37055(02-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37055  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

Aprobado Acta No. 390  

Bogotá,  D.C.,  dos (2) de noviembre de dos  mil once (2011).   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a emitir concepto  sobre  la  solicitud de extradición del ciudadano colombo italiano FRANCESCO  URSIDA  LA  GRASSA,  presentada  por   el   Gobierno  de  la  República  de  Italia1.   

ANTECEDENTES  

Mediante Nota Verbal No. 2513 del 14 de julio  de  2011,  la  Embajada  de  Italia  en  Colombia  formalizó  la  solicitud  de  extradición   del   señor   FRANCESCO   URSIDA  LA  GRASSA,   requerido  para  cumplir  sentencia de condena No. 12783, impuesta el 11 de noviembre de 2009 por  el    Tribunal    Ordinario    de   Milán   en   relación   con   delitos   de  narcóticos.   

         Documentos aportados con la solicitud de extradición   

Para  formalizar  la  petición  de  entrega  de   FRANCESCO   URSIDA   LA   GRASSA   se  incorporaron al presente trámite, por intermedio del Ministerio  de  Relaciones Exteriores y provenientes de la Embajada italiana, los siguientes  documentos, debidamente traducidos:   

(i)  Nota Verbal No. 2120 del 20 de junio de  2011,  por  cuyo  medio  la  Embajada  de  la  República  de Italia impetró la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  señor  FRANCESCO URSIDA LA GRASSA.   

(ii) Nota Verbal No. 2513 del 14 de julio de  2011, mediante la cual se protocoliza la petición de extradición.   

(iii) Orden de captura internacional expedida  el    5    de    junio   de   2010   contra   URSIDA  FRANCESCO por la Fiscalía ante el Tribunal de Milán,  la cual incluye la descripción de los hechos imputados.   

(iv)  Copia  de  la sentencia de condena No.  12783  del  11 de noviembre de 2009 emitida por el Tribunal Ordinario de Milán,  dictada    contra    URSIDA   FRANCESCO,  nacido en Nápoles el 3 de agosto de 1962 y en firme desde el 7 de  abril de 2010.   

(v)   Traducción   de  las  disposiciones  aplicables   al   caso,   esto   es,  artículo  73  del  D.P.R.  309/90,  sobre  “producción  y  tráfico  ilícito  de  sustancias  estupefacientes  o  psicotrópicas”;  canon  74  del  D.P.R.  referente  a  la  “asociación finalizada al  tráfico  ilícito  de  sustancias  estupefacientes o psicotrópicas”;  regla  80  D.P.R.  relativa  a  las agravantes específicas; y  artículo     172     del     Código    Penal    sobre    la    “extinción   de   las  penas  de  reclusión  y  de  la  multa  por  vencimiento del tiempo”.   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas   

Recibida  por  la  Fiscalía  General  de la  Nación  la  Nota  Diplomática  No.  2120  del 20 de junio de 2011 la Fiscalía  General   de   la   Nación   decretó   la   captura  del  señor  URSIDA  LA GRASSA a través de Resolución  del  20  de junio de 2011. Con todo, la aprehensión ya se había hecho efectiva  en  la  ciudad  de  Bogotá  por  personal  del  Departamento  Administrativo de  Seguridad  desde  el  día  17  del mismo mes, en virtud de la Circular Roja No.  A-1206-2-2011  de  la  INTERPOL  y con fundamento en el parágrafo del artículo  484 de la Ley 906 de 2004.   

Protocolizada   la  solicitud  de  entrega  mediante  Nota  Verbal  No.  2513  del  14  de  julio  de 2011, el Ministerio de  Relaciones  Exteriores, con oficio No. DIAJI 1729 de julio 18 de 2011 dirigido a  la Cartera del Interior y de Justicia, conceptuó:   

“En atención a  lo  establecido  en  nuestra  legislación  procesal  penal  interna, me permito  manifestar  que  por  no  existir  tratado  aplicable  al  caso  en  mención es  procedente   obrar   de   conformidad   con   el   ordenamiento  procesal  penal  colombiano”2.   

Por  su parte, el Viceministro de Justicia y  del  Derecho,  con oficio No. OFI11-30516-DVJ-0300 de julio 21 de 2011, remitió  a   esta  Corporación  la  solicitud  de  extradición  con  la  documentación  reunida.   

Actuación     cumplida     en    esta  Corporación   

La  Sala,  en  decisión  del  27  de  julio  último,  asumió  el  conocimiento  de  la petición y requirió a FRANCESCO    URSIDA    LA    GRASSA   la  designación  de  apoderado.  Como  no  lo nombró oportunamente, se le proveyó  defensor  adscrito  a  la  Defensoría Pública; sin embargo, el solicitado, con  posterioridad,   postuló   defensor   de  confianza,  quien  lo  ha representado a lo largo del trámite. En  su  oportunidad,  se  corrió  traslado a los intervinientes para que plantearan  sus  solicitudes  probatorias,  siendo denegadas las postulaciones de la defensa  mediante  auto  del  21  de  septiembre de 2011. Finalmente, se corrió traslado  para alegar de conclusión.   

Alegatos de conclusión  

El  Ministerio  Público,   representado  por  la Procuradora Tercera Delegada para la Casación  Penal,  realiza  un  recuento  de  las  exigencias  previstas en el ordenamiento  jurídico  para  la  emisión  de  concepto  por  parte  de  la Corte, resume la  actuación  adelantada  y  los  documentos aportados por el gobierno requirente.  Así  mismo,  aborda  el  estudio  de  la  validez  formal  de la documentación  allegada,  señalando  los  requisitos  para  su expedición y presentación, de  manera  especial  su traducción y autenticación y el cumplimiento del trámite  diplomático  para  su  presentación, todo lo cual le permite concluir que este  requisito se encuentra satisfecho.   

Igual  criterio expresa acerca de las demás  exigencias  previstas  por  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  esto  es,  la demostración plena de la identidad del requerido, el principio de  la  doble  incriminación y el relacionado con la equivalencia de la providencia  proferida en el extranjero.   

En  cuanto a la pena mínima exigida, afirma  estar  acreditada  por  cuanto  los  cargos  formulados  por el país requirente  equivalen  en  el  ordenamiento patrio a los delitos descritos en los artículos  340  y  376 del Código Penal, los cuales tienen pena superior a cuatro años de  prisión.   

En  consecuencia, considera satisfechos los  requisitos  legales  exigidos  por  el  procedimiento  penal  para  solicitar la  emisión  de  concepto  favorable  de  extradición  en  relación  al ciudadano  FRANCESCO URSIDA LA GRASSA.   

Con todo, impetra a la Corporación, en caso  de  conceptuar  favorablemente  al  requerimiento,  debido  a  que  el reclamado  también  ostenta la nacionalidad colombiana, exhortar al Gobierno Nacional para  que  realice  los condicionamientos tendientes a garantizar su juzgamiento sólo  por  las  conductas  origen del requerimiento, así como que no se le imponga la  pena  de  muerte  o  la  sanción  de prisión perpetua, entre otros.   

          El    defensor  solicita  la  emisión  de  concepto  desfavorable  por cuanto la documentación  aportada  por  la  República  de  Italia  no  cumple con las exigencias legales  contempladas  en  las  normas  procesales  aplicables  al  caso,  pues  no está  autenticada  por  el cónsul o agente diplomático de Colombia en Italia como lo  exige  el  artículo  259 del estatuto procesal civil ni tampoco fue avalada por  el  Ministerio  de Justicia Italiano como lo ordena el artículo 720 del Código  de Procedimiento Penal italiano.   

          El       requerido       FRANCESCO   URSIDA   LA   GRASSA  impetra  concepto  desfavorable,  porque,  en  su  opinión, la autoridad legitimada para  radicar  la  solicitud  de  extradición  ante  el  gobierno  colombiano  era el  Ministerio  de  Justicia  italiano  y  no  la  Embajada de ese país en Bogotá,  conforme  lo  establece  el  artículo  720 del Código Procesal Penal Italiano.   

          Así  mismo,  considera  que  la  solicitud  no  establece  su plena  identidad,   por   cuanto   en   la  Nota  Verbal  se  menciona  a  FRANCESCO   URSIDA   LA   GRASSA,   C.C.  80’197.773,  mientras que  en   la  sentencia  anexa  al  requerimiento  sólo  se  nombra  a  URSIDA  FRANCESCO, sin aportar el número  del documento de identidad.   

          De  otro  lado,  demanda  denegar  la  solicitud de extradición por  cuanto  los  juicios  en  ausencia,  como  el que funda el requerimiento, están  proscritos  por  los  tratados  internacionales  de  derechos  humanos  en tanto  afectan  las  garantías  del  procesado.  Así,  indica que la Corte Europea de  Derechos  Humanos  ha  sancionado a Italia por realizar esa clase de juicios sin  adoptar  las  medidas  necesarias para notificar al imputado. Igualmente señala  decisiones   de   otros   tribunales   extranjeros  que  limitan  esa  clase  de  enjuiciamiento.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Aspectos Generales  

La competencia de la Corporación, cuando se  trata  de  emitir concepto sobre la procedencia de extraditar o no a una persona  solicitada  por otro país, se circunscribe a la verificación de las exigencias  contenidas  en  los  artículos 490, 493, 495  y 502 de la Ley 906 de 2004,  regulación   a   la  cual  se  acude  porque  los  hechos  ocurrieron  bajo  su  vigencia.   

Conviene  señalar,  como  lo  certificó el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, que al no existir tratado de extradición  vigente  entre  la  República de Italia y Colombia, el trámite de la solicitud  de  entrega  y  el  concepto  a emitir como culminación del mismo, se surte con  base  en  las exigencias contenidas en el Capítulo II del Libro V de la Ley 906  de 2004.   

Esos   requisitos   consagrados   en  los  artículos  495  y 502 de la ley en cita se concretan en la validez formal de la  documentación  allegada  por  el país requirente, la demostración plena de la  identidad  de  la  persona  solicitada,  la  presencia del principio de la doble  incriminación  y la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero a  la resolución de acusación de nuestro sistema procesal penal.   

La  Corte,  por  consiguiente,  procede  a  estudiar si en este caso se cumplen dichos presupuestos.   

    

1. Validez formal de la documentación     

Conforme a lo preceptuado en el artículo 495  de  la  Ley  906  de 2004, la solicitud de extradición debe efectuarse por vía  diplomática  y,  de  manera  excepcional,  por  la  consular  o  de  gobierno a  gobierno,  aportando  copia auténtica del fallo o de la acusación proferida en  el  país  extranjero, con indicación de los actos que determinan la petición,  así  como  del  lugar  y  fecha  de su ejecución; todo ello acompañado de los  datos  por  cuyo  medio  sea  posible  identificar  plenamente  al  reclamado e,  igualmente,   es   necesario   allegar   la   reproducción  auténtica  de  las  disposiciones penales aplicables al asunto.   

Del  mismo  modo, la documentación debe ser  expedida  con  sujeción  a las formalidades establecidas en la legislación del  país reclamante y estar traducida al castellano.   

En  ese  orden, si bien el artículo 259 del  Código  de Procedimiento Civil, modificado por el numeral 118 del artículo 1º  del  Decreto  2282  de 1989, establece que los documentos públicos otorgados en  el  país  extranjero  por uno de sus funcionarios o con su intervención, deben  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la  República  de Colombia y, en su defecto, por el de una nación amiga, lo cierto  es  que  tal  exigencia  fue  abolida  para  el caso de los documentos públicos  extranjeros   por  la  Ley  455  de  1998,  por  cuyo  medio  se  incorporó  al  ordenamiento   jurídico  interno  la  “Convención  sobre  la  Abolición  del  Requisito de Legalización para Documentos Públicos  Extranjeros”, suscrita en la Haya el 5 de octubre de  1961,  preceptiva  declarada  exequible por la Corte Constitucional en sentencia  C-164 de 1999.   

El  texto  del  tratado,  en  lo pertinente,  indica   

“Los  Estados  signatarios  de  la  presente  Convención,  deseando  abolir  el  requisito  de  legalización    diplomática    o    consular    para    documentos   públicos  extranjeros,   

Han resuelto celebrar una Convención a este  respecto y han convenido las disposiciones siguientes:   

“Artículo 1  

La  presente  Convención  se  aplicará  a  documentos  públicos  que  han  sido  ejecutados  en el territorio de un Estado  contratante  y  que  deben  ser  exhibidos  en  el  territorio  de  otro  Estado  contratante.   

Los   Siguientes  son  considerados  como  documentos   públicos   a   efectos   de   la   presente   Convención   :  

a) a documentos que emanan de una autoridad  o  un  funcionario  relacionado  con  las  cortes  o  tribunales  de  un Estado,  incluyendo  los  que  emanen  de  un fiscal, un secretario  de un tribunal o un  portero de estrados;   

b) (…)  

“Artículo  2  

Cada   Estado   Contratante  eximirá  de  legalización  los  documentos a los que se aplica la presente Convención y que  han  de  ser presentados en su territorio. A efectos de la presente Convención,  la  legalización significa únicamente el trámite mediante el cual los agentes  diplomáticos  o consulares del país en donde el documento ha de ser presentado  certifican  la  autenticidad  de  la firma, a qué título ha actuado la persona  que  firma el documento y, cuando proceda, la indicación del sello o estampilla  que llevare.   

“Artículo 3.    

El único trámite que podrá exigirse para  certificar  la autenticidad de la firma, que a título ha actuado la persona que  firma  el  documento  y,  cuando  proceda, la indicación sello o estampilla que  llevare,  es  la  adición  del certificado descrito en el artículo 4, expedido  por   la   autoridad   competente  del  Estado  de  donde  emana  el  documento.   

Sin  embargo, no puede exigirse el trámite  mencionado  en  el  párrafo  anterior  cuando  ya  sea las leyes, reglamentos o  práctica  en vigor donde el documento es exhibido o un acuerdo entre dos o más  Estados  Contratantes  la  han  abolido o simplificado o dispensado al documento  mismo     de     ser     legalizado”.   

“Artículo 4.  

El  certificado  mencionado  en  el  primer  párrafo  del  artículo  3  será  colocado  en  el  documento  mismo  o  en un  ‘otrosí’;  su  forma  será  la  del  modelo  anexado a la presente Convención.   

Sin  embargo,  podrá  ser  redactado en el  idioma  oficial  de  la  autoridad  que  lo expide. Los términos corrientes que  aparezcan  en  dicho certificado podrán estar redactados también en un segundo  idioma.      El      título      ‘Apostille  (Convention  de  la  Haye  du  5  octobre  1961) estará  escrito        en        francés”.   

Lo  anterior  significa que en relación con  los  documentos  enumerados  en el artículo 1 de esa convención no se requiere  su  legalización,  entendida  como  el  trámite  mediante  el cual los agentes  diplomáticos  o consulares del país en donde el documento ha de ser presentado  certifican  la  autenticidad  de la firma y a qué título ha actuado la persona  que  firma  el  documento.  En  tales  eventos,  conforme  al  canon 3 del mismo  tratado,  el  único trámite que puede exigirse para certificar la autenticidad  es  la  adición del certificado o sello de apostille, expedido por la autoridad  competente del Estado de donde emana el documento.   

En  este  sentido,  la Corte Constitucional  expresó         sobre         el        tema3   

“La Convención  establece  la  abolición  del trámite de legalización diplomática y consular  de  aquellos  documentos  que  expedidos  en uno de los Estados contratantes, se  presenten  en  otro  de  la  misma  condición  y sólo es aplicable respecto de  aquellos que se relacionan en el artículo 1 del instrumento.   

Suprimir ese trámite, sin duda permite la  realización  de  principios  esenciales  para la buena marcha de las relaciones  entre  los  países  y  los  particulares,  y en general para la eficacia de los  proyectos  de  cooperación  entre  los  países contratantes y los particulares  oriundos  de  los  mismos,  a  tiempo  que  viabiliza  la  eficacia, economía y  celeridad  que el mundo moderno exige en las relaciones económicas, políticas,  financieras   y   comerciales,  principios  que  nuestro  ordenamiento  superior  consagra como rectores de la administración pública.   

En  esa  perspectiva, las decisiones de la  Convención  cuya  constitucionalidad  se examina, a las que pretende adherir el  Estado  colombiano,  en  nada  contrarían  nuestro  ordenamiento  superior y al  contrario  generan  un espacio en el que la cooperación internacional, tanto en  el  ámbito  público  como  en  el  privado, encuentra escenarios cada vez más  flexibles  y  propicios  para el intercambio y la integración, lo cual también  permite  concretar  el mandato constitucional que contiene el artículo 226, que  establece  que  el  Estado colombiano promoverá la internacionalización de las  relaciones  políticas,  económicas,  sociales  y  ecológicas  sobre  bases de  equidad, reciprocidad y conveniencia nacional”.   

En  el  caso  bajo  examen, la Corporación  observa   cómo   el  Gobierno  de  Italia,  a  través  de  su  representación  diplomática,    solicitó    la   extradición   del   ciudadano   FRANCESCO  URSIDA  LA GRASSA y, al efecto,  anexó  copia  de  la sentencia de condena No. 12783 del 11 de noviembre de 2009  emitida  por  el  Tribunal  Ordinario de Milán, en firme desde el 7 de abril de  2010,  e  incorporó  la  orden  de  arresto expedida  contra el reclamado por dicha autoridad judicial extranjera.   

De  igual  forma,  en ese fallo judicial se  especifican  los  actos  imputados,  así  como  los  lugares  y  épocas  de su  ocurrencia,  con  lo  cual,  por  este  tópico,  se  satisfacen  los requisitos  exigidos en el artículo 495 de la Ley 906 de 2004.   

A   su   vez,  dichos  documentos  están  traducidos  al  castellano,  certificados  mediante  el  sistema  de apostille y  provienen  de autoridades relacionadas con la fiscalía, cortes o tribunales del  Estado  italiano,  cumpliéndose  con  ello la regla contenida en literal a) del  artículo 1 de la Convención de la Haya de 1961.   

De  esta  manera,  carece  de fundamento el  reparo  del  defensor  en torno a la ausencia de la diligencia de autenticación  de  los  documentos  anexos a la solicitud ante el cónsul o agente diplomático  de  Colombia  en  Italia,  contemplada  en  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento  Civil  colombiano, pues como quedó expuesto, ese requisito está  abolido  para  esa  clase de documentos con la entrada en vigencia de la Ley 455  de 1998.   

De otra parte, tampoco ostenta fundamento el  reproche  esbozado  conjuntamente  por  el defensor y el requerido en torno a la  ausencia  de  legitimidad  de la Embajada de Italia en Bogotá para presentar la  solicitud  de  extradición,  por  cuanto el artículo 495 del estatuto procesal  penal  nacional,  señala  cómo  “la solicitud para  que  se  ofrezca  o  se  conceda  la  extradición  de  persona  a quien se haya  formulado  resolución  de  acusación  o  su  equivalente  o  condenado  en  el  exterior,     deberá     hacerse     por     vía  diplomática,   y  en  casos  excepcionales  por  la  consular,  o  de  gobierno  a  gobierno,…”, lo cual  significa  que esa representación diplomática sí se encuentra legitimada para  impetrar   la   extradición  del  señor  URSIDA  LA  GRASSA.   

En ese orden, es claro para la Corporación  que  el  primer requisito exigido por el artículo 495 de la Ley 906 de 2004, se  encuentra acreditado.   

2.           Demostración  plena de la identidad del  solicitado   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada o condenada)  en  el  país  extranjero,  es  la  misma  sometida al trámite de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera identidad, por lo tanto, el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo  solicitado y aquél cuya entrega se encuentra en curso de resolver.   

Confrontada  la Nota Verbal No. 2513 del 14  de  julio  de  2011,  por  cuyo medio se formaliza la petición de extradición,  advierte   la  Corte  que  el  reclamado  responde  al  nombre  de  FRANCESCO  URSIDA  LA GRASSA,  nacido  en  Nápoles el 3 de agosto de 1962, titular de la cédula  de ciudadanía colombiana No. 80.197.773.   

La  persona  solicitada  se identificó con  aquel  nombre  y  documento de identidad al serle notificada la orden de captura  emitida  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación con fines de extradición.  Además,  el  lugar  y la fecha de nacimiento consignados ante la Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  coinciden  con  los  suministrados  por  el  país  requirente.   

Aún  más,  perito  en  dactiloscopia  del  Departamento        Administrativo        de        Seguridad       –DAS-  efectuó  confrontación  entre  las  huellas  tomadas al capturado con fines de  extradición,  el  registro decadactilar suministrado por INTERPOL y las huellas  de  la tarjeta de preparación de cédula de la Registraduría Nacional a nombre  de    FRANCESCO    URSIDA   LA   GRASSA,  encontrando que corresponden entre si4.   

Finalmente, bajo la identidad advertida, el  reclamado  actuó  y  se  notificó  de  las diversas decisiones adoptadas en el  marco de este trámite.   

Por  ello,  contrario  a lo afirmado por el  requerido,  no  se  configura  ninguna  inconsistencia  por la no inclusión del  número  del  documento  de  identidad en el fallo proferido por las autoridades  italianas,  pues  los  datos  relativos  al  nombre, lugar y fecha de nacimiento  anotados en la sentencia coinciden con los del solicitado.   

De lo anterior, se deduce razonablemente la  plena  identidad  del  ciudadano  pedido  en  extradición, pues su información  personal,  relacionada  en la solicitud de las autoridades foráneas, como se ha  visto, es la misma con la cual se presenta y firma.   

3.               Principio     de     la     doble  incriminación   

Frente  a  este  requisito corresponde a la  Corporación  examinar  si  los  comportamientos  atribuidos  al  reclamado como  ilícitos  en  el  país extranjero tienen en Colombia la misma connotación, es  decir,  si  son  considerados  delitos  y,  de  ser  así, si conllevan una pena  mínima no inferior a cuatro años de privación de la libertad.   

Para  abordar  el análisis de este tópico  debe  partirse  del cotejo de los cargos formulados en la sentencia aportada por  la  autoridad  extranjera  con  la normatividad interna colombiana, a efectos de  establecer  o  descartar  la equivalencia exigida por el artículo 502 de la Ley  906 de 2004.   

En  este sentido, la Sala encuentra que los  hechos  imputados  se  refieren  a  que  entre el 1 de agosto de 2005 y el 30 de  noviembre  de  2006, el requerido formaba parte de una organización, conformada  por  más  de diez personas, dedicada a llevar grandes cantidades de cocaína de  Suramérica   hacia   Italia,   en  la  que  FRANCESO  URSIDA,  residente en Colombia, actuaba como fuente de  abastecimiento de la sustancia.   

Por tales hechos el requerido fue condenado  a  la pena de veinticinco años de prisión, mediante sentencia No. 12783 del 11  de  noviembre  de  2009 emitida por el Tribunal Ordinario de Milán, donde se le  halló   responsable  de  varios  delitos  de  narcóticos  denominados  por  la  legislación  italiana  como “producción y tráfico  de  sustancias  estupefacientes  o  psicotrópicas” y  “asociación    finalizada   al   de   sustancias  estupefacientes o psicotrópicas”.   

Siendo ello así, la Corte colige que tales  cargos  encuentran  equivalencia,  en  primer lugar, en el artículo 340, inciso  segundo  del  Código  Penal, modificado por los artículos 8° de la Ley 733 de  2002  y  19  de la Ley 1121 de 2006, del concierto para  delinquir,  que  contempla  sanción  privativa  de la  libertad  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18) años de prisión y multa de dos mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil  (30.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

En segundo término, también se actualizan  en  el artículo 376 del Código Penal, modificado por el artículo 11 de la Ley  1453  de  2011,  que  tipifica  el  delito de Tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes, sancionado  con  una pena de prisión de ocho (8) a veinte (20) años y multa de mil (1.000)  a    cincuenta    mil    (50.000)    salarios    mínimos    legales   mensuales  vigentes.   

De  esta  manera,  confrontado  el supuesto  fáctico  referido  en  los  cargos  y  las  normas  invocadas  por la autoridad  extranjera  con  las  disposiciones  internas de Colombia, se advierte cómo las  conductas  de  concierto  para  delinquir  y  tráfico,  fabricación o porte de  estupefacientes  se encuentran penalizadas en los dos países, de manera que los  cargos   atribuidos   por   la  autoridad  foránea  al  requerido  FRANCESCO  URSIDA LA GRASSA corresponden a  tipos  penales  nacionales  que  tienen  prevista pena superior a los 4 años de  prisión,  razón  por  la cual se encuentra satisfecho el principio de la doble  incriminación.   

4.           Equivalencia entre la providencia dictada  en el extranjero y la acusación del sistema procesal colombiano   

Esta   última  exigencia  se  orienta  a  verificar  si la pieza procesal ofrecida por el país requirente es equivalente,  por  lo  menos,  a  la  acusación  prevista  en  el ordenamiento procesal penal  interno.   

Así  las  cosas, se tiene que el documento  base  de  la  solicitud es la sentencia de condena No. 12783 del 11 de noviembre  de  2009  proferida  por  el  Tribunal  de Milán, la cual se encuentra en firme  desde  el  7  de  abril  de  2010,  cumpliéndose  con  ello  el requisito de la  equivalencia,  más aún cuando el requerimiento de la  autoridad  foránea  contiene  la  información  relativa  al  lugar y época de  ocurrencia   de   los   hechos,   a   las   circunstancias   bajo   las   cuales  actuó   FRANCESCO  URSIDA  LA  GRASSA  y   a   las   disposiciones   vulneradas   con   los   actos  allí  definidos.   

Respuesta a los alegatos  

         

Los reparos relativos a la validez formal de  la  documentación  aportada  por  el  país requirente, así como en torno a la  identidad  del solicitado, fueron resueltos en los acápites respectivos, razón  por la cual no se retomará el tema.   

En  cuanto  a  la censura del requerido por  haber  sido  condenado  por  el  Estado  italiano en un juicio adelantado sin su  presencia,  encuentra  la  Sala  que  tal  inquietud debe ser planteada ante las  autoridades  de ese país, escenario jurídico propicio para dilucidar cualquier  reparo  sobre  la  legalidad del trámite del proceso que condujo a la sentencia  de condena aportada como base del requerimiento.   

Ello  por  cuanto  la  participación de la  Corporación   se   circunscribe   a  verificar:  (i)  la  plena  identidad  del  solicitado;  (ii) la validez formal de la documentación presentada como soporte  de   la   solicitud;  (iii)  el  principio  de  doble  incriminación;  (iv)  la  equivalencia  de  la  providencia  extranjera  con  la resolución de acusación  colombiana; y, (v) cumplimiento de los tratados, si fuere el caso   

Por  tanto,  comprobar  si  al interior del  proceso  penal  adelantado  en  Italia  se  incurrió en alguna falencia y si la  misma  comporta  vulneración  de  las  garantías  fundamentales del requerido,  constituyen  tópicos  que deben ser reivindicados al interior del proceso penal  base de la solicitud.   

Lo anterior, además, porque, contrario a lo  manifestado  por  el requerido, el juicio en ausencia, si bien ostenta carácter  excepcional,  no  está  proscrito  en  el ordenamiento jurídico patrio, en los  precisos   eventos   señalados   por   la   legislación  y  la  jurisprudencia  nacional5.   

Como  se  comparten  los planteamientos del  Ministerio  Público,  sobra  cualquier comentario al respecto.   

El concepto de la Corporación  

En razón a las anteriores consideraciones,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, emite CONCEPTO   FAVORABLE  a  la  solicitud  de  extradición  del ciudadano FRANCESCO URSIDA LA GRASSA  formulada por el Gobierno de la República de Italia a  través  de  su Embajada en Bogotá, para que responda por los cargos contenidos  en  la  sentencia  No. 12783 del 11 de noviembre de 2009 emitida por el Tribunal  Ordinario de Milán.   

Si  bien  el  ciudadano  requerido  no  es  colombiano  por  nacimiento  sino  por  adopción,  la  Sala  considera oportuno  consignar  que  corresponde al Gobierno Nacional condicionar la entrega a que el  reclamado  en  extradición no vaya a ser condenado a pena de muerte, ni juzgado  por  hechos  diversos  a  los  que  motivaron  la  solicitud de extradición, ni  sometido  a desaparición forzada, torturas, tratos o penas crueles, inhumanos o  degradantes,  como  tampoco  a  la  sanción  de  destierro,  cadena  perpetua o  confiscación,  conforme  lo  establecen  los artículos 11, 12 y 34 de la Carta  Política.   

También  debe  condicionar  la entrega del  solicitado  a  que  se le respeten, como a cualquier otro nacional en las mismas  condiciones,   todas   las  garantías  debidas  en  razón  de  su  calidad  de  justiciable,  en particular a: tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su  inocencia,  estar asistido por un intérprete,  contar  con  un  defensor  designado  por  él o por el Estado, se le conceda el  tiempo  y los medios adecuados para preparar la defensa, pueda presentar pruebas  y  controvertir las que se alleguen en su contra, su situación de privación de  la  libertad  se  desarrolle  en  condiciones  dignas  y la pena privativa de la  libertad    tenga    la    finalidad   esencial   de   reforma   y   adaptación  social.   

Lo anterior, de conformidad con lo dispuesto  en  los  artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos,  5,  7  y  8 de la Convención Americana de Derechos Humanos y 9, 10, 14 y 15 del  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

Por igual, la Corte estima oportuno señalar  al  Gobierno  Nacional,  en  orden a salvaguardar los derechos fundamentales del  reclamado,  que  proceda  a  imponer  al  Estado  requirente  la  obligación de  facilitar  los medios necesarios para garantizar su repatriación en condiciones  de  dignidad  y  respeto  por  la  persona  humana,  en  caso  de  llegar  a ser  sobreseído,   absuelto,  declarado  no  culpable,  o  su  situación  jurídica  resuelta  definitivamente  de manera semejante en el país solicitante, incluso,  con  posterioridad  a  su  liberación una vez cumpla la pena allí impuesta por  sentencia   condenatoria   originada   en   las   imputaciones  que  motivan  la  extradición.   

De  otra  parte,  al  Gobierno  Nacional le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  con  sus  políticas  internas  sobre  la  materia, ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional  de    Derechos   Civiles   y   Políticos   en   sus   artículos   17   y   23,  respectivamente.   

Adicionalmente,   es   del  resorte  del Gobierno Nacional exigir al país reclamante que para  efectos  de  la  pena  tenga  en  cuenta  como tal el tiempo de privación de la  libertad  cumplido  por  FRANCESCO  URSIDA  LA GRASSA  con ocasión de este trámite.   

La   Sala   se   permite   indicar  que,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en el numeral 2º del  artículo  189  de  la Constitución Política, le compete al Gobierno en cabeza  del  señor  Presidente  de  la República como supremo director de la política  exterior   y   de   las   relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  impuestos  al  conceder la extradición,  quien  a  su vez es el encargado de determinar las consecuencias derivadas de su  eventual incumplimiento.   

Comuníquese  por  Secretaría   de   la   Sala  esta  determinación  al  requerido  FRANCESCO   URSIDA   LA   GRASSA,  a  su  defensor,  a  la  Procuraduría  Tercera Delegada para la Casación Penal y a la  Fiscalía General de la Nación, para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para lo de su competencia.   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                        SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA   DEL  ROSARIO         GONZÁLEZ         MUÑOZ               AUGUSTO    J.    IBÁÑEZ  GUZMÁN   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                                   JULIO        ENRIQUE        SOCHA  SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  En  el  presente  caso se siguen las pautas de la Ley  906  de  2004  por  cuanto los hechos que sustentan la petición de extradición  acaecieron en vigencia de esa normatividad.   

2 Cfr.  Folio 28 carpeta anexa.   

3 Cfr.  Sentencia C-164 del 17 de marzo de 1999.   

4 Folio  19 carpeta anexa.   

5 Así,  la   Corte  Constitucional  en  la  sentencia  C-591  señaló:  “En  materia  de  juicios en ausencia, se tiene que los mismos no se  oponen   a  la  Constitución  por  cuanto  permiten  darle  continuidad  de  la  administración   de  justicia  como  servicio  público  esencial,  pese  a  la  rebeldía  o  la  ausencia  real  del  procesado,  e  igualmente,  facilitan  el  cumplimiento  del  principio  de celeridad procesal. No obstante lo anterior, la  vinculación  del  imputado  mediante  su  declaración  de reo ausente sólo es  conforme  con  la  Carta  Política  si  ( i ) el Estado agotó todos los medios  idóneos  necesarios  para  informe  a  la persona sobre el inicio de un proceso  penal  en  su  contra;  ( ii ) existe una identificación plena o suficiente del  imputado,   dado  que  por  estar  ausente  por  lo  general  no  basta  con  la  constatación   de  su  identidad  física;  y  (  iii  )  la  evidencia  de  su  renuencia.   

Al respecto cabe señalar que las anteriores  líneas   jurisprudenciales   son  conformes  con  la  interpretación  que  del  artículo  14  del  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos ha  realizado  el  Comité  de  Derechos  Humanos de las Naciones Unidas”.     

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