37197(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37197  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado     acta     Nº340   

Bogotá,    D.C.,  septiembre veintiuno (21) de dos mil once (2011).   

V   I   S   T   O  S   

La Corte resuelve acerca de la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  Alejandro        Segundo        Pacheco        Brochero,  contra  la  sentencia  dictada  por  el Tribunal Superior de Barranquilla, el 31 de marzo de  2011,  mediante  la  cual modificó la proferida por el Juzgado Quinto Penal del  Circuito  de  esa ciudad, el 23 de noviembre de 2009, que lo condenó como autor  de la conducta punible de homicidio culposo.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                      

1.  Los primeros fueron sintetizados por el  sentenciador de segundo grado de la siguiente manera:   

“Tuvieron  ocurrencia  el 7 de abril de  2005,  siendo  aproximadamente  las  15.55  horas, cuando el señor Mario Rafael  Fábregas  Villareal, transitaba por la Carrera 49C con la calle 80, frente a la  residencia  marcada  con  el  N°  80-145,  disponiéndose   a  llegar a la  Clínica  del  Caribe  a  practicarse  un  estudio,  cuando  se encontraba en el  Boulevard  fue atropellado por la buseta marca Chevrolet de servicio público de  placas  UVZ-472, modelo 98, conducida por el procesado  Alejandro  Segundo Pacheco  Brochero   y  afiliada  a  la  empresa  SOBUSA  S.A.  .”   

2.  Por  los anteriores hechos, el Delegado  del  Fiscal  General  de  la  Nación,  el  4  de  septiembre de 2007, profirió  resolución    de    acusación    contra    Pacheco  Brochero   por  la  conducta  punible  de  homicidio  culposo.   

3.  El  expediente  pasó al Juzgado Quinto  Penal  del Circuito de Barranquilla, autoridad que profirió sentencia, el 23 de  noviembre  de  2009, en la que condenó al citado acusado a la pena principal de  36  meses  de  prisión  y  multa  equivalente  a  30  salarios mínimos legales  mensuales  vigentes,  y a las accesorias de inhabilitación para el ejercicio de  derechos  y funciones públicas y “la privación del  derecho  a  conducir  vehículos automotores” por el  mismo  lapso  de  la  privativa  de la libertad, como autor del delito citado en  precedencia.   

4.  Apelado  el  fallo,  entre otros por el  defensor,  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  el 31 de marzo de 2011, al  resolver  el  recurso, lo modificó, en tanto condenó al acusado y a la empresa  SOBUSA  S.A.,  de  manera solidaria, al pago de perjuicios materiales y morales.  En lo demás, lo confirmó.   

Contra la anterior decisión, el profesional  del  derecho  que  vela  por  los  intereses  del  procesado,  la  recurrió  en  casación.   

L  A     D E M A N D A   

         El actor, al amparo de  la  causal primera de casación, según la sistemática reglada en la Ley 600 de  2000,  postula  un  único  reproche  contra  la sentencia de segunda instancia,  cuyos argumentos se sintetizan de la siguiente manera:   

                 Único cargo   

         Vale  destacar que el actor en capítulos anteriores conceptualizó  acerca  de  la  presunción de inocencia, apoyado en jurisprudencia, a partir de  la  cual  emitió  opiniones  personales,  con  relación a la unidad probatoria  incorporada al proceso.   

         Acusa  al  Tribunal  de  vulnerar indirectamente la ley sustancial,  habida  cuenta  que valoró la versión dada por el  procesado, sin acato a  las  reglas  de  la sana crítica, incurriendo en un falso raciocinio, yerro que  condujo   a   la   aplicación   indebida   del   artículo   109   del  Código  Penal.   

         Para  el  sentenciador,  el  accidente  en donde perdió la vida el  señor  Mario  Rafael  Fábregas  Villegas, fue producto del exceso de velocidad  del  automotor de Pacheco Brochero, toda vez que se desconoció lo informado por  éste,   consistente   en   que   la   colisión   fue   como  consecuencia  del  “giro   intempestivo,  fue  a  tropezar  el  vehículo  contra  el  andén,  perdiendo  el control del mismo, produciéndose de manera fortuita la muerte del  peatón”.   

         Agrega  que  su defendido fue claro en afirmar que transitaba entre  30  y 40 kilómetros por hora. Además, no comparte la afirmación del juzgador,  según  la  cual, la gravedad de las lesiones sufridas por la victima evidencian  el exceso de velocidad.   

         Insiste  en que esa valoración desatinada vulneró las máximas de  la  experiencia, en torno a que si un cuerpo “al que  se  le  imprime  demasiada  velocidad,  si  se  encuentra  en  su trayectoria un  obstáculo,  cambia  necesariamente  su  trayectoria, es este un principio de la  física”.   

         Luego  de  explicar,  desde su personal perspectiva, cómo ocurrió  el  accidente,  manifiesta  que  en  la  sentencia  se desconoció el informe de  tránsito,  lo  cual  impidió  que  se aceptara el caso fortuito como casual de  ausencia de responsabilidad.   

         Dice     que     el     anterior     error    in    “procedendo”,  lleva  a  calificar  el  fallo  como  injusto,  razón  por  la  cual  depreca  a la Corte casar el fallo  impugnado  y consecuentemente, absolver a su representado del cargo atribuido en  la resolución de acusación.   

ALEGATOS DEL NO RECURRENTE  

         

El  apoderado de la parte civil, dentro del  término  legal,  se  opuso  a  las  pretensiones  del  casacionista, puesto que  considera  que  los  argumentos  expuestos como sustento del reproche, no tienen  correspondencia con las pruebas incorporadas al proceso.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  De  conformidad  con  lo previsto en el  artículo  205  de la Ley 600 de 2000, que rige a esta actuación, al recurso de  casación se accede de dos maneras, a saber:   

a)  La  ordinaria,  que  procede contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 años; y   

b)  La  excepcional, que procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena  privativa  de  la libertad igual o inferior a 8  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

2. En el supuesto que ocupa la atención de  la  Corte,  es  claro  que  el  delito  por  el  que  fue condenado Pacheco  Brochero, no supera los 8 años  de  prisión,  conforme  lo  previsto en el artículo 109 de la Ley 599 de 2000,  razón  por  la  cual  en  este  evento  sólo  procedía el recurso por la vía  excepcional.   

Como   también   lo   tiene   dicho   la  jurisprudencia   de   la   Sala,   cuando   de   la  casación  discrecional  se  trata,  el demandante debe  exponer     así     sea    de    manera    sucinta    pero    clara,  qué  es  lo  que  pretende  con  el  recurso,  teniendo  como  norte  que  solamente procede para el desarrollo de la  jurisprudencia o para garantizar los derechos fundamentales.   

En tratándose del primer punto, esto es, el  desarrollo  de  la  jurisprudencia, el actor debe mencionar en la demanda si con  la  impugnación de la sentencia de segunda instancia persigue unificar posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina,  ora  para abordar un tópico aún no  desarrollado,  precisando  la  manera  en  que  la decisión solicitada tiene la  utilidad  simultánea  de  brindar  solución  al  asunto o a la par,   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Y,  respecto  de  la  protección  de  los  derechos   fundamentales,   el  recurrente  está  obligado  a  desarrollar  una  argumentación  lógica  dirigida  a  evidenciar el desacierto, siendo imperioso  que  demuestre  el  desconocimiento  de  una garantía por quebrantamiento de la  estructura  básica  del  proceso  o por violación de un derecho fundamental, e  indicar   las   normas   constitucionales   que   lo   protegen  y  su  concreto  conculcamiento con la sentencia.   

Además,  las  razones  que  debe aducir el  demandante  para  persuadir a la Corte sobre la necesidad de admitir la demanda,  deben  guardar  correspondencia  con  los  cargos  que  formule contra el fallo.   

En  otras  palabras,  ha  de haber perfecta  conformidad  entre  el  fundamento de la casación excepcional (desarrollo de la  jurisprudencia  y/o  protección  de  garantías  fundamentales), el cargo o los  cargos  que  se presenten contra el fallo y por consiguiente, la postulación de  los mismos.   

3.  En lo que atañe a la demanda objeto de  examen,  la  Sala advierte que el actor no indicó el motivo por el cual acudió  a   la   casación   excepcional,  esto  es,  la  protección  de  los  derechos  fundamentales y/o el desarrollo de la jurisprudencia.   

Por  consiguiente,  al  incumplir con dicho  presupuesto, deviene necesariamente la inadmisión de la demanda.   

4.  De  otra parte, el libelo no reúne los  presupuestos  de  lógica  y  debida  fundamentación, toda vez que incumple los  requisitos  estatuidos  en  el artículo 212 de la Ley 600 de 2000, en cuanto se  exige  la  carga  de  demostrar  la existencia del vicio y su incidencia con las  decisiones adoptadas en el fallo.   

De  entrada  se  advierte,  que  al  actor  desconoce  cómo  se  ataca  el  error  de hecho por falso raciocinio en sede de  casación,  pues  no  basta  con  indicar  que  se  vulneró  una  máxima de la  experiencia  y/o  una ley de la física, como de manera simultanea lo plantea el  libelista,  sino  que compete también indicar de qué manera lo fue y cómo ese  desatino condujo a que se profiriera un fallo de responsabilidad.   

En  lo  que  se  podría  entender  como la  fundamentación  del  reproche,  el  actor  se  duele  porque el sentenciador de  segundo  grado no le dio crédito a las explicaciones dadas por su representado,  respecto  de las causas del accidente, hipótesis de las cuales no se avizora la  existencia de un error en la apreciación de la prueba.   

Es necesario reiterar, una vez más, que la  casación  no es una tercera instancia, donde en forma libre se pueda hacer toda  clase  de  cuestionamientos a una sentencia que, por ser la culminación de todo  un  proceso,  está  amparada  por  la doble presunción de acierto y legalidad,  sino  que  se  está  en  presencia de un medio de impugnación extraordinario y  rogado,  en  el  que  sólo  es  posible  acusar  los  errores  de  juicio  o de  procedimiento  cometidos  por  el  fallador,  al  tenor de los motivos expresa y  taxativamente  señalados  en la ley, demostrarlos y evidenciar su trascendencia  en la parte dispositiva del fallo, evento que aquí no ocurrió.   

Por  tanto,  como  quiera  que el libelo se  asemeja  a  un  escrito  de  instancia,  por  demás fallido, como se anotó, se  inadmite la demanda.   

ACLARACIÓN  

         La  Corte  aclarará que la sanción de la privación del derecho a  conducir  vehículos  automotores  por el lapso de 3 años impuesta al procesado  como  accesoria,  es  principal,  según  así lo dispone el artículo 109   inciso 2°, de la Ley 599 de 2000.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA  DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

         1.              INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  por  el defensor  de Alejandro Segundo Pacheco Brochero.   

2.   ACLARAR  que  la  sanción  de  la  privación  del  derecho a  conducir  vehículos  automotores por el lapso de 3 años, impuesta al procesado  como accesoria, es principal.   

3. Contra esta decisión no procede ningún  recurso.   

Cópiese,   comuníquese   y   cúmplase.  Devuélvase al Tribunal de origen.   

                                                     JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                           JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ           

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                    SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                 

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ    DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                                       JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                             

                   

                                              NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

                                                                 Secretaria   

    

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