36450(12-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 458  

Bogotá  D.C.,  doce (12) de diciembre de dos  mil doce (2012)   

VISTOS  

Recibido el concepto del Ministerio Público,  la  Colegiatura  se  pronuncia de fondo sobre la demanda de casación presentada  por  el  apoderado de la parte civil, contra la sentencia absolutoria de segunda  instancia  proferida  por el Tribunal Superior de Cundinamarca el 3 de diciembre  de    2010    a    favor    JULIO   CAMILO   BAQUERO  BENITEZ,  decisión por cuyo medio revocó el fallo de  primer  grado  dictado  el 31 de marzo de 2010 por el Juzgado Penal del Circuito  de  La  Mesa,  a  través del cual lo condenó como autor penalmente responsable  del concurso de delitos de estafa agravada.   

HECHOS  

En  mayo  de  1992  varios  ciudadanos de la  región  del  Sumapaz,  algunos  de  ellos  pensionados  y  de  la tercera edad,  constituyeron  la  Asociación Plan de Vivienda de los Trabajadores del Distrito  de  Sumapaz  APLAVITRADIS,  reconocida  por  la  Gobernación  de  Cundinamarca,  quienes  aportaron  cuotas  para  realizar  una urbanización; como Presidente y  representante   legal   fue  designado  JULIO  CAMILO  BAQUERO  BENITEZ, cargo que desempeñó hasta el 20 de  enero de 2002.   

En  marzo  de 1994 con un préstamo otorgado  por  Coacrédito a cuatro (4) años se adquirió un lote por $84.000.000.oo, que  los   socios  pagaron  a  dicha  entidad  mediante  cuotas  mensuales  y  abonos  especiales antes de cumplirse el plazo.   

          El   mencionado  ciudadano  les  prometió  para  comienzo  de  1999  entregar  las  primeras  casas, sin que cumpliera, amén de que no dio cuenta de  los recaudos por cuotas de los asociados.   

Posteriormente el procesado adujo que estaba  gestionando   un  crédito  ante  el  Royal  Bank  of  Canadá,  motivo  por  el cual debían pagar una cuota  extraordinaria,   logrando  recaudar  $68.000.000.oo  correspondientes  a  pagos  efectuados  por  cerca  de  40  socios, de los 60 integrantes de la agrupación;  también  expresó  que  consignó en el Banco de la República $37.833.400.oo a  nombre  de  APLAVITRADIS  por  exigencia  del  banco que otorgaría el crédito,  exhibiendo algunos documentos para demostrarlo.   

Pese  a  ello,  tiempo después informó que  debido  a  la  crisis  del  país  no se había producido el desembolso; algunos  asociados  averiguaron  que  la  citada  entidad  bancaria  no  conocía  de tal  operación,  información  que  en  sentido  similar  suministró la Embajada de  Canadá,   y   que  en  el  Banco  de  la  República  no  se  consignó  dinero  alguno.   

Adveran  los  denunciantes  que  el  acusado  efectuó  varios  pagos  injustificados  a  arquitectos,  contadores  y gestores  financieros, sin que mediara obra o trabajo alguno.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La   Fiscalía  Seccional  de  Fusagasugá  declaró   abierta   la  instrucción,  en  cuyo  desarrollo  vinculó  mediante  indagatoria     a     JULIO     CAMILO     BAQUERO  BENITEZ, definiéndole su situación jurídica el 2 de  julio  de  2004 con medida de aseguramiento de detención preventiva, sustituida  por domiciliaria como posible autor del delito masa de estafa.   

Una  vez en firme la resolución de clausura  de  la  etapa  instructiva,  el sumario fue calificado el 5 de enero de 2006 con  acusación  en contra del vinculado, como presunto autor del concurso homogéneo  sucesivo de delitos de estafa.   

Impugnada  la  resolución acusatoria por la  parte  civil  a través del recurso de reposición, fue modificada en el sentido  de  señalar  que  se  procede  por el delito de estafa agravada por tratarse de  vivienda  de  interés  social  y en razón de la cuantía superior a cien (100)  salarios  mínimos,  oportunidad  en  la cual se precluyó la investigación por  prescripción  de  la acción penal derivada de los delitos de falsedad material  en  documento público, falsedad en documento privado y abuso de confianza. Esta  decisión  fue  confirmada  el  25 de febrero de 2008 por la Unidad de Fiscalía  Delegada ante el Tribunal de Cundinamarca.   

La fase del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado Penal del Circuito de Fusagasugá, despacho que una vez realizada la  audiencia  pública,  remitió  la  actuación  al  Juzgado homólogo de La Mesa  (Acuerdo  PSAA09B-6208  del  10  de  septiembre  de  2009 emitido por el Consejo  Superior  de  la  Judicatura),  donde se profirió fallo el 31 de marzo de 2010,  por  cuyo  medio  fue  condenado  JULIO CAMILO BAQUERO  BENÍTEZ  a  la pena principal de treinta y siete (37)  meses  de  prisión  y multa por tres (3) salarios mínimos legales mensuales, a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas,  y  al  pago  de  los  perjuicios  materiales  causados,  como  autor  penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos  de  estafa  agravada por la  cuantía.   

En  la  misma  decisión  le  fue  negada la  condena   de   ejecución   condicional,   pero  se  le  concedió  la  prisión  domiciliaria sustitutiva de la intramural.   

Al conocer de la impugnación interpuesta por  la  defensa  contra la decisión del a quo,  el Tribunal Superior de Cundinamarca la revocó el 3 de diciembre  de  2010,  para  en  su lugar absolver al acusado, providencia contra la cual el  apoderado  de  la  parte  civil  formuló  recurso extraordinario de casación y  allegó en tiempo el correspondiente libelo.   

Admitida  la  demanda mediante auto del 5 de  julio  de  2011,  se  surtió  el respectivo traslado al Ministerio Público. La  Procuradora  Tercera  Delegada para la Casación Penal sugiere en su concepto no  casar el fallo impugnado.   

LA DEMANDA  

Bajo  la  égida  de  la  causal  primera de  casación,  cuerpo  segundo,  establecida en el numeral 1º del artículo 207 de  la  Ley 600 de 2000, el demandante aduce que el Tribunal incurrió en violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  derivada de falsos juicios de identidad y de  existencia,  que  condujeron  a  la  absolución  del  procesado,  por  falta de  aplicación  de  los  artículos  356  y  372  numeral  1º  de  la  Ley  599 de  2000.   

1.            Refiere  que  se  produjo respecto de la  declaración    de    Norberto    Antonio    Bernal  Bernal  error  de hecho por falso juicio de identidad,  pues  manifestó:  “fuimos al Banco de la República  a  averiguar  por  dicha  póliza  que  había  pagado  CAMILO, para hacer dicho  desembolso  del  préstamo  del Banco de Canadá, en el banco nos informaron que  allá  no  había ninguna póliza paga por esa asociación, que cuando se pagaba  una  póliza, era porque los dineros ya se encontraban en el banco, para pagar o  desembolsar dicho préstamo”.   

          Puntualiza  que  el Tribunal cercenó el aparte trascrito y por ello  concluyó  que no se demostró el escenario engañoso motivo del desprendimiento  voluntario  de  dineros  por parte de los asociados hacia el acusado, pese a que  con  dicho  testimonio  se  acreditó  el  proceder  fraudulento de JULIO CAMILO BAQUERO.   

2.            De  otra parte, advera que tuvo lugar un  falso  juicio  de  identidad  respecto  del  oficio suscrito por el Director del  Departamento  de  Fiducia  y  Valores  del  Banco  de la República Dionisio  Valdivieso  Burbano, en el cual  se  informa  que  el  Banco  Central no tiene cuentas de depósito con entidades  como  la  Asociación  Plan  de  Vivienda  de  los  Trabajadores del Distrito de  Sumapaz APLAVITRADIS.   

          Señala   que   el   ad  quem  tergiversó  la  referida  prueba al considerar que el Banco de la  República  dijo que no hace transacciones con asociaciones, no que el depósito  por  $37.833.400.oo  a nombre de APLAVITRADIS fuera inexistente. Precisa que con  toda  claridad  se  expresó en el documento que “el  Banco  de  la  República  no  tiene  cuentas  de  depósito  con  ese  tipo  de  entidades”,  de modo que el depósito aducido por el  acusado  en  verdad  no  existió,  circunstancia  que acredita el engaño a los  asociados y la configuración del delito de estafa.   

          3.        Afirma  el  demandante  que también se incurrió en falso juicio de  identidad  con  relación al testimonio de Juan Manuel  Camacho  Herrera,  pues el Tribunal sólo tomó lo que  favorece   al   procesado.   Resalta   que   aquél   expresó:  “lo  que  expide  el  Banco de la República no es una póliza, sino  (sic) lo que se solicita al  Banco  de  la  República a través de un banco colombiano es el registro de una  deuda  que va adquirir”, fragmento cercenado del cual  se  concluye  que  no  existió  póliza  alguna  expedida  por  el  Banco de la  República  y menos a favor de APLAVITRADIS, de manera que el acusado engañó a  los  miembros  de la Asociación, haciéndoles creer que el dinero se encontraba  allí,  para lo cual exhibió copia de una supuesta póliza no reconocida por el  Banco  de  la República, Norberto Bernal y    Juan   Manuel   Camacho.   

          4.        Asevera  el  actor  que  se  presentó  un  error de hecho por falso  juicio  de  existencia  por  omisión del comprobante de depósito presuntamente  emanado  del  Banco  de  la  República  por  $37.833.400.oo, el cual obra en la  actuación,     utilizado    por    JULIO    CAMILO  BAQUERO para hacer creer a los asociados que se había  constituido   un   depósito   por   tal   suma  en  dicha  entidad  bancaria  y  “que  el  supuesto préstamo que les iba a hacer el  Banco  de  Canadá  iba  por  buen  camino,  cuando ello no era real”,  todo  lo cual demuestra el proceder engañoso del acusado y la  comisión  del  delito  de  estafa, además del yerro del Tribunal al considerar  que  “la  transacción  no  fue  realizada  por  la  asociación  APLAVITRADIS  sino por la entidad financiera BANCO DE CRÉDITO, con  la  cual  el  Banco  de  la  República  sí  hizo la negociación a favor de la  asociación”.   

          5.        También  señala  que  se  incurrió en un error de hecho por falso  juicio  de  existencia  respecto  del  documento  a  través  del  cual la Junta  Directiva   de  la  Asociación  comunicó  a  los  beneficiarios  del  proyecto  urbanístico  los  trámites  adelantados con el Royal  Bank  of  Canadá para obtener un crédito, la fecha en  que  se haría efectivo, el depósito del 10% del primer desembolso efectuado en  el  Banco de la República y las modificaciones del pagaré, escrito con el cual  dice   el   censor  se  demuestran  las  maniobras  engañosas  de  CAMILO   BAQUERO   para  estafar  a  los  asociados.   

          Resalta   que  pese  a  los  elementos  de  juicio  obrantes  en  el  diligenciamiento,  el  Tribunal concluyó que no había prueba de los artificios  realizados  por  el  procesado,  sin  tener  en  cuenta  que  nunca  se efectuó  depósito  alguno  por $37.000.000 en el Banco de la República, como hizo creer  a  las  víctimas,  de  modo que no era procedente proferir un fallo absolutorio  como el censurado.   

Con  base  en  los  yerros  denunciados,  el  apoderado  de  la  parte  civil  manifiesta  que esta suficientemente demostrado  “que  no  había  y  nunca  hubo  un  depósito por  $37.833.400  a nombre de la ASOCIACIÓN PLAN DE VIVIENDA DE LOS TRABAJADORES DEL  DISTRITO  DE  SUMAPAZ  –  APLAVITARDIS  –,  ya que  como  lo  informó  el  mismo  BANCO  DE  LA  REPÚBLICA,  entidad presuntamente  generadora       del      título,      esta      institución      ‘no  tiene  cuentas  de  depósito con  este  tipo  de entidades’,  información  esta confirmada por NORBERTO BERNAL, por JUAN MANUEL CAMACHO y por  el  mismo CAMILO BAQUERO, pero a pesar de ello y que la literalidad del presunto  certificado     de     depósito    –   falso  –  estaba  a  favor de ‘ASOC.  PLAN    DE    VIVIENDA   TRAB.   DIS.’  el  Tribunal consideró que existían dudas acerca de si existía  o  no  el  depósito”  y  por  ello concluyó que no  había  certeza  sobre  el  “escenario engañoso que  originó  el  desprendimiento  voluntario  de  dinero por parte de los asociados  hacia  el  procesado,  requisito  axiológico  del  delito de estafa”,   y   a   partir  de  ello  decidió  absolver  a  CAMILO BAQUERO.   

          A  partir  de lo expuesto, el censor solicita la casación del fallo  atacado,  para  en  su lugar proferir sentencia a través de la cual se confirme  la   condena  dispuesta  en  la  providencia  de  primer  grado  en  contra  del  procesado.   

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO  

La  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal  afirma  que  en  punto  de  la  declaración  de  Norberto   Bernal,  el  Tribunal  no  le  otorgó  credibilidad  al  confrontar lo expuesto con la documentación obrante,  para  concluir  que  el  trámite  del crédito bancario si ocurrió, y con ello  descartó   que   JULIO  CAMILO  BAQUERO hubiera adelantado maniobras fraudulentas.   

          Acerca  del  oficio  suscrito  por  el  Director del Departamento de  Fiducia  y Valores del Banco de la República Dionisio  Valdivieso  Burbano  refiere  que  lo destacado por el  Tribunal  es  que  “la transacción financiera no se  hizo  con  la asociación, pero que si aparece un depósito de dinero gestionado  por  el  Banco  de  Crédito,  y así fue demostrado en debida forma”.  Precisa  que  “el depósito sí se  realizó,  y  ese  documento  obra  en  el  expediente,  de  manera que el yerro  denunciado        no        fue        debidamente        demostrado”.   

          Con   relación  al  testimonio  de  Juan  Manuel  Camacho  Herrera  afirma la Delegada que es el  censor    quien    altera   el   contenido   de   la   prueba,   “pues  es  evidente  que  el  señor  Camacho  aclara  que  nunca se  constituyó   una  póliza  con  el  Banco  de  la  República,  al  parecer  el  casacionista  no  entendió  la  figura  explicada  por  el testigo e insiste en  señalar  que  se  demostró  que había maniobra engañosa, en contravía de lo  expresado    por    el    sentenciador    de    segunda    instancia”.   

En cuanto atañe al comprobante de depósito  emanado  del  Banco  de  la  República por 37 millones de pesos, la Procuradora  dice  que  el  Tribunal  concluyó “que el depósito  efectivamente    fue    realizado.    No    existe   omisión   de   la   prueba  reseñada”.   

          Respecto  del  documento  por  cuyo  medio  la Junta Directiva de la  Asociación   comunicó  a  los  beneficiarios  del  proyecto  urbanístico  los  trámites   adelantados   con   el   Royal  Bank  of  Canadá  para obtener un crédito, la Delegada asevera  que  en  tal  prueba  se explican los pormenores y dificultades en la obtención  del  préstamo  y que el depósito en el Banco de la República ya fue analizado  en un punto anterior.   

Apoyada  en  lo  anterior,  la  Procuradora  solicita a la Sala no casar el fallo impugnado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.             Para  una  mejor  comprensión  de  la  decisión  que  se  adoptará,  oportuno  resulta  destacar  los  argumentos del  Tribunal  en  el  fallo  de  segundo  grado para considerar que no se encontraba  demostrada   la  tipicidad  del  delito  de  estafa,  y  por  ello,  dispuso  la  absolución del procesado.   

          (i)                       Hay  prueba  del  trámite  del crédito ante el  Royal  Bank  of  Canadá por  parte    de    Juan    Manuel   Camacho,  el  cual  fue  aprobado,  amén  de  que Fiducrédito constituyó  contrato  de  fiducia  mercantil  de  administración y pagos con la Asociación  APLAVITRADIS, al dar por hecho que el préstamo se había obtenido.   

(ii)          El testimonio en contra del procesado es  el  de  Norberto  Bernal, el  cual  no  fue  observador directo, sino de referencia, y por tal razón no tiene  fuerza  para  demeritar  el  valor  probatorio  de los documentos obrantes en la  actuación,   de   manera  que  no  se  acreditó  el  proceder  fraudulento  de  JULIO        CAMILO        BAQUERO.   

          (iii)                     “Similar situación  sucede  con  el  depósito bancario realizado ente el Banco de la República por  valor  de $37.833.400.oo a favor de la Asociación Plan de Vivienda APLAVITRADIS  el    cual,    según   certificó   –      a      solicitud     de     la     Fiscalía     –  la  entidad  financiera  BANCO  DE  CRÉDITO,  es  original  y  corresponde  al depósito  realizado    por   esa   entidad   para   hacer   viable   una   operación   de  endeudamiento”      (subrayas      fuera      de  texto).   

(iv)          Conforme se estableció pericialmente, la  contabilidad  de la Asociación denota irregularidades e inconsistencias, motivo  por  el  cual  no puede concluirse con certeza que hubo apropiación de dineros,  tampoco  que  si  ocurrió la hubiera cometido el acusado, y si él la realizó,  no    se    demostró    el    escenario    engañoso    como    “requisito    axiológico    del    delito   de   estafa”.   

          (v)                       No  se  tiene  certeza  acerca  del valor de las  obras  realizadas  en  el terreno por orden de BAQUERO  BENITEZ,   de   modo   que   no   se   descarta   que  “las excavaciones, construcción de los acueductos,  paralelos  de  aguas lluvias y aguas negras, y colector de la sequia”  hubieran  costado  $38.000.000.oo, como lo dijo el procesado en  su    indagatoria   y   fue   corroborado   por   el   arquitecto   Juan Manuel Camacho.   

          (vi)                      Si  bien  se  consignó  como precio del terreno  adquirido  por  el  acusado  en nombre de la Asociación $34.000.000.oo y aquél  reportó  un  valor de $84.000.000.oo, debe tenerse en cuenta que conforme a las  reglas  de  la  experiencia “es una práctica de uso  común  en  Colombia  el  que,  al  momento de elaborar los documentos públicos  relacionados  con  la  enajenación  de  un  inmueble, indicar como precio de la  transacción  un  valor menor al realmente pagado con la intención de disminuir  el  costo  de los impuestos”, máxime si el valor del  crédito  otorgado  por  Coacrédito  para  la  compra del lote fue por un valor  similar.   

          3.        Expuestas  sucintamente  las  consideraciones del fallo absolutorio,  procede  la  Colegiatura  a  analizar  el cargo propuesto por el apoderado de la  parte civil en su condición de demandante.   

3.1.          En  punto  del falso juicio de identidad  que  afirma  recayó  sobre  el testimonio de Norberto  Antonio  Bernal  Bernal se advierte que, en efecto, el  Tribunal  erró  al  considerar  que  se  hizo  un  depósito  en el Banco de la  República  por  $37.833.400.oo,  cuando  lo  cierto es que el mismo acusado fue  claro    al    señalar   que   sólo   se   trató   de   una   “figura  bancaria”,  sin  que  el dinero  saliera de las arcas de la Asociación.   

          Sobre  el  particular  dijo  JULIO CAMILO  BAQUERO: “El documento que  existe  en la Asociación (sobre los $37.833.400.oo que  se   afirmó   fueron   consignados   en   el   Banco   de   la  República,  se  aclara)  en  los respectivos archivos del Banco de la  República   es   una   figura  bancaria  que  se  realizó a través del Banco de Crédito de Bogotá para  el   cual   garantizaba   un   depósito  que equivalía a un porcentaje del valor real del préstamo, pero  que  a  su  vez, redimía a las setenta y dos horas si  se  realizaba  el  respectivo  desembolso,  por  eso,  afirmo   que   es   una  figura  bancaria”1 (subrayas fuera de texto).   

          Y  más  adelante  precisó:  “Como  le  comento    fue   una   figura   bancaria,   nosotros   no,   la  Asociación  no  necesitaba  hacer  el  depósito real del dinero, sino  que  aparecía  el  aval del  Banco    de    Crédito    como    tal”2   (subrayas  fuera de texto).   

En tal sentido, encuentra la Sala que asiste  razón   al   demandante   al   señalar  que  el  ad  quem no tuvo en cuenta lo manifestado por Norberto  Antonio  Bernal Bernal en cuanto  dijo  que  al  ir  al  Banco  de  la  República  “a  averiguar  por  dicha  póliza  que  había  pagado  CAMILO,  para  hacer  dicho  desembolso  del  préstamo  del Banco de Canadá, en el banco nos informaron que  allá  no  había ninguna póliza paga por esa asociación, que cuando se pagaba  una  póliza, era porque los dineros ya se encontraban en el banco, para pagar o  desembolsar dicho préstamo”.   

          3.2.                      Como  el  actor  denuncia  un  falso  juicio  de  identidad  respecto  del  oficio  suscrito  por  el Director del Departamento de  Fiducia  y Valores del Banco de la República Dionisio  Valdivieso  Burbano,  en  el cual se informa que dicho  banco  no  tiene  cuentas de depósito con entidades como la Asociación Plan de  Vivienda  de  los  Trabajadores  del  Distrito de Sumapaz APLAVITRADIS, tal como  precisó  esta  Colegiatura  en  el  numeral  anterior,  es  claro que según lo  declaró   el   propio   acusado,   en   ningún   momento  se  consignaron  los  $37.833.400.oo  de  la  Asociación  en el Banco de la República, de manera que  nuevamente erró el Tribunal en la valoración probatoria.   

          Vale   decir,   acierta  el  recurrente  en  su  denuncia,  pues  el  ad quem procedió a efectuar  una  tergiversada  lectura  de  la citada prueba documental al señalar sobre el  particular:   

“El juzgador de  instancia  sostiene  que  dicho  depósito  no  existió  en  la medida que obra  certificación  del  Banco  de  la República, indicando que tal entidad no hace  transacciones  con  entidades  como  la  asociación  APLAVITRADIS. Sin embargo,  observa  la  Sala,  que  lo  anterior  no  indica  per  se  la falsedad de dicho  depósito,  toda  vez  que  lo  que  el Banco de la República dio a conocer que  (sic) no hace transacciones  con   asociaciones,   no  que  tal  depósito  fuera  inexistente,  situación  que resulta razonable si se  tiene  en cuenta que tal transacción no fue realizada  por  la  asociación  APLAVITRADIS  sino  por  la  entidad  financiera  BANCO DE  CRÉDITO,  con  la  cual  el  Banco de la República, sí hizo la negociación a  favor  de la asociación”3    (subrayas    fuera    de  texto).   

          Es  palmario  que,  contrario a lo expuesto por la Procuradora sobre  este  aspecto,  quien  señala que “el depósito sí  se  realizó,  y  ese  documento  obra  en el expediente, de manera que el yerro  denunciado   no   fue  debidamente  demostrado”,  el  Tribunal  tergiversó el alcance del documento, en el cual se planteaba con suma  claridad  que simple y llanamente en el Banco de la República no había ningún  depósito   por   la   suma  de  $37.833.400.oo  relacionado  con  APLAVITRADIS,  situación  corroborada  por  el  propio  JULIO CAMILO  BAQUERO   y   Juan  Manuel  Camacho,  en  cuanto  se  trataba  únicamente  de una  “figura  bancaria” como  requisito para conseguir el desembolso del crédito.   

3.3.          Acerca del falso juicio de identidad que  el   impugnante   señala   recayó   sobre   el   testimonio   de  Juan  Manuel  Camacho  Herrera, en cuanto  aquél  expresó:  “lo  que  expide  el Banco de la  República  no  es  una póliza, sino (sic)  lo  que  se  solicita  al  Banco de la República a través de un  banco  colombiano  es  el registro de una deuda que va  adquirir”  (subrayas  fuera  de  texto), advierte la  Corporación  que  le asiste razón al apoderado de la parte civil, pues como ya  se   expuso,  se  equivocó  el  ad  quem  al  considerar  que  realmente  se  consignaron  al  Banco  de  la  República   los   $37.833.400.oo,   cuando   en   realidad  se  trató  de  una  “figura  bancaria” como  lo  explicó  el  propio  BAQUERO BENITEZ    y    lo   corroboró   Juan   Manuel  Camacho.   

3.4.          Respecto  del falso juicio de existencia  por  omisión del comprobante de depósito presuntamente emanado del Banco de la  República  por  $37.833.400,  el  cual  obra  en  la  actuación, utilizado por  JULIO  CAMILO  BAQUERO para  hacer  creer a los asociados que se había constituido un depósito por tal suma  en  dicha  entidad  bancaria  y  “que  el  supuesto  préstamo  que  les  iba a hacer el Banco de Canadá iba por buen camino, cuando  ello  no  era  real”, a diferencia de lo dicho por el  Ministerio   Público   en   su   concepto,   según  el  cual,  “el  depósito efectivamente fue realizado. No existe omisión de la  prueba  reseñada”,  tal como ya lo ha dicho la Sala  en  los  numerales  anteriores,  erró el Tribunal al dar por hecho y acreditado  que  se  consignó  la  referida  suma  en  el Banco de la República, cuando lo  cierto  es  que  ello  no  ocurrió  y  correspondía  únicamente a un aval que  otorgaría  el  Banco  de  Crédito en caso que se desembolsara el préstamo por  parte   del   Royal   Bank   of  Canadá.   

Dado que los reparos anteriores confluyen de  acuerdo  al  planteamiento  del  demandante  a establecer que en verdad nunca se  consignó  dinero  de la Asociación en el Banco de la República, circunstancia  que  se encuentra suficientemente acreditada, es pertinente hacer las siguientes  precisiones:   

(a)            Según  se  establece  en  el  informe  contable  del  C.T.I.,  del año 1992 al 2000, la Asociación percibió ingresos  por  $249.146.275.oo  y  realizó  pagos por $119.873.037.oo, incluida la compra  del  lote,  es  decir,  se  presentó  una  diferencia  neta  por  justificar de  $129.273.238.oo4.   

(b)           Para construir las casas se recibieron en  agosto  de  1998  cuotas  de  los  asociados que sumaron $67.900.0005.   

(c)            Se   efectuaron,   entre   otros,  los  siguientes pagos:   

                   A Juan  Manuel  Camacho Herrera por concepto  de  obras  tales  como  calles, brechas, alcantarillado y otros, once (11) pagos  entre  el  7  de  diciembre  de  1998  y  el  27  de  febrero  de 1999 que suman  $38.000.000.oo6.   

                   A Juan  Manuel  Camacho Herrera por concepto  de  intermediación financiera ante bancos la suma de $15.000.000.oo7.   

                   A Rodrigo  Espitia Casas por elaboración de  reglamentos  de  convivencia  y  de propiedad horizontal del Conjunto Cerrado La  Alhambra,    durante    el    primer    semestre    de    1999,   la   suma   de  $2.000.000.oo8.   

                   A Yazmín  del  Carmen  Siabato  Lozano por  realización  del  estudio  socioeconómico  sobre capacidad de endeudamiento de  los  asociados  para  entregar  a  los bancos, durante marzo a junio de 1998, el  valor           de           $1.295.000.oo9.   

                   A Hernando  Medina  Castro  por concepto de  elaboración  de  contabilidad  y  teneduría  de libros entre el 15 de marzo de  1998  y  el  31  de diciembre de 2001, $1.000.000.oo10.   

Lo anterior suma $57.295.000.oo.  

(d)           En el pormenorizado informe rendido el 8  de  septiembre de 2004 por la Contadora del Cuerpo Técnico de Investigación de  la   Fiscalía   General   de   la   Nación  se  concluye  que  “no  es  posible  determinar,  en sentido  estricto,  si  el  señor  JULIO  BAQUERO BENITEZ en su calidad de Representante  Legal  de la Asociación APLAVITRADIS, se apropio o no  de  dineros  de  esa  entidad,  lo  que  si  se puede  observar  a  través del análisis de la documentación y libros de contabilidad  allegada  al  expediente, es que no se dio un manejo a  la   gestión   de   la  asociación  con  el  cumplimiento  de  los  requisitos  legales,  y  que la documentación y libros presentan  falencias” (subrayas fuera de texto).   

          (e)                       En  el  referido  informe  contable  del  CTI se  expresa  que  “de  acuerdo con los documentos aquí  relacionados,  se  tiene  que  se realizaron pagos al  Banco  de la República por valor de $37.883.400.oo el  día  15  de  diciembre de 1999, como depósito del 10% del crédito (…) No se  encuentra    ningún    documento   donde   conste   que   se   recibió   dicho  crédito”11,  es  decir, en los soportes  contables  de  la  Asociación  aparece  el citado rubro como un pago efectuado,  cuando  la  verdad  es  que como quedó atrás dilucidado, dicho depósito no se  realizó  por  ser  un  aval  que  colocaba  la  entidad una vez desembolsado el  crédito, situación que nunca se produjo.   

          De  lo  expuesto  anteriormente  puede colegirse en grado de certeza  que  si  en  ningún  momento  JULIO  CAMILO  BAQUERO  como  representante  legal de la Asociación consignó  en  el  Banco  de  la República $37.883.400.oo el día 15 de diciembre de 1999,  como  depósito  del  10% del desembolso del crédito, pese a lo cual, según se  estableció  en  el informe rendido por la Contadora del CTI, aparece registrado  dicho  rubro  en  contabilidad  como  un  egreso,  es  evidente que utilizó los  documentos       que       daban      fe      de      dicho      “depósito”   como   un   ardid   para  apropiarse de dicha suma.   

En  efecto,  en  documento  no  alterado  ni  espurio,   como  inicialmente  se  creyó,  cuya  autenticidad  es  avalada  por  Juan   Bonilla   Alarcón,  Líder   de   la   Unidad  de  Convenios  del  Banco  de  Crédito,  aparece  el  “COMPROBANTE      DE      DEPÓSITO”12 en el Banco de la República  por  $37.883.400.oo  “A  FAVOR  DE:  ASOC.  PLAN DE  VIVIENDA  TRAB.  DIS”,  instrumento utilizado por el  acusado  como  artificio para engañar a la junta directiva y demás miembros de  la  Asociación,  con  el  propósito de tomar poder sobre la suma que se decía  estaba consignada allí.   

Impera  señalar  que  si bien en el informe  contable    del    CTI    se    indica    que   el   procesado   no   justificó  $129.273.238.oo13   de   los  $249.146.275.oo  percibidos  como  ingresos por la Asociación de 1992 al año 2000, lo cierto es  que  las  múltiples  falencias  en  la  contabilidad  no  permiten concluir con  certeza  que  se  apropió de dicha suma no justificada, como si ocurre respecto  de   los   $37.883.400.oo,   que   dijo   se  consignaron  en  el  Banco  de  la  República.   

Sobre  los  otros  aspectos  cuestionados al  acusado  es pertinente señalar, que no hay elemento de juicio para concluir que  el  precio  del  lote  adquirido  por la Asociación tenía un valor inferior al  pagado  con  el dinero correspondiente al préstamo otorgado por Coacrédito por  una suma cercana a la declarada.   

Salvo  el  decir de los perjudicados, no hay  forma  de  establecer  que los pagos efectuados por concepto de obras tales como  calles,  brechas,  alcantarillado  y otros, no costó $38.000.000.oo14,  o  que la  intermediación  financiera adelantada por Juan Manuel  Camacho  Herrera ante entidades extranjeras en procura  de     conseguir    un    préstamo    para    la    Asociación    no    valió  $15.000.000.oo15.   

          En  efecto,  sobre  el  primer  aspecto  obran  en el expediente las  fotografías  tomadas  a  los  mencionados  trabajos  sobre  el lote16.   

Y sobre el segundo tema señalado se aprecia  en  el  anexo  No.  5, que corresponde a los documentos aportados por la defensa  como   prueba   de   la  labor  de  intermediación  financiera  adelantada  por  Juan  Manuel Camacho Herrera  ante    el   Bank   Royal   of   Canadá,  a  favor  de  la Asociación Plan de Vivienda de los Trabajadores  del   Distrito  de  Sumapaz  APLAVITRADIS,  que  el  monto  del  crédito  total  solicitado  era  de  USD$20.000.000.oo,  a  una  tasa  del cinco por ciento (5%)  anual,  con un plazo de 120 meses y un periodo de gracia de 15 meses, comenzando  a pagar cuotas mensuales de USD$248.150.oo.   

En  el anexo No. 3 se menciona, entre otros,  el  proyecto Alhambra adelantado por la Asociación en Fusagasugá, con un costo  de                  USD$2.350.435.oo17;  como  el  dólar  estaba a  $2.300.oo18,  dicha suma equivale a $5.406.000.500.oo, y dado que se trataba de  70  unidades,  puede  establecerse  el  valor  de  cada  casa en aproximadamente  $77.228.587,57.   

Sobre    el    particular,  Juan Manuel Camacho Herrera declaró que  los  motivos  por  los  cuales  no  se  concretó  el  crédito  por  parte  del  Royal   Bank   of  Canadá  fueron19:   

Primero,  “Las  condiciones   con   las   cuales   se  suministraban  esos  recursos  dependían  directamente  de  los  propietarios  y su capacidad de pago (…) se solicitó a  los  afiliados  y  futuros  dueños  de las viviendas un estudio socioeconómico  para  verificar la real capacidad de pago del crédito en las condiciones que se  había  propuesto  (…)  el  estudio socioeconómico demostró que un  noventa  por  ciento,  no  eran  sujetos de crédito, ya que no  podían  garantizar  ni la adquisición de una vivienda de ese valor, ni el pago  de   ciento  ochenta  cuotas  por  no  contar  con  una  garantía  de  entradas  económicas    reales”    (subrayas    fuera    de  texto).   

          Segundo,    “era   indispensable   la  demostración   de  una inversión en el proyecto, o en dinero en efectivo,  del  veinte  por  ciento  del  valor  de  este  que  equivalía  a  la  suma  de  cuatrocientos  millones de pesos aproximadamente, esta suma nunca fue acreditada  ni  en  obras,  ni en dinero y sólo se alcanzó a reunir una cifra de alrededor  de  sesenta  millones  de pesos para la consecución de dos mil cien millones de  pesos”.   

          Tercero,  “la  entidad que suministraba  el  dinero  no  estaba  registrada  ante el Banco de la República (…) esto se  pudo  solucionar  en la medida que encontramos una entidad crediticia en Panamá  que  se  ofreció a fondear los recursos y que estaba debidamente inscrita en el  Banco de la república”.   

          Cuarto,  “la  situación específica de  orden   público   que   había   en   la   ciudad   de   Fusgasugá”.   

          Respecto  de  otras quejas de los denunciantes encuentra la Sala que  no  hay  elementos  de  prueba  tendientes  a  demostrar  que la elaboración de  reglamentos  de  convivencia  y  de propiedad horizontal del Conjunto Cerrado La  Alhambra      no      costó      $2.000.000.oo20;     que    el    estudio  socioeconómico  sobre capacidad de endeudamiento de los asociados para entregar  a    los    bancos,    no   valió   $1.295.000.oo21;  o  que  la elaboración de  contabilidad  y  teneduría  de  libros  entre el 15 de marzo de 1998 y el 31 de  diciembre  de  2001,  costó  menos de $1.000.000.oo22.   

          3.5.          En  punto del falso juicio de existencia respecto  del  documento a través del cual la Junta Directiva de la Asociación comunicó  a  los  beneficiarios del proyecto urbanístico los trámites adelantados con el  Royal     Bank     of  Canadá  para  obtener  un  crédito,  la fecha de su desembolso, el depósito del 10% del primer desembolso  efectuado  en  el  Banco  de  la  República  y  las modificaciones del pagaré,  considera  la  Corporación que con base en el comprobante de depósito expedido  por   dicha   entidad   respecto   de  los  $37.883.400.oo,  JULIO    CAMILO    BAQUERO indujo en error a los miembros de la Asociación  para  hacerles  creer  que  se  consignó  el dinero, cuando en realidad ello no  ocurrió,  sin  que  tampoco  diera  cuenta  del mismo, de manera que esa fue la  mise        en  scene constitutiva del delito  de  estafa,  pues  respecto  de lo demás no se acreditó en grado de certeza la  apropiación  fraudulenta  de  dinero,  y por ello, se impone dar aplicación al  principio   in  dubio  pro  reo,   en  el  sentido  de  resolver la duda a favor del acusado.   

          Por  las  razones expuestas considera la Sala que se impone casar el  fallo  absolutorio  proferido  por  el Tribunal Superior de Cundinamarca a favor  de   JULIO   CAMILO   BAQUERO   BENITEZ,  para en su lugar condenarlo como autor penalmente responsable del  delito  de estafa en cuantía de $37.883.400.oo. Impera señalar que no se trata  de  un  concurso  de  punibles, pues si bien el dinero fue aportado a través de  cuotas  por  los  socios,  es  claro que con todas esas sumas se formó un fondo  común  correspondiente  a  la  Asociación Plan de Vivienda de los Trabajadores  del  Distrito  de  Sumapaz  APLAVITRADIS,  de  manera  que  se  trata de un solo  delito.   

          Es  preciso  señalar que resulta improcedente confirmar el fallo de  primer  grado, toda vez que impropiamente se condenó por el concurso de delitos  de  estafa  agravada  por  la  cuantía, cuando lo cierto es que, como atrás se  advirtió,  no  se  trata  de  múltiples  punibles,  sino de uno solo realizado  contra  el  patrimonio  de  la  citada  Asociación,  circunstancia  que  impone  redosificar la sanción.    

          Dosificación de la pena   

1.            En  punto de la individualización de la  pena   encuentra   la   Colegiatura  que  como  no  se  imputaron  al  procesado  circunstancias  genéricas  de  mayor  punibilidad,  la  pena  imponible deberá  partir  del  mínimo,  de modo que al cotejar el extremo inferior de la sanción  establecida  para  el  delito  de  estafa en el artículo 356 del Decreto 100 de  1980  [un  (1)  año  y  multa  de  mil  pesos]  en cuya vigencia se cometió la  conducta  (diciembre de 1999), con el mínimo dispuesto para el mismo punible en  el  artículo  246  de la Ley 599 de 2000 [dos (2) años y multa de cincuenta     (50)     salarios    mínimos    legales    mensuales  vigentes],  debe  concluirse  que  el  primero es más  favorable,  lo  cual  impone  su aplicación ultraactiva, por estar vigente para  cuanto  tuvieron  lugar los hechos, pero no para el momento de su aplicación el  día en que se suscribe esta providencia.   

Deberá  mantenerse  la  circunstancia  de  agravación  de la pena establecida en la acusación y el fallo de primer grado,  por   ser   la   cuantía   superior  a  “cien  mil  pesos”  (numeral  1º  del artículo 372 del Decreto  100  de 1980), factor actualizado por la Corte Constitucional mediante sentencia  C-070  del  22  de  febrero  de 1996, al indicar que para honrar el principio de  proporcionalidad  de  la  sanción  penal,  dicha  suma  debería  entenderse en  términos  de  valor  constante  del  año  1981,  esto  es, equivalente a 18.83  salarios   mínimos   legales   mensuales  vigentes23.   

Entonces,  si  el  valor del salario mínimo  para  el  año  1999  cuando  ocurrió la conducta por la cual se procede era de  $236.460.oo  (Decreto  2560 de 1998), su monto equivalente a 18.83 salarios para  efectos  de  la  agravante corresponde a $4.452.541,80, de manera que procede la  citada   agravante   punitiva,  en  cuanto  lo  apropiado  excede  el  valor  de  “cien   mil   pesos”,  actualizado conforme lo definió la Corte Constitucional.   

          Precisado  lo  anterior  se tiene que la pena mínima de un (1) año  de  prisión debe ser incrementada en una tercera parte, es decir, en cuatro (4)  meses,  para  un  resultado  final  de  dieciséis (16)  meses de prisión.   

          En   cuanto  atañe  a  la  pena  de  multa  será  de  un  mil  trescientos  treinta  y  tres pesos ($1.333.oo)  a  favor  del  Tesoro  Nacional,  teniendo  en cuenta para ello el  mínimo   de   un   mil   pesos   ($1.000.oo),   incrementado   en  una  tercera  parte.   

          Aparejada  a  la pena de prisión se impondrá la sanción accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el  mismo lapso.   

         También  se  condenará  a BAQUERO      BENITEZ     al    pago   de   la   correspondiente  indemnización              establecida              en             $37.883.400.oo,    a   favor   de   la  Asociación  Plan de Vivienda de los Trabajadores del  Distrito  de  Sumapaz  APLAVITRADIS  o  la  entidad o  personas  naturales  que  hagan  sus veces, suma de la  cual  se apropió el acusado, adverando para ello que la había consignado en el  Banco de la República, sin ser ello cierto.   

De  los  mecanismos  sustitutivos de la pena  privativa de la libertad   

Advierte la Sala que si bien la pena impuesta  no  supera los tres años de prisión previstos en el artículo 63 de la Ley 599  de  2000  (artículo  68 del Decreto 100 de 1980), se negará el otorgamiento de  la  condena  de  ejecución  condicional al procesado, toda vez que esquilmó el  patrimonio  de  una  Asociación  integrada  en  su  mayoría  por pensionados y  personas  de  la tercera edad, quienes con sumo esfuerzo, dada la precariedad de  sus  recursos,  reunieron parte del dinero con el cual tenían la expectativa de  tener  una  casa  propia  al final de sus días, todo lo cual les fue arrebatado  con  el  engaño  y apropiación de una fracción importante de lo ahorrado, por  parte    de    JULIO   CAMILO   BAQUERO,  circunstancia  que  permite  suponer  fundadamente  que  requiere  tratamiento penitenciario.   

Pese a lo anterior, es procedente disponer la  prisión  domiciliaria  como  sustitutiva de la intramural, pues si el delito de  estafa  agravada  por  la  cuantía superior a “cien  mil  pesos”, en virtud del cual se impone la sanción  en  este  asunto tiene una pena mínima de dieciséis (16) meses, y el artículo  38  de  la  Ley  599  de 2000 establece que la prisión domiciliaria sustitutiva  procede  para  conductas punibles “cuya pena mínima  prevista  en  la  ley  sea  de  cinco  (5) años de prisión o menos”,  es  evidente  que  el  procesado  puede  beneficiarse  con  el  referido instituto en cuanto satisface el factor objetivo.   

Adicionalmente,  teniendo  en  cuenta que el  acusado  se desempeñó por cerca de 10 años como Almacenista en la Secretaría  de  Obras Públicas del Departamento de Cundinamarca, y con posterioridad labora  como  comerciante,  sin que tenga antecedentes penales, amén de que es padre de  tres  hijos,  uno de ellos menor de edad, puede colegirse que con la prisión en  su  domicilio no colocará en peligro a la comunidad ni eludirá el cumplimiento  de la sanción.   

          Para  el  efecto  indicado,  JULIO CAMILO  BAQUERO  deberá prestar caución por suma equivalente  a   dos  (2)  salarios  mínimos  legales  vigentes,  a  fin  de  garantizar  el  cumplimiento  de  las  obligaciones establecidas en el artículo 38 del estatuto  punitivo  del  2000,  para lo cual deberá suscribir la respectiva diligencia de  compromiso24.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, administrando justicia en nombre de la  República y por autoridad de la ley,   

RESUELVE  

          1.                      CASAR   el   fallo  absolutorio  impugnado  por  el  apoderado  de  la parte civil, para en su lugar  condenar  a  JULIO CAMILO BAQUERO BENITEZ  a las penas principales  de  dieciséis  (16)   meses  de prisión y multa a   

favor  del Tesoro Nacional por $1.333.oo, y a  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo tiempo de la pena privativa de la libertad, como autor  penalmente responsable del delito de estafa agravada.   

2.                                   CONDENAR  al  procesado  al  pago de los  perjuicios  derivados  del  delito, establecidos en la  suma  de  $37.883.400.oo  a  favor de la Asociación  Plan  de  Vivienda de los Trabajadores del Distrito de  Sumapaz  APLAVITRADIS  o la  entidad    o    personas    naturales    que    hagan    sus   veces.   

3.            NO  CONCEDER  a  BAQUERO    BENITEZ   la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

4.             OTORGAR  al  acusado  la prisión domiciliaria sustitutiva de la intramural, en los términos  señalados en la parte motiva de esta providencia.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ     LEONIDAS     BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ                                 GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                   JULIO        ENRIQUE        SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Fols.  243 y 244. c.o. No. 1.   

2 Fol.  244. c.o. No. 1.   

3 Fol.  15. c.o. No. 9.   

4 Fol.  28. Anexo No. 2.   

5 Fol.  4. C. Parte civil.   

6 Fol.  5. Anexos No. 1.   

7 Fol.  6. Anexos No. 1.   

8 Fol.  7. Anexos No. 1.   

9 Fol.  8. Anexos No. 1.   

10 Fol.  10. Anexos No. 1.   

11  Fol. 115. Anexos No. 2.   

12  Fol. 288. c.o. No. 1   

13  Fol. 28. Anexo No. 2.   

14  Fol. 5. Anexo No. 1.   

15  Fol. 6. Anexos No. 1.   

16  Fols. 64 a 69. Anexos No. 1.   

17  Fol. 10. Anexo No. 3.   

18  Fol. 29. Anexo No. 3.   

19  Fols. 21 y 22. c.o. No. 2.   

20  Fol. 7. Anexos No. 1.   

21  Fol. 8. Anexos No. 1.   

22  Fol. 10. Anexos No. 1.   

23 En  este   sentido   auto   del   22   de   agosto   de   2012.  Rad.  38900,  entre  otros.   

24  Cfr.  Providencias del 27 de abril de 2005. Rad. 19562 y del 8 de julio de 2009.  Rad. 31151.     

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