34401(01-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n° 34401  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                                                       Magistrado Ponente   

                                     Dr. AUGUSTO J. IBAÑEZ GUZMAN   

Aprobado Acta No. 188-  

Bogotá,  D. C., primero (01) de junio de dos  mil once (2011)   

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de   la   demanda  de  casación  presentada  por  el  apoderado  del  procesado  José   Ramiro   Castellanos  Castillo,  contra  la sentencia dictada el 11 de febrero de 2010 por el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Funza-Cundinamarca,  mediante  la  cual  confirmó  la  proferida  el  26  de  diciembre  de  2007 por el Juzgado Penal Municipal de esa  jurisdicción,    que    condenó    a    Castellanos  Castillo   por   el  delito  de  lesiones  personales  dolosas.   

HECHOS.  

Fueron  narrados  por  el  juez  de  segunda  instancia en los siguientes términos:   

“Emerge  de  la  actuación procesal que la  tarde  del  24  de  enero  del  año 2004, al interior de una buseta de servicio  público  se  desplazaba  como  pasajero  el  señor  JOSÉ  RAMIRO  CASTELLANOS  CASTILLO  y,  en  el  trayecto  Bogotá-Mosquera, cuando el ayudante de la misma  señor  WILSON  JAVIER  BOLIVAR MONCADA le cobra el pasaje, éstos se transan en  una  discusión por cuanto aquél pretendía pagar menos del valor real, es así  que  a  es  (sic)  de  la  una  de la tarde al descender el pasajero del rodante  arremete  en  contra del ayudante causándole lesiones con arma cortopunzante en  el  rostro,  el  antebrazo  izquierdo  y en el hombro derecho cara anterior, las  cuales  le  ameritaron  una  incapacidad  definitiva  de veinticinco días,  deformidad  física  que  afecta  el  rostro  y  la estética corporal, ambas de  carácter permanente.”   

ACTUACIÓN  PROCESAL  RELEVANTE.   

1. La Fiscalía inició investigación formal  por  estos  hechos, vinculó a José Ramiro Castellanos  Castillo  al  proceso mediante indagatoria,  y  el 29 de noviembre de 2006 calificó  el  mérito  probatorio  del  sumario con resolución de acusación en su contra  por   el   delito   de   lesiones   personales   dolosas   agravadas1, decisión que  cobró  ejecutoria  el  27  de  diciembre de ese año2.   

2.  El  26  de  diciembre de 2007, el Juzgado  Penal  Municipal de Funza-Cundinamarca condenó al procesado a la pena principal  privativa  de  la  libertad  de  32  meses  de  prisión, multa de 34.6 salarios  mínimos  mensuales  legales  vigentes,   a  la accesoria de inhabilidad de  derechos  y  funciones públicas por el mismo término de la pena principal y al  pago  por  perjuicios  morales  equivalente  a  10  salarios  mínimos mensuales  legales  vigentes  a  favor  de Wilson Javier Bolívar  Moncada,  como  autor  responsable del delito lesiones  personales                   dolosas3.   

3. Apelado el fallo por la defensa, el Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Funza-Cundinamarca  lo  confirmó  el 11 de febrero de  20104.   Inconforme  con  esta  decisión,  el  condenado  a  través  de  apoderado recurre en casación discrecional.   

LA         DEMANDA.   

El  defensor postula la casación excepcional  del  inciso  final  del artículo 205 del Código de Procedimiento Penal en aras  de:  “GARANTIZAR LOS DERECHOS FUNDAMENTALES ante la  VIOLACIÓN   DEL   DEBIDO   PROCESO   en   la  sentencia  de  segunda  instancia  acusada”.   

Refiere   que   al   señor   José   Ramiro   Castellanos  Castillo  le  vulneraron  los  derechos fundamentales al debido proceso y a la igualdad porque  no fueron investigadas las lesiones que le ocasionó la víctima.   

No   se   apreció   el   hecho   que   al  procesado   no   le   fue  encontrada  arma  cortopunzante,  mientras  que  a  la  víctima le hallaron una  cuchilla y una navaja.   

No  se  analizó  a  favor  del  encartado la  declaración  de  la  señora  Miryam  Janeth Patiño  Rodríguez,  quien  afirmó que éste no fue lesionado  por    la    víctima,    lo    cual    no    es   cierto,   pues   Castellanos  Castillo  resultó herido con  una  navaja  que portaba el ayudante del conductor. Además, la declarante nunca  compareció al juicio para sostener tal afirmación.   

Se  apreció  erróneamente el testimonio del  conductor  del  vehículo  porque  en sus declaraciones constan afirmaciones que  favorecen  al condenado y que no fueron tenidas en cuenta por la Juez de segunda  instancia,  entre  ellas,  que  vio herido al pasajero (procesado) y al ayudante  (víctima)  y  que no observó que Castellanos Castillo  llevara  algún  tipo de arma. De manera que, de haber  aplicado  la  señora  Juez  de segunda instancia correctamente las reglas de la  sana  crítica  en  la  valoración  de  ese testimonio no hubiera confirmado la  condena.   

Fundamentó la demanda invocando la causal de  nulidad  porque  la sentencia de segundo grado vulneró el derecho fundamental a  la  igualdad:  “puesto  que  si  el Ayudante WILSON  JAVIER  BOLIVAR  MONCADA,  el  Conductor  JULIO  HERNANDO  BOHORQUEZ FLECHAS, la  Policía  de  Carreteras y la propia Fiscalía supieron desde el comienzo que el  Ayudante  había herido al Pasajero JOSÉ RAMIRO CASTELLANOS CASTILLO, se tenía  que   investigar   y   juzgar   a   los   dos   (2)   implicados   y  no  a  uno  solo.”      

Solicitó que se declare la nulidad del fallo  de  segundo  grado  porque  los  testimonios  del  conductor del vehículo y del  afectado  fueron  mal  valorados, pues ellos indicaron que el procesado también  resultó   herido   en   la   pelea   por  una  “cuchilla”  que  portaba  el  denunciante.   

Y   concluye  afirmando  que:  “De  haber  aplicado  la  señora  Juez  de Segunda Instancia las  reglas  de  la  sana crítica en  a (sic) la valoración de este testimonio  hubiera  llagado a una conclusión distinta a la condena del señor JOSÉ RAMIRO  CASTELLANOS  CASTILLO,  como  era  la  revocatoria  de  la  sentencia de primera  instancia  y bien la NULIDAD DEL PROCESO para que se adelantara conjuntamente la  investigación  penal contra el ayudante y el pasajero para preservar el derecho  fundamental  a  la  IGUALDAD  y  el  cumplimiento  del Art. 7° de la Ley 599 de  2000.”   

CONSIDERACIONES  

La Corte ha sido insistente en sostener que la  casación  discrecional  exige  para  su admisibilidad el cumplimiento de varias  condiciones  que:  (i)  el caso no tenga casación común; (ii) la intervención  de  la Corte sea necesaria para la protección de las garantías fundamentales o  el  desarrollo  de la jurisprudencia, y (iii) se presente una demanda que cumpla  las  condiciones  mínimas requeridas por la ley y la lógica casacional para su  estudio, en sus aspectos formal y sustancial.   

El  primer  presupuesto implica demostrar que  los  requerimientos  de  procedencia  de  la  casación  común, previstos en el  artículo  205  de  la  ley  600  de  2000,  por  razón  de la naturaleza de la  sentencia  impugnada, su origen, o la pena prevista para el delito por el que se  procede,  no  concurren  integralmente,  y que la vía de ataque es por tanto la  casación discrecional.   

La  segunda exigencia, comporta acreditar que  la  sentencia  impugnada  desconoció  un  derecho  fundamental  específico que  requiere  la  intervención  de  la  Corte  para  su protección, o que se está  frente  a un tema que no ha tenido desarrollo jurisprudencial, o que teniéndolo  es   necesario   replantear,   o   que  alrededor  suyo  se  presentan  posturas  interpretativas disonantes que es  indispensable unificar.   

El tercero, impone cumplir los requerimientos  mínimos  de  forma  y  contenido  señalados  para  la  casación común por el  artículo  212  del estatuto procesal penal, a saber: (1) identificación de los  sujetos  procesales  y de la sentencia impugnada, (2) resumen de los hechos y de  la  actuación procesal, y (3) señalamiento de la causal invocada y exposición  de  sus  fundamentos,  en  la  forma  requerida  por los principios que rigen la  casación y la lógica de la causal planteada.   

El casacionista, al  justificar  la necesidad de intervención de la Corte por esta vía excepcional,  se  limita  a  sostener  que  el  fallo de segunda instancia violó los derechos  fundamentales   del  procesado,  específicamente  el  debido  proceso  y  a  la  igualdad, sin demostrar   la  trascendencia  de  dicha  violación.   

Sólo   atina   a   plasmar  afirmaciones  genéricas       sobre       la      imposibilidad    de    atribuir    responsabilidad   al   procesado  con    el    argumento    de   que   éste  también  fue  objeto de agresiones  por   parte   de   la   víctima   que   debieron  ser  investigadas      conjuntamente,     y  que  no le fue encontrada ningún arma cortopunzante,   sin   descender  a  la  demostración  del  desconocimiento  de  las  garantías         fundamentales        que        considera       violadas.      

El  censor no se esfuerza en demostrar, ni la  Corte  advierte,  que pueda estarse en presencia de irregularidades sustanciales  que  comprometan  la  estructura  del proceso, o afecten las  garantías de  los  sujetos  procesales,  ni  menos,  que  las  conclusiones probatorias de los  juzgadores  de instancia, en las cuales se sustenta la decisión impugnada, sean  producto  de  operaciones  inferenciales  absurdas,  ilógicas  o  irracionales,  constitutivas  de  una  vía  de  hecho  por defecto fáctico, que quebranten el  debido proceso.   

Sumado  a  esto,  el  cargo  que  la demanda  contiene  no  cumple  los  requisitos  mínimos de orden lógico y argumentativo  requeridos para su estudio de fondo.   

Cuando  se  plantea en casación un cargo por  nulidad,  es  deber  del  demandante  acreditar  su trascendencia, exigencia que  impone  evidenciar  la  irregularidad  sustancial  que afecta las garantías del  procesado  o desconoce las bases fundamentales de la instrucción y juzgamiento,  pues  la  Corte,  por  razón  del  principio  de limitación, no puede entrar a  suplirlo en sus obligaciones.   

El  libelista hace consistir su reparo en la  violación  del  derecho  a  la  igualdad  porque  las lesiones ocasionadas a su  representado  por  parte  de  la  víctima  no  fueron  investigadas ni juzgadas  conjuntamente  en  este  asunto,  y  porque  los falladores se equivocaron en la  apreciación de las pruebas allegadas al proceso.   

Al respecto, la Sala de entrada advierte que  la  demanda  será  inadmitida  por  dos  razones, una, porque los argumentos no  obedecen  a la realidad probatoria, y dos, por cuanto el defensor desconoció el  principio de autonomía que rige las causales y los cargos. Veamos:   

1. Las afirmaciones que se hacen en relación  con  las  lesiones  ocasionadas al procesado por el denunciante en el sentido de  que  no  fueron  apreciadas  conjuntamente  no  son ciertas, porque examinado el  expediente  se  advierte que las mismas fueron objeto de estudio por parte de la  Fiscalía   al   momento   de  proferir  la  resolución  de  acusación  contra  José Ramiro Castellanos Castillo.   

Entre las pruebas valoradas por la Fiscal, se  destacan  la  denuncia  formulada  por  el  condenado  contra  el  ayudante  del  bus5  y   el   reconocimiento   médico   legal   que  le  fue  practicado6,  -probanzas  que fueron allegadas al proceso por el procesado 6 meses  después  de  la  ocurrencia  de  los  hechos-, de las  cuales  concluyó  que las heridas causadas por Wilson  Javier  Bolívar  Moncada al encartado fueron producto  del   ejercicio  de  su  defensa  frente  la  agresión  injusta  que  éste  le  ocasionó.   

Ahora, si  bien es cierto que no hubo una declaración expresa al respecto,  la  verdad  es que la Fiscalía sí se pronunció sobre las heridas sufridas por  Castellanos        Castillo,        decisión  que  fue  acogida  por  el prenombrado, pues no interpuso  recuso alguno. Así consta en el calificatorio:   

“  En  cuanto a las lesiones que causó el  señor  WILSON  JAVIER  BOLIVAR  MONCADA,  al  señor  JOSE  RAMIRO CASATELLANOS  CASTILLO,  estas  son  el  resultado  de la agresión  física  que  el  segundo le propinó, en que destruyó el rostro de una persona  que  se  encontraba  trabajando  honestamente, y que no  podemos  pasar  por alto, que en criterio de esta delegada, tenía el arma en su  poder,  así haya acusado que hacia parte de la herramienta, por que (sic)   si  hubiera  tenido  que  acudir al vehículo para buscarla en el sitio que dijo  era  mantenida,  en  la herramienta por el lado del conductor, no habría tenido  el  tiempo  suficiente  para  sacarla, y perseguir  a quien pretendió huir  luego  de  afectarlo sin misericordia alguna, a quien no le había realizado una  provocación   o   mal   tal   que   ameritara   tamaña  agresión.”     7          –Negrillas   y   subrayado   fuera  de  texto-   

   

De   esta   manera   el   reparo   resulta  intrascendente.   

2.  El  censor  cuestiona el hecho de que los  jueces  de instancia no hayan valorado conforme a las reglas de la sana crítica  los   testimonios   del   denunciante   y  del  conductor  del  vehículo.    

A ese respecto, como lo advirtió la Sala, el  censor   incurrió   en   una   contradicción  metodológica  que  transgredió  del   principio   de   autonomía  que  gobierna  la  formulación   de   los   cargos   y   las  causales  de  casación,   pues  desconoce  que  las  censuras  que  recaen  sobre  las  pruebas   no  pueden ser orientadas  por la vía de la nulidad sino de la  vía  indirecta,  con  indicación  precisa  del yerro y su trascendencia en las  conclusiones del fallo.   

En la demanda el censor no anunció la clase  de    error,    ni    limitó    su    existencia    y   menos   acreditó   sus  consecuencias.   

De  modo que, de acuerdo a la forma como fue  planteado  el reparo, lo idóneo era haber formulado un error de hecho por falso  raciocinio  en  la  valoración  de  las  declaraciones  que  el  censor  estima  afectadas por las inferencias de los jueces.   

Así las cosas y, como quiera que el recurso  de  casación  está  regido,  entre otros, por el principio de limitación, las  deficiencias  que  presenta  la demanda no pueden ser remediadas por la Sala, en  tanto   que   no  le  corresponde  asumir  la  tarea  argumentativa  propia  del  recurrente,  para complementar, adicionar o corregir su escrito de impugnación,  máxime  cuando  es  antiquísimo  el  criterio  en el sentido de que el recurso  extraordinario  de  casación  es  un  juicio  técnico-jurídico  que tiene una  regulación  prevista  por  el  legislador y desarrollada por la jurisprudencia,  con el propósito de que no se convierta en una tercera instancia.   

Cabe  señalar  que  el  estudio detenido del  expediente  permite a la Sala concluir que no procede la casación oficiosa, por  cuanto  no  se  percibe  ninguna  causal  de nulidad ni vulneración de derechos  fundamentales.   

Visto,  entonces, que el cargo formulado por  la  defensa  no  cumplen  las  exigencias mínimas de fundamentación requeridas  para  su estudio de fondo, la Corte inadmitirá la demanda estudiada y ordenará  la devolución al proceso a la oficina de origen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de Justicia, administrando justicia en  nombre de la República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE:  

Inadmitir la demanda  de   casación   presentada   por   el   apoderado   del   señor   José    Ramiro   Castellanos   Castillo.   

Contra  esta  decisión no proceden recursos.   

NOTIFIQUESE Y CUMPLASE.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSE   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                               JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTINEZ                                                         

FERNANDO  A.  CASTRO  CABALLERO                                                    SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO    GÓMEZ   QUINTERO                                MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ   DE   LEMOS        

AUGUSTO    J.   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                                                     JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA           

NUBIA NOVA GARCIA  

Secretaria  

    

1  Folios 89-95 cuaderno Fiscalía 1ra Instancia.   

2 Folio  95 vuelto Ídem.   

3  Folios 87-97 cuaderno original Juzgado.   

4  Folios 65-76 cuaderno 2da instancia.   

5 Folio  26 y 27 cuaderno Fiscalía.   

6 Folio  29 Ídem.   

7 Folio  93 Ídem.     

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