36791(22-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     n.º  36791   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

Bogotá  D.C.,  junio veintidós (22) de dos  mil once (2011).   

VISTOS  

En virtud de lo dispuesto en el artículo 7º  de  la  Ley  1095  de  2006,  procede  la  suscrita  Magistrada  a  resolver  la  impugnación  interpuesta  contra  la  providencia  del 10 de junio del cursante  año,  mediante  la cual un Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de  Cúcuta  negó  la  acción  constitucional  de habeas  corpus  invocada  por JOHANA  LILIANA   RAMÍREZ  CASTRO,  a  través  de  apoderado  judicial.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

         

          De lo remitido, se infiere lo siguiente:   

          1.-   Durante  audiencia  preliminar  concentrada  llevada  a  cabo  el 13 de enero del año en  curso  ante  el  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  con  Función de Control de  Garantías   de   Cúcuta,  la  fiscalía  formuló  imputación  en  contra  de  JOHANA    LILIANA    RAMÍREZ    CASTRO  por  los  delitos  de   homicidio  agravado  y  acceso carnal  violento  con  incapaz  de resistir, mismos delitos por los cuales el juzgado en  mención  le  impuso  medida  de  aseguramiento  privativa  de  la  libertad  en  establecimiento              carcelario1.         

          2.  El  9  de febrero siguiente, el ente fiscal presentó escrito de  acusación  en  contra  de RAMÍREZ CASTRO por iguales comportamientos delictivos.   

          3.  El  10  de  marzo  ulterior  se  dio  inicio  a  la audiencia de  formulación  de  acusación  ante  el  Juzgado Tercero Penal del Circuito de la  referida  ciudad,  cuyo  titular  se  declaró impedido para tramitar el asunto,  merced  a lo cual dispuso el envío del diligenciamiento al Juez de Circuito con  Funciones  de  Conocimiento de Los Patios (N. Sder.)2.   

4.  El  4  de abril subsiguiente, el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  la  última  localidad  referida  continuó con el  trámite  de  la  audiencia,  en  cuyo  desarrollo  la  defensa  de la procesada  deprecó  la  nulidad  de  lo  actuado  desde  la  diligencia de formulación de  imputación3,  petición  que  se resolvió en forma adversa, razón por la cual  el mismo sujeto interpuso en su contra recurso de apelación.   

5. El Tribunal Superior de Cúcuta, mediante  auto   del   6   de  mayo,  confirmó  la  determinación  impugnada4.   

          6.  Posteriormente,  la defensa solicitó la libertad provisional de  la  implicada con sustento en la causal prevista en el numeral 5° del artículo  317  de  la  ley 906, modificado por el 30 de la Ley 1142 de 2007, sobre lo cual  se  pronunció,  en  sentido  negativo,  el  Juzgado  Noveno Penal Municipal con  Función  de Control de Garantías de Cúcuta el 23 del mismo mes y año. Contra  esta  providencia,  la  defensa interpuso recurso de apelación, siendo desatado  por  el  Juzgado  Segundo Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de la  misma    ciudad,    impartiéndole   confirmación5.   

          7.-    El  pasado  10  de  junio,  el apoderado de JOHANA LILIANA  RAMÍREZ  CASTRO  instauró  acción  de  hábeas  corpus,  argumentando  que se ha  prolongado  ilícitamente la libertad de su prohijada, por concurrir en su favor  la  causal  de  libertad  provisional consagrada en el numeral 5° del artículo  317  de la ley 906, modificado por el 30 de la Ley 1142 de 2007, esto es, porque  han  transcurrido  más  de  90  días  desde  la  presentación  del escrito de  acusación  por  la  fiscalía,  sin  que se haya dado inicio a la audiencia del  juicio oral.   

          8.-  Con  auto  de  esa  misma  data,  un Magistrado del Tribunal de  Cúcuta  avocó  el  conocimiento  de  la  acción. Acto seguido, tras practicar  inspección  al  proceso, resolvió la acción en el sentido ya indicado, siendo  impugnada  por  el  apoderado  judicial  de  RAMÍREZ  CASTRO,    quien    no   expuso   las   razones   de  disentimiento.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

          El   Magistrado   a   quo   denegó  la  petición  de amparo al derecho fundamental de libertad  invocado.  Para  fundamentar  su decisión, comienza por recordar que la acción  constitucional   de   hábeas   corpus  se   torna   improcedente   cuando   tiene   por   fin  “suplir   los   mecanismos   propios  del   diligenciamiento  penal…  en tanto que los vicios de derecho o de actividad cometidos durante el  proceso,  la  misma  ley  contempló  los recursos y los institutos tendientes a  sanearlos               (sic)”.   

          Luego  expresa  que  en  este  asunto  no  es  viable  el  mecanismo  protector  por cuanto la petición sustentada en motivos de libertad provisional  se  debe  ventilar  ante el funcionario judicial previsto en la ley, de modo que  “la  residualidad  de  la  acción  se impone en el  presente   caso  necesaria  y  desplaza  la  competencia  del  juez  de  hábeas  corpus”.   

         Además   porque,   como   lo   plasmó   el  juez  de  control  de  garantías  que  dentro del  proceso  conoció  de la solicitud de libertad provisional soportada en el mismo  motivo,   no   ha  transcurrido  el  término  allí  previsto,  ante lo cual “no se observa vía de hecho  o  actuación lesiva de los intereses, garantías y prerrogativas que le asisten  a  la  accionante  que  deba  remediar  el juez de hábeas corpus”,   pues,  como  lo  ha  señalado  esta  Corporación,   el   concepto   de  término  ininterrrumpido  tiene  salvedades  obligadas  relativas a las vicisitudes procesales que pueden presentarse durante  ese  lapso,  sumándose  a ello que esa decisión fue confirmada en segunda instancia.   

          En consecuencia, dispuso negar la acción.   

             

RAZONES DE LA IMPUGNACIÓN  

          El       accionante      se            abstuvo   de   expresar   las   razones  de  inconformidad.   

CONSIDERACIONES  

Sea   lo   primero   señalar  que  asiste  competencia  a  la  Magistrada  que  aquí  provee  para desatar la impugnación  interpuesta  contra  la  providencia del pasado 10 de junio, conforme lo dispone  el  artículo  7º  de  la  Ley  1095 de 2006, en cuanto esa norma establece que  cuando  el  superior jerárquico del a quo  es  un  juez  plural  el  recurso  lo  debe  sustanciar  y decidir  uno  de  los magistrados integrantes de la respectiva  Corporación,  quien  para tales efectos actúa como juez individual.   

Así  mismo, importa precisar que si bien el  impugnante  se  abstuvo  de  expresar  las  razones de inconformidad, ello no es  óbice  para  que  el despacho proceda a su análisis, porque en tratándose del  derecho  fundamental  de  la  libertad  debe  prevalecer  lo sustancial sobre la  forma,  entendiéndose,  por  tanto, que insiste en su postura inicial, la cual,  obviamente, se opone a la decisión confutada.   

Al  respecto,  oportuno  resulta  evocar  lo  señalado   por  esta  Corporación  en  el  sentido  de  que  en  tal  supuesto  “es  aplicable el trámite previsto para la acción  de  tutela,  que  obliga a la revisión por parte de la segunda instancia con la  simple  exteriorización del deseo de impugnar. Y resulta de buen recibo porque,  en  últimas,  el  Habeas  Corpus  es  una  tutela  específica para proteger la  libertad”  6.   

Elucidado lo anterior, no huelga señalar que  el   habeas   corpus   se  estatuyó  constitucionalmente para proteger el derecho a la libertad individual  de  los  ciudadanos  frente a las actuaciones arbitrarias de las autoridades del  Estado  que  conduzcan a su vulneración. En desarrollo de la Carta Política el  artículo  1º  de  la Ley 1095 de 2006 establece que dicho mecanismo de defensa  de  la  libertad  se torna viable en dos situaciones: en primer lugar, cuando la  privación   de  la  libertad  se  produce  con  violación  de  las  garantías  constitucionales  o  legales  y,  en  segundo término, cuando ésta se prolonga  ilegalmente.   

Al respecto, la jurisprudencia de la Sala ha  dicho  que  el  habeas corpus  procede:   

         “1.-  Cuando  la  aprehensión de una persona se lleva a cabo por  fuera  de las formas o especies constitucional y legalmente previstas para ello,  como  son:  con  orden  judicial  previa  (arts.  28  C  Pol, 2 y 297 L 906/94),  flagrancia  (arts.  345  L 600/00 y 301 L 906/04), públicamente requerida (art.  348  L  600/00) y administrativa (C-24 enero 27/94), esta última con fundamento  directo  en  el  artículo  28  de  la  Constitución y por ello de no necesaria  consagración  legal,  tal como sucedió -y ocurre- en vigencia de la Ley 600 de  2000.   

2.-  Cuando ejecutada legalmente la captura  la  privación  de libertad se prolonga más allá de los términos previstos en  la  Carta Política o en la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar la libertad frente a captura ilegal -arts. 353 L 600/00 y 302  L        906/04-        entre        otras)”7.   

Ahora   bien,   según  se  deduce  de  la  información   incorporada  al  presente  trámite,  la  procesada  JOHANA   LILIANA   RAMÍREZ   CASTRO   se  encuentra  privada  de  su  libertad  por  virtud  de la medida de aseguramiento  privativa  de  la  libertad en establecimiento carcelario proferida en su contra  el  13  de  enero  del  año en curso por el Juzgado Primero Penal Municipal con  Función  de Control de Garantías de Cúcuta por los delitos de  homicidio  agravado   y   acceso   carnal  violento  con  incapaz  de  resistir8. Igualmente se  estableció  que  en su contra el 9 de febrero siguiente se presentó escrito de  acusación  como  autora  de  las mismas conductas y que actualmente se surte el  trámite  del  juicio  ante  el  Juzgado  Promiscuo  del Circuito de Los Patios.   

En cuanto respecta las razones invocadas por  el  representante  de  RAMÍREZ  CASTRO  para  obtener  su libertad a través de la petición de hábeas  corpus,  dígase  que  no  dejan  entrever  alguna  de  las  situaciones  señaladas  a partir de las cuales puede  prosperar  la  acción,  pues no están sustentadas en la aprehensión ilegal ni  en la prolongación ilícita.   

Ciertamente, la pretensión tiene fundamento  en  una  clara oposición a las decisiones adoptadas por la judicatura por medio  de  las cuales, en primera y segunda instancia, se le negó a su representada la  libertad  provisional  tras  no  encontrarse  satisfechos los requisitos legales  señalados  en  el motivo 5° del artículo 317 de la Ley 906, modificado por el  30  de la Ley 1142 de 2007, aspecto que no puede ser discutido a través de esta  acción  constitucional,  en  tanto no puede ser utilizada como herramienta para  sustituir  los  procedimientos instituidos ante el juez natural para hacer valer  los derechos que se reclaman.   

Y  aun cuando la jurisprudencia de esta Sala  ha  reiterado  que  el  hábeas  corpus  no  necesariamente  es residual y subsidiario, también ha dicho que  si  existe  un  proceso  judicial en trámite no puede utilizarse con ninguna de  las  siguientes  finalidades: i) sustituir los procedimientos judiciales comunes  dentro   de  los  cuales  deben  formularse  las  peticiones  de  libertad;  ii)  reemplazar  los  recursos  ordinarios  de  reposición y apelación establecidos  como  mecanismos  legales  idóneos para impugnar las decisiones que interfieren  el  derecho  a  la  libertad  personal;  iii)  desplazar al funcionario judicial  competente;    y    iv)    obtener    una    opinión    diversa    –a manera de instancia adicional- de la  autoridad   llamada   a   resolver   lo   atinente   a   la   libertad   de  las  personas9.   

En consecuencia, a partir del momento en que  se  impone la medida de aseguramiento, todas las peticiones que tengan relación  con  la  libertad del procesado deben elevarse al interior del proceso penal, no  a  través  del  mecanismo  constitucional  de hábeas  corpus,  pues,  se  reitera,  esta  acción  no  está  llamada a sustituir el trámite del proceso penal ordinario.   

Lo anterior, salvo que la decisión judicial  por  medio  de  la cual se interfiere en el derecho a la libertad personal pueda  catalogarse  como  una  vía de hecho o se vislumbre la prosperidad de alguna de  las  otras causales genéricas que hacen viable la acción de tutela; hipótesis  en  las  cuales,  “aún cuando se encuentre en curso  un  proceso  judicial,  el  hábeas  corpus  podrá  interponerse  en  garantía  inmediata  del  derecho  fundamental a la libertad, cuado sea razonable advertir  el  advenimiento  de  un  mal  mayor  o de un perjuicio irremediable, en caso de  esperar  la  respuesta  a  la  solicitud  de  libertad  elevada  ante  el  mismo  funcionario  judicial,  o  si  tal  menoscabo puede sobrevenir de supeditarse la  garantía   de   la   libertad   a   que   antes   se   resuelvan  los  recursos  ordinarios”10.   

Por  lo expuesto,  no  es  de  recibo,  como aquí lo hace el Magistrado  a  quo, que en un trámite  de     hábeas     corpus    se    aduzca  de  forma  simple  y llana que la  acción  constitucional  es  improcedente porque la persona se encuentra privada  de  la  libertad  por cuenta de una actuación procesal o que dentro del proceso  existen  recursos  para debatir la situación tildada de lesiva del derecho a la  libertad  personal,  pues  en tal evento resulta imprescindible que se examine a  profundidad  el  caso concreto para determinar si se presenta una vía de hecho,  como  eventualmente  puede  presentarse,  por ejemplo,  cuando      cumpliéndose     las     circunstancias   fácticas   y  legales  que  hacen  procedente  la  libertad   se  niega  sin  fundamento legal o razonable.   

En  punto  de  la  configuración  de  las  denominadas  vías de hecho, el máximo tribunal constitucional ha concebido las  siguientes               posibilidades11:   

“(..) Además de  los  requisitos  generales  mencionados,  para que proceda una acción de tutela  contra   una   sentencia  judicial  es  necesario  acreditar  la  existencia  de  requisitos  o  causales  especiales  de  procedibilidad,  las  que  deben quedar  plenamente  demostradas.  En  este  sentido, como lo ha señalado la Corte, para  que  proceda  una  tutela  contra  una sentencia se requiere que se presente, al  menos, uno de los vicios o defectos que adelante se explican.   

a. Defecto orgánico, que se presenta cuando  el   funcionario  judicial  que  profirió  la  providencia  impugnada,  carece,  absolutamente, de competencia para ello.   

b.  Defecto  procedimental absoluto, que se  origina  cuando  el  juez  actuó  completamente  al  margen  del  procedimiento  establecido.   

c.  Defecto  fáctico,  que surge cuando el  juez  carece  del apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal  en el que se sustenta la decisión.   

d.  Defecto material o sustantivo, como son  los   casos   en   que   se   decide   con   base   en   normas  inexistentes  o  inconstitucionales12   o   que   presentan  una  evidente  y  grosera  contradicción  entre  los  fundamentos  y  la  decisión.   

f. Error inducido, que se presenta cuando el  juez  o  tribunal fue víctima de un engaño por parte de terceros y ese engaño  lo    condujo    a    la   toma   de   una   decisión   que   afecta   derechos  fundamentales.   

g. Decisión sin motivación, que implica el  incumplimiento  de  los  servidores  judiciales de dar cuenta de los fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de  sus decisiones en el entendido que precisamente en  esa motivación reposa la legitimidad de su órbita funcional.   

h.   Desconocimiento   del   precedente,  hipótesis  que  se  presenta,  por  ejemplo,  cuando  la  Corte  Constitucional  establece  el  alcance  de un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una  ley  limitando  sustancialmente  dicho alcance. En estos casos la tutela procede  como   mecanismo   para   garantizar   la   eficacia   jurídica  del  contenido  constitucionalmente  vinculante  del  derecho  fundamental vulnerado13.   

i.    Violación    directa    de    la  Constitución14  en  detrimento  de los derechos fundamentales de las partes en el  proceso,  situación  que concurre cuando el juez interpreta una norma en contra  del   Estatuto   Superior   o   se   abstiene   de   aplicar  la  excepción  de  inconstitucionalidad  en  aquellos  eventos  en que ha mediado solicitud expresa  dentro             del            proceso15”.   

   

Descendiendo  al  caso  de  la  especie,  se  observa  que  las  decisiones  proferidas  dentro  del  proceso penal seguido en  contra  de  la  accionante  JOHANA  LILIANA  RAMÍREZ  CASTRO  por su presunta responsabilidad en los delitos  de  homicidio  agravado  y  acceso  carnal violento con incapaz de resistir, por  medio  de  la  cuales  en  primera  y segunda instancia se negó el beneficio de  libertad  provisional deprecado con fundamento en la causal quinta del artículo  317  de  la  Ley  906  de  2004, modificado por el 30 de la Ley 1142 de 2007, no  constituyen vía de hecho alguna.   

Se    afirma   lo   anterior   en   tanto   se   vislumbra  que  las  autoridades  judiciales  actuaron  con competencia para proferir las decisiones,  señalando  allí  las razones fácticas y legales que condujeron a sustentar su  posición,  sin  que  se  observe  capricho  o arbitrariedad de su parte, habida  cuenta  que el normal desacuerdo carece de entidad para tachar la determinación  como vía de hecho.   

Ello, porque el principio de autonomía de la  función  jurisdiccional (artículo 228 de la Carta Política) impide al juez de  tutela   inmiscuirse   en  providencias  como  las  referidas  sólo  porque  el  accionante  no  las  comparte  o  tiene  una comprensión diversa frente a temas  propios  y  exclusivos  de  las  autoridades competentes que actúan como jueces  naturales,  más  aún  si  se tiene en cuenta que no se trata de un asunto cuyo  cotejo  objetivo  permita  otorgar  razón al demandante, pues la concesión del  beneficio  de  la  libertad provisional frente a la causal alegada no es viable,  de  conformidad  con  el parágrafo del artículo 317, modificado por el art. 30  de  la  Ley  1142  de  2007  “cuando la audiencia de  juicio  oral  no  se haya podido iniciar por maniobras dilatorias del imputado o  acusado,  o  de su defensor, ni cuando la audiencia no  se  hubiere  podido  iniciar  por  causa  razonable”  (subraya  fuera  de  texto).   

Valoración  que,  según  se  desprende del  contenido  de  la decisión impugnada, realizaron los jueces del proceso para no  conceder  el beneficio reclamado, si en cuenta se tiene que durante el curso del  juicio  el  juez  de  conocimiento  a  quien  inicialmente  le  correspondió la  actuación  se  declaró  impedido disponiendo el envío de la actuación a otra  localidad  y  en  desarrollo  de  la  audiencia de formulación de acusación la  defensa  interpuso  recurso de apelación en contra de la decisión que negó la  nulidad del proceso instaurada por ella misma.   

         Baste   lo   dicho  para  impartir,  como  se  hará,  confirmación  a  la providencia mediante  la  cual  un Magistrado del  Tribunal       Superior      de      Cúcuta  negó  la acción de hábeas  corpus  objeto de examen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión impugnada, por las razones expuestas en la parte motiva.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

         

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARÍA    DEL   ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Magistrada  

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria    

1 Fol.  42 del c.o. de 1ª Instancia.   

2 Fol.  44 ib.   

3 Fol.  45 ib.   

4 Fol.  46 ib.   

5 En la  actuación  no  obran  registros  que  permitan  consultar el contenido de estas  decisiones.   

6Auto del 23 de agosto de 2007, rad. 28180.   

7 Auto  del  27 de noviembre de 2006, rad. 26503.   

8 Fol.  42 del c.o. de 1ª Instancia.   

9 Auto  del 26 de junio de 2008, rad. No. 30066.   

10  Ibídem.   

11Corte Constitucional, sentencia T-066 de 2006.   

12  Sentencia T-522/01.   

13  Cfr.  Sentencias  T-462  de  2003;  SU-1184  de  2001  y   T-1031  de 2001;  T-1625/00.   

14  Sentencia C- 590 de 2005.   

15  Cfr. T- 1130 de 2003.     

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