36698(18-04-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36698  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                    JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

                                     Aprobado Acta # 139   

Bogotá D.C., abril dieciocho (18) de dos mil  doce (2012).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor del procesado FABIÁN ALBERTO MALDONADO  LÓPEZ.   

ANTECEDENTES:  

1. Se sintetizaron  en la sentencia recurrida en los siguientes términos:   

“La conducta que se juzga ocurrió a eso de  las  11:30  P.M.  del 28 de julio de 2006 en el parque  Country  sur  ubicado  en  la  calle  27  sur  con  carrera  12  de esta capital  (Bogotá).    Allí   se  encontraban  libando  LUIS ALBERTO RAMÍREZ LÓPEZ y YESICA VIVIANA GARAY cuando  llegaron  FABIÁN  ALBERTO  MALDONADO  LÓPEZ,  HOBER  DAVID PANQUEVA y JONATHAN  SASTOQUE,  conocidos  como  los  pijaos,  momento en el cual se enfrentaron LUIS  ALBERTO  (RAMÍREZ) y FABIÁN  ALBERTO   (MALDONADO)   por  desavenencias  que  traían  de  tiempo  atrás.  El  hoy  acusado  –FABIÁN     ALBERTO     (MALDONADO)—  esgrimió  arma  blanca pero LUIS ALBERTO (RAMÍREZ)  lo  conminó  a  enfrentarse a  puño    limpio,   ‘como  hombrecitos’.   

“Culminada  esta primera reyerta se alejó  RAMÍREZ  LÓPEZ  del  lugar,  para regresar quince minutos después trayendo la  camiseta  envuelta  en  una  mano  y  un  arma  cortopunzante en la otra, y así  confrontar nuevamente a su contendor, quien fue a su encuentro.   

“Finalmente  LUIS  ALBERTO RAMÍREZ LÓPEZ  salió  corriendo  pero  fue  perseguido  por FABIÁN ALBERTO MALDONADO LÓPEZ y  HOBER  DAVID PANQUEVA. Este último lo alcanzó y le puso zancadilla para que se  cayera  al  piso, fue entonces que MALDONADO LÓPEZ lo atacó en nueve ocasiones  con  el  arma  blanca,  causándole  graves  heridas  en  tórax  y  cuello  que  provocaron  su  deceso  la  mañana  siguiente,  mientras  recibía  tratamiento  médico por lesiones vasculares y pulmonares”.   

2. El 16 de febrero  de  2009,  tras  lograrse  la  captura  de  FABIÁN ALBERTO MALDONADO LÓPEZ, se  surtieron  ante un Juez de Garantías de Bogotá las audiencias de legalización  de  la  retención,  de  imputación  del cargo de homicidio simple –que      el      procesado      no  aceptó— y de imposición  de medida de aseguramiento.   

3. La formulación  de  acusación  tuvo  lugar  el 13 de abril de 2009 y el 9 de diciembre de 2010,  tras  las  audiencias  preparatoria  y  de juzgamiento, el Juzgado 3º Penal del  Circuito  de Bogotá lo condenó en calidad de autor de homicidio a 220 meses de  prisión  e  inhabilitación  de derechos y funciones públicas durante el mismo  lapso.  No  se  le concedió la condena de ejecución condicional ni la prisión  domiciliaria.   

4.  El  defensor  apeló  ese  pronunciamiento  y  el  Tribunal Superior de Bogotá, a través del  fallo  recurrido  en  casación, expedido el 8 de abril de 2011, lo confirmó en  su integridad.   

LA DEMANDA:  

Único cargo. Violación indirecta de la ley  sustancial originada en error de hecho por falso raciocinio.   

El Tribunal incurrió en la equivocación al  considerar  que  el acusado “no estaba respondiendo a  una  agresión  y tampoco a una provocación injusta”  y,  por  consiguiente,  “no obró en estado de ira e  intenso dolor”.   

Desconoció   con   ese  razonamiento  que  “de  acuerdo con las reglas de la experiencia, quien  actúa  en  estado  de  ira  generalmente  lo  hace con el ánimo de vindicar el  comportamiento   ajeno,  grave  e  injusto  que  suscita  la  reacción,  estado  subjetivo  que  de  ninguna manera es obstáculo para negar la configuración de  la atenuante”.    

La   segunda   instancia,   en  síntesis,  “hizo un falso raciocinio de las pruebas”  y  a causa de ello dejó de aplicar el artículo 57 del Código  Penal.  No  tuvo  en  cuenta la Corporación judicial que los declarantes Yesica  Viviana  Garay  Salazar  y  Jonathan  Camilo  Sastoque Fandiño, “son   enfáticos   en   sostener  que  Caleño  y  MALDONADO  LÓPEZ  ‘se hicieron lances con la  mano’ FABIÁN ‘lo  cogió  de la mano y le dijo que no  le  iba  a  hacer  nada’, se  reía  y  guardó ‘la navaja  en  el  bolsillo’, acciones  que  sin  lugar  a  dubitación  demuestran  una  falta  absoluta de interés en  enfrentamientos   lesivos  a  los  intereses  de  los  protagonistas”.   

En       la       “apreciación   del   medio  probatorio”,  además,  el  ad quem dejó de  considerar  que  el  procesado,  previamente  “a  la  reacción”, fue atacado y herido por el occiso. Este  le  hacía “muchos lances”  y  MALDONADO LÓPEZ, para evitar ser lesionado, “solo  corría     hacia    atrás,    solo    le    ponía    las    manos”.   

Así las cosas, no se puede sostener, como se  hizo  en  la  sentencia,  que  existió  enfrentamiento  y que los protagonistas  voluntariamente  hicieron  parte  de  él,  con  el  ánimo  exacerbado  como es  entendible.  Se  demostró que al regresar RAMÍREZ LÓPEZ armado y beligerante,  el  acusado  evitó el ataque. Corría hacía atrás y ponía las manos, pero al  darse  cuenta  “que estaba muy cortado de las manos y  tenía   sangre   por   todas   las   manos   y   como  en  la  cara”,  “enceguecido  sacó  la  navaja  y  perdió  el  control  …  mucha  ira,  mucha furia”,  según declaró Sastoque Fandiño.   

El dicho de Garay Salazar confirma el estado  de  ira  e  intenso  dolor   “que  invadió  al  procesado   al   momento   de   observar   su  cuerpo  ensangrentado”.  Se  trata  de  una  persona  que  percibió  el acontecimiento  “sin    alteración    de   su   mente”   y   sin   interés   en   deformar  la  realidad.  Vio  cuando  “el  caleño”,  como  se  conocía  a  Luis  Alberto Ramírez López, lesionó a FABIÁN ALBERTO MALDONADO  LÓPEZ.   

De no haber incurrido el Tribunal en el error  denunciado  se  habría tenido en cuenta el artículo 57 del Código penal en la  imposición de la pena.   

La solicitud del demandante es, pues, que la  Sala  case  parcialmente  el  fallo  para  reconocerle al acusado esa aminorante  punitiva.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA:  

1.  En el capítulo  IX  de  la  Ley  906  de  2004  dedicado  a regular el recurso extraordinario de  casación,  exactamente  en  el  inciso  2º  del artículo 184, se contemplaron  cuatro  posibilidades  para  no  seleccionar o admitir una demanda de casación:  carencia  de  interés,  no  señalamiento  de la causal, falta de sustentación  debida  de los cargos y cuando de su contexto se advierta fundadamente que no se  precisa  del  fallo  de  la  Corte  para  cumplir  alguna de las finalidades del  recurso.   

2.  En el presente  caso,  pese  a  ser evidente que el recurrente, en su condición de defensor del  condenado,  cuenta  con interés para pretender ante la Sala el reconocimiento a  su  asistido  de la circunstancia de disminución punitiva de la ira causada por  comportamiento  ajeno grave e injustificado, no consiguió sustentar debidamente  el cargo propuesto.   

No  demostró,  en efecto, el error de hecho  por  falso  raciocinio  invocado,  ni  su  trascendencia. Si ese error de juicio  tiene  lugar  cuando  el  juzgador,  al  contemplar  los  medios de convicción,  desborda  los  límites  que  impone  la sana crítica y dentro de los cuales es  soberano  para fijarle alcances a los mismos, era su deber acreditar cuál regla  de  experiencia,  principio  de lógica o ley científica se desconocieron en el  análisis  probatorio  y  por  qué, si no hubiera sucedido así,  el fallo  habría sido distinto y favorable a su representado.   

Para el censor, el razonamiento del Tribunal  conforme  al  cual  el acusado no obró en estado de ira e intenso dolor porque,  cuando  mató,  no  respondía  “a  una  agresión y  tampoco  a  una provocación injusta”, es contrario a  “las    reglas   de   la   experiencia”  que  enseñan  que  “quien actúa en  estado  de  ira generalmente lo hace con el ánimo de vindicar el comportamiento  ajeno,  grave  e  injusto  que  suscita  la  reacción,  estado subjetivo que de  ninguna   manera   es   obstáculo   para   negar   la   configuración   de  la  atenuante”.   

Es  bastante  claro  que  a  través  de  la  construcción  de  una  supuesta máxima de la experiencia, que claramente no es  tal  en  cuanto  allí  se  alude  es  a la noción de la ira como circunstancia  jurídica  de atenuación punitiva, el defensor pretende la modificación de una  sentencia  que  se  presume  legal y acertada, a la cual simple y llanamente, al  margen  de  la  demostración  de  un  error  de  juicio  del  juzgador, termina  oponiéndose  con  argumentos  propios de un alegato de instancia, de los cuales  es   parte   el   alcance   que  a  su  modo  de  ver  ha  debido  darse  a  las  pruebas.   

Adicionalmente, la comprobación de un yerro  probatorio  distinto  al  denunciado  tampoco se descubre en el reproche, ni los  argumentos  en  el  mismo expuestos comprueban una incorrección jurídica de la  sentencia  como  para  excusar  al  impugnante  por  no  plantear  la  causal de  casación   de   violación   directa  de  la  ley  sustancial  y  proceder,  en  consecuencia,  a  la  selección  de su demanda. Es manifiesto, pues, que no hay  lugar  a  admitirla.  Y  tampoco  a  superar  sus  defectos para hacer uso de la  facultad  oficiosa contemplada en el inciso 3º del artículo 184 del Código de  Procedimiento Penal de 2004.   

3.  Cabe  advertir,  para  finalizar,  que  contra    la   presente  decisión                 procede  el  mecanismo de insistencia de  conformidad  con lo establecido en la norma acabada de  mencionar,  cuyas  reglas  ha  definido la Sala en los  siguientes términos:   

         

          3.1.   La  insistencia  es  un  mecanismo  especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco  (5)  días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la  Corte  decida no seleccionar la demanda de casación, con el fin de provocar que  reconsidere  lo  decido.  También podrá ser propuesto oficiosamente por alguno  de   los  Delegados  del  Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal   –siempre que el recurso de  casación  no  haya  sido  interpuesto  por  un  Procurador Judicial—,   el   Magistrado  disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en los debates y suscrito la providencia  inadmisoria.   

          3.2.  La solicitud se puede presentar ante  el  Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  haya salvado voto en cuanto a la decisión  mayoritaria  de  inadmitir  la demanda o ante uno de los Magistrados que no haya  intervenido en la discusión.   

          3.3.   Es   potestativo   del  Magistrado  disidente,  del  que  no  intervino en los debates o del Delegado del Ministerio  Público  ante  quien  se  formula la insistencia, optar por someter el asunto a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en  que   informará   de   ello   al  peticionario  en  un  plazo  de  quince  (15)  días.   

         

          3.4.  El  auto  a  través  del cual no se  selecciona  la  demanda  de  casación  trae  como consecuencia la firmeza de la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de  casación,  salvo  que  la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la  demanda.   

         En  virtud  de  lo  expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR la demanda  de  casación presentada por el defensor del procesado FABIÁN ALBERTO MALDONADO  LÓPEZ.   

          Contra  esta  determinación procede el mecanismo de insistencia, en  los términos a que se hizo alusión en las motivaciones.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE.  

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ               

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                          FERNANDO CASTRO  CABALLERO                                

SIGIFREDO         ESPINOSA  PÉREZ                 MARÍA        DEL        ROSARIO       GONZÁLEZ       MUÑOZ                  

AUGUSTO       J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                          LUIS    GUILLERMO   SALAZAR  OTERO               

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                                                                        JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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