36682(10-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado     acta     Nº196   

Bogotá    D.C.,     diez  (10)  de  junio  de  dos  mil once  (2011).   

V   I   S   T   O  S   

La Corte resuelve acerca de la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  ALFREDO  LEÓN  MUÑOZ  DÍAZ,  contra la  sentencia  dictada  por  el Tribunal Superior de Cali, el 14 de febrero de 2011,  mediante  la  cual  modificó  la  proferida  por  el Juzgado Séptimo Penal del  Circuito  de  la  misma ciudad, el 16 de diciembre de 2009, que lo condenó como  autor  de  la  conducta  punible  de  actos  sexuales con menor de catorce años  agravado.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

                                      

1.  Los primeros fueron sintetizados por el  sentenciador de segundo grado de la siguiente manera:   

“El 21 de marzo  de  2005, la joven M. J. L. R., menor de (12 años de edad), denuncia que aunque  no  recuerda  la fecha, cinco años atrás ALFREDO LEÓN MUÑOZ DÍAZ, esposo de  su  mamá  GLORIA  ISABEL  LASSO, la manoseaba y la obligaba a hacer cosas que a  ella  no  le  gustaban, a comer ensalada, a besarlo a él, intentaba montársele  encima  y la mamá de ella, quien se enteró de la situación, no decía nada al  respecto.  Refiere  que  tales  sucesos  ocurrían  en  la casa de ALFREDO LEÓN  MUÑOZ,  donde  vivían  ella  y  su  mamá,  ubicada  en  la  calle  15  A  No.  47— 68 del barrio “Las  Granjas”  de esta ciudad (Cali). Refiere haberle contado a su profesora AMANDA  MEDINA  que el señor LEÓN MUÑOZ la manoseaba, la tocaba, le chupaba la vagina  y  la  obligó  a  que  le  tocara  y  le  chupara  el  pene, lo cual hizo cinco  veces.”   

2.  Por  los anteriores hechos, el Delegado  del  Fiscal  General  de  la  Nación,  el  10  de  octubre  de  2005, profirió  resolución  de acusación contra ALFREDO LEÓN MUÑOZ  DÍAZ  por  la conducta punible de actos sexuales con  menor   de  catorce  años  agravado,  providencia  que  al  ser  recurrida  fue  confirmada el 14 de junio del 2006.   

3.  El expediente pasó al Juzgado Séptimo  Penal  del  Circuito  de  Cali,  autoridad  que  profirió  sentencia de primera  instancia  el  16  de  diciembre  de  2009,  en  la  que condenó a ALFREDO  LEÓN  MUÑOZ  DÍAZ  a la pena  principal  de  52  meses de prisión y a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones públicas por un periodo igual  a  la  privativa  de la libertad, como  autor   del   delito   de   actos   sexuales   con   menor   de   catorce  años  agravado.   

4.  Apelado  el  fallo  por el defensor, el  Tribunal  Superior  de Cali, el 14 de febrero de 2011, al desatar el recurso, lo  modificó,   toda  vez  que  concedió  al  acusado  Muñoz  Díaz  la  prisión  domiciliaria como sustitutiva de la de prisión.   

Contra la anterior decisión, el profesional  del   derecho   que   vela   por  las  garantías  del  procesado  recurrió  en  casación.   

L  A        D    E    M   A   N   D   A       

         Con  apoyo  en la causal primera, según la sistemática reglada en  la  Ley  600  de 2000, postula dos reproches contra la sentencia de la siguiente  manera:   

         Primer cargo   

         Acusa   al   Tribunal   de  haber  vulnerado  directamente  la  ley  sustancial,   por   razón  de  la  “legalidad  del  procedimiento”.   

A  continuación  procede a transcribir los  artículos  1°  del  Decreto  Ley de 1980, 6° de la Ley 599 de 2000, 6° de la  Ley 600 de 2000 y 6° de la Ley 906 de 2004.   

Segundo cargo  

         Denuncia  al  Tribunal  por  haber transgredido directamente la ley  sustancial  por  falta  de  aplicación,  interpretación errónea o aplicación  indebida de una norma del bloque de constitucionalidad.   

         Después  de  transcribir  el  artículo  29  de  la  Constitución  Política,  comenta  que  de  acuerdo  con  la denuncia presentada, el acontecer  fáctico tuvo ocurrencia 5 años atrás, esto es, en el año 2000.   

Por  su  parte  dice  que la señora Gloria  Isabel  Lasso  Ramírez  informa  que  ella  convivió con el acusado en el año  2001.   

         Por  tanto, considera que a su defendido se le debió juzgar según  el Decreto Ley 100 de 1980.   

         En  otro acápite, considera que la acción penal se extinguió por  razón de la prescripción.   

         Por  lo  expuesto, depreca a la Corte casar la sentencia impugnada,  declarando    la    nulidad    a    partir,   inclusive,   la   resolución   de  acusación.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

De la extinción de acción penal  

De   acuerdo  con  el  anterior  recuento  procesal,  según  la  calificación  jurídica dada a los hechos en el fallo de  segunda  instancia,  es  claro  que  la  acción  penal  en este asunto no se ha  extinguido  por  razón  de la prescripción, respecto de la conducta punible de  actos  sexuales  con menor de catorce años agravado, motivo por el cual la Sala  no    ordenará   la   cesación   del   procedimiento,   por   las   siguientes  razones:   

Con  estricto apego a lo consagrado en el  artículo  83  de  la Ley 599 de 2000, se sabe que la acción penal prescribirá  en  un  tiempo  igual  al  máximo  de  la  pena  fijada en la ley, si  fuere  privativa  de  la  libertad,  pero en ningún caso será  inferior   a  cinco  (5)  años,  ni  excederá  de  veinte  (20)…,  salvo,  entre  otros,  lo atinente a las conductas de genocidio,  desaparición  forzada,  tortura  y   desplazamiento  forzado, que será de  treinta (30) años.   

En  los  asuntos  en  que se haya proferido  resolución  de  acusación,  como  aquí  ocurrió, el término prescriptivo se  interrumpe  y  comenzará  a  correr  de nuevo por un  tiempo  igual  a  la  mitad  del señalado en el artículo 83. En este evento el  término  no  podrá  ser  inferior  a  cinco  (5)  años,  ni  superior  a diez  (10),  según así lo contempla el artículo 86 de la  misma Ley 599 de 2000.   

Aclarado  lo  anterior,  recuérdese que el  procesado  fue  acusado y condenado por el delito de actos sexuales con menor de  catorce  años  agravado.  Así  las  cosas,  se conoce que la anterior conducta  punible  comporta  una  pena máxima, según lo previsto en los artículos 209 y  211 de la Ley 599 de 2000, de 7 años y 6 meses de prisión.   

En tales circunstancias, nítido es inferir  que  en  este evento, por encontrase el diligenciamiento en la etapa del juicio,  el  lapso  de extinción de la acción penal por razón de la prescripción para  dicho delito es de 5 años, tiempo que aquí no ha ocurrido.   

En  efecto, como quiera que al sentenciado,  el  10  de  octubre  de  2005,  se le profirió resolución de acusación por la  conducta  citada,  providencia  que  al  ser  recurrida  fue  confirmada  en  su  integridad  el  14 de junio de 2006, es acertado deducir que el mentado plazo en  este asunto no ha transcurrido.   

Por  último,  conforme  a  lo expuesto, es  claro  que  la  extinción  de  la acción penal por razón de la prescripción,  tampoco  se cumplió en la etapa de instrucción, puesto que los hechos de haber  ocurrido  en  el  año 2000, de todas formas la resolución de acusación cobró  ejecutoria  el  14 de junio de 2006, esto es, antes de cumplirse el plazo de los  7 años y 6 meses.   

En consecuencia, como se advirtió, la Sala  no   ordenará   la   extinción   de   la   acción  penal  por  razón  de  la  prescripción.   

De la casación excepcional  

1.  De  conformidad  con  lo previsto en el  artículo  205  de la Ley 600 de 2000, que rige a esta actuación, al recurso de  casación se accede de dos maneras, a saber:   

a)  La  ordinaria,  que  procede contra las  sentencias  de  segunda  instancia  proferidas  por los Tribunales Superiores de  Distrito  Judicial y el Tribunal Penal Militar, por delitos sancionados con pena  privativa de la libertad superior a 8 años; y   

b)  La  excepcional, que procede contra los  fallos  de segunda instancia dictados por las mismas corporaciones por conductas  punibles  castigadas  con  pena  privativa  de  la libertad igual o inferior a 8  años,  y por los jueces penales del circuito por cualquier delito, evento en el  cual  la  Sala  podrá  admitir  la  demanda cuando lo considere preciso para el  desarrollo  de  la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales,  siempre que reúna las demás formalidades.   

2. En el supuesto que ocupa la atención de  la  Corte  resulta  claro que la conducta punible de actos sexuales con menor de  catorce  años  agravado  por la que fuera condenado Alfredo León Muños Díaz,  contempla  pena  máxima  privativa de la libertad que no supera los 7 años y 6  meses  de  prisión,  según  así lo prevén los artículos 209 y 211 de la Ley  599  de  2000.  razón por la cual en este evento sólo procedía el recurso por  la vía excepcional.   

Como   también   lo   tiene   dicho   la  jurisprudencia   de   la   Sala,   cuando   de   la  casación  discrecional  se  trata,  el demandante debe  exponer     así     sea    de    manera    sucinta    pero    clara,  qué  es  lo  que  pretende  con  el  recurso,  teniendo  como  norte  que  solamente procede para el desarrollo de la  jurisprudencia o para garantizar los derechos fundamentales.   

En tratándose del primer punto, esto es, el  desarrollo  de  la  jurisprudencia, el actor debe mencionar en la demanda si con  la  impugnación de la sentencia de segunda instancia persigue unificar posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina,  ora  para abordar un tópico aún no  desarrollado,  precisando  la  manera  en  que  la decisión solicitada tiene la  utilidad  simultánea  de  brindar  solución  al  asunto o a la par,   servir  de  guía  a  la  actividad  judicial.   

Y respecto de la protección de los derechos  fundamentales,  el  recurrente  está  obligado a desarrollar una argumentación  lógica  dirigida  a evidenciar el desacierto, siendo imperioso que demuestre el  desconocimiento  de  una  garantía por quebrantamiento de la estructura básica  del  proceso  o  por  violación de un derecho fundamental, e indicar las normas  constitucionales   que   lo   protegen  y  su  concreto  conculcamiento  con  la  sentencia.   

Además,  las  razones  que  debe aducir el  demandante  para  persuadir a la Corte sobre la necesidad de admitir la demanda,  deben  guardar  correspondencia  con  los cargos que formule contra el fallo. En  otras  palabras,  ha  de  haber  perfecta  conformidad entre el fundamento de la  casación  excepcional  (desarrollo  de  la  jurisprudencia  y/o  protección de  garantías  fundamentales),  el  cargo  o  los cargos que se presenten contra el  fallo y, por consiguiente, la postulación de los mismos.   

3.  En lo que atañe a la demanda objeto de  examen,  la  Sala advierte que el actor omitió indicar el motivo por el cual no  acudió  a  la  casación excepcional, esto es, en orden a la protección de los  derechos fundamentales y/o el desarrollo de la jurisprudencia.   

Por  consiguiente,  al  incumplir con dicho  presupuesto  deviene  necesariamente la inadmisión de la demanda, puesto que el  recurrente  no  señaló  la  razón  que  lo  llevó a impugnar la sentencia de  segunda  instancia, máxime cuando de los dos cargos propuestos no se evidencian  dichos  requisitos, dado que presentó la demanda como si se tratará de la vía  ordinaria.   

4.  De  todas  formas,  ninguno  de los dos  cargos  reúnen los presupuestos de lógica y debida fundamentación para atacar  en esta sede la infracción directa de la ley sustancial.   

         Cuando  la  censura  se  postula por esta vía, el libelista acepta  que  los  hechos  declarados como probados en la sentencia, fueron correctamente  apreciados,  razón  por  la cual el debate se circunscribe a la aplicación del  derecho,  sin  que  tenga  la opción de cuestionar aspectos relacionados con la  credibilidad de los elementos de juicio y el acontecer fáctico.   

         La  labor  de  demostración de la trascendencia del yerro, tendrá  que  estar  sustentada en evidenciar cómo el juzgador seleccionó una norma que  no  era  la  llamada  a  gobernar  el asunto, omitió otra que sí resolvía los  extremos   de   la   relación   jurídico   procesal  o,  habiéndola  escogido  correctamente,  le  dio  un alcance interpretativo que no se deriva del texto de  la ley.   

Aclarado  lo  anterior  y  con relación al  primer  cargo,  el  actor  lo  dejó en el simple enunciado, pues no señaló el  motivo  de  la  infracción,  esto  es,  por  aplicación  indebida,  exclusión  evidente  o  interpretación errónea, ni tampoco presentó argumento en orden a  inferir  la  mencionada  transgresión,  al  limitar  el  discurso a transcribir  varios artículos.   

Respecto a la segunda censura, el libelista  se  aparta de los hechos y las pruebas plasmadas en el fallo, con relación a la  época  en que ocurrieron, puesto que basado en los testimonios, pone en duda si  los  mismos  acaecieron  en  el  año  2000  o  2001,  obviamente contrario a lo  declarado  como  probado en la sentencia, toda vez que allí se fijó el momento  de comisión del delito a partir del año 2001.   

De  tal  manera,  como  se  trata  de  una  discusión  meramente  probatoria,  lo  cual  resulta  extraño  a la violación  directa de la ley sustancial, deviene la inadmisión de la demanda.   

           Resta  señalar  que  no  se  observa  que  con  ocasión de la providencia impugnada o  dentro  de  la  actuación  se  hayan  violado  derechos  o  garantías  de  los  intervinientes,  como  para  que  tal circunstancia imponga superar los defectos  del  libelo,  en orden a decidir de fondo, según lo dispone el artículo 216 de  la Ley 600 de 2000.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

         1.  NO  DECLARAR  la  extinción  de  la  acción penal por razón de la prescripción.   

         2.              INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  por  el defensor  de    Alfredo    León   Muñoz   Díaz, por lo anotado en la motivación de este proveído.   

3. Contra esta decisión no procede ningún  recurso.   

Cópiese,   comuníquese   y   cúmplase.  Devuélvase al Tribunal de origen.   

                                                     JAVIER  ZAPATA ORTIZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                           JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS  MARTÍNEZ           

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO            SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ             

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                          MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ    DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                             

                   

                                              NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

                                                                 Secretaria   

    

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