ley  Estatutaria lo facultan para modificar la competencia territorial.   

ii) Análisis probatorio  

a)   Luego   de   advertir   sobre   las  inconsistencias  de las decisiones tomadas por la Sala Laboral de Descongestión  del   Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de  Bogotá  que  revocó  las  sentencias,  por  él  proferidas,  sostiene  que  en  relación  con la demanda  laboral  de  Miguel  Gamboa, resultaba procedente la  reliquidación de sus  cesantías,  pues  se  acreditó  el  valor  de  su  liquidación,  el tiempo de  servicio  y  el último salario, requisitos exigidos por la ley para proceder al  reajuste como así ocurrió.   

b)  En  relación  con  Guillermo  Hernando  Molinares,   Luis   Heladio  García  Valencia  y  Armando  Ardila  Medina,  sus  pretensiones  no fueron genéricas o imprecisas, pues se demostró el tiempo que  laboraron,  sin que la empresa demandada haya probado las razones por las que se  descontaron  algunos  días  en  sus  contratos  de trabajo, lo que invirtió la  carga  de  la  prueba,  siendo  aquel  pago  incompleto  el que desencadenó las  reliquidaciones e indemnizaciones reconocidas.   

c) Respecto de Luis Adolfo Campaz Acosta, el  hecho  de  que  su  demanda  se  haya  presentado  en  un  formato,  no  es  una  circunstancia  que  tenga prohibida la ley; a ello se suma que su reliquidación  obedeció   al  reconocimiento  de  factores  causados  con  anterioridad  a  la  terminación  del  contrato  laboral que aumentaron la base de su liquidación y  la correspondiente sanción moratoria.   

d) Frente a Carlos Arturo Ocampo Gallego, no  se  demostró  dentro del proceso que se le hubiera practicado examen médico de  ingreso,  motivo  por  el  cual  se  desconoció  ésta exigencia prevista en la  Convención  Colectiva  de Trabajo cuyo carácter es vinculante, sin que además  se  le  hubiese  entregado  certificado  médico  al momento de su retiro lo que  fundamenta su reclamación.   

iii)      La      ausencia      de  responsabilidad   

a) Asegura el acusado recurrente que resulta  equivocada  la  tesis  adoptada por el Tribunal, al considerar que las conductas  investigadas   se   ejecutaron  con  dolo,  pues  las  sentencias  laborales  se  profirieron  conforme  a las pruebas presentadas y con estricto apego a la ley y  la jurisprudencia vigente en aquella época.   

b)  El  hecho  de  que  sus  decisiones  se  califiquen  de  desacertadas,  no  las  convierte  en prevaricadoras, referencia  necesaria  pues  fue  producto  de  aquellas,  que  se  edificó  el  juicio  de  responsabilidad  en  los  delitos  de  peculado por apropiación por los que fue  juzgado.   

c)  En  su  criterio,  resulta equivocada la  interpretación  judicial  que  establece  la  disponibilidad  jurídica  de los  bienes   oficiales  en  cabeza  de  los  jueces,  pues  ello  los  convierte  en  administradores  de  los  mismos  y,  por  tanto,  le  permite  su apropiación.   

A  su  juicio  éste  análisis,  no resulta  aplicable  a  los  operadores  judiciales,  pues precisamente las condenas hacen  parte  de  una  decisión  judicial que se profiere por administrar justicia. En  tal  sentido, si la decisión es contraria a la ley y la sanción penal por este  comportamiento  se  tipifica  como  prevaricato, el peculado por apropiación en  estos eventos deviene en una conducta atípica.   

b) Finalmente advierte que el 12 de marzo de  2002  fue  condenado  por  el delito de enriquecimiento ilícito, sin que exista  “prueba  alguna  que  demostrara  su  conexión con  algún   otro   delito   contra   la   Administración  Pública”,  por lo que concluye que el peculado no se quedó en la impunidad y  que  una  nueva  condena  por  idéntica  conducta  violaría  el  principio del  nom        bis       in       ídem.   

CONSIDERACIONES   

1. La competencia.  

La  Sala  de  Casación  Penal  de  la Corte  Suprema  de  Justicia es la llamada a desatar el recurso de apelación, conforme  a  lo reglado por los artículos 75.3 y 76.2 del Código de Procedimiento Penal,  Ley  600  de  2000, por tratarse de una decisión proferida en primera instancia  por  la  Sala  Penal  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Buga, en un  proceso  adelantado contra un ex Juez de la República, por conductas realizadas  en ejercicio de sus funciones.   

Con expresa observancia de los principios de  limitación  y  no  reforma en peor, contenidos en los artículos 31 de la Carta  Política  y  204  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000,  la Sala se  detendrá  en  los  aspectos  impugnados  y  los  que resulten inescindiblemente  vinculados.   

2. La acusación.  

La imputación fáctica.  

La  Fiscalía  General  de  la  Nación,  en  resolución de acusación así los refirió:   

“Se encuentra demostrado documentalmente,  por  los fallos revocados y cuestionados, que el incriminado GAMBOA VELASQUEZ en  el  ejercicio  de  su  función  jurisdiccional  como  Juez  Primero Laboral del  Circuito  de  Buenaventura, condenó al Fondo del Pasivo Pensional de Puertos de  Colombia  en  liquidación  FONCOLPUERTOS  en  los referidos procesos ordinarios  laborales,  a  pagar  las  sumas de dineros ya especificadas, cuando en realidad  como  se  halla  establecido  en alto grado de probabilidad, las determinaciones  que  así  se  dispusieron se oponen flagrantemente a la legalidad, pero además  que  por  cuenta de las mismas se ordenaron y dispusieron pagos que se concretan  entonces  en  las indebidas apropiaciones, a favor de terceros en detrimento del  patrimonio  de  la  mencionada  entidad  estatal”26.   

La imputación jurídica.  

En  estricta  correspondencia con los hechos  relatados    acusó    al   doctor   Harold   Gamboa  Velásquez,  en  su condición de Juez Primero Laboral  del   Circuito   de   Buenaventura,  como  autor  del  delito  de  peculado  por  apropiación a favor de terceros, tras advertir que:   

“Con todo el ejercicio analítico inductivo que se viene  realizando  en  este punto, impone deducir que las conductas aquí endilgadas al  señor  Juez  GAMBOA VELASQUEZ también encajan en la abstracta descripción del  reato   de   peculado  por  apropiación  que  consiste  en la sustracción por parte de servidor público,  en  provecho  suyo  o  de  un  tercero  de  bienes  del  Estado  o de empresas o  instituciones  en  que  éste tenga parte o de bienes o fondos parafiscales o de  bienes    de    particulares    “cuya  administración custodia o tenencia, se  le  haya  confiado  por  razón  o  con  ocasión  de sus funciones.27”   

(…)  

Precisar  corresponde  igualmente,  que  la  asignación   de  probable  responsabilidad  se  complementa  desde  el  aspecto  fáctico  con  el  hecho  de superar en varios casos el monto de lo apropiado el  equivalente  a 50 salarios mínimos legales vigentes, elemento trascendente para  completar           la          imputación28.”   

3. Cuestión previa  

3.1.  En principio, la Sala estima necesario  precisarle  al  recurrente  que  el  delito  por  el  cual  se  le  condenó fue  exclusivamente  por peculado por apropiación en favor de terceros, en concurso,  homogéneo  y sucesivo; reseña que se realiza al advertir que en gran parte del  recurso  cuestiona  la  sentencia  de  primera  instancia  sobre  la  base de no  encontrar  acreditada  la  ejecución  de  conductas  prevaricadoras,  cuando lo  cierto  es  que  aquellas,  por virtud de la declaratoria de prescripción de la  acción penal, no comprometen el estudio de la Sala.   

Con  ese entendimiento, la Sala abordará el  recurso.   

3.2. Dentro de los múltiples planteamientos  elevados    por   el   acusado,   uno   de   ellos29  conllevaría a la cesación  de  procedimiento;  de  ahí  que  la  Sala  brinde respuesta en primer lugar al  reparo  fundado  en  la  posible  vulneración  del  principio  del non  bis  in ídem, al alegar (sin ningún  sustento)  que ya cuenta con una condena en la que se le sancionó por el delito  de  enriquecimiento  ilícito  de  servidor  público,  condena  que a su juicio  subsume el delito de peculado por apropiación.   

Abiertamente   desdibujado  se  ofrece  el  reproche  y de ahí la improsperidad de su pretensión, pues una y otra conducta  se  ofrecen  totalmente  distintas, ya que cada uno de estos tipos penales está  dirigido  a  sancionar  aspectos  diferentes  del  accionar delictivo, con mayor  razón  cuando  en  el  peculado  por  apropiación  a  favor  de terceros no se  envuelve  ninguna  consecuencia  jurídica  originada  en que tal actividad haya  beneficiado  económicamente  al  exjuez  como  para que se pueda afirmar que se  trata de una doble punición respecto del mismo comportamiento.   

En  este  evento  se  sanciona  al  ex  juez  Gamboa  Velásquez por haber  puesto  en  manos  de  terceros  -ex  trabajadores  de  Foncolpuertos- de manera  injustificada,  dineros  pertenecientes  al erario público, en tanto que con la  actuación   adelantada  por  el  punible  de  enriquecimiento  ilícito  y  que  finalizó   el   12   de  marzo  de  2002  con  el  proferimiento  de  sentencia  condenatoria,   se   le  declaró  responsable  por  el  incremento  patrimonial  injustificado   por  esa  misma  época,  lo  que  corrobora  que  se  sancionan  conductas     punibles     diferentes    por    la  afectación  de bienes jurídicos independientes, cada  una  con  elementos  propios  que imposibilitan predicar la vulneración alegada  por lo que este primer reparo se presenta infundado.   

4.  Del delito de peculado por apropiación  en favor de terceros   

4.1.  Sobre  el aspecto objetivo del delito,  necesario   es   señalar   que   es   considerado  un  ilícito  de  resultado,  eminentemente  doloso  cuya  descripción  típica tiene la siguiente estructura  básica:   

i)  Tipo  penal de sujeto activo calificado,  para  cuya  comisión  se  requiere la calidad de servidor público en el autor,  aspecto que no ofrece ningún tipo de controversia, y,   

ii)  Que se abuse del cargo o de la función  apropiándose    o    permitiendo    que    otro   lo   haga   de   bienes  del Estado o de empresas o instituciones en que éste tenga  parte    o    de    bienes    o    fondos   parafiscales,   o   de   bienes   de  particulares  cuya  tenencia  o  custodia  se  le haya  confiado por razón o con ocasión de sus funciones.   

El acusado, en su condición de Juez Primero  Laboral  del Circuito, desarrolló actos de disposición jurídica sobre dineros  públicos  en  el  trámite  de  procesos  sometidos  a su jurisdicción, que le  implicaron  adoptar  decisiones  dirigidas a disponer de los recursos estatales;  o,  lo  que  es  lo  mismo:  el  entonces  juez, valiéndose de su condición de  servidor  público  y de manera ilegal puso en las arcas de terceros dineros del  Estado.   

4.2. Sobre el alcance de la norma jurídica,  la Corte ha señalado:   

“En el entendido de que la relación que  debe  existir  entre  el  funcionario  que  es  sujeto  activo de la conducta de  peculado  por  apropiación  y  los  bienes oficiales puede no ser material sino  jurídica  y  que esa disponibilidad no necesariamente deriva de una asignación  de  competencias,  sino  que  basta que esté vinculada al ejercicio de un deber  funcional,  forzoso  es  concluir  que  ese  vínculo  surge entre un juez y los  bienes  oficiales  respecto de los cuales adopta decisiones, en la medida en que  con  ese  proceder  también  está  administrándolos.  Tanto  es  así  que en  sentencias  judiciales  como  las  proferidas  por  el implicado en los procesos  laborales  que  tramitó  ilegalmente,  dispuso de su titularidad, de manera que  sumas  de dinero que estaban en cabeza de la Nación (FONCOLPUERTOS –Ministerio  de  Hacienda  y  Crédito  Público),  pasaron  al  patrimonio de los ex trabajadores de la Empresa Puertos  de  Colombia  y del abogado que los representó, siendo indiscutible que el acto  de  administración  de  mayor  envergadura  es  aquel  con el cual se afecta el  derecho  de  dominio.”30.   

4.3.  Ahora  bien,  el  desmedro  del erario  público  fue plenamente establecido en el proceso, al obtenerse la relación de  los  dineros que por mandato expreso del Juzgado Primero Laboral del Circuito de  Buenaventura,  cuyo  titular  para  la  época  de los hechos era el funcionario  acusado, fueron cancelados:   

PROCESO            

   

SUMAS ORDENADAS EN LOS FALLOS  

LUIS ADOLFO CAMPAZ ACOSTA            

   

$516.600.oo,  reliquidación  de cesantías  definitivas.   

$   $23.605.896.62   por   indemnización  moratoria   

$21.816.91 diarios hasta que se verifique el  pago total de la obligación   

$7.282.564.oo    por    agencias    en  derecho.  

MIGUEL GAMBOA  

            

   

$245.831.05   reliquidación de cesantías   

$12.657.640.80  indemnización  moratoria  $12.915.96  diarios  hasta  que  se  verifique  el  pago  total  de la condena y   

$2.627.191.oo    por    agencias    en  derecho.  

ARMANDO ARDILA MEDINA            

   

$104.554.54   reliquidación de cesantías   

$21.676.612  indemnización moratoria   $34.849.86  diarios  hasta  que  se  verifique  el  pago  total  de la condena y   

$6.607.535.oo    por    agencias    en  derecho  

GUILLERMO HERNANDO MOLINEROS            

   

$12.969.41     reliquidación     de  cesantías   

$13.993.993.39indemnización   moratoria   

$4.225.433     por     agencias    en  derecho  

CARLOS ARTURO OCAMPO GALLEGO            

   

$22.235.332.95 por indemnización moratoria   

$6.670.599.     por    agencias    en  derecho  

LUIS HELADIO GARCÍA VALENCIA            

   

$62.730.04  reliquidación  de  cesantías  $22.809.921.68   indemnización   moratoria  $15.349.88  diarios  hasta  que  se  verifique el pago total de la condena y   

$6.917.055.oo    por    agencias    en  derecho  

4.4. Y, tan abruptas e ilegales se ofrecieron  las  órdenes  impartidas,  que el área del Sistema Nacional de Pagos del Grupo  Interno  de  Trabajo para la Gestión del Pasivo Social de la Empresa Puertos de  Colombia,  en  cumplimiento  de  lo  ordenado  por  los Tribunales Superiores de  Descongestión   de  Bogotá,  revocó  las  reliquidaciones  e  indemnizaciones  concedidas por el Juzgado 1 Laboral del Circuito de Buenaventura.   

4.5.  Por  ello  y  frente  a este panorama  importa  destacar  que  los comportamientos realizados por el acusado estuvieron  todos  destinados  a  la  apropiación  de  dineros  públicos  y  con  tal fin,  aprovechando     su     poder    de    disposición  jurídica  sobre  aquellos,  profirió las decisiones  contrarias a la ley, que permitieron el desfalco estatal.   

4.6. En tales condiciones ninguna vocación  de  éxito tiene la hipótesis que maneja el procesado, al pretender desligar su  responsabilidad   por   las   sumas  canceladas,  pues  basta  con  revisar   las  pruebas  allegadas,  para  establecer  que  los  dineros liquidados y cancelados a favor de terceros fueron  producto  de los ilegales reajustes que en su momento y en diferentes sentencias  ordenó  el  Juzgado  1  Laboral  del  Circuito  de  Buenaventura  dentro de los  procesos    laborales    adelantados    por    Luis  Adolfo  Campaz  Acosta  ,  Miguel  Gamboa,   Armando  Ardila  Medina,   Guillermo   Hernando   Molineros   ,  Carlos     Arturo    Ocampo    Gallego      y      Luis      Heladio     García     Valencia.   

4.7.  Oportuno  se  le  ofrece  a  la  Sala  recordar,   que  fue  justamente  por  el  conocimiento  que  otras  autoridades  judiciales  de  mayor jerarquía tuvieron de las sentencias de primera instancia  proferidas  por  el  juez acusado, que se puso en evidencia la ilegalidad de las  providencias  producto  de las cuales ingresaron sistemáticamente al patrimonio  de  terceros  dineros  del Estado, que los enriquecieron de manera injustificada  por carencia de causa.   

Todo ello demuestra que su responsabilidad no  radica  en  la  apropiación  para  sí  de  dineros  públicos, pues de haberse  acreditado  tal  circunstancia  se  mudaría  la  calificación  de  peculado en  provecho  de  terceros  a  peculado  en  provecho propio, que no fue la conducta  delictiva por la que se le acusó.   

4.8. También ha de dejar sentado la Sala que  la  tesis  planteada  por  el  acusado  recurrente  en  cuanto  a  que  el grado  jurisdiccional  de consulta sólo estaba determinado para las condenas contra la  Nación,  los  departamentos  o  los  municipios,  encontrándose  excluidas las  entidades  descentralizadas  como  Foncolpuertos, es un debate que ya abordó la  Corporación    y   frente   al   cual   concluyó31:   

“Sobre  el  particular, conviene precisar  que  la  consulta  de  las sentencias laborales proferidas por el doctor HÁROLD  GAMBOA  VELÁSQUEZ,  se  dispuso con fundamento en una interpretación razonable  surtida  en  torno  a  las  normas reguladoras de la materia. En ése sentido se  estimó  que,  como  al  tenor  del  artículo  69  del Código de Procedimiento  laboral,  dicho  grado  jurisdiccional  opera,  entre  otros  casos,  cuando las  sentencias  de primera instancia fueren adversas a la Nación, tal situación se  presentaba  frente a la EMPRESA PUERTOS DE COLOMBIA porque el artículo 35 de la  Ley  1ª  de 1991 ordenó la asunción por parte de la Nación de los pasivos de  la mencionada entidad oficial.   

Además,  el  procedimiento  del  Consejo  Superior  de la Judicatura al dar vía libre al grado jurisdiccional de consulta  compagina  con  el  criterio sentado ulteriormente por la Corte Constitucional a  través  de  la sentencia SU-962 del primero de diciembre de 1999, en cuya parte  motiva, sobre lo pertinente preciso:   

“Ante  tan claras disposiciones, a juicio  de  la  Corte  no  hay  ninguna  duda  acerca  de la obligatoria aplicación del  artículo  69  del C.P.L. y, por ende, de la forzosa tramitación de la consulta  de  las sentencias de primera instancia que sean total o parcialmente adversas a  FONCOLPUERTOS,  toda  vez  que  el pago de las acreencias reconocidas estaría a  cargo  de  la  Nación,  responsable directa de las obligaciones laborales y del  pasivo  laboral  de  COLPUERTOS  y  de  FONCOLPUERTOS,  según lo dispusieron en  particular,  la  Ley  1ª  de 1991, el Decreto-Ley 036 de 1992 y el decreto  Ley 1689 de 1997”.   

4.9.  De  manera  que,  al  conservar  plena  vigencia   estas  consideraciones,  carece  de  sustento  la  inconformidad  del  recurrente  sobre  la  improcedencia  de  la  consulta  frente  a las sentencias  proferidas  en  contra  de Foncolpuertos y torna inadecuada una nueva discusión  frente a tal punto.   

4.10.  No  se  puede  desconocer  que fue el propio procesado quien negó  en  sus  decisiones la posibilidad de acudir al grado jurisdiccional de consulta  disponiendo,   con   cargo  al  erario  público,  la  reliquidación  de  las  acreencias  laborales  y  el  reconocimiento  de  indemnizaciones  inexistentes, que  terminaron por defraudar el patrimonio del Estado.   

4.11.  Dígase,  además, que los argumentos  con  los que pretende sostener que las irregularidades advertidas, o la falta de  competencia  de  los  Tribunales  de  Descongestión  para  conocer de todos los  procesos  por  virtud  de  la  sentencia  SU  962  emitida  por   la  Corte  Constitucional,  no  constituyen más que su propósito obstinado de insistir en  un  tema  que  fue  ya  resuelto  con  carácter de cosa juzgada por la justicia  laboral.   

La  legitimidad  del grado jurisdiccional de  consulta,  las  facultades  del  juez  al  momento  de  fallar  un  proceso, los  criterios  de  aplicación  de  la Convención Colectiva de Trabajo, el deber de  precisión  y  claridad  en  la determinación de las pretensiones, así como la  obligación  de  probar  lo  que se demanda, son obligaciones de contenido legal  que  deben  respetar  los funcionarios judiciales al momento de emitir un fallo,  sin  que resulte de recibo plantear una interpretación distinta de la ley, para  dotar  de  legalidad  sus actuaciones cuando fungió como juez, debate jurídico  que  además  ya  se definió en la instancia laboral.   

4.12.  Situación  distinta  es  que ante el  hallazgo  de  tal  conjunto de irregularidades, cometidas todas por el procesado  Harold Gamboa Velásquez, se  hayan  beneficiado  indebidamente  los demandantes, en perjuicio de la Nación –  Fondo  del  Pasivo  Social  de  la  Empresa  Puertos  de  Colombia, pues fue ese  modus   operandi  el  que  permitió  la  masiva  defraudación  a  los  bienes  estatales,  cuando  los ex  trabajadores  portuarios  o  sus  familias,  a través de distintas demandas, se  hicieron   a   ilegales   reconocimientos   de   prestaciones  sociales  con  la  participación,  entre otros, de funcionarios judiciales que hicieron caso omiso  de la ostensible improcedencia de sus pretensiones.   

4.13.  Las reliquidaciones de cesantías sin  fundamento,  el  reconocimiento  de  indemnizaciones injustificadas, la falta de  precisión  y  claridad de las pretensiones en contra de claros lineamientos del  articulo  25  del  Código  Procesal  del  Trabajo,  así  como la insuficiencia  probatoria  en  todos los procesos, permiten concluir que el procesado manipuló  el  contenido  de  las  demandas  y  falló  con  desconocimiento  de la ley, la  jurisprudencia  laboral  y  lo  probado en el proceso, y terminó disponiendo de  bienes del Estado a favor de terceros.   

En   conclusión,   la   Sala   encuentra  satisfechos  los  elementos  objetivos  que estructuran esta conducta penal pues  i)   la   condición  de  servidor     público     del    ex    juez    está    probada;    ii)  abusó del  cargo   y   entró   en   relación  de  disponibilidad  jurídica  sobre  bienes  del  Estado; iii) dispuso de  tales  bienes  y, iv) logró  con su comportamiento un provecho ilícito a favor de terceros.   

4.14.      Frente     al     aspecto  subjetivo,  determinado por  el  provecho ilícito que persigue el servidor público en su propio beneficio o  en  el  de  un  tercero,  resulta  irrefutable  que  se trataba de una verdadera  empresa  criminal  en  donde los abogados y ex trabajadores presentaron demandas  con  pretensiones  inadmisibles; sin embargo, el aporte del funcionario judicial  fue  vital,  pues al tener la disponibilidad jurídica de los dineros, fue quien  dictaminó  en  cada uno de los procesos la prosperidad de las pretensiones y la  entrega  de  los  títulos  judiciales  con  los  que  se  defraudaron las arcas  públicas.   

4.15.  En  tales  condiciones,  las  pruebas  recaudadas  permiten  concluir  que  el  doctor Gamboa  Velásquez,  con  pleno conocimiento y voluntad de su ilícito proceder, realizó  las  conductas por las que fue acusado; comportamientos dolosos que se advierten  en  la  forma como falló los distintos procesos laborales con un injustificable  desconocimiento  de  las  disposiciones  procesales  que regulan la materia y su  función lo que prueba el elemento subjetivo del injusto.   

4.16.  La  administración  pública  (bien  protegido  por  el  legislador)  sufrió  un  grave  quebranto  con la actividad  judicial  realizada  por  el  ex juez quien en una clara muestra de un ejercicio  abusivo  del  poder  que le otorgaba el cargo y las funciones a él discernidas,  dispuso  en  forma  ilícita  de  los  dineros  de la Nación – Fondo del Pasivo  Social de la Empresa Puertos de Colombia, Foncolpuertos.   

Se  concluye,  entonces,  que no resultan de  recibo  ninguno  de  los argumentos expuestos por el apelante y, por las razones  anunciadas,   las  que  se  incorporan  a  las  expuestas  por  el  A  quo,  la  Sala  ratificará  el  fallo  impugnado  en  cuanto  se  declara penalmente responsable al doctor Harold  Gamboa  Velásquez por los delitos  de peculado por apropiación  a favor de terceros, en concurso homogéneo y sucesivo.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE CASACION PENAL,  administrando  justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

RESUELVE  

Primero.    Confirmar    la sentencia impugnada.   

Segundo.         Contra            esta  decisión  no procede recurso alguno   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ  CAMACHO   

            

FERNANDO ALBERTO  CASTRO CABALLERO  

SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ             

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ  GUZMÁN   

            

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO  

JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA             

JAVIER DE JESÚS  ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Sentencia 14 de marzo de 1995.   

2  Sentencia 6 de octubre de 1994.   

3  Sentencia 20 de junio de 1995.   

4  Sentencia  6  de  septiembre  de  1995,  quien  actuó  en  calidad de sustituta  pensional de Federman Zuluaga Bedoya.   

5  Sentencia 14 de febrero de 1995   

6  Sentencia 3 de agosto de 1995.   

7  Sentencia del 24 de mayo de 1995.   

8  Folios 36 a 38 cuaderno 1.   

9 Con  resolución  de  mayo 15 de 2006 se declaró la conexidad procesal dentro de los  procesos  adelantados  por  Luis  Adolfo  Campaz  Acosta, radicado 15511, Miguel  Gamboa  radicado  15581,  Armando Ardila Medina, radicado 15582, María Cristina  Benavides  de  Zuluaga,  radicado 15585, Guillermo Hernando Molineros, radicado,  15586,  Carlos  Arturo  Ocampo  Gallego,  radicado  15590 y Luis Heladio García  Valencia, radicado 15591, todos por los mismos delitos.   

10  Folios 52 a 54, cuaderno 1.   

11  Folios 65 a 88 cuaderno 1.   

12  Folios 128 a 148 cuaderno 1.   

13     ARTICULO 133. PECULADO POR APROPIACION. <Decreto derogado  por   la   Ley  599  de  2000>  <Modificado  por  el  artículo  19  de  la  Ley  190  de 1995: El servidor público que se apropie en  provecho   suyo  o  de  un  tercero  de  bienes  del  Estado  o  de  empresas  o  instituciones  en  que éste tenga parte o de bienes o fondos parafiscales, o de  bienes  de  particulares  cuya  administración,  tenencia o custodia se le haya  confiado  por  razón o con ocasión de sus funciones, incurrirá en prisión de  seis  (6)  a  quince  (15)  años,  multa equivalente al valor de lo apropiado e  interdicción  de  derechos  y  funciones  públicas  de  seis (6) a quince (15)  años.   

Si  lo  apropiado  no  supera  un  valor de  cincuenta  (50)  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes, dicha pena se  disminuirá de la mitad (1/2) a las tres cuartas (3/4) partes.   

Si   lo  apropiado  supera  un  valor  de  doscientos  (200)  salario  mínimos  legales  mensuales vigentes, dicha pena se  aumentará hasta en la mitad (1/2). (subraya fuera de texto)   

14  Sentencia 14 de marzo de 1995.   

15  Estas últimas reconocidas en auto del 21 de marzo de 1995.   

16  Sentencia 6 de octubre de 1994.   

17  Reconocidas en auto del 24 de octubre de 1994.   

18  Sentencia 20 de junio de 1995.   

19  Reconocidos en auto del 27 de junio de 1995.   

20  Sentencia 14 de febrero de 1995   

21 En  auto del 20 de febrero de 1995   

22  Sentencia 3 de agosto de 1995.   

23  Auto del 10 de agosto de 1995.   

24  Sentencia del 24 de mayo de 1995.   

25  Reconocidas en auto del 6 de 1995.   

26  Folios 136 cuaderno 1.   

27  Folio 135 id.   

28  Folio 145 id.   

29  Presunta  vulneración  del  principio  del nom bis in  idem.   

30  Sentencia del 6 de marzo de 2003, Radicado 18.021.   

31  Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal, sentencia del 15 de julio  de  2008,  Radicado 29837, reiterado en sentencia  33201 del 27 de abril de  2011.     

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