36735(14-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36735  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta N° 331  

Bogotá, D. C., septiembre catorce (14)   de dos mil once (2011).   

VISTOS:  

Procede  la  Corte  a  resolver  sobre  la  petición  de pruebas formulada por la defensa y el representante del Ministerio  Público,  dentro  del trámite de extradición adelantado contra Walter Navarro  Mesa, quien es reclamado por el Gobierno de Ecuador.   

ANTECEDENTES:  

1.   Mediante  oficio  No.  OFI11-23452-DVJ-0300  del  8  de  junio de 2011, el Viceministro de  Justicia  y  del Derecho comunicó que el Gobierno de Ecuador, por intermedio de  su  Embajada  en  Colombia y con las Notas Diplomáticas números 4-2-092/2010 y  4-2-101/2010  del  9  de  marzo de 2011, solicitó la detención provisional con  fines de extradición del ciudadano colombiano Walter Navarro Mesa.   

2. También indicó  que  esa  petición  se  fundamentó  en  que  contra  el citado pesa el auto de  llamamiento  a  juicio  proferido  el  23  de  noviembre  de 2010 por el Juzgado  Segundo  de  Garantías  Penales  de Pichincha y la orden de prisión preventiva  dictada  por  la  misma  autoridad  el  14  de  julio  de  igual año, quien fue  aprehendido  el  6  de  marzo de 2011 por la Policía Nacional de Colombia en la  ciudad  de  Medellín  con  fundamento  en  la  Circular  Roja  de  Interpol No.  A-5177/8-2010,  respecto del cual se ordenó su captura por la Fiscal General de  la Nación mediante Resolución del 9 de marzo siguiente.   

3.  Así mismo,  expresó  que  dicha  Embajada, a través de la Nota Verbal No. 4-2-337/2010 del  1º  de junio de 2010, formalizó la solicitud de extradición de Walter Navarro  Mesa  y  allegó la documentación debidamente legalizada. Además, informó que  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  con oficio DIAJI.E No. 1310 del 7 de  junio   siguiente,   conceptuó   que   “el  tratado  aplicable  al  presente  caso  es el «Acuerdo sobre extradición», suscrito en  Caracas,  el  18  de julio de 1911 y el Canje de notas anexo entre la República  de  Colombia y la República de Ecuador, «Para la interpretación del Artículo  9º  del  Acuerdo  Bolivariano  sobre Extradición», suscrito en Caracas, en el  Marco del Congreso Bolivariano, el 18 de julio de 1911”.   

4. Así las cosas,  envió  a la Corte las diligencias allegadas por la representación diplomática  del  Gobierno  requirente, “teniendo en cuenta que se  encuentran   reunidos   los   documentos  que  exige  el  Tratado  aplicable  al  caso”.   

5.  Recibida la  actuación  en  la  Corporación, por auto del 12 de julio de 2011 se reconoció  personería  adjetiva al abogado designado por el solicitado Walter Navarro Mesa  y  se ordenó correr traslado por el término de diez días a los intervinientes  para  que  pidieran  las pruebas que considerasen necesarias dentro del presente  trámite.   

6.    El  apoderado  del  requerido, dentro del traslado advertido, solicitó se allegaran  las   certificaciones  expedidas  por  la  Dirección  Provincial  de  Salud  de  Pichincha  del  Ministerio  de  Salud  Pública  de  la  República  de Ecuador,  mediante  las  cuales se tomaron en ese país medidas sobre la venta temporal de  medicamentos  antigripales considerados de venta libre, así como la copia de la  sentencia  de primera instancia proferida el 10 de junio de 2010 por el Tribunal  de  Garantías  Primero  del Distrito de Pichincha dentro del juicio No. 172-10,  pruebas   que  asegura  el  abogado,  son  “de  suma  importancia   para   este  asunto”  y  cuyas  copias  adjunta.   

7.   De  otra  parte,  el  Procurador  Delegado  solicitó oficiar a la Fiscalía General de la  Nación  con  el  propósito  de  que  informe si en contra del reclamado Walter  Navarro  Mesa  “se adelantó o actualmente se tramita  alguna  investigación o juicio penal, o ha sido absuelto o condenado por algún  delito”,  por  cuanto,  en su criterio, es necesario  garantizar    el    principio    de    non   bis   in  ídem,   conforme   lo   establecen   los   Tratados  Internacionales  suscritos  por  Colombia  y,  además,  porque es indispensable  ajustarse  a  lo  señalado  por  la  Corte en el auto del 26 de agosto de 2009,  dictado dentro de la radicación No. 31951.   

También  pidió oficiar a la Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil,  a  fin  de que remita la tarjeta decadactilar que  figure  a  nombre  de  Walter  Navarro  Mesa,  identificado  con  la  cédula de  ciudadanía No. 71.724.857.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. Cuestión previa:  

Con   el   propósito   de  determinar  la  procedencia  o  no  de la práctica de un medio de persuasión dentro de la fase  judicial  del  trámite  de  extradición,  se  debe tener presente que el mismo  esté  relacionado  con  alguno de los aspectos a revisar por la Corporación al  momento de emitir el respectivo concepto.   

1.1.  En este  sentido,   conviene   precisar   que  en  el  caso  particular  se  aplican  las  disposiciones  del  Código  de  Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004) que no se  opongan  al  Acuerdo  Bolivariano  de  Extradición,  según  se desprende de lo  dispuesto  en  el  inciso 3º del artículo VIII del referido convenio, donde se  prevé  que  “La  extradición  de los prófugos, en  virtud   de   las   estipulaciones  del  presente  Tratado,  se  verificará  de  conformidad  con  las  leyes  de  extradición  del  Estado  al  cual se haga la  demanda”.   

Así  las  cosas,  la pretensión probatoria  debe  estar vinculada, de acuerdo con lo señalado en el artículo 502 de la Ley  906 de 2004, con:   

a)  La  validez  formal de la documentación  presentada por el Estado requirente;   

b) La demostración plena de la identidad de  la  persona  solicitada  en  extradición con la que haya sido capturada con tal  fin;   

c)    El    principio    de   la   doble  incriminación.   

d)   La  equivalencia  de  la  providencia  proferida en el extranjero.   

e)  El  cumplimiento  de  lo dispuesto en el  Tratado aplicable.   

En  relación  con  este  último  punto, se  observa  que  el  Acuerdo Bolivariano de Extradición señala en el artículo I,  que  “es  preciso  que las pruebas de la infracción  sean  tales, que las leyes del lugar donde se encuentre el prófugo o enjuiciado  justificaría    su    detención   o   sometimiento   a   juicio”.   

A  su  vez,  en el artículo V prevé que se  debe  verificar “Si el individuo cuya extradición se  solicita  ha  sido  juzgado y puesto en libertad o ha cumplido su pena, o si los  hechos imputados han sido objeto de una amnistía o indulto”.   

1.2.   Ahora,   debe   indicarse   que   el  Código  de  Procedimiento Penal  de  2004, en  el      artículo  139,   señala  a  los  jueces  el deber de rechazar de plano los “actos   que   sean   manifiestamente  inconducentes,    impertinentes   o   superfluos”,  mientras  que  en  el artículo 359 del mismo estatuto  atribuye    a    tales   funcionarios   “la     exclusión,    rechazo    o  inadmisibilidad  de  los  medios  de  prueba  que, de conformidad con las reglas  establecidas  en  este código, resulten inadmisibles, impertinentes, inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a  probar  hechos notorios o que por otro motivo no  requieran   prueba”.   Y,   finalmente,   que   en  el    artículo    375  ibídem  se  indican  las  pautas  para  determinar  la pertinencia de las  pruebas,  al  subrayar  la  necesidad de que las mismas se refieran “directa o indirectamente a los hechos  o  circunstancias  relativos a la comisión   de   la   conducta”;  alcance  que  trasladado  al  trámite  de  extradición,   debe   aplicarse   a   los   requisitos   contenidos   en   el  artículo  502  de  la  Ley  906  de 2004 y en el Tratado aplicable.   

En  esa  medida,  de  conformidad  con  las  normas  anotadas, en la fase  judicial  del  trámite de  extradición   sólo  se  decretarán      las     pruebas     pertinentes,   es   decir,   las   que  demuestren   los   supuestos   derivados  de  las  exigencias  previstas  en  el referido artículo  502 y los  requisitos     puntualizados    en    el    Tratado  aplicable.   

Igualmente,     se     ordenarán      las      conducentes,    esto    es,   aquellas  autorizadas  en  la ley con capacidad para comprobar los precisos aspectos sobre  los cuales compete a la Corte rendir su concepto.   

Finalmente,   se   evacuarán        las        útiles, o sea las llamadas a acreditar un  asunto  aún no corroborado  y  de verdadero interés para la actuación.   

Por    tanto,   bajo   los   anteriores  presupuestos     se  estudiarán     las     peticiones    probatorias   de   la   defensa  y  del  representante    del  Ministerio Público.   

2. Sobre la solicitud de pruebas elevada por  el defensor del requerido en extradición:   

Inicialmente    se   observa   que   la  pretensión  del  abogado  del solicitado en punto de  que  se  alleguen  las  certificaciones  sobre  los  controles adoptados por las  autoridades  del  país  requirente  respecto  de los  medicamentos     antigripales,    así   como   la   copia   de   la   sentencia   dictada  el  10  de  junio  de  2010  por  el  Tribunal  de  Garantías   Primero   del   Distrito   de   Pichincha  dentro   del   juicio  No.  172-10,  no se encuentra debidamente sustentada, pues se  limita  a  señalar  que  los documentos anotados son  “de suma importancia para este asunto”, es decir, no se precisa su pertinencia.   

Al margen de lo anterior, del contenido de  los  documentos  que  aporta  el defensor del requerido, se infiere que persigue  desvirtuar  la  responsabilidad  de  su representado,  ignorando  que  la  actuación  que  se  adelanta en  relación    con    la    extradición  no  tiene  una  naturaleza  contenciosa,  en  consecuencia,  no  constituye  una  oportunidad  para promover una propuesta como la que sugiere el  defensor,  pues  ello  implicaría inmiscuirse    indebidamente    en    el  trámite    judicial    que    habrá    de    agotarse    en   el   país  requirente.   

No  debe  perder  de  vista el apoderado del  reclamado,  que  la labor que compete a la Corte se limita a la constatación de  la  existencia  de los requisitos exigidos, en este caso, en el artículo 502 de  la Ley 906 de 2004 y en el Acuerdo Bolivariano de Extradición.   

Adicionalmente,   se   observa   que   la  documentación  aportada  por  el  Gobierno de Ecuador a través de su Embajada,  ofrece  la  información  necesaria  para examinar, por ejemplo, si se cumple el  requisito  previsto  en  el  artículo  I  del  Acuerdo Bolivariano, en donde se  establece  que  para  la  procedencia  de  la  extradición es necesario que las  pruebas  de  la  infracción  tengan  la entidad suficiente para que en el país  donde  se  encuentre  el  prófugo  justifique  su  detención  o sometimiento a  juicio.   

En  efecto,  con  la  formalización  de  la  solicitud   de   extradición   se  aportaron  piezas  procesales  que  ilustran  suficientemente  acerca  de  la  conducta  imputada  al solicitado y su eventual  responsabilidad,  a  partir de las cuales la Corte puede realizar el estudio que  se le exige en el referido artículo I del Acuerdo en cita.   

Por  tal  motivo,  se  niegan  las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  y por Secretaría de la Sala se desglozarán los  documentos aportados por éste, a quien se le hará su devolución.   

3. Sobre la solicitud de pruebas elevada por  el Procurador Delegado:   

Desde ahora se  anticipa    que    su  petición   probatoria  será       negada       por       improcedente.   

En   efecto,  la  pretensión   de   averiguar   sobre   si   las  autoridades  judiciales  de  Colombia  han adelantado o  actualmente  tramitan  investigación  alguna  o  juicio donde el requerido haya  sido  absuelto  o  condenado  por  los mismos hechos que sirven de sustento a la  presente  solicitud  de  extradición  no es viable,  por  cuanto  la  misma  se encuentra supeditada a la  existencia  de  información que permita inferir tal  circunstancia,  situación ausente en este caso, pues  examinada  la  documentación aportada por el Estado  requirente  y  la  actuación  surtida,  no  aparece  mención acerca   de  una  eventual  acción  penal  seguida   en   el  país  contra  el  reclamado1.   

Esta conclusión  también  se  encuentra  respaldada  por  el  hecho  de  que  el solicitado   y  su  defensor  no  han  manifestado  una  hipótesis como la planteada por el  representante    del  Ministerio              Público.   

Adicionalmente,  no  debe  dejarse   de  lado  que  el  requerido  Navarro  Mesa fue  capturado  en  razón del presente  trámite de extradición,  de  manera que con antelación gozaba de su libertad,  lo  cual  no  permite  suponer  que  previamente  en  Colombia haya  sido judicializado por los hechos que  fundamentan   la   presente  petición  de  entrega,  dada     la    proximidad    de    éstos   con   la   fecha  actual  y  la  gravedad  de  la  conducta  (narcotráfico)     que     de     seguro     le  implicaría su privación  de la libertad.   

Así las cosas,  se  niega  la práctica de  la citada prueba.   

De   otra   parte,   tampoco   resulta  útil   oficiar   a  la  Registraduría  Nacional  del  Estado Civil para que  allegue   copia   de   la  tarjeta  decadactilar  del  reclamado,  pues       dentro       de      la  documentación      recaudada      en         virtud         del         presente        trámite de  extradición,      aparece     dicho     documento,     además,     la  información  aportada  por  el Estado requirente es  suficiente   para   adelantar   el   examen   sobre   la   plena  identidad  del  solicitado.   

En    efecto,    son   múltiples  los  documentos entregados por  el      Gobierno      extranjero     donde  se da cuenta de la identidad del  requerido,  prueba de ello es que allegó    copia    de    su    cédula   de  ciudadanía,      de      su     licencia     de  conducción expedida por las autoridades colombianas  y  del permiso para portar armas expedido en el país  requirente.   

Así  mismo, se cuenta con el estudio lofoscópico      practicado     por     la  Policía   Nacional   de   Colombia   al     requerido     Walter    Navarro  Mesa   el  día  de  su  captura,  a efectos de establecer su plena identidad.  Además, el citado no ha manifestado cuestionamiento  alguno sobre el particular.   

En    esa    medida,    esta    prueba  también se niega.   

4. Cuestión Final:  

Como  la  Corte  no  observa la necesidad de  evacuar  pruebas de oficio, de conformidad con lo dispuesto en el inciso último  del  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004,  ordena  dejar el expediente en  Secretaría  de  la  Sala  por  el término de cinco días a disposición de los  intervinientes, para que presenten sus alegatos.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

1.   NEGAR  la  práctica  de las  pruebas  deprecadas  por  el  defensor  del  solicitado Walter Navarro Mesa y el  representante del Ministerio Público.   

2.    DESGLOSAR  los  documentos  aportados  por  el  abogado  del  requerido  y  por  Secretaría  proceder  a su  devolución.   

3.    DEJAR, una vez en firme esta  decisión,  el expediente en Secretaría de la Sala por el término de cinco (5)  días  para  las  alegaciones  finales,  según  lo  prevé  el  inciso  3º del  artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                     JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO       SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO                              MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO   IBÁÑEZ  GUZMÁN                                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 En  igual   sentido,  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto  del 26 de agosto de 2009, radicación No. 31951.     

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