36717(09-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  36717          

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.281  

Bogotá, D.C., nueve (09) de agosto de dos mil  once (2011).   

VISTOS  

Se pronuncia la Corte acerca de la demanda de  revisión  presentada  por  el apoderado de JUAN BAUTISTA CHÁVEZ TAPIAS, contra  la  sentencia  proferida  por   la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de  Sincelejo,  que  confirmó  la  del  Juzgado  Segundo  Promiscuo  de Circuito de  Corozal,  mediante  la  cual  lo  condenó  a  la pena principal de 460 meses de  prisión  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  un lapso igual, como autor del concurso homogéneo de  delitos de homicidio.   

HECHOS  

En  la  sentencia  de primera instancia, así  fueron resumidos:   

“Se desprenden del sumario que el día 14 de  agosto  del  año 2002, a eso de las 6:50 de la tarde llegaron varios individuos  armados,  a  la  casa  de  la  familia  SUÁREZ TOVIO, ubicada en el caserío de  CAPIRA,  jurisdicción  del Municipio de Corozal, diciendo que eran de la SIJIN,  y  que  necesitaban  hablar  con los hijos de ALBERTO SUÁREZ, persona ésta que  les  contestó  que  hablaran  con  él lo que necesitaban hablar con sus hijos,  quienes  se  encerraron  en su casa, lugar donde después de una serie de frases  entre  los  moradores  de  la vivienda y el grupo de personas que llegó armado,  procedieron  éstos  a  disparar  hacia  dentro  de la vivienda por encima de la  puerta  que  era  de  zinc, dándole muerte inicialmente a EYDER, y seguidamente  abrieron  un  hueco por otra parte y le dispararon al señor ALBERTO, hiriendo a  éste  el cual posteriormente murió, habiendo sido identificado como uno de los  homicidas al procesado JUAN BAUTISTA CHÁVEZ.”   

LA DEMANDA  

Invoca  el  apoderado del actor, las causales  tercera  y  quinta  de revisión contenidas en el artículo 220 de la Ley 600 de  2000,  esto  es,  “cuando  después  de la sentencia  condenatoria  aparezcan       hechos  nuevos  o  surjan  pruebas,  no  conocidas  al  tiempo de los debates, que establezcan la inocencia  del  condenado,  o su inimputabilidad” y “cuando  se  demuestre, en sentencia en firme, que el fallo objeto  de pedimento de revisión se fundamentó en prueba falsa.”   

La   primera  causal,  la  sustenta  en  la  confesión  que  realizó el postulado José Heriberto Navarro Martínez ante el  Fiscal  Décimo  Delegado  ante Justicia y Paz, sobre su coautoría en la muerte  de los hermanos Alberto Manuel y Eyder Suárez Tovio.   

La  segunda,  por  la iniciación del proceso  penal  por los delitos de falso testimonio y fraude procesal contra los testigos  Gilma  Tovio  Villalba  y  Berta Luz Chávez Tapias, que sirvieron de fundamento  para  la  condena  proferida  contra JUAN BAUTISTA CHÁVEZ TAPIAS por el Juzgado  Segundo  Promiscuo  del  Circuito  de  Corozal, que fuera confirmada por la Sala  Penal del Tribunal Superior de Sincelejo.   

Aporta   como  pruebas,  fotocopia  de  las  sentencias  de  primera  y  segunda  instancia  con la constancia de ejecutoria,  copia  de la petición realizada al Fiscal 10 Delegado ante la Justicia y la Paz  para  que le entregaran el registro del “video clip” y del informe policial,  en  las  que  se  establece  la confesión del postulado José Heriberto Navarro  Martínez  respecto  de la muerte de los hermanos Suárez Tovio, de la respuesta  suministrada,    así   como   la   certificación   emitida   “sobre  la  confesión  que  rindiera  el  postulado  JOSÉ  HERIBERTO NAVARRO MARTÍNEZ sobre su  autoría  de las muertes de los hermanos ALBERTO MANUEL  SUÁREZ  TOBIO  y  EYDER  SUÁREZ  TOBIO.”;  de  la  demanda  de  parte civil y certificación del estado y  existencia  del proceso penal radicado bajo el número 52.683 que se adelanta en  la  Fiscalía  Décima  Seccional  de  Corozal contra Berta Luz Chávez Tapias y  Gilma   Tovio   Villalba   por   los   delitos  de  falso  testimonio  y  fraude  procesal.   

Pide  que  se  oficie a la Unidad Nacional de  Justicia  y  Paz  para  que  se  remita  la  confesión  realizada por parte del  postulado  Navarro Martínez el 18 de mayo de 2011 en la ciudad de Barranquilla,  ante  la  Fiscalía  10 de la Unidad Nacional de Justicia y Paz, como también a  la  Fiscalía  10  Seccional  de  Corozal para que informen el estado actual del  proceso contra Gilma Tovio Villalba y Berta Luz Chávez.   

CONSIDERACIONES  

1.  La Corte es competente para conocer de la  acción  de  revisión  presentada  a  través  de  apoderado  por JUAN BAUTISTA  CHÁVEZ  TAPIAS,  ya  que  las  sentencias de primera y segunda instancia fueron  proferidas  en  su  contra  por  el  Juzgado  Segundo  Promiscuo del Circuito de  Corozal  y  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de  Sincelejo;  de  conformidad con lo dispuesto por el artículo 75-2 de la Ley 600  de 2000.   

2. La acción de revisión tiene como objetivo  primordial  alcanzar  la  remoción de una decisión con fuerza de cosa juzgada,  de  la  cual  se  deduzca  razonablemente  su  injusticia  por ser evidentemente  antagónica  la  verdad formal de la real, al cimentarse sobre hechos contrarios  a  la  realidad, impropia en un modelo de Estado como el nuestro, el cual cuenta  entre   sus  fines,  con  la  materialización  de  los  derechos  y  garantías  fundamentales   para   obtener  la  convivencia  pacífica,  mediante  un  orden  justo.   

La misma procede al acreditarse alguno de los  motivos  previstos en el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal, entre  ellos,  los  invocados  por el apoderado del accionante, cuando aparezcan hechos  nuevos  o  surjan  pruebas  no  conocidas  en  el  tiempo  de  los  debates  que  establezcan  la  inocencia  del condenado, o su inimputabilidad, o se demuestre,  en  sentencia  en  firme,  que  el  fallo  objeto  de  pedimento de revisión se  fundamentó en prueba falsa.   

3.  Como  dos  son las causales en las que el  apoderado  del actor basa su pretensión, y diferentes los argumentos que en uno  y  otro  caso  deben  exponerse  para  dar  respuesta  adecuada a las mismas, se  abordará su análisis de manera separada.   

3.1.  De  la  contenida en el numeral 3º del  artículo 220 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

“Cuando   después  de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de   los   debates,   que  establezcan  la  inocencia  del  condenado,   su  inmputabilidad”   

La Sala de tiempo atrás viene entendiendo por  hecho  nuevo  el  acontecimiento  o  suceso  fáctico  conectado con la conducta  punible  investigada,  que  por  ser  desconocido  en el trámite procesal se ha  quedado sin controvertir ni valorar.   

Y, por prueba nueva la aparición de un medio  de  convicción  no  practicado  o incorporado al proceso que comprueba un hecho  desconocido  o  una  variante sustancial de uno conocido en las instancias, cuya  presencia  tenga  el  poder necesario para transmitir al funcionario judicial la  convicción  de  que  condenó  a un inocente o declaró imputable a quien no lo  era.  Es  decir,  que  además  de  acreditarse  su  ausencia en el proceso debe  probarse  que  de  haberse tenido en cuenta en su momento por el juez lo habría  llevado a declarar inocente al procesado o imputable.   

En  consecuencia, no bastará que la prueba o  el  hecho  sea novedoso para que la revisión tenga vocación de prosperar, sino  que   además   debe   evidenciar   tal   naturaleza   que   permita  cuestionar  inmediatamente  y  con  eficacia  el  carácter  de cosa juzgada de la sentencia  objeto de revisión.   

Adicionalmente,  la  prueba  nueva  tiene que  adecuarse  al  régimen  probatorio  previsto  en  el  Estatuto  Procesal  Penal  atendiendo  los  principios  que   la  orientan,  es  decir,  que busque la  obtención  de  la verdad material, dirigirse a demostrar las circunstancias que  evidencien  la  inocencia  o  falta  de responsabilidad o las circunstancias que  prueben  que el condenado es inimputable; por consiguiente, no podrán invocarse  aquellas  ya  conocidas  y  debatidas en el trámite, las obtenidas ilegalmente,  las   ineficaces,   impertinentes,   inconducentes,   prohibidas,  superfluas  e  inútiles.   

En suma, dicha novedad debe guardar relación  con  la  conducta  punible  imputada  y ostentar la virtualidad de determinar la  remoción  de  la  cosa juzgada que ampara el fallo combatido, de suerte que sea  procedente disponer la revisión de la actuación.   

En  el  caso  objeto  de  análisis,  tales  presupuestos  no  se  acreditan,  toda  vez que de acuerdo con la certificación  expedida  por  la Fiscalía 10 Delegado de la Unidad Nacional para la Justicia y  la  Paz  de  Barranquilla,  la  confesión  que  en diligencia de versión libre  hiciera   el   postulado   José  Heriberto  Navarro  Martínez,  alias  “Mano  quemá”,  lo  fue únicamente en relación con “su  participación  en  los hechos donde perdieron la vida  ALBERTO  MANUEL SUÁREZ TOBIO y EYDER SUÁREZ TOBIO ocurridos el 15 de agosto de  2002,  en  la  vereda  Capira,  Corregimiento  de  las  Peñas, Jurisdicción de  Corozal.”,   despacho   judicial  que  tendrá  que  acreditar  no  sólo que éste estuvo dentro de los seis individuos que llegaron  a  la  vivienda  de  la  familia  Suárez  Tovio  el  14 de agosto de 2002, sino  demostrar su participación en tales acontecimientos.   

Ahora  bien,  la revelación suministrada por  Navarro  Martínez   ante la Fiscalía de Justicia y Paz de haber integrado  el  grupo  de  hombres  armados  que dio muerte a los hermanos Suárez Tovio, no  puede  considerarse como prueba nueva en el caso en el que JUAN BAUTISTA CHÁVEZ  TAPIAS  fue  investigado,  juzgado y condenado, y menos aceptarse que de ella se  demuestre o evidencie su ajenidad en los hechos.   

En  primer  lugar,  porque  de acuerdo con la  certificación  expedida  por  el  ente  acusador,  lo  que  hizo  el  postulado  fue   confesar  “su participación   en los hechos donde perdieron la vida ALBERTO MANUEL SUÁREZ  TOBIO  y  EYDER  SUÁREZ   TOBIO…”,  lo  cual  hizo  en virtud del  compromiso  de  confesar  de manera completa y veraz todos los hechos en los que  ha  participado  o  de  los que tenga conocimiento, durante y con ocasión de su  pertenencia al grupo armado ilegal.   

Esa situación, en manera alguna implica, como  parece   entenderlo    el   apoderado   del   demandante,   que  releve  de  responsabilidad  a  CHAVEZ  TAPIAS  en  el  doble  homicidio  perpetrado,  sólo  acredita  que  él  fue  uno de  los seis sujetos que estuvo presente en la  finca   de  la  familia  Suárez Tovio y participó en el atentado que  le costó la vida a dos de sus integrantes.   

En segundo lugar, porque si dentro del proceso  penal  que  se adelantó por parte del Juzgado Segundo Promiscuo del Circuito de  Corozal  se estableció que fue el procesado quien accionó el arma de fuego que  les  ocasionó  la muerte a los hermanos Alberto Manuel y Eyder,  mal puede  considerarse  que  la  confesión  del  postulado en justicia y paz, derrumbe la  inmutabilidad de la cosa juzgada.   

Desde  esa  perspectiva y atendiendo a que la  causal  que  se  invoca  para  remover  la res iudicata exige que después de la  sentencia    condenatoria    aparezcan    hechos    nuevos   o   “surjan  pruebas”  no conocidas al tiempo  de   los   debates,   que   establezcan   la   inocencia   del  condenado  o  su  inimputabilidad,  equivocado  resulta el que el accionante pretenda su ejercicio  con  base  en  la  confesión  del  postulado José Heriberto Navarro Martínez.   

3.2.  De la  causal contenida en el  numeral  5º  del  artículo  220 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de  2000).   

“Cuando  se  demuestre,  en  sentencia  en  firme,  que  el  fallo  objeto  de  pedimento  de  revisión  se fundamentó en prueba falsa” (subraya  fuera de texto).   

De la constatación de la norma, ninguna duda  surge  en  torno  a  que  cuando se invoca esta causal, debe aportarse copia del  fallo  objeto de revisión que así lo declare, con su constancia de ejecutoria,  y  adicionalmente  acreditar  que  fue exclusivamente esa prueba falsa la que le  permitió   al   juez   adoptar   la   decisión   que  se  pretende  dejar  sin  efecto.   

En  relación con el tema, esta Corporación  ha señalado:   

“La  exigencia  que  establece  la  causal es clara y no se presta a interpretaciones de ninguna  especie:  se  requiere  que  la  decisión  cuestionada se hubiese basado en una  prueba  cuya  falsedad hubiese quedado demostrada en una sentencia ejecutoriada,  como  cuando  la  providencia  que  se  ataca  tuvo por exclusivo fundamento las  manifestaciones  de  un  testigo  que  luego  es condenado por falso testimonio,  precisamente   en   razón   de   la   declaración   en  que  se  sustentó  la  decisión.   

“No  se  trata, por lo tanto, de elaborar  construcciones  teóricas  para  acreditar  la falsedad del medio de convicción  que  tuvo  en  cuenta el funcionario judicial para proferir la providencia, sino  únicamente  de aportar la copia de la sentencia en firme que dio por demostrada  la  falsedad de aquella prueba y acreditar así mismo que ésta fue determinante  en     el     sentido    de    la    decisión”1.   

En  el caso concreto tales presupuestos no se  acreditan,  ya  que  de  acuerdo  con la propia manifestación del apoderado del  demandante,  la  investigación  adelantada  en  la  Fiscalía  10  Seccional de  Corozal,  en  contra  de Gilma Tovio Villalba y Berta Luz Chávez Tapias por los  delitos    de   falso   testimonio   y   fraude   procesal   se   encuentra   en  curso.   

Bajo ese contexto, y atendiendo que la acción  de  revisión,   por su naturaleza y características sólo procede por las  causales  que  expresamente  han  sido  establecidas para remediar la injusticia  material  en  que  haya  podido  incurrir el funcionario judicial, lo cual no se  cumple  en  este  caso, la decisión que se impone adoptar es la de inadmitir la  demanda.   

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir la demanda  presentada  por  el apoderado del condenado JUAN BAUTISTA CHÁVEZ TAPIAS, con el  fin  de iniciar acción de revisión contra la sentencia de condena proferida en  su  contra por la Sala Penal del Tribunal Superior de Sincelejo, por el concurso  homogéneo de delitos de homicidio.   

Contra  esta  decisión  procede  recurso  de  reposición.   

Notifíquese  y  cúmplase.   

                                                                 JAVIER ZAPATA ORTIZ   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ                                     CAMACHO                                               JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO     ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                                        SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                                MARIA  DEL  R.  GONZÁLEZ  DE  LEMOS                                                                             

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

    

                                      NUBIA    YOLANDA    NOVA  GARCÍA   

                                                    Secretaria   

    

1  Auto   de  16  de  marzo  de  2005,  radicación  No  23085.     

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