37041(28-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37041  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado Acta No. 267-  

Bogotá. D.C., veintiocho (28) de julio de dos  mil once (2011)   

VISTOS  

La Corte define la competencia para vigilar la  ejecución  de  la  pena  impuesta  a José Eivar Uribe  Guerrero,  por  virtud  de  la  solicitud  que  en ese  sentido  solicito  el Juzgado 2 de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Buga.   

ANTECEDENTES  

1.  El  24  de septiembre de 20071,  el  Juzgado  Penal  del Circuito de Patía, Cauca, profirió sentencia condenatoria en contra  de    José    Eivar   Uribe   Guerrero,  al  encontrarlo  autor responsable de los delitos de fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego  o  municiones,  en concurso, con hurto  calificado  y agravado. Le impuso una pena de  prisión de siete años y le  negó  la  suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y la prisión  domiciliaria.   

2.  Al  cobrar ejecutoria el fallo y luego de  encontrarse  cumpliendo  pena  en la ciudad de Popayán, el 2 de febrero de 2011  el  condenado   fue  trasladado  al  Centro  Penitenciario  y Carcelario de  Roldadillo,  Valle,  motivo  por  el cual la actuación fue enviada al Centro de  Servicios  Administrativos  de  los Juzgados de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Buga,  correspondiendo  el  asunto  al  Juzgado  Segundo  de  esa  especialidad.   

3.  El  Juez  Ejecutor,  mediante providencia de 18 de abril de 2011, le  concedió  la  libertad  condicional  y  dispuso el envío de las diligencias al  Juzgado  Penal del Circuito de Patía, Cauca, al señalar que por encontrarse en  libertad  el  penado,  era  a  dicha  autoridad  a quien le correspondía seguir  vigilando la condena impuesta.   

4.  El Juzgado Penal del Circuito de Patía,  se  abstuvo de asumir su conocimiento tras considerar que bajo el lineamiento de  los  artículos  459,  471  y  477  de  la  Ley  906  de 2004, era el Juzgado de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Buga  el  llamado a seguir  conociendo   del   asunto   y  con  fundamento  en  ello  planteó  “conflicto     de     competencia”.   

5.  Por  su  parte,  el Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad  de  Buga, mediante auto del 13 de julio de 2011 decidió “trabar       el       conflicto2”   al   señalar   que   la  autoridad  llamada por ley para continuar conociendo la vigilancia de la condena  era  el  juzgado  de  conocimiento,  es  decir, el Penal del Circuito de Patía,  presupuesto  bajo  los  que remitió las diligencias a la Sala Penal de la Corte  Suprema de Justicia para definir la competencia.   

CONSIDERACIONES  

La  Sala  en  forma reiterada y pacífica ha  indicado  que  la  disparidad de criterios entre despachos judiciales por virtud  de  la  ejecución  de la sentencia no corresponde a un incidente de definición  de  competencia3  en  los  precisos  términos  del  artículo  54  de la Ley 906 de  2004.   No  obstante, admitiendo la realidad y la naturaleza del conflicto,  ha  venido  asumiendo  tal  colisión  cuando  en él se enfrenten, como en este  caso,  jueces  de diferente distrito judicial, de conformidad con lo establecido  en  el  numeral 4° del artículo 32 del Código de Procedimiento Penal, Ley 906  de 2004, idéntica postura que en esta decisión asume.   

Funcionario  competente  para  vigilar  la  ejecución  de  la  pena,  cuando  el  condenado  se  encuentra  gozando  de los  mecanismos sustitutivos de la pena privativa de la libertad.   

Primero. El Acuerdo  No.  054 de 1994 de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura  fijó  los  criterios para establecer la competencia de los jueces de ejecución  de   penas   y   medidas   de   seguridad  y  con  tal  fin  dispuso:   

“ARTÍCULO   PRIMERO.-   Los  jueces  de ejecución de penas y medidas de seguridad, conocen  de  todas  las  cuestiones  relacionadas  con  la  ejecución  punitiva  de  los  condenados  que  se  encuentren  en  las cárceles del respectivo Circuito donde  estuvieren  radicados, sin consideración al lugar donde se hubiere proferido la  respectiva sentencia.   

Asimismo conocerán del cumplimiento de las  sentencias  condenatorias,  donde  no se hubiere dispuesto el descuento efectivo  de  la  pena,  siempre  y  cuando  que el fallo de primera o única instancia se  hubiere  proferido  en el lugar de su sede.   

En los sitios donde no exista aún, Juez de  Ejecución  de Penas y Medidas de Seguridad, continuará dándose cumplimiento a  lo  dispuesto  en  el  artículo  15  transitorio  del  Código de Procedimiento  Penal…” (resalto fuera del texto).   

Segundo. Significa lo  anterior,  que  con  independencia  del  sitio  dónde  se  profirió  y  causó  ejecutoria  el  fallo,  lo  relacionado  con  el  cumplimiento  de  la  sanción  privativa  de  la  libertad  intramural  y todas las circunstancias que de allí  deriven,  corresponde  al juez de ejecución de penas y medidas de seguridad del  lugar en donde tenga su sede el centro carcelario.   

Tercero.   La  excepción  a  esta regla general se ofrece en aquellos eventos en los cuales en  el  territorio  de  ubicación  de  la  cárcel  no  se  haya  designado juez de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad.  En  tales  circunstancias, la  solución  es  la  prevista por el parágrafo transitorio del artículo 79 de la  Ley  600 del 20004   (no   reproducido  en  la  Ley  906  del  2004):  “hasta   tanto   no   sea   suplida  esa  falencia,  la  competencia  corresponde   al   juez   que   haya   proferido   la   sentencia   de   primera  instancia5”.   

Cuarto. Sobre este  tema,  al  definir distintos conflictos propuestos en situaciones que involucran  la  competencia  que  fijó el Consejo Superior de la Judicatura en los Acuerdos  054        de        1994,       519,       5486   y   567  de  1999  para  la  vigilancia   de  las  sentencias  ejecutoriadas,  la  Sala  de  Casación  Penal  determinó7:   

“3.1. La ejecución de la sentencia atañe  al  Juez de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, cuya competencia, cuando  el  condenado  se  encuentra privado de la libertad, no depende de la naturaleza  de  la  conducta  punible,  ni del territorio donde se cometió, ni del despacho  judicial  que  dictó  el  fallo,  sino  de un factor personal relativo al lugar  donde se encuentre recluido.   

3.2.  En  general,  la  sentencia  debe ser  ejecutada  por  el  Juez  de  esta  especialidad,  y cuando en el lugar donde se  encuentra  el  detenido  no exista Juez de Ejecución de Penas, debe conservar o  reasumir  la  competencia  el  Juez  que  dictó  el fallo en primera instancia,  según  lo  dispone  al  parágrafo  transitorio del artículo 79 del Código de  Procedimiento Penal, Ley 600 de 2000.   

3.3. La competencia para continuar vigilando  el  cumplimiento  de la pena cuando al procesado se le concedió libertad, es el  Juez  de  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad del mismo circuito donde se  hubiese proferido la sentencia de primera instancia.   

3.4.    La  competencia  para  continuar  vigilando  el  cumplimiento  de  la pena cuando al  procesado  se  le  concedió  libertad,  radica  en  el  juez  que  profirió la  sentencia  de  primera  instancia,  únicamente  cuando  en el mismo circuito no  exista   Juez   de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad8”.      (subraya      fuera     de  texto)   

Cuarto.  De acuerdo  con  lo  anterior  y  al  encontrar  probado en este asunto que: (i) el fallo de  primera  instancia  fue  proferido  por  el  Juez  Penal del Circuito de Patía,  Cauca;    (ii)   que   en   dicha   sede9 no  oficia  un juez de ejecución de penas y medidas de seguridad y,  iii)  que el condenado se encuentra en libertad condicional, la competencia para  continuar  conociendo  de la vigilancia y ejecución de la sanción radica en el  Juzgado  que  profirió  la  sentencia,  como  así  se  desprende de las reglas  establecidas en el Acuerdo 54 de 1994 citado.   

Quinto. De ahí que  la  argumentación  elaborada  por  el  Juez  Penal del Circuito de Patía, para  rehusar  la  competencia  que  legalmente le corresponde es inadmisible pues las  disposiciones   de  la  Ley  906  de  2004  que  citó  como  fundamento  de  su  postura10,  regulan  la  competencia  funcional de los jueces de penas en los  sitios  donde  se  encuentran  organizados,  pero  no tienen la potencialidad de  modificar  la  competencia  que  deviene  de  la  organización de los circuitos  penitenciarios    y    carcelarios    en    que    se   divide   el   territorio  nacional11.   

En  consecuencia, no le asiste razón al Juez  Penal  del  Circuito  de Patía, Cauca al rechazar la competencia, motivo por el  cual  se  dispone remitir el asunto al citado juzgado e informar lo decidido con  remisión  de  copia  de  este auto, al Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y  Medidas de Seguridad de Buga.   

En  mérito  a  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

DECLARAR  que la  competencia  para  conocer  de  este proceso corresponde al Juzgado Penal    del    Circuito   de   Patía,  Cauca,   al  que  se  le  remitirá  el  expediente.   

Infórmese  esta  decisión     al    Juzgado    Segundo  de  Ejecución  de  Penas y Medidas de  Seguridad    de   Buga,  Valle          del          Cauca.   

Comuníquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ    LUIS   BARCELÓ  CAMACHO   

            

               JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

FERNANDO  ALBERTO  CASTRO CABALLERO             

               SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

ALFREDO GÓMEZ QUINTERO  

            

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS  

AUGUSTO    J.   IBÁÑEZ  GUZMÁN   

            

             JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

Secretaria  

    

1  El  proceso se adelantó en vigencia de la Ley 906 de 2004.   

2 Folio  102 cuaderno 1. Así lo señaló   

3  Instituto  propio  de  la  Ley  906  de 2004, bajo cuya égida se adelantó este  proceso.   

4  “PARAGRAFO  transitorio.  En  aquellos distritos judiciales donde  no  se  hayan  creado  las  plazas de jueces de ejecución de penas y medidas de  seguridad,  cumplirán  estas funciones, mientras tanto, los jueces de instancia  respectivos.”   

5 Corte  Suprema   de   Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  auto  de  definición  de  competencia  del  15  de  septiembre de 2008, radicación No. 30553.   

6  El  acuerdo  548  de 1999 fue derogado por el Acuerdo 3913 de 2007. En el se amplió  el  mapa  judicial  de  los  Circuitos  Penitenciarios y Carcelarios, pero no se  variaron las competencias.   

7 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación Penal, Auto de 15 de octubre de 2002,  radicación  19844.  También  véase  los  autos  de  16  de diciembre de 1999,  radicación  16047,  16  de diciembre de 1999, radicación 16298, 23 de julio de  2001,  radicación  18195,  10 de agosto de 2001, radicación 18450, 16 de julio  de  2002,  radicaciones  19574 y 19647, y  26 de marzo de 2008, radicación  29286.   

8  Decisión reiterada en el Auto 35009 del 29 e septiembre de 2010.   

9  La  Sala  destaca  que en el Circuito Judicial  de  Patía, no existe Juzgado de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad.   

10  Artículos 459, 471 y 477 de la Ley 906 de 2004.   

11  De  conformidad con las atribuciones constitucionales  que,  ‘con sujeción a la  ley’,  le  asisten  al  Consejo   Superior   de   la   Judicatura   dicha  autoridad  debe  ‘fijar  la  división  del  territorio  para    efectos    judiciales    y   ubicar   y   redistribuir   los   despachos  judiciales’,  conforme a  lo  normado  en  los  artículos.  257-1  de la Carta Política y 85-6 de la Ley  Estatutaria de la Administración de Justicia     

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