36754(14-03-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     nº  36754   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARIA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 093.  

         

Bogotá  D.C.,  marzo catorce (14) de dos mil  doce (2012).   

VISTOS  

Se  pronuncia  la  Sala  en relación con el  cumplimiento  de  los  presupuestos  lógicos  y  argumentativos  del  libelo de  casación  presentado por la representante de la Fiscalía General de la Nación  contra  la  sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal Superior de  Cali  el 30 de marzo de 2011, por cuyo medio confirmó la dictada por el Juzgado  14  Penal  del  Circuito  con  Funciones  de  Conocimiento  de la misma sede que  absolvió  a  MARCO JULIO VELÁSQUEZ VEGA  y  a  CARLOS  ANDRÉS  LÓPEZ  RAMÍREZ  del  delito  de  rebelión,  por  el cual habían sido  acusados.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  supuesto  fáctico  que  dio origen a la  presente  actuación  fue declarado por los juzgadores de instancia, en los siguientes términos:   

“La  Fiscalía  informa  que el día 2 de  mayo  de 2006 siendo las 8:30 a.m. recibió una llamada telefónica en la que se  pone  en  conocimiento  la ubicación de unos milicianos de las FARC que venían  usando  unos  abonados  telefónicos  entre  otros  el  5537228 de Lucila Rivera  Cabrera          alias         ‘Lucy’   o  ‘Martha’  integrante  de  la red de apoyo del  mencionado  grupo  armado,  logrando verificar tal información y establecer que  en   realidad  dicho  número  telefónico  correspondía  al  instalado  en  la  residencia  de  dicha  ciudadana; que en desarrollo de la labor investigativa se  dispuso  la  interceptación  de  varios  abonados  entre ellos el de la señora  Lucila  obteniéndose  conversaciones  de  esta dama con otras personas y de las  que  se  desprendió  que  esta alojaba en su lugar de residencia y en la de sus  suegros  a  personal  enfermo  o  lesionado  perteneciente  al  mencionado grupo  armado,  personas  que eran atendidas por el doctor MARCO JULIO VELÁSQUEZ VEGA,  quien  además  las  atendía  en  su  consultorio  de  la  clínica Fecundar, o  contactaba  a  otros  colegas  suyos  y  clínicas  para  que  les  prestaran la  atención    médica    que   requirieran   cuando   no   se   tratara   de   su  especialidad.   

Así  mismo  que Porfirio Rodallega Caracas  alias  ‘Negro’         o        ‘Checho’  es  la persona que se encargaba del  transporte  de  dichos  enfermos  en  el taxi de placas VCD-950 hasta la casa de  Lucila  Rivera Cabrera o a las clínicas o lugares de atención que señalara el  médico.  Además que otro de los colaboradores era CARLOS ANDRÉS LÓPEZ, quien  convive  con Lucila Rivera y está enterado de las actividades que realiza ésta  como  apoyo  a  las  FARC,  alojando  en  casa  de  sus  padres  a  guerrilleros  convalecientes…”.   

Por razón de los hechos anteriores, ante el  Juzgado  20  Penal  Municipal  con función de Control de Garantías de Cali, el  1°  de  diciembre  de  2006,  se llevó a cabo audiencia preliminar concentrada  durante  la  cual  se  legalizó  la  captura de MARCO  JULIO   VELÁSQUEZ   VEGA,  CARLOS    ANDRÉS   LÓPEZ   RAMÍREZ,   Porfirio  Rodallega Caracas y Lucila  Rivera  Cabrera, a quienes se les  formuló  imputación  por  el  delito de rebelión, mismo comportamiento por el  cual  se  los  afectó  con  medida de aseguramiento de detención preventiva en  centro carcelario.    

El  23  de diciembre siguiente, la Fiscalía  presentó   escrito   de   acusación  en  contra  de  los mencionados por  la conducta de rebelión, cargo ratificado durante audiencia de  formulación  de acusación celebrada el 20 de febrero de   2007, ante  el Juzgado 14 Penal del Circuito de Cali.   

Ese  mismo  despacho  judicial  dispuso  la  realización    de   la   audiencia   preparatoria1.     Entre    tanto,    los  acusados   Lucila   Rivera   Cabrera   y  Porfirio Rodallega Caracas,   suscribieron  preacuerdo  con  la  Fiscalía,  cuya  aprobación  determinó la ruptura de la unidad procesal.   

La  actuación  prosiguió  en contra de los  implicados  MARCO  JULIO VELÁSQUEZ VEGA y      CARLOS      ANDRÉS     LÓPEZ  RAMÍREZ,  dándose  paso a la respectiva audiencia de  juicio   oral2.   A su culminación, se anunció el sentido absolutorio de la  sentencia,  cuyo  texto se dio a conocer en la audiencia de lectura realizada el  14 de septiembre de 2010.   

Contra  la anterior determinación interpuso  recurso  de apelación la representante del ente acusador, siendo resuelto el 30  de   marzo   de   2011   por   el  Tribunal  Superior  de  Cali,  impartiéndole  confirmación.   

En  tal sentido, el Tribunal avaló la tesis  expuesta  por  el  juzgador  de primer nivel consistente en encontrar demostrado  que   el  facultativo  MARCO  JULIO  VELÁSQUEZ  VEGA  actuó    bajo    la   circunstancia   eximente   de  responsabilidad  penal de la insuperable coacción ajena, derivada de haber sido  secuestrado  por  el  grupo  subversivo  de  la  FARC  en  el año 2005, y luego  canjeado   por   su   hija   Beatriz  Elena  Vásquez  Mejía,  a  cambio  de quinientos millones de pesos ($  500.000.000),  de  los  cuales  entregó trescientos millones ($ 300.000.000) y,  por  el  saldo,  se  comprometió  a brindar atención médica a integrantes del  referido grupo armado.   

En cuanto a CARLOS  ANDRÉS  LÓPEZ  RAMÍREZ tomó la misma determinación  en   aplicación   del   principio   in   dubio  pro  reo,   tras  señalar  que  su  vinculación  en  las  conversaciones  telefónicas  interceptadas  a  los miembros de la organización  ilegal no aparece suficientemente clara.   

En  desacuerdo  con  la  sentencia  del  ad    quem,   la  misma  parte  interpuso  y  luego  sustentó,  allegando  la  correspondiente  demanda,  recurso  extraordinario de  casación.   A  través  de este proveído se establecerá si dicho escrito  cumple         los         presupuestos         exigidos         para         su  admisibilidad.         

LA  DEMANDA   

Plantea  dos  cargos  contra  el  fallo  con  fundamento  en la causal tercera de casación prevista en el artículo 181 de la  Ley  906  de  2004, por violación indirecta de la ley sustancial. El primero, a  consecuencia  de  un error de hecho por falso juicio de identidad y, el segundo,  originado en un error de derecho por falso juicio de legalidad.   

Primer cargo. Violación indirecta de la ley  sustancial,   producto   de   un   error   de   hecho   por   falso   juicio  de  identidad:   

Aduce que se produjo este yerro “al  incurrir  en  tergiversación de las pruebas” para   llegar  el  Tribunal  a  la  conclusión  de  que  el  galeno  MARCO    JULIO    VELÁSQUEZ    VEGA   y  su hija fueron plagiados por la guerrilla de las FARC y que, para  obtener  la  liberación  de  esta  última,  el  primero  pagó  la  suma  de $  300.000.000  y  solicitó  plazo  para  la  cancelación  de $ 200.000.000 más,  acordándolos    cubrir    a   medida   que   el   grupo   armado   le   enviara  pacientes.   

Sin  embargo,  la recurrente no comparte esa  apreciación,   dado   que   “las  interceptaciones  telefónicas  dan  cuenta  de  una  situación antagónica a la referida por los  testigos  y  que  de haber sido debidamente analizadas por el Tribunal, hubieran  llevado  a  conclusión  distinta a la de absolver a los acusados”.   

Así,  en  lo  que  toca  con  el  médico  MARCO    JULIO    VELÁSQUEZ    VEGA   destaca  cómo  todos  los informes de interceptaciones telefónicas  fueron  estipulados  y  en  el  informe  del  laboratorio  de  acústica forense  “se  da  cuenta  que  la  voz en las conversaciones  telefónicas   es   del   Dr.   MARCO   JULIO   VELÁSQUEZ   VEGA”.   

Acto  seguido, refiere los siguientes medios  de prueba:   

1.  Conversación  No.  1,  contenida  en el  informe  de  1°  de  agosto de 2006, entre VELÁSQUEZ  VEGA   y   Lucila  Rivera  Cabrera,          alias          ‘Lucy’,  en  la  cual se advierte que era el  primero  quien  pedía  a la segunda se comunicara con el comandante guerrillero  de  la  5ª  compañía  de  las  FARC,  con lo cual se comienza a evidenciar el  interés  del  acusado  en abrir el documento que aquél le enviaba y contribuir  con  el  trabajo encomendado, “luego dónde está la  coacción reconocida por el Tribunal”.   

2. Documentos recogidos y álbum fotográfico  elaborado  en  diligencia  de  allanamiento  y  registro  del  2 de diciembre de  2006  a  la  residencia  de  Lucila Rivera Cabrera, alias  ‘Lucy’,  en  donde  aparece una relación de  gastos   para   la   cirugía   de   Jheyson  Vinasco  Ladino,  sin  los logos del centro asistencial, por un  valor   de   $   3.800.000,   que   demuestran   obtención   de   un   provecho  económico.          

3. Informe de investigador de campo de 19 de  diciembre  de 2006, por medio del cual se acredita que  Jheyson  Vinasco  Ladino  fue  operado  en  el  centro  mencionado  de  una herniorrafia inguinal bilateral con malla el 16 de agosto de  2006,    interviniendo    como    médico    ayudante    el   Dr.   MARCO  JULIO VELÁSQUEZ VEGA, “pero  el  Dr.  VELÁSQUEZ  no  revela  en las conversaciones que  estuviere siendo coaccionado”.   

4.  Entrevista  con  el  Dr.  Mariano  Núñez  el  27  de diciembre de  2006,  en donde manifiesta que el implicado VELÁSQUEZ  VEGA     aceptó     operar     a     Jheyson   Vinasco   Ladino   por  ser  su  paciente y que le cobró $300.000 de honorarios.   

5.    Reconocimiento    fotográfico   y  videográfico  del  desmovilizado  Luis Alberto Cerón  Varón    en   el   cual   señala   a   Vinasco  Ladino  de  ser  un  guerrillero  activo de las FARC.   

6. Informe de investigador de campo del 23 de  noviembre  de  2006,  según  el  cual Jheyson Vinasco  Ladino  no corresponde a las características físicas  de  quien  se  hace  llamar  con  ese  nombre  y  que  acudió en compañía del  implicado a practicarse la cirugía referida.   

7.  Álbum  fotográfico  tomado durante las  labores  de vigilancia y seguimiento por tres meses, a partir del 30 de junio de  2006,  en  el  cual  figura  el  traslado  del galeno procesado a la clínica de  fracturas,  acompañado  de  alias  “Eloy”,  guerrillero raso y encargado de  cuidar a secuestrados.   

8.  Entrevistas  a las señoras Martha   Elena   Sabogal  y  Niyired  Serrano, empleadas de la clínica  Fecundar,  quienes confirman que VELÁSQUEZ VEGA “no  quedó  adeudando  dinero  a  su  plagiarios,  sino  a  sus amistades…Luego se  infiere  que  la  deuda no era con la guerrilla…sino a particulares y su dicho  fue    estipulado,    por    tanto    no    admite   controversia”.   

9.   Conversación   No.  3,  entre  alias  ‘Lucy’     y  VELÁSQUEZ    VEGA,   cuyo   contenido   “evidencia  cierta  inquietud  en  torno  a  los  valores  que se  estaban  cobrando  al  comandante  guerrillero,  respecto  de los tratamientos y  cirugías…se  evidencia  una relación solidaria entre el médico VELÁSQUEZ y  la      guerrillera      alias     ‘Lucy’,  no  hay     ningún     tipo     de     coacción,     ni     amenaza”.   

10.   Conversación   No.  6  entre  alias  ‘Lucy’  y  la  persona  que  se encargaba de  hacer  pedicura  a  las  guerrilleras  enviadas  para  revisión  médica, donde  también   se  advierte  el  grado  de  confianza  y  familiaridad  con  el  Dr.  VELÁSQUEZ,  “al  punto  de  practicarles exámenes  ginecológicos  sin  necesidad  de  citas  y al parecer sin costo”.  Igualmente, la conversación No. 7 del mismo informe que también  denota  “confianza, familiaridad y cordialidad entre  los interlocutores”.   

11.  Conversación  No.  1,  referida  en el  informe  de  31  de  octubre de 2006, entre VELÁSQUEZ  VEGA y alias ‘Lucy’,  en  donde  la última le informa al primero que la cirugía sale más costosa porque  hay    que    colocar    una   malla,   constituyendo   ello   la   “mayor  muestra  de  la  inexistencia de coacción”.   

12.  Conversación  No.  3  contenida  en el  informe  de  31  de  octubre  de  2006,  de  la  cual  se  infiere  “que  todo  era  concertado  y  programado  con  la organización  armada,  además  que  el  dinero  para las atenciones médica y quirúrgicas no  salía  del  peculio  del  médico  en  punto  de  pagar su liberación, sino de  dineros   propios   de   la  organización  ilegal”.   

13.  Conversación  No.  5  contenida  en el  informe  de  31  de  octubre  de 2006 entre VELÁSQUEZ  VEGA  y CARLOS ANDRÉS LÓPEZ  RAMÍREZ  de la cual se colige que estaban al tanto de  la  cirugía  de  Jheyson  Vinasco Ladino, así como de su condición de subversivo.   

14.  Conversación  No.  14  contenida en el  informe     de     31     de     octubre    de    2006,    entre    ‘Lucy’   y   el  galeno,  en  tono  “libre,  espontáneo, ausente de  temor, prevención o coacción”.   

15.  Conversación  No.  18  contenida en el  informe  de  31 de octubre de 2006, entre los mismos interlocutores “relajada        y        desprevenida       sobre       aspectos  personales”.   

Acto  seguido,  se  ocupa  del testimonio de  Diana  Hernández precisando  que  si  bien fue mencionado “se dejó de valorar en  debida  forma  si  en  cuenta  se  tiene su basta (sic)  experiencia  en el manejo de asuntos relacionados con  grupos  subversivos,  en  particular  en  relación  con  las  FARC,  pues  ella  claramente   en   su   reponencia  (sic)  en  juicio  informó que pudo escuchar el vínculo entre los cuatro  procesados”.   Además,   añade,   un  informe  de  inteligencia   de   la  Cuarta  Brigada  los  señala  de  ser  miembros  de  la  organización ilegal   

Concluye,  de  ese  modo,  que  “la  prueba  estipulada y que debió ser atendida por el Tribunal  porque   se  tuvieron  por  ciertas  las  conversaciones,  no  fueron  valoradas  (sic) conforme las reglas de  la  sana  crítica,  pues  las  reglas  de  la  experiencia nos enseñan que una  persona  coaccionada  no  tiene  un  trato  amable,  jocoso, atento con quien la  constriñe,  por  el contrario se denotaría angustiada, preocupada, no tendría  interés   alguno  en  hablar  en  clave  o  secundar  a  los  maleantes  en  su  vocabulario”.   

A  continuación,  indica que los juzgadores  también  incurrieron  en  error  al  valorar  la  prueba  que  comprometía  al  procesado  CARLOS ANDRÉS LÓPEZ RAMÍREZ  por  dar  “indebida credibilidad a los  testimonios  parcializados  e  interesados  del  enjuiciado VELÁSQUEZ VEGA y su  hija  Beatriz Velásquez” y a los elementos de prueba  estipulados,  para llegar a la equivocada conclusión de que no era conocedor de  las   actividades  de  su  compañera  Lucila  Rivera  Cabrera. Refiere a las siguientes pruebas:   

1.  Conversación  No.  3  contenida  en  el  informe  de  campo  de  1  de  agosto  de  2006, fruto de la interceptación del  abonado  5134939  instalado en la casa de los padres de este procesado, en donde  se    utiliza    la    expresión    “prima”,  cuya  connotación, aduce, fue explicada por Diana  Hernández  en el sentido de que se  usa para referirse a guerrilleros.   

2. La captura de este procesado se produjo en  casa    de    Lucila   Rivera   Cabrera,  “luego no era ajeno a la fémina, ni  a  sus  actividades,  si  bien no estaba obligado a declarar en su contra, no es  menos  cierto  que  nada lo obligaba a participar de las actividades ilegales en  que ella se ocupaba”.   

3.  Labores  de  vigilancia  y  seguimiento,  consignadas  en  el  informe  del  investigador  de campo de 28 de septiembre de  2006,  según  el  cual  LÓPEZ  RAMÍREZ   residía   en   la   casa   de  Lucila  Rivera,  quien  era su compañero sentimental, a donde  en    el   mes   de   septiembre   arribó   Jheyson  Vinasco,  de  modo que “no  era  ajeno  a  los  servicios  que  prestaba  su  compañera  a las FARC, por el  contrario       el       (sic)       contribuía      activamente     en     la     causa”.   

4. Informe de investigador de campo de 29 de  diciembre  de  2006,  contentivo  del  estudio  realizado  a las memorias de los  celulares  incautados  durante  las  diligencias  de  allanamiento  y  registro,  encontrándose   que  en  el  de  Porfirio  Rodallega  Caracas    aparece   el   nombre   de   “Carlos  (entiéndase  el  compañero  de  Lucila)”.   

5.  Conversación  No.  5 entre LÓPEZ   RAMÍREZ  y  alias  ‘Lucy’,   en   donde   se   evidencia   que  Checho      estaría  transportando   una   guerrillera   herida   a  la  residencia  de  Lucy y CARLOS.   

6. Álbum fotográfico referido en el informe  de  28  de  septiembre  de  2006,  obtenido  en  las  labores  de  vigilancia  y  seguimiento   a   la  residencia  de  ‘Lucy’,   en  donde  aparece el procesado.   

7.  Conversación No. 4 entre la progenitora  de  LÓPEZ  RAMÍREZ y alias  ‘Lucy’,   en   donde   la   primera  afirma  “que le mandó el almuerzo y que por favor le sirva  al  muchacho  (es probable que se trate del guerrillero enfermo quien al parecer  se  identifica  como  Jheyson  Vinasco)”.  Se  evidencia que Lucila Rivera, se  encarga   de  la  atención  de  los  guerrilleros  no  solo  en  su  casa  sino  también   en la casa de sus suegros, de lo cual por supuesto no podía ser  ajeno      su      compañero      CARLOS     LÓPEZ     RAMÍREZ”.   

De   lo  expuesto  concluye  que  los  dos  procesados  participaban  activamente en la atención médica a guerrilleros, en  tanto  “nunca  y  en  manera alguna se acreditó la  causal  de  ausencia  de  responsabilidad  esgrimida  como la determinante de la  absolución,  esto  es,  la  insuperable  coacción  ajena  respecto  al médico  VELÁSQUEZ  VEGA  y  duda  probatoria respecto a CARLOS LÓPEZ RAMÍREZ, pues la  interpretación  que  tanto  la  primera  como la segunda instancia hicieron del  caudal  probatorio no corresponde realmente a lo que este señala, en efecto los  testimonios     de     el     (sic)    enjuiciado  y  su  hija,  de  haber  sido  analizados  con el valor  probatorio  que  la  lógica  nos  enseña,  de ninguna manera conducirían a la  conclusión  a  la  que  llegaron  las  dos instancias, ello por tratarse de dos  testigos      totalmente      interesados     y     parcializados”.   

Segundo  cargo.  Violación indirecta de la  ley   sustancial,   producto  de  un  error  de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad:   

Empieza  su disertación en el capítulo de  “acreditación  de  la trascendencia”,  en  donde  indica  que  “conforme lo  antes  expuesto  se  tiene  que  si  se  hubiera ceñido la actuación al debido  proceso,  se  habrían  valorado  bajo  las reglas de la sana crítica todas las  pruebas”.   

La  valoración  conjunta  de  las pruebas,  añade,   hubiera   conducido   a   una   conclusión   distinta,  esto  es,  la  responsabilidad  de  los acusados en el delito de rebelión, desconociéndose el  valor   de   las   estipulaciones  probatorias,  demostrativas  de  la  decidida  colaboración  del galeno VELÁSQUEZ VEGA al  grupo  ilegal  y  la  necesaria  participación  de LÓPEZ  RAMÍREZ  en  las  labores  de su  compañera frente a los guerrilleros enfermos.   

Por  lo  anterior,  solicita casar el fallo  impugnado   y,   en   su   lugar,  se  profiera  sentencia  condenatoria  en  su  contra.    

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.  Para  que  la  demanda de casación sea  admitida,  acorde  con  las preceptivas previstas en la Ley 906 de 2004, resulta  imperativo  el  cumplimiento  de  una  serie  de  presupuestos  orientados a que  contenga  una  exposición  lógica  y  debidamente  argumentada,  como  así se  desprende    de   lo   normado   en   los   artículos   183   y   184,   inciso  segundo.   

Por  virtud  de  lo  establecido  en estas  disposiciones,  sólo  se  admitirán  las  demandas  que  exhiban  una adecuada  estructura  lógica y cuenten con una argumentación mínima orientada a ofrecer  las  razones  de  disenso frente al fallo impugnado, pues sobre el particular ha  sido  insistente  la  Sala  en  advertir  que,  con el advenimiento del estatuto  procesal  de  2004,  no  desaparecieron  tales  presupuestos,  ni los principios  orientadores  de la actividad casacional exigidos en los ordenamientos adjetivos  precedentes.   

Al  contrario,  una  de  las novedades del  nuevo  estatuto  en  materia  casacional  radica en la necesidad de demostrar, o  cuando  menos  evidenciar,  que  se requiere del fallo de fondo con el objeto de  cumplir  alguno  de los fines del recurso, a los cuales refiere la última parte  del  mencionado  segundo  inciso  del artículo 184, al señalar que también se  inadmitirá  la  demanda  “cuando de su contexto se  advierta  fundadamente  que  no  se precisa del fallo para cumplir alguna de las  finalidades del recurso”.   

De  esta  manera  los  fines  del  recurso  adquieren  una  connotación trascendente al punto que en el inciso siguiente de  la     misma    preceptiva    se    prevé    que    la    Corte    “atendiendo  a  los fines de la casación, fundamentación de los  mismos,   posición   del   impugnante  dentro  del  proceso  e  índole  de  la  controversia  planteada, deberá superar los defectos de la demanda para decidir  de fondo”.   

Lo  anterior conduce a la consideración de  que  aún si la demanda de casación no reúne los presupuestos de orden lógico  o  argumentativo  para  su  admisibilidad  pero la Sala advierte la necesidad de  proferir  fallo  de fondo con el objeto de garantizar sus fines, se superará el  escollo  para  entrar  a  su  estudio.  Del  mismo  modo es viable la hipótesis  contraria,   esto  es,  en  tanto  se  privilegian  esos  postulados  sobre  las  exigencias  formales,  también  en  los  casos  en  que  la demanda satisfaga a  cabalidad  dichos  presupuestos  mas  no  se  hace  necesario  dictar  fallo, se  procederá a su inadmisión.   

2. Frente a los dos  cargos  planteados  en  la  demanda  presentada por la  representante  de la Fiscalía General de la Nación contra el fallo absolutorio  dictado   a  favor  de  los  procesados  MARCO    JULIO    VELÁSQUEZ    VEGA   y  CARLOS    ANDRÉS    LÓPEZ    RAMÍREZ,   se  impone  precisar lo siguiente:   

En  primer  lugar,  en  el  libelo  se hace  abstracción  total  de  la  obligación  señalada  de precisar la necesidad de  fallo  atendiendo  los  fines  para  los  cuales está instituido el recurso, no  otros  que los establecidos en el artículo 180 del estatuto procesal, en cuanto  “El  recurso  pretende  la  efectividad del derecho  material,  el respeto de las garantías de los intervinientes, la reparación de  los    agravios    inferidos    a    estos    y    la    unificación    de   la  jurisprudencia”.      

Además,  porque  ello  tampoco  dimana del  contexto  del  libelo,  en  cuanto el objetivo que se persigue se circunscribe a  revivir  un  espacio  para  la  discusión  y el debate de los medios de prueba.   

En  segundo lugar, el actor no desarrolla a  cabalidad,  en ninguna de las dos censuras,  una  propuesta  consecuente  con la causal atribuida al fallo, ni  con    ninguna    de    las    previstas   taxativamente   para   conseguir   su  resquebrajamiento.    

Ahora  bien,  como  en  los  dos  cargos el  casacionista  acude  al  motivo tercero de casación por violación indirecta de  la  ley  sustancial,  oportuno  se  ofrece  remembrar  los  diferentes yerros de  apreciación  probatoria  con vocación de casar el fallo, su naturaleza y forma  correcta  de  desarrollarlos,  a  la  luz  de la jurisprudencia labrada de forma  pacífica y reiterada por esta Sala.   

Pues bien, la causal de violación indirecta  de  la  ley  sustancial  se  presenta  por la incorrecta apreciación probatoria  derivada  de  los  denominados  errores  de  hecho y de derecho. Los primeros se  originan  en  falsos juicios de existencia, falsos juicios de identidad y falsos  raciocinios;   los segundos, por su parte, en falsos juicios de legalidad y  de  convicción.  Sobre  su esencia y forma de ataque es preciso tener en cuenta  lo siguiente:   

–  El  error  de  hecho por falso juicio de  existencia  tiene  ocurrencia  cuando  un  medio  de  prueba  es  excluido de la  valoración  efectuada  por  el  juzgador  no  obstante  haber  sido allegado al  proceso  en  forma legal, regular y oportuna (ignorancia u omisión) o porque lo  crea  a  pesar  de  no  existir  materialmente  en  el  proceso  (suposición  o  ideación), otorgándole un efecto trascendente en la sentencia.   

En  esta  hipótesis,  el  recurrente está  obligado  a  identificar  el  medio de prueba que en su criterio se omitió o se  supuso,  a  establecer la incidencia de esa omisión o suposición probatoria en  la  decisión  controvertida  y  en  favor  del  interés  representado -lo cual  comporta  la  necesidad  de  demostrar  que  el fallo atacado no se preserva con  otros  elementos  de  juicio-  y  a  demostrar  de  qué  forma se violó la ley  sustancial  con  ese  defecto de apreciación, ya sea por falta de aplicación o  por aplicación indebida.   

–  El  error  de  hecho por falso juicio de  identidad  se  verifica cuando el juzgador tergiversa o distorsiona el contenido  objetivo  de  la prueba para hacerla decir lo que ella no expresa materialmente.  También  se  ha  expuesto que en esa modalidad de desacierto en la apreciación  de  las  pruebas  igualmente  incurre  el  juzgador  cuando toma una parte de la  prueba   como  si  fuera  el  todo,  en  tanto  ello  constituye  una  forma  de  distorsión,  pues,  en  su  proceso  de  valoración,  se  le  suprimen apartes  trascendentes,   omitiendo   de   esa  manera  su  apreciación  integral.    

En  esencia,  se  trata  de  un  yerro  de  contemplación   objetiva  de  la  prueba  que  surge  luego  de  confrontar  su  expresión  material  con  lo  que  consigna  el  sentenciador  acerca  de ella,  deformación  que,  además,  debe  recaer sobre prueba determinante frente a la  decisión adoptada.   

Desde  esa  perspectiva,  resulta necesario  para  quien  propone  esta clase de error, ante todo, individualizar o concretar  la  prueba  sobre la cual recae el supuesto yerro; luego, ha de evidenciar cómo  fue  apreciada  por  el  fallador  señalando  de  qué  forma  esa  valoración  tergiversa  o distorsiona su contenido material, esto es, puntualizando la   supresión  o  agregación  de  su  contexto  real  para de allí inferir que en  realidad   se  alteró  su  sentido.   Acto  seguido,  debe  establecer  la  trascendencia  del  yerro frente a lo declarado en el fallo, es decir, concretar  por  qué la sentencia ha de mutarse a favor del demandante, ejercicio que lleva  inmersa  la  obligación  de  demostrar  por qué el fallo impugnado no se puede  mantener   con  fundamento  en  las  restantes  pruebas  que  lo  sustentan.  Y,  finalmente,  se debe demostrar que con el defecto de apreciación se vulnera una  ley sustancial por falta de aplicación o aplicación indebida.   

– La última de las modalidades de error de  hecho  es  por  falso  raciocinio,  el  cual se configura cuando el sentenciador  aprecia  la  prueba  desconociendo  las  reglas  de  la  sana crítica, esto es,  postulados     lógicos,     leyes     científicas    o    máximas    de    la  experiencia.   

En   tal   supuesto   le  corresponde  al  casacionista  señalar  qué  dice  concretamente  el  medio probatorio, qué se  infirió  de  él  en  la  sentencia  atacada,  cuál  fue el mérito persuasivo  otorgado  y,  desde luego, determinar el postulado lógico, la ley científica o  la  máxima  de experiencia cuyo contenido fue desconocido en el fallo, debiendo  a  la  par  indicar su consideración correcta e identificar la norma de derecho  sustancial  que indirectamente resultó excluida o indebidamente aplicada.   Finalmente,  está  compelido  a demostrar la trascendencia del error expresando  con  claridad  cuál debe ser la adecuada apreciación de aquella prueba, con la  indeclinable  obligación  de acreditar que la enmienda del yerro daría lugar a  un   fallo   esencialmente   diverso   y   favorable   a  los  intereses  de  su  representado.   

–  El  error de derecho por falso juicio de  legalidad  tiene  ocurrencia por doble vía.  La primera, también conocida  como  aspecto  positivo,  se verifica cuando a un medio de prueba se le confiere  validez  jurídica  tras  suponer  que  satisface  las  exigencias  formales  de  producción  sin  que en realidad las siga y, la segunda, o aspecto negativo, se  configura  frente a la situación contraria, esto es, porque se considera que no  las reúne, cumpliéndolas.   

En   ambos   casos  se  exige  del  actor  individualizar  la  prueba sobre la cual recae el vicio, especificar cuál es la  formalidad  legal  omitida,  por  lo  que  es  necesario  referir a la norma que  contiene  la formalidad y señalar su trascendencia en relación con el fallo o,  dicho  de  otro  modo,  que  al marginarla y confrontarla con las demás pruebas  cuya  validez  no  se  encuentra  comprometida,  en  caso  de  que  existan, las  conclusiones  y  el  sentido  de  la  sentencia  sufren  modificación de manera  favorable  para  el  interesado.  Si lo decidido no varía, la invalidación del  medio  de  prueba  carece  de  trascendencia  para  casar  el  fallo; pero si la  invalidación  de  la  referida prueba ilegal conduce a una providencia diversa,  el  yerro  se  torna  trascendente  e  impone  casar  el  fallo y proferir en su  reemplazo  la  decisión  que se ajuste a la nueva valoración probatoria.   No  escapa  a  su  demostración,  como  es  innato  a  todos  estos  yerros, la  obligación  de corroborar que con el defecto de apreciación se vulnera una ley  sustancial por falta de aplicación o aplicación indebida.   

– El error de derecho por falso juicio de  convicción,  para  finalizar,  se  produce cuando se valora una prueba haciendo  caso omiso del predeterminado crédito que la ley le ha otorgado.   

Con  el fin de demostrar adecuadamente este  yerro,  el  casacionista  debe identificar el medio de prueba que en su criterio  fue  apreciado  contrariamente  al  valor  otorgado  por  la  ley;   luego,  precisar  el  o  los  preceptos  legales  en  virtud  de los cuales se asigna un  específico  valor  probatorio al medio de prueba;  después, determinar la  trascendencia  que  tuvo  la  incorrecta  apreciación del medio de prueba en la  decisión  impugnada  y  en  favor  del interés representado, lo cual comporta,  como  ya  se  ha  precisado  frente  a los supuestos anteriores, la necesidad de  demostrar  que  el fallo atacado no se mantiene con otros elementos de juicio y,  por  último,  establecer  la  forma  como  se  violó  la ley sustancial con el  defecto  de  apreciación,  bien  por  falta  de  aplicación  o por aplicación  indebida.   

Al  margen de la denominación empleada, lo  que  sí  debe aflorar claro en el texto del libelo casacional, si de exponer un  error  de  apreciación  probatoria  se  trata, es un desarrollo consecuente con  alguna  de  las  modalidades  vistas,  cumpliendo  las exigencias argumentativas  señaladas,  so  pena de rechazo de la pretensión, pues la Corte no se ocupa en  esta  sede  de  la  confrontación entre el ejercicio valorativo contenido en la  sentencia   y  el  criterio  subjetivo  del  casacionista,  ni  mucho  menos  de  desentrañar  propuestas  confusas,  ininteligibles, contradictorias o ambiguas,  atendida  la  naturaleza  extraordinaria del recuso y su carácter esencialmente  rogado.     

Pues bien, a ello se ve avocada la Corte en  este  asunto,  tras  corroborar  que los cargos objeto de estudio no reúnen los  presupuestos  atrás  indicados  para  la  fundamentación  de  los  errores  de  apreciación probatoria alegados.   

En  tal  sentido es necesario recordar que  en    el    primer    cargo   planteado,  en  cuyo  interior la casacionista se  ocupa  inicialmente  de los errores valorativos de la prueba en que se incurrió  para  absolver  al  facultativo MARCO JULIO VELÁSQUEZ  VEGA   y   luego  hace  lo  propio  con  respecto  a  CARLOS    ANDRÉS    LÓPEZ    RAMÍREZ,  postula un error de hecho por falso juicio de identidad, pero el  desarrollo  es  incoherente  y  contradictorio  porque  a la par, y frente a las  mismas   pruebas,  refiere  indistintamente         su        apreciación         contraria a la  lógica    o    su    no    valoración.   

Esos   supuestos,   de  acuerdo  con  lo  visto,        no        se        corresponden con el yerro de valoración  invocado  sino, en el primer caso, con el error de hecho por falso raciocinio y,  en  el segundo, con el de la misma naturaleza por falso juicio de existencia por  omisión.     La  intromisión  coetánea de  estos  aspectos  conceptualmente  diversos  introduce  confusión  a  la  censura, conspirando así contra la  posibilidad de su admisión.   

Peor aún cuando  se  observa  que  la  demandante  se  circunscribe  a  elaborar  una  extensa  relación  de  las  pruebas, principalmente del material  objeto  de  estipulación, para luego extraer sus conclusiones personales acerca  de   su   credibilidad,   en   tanto   encuentra   que   desvirtúan,  en relación con el galeno MARCO JULIO  VELÁSQUEZ    VEGA,   la  circunstancia  eximente  de  responsabilidad  de  la insuperable coacción ajena  aplicada   por   las  instancias  a  su  favor  y  la  duda  probatoria  en  pro  de  CARLOS  ANDRÉS LÓPEZ  RAMÍREZ,  que  condujeron,  en  los  dos  casos,  a  la  absolución.          

Dicha  actitud  generalizada  tendiente  a  propiciar  un debate probatorio a partir de su criterio personal no consulta con  el  carácter  extraordinario  del  recurso  de casación por no ser una tercera  instancia  para debatir abiertamente sobre la valoración de las probanzas fuera  del  marco  de los errores señalados, únicos con la potestad, en esta materia,  de  derruir  la  doble  presunción  de  acierto y legalidad que ampara al fallo  impugnado.   

Ahora, que buena parte de la prueba en este  asunto  haya  sido  objeto  de  estipulación,  impone  el  deber de revisar los  concretos  términos  acordados,  como  lo  señaló  esta Corte en la siguiente  determinación:   

“éstos  no  serán  objeto de controversia en el juicio, motivo por el cual el juzgador debe  darlos  por ciertos en los precisos términos pactados  entre  aquellos,  como  claro  desarrollo  de  los  postulados  de  eficiencia y  celeridad  propios  de  dicho  modelo, a menos que advierta una violación de un  derecho   fundamental”3          (subraya  fuera  de  texto).      

Consultados   los   términos   de   las  estipulaciones  acordados  durante  la  audiencia preparatoria, se encuentra que  entre  Fiscalía  y defensa se convino básicamente la existencia de actividades  de   investigación   y   seguimiento   recogidas  en  informes  elaborados  por  investigadores  de campo, diligencias de registro y allanamiento a los inmuebles  donde   se   prestaba   la  atención  médica  a  los  subversivos,  así  como  conversaciones  telefónicas  interceptadas,  pero su aptitud probatoria en este  caso  debía  ser objeto, como cualquier otra prueba, de ponderación, a lo cual  se    procedió    por    los     juzgadores    de    instancia    en   las  sentencias.   

De  modo  que  el ataque a esa apreciación  valorativa  de  la  prueba  estipulada  no  podía,  se insiste, como lo hizo la  libelista,           enderezarse           mediante           su          simple  confrontación      con  la  percepción  personal que tiene  acerca  de  su  mérito,  por  fuera  del   marco de los referidos errores.   

En  esa  labor,  además,  la  demandante  involucró  medios  de  prueba  estipulados  que  ninguna trascendencia revisten  frente  a  los motivos de absolución.  En efecto, ninguna incidencia tiene  para  descartar  la  tesis de que el facultativo MARCO  JULIO   VELÁSQUEZ   VEGA   actuó  bajo  insuperable  coacción  ajena  las  actividades de seguimiento y vigilancia que dan cuenta de  que   asistía   médica  y  clínicamente  a  miembros  de  la  subversión,  e  igualmente,    que   en   efecto   los   asistidos   pertenecían   a   esa  organización.   

Así  mismo,  que  haya  cobrado  por  los  servicios,  pues  de  acuerdo  a  la  tesis  exculpativa aceptada en los fallos,  estaba  comprometido  a  cancelar  el  resto de la obligación contraída con el  grupo   ilegal  ($  200.000.000),  a  cambio  de  la  atención  médica  a  los  insurgentes,  frente  al riesgo fundado de volver a ser víctima, tanto él como  su  hija, de un nuevo plagio o de sufrir un atentado contra su vida o integridad  física.    

Sobre  el  particular, a lo sumo tendría  incidencia  el  contenido  de las conversaciones del profesional de la salud con  alias  ‘Lucy’,  de  cuyo  contenido  se  advierte,  según  la  censora,  un  grado  de confianza y camaradería incompatible con la  eximente  de  responsabilidad.  Empero, la censora impropiamente, según ya  se  dijo,  postula  el  reparo a partir de su punto de vista personal, por fuera  del  ámbito  de los errores de apreciación probatoria atrás vistos, contra la  postura  del  Tribunal  expresada  en  el  fallo, quien al respecto no encontró  extraño  ese  trato  y, por el contrario, formula el interrogante: “¿   de   qué   forma  debía  hablar  a  una  mujer  que  era,  aparentemente    relacionada    con    el    principal    guerrillero   de   esa  columna?”4.   

En  la  parte  final del reproche, luego de  señalar  que tales medios de convicción se tergiversaron e ignoraron, lo cual,  como  ya  se indicó, resulta contradictorio, afirma que la anterior valoración  no  se  corresponde  con  la  lógica,  pues en tales casos lo normal es que tal  relación  de  confianza  no  exista  y,  a  cambio de ella, se verifique una de  angustia  o  preocupación,  pero  se  advierte que tal postulado lejos está de  configurar una regla con pretensión de universalidad.   

    

Algo  similar ocurre con el cuestionamiento  que  en  el  mismo  cargo  emprende  frente  a  la  absolución  de CARLOS    LÓPEZ   RAMÍREZ   en   donde  claramente  confiere  alcances especulativos a los medios de prueba estipulados,  al margen totalmente de las posibilidades de error señaladas.   

Lo   anterior,  dado  que  prácticamente  construye  el  reproche  a  partir  de la relación sentimental que el implicado  sostenía    con   la   subversiva   Lucila   Rivera  Cabrera,          alias          ‘Lucy’,  y  en  virtud de otros aspectos respecto de los cuales  extrae  conclusiones  en  extremo  especulativas; Vg. por haberse utilizado  la  expresión “prima” en  un  conversación interceptada que, a su juicio,  refiere a integrantes del  grupo     guerrillero,     o     en     cuanto     el     nombre    “Carlos”   obrante   en   la  agenda  incautada  al  insurrecto  Porfirio Rodallega Caracas  indica  el  nexo ente el procesado y la agrupación o,  peor  aún,  en tanto en una  conversación     telefónica     interceptada    entre    alias    ‘Lucy’ y la progenitora del implicado, donde  la  primera pide a la segunda cuidar al muchacho, colige que “probablemente”  se    está   hablando   del   guerrillero   Jheyson  Vinasco,  entonces,  si  la  madre  conocía el hecho,  igual se debe pregonar de su descendiente.   

En   lo   concerniente   al  segundo   cargo  de  la  demanda  poco  se  añadirá  en  la  medida  en  que carece totalmente de carga argumentativa, por  limitarse   a   recoger   las  conclusiones  del  reparo  anterior,  al  margen,  totalmente,  de  la  naturaleza  y  carga  argumentativa inherente al pretextado  error  de  derecho  por  falso  juicio  de  legalidad  o, como ya se precisó, a  cualquier otro error viable en sede de casación.   

   

El cúmulo de incorrecciones reseñadas, las  cuales  no  pueden  ser  subsanadas  por  la  Sala  en  virtud  del principio de  limitación  que  regula  este  medio  extraordinario de impugnación, impone la  inadmisión de la demanda.   

Adicionalmente,  porque  tampoco  se evidencia la necesidad       de       superarlas en procura  de  cumplir  alguno  de  los  fines  del  recurso extraordinario previstos en el  artículo  180 ibídem, esto  es,  la  efectividad  del  derecho material, el respeto de las garantías de los  intervinientes,  la  reparación de los agravios inferidos a éstos o     la     unificación    de    la  jurisprudencia.   

Ahora  bien,  habida  cuenta  que  contra la decisión de inadmitir  las  demandas de casación procede el mecanismo de  insistencia  de conformidad con lo establecido en el artículo 184 de la Ley 906  de  2004,  impera  precisar  que como dicha legislación no regula el trámite a  seguir  para  que se aplique el referido instituto procesal, habrán de seguirse  las reglas fijadas por la  Sala5.   

       En  mérito  de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  presentada  por la  representante   de   la  Fiscalía  General  de  la  Nación,  por  las  razones  consignadas en la anterior motivación.   

       Contra  esta decisión procede el mecanismo de insistencia, en los  términos señalados.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                              FERNANDO                       ALBERTO                      CASTRO  CABALLERO           

SIGIFREDO                ESPINOSA  PÉREZ             MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN            LUIS  GUILLERMO SALAZAR  OTERO              

JULIO        E.        SOCHA  SALAMANCA              JAVIER ZAPATA  ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1  En  varias sesiones, siendo la última el 21 de julio  de 2008.     

2  También  en  varias  sesiones,  teniendo lugar la última el 16 de diciembre de  2009.    

3  Sentencia de 10 de octubre de 2007, rad. 28212.     

4 Pág.  19 del fallo de segunda instancia.   

5  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *