36819(05-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  36819   

   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº  

Bogotá, D.C., cinco (05) de julio de dos mil  once (2011).   

VISTOS  

Decide la Corte la definición de competencia  que  plantea  la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, para  continuar  el  conocimiento  de  la  formulación  de  cargos  presentada por la  Fiscalía  54 de la Unidad Nacional para la Justicia y la Paz en contra de   MAURICIO  ESPINOSA  BEDOYA, alias “El Paisa”, de conformidad con el trámite  previsto en la Ley 975 de 2005.   

ANTECEDENTES  

1.  MAURICIO  ESPINOSA  BEDOYA,  alias “El  Paisa”,  desmovilizado  del  Bloque  Catatumbo,  de las Autodefensas Unidas de  Colombia,  se  vinculó  en  enero  de  2002 al Bloque Bananero que operó en el  municipio  de  San  Pedro de Urabá, en el cual permaneció hasta enero de 2003,  fecha  en  que  se integró al Frente Fronteras del Bloque Catatumbo, cuya área  de  influencia  era  el departamento de Norte de Santander, siendo postulado por  el  Gobierno  Nacional  para  ser  sujeto  de los beneficios de pena alternativa  contemplados en la Ley 975 de 2005.    

La documentación que acredita las conductas  punibles  que  durante  y  con ocasión de su pertenencia al grupo armado ilegal  fueron  perpetradas,  le  correspondió  a  la  Fiscalía 54 Delegada de la  Unidad   Nacional  de  Fiscalías  para  Justicia  y  Paz,  autoridad  que   solicitó  a  la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Barranquilla la  celebración  de  audiencia  preliminar  para  llevar  a cabo la formulación de  imputación e imposición de medida de aseguramiento.   

2. Dicha audiencia se cumplió el 18 de marzo  de  2010,  en  la  cual  se  le  impuso detención preventiva por los delitos de  concierto  para  delinquir  agravado,  homicidio  agravado, homicidio en persona  protegida,  homicidio  en  el  grado  de  tentativa,  secuestro simple, tortura,  exacción o contribuciones arbitrarias y desplazamiento forzado.   

3. El 21 de septiembre de 2010 se inició la  audiencia  de  imputación  de  cargos,  siendo  suspendida para continuarla los  días  28  de octubre del mismo año y 21 de febrero de 2011, fecha esta última  en   la   cual   la  Fiscalía  terminó  de  realizar  la  formulación  de  21  comportamientos   delictivos,   a   los  cuales  se  allanó  MAURICIO  ESPINOSA  BEDOYA.   

Concluida  la  diligencia,  el Magistrado de  Control  de Garantías, de la ciudad de Barranquilla, siguiendo el procedimiento  establecido  en  el  artículo 19 de la Ley 975 de 2005, ordenó el envío de la  actuación  a  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, para  su conocimiento.   

4. El 2 de mayo de 2011, la Magistrada de la  Sala  de  Justicia y Paz del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,  expuso  que  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la Judicatura  mediante  los  Acuerdos  PSAA11-8034 y PSAA118035 del 15 de marzo de 2011, creó  las  Salas  de  conocimiento  de Justicia y Paz de los Tribunales Superiores del  Distrito  Judicial  de  Medellín y Barranquilla, y el Acuerdo PSAA11-7726 de 24  de  febrero  de  2011  limitó  la  competencia  de esa  Corporación a los  Distritos  Judiciales  de  Arauca, Bogotá, Buga, Cali, Cundinamarca, Florencia,  Ibagué,   Neiva,   Santa  Rosa  de  Viterbo,  Popayán,  Pasto,  Mocoa,  Tunja,  Villavicencio  y  Yopal,  razones  por  las  cuales  dispuso  el  envío  de  la  actuación a su homólogo de la ciudad de Medellín.   

5. El 9 de junio de 2011, la Sala de Justicia  y  Paz  del  Tribunal  Superior  de  Medellín, precisó que la Corte Suprema de  Justicia  ha  fijado como criterio orientador para definir la competencia de las  Salas  de  Justicia  y Paz el centro de operaciones y el área de influencia del  grupo  armado  al  margen de la ley a la cual perteneció el postulado, pues fue  allí  donde  tuvo  lugar el acuerdo de voluntades y donde se cometió el delito  de  concierto  para  delinquir.  Sin  embargo, tratándose de casos en que dicho  grupo  ha  operado  en  diversos  lugares, corresponde a la Fiscalía escoger el  Tribunal  o  los  Tribunales  en  los  que  adelantará  el  proceso1.   

No obstante, consideró que en el caso objeto  de  análisis,  no resultaba posible determinar la competencia con base en tales  razonamientos,  pues  el  postulado  perteneció  a  dos  bloques  que  tuvieron  distintas  áreas  de  operación, uno en el departamento de Antioquia y otro en  Norte  de  Santander,  habiendo  elegido  el Fiscal la Sala de Justicia y Paz de  Barranquilla,  autoridad  que conforme al Acuerdo No. PSAA11-8035 de 15 de marzo  de  2011,  no  tiene  competencia  para  conocer  de  los ilícitos cometidos en  Antioquia, ni Norte de Santander.   

Ante tal situación, atendiendo el principio  de  complementariedad  previsto  en el artículo 62 de la Ley de Justicia y Paz,  se  remitió  al artículo 52 de la Ley 906 de 2004 que determina como causal de  competencia  por  conexidad,  entre  otros, “donde se  haya realizado el mayor número de delitos”.   

Así,  atendiendo  a  que  de  los 21 cargos  formulados  a  ESPINOSA  BEDOYA, sólo 3 se perpetraron en  el municipio de  San  Pedro  de  Urabá (Antioquia), y los restantes en Norte de Santander, lugar  donde   se   encuentran   el   mayor  número  de  víctimas  y  se  produjo  la  desmovilización   del  postulado,  concluyó  que  la  competencia  recaía  en  la   Sala  de  Justicia  y Paz del Tribunal Superior de Bogotá, a quien la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de  la  Judicatura  le  asignó el  conocimiento   de   los   hechos   cometidos   en   el   Distrito   Judicial  de  Cúcuta.   

CONSIDERACIONES  

1.  Es  competente  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de  Justicia  para  resolver el incidente de definición de competencia promovido en  este  asunto  por  la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín,  teniendo   en   cuenta   su   condición  de  superior  funcional  de  la  Salas  Especializadas  de Justicia y Paz a las cuales eventualmente les correspondería  asumir  las  determinaciones en los procesos que se adelantan bajo la Ley 975 de  2005.   

Ello por cuanto ha aceptado la procedencia de  la  figura  de  la  definición de competencia en trámites rituados bajo la Ley  975  de  2005,  toda vez que la Corte no pierde la calidad de superior funcional  de  las  Salas  Especializadas  de  Justicia  y  Paz  a  las  cuales  compete la  resolución   de   los   litigios   sometidos  a  su  consideración2.   

Así  mismo, ha señalado que lo que permite  poner  en  marcha  el  trámite  procesal  de la Ley 975 de 2005 es el delito de  concierto  para  delinquir  cometido durante y con ocasión de su pertenencia al  grupo  armado,  con  independencia  de  la  comisión  de   cada uno de los  punibles  cometidos  por  razón  de dicha militancia3, pues:   

“Desde   su  preámbulo,  la  ley  de  justicia  y paz dispone que se aplicará a miembros de  grupos  armados  organizados  al  margen  de  la  ley, que contribuyan de manera  efectiva  a la consecución de la paz nacional. En consecuencia, se perfila como  primer  supuesto  fáctico que el procesado por esta jurisdicción es un confeso  infractor  del  delito,  por  lo menos, de concierto para delinquir agravado; de  donde  se  sigue  que,  conforme  a  esa  premisa  jurídica  y ontológica, los  crímenes  a confesar, imputar y por los que se habrá de acusar se ejecutaron y  consumaron  para  y  dentro  de  la  organización  delictiva.   El  examen  judicial  no  está  referido   a  un acontecer delictivo individual,   sino  a  los  fenómenos propios de la criminalidad organizada, explicados desde  distintas     teorías     y    resueltos    por    la    Sala    en    diversos  pronunciamientos4.”   

“El sólo delito  de  concierto  para delinquir agravado, imputado y admitido por un integrante de  un  bloque de las autodefensas desmovilizado, revela que aquél se integró a la  agrupación  y  desde  esa  condición  se adhirió a sus fines, para el caso de  estos  grupos,  la persecución de una serie de objetivos respecto de los cuales  corresponde  demostrar  en  cuántas  oportunidades  y  en  qué  condiciones se  realizaron  y  cuáles  son  imputables  a  ese postulado, según el presupuesto  normativo  que  deberá considerarse para cada atribución delictiva adicional a  la  concertación: con ocasión y durante la militancia. Si no se acompaña este  ingrediente  normativo  a  cada  delito  en  cuestión,  la conducta deja de ser  objeto    de    la    competencia    de     justicia   y   paz.”   

También ha dicho, que en los procesos en los  cuales  el  postulado  debe  responder por delitos cometidos en distintas partes  del  territorio  nacional, la competencia se definirá atendiendo como criterios  “la  ubicación  y  seguridad  de  las víctimas, la  facilidad  de  acceder  a  las  pruebas, evaluando todos los aspectos necesarios  para  llevar  el  proceso hasta su culminación satisfactoria para los intereses  de            las            víctimas.”5   

2.   De   la   revisión  del  escrito  de  formulación  de  cargos  presentado  por  la   Fiscalía  54  de la Unidad  Nacional    para    la    Justicia    y    la   Paz6,  se  verifica  que  MAURICIO  BEDOYA,  alias  “El  Paisa”,   ingresó  en  el mes de enero de 2002 al  Bloque   Bananero   de  las  autodefensas  Unidas  de  Colombia  cuyo  lugar  de  operaciones  era  el  municipio  de  San  Pedro de Urabá, donde permaneció por  espacio  de  diez meses recibiendo instrucción militar y cumpliendo la función  de  patrullero,  es decir, fue en el departamento de Antioquia donde se integró  a  la  agrupación  y  desde  esa condición se adhirió a sus fines, razón que  llevó  a  la  Fiscalía  a  imputarle  los  cargos  de concierto para delinquir  agravado,  uso  ilegal de uniformes e insignias de las Fuerzas Militares y porte  de  armas  de  uso privativo de las Fuerzas Militares, siendo el único afectado  el Estado.    

Desde  esa  perspectiva,  se tendría que el  competente  para  adelantar   la  etapa  de  juzgamiento, sería la Sala de  Justicia  y Paz del Distrito Judicial de Medellín, pues  así lo determina  el  Acuerdo  No.  PSAA  8034  de  15 de marzo de 2011, expedido por la Sala  Administrativa  del  Consejo  Superior  de la Judicatura, el que en su artículo  4º  establece  que  “Los  cargos  creados  en  este  Acuerdo,   tendrán   competencia   territorial   para  adelantar  la  etapa  de  Juzgamiento  de  los  procesos  de  que  trata la Ley 975 de 2005, vigilarán el  cumplimiento  de  las  penas  y  obligaciones  impuestas  a  los  condenados, en  relación  con  los  hechos  punibles  cometidos  en  la  jurisdicción  de  los  siguientes  Distritos Judiciales: Quibdó, Antioquia, Medellín, Montería, Armenia,  Manizales      y     Pereira.”  (negrillas fuera de texto).   

No obstante, atendiendo que a partir de enero  de  2003,  ESPINOSA  BEDOYA se vinculó al Bloque Catatumbo, cuya  área de  operaciones  fue  el  departamento  de  Norte  de Santander, territorio donde su  actuar  delictivo  dejó víctimas concretas debidamente acreditadas7,  es necesario  analizar  otros  factores  en  aras a determinar qué autoridad debe conocer del  asunto.   

Como   la   situación   planteada  en  la  definición  de  competencia,  no  se  encuentra  prevista  en  la  normatividad  procesal  vigente y la Ley 975 de 2005 “Por  la  cual  se  dictan  disposiciones para la reincorporación de  miembros  de  grupos armados organizados al margen de la ley, que contribuyan de  manera  efectiva  a  la  consecución  de  la  paz  nacional  y  se dictan otras  disposiciones  para  acuerdos  humanitarios”, prevé  que en los temas no regulados en ella, se aplicará la  Ley  782  de 2002 y el Código de Procedimiento Penal8,  en  virtud  del principio de  integración  se  acudirá  a  las  normas que regulan la competencia en la  Ley 906 de 2004.   

El    artículo  52,  establece  como  orden   riguroso  a  seguir cuando se trate de delitos conexos cuyos jueces  sean  de  la  misma  jerarquía,  los  siguientes:  i) donde se haya cometido el  delito  más  grave;  ii)  donde  se haya realizado el mayor número de delitos;  iii)  donde  se  haya  producido  la  primera  aprehensión o; iv) donde se haya  formulado primero la imputación.   

Aplicado lo anterior al caso en concreto, no  es  posible  acudir  al  primero  de  tales   presupuestos, toda vez que el  delito  de mayor relevancia es el  de concierto para delinquir agravado, el  cual   se   materializó   en   los   departamentos  de  Antioquia  y  Norte  de  Santander.   

Analizado  el  segundo supuesto, se verifica  por  la  Sala  que  el  mayor número de delitos se desplegó en el departamento  de   Norte  de  Santander  y es allí donde se encuentran  no solo las  víctimas  sino donde pueden ser recaudados los elementos materiales probatorios  respecto   de   los  hechos  objeto  de  imputación9.   

En  consecuencia,  como quiera que a través  del  Acuerdo  PSAA11-7726  de  24  de febrero de 2011 la Sala Administrativa del  Consejo    Superior    de    la    Judicatura    señaló    que    “Los    cuatro    magistrados    de  Conocimiento  de  la  Sala  de  Justicia y Paz del Tribunal Superior de Bogotá,  “tendrán  competencia  territorial  para adelantar la etapa de Juzgamiento de  los  procesos de que trata la Ley 975 de 2005, vigilarán el cumplimiento de las  penas  y  obligaciones  impuestas a los condenados, en  relación  con  los  hechos  punibles  cometidos  en  la  jurisdicción  de  los  siguientes  Distritos  Judiciales:  Arauca,  Bogotá,  Buga,  Cali,  Cundinamarca,  Florencia,  Ibagué,  Neiva, Santa Rosa de Viterbo,  Popayán,  Pasto, Mocoa, Tunja, Villavicencio, Yopal, Bucaramanga, Pamplona, San  Gil,   Cúcuta,  Circuito  Judicial  de  Simití  del Distrito Judicial de Cartagena y el Circuito Judicial  de  Aguachica  del  Distrito Judicial de Valledupar.”  (negrillas  fuera de texto), es a la Sala de Justicia y  Paz  de  la  ciudad  de  Bogotá,  a  quien  corresponde  el  conocimiento de la  imputación  realizada  por  la  Fiscalía 54 Delegada  a MAURICIO ESPINOSA  BEDOYA.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Declarar  que  la  competencia  para  conocer  del  asunto que se adelanta contra MAURICIO ESPINOSA  BEDOYA  corresponde  a  la  Sala  de  Justicia  y  Paz  del Tribunal Superior de  Bogotá, a donde se enviará el expediente.   

Comuníquese  lo  decidido a las partes e intervinientes en este trámite judicial.   

CÚMPLASE  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ                                     CAMACHO                                              JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO     ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                                        SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            MARÍA DEL R.  GONZÁLEZ   DE   LEMOS                     

AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                 JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                      Permiso   

                                      NUBIA    YOLANDA    NOVA  GARCÍA   

                                                    Secretaria   

    

1 Para  el  efecto  citó  los autos de 28 de mayo de 2008, 17 de  junio y  31  de  julio  de  2009  y  11  de  marzo  de  2010,  dentro  de los radicados   29560,31205, 31539,33301 y 32582.   

2 Auto  de 31 de marzo de 2009, radicación No. 31491.   

3 Autos  de  28  de  mayo  de  2008  y  17 de junio de 2009, radicados No. 29560 y 31205.   

4 Cfr.  sentencias  de  casación  14851   del  8  de marzo de 2001, 22698 del 9 de  noviembre de 2006 y 23825 del 7 de marzo de 2007, entre otras.   

5 Auto  de 15 de julio de 20089, radicado 32042.   

6 Folio  21.   

7  Los  nombres  de  las  víctimas  están  relacionados  a  folios  114   y  ss.  del  escrito  de  formulación  de  cargos  presentado por la  Fiscalía.   

8  Artículo 62.   

9 Así  lo  reseña el Fiscal 54 delegado ante el Tribunal en el escrito de formulación  de cargos.     

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