36389(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso nº 36389  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrados Ponentes:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado Acta No. 340  

Bogotá,  D.C., veintiuno (21) de septiembre  de dos mil once (2011).   

VISTOS  

Procede  la  Corporación  a emitir concepto  sobre   la   solicitud   de  extradición  de  EFRÉN  GONZÁLEZ  RIVAS,  presentada  por  el Gobierno de los  Estados  Unidos1.   

ANTECEDENTES  

Con  Nota Verbal No. 0969 del 29 de abril de  2011,  la Embajada de los Estados Unidos formalizó la solicitud de extradición  del   señor   EFRÉN   GONZÁLEZ  RIVAS,  contra quien la Corte del Distrito Sur  de  California,  el  10  de  diciembre  de  2010  dictó  acusación  formal No.  10CR4901-JLS.   

          Documentos aportados con la solicitud de extradición   

Para  formalizar  la  petición  de  entrega  de EFRÉN GONZÁLEZ RIVAS se  incorporaron  al  presente trámite, por intermedio del Ministerio de Relaciones  Exteriores  y provenientes de la Embajada de los Estados Unidos de América, los  siguientes documentos, debidamente traducidos:   

(i) Nota Verbal No. 0052 de enero 14 de 2011  de  la  Embajada  de  los Estados Unidos mediante la cual solicita la detención  provisional  con  fines  de  extradición  de  EFRÉN  GONZÁLEZ   RIVAS,   por  cuanto  es  requerido  para  comparecer a juicio por delitos federales de narcóticos.   

(ii) Nota Verbal No. 0969 de abril 29 de 2011  por cuyo medio se protocoliza la petición de extradición.   

(iii) Copia de la acusación No. 10CR4901-JLS  dictada  el  10  de  diciembre  de  2010  por  la  Corte  del  Distrito  Sur  de  California.   

(iv)   Traducción  de  las  disposiciones  aplicables  al  caso,  esto  es,  Título  18,  secciones  2 y 3282, Título 21,  sección   812  y  Título  46,  sección  70503  del  Código  de  los  Estados  Unidos.   

(v) Orden de arresto emitida por la Corte del  Distrito  Sur de California el 10 de diciembre de 2010 en contra de EFRÉN GONZÁLEZ RIVAS.   

(vi) Declaración jurada rendida el 22 marzo  de    2011   por   Rebekah   W.   Young,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos  en  el Distrito Sur de  California,  en la cual se refiere al procedimiento cumplido por el Gran  Jurado  para  dictar la acusación,  descarta  la  configuración de la prescripción, concreta los cargos formulados  contra    EFRÉN   GONZÁLEZ   RIVAS   e indica los elementos integrantes del delito.   

(vii)  Declaración  jurada  de  Eric  Helton,  agente  especial  de  la  Administración       del       Control       de       Drogas       (DEA),   por   cuyo  medio  informa  los  pormenores   de   la  investigación  en  virtud  de  la  cual  se  solicita  la  extradición  y  aporta  los  datos  allegados  a  la  investigación  sobre  la  identidad del requerido.   

(viii) Fotografía y cartilla decadactilar de  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil correspondientes a EFRÉN GONZÁLEZ RIVAS.   

Trámite   surtido  ante  las  autoridades  colombianas   

Recibida  por  la  Fiscalía  General  de la  Nación  la  Nota  Diplomática No. 0052 de enero 14 de 2011, ordenó la captura  de     EFRÉN    GONZÁLEZ    RIVAS    mediante  Resolución de enero 26 de 2011, la cual fue notificada el  día  02  de  marzo  de 2011 en el Centro Penitenciario y Carcelario Anayancy de  Quibdó, departamento del Chocó.   

Protocolizada   la  solicitud  de  entrega  mediante  Nota  Verbal No. 0969 de abril 29 de 2011, el Ministerio de Relaciones  Exteriores  envió  la  documentación  reunida a su homólogo del Interior y de  Justicia  con oficio DIAJI. 0971 del 29 de abril de 2011, en el cual conceptuó:   

“En atención a lo establecido en nuestra  legislación  procesal  penal  interna, me permito manifestar que por no existir  tratado  aplicable al caso en mención es procedente obrar de conformidad con el  ordenamiento    procesal    penal    colombiano”2.   

Revisadas  las  diligencias  con base en esa  normatividad,  en  dicha  Cartera  no se evidenció la falta de pieza sustancial  alguna   y,   en   consecuencia,   el  Viceministro  de  Justicia,  con  escrito  OFI11-17872-DVJ-0300  del  04 de mayo de 2011, envió el expediente a la Sala de  Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de   Justicia   para  lo  de  su  competencia.   

Actuación     cumplida     en    esta  Corporación   

Mediante proveído del 09 de mayo de 2011 la  Corte  dio  inicio  a  la  etapa  judicial  del trámite y, con fundamento en lo  dispuesto  en  el  artículo 510 de la Ley 906 de 2004, requirió a EFRÉN  GONZÁLEZ RIVAS la designación de  defensor,  haciéndole  saber  que,  de no hacerlo, le nombraría uno de oficio.  Como  no  lo  postuló, la Corporación le designó defensor de oficio, quien en  la  oportunidad  procesal pertinente impetró la aducción de una prueba, siendo  aceptada  su  petición  mediante  auto  del  último  22 de junio. Recaudada la  prueba  ordenada,  se  corrió  traslado  a  los  intervinientes  para alegar de  conclusión.   

Alegatos de conclusión  

1.  El Ministerio  Público   representado  por  la  Procuradora  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal,  luego  de  realizar  un  recuento  de las  exigencias  previstas  en el ordenamiento jurídico para la emisión de concepto  por  parte  de  la  Corte,  resume  la  actuación  adelantada  y los documentos  aportados  por  el  gobierno  requirente.  Así  mismo,  aborda el estudio de la  validez  formal de la documentación allegada, señalando los requisitos para su  expedición  y presentación, de manera especial su traducción y autenticación  por  las  autoridades correspondientes en el país requirente, y el cumplimiento  del  trámite  diplomático  para  su  presentación,  todo  lo  cual le permite  concluir que este requisito se encuentra satisfecho.   

Igual  criterio expresa acerca de las demás  exigencias  previstas  por  el artículo 502 del Código de Procedimiento Penal,  esto  es,  la demostración plena de la identidad del requerido, el principio de  la  doble  incriminación y el relacionado con la equivalencia de la providencia  proferida en el extranjero.   

En  cuanto a la pena mínima exigida, afirma  estar  acreditada  por  cuanto  los  cargos  formulados  por el país requirente  equivalen  en  el  ordenamiento patrio a los delitos descritos en los artículos  340  y  376 del Código Penal, los cuales tienen pena superior a cuatro años de  prisión.   

A continuación, se refiere a los requisitos  enlistados      por      esta      Corporación3     para     pregonar    la  configuración  de  la  cosa  juzgada,  señalando  que,  en  su criterio, no se  cumplen  todos  los  elementos  allí  precisados por cuanto la suscripción del  acta  de  preacuerdo  se  remonta  al  11 de abril de 2011, fecha posterior a la  solicitud  de  detención  provisional  con fines de extradición elevada por el  Gobierno   de  los  Estados  Unidos,  situación  que  hace  posible que la  terminación  anticipada  haya  sido  utilizada  para  evadir  la  extradición.   

Así   mismo,  agrega,  el  comportamiento  atribuido     al    requerido    en    el    Cargo    Uno    del    indictment   no   cuenta  con  sentencia  condenatoria  ejecutoriada  en Colombia, pues el fallo emitido en Colombia versa  exclusivamente   sobre   el   delito   de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  y  no  sobre el punible de concierto para delinquir, situación  que reafirma la inexistencia de la figura de la cosa juzgada.   

El  artículo  14 del Código Penal, afirma,  permite  acoger  la  solicitud  de  entrega  porque  los  delitos  se consideran  realizados  “en  el lugar donde se produjo o debió  producirse  el  resultado”  y para el caso, la Corte  del  Distrito  Sur  de  California informa que los actos atribuidos al requerido  traspasaron otológica y jurídicamente las fronteras patrias.   

En  consecuencia, considera satisfechos los  requisitos  legales  exigidos  por  el  procedimiento  penal  para  solicitar la  emisión  de  concepto  favorable  de  extradición  en  relación  al ciudadano  EFRÉN GONZÁLEZ RIVAS.   

Con todo, impetra a la Corporación exhortar  al  Gobierno  Nacional  para  que  realice  los  condicionamientos  tendientes a  garantizar  su  juzgamiento  sólo  por  las conductas origen del requerimiento,  así  como  que  no  se  le  imponga la pena de muerte o la sanción de prisión  perpetua.   

2.   Por   su   parte   la   defensa4   transcribe  apartes  de  la  declaración de Eric   Helton  rendida  en  apoyo  de  la  solicitud  de  entrega  y  de  la  sentencia condenatoria emitida por el Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Quibdó  el  3  de  junio  de 2011, con  fundamento en lo cual afirma lo siguiente:   

El  21  de noviembre de 2010 una nave de los  Estados   Unidos   interceptó   en   alta   mar   la   lancha   “go   fast”  denominada  “Niña     Alany”,    tripulada    por  EFRÉN  GONZÁLEZ  RIVAS  y  cuatro   hombres  más,  quienes  trasportaban  una  cantidad  indeterminada  de  sustancia    estupefaciente   (cocaína)  que arrojaron al ser descubiertos. Los detenidos y una muestra del  alcaloide  fueron entregados por los militares norteamericanos a las autoridades  colombianas.   

En razón de lo anterior, agrega, el Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de Quibdó condenó el 3 de junio de 2011 a  EFRÉN   GONZÁLEZ  RIVAS,  José Yuviyer Minota Mosquera, Vanier Andrés Hurtado  Moreno,  José  Isauro  Palacios  Rosero y José  Jarlig Minota Mosquera a la pena de  187      meses     de     prisión     y     multa     de     $7.124’028.990,  como    autores   del   punible   de   tráfico   de  estupefacientes  agravado,  en la modalidad de transportar cocaína superior a 5  kilogramos, fallo que se encuentra debidamente ejecutoriado.   

Por  lo  anterior,  opina,  se  debe  emitir  concepto  desfavorable  al  requerimiento  por  estar  reunidos  los  requisitos  señalados      por      esta      Corporación5  para  la  configuración  del  instituto  de  la  cosa  juzgada,  esto  es,  la sentencia nacional se encuentra  ejecutoriada  y,  además,  la  persona contra quien se profirió el fallo es la  misma requerida en extradición.   

Para finalizar, afirma, el hecho generador de  la  condena  de  EFRÉN  GONZÁLEZ  RIVAS  en  Colombia  es  el  mismo por el cual está siendo solicitado en  Extradición,  situación  que  impone  aplicar  la  garantía  contenida  en el  artículo  21  de  la Ley 906 de 2004 y en artículo14-7 del Pacto Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos  de  la  Naciones Unidas relativa a la cosa  juzgada    o    nom    bis   in   ídem.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Aspectos Generales  

La competencia de la Corporación, cuando se  trata  de  emitir concepto sobre la procedencia de extraditar o no a una persona  solicitada  por otro país, se circunscribe a la verificación de las exigencias  contenidas  en  los  artículos 490, 493, 495  y 502 de la Ley 906 de 2004,  regulación   a   la  cual  se  acude  porque  los  hechos  ocurrieron  bajo  su  vigencia.   

Conviene  señalar,  como  lo  certificó el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores, que al no existir tratado de extradición  vigente  entre los Estados Unidos y la República de Colombia, el trámite de la  solicitud  de  entrega  y  el  concepto a emitir como culminación del mismo, se  surte  con  base  en las exigencias contenidas en el Capítulo II del Libro V de  la Ley 906 de 2004.   

Esos   requisitos   consagrados   en  los  artículos  495  y 502 de la ley en cita se concretan en la validez formal de la  documentación  allegada  por  el país requirente, la demostración plena de la  identidad  de  la  persona  solicitada,  la  presencia del principio de la doble  incriminación  y la equivalencia de la providencia proferida en el extranjero a  la resolución de acusación de nuestro sistema procesal penal.   

La  Corte,  por  consiguiente,  procede  a  estudiar si en este caso se cumplen dichos presupuestos.   

    

1. Validez formal de la documentación     

Conforme a lo preceptuado en el artículo 495  de  la  Ley  906  de 2004, la solicitud de extradición debe efectuarse por vía  diplomática  y,  de  manera  excepcional,  por  la  consular  o  de  gobierno a  gobierno,  aportando  copia auténtica del fallo o de la acusación proferida en  el  país  extranjero, con indicación de los actos que determinan la petición,  así  como  del  lugar  y  fecha  de su ejecución; todo ello acompañado de los  datos  por  cuyo  medio  sea  posible  identificar  plenamente  al  reclamado e,  igualmente,   es   necesario   allegar   la   reproducción  auténtica  de  las  disposiciones penales aplicables al asunto.   

Del  mismo modo, la documentación debe ser  expedida  con  sujeción  a las formalidades establecidas en la legislación del  país reclamante y estar traducida al castellano.   

De otra parte, de acuerdo con lo consagrado  en  el  artículo  259  del  Código  de  Procedimiento Civil, modificado por el  numeral  118  del  artículo  1º  del  Decreto  2282  de  1989,  los documentos  públicos  otorgados en el país extranjero por uno de sus funcionarios o con su  intervención,  deben  presentarse  debidamente  autenticados  por  el cónsul o  agente  diplomático  de  la  República de Colombia y, en su defecto, por el de  una  nación  amiga,  lo cual hace presumir haberse expedido de acuerdo a la ley  del respectivo Estado.   

Por igual, la norma en cita exige acreditar  la  firma  de  nuestro  cónsul  o  agente  diplomático  por  el  Ministerio de  Relaciones  Exteriores  y,  si se trata de agente consular de un país amigo, se  autenticará  previamente por el funcionario competente del mismo y los de éste  por  el  Cónsul  colombiano;  regulación aplicable al presente caso, en virtud  del  principio  de  integración  normativa  previsto  en  el  artículo  25 del  Estatuto  Penal  Adjetivo  y  en razón de lo preceptuado en el inciso final del  artículo        495        ibídem.   

Tales  requisitos de carácter legal están  encaminados  a  demandar  del  Estado  requirente la ineludible remisión de los  soportes  en  sustento  de  la  solicitud  de extradición, en todos los casos y  frente  a cada una de las específicas obligaciones que amerite el asunto, no de  manera  simple,  sino  con  el  cumplimiento íntegro de las exigencias formales  expresadas.   

En  el  caso  particular  la  Corporación  observa  cómo  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América, a través de su  representación   diplomática,   solicitó   la   extradición   del  ciudadano  colombiano    EFRÉN   GONZÁLEZ   RIVAS   y,   al   efecto,  anexó  copia  de  la  acusación  formal  No.  10CR4901-JLS  dictada el 10 de diciembre de 2010 de la Corte del Distrito Sur de  California.   Igualmente,  incorporó  la  orden  de  arresto   expedida   contra   el   reclamado   por   dicha   autoridad  judicial  extranjera.   

También allegó  la    declaración    jurada    de    Rebekah    W.  Young,   Fiscal   Auxiliar  en  el  Distrito  Sur  de  California,   quien  refiere  el  procedimiento  cumplido  por  el  Gran  Jurado  para  dictar la acusación,  concreta   los   cargos   formulados   contra  EFRÉN  GONZÁLEZ  RIVAS, precisa los elementos integrantes del  delito  y remite a la declaración de apoyo del agente del Departamento Especial  Antidrogas para mayores detalles de los hechos.   

De  igual  manera,  se observa cómo en los  documentos  aportados  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos respecto a la  acusación  se  especifican  los  actos  imputados y los lugares y épocas de su  ocurrencia,  con  lo  cual se satisfacen los requisitos exigidos en el artículo  495 de la Ley 906 de 2004, como se explicará más adelante.   

A   su   vez,  dichos  documentos  están  traducidos  al  castellano,  certificados  y  autenticados de conformidad con la  legislación   propia   del  Estado  requirente,  al  punto  que  se  encuentran  refrendados   por  Magdalena  A.  Boynton,   Directora  de  la  Oficina  de  Asuntos  Internacionales  de  la  División  de  lo Penal del Departamento de Justicia del mismo país, reconocida  como   tal   por   su   Procurador  Eric  H.  Holder,  Jr.   

Igualmente, se aportó certificación sobre  la   referida  documentación  suscrita  por  Hillary  Rodham  Clinton, Secretaria del Departamento de Estado  de  los  Estados  Unidos  de América y por Patrick O.  Hatchett,  Funcionario Auxiliar de Autenticaciones del  mismo  departamento,  cuya  firma,  a su turno, fue refrendada por la Cónsul de  Colombia   en   Washington,   D.C.,   Libia  Mosquera  Viveros.  Por  lo  tanto,  se  cumplen a cabalidad los  requisitos para su validez.   

En ese orden, es claro para la Corporación  que  el  primer requisito exigido por el artículo 495 de la Ley 906 de 2004, se  encuentra acreditado.   

2.           Demostración  plena de la identidad del  solicitado   

Esta exigencia se orienta a establecer si la  persona  procesada  (acusada o condenada)  en  el  país  extranjero,  es  la  misma  sometida al trámite de  extradición,  lo  cual implica conocer su verdadera identidad, por lo tanto, el  requisito  se  cumple  cuando  existe  plena  coincidencia  entre  el  individuo  solicitado y aquél cuya entrega se encuentra en curso de resolver.   

Confrontada  la Nota Verbal No. 0969 del 29  de  abril  de  2011,  por  cuyo medio se formaliza la petición de extradición,  advierte   la  Corte  que  el  reclamado  responde  al  nombre  de  EFRÉN    GONZÁLEZ   RIVAS,  nacido el 01 de febrero de 1966, titular  de la cédula de ciudadanía No. 11.795.182.   

La  persona  solicitada  se identificó con  aquel  nombre  y  documento de identidad al serle notificada la orden de captura  emitida  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación con fines de extradición.  Además,  el  lugar  y  la  fecha  de  nacimiento  registrados  en la tarjeta de  preparación  de su cédula de ciudadanía coinciden con los datos ofrecidos por  el  país  requirente  y  el  cotejo  dactiloscópico efectuado por perito de la  Policía  Nacional  a  las  huellas dactilares del capturado, concuerdan con las  que  reposan  en  la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil  a  nombre de  EFRÉN GONZÁLEZ RIVAS.   

Finalmente, bajo la identidad advertida, el  reclamado  actuó  y  se  notificó  de  las diversas decisiones adoptadas en el  marco de este trámite, sin formular reparo alguno al respecto.   

De lo anterior, se deduce razonablemente la  plena  identidad  del  ciudadano  colombiano  pedido  en  extradición,  pues su  información   personal,   relacionada   en  la  solicitud  de  las  autoridades  foráneas,  como  se  ha visto, es la misma con la cual se presenta y firma, sin  cuestionamiento alguno sobre el particular.   

3.               Principio     de     la     doble  incriminación   

Frente  a  este  requisito corresponde a la  Corporación  examinar  si  los  comportamientos  atribuidos  al  reclamado como  ilícitos  en  el  país extranjero tienen en Colombia la misma connotación, es  decir,  si  son  considerados  delitos  y,  de  ser  así, si conllevan una pena  mínima no inferior a cuatro años de privación de la libertad.   

Para abordar el análisis de ésta temática  debe  partirse del cotejo de los cargos formulados en la acusación aportada por  la  autoridad  extranjera  con  la normatividad interna colombiana, a efectos de  establecer  o  descartar  la equivalencia exigida por el artículo 502 de la Ley  906  de  2004.  Así,  los  hechos  imputados  se  concretan  en  los siguientes  cargos:   

“Cargo  Uno   

A  partir  de una fecha desconocida por el  jurado  indagatorio  y  prosguiendo  (sic)  hasta  el  día 22 de noviembre de 2010 inclusive, a bordo de una  nave,  sujeta  a  la  jurisdicción  de  los  Estados Unidos, los acusados (…)  EFRÉN   GONZÁLEZ  RIVAS…,  a  sabiendas  e  intencionalmente  entablaron  un  concierto  para  delinquir  entre  si  y con personas desconocidas por el jurado  indagatorio,  para  poseer  5 kilogramos o más de cocaína con la intención de  distribuirla  es  decir:  aproximadamente  500  kilogramos  (1.102  libras), una  sustancia  controlada  de  la  Lista  II,  en  violación  de la Sección 70503,  Título 46 del Código de los Estados Unidos”.   

“Cargo Dos  

El  día  22 de noviembre de 2010 o en una  fecha  aproximada,  a bordo de una nave sujeta a la jurisdicción de los Estados  Unidos,   los   acusados   (…)   EFRÉN  GONZÁLEZ  RIVAS…,  a  sabiendas  e  intencionalmente,  tuvieron  en su posesión 5 kilogramos o más de cocaína con  la  intención  de distribuirla, es decir: aproximadamente 500 kilogramos (1.102  libras),  una  sustancia controlada de la Lista II, en violación de la Sección  70503,  Título 46 del Código de los Estados Unidos y de la Sección 2, Título  18   del   Código   de   los   Estados   Unidos”6.   

El    Cargo  Uno encuentra equivalencia en el artículo 340, inciso  segundo  del  Código  Penal, modificado por los artículos 8° de la Ley 733 de  2002  y  19  de la Ley 1121 de 2006, del concierto para  delinquir,  que  contempla  sanción  privativa  de la  libertad  de  ocho  (8)  a  dieciocho  (18) años de prisión y multa de dos mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil  (30.000)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes.   

Y   el   Cargo  Dos   se   actualizan   en  el  artículo  376 del Código Penal, modificado por el  artículo  11  de  la  Ley  1453  de 2011, que tipifica el delito de  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes,  sancionando la conducta con pena de prisión de ciento veintiocho  (128)  a  trescientos  sesenta  (360) meses y multa de mil trescientos treinta y  cuatro  (1.334)  a  cincuenta  mil  (50.000) salarios mínimos legales mensuales  vigentes.   

De  esta  manera,  confrontados el supuesto  fáctico   y   las   normas  invocadas  por  la  autoridad  extranjera  con  las  disposiciones   internas  de  Colombia,  se  advierte  cómo  las  conductas  de  concierto  para delinquir y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes se  encuentran  penalizadas  en los dos países, de manera que los cargos atribuidos  por   la   autoridad  foránea  al  requerido  EFRÉN  GONZÁLEZ  RIVAS corresponde a tipos penales nacionales  que  tienen prevista pena superior a los 4 años de prisión, razón por la cual  se encuentra satisfecho el principio de la doble incriminación.   

4.           Equivalencia entre la providencia dictada  en el extranjero y la acusación del sistema procesal colombiano   

Esta   última  exigencia  se  orienta  a  verificar  si la pieza procesal ofrecida por el país requirente es equivalente,  por  lo  menos,  a  la  acusación  prevista  en  el ordenamiento procesal penal  interno.   

Conviene  recordar  que  no  se  trata  de  establecer   identidad   entre   ambas  actuaciones7,   pues   lo   relevante   es  determinar  si  la  decisión  entregada  da  paso  al  juicio. Además, se debe  constatar   si  brinda  un  relato  sucinto  del  comportamiento  imputado,  con  especificación  de  las  circunstancias  de  lugar  y  tiempo e, igualmente, si  expresa  con  claridad  la  calificación  jurídica  señalando  los  preceptos  aplicables.   

Así  las cosas, se tiene que la acusación  formal  No.  10CR4901-JLS  del 10 de diciembre de 2010, emitida por la Corte del  Distrito  Sur  de  California,  al  igual  que  ocurre  con la pieza de la misma  índole  en  el ordenamiento colombiano, marcan el comienzo del juicio, etapa en  la  cual  el  procesado  tiene  la oportunidad de controvertir las pruebas y los  cargos a él atribuidos.   

De  otro  lado,  el  requerimiento  de  la  autoridad  foránea  contiene  la  información  relativa  al  lugar y época de  ocurrencia  de  los  hechos,  sobre  las  circunstancias  bajo las cuales actuó  EFRÉN  GONZÁLEZ  RIVAS  y  respecto    de    las    disposiciones    violadas    con    los   actos   allí  definidos.   

En  estas  condiciones,  es indiscutible la  equivalencia  existente  entre la acusación dictada en el país extranjero y la  pieza  procesal  contemplada  en los artículos 336 y 337 de la Ley 906 de 2004.  Naturalmente,  conviene  advertir,  se  trata  de una identidad material y no de  forma.   

Causales de improcedencia.  

Conforme a lo previsto en el artículo 35 de  la  Constitución  Nacional,  modificado  por el Acto Legislativo 01 de 1997, la  extradición  de  los  colombianos  por  nacimiento  se  concederá  por delitos  cometidos  en el exterior, que no ostenten carácter político, siempre y cuando  se  refieran  a  hechos  cometidos  con  posterioridad  al  17  de  diciembre de  1997.   

De  acuerdo  a  lo  anterior,  constituyen  causales  de  improcedencia de la extradición: (a) que el delito por el cual se  procede  sea  de  naturaleza política, (b) que se trate de hechos cometidos con  antelación  al  17  de diciembre de 1997, fecha de promulgación de la referida  norma    y,   (c)   que   el   delito   haya   sido   cometido   en   territorio  colombiano.   

Y,    de    conformidad    con    la  posición   mayoritaria   de   la   Sala8,  también   se  debe  constatar  si  en  Colombia  se  profirió  decisión  con  fuerza  de  cosa  juzgada  por  los  mismos hechos que  sustentan  la  petición  de  extradición.   

         Revisados   los  cargos  formulados  por  la  autoridad  foránea  a  EFRÉN  GONZÁLEZ  RIVAS, la  Sala  encuentra  que  no  se  configura  ninguna  de  las  referidas causales de  improcedencia.   

En efecto, el concierto para delinquir y el  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes son delitos de naturaleza  común,  no  política,  tanto  en  Estados Unidos de América como en Colombia.  Así  mismo,  los  hechos  imputados acaecieron el 21 de noviembre de 2010, esto  es,  con  posterioridad  al  Acto  Legislativo No. 01 de 1997, por cuyo medio se  estableció la posibilidad de extraditar a ciudadanos colombianos.   

De  otra  parte,  las  conductas delictivas  atribuidas  en  el indictment  a     EFRÉN    GONZÁLEZ    RIVAS    fueron  desplegadas  a  bordo  de una nave en aguas internacionales,  con  el  claro  propósito  de  llevar  a  los  Estados  Unidos gran cantidad de  estupefacientes,  situación  que, conforme al artículo 14-3 del Código Penal,  permite  colegir  que  el comportamiento punible también se concretó fuera del  territorio colombiano.   

Por   último,   la   Sala  no  encuentra  configurado  el  instituto  de la cosa juzgada pregonado por la defensa, pues si  bien    se    allegó   prueba   de   la   condena   impuesta   a   EFRÉN  GONZÁLEZ  RIVAS  por  el Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Quibdó  por  hechos  similares  a  los  atribuidos  en  el  requerimiento,  lo cierto es que la sanción se produjo como  consecuencia  de  un preacuerdo celebrado entre el ente acusador y el solicitado  con  posterioridad  a  la  notificación  de  la  orden  de captura con fines de  extradición,  circunstancia  que  hace factible su utilización como estrategia  orientada a eludir el mecanismo de cooperación.   

         En  efecto,  la  Sala  tiene  decantado  que  cuando la sentencia se  profiere  como  resultado de la aplicación de una de las formas de terminación  anticipada  del  proceso penal, el concepto será desfavorable, siempre y cuando  se  demuestre que con anterioridad al pedido de extradición se llevó a cabo la  manifestación  libre,  consciente  y  voluntaria  por  parte  del  procesado de  acogerse a  uno cualquiera de esos institutos.   

En  el  evento bajo examen, la solicitud de  detención  con fines de extradición se concretó mediante Nota Verbal No. 0052  de  enero  14  de 2011; la orden de captura con fines de extradición se emitió  por  la  Fiscalía  General  de  la  Nación  el  26  de  enero  siguiente  y su  notificación  al  requerido  se  llevó  a  cabo  el  2  de  marzo en el Centro  Penitenciario  y Carcelario de Anayancy de la ciudad de Quibdó, mientras que el  acta  de  preacuerdo se suscribió el 11 de abril, esto es, un mes y nueve días  después  de  la  notificación  a  EFRÉN  GONZÁLEZ  RIVAS del requerimiento.   

         En   estas   circunstancias,   no  se  satisfacen  los  presupuestos  señalados  por  la  Corporación para emitir concepto desfavorable, en tanto el  preacuerdo  base  de  la  sentencia  obedeció más a una estrategia orientada a  eludir  la  extradición  que  a  la  voluntad de contribuir al ejercicio de una  pronta y cumplida justicia.   

         Para  mayor  claridad, obsérvese lo indicado sobre este aspecto por  la Sala,   

“8.9.3.1 En los  eventos    de    sentencia    condenatoria    se    pueden   distinguir   varias  hipótesis:   

Cuando  el  fallo  se  dictó dentro de un  proceso  penal  que  agotó  regularmente todas las etapas y quedó ejecutoriado  antes  de  pronunciarse  el  respectivo  concepto,  éste  será desfavorable en  virtud  a  los principio de buena fe, eficacia en la administración de justicia  y  lealtad  procesal  (artículos  83 de la Carta Política, 10 y  12 de la  Ley  906  de 2004) teniendo en cuenta que el procesado se ha sometido a la   justicia nacional.   

Si la sentencia se profiere como resultado  de  la  aplicación  de una de las formas de terminación anticipada del proceso  penal  ((Vr.gr. sentencia anticipada -artículo 40 de  la  Ley  600  de  2000-, aceptación de la imputación, pre-acuerdos -artículos  293  y  348 Ss.  de la Ley 906 de 2004- etc.), el  concepto  será desfavorable, siempre y cuando se demuestre inequívocamente que  con  anterioridad  al  pedido de extradición se llevó a cabo la manifestación  libre,  consciente  y voluntaria por parte del procesado de acogerse a  uno  cualquiera   de  esos  institutos;  la  misma se  plasmó  en  una  acta  con  el  total cumplimiento de los requisitos formales y  sustanciales  para  tal  efecto;  y  esa actuación condujo indefectiblemente al  fallo  de  condena  en los mismos y exactos términos en los cuales se aceptó o  convino   la   responsabilidad   del   solicitado  en  extradición,  siempre  y  cuando,   -se  reitera-,  que  la  sentencia quede en firme antes de que la  Corte emita su opinión.   

Lo  anterior,  porque  de  lo contrario se  facilita   que  esas  figuras  sean  utilizadas  indebidamente  para  evadir  la  extradición  en  violación  de  los  principios  de  buena  fe, eficacia en la  administración  de  justicia,  lealtad  procesal  (artículos  83  de  la Carta  Política,  y  10  y  12  de  la  Ley  906  de  2004), así como de cooperación  internacional  en  la  lucha  contra  la  criminalidad  (artículo 189 ibídem).   

Con  dicha exigencia no se aplica un trato  desigual  a  quienes  se acogen a esos mecanismos con posterioridad al pedido de  extradición  teniendo en cuenta que se trata de situaciones de hecho diferentes  que  ameritan  soluciones diversas  debido a que en los citados eventos los  procesados   han  participado  eficazmente  en  la  definición  de  su  caso  y  contribuido  a  una  pronta  y cumplida justicia desde antes de la intervención  extranjera  confiando en la recta y cumplida justicia colombiana (artículos 348  de  la Ley 906 de 2004 y  4 de la  Ley 270 de 1996 o Estatutaria de la  Administración         de         Justicia)9”.  (subrayas  fuera del texto original)   

         Lo   anterior   significa  que  no  están  dados  los  presupuestos  establecidos   por  esta  Corporación  para  reconocer  la  configuración  del  instituto de la cosa juzgada invocada por la defensa.   

Respuesta a los alegatos  

         1.  Los  argumentos expuestos en el acápite inmediatamente anterior  evidencian  cómo  el  defensor  dejó  de  considerar  el  texto completo de la  jurisprudencia   citada  como  soporte  de  su  pretensión,  en  tanto  omitió  referirse  al  momento  en  el  cual  EFRÉN GONZÁLEZ  RIVAS  exteriorizó  la voluntad de aceptar los cargos  formulados,  la  cual,  como  se  señaló,  se  produjo  mucho  después  de la  notificación del requerimiento.   

         En  ese sentido, recuérdese cómo en los eventos donde la sentencia  se  origina  en un mecanismo de terminación anticipada del proceso, el concepto  será  desfavorable, sólo cuando se demuestre que con anterioridad al pedido de  extradición  se  llevó a cabo la manifestación libre, consciente y voluntaria  por  parte  del  procesado  de  acogerse  a  uno  de esos institutos, situación  ausente en este evento.   

         En  efecto,  nótese  cómo la formulación de acusación dentro del  proceso  surtido  en  el  Juzgado Penal del Circuito Especializado de Quibdó se  concretó  el  20  de  diciembre  de  2010 y sólo hasta el 11 de abril de 2011,  cuando  ya  se  había  notificado de la solicitud de extradición, EFRÉN   GONZÁLEZ   RIVAS  expresó  su  intención  de  preacordar  con el ente acusador, circunstancia que evidencia la  probable utilización del preacuerdo para evadir el requerimiento.   

         Descartada  la  configuración  del  instituto de la cosa juzgada en  los  términos  definidos  por esta Corporación, deviene improcedente acceder a  la pretensión de la defensa.   

2. Como se comparten los planteamientos del  Ministerio  Público,  sobra  cualquier comentario al respecto.   

El concepto de la Corporación  

En razón a las anteriores consideraciones,  la  CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL, emite CONCEPTO   FAVORABLE  a  la  solicitud  de  extradición   del   ciudadano   colombiano   EFRÉN  GONZÁLEZ  RIVAS  formulada  por  el  Gobierno  de los  Estados  Unidos  a  través de su Embajada en Bogotá, para que responda por los  cargos  contenidos  en la acusación formal No. 10CR4901-JLS del 10 de diciembre  de 2010, emitida por la Corte del Distrito Sur de California.   

Además,   es   preciso   consignar   que  corresponde  al  Gobierno  Nacional condicionar la entrega a que el reclamado en  extradición  no  vaya  a  ser condenado a pena de muerte, ni juzgado por hechos  diversos  a  los  que  motivaron  la  solicitud  de  extradición, ni sometido a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  como  tampoco  a  la  sanción  de  destierro,  cadena  perpetua o  confiscación,  conforme  lo  establecen  los artículos 11, 12 y 34 de la Carta  Política.   

También  debe  condicionar  la entrega del  solicitado  a  que  se le respeten, como a cualquier otro nacional en las mismas  condiciones10,   todas  las  garantías  debidas  en  razón  de  su  calidad  de  justiciable,  en particular a: tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su  inocencia,  estar asistido por un intérprete,  contar  con  un  defensor  designado  por  él o por el Estado, se le conceda el  tiempo  y los medios adecuados para preparar la defensa, pueda presentar pruebas  y  controvertir las que se alleguen en su contra, su situación de privación de  la  libertad  se  desarrolle  en  condiciones  dignas  y la pena privativa de la  libertad    tenga    la    finalidad   esencial   de   reforma   y   adaptación  social.   

Lo anterior, de conformidad con lo dispuesto  en  los  artículos 9, 10 y 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos,  5,  7  y  8 de la Convención Americana de Derechos Humanos y 9, 10, 14 y 15 del  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.   

Por igual, la Corte estima oportuno señalar  al  Gobierno  Nacional,  en  orden a salvaguardar los derechos fundamentales del  reclamado,  que  proceda  a  imponer  al  Estado  requirente  la  obligación de  facilitar  los medios necesarios para garantizar su repatriación en condiciones  de  dignidad  y  respeto  por  la  persona  humana,  en  caso  de  llegar  a ser  sobreseído,   absuelto,  declarado  no  culpable,  o  su  situación  jurídica  resuelta  definitivamente  de manera semejante en el país solicitante, incluso,  con  posterioridad  a  su  liberación una vez cumpla la pena allí impuesta por  sentencia   condenatoria   originada   en   las   imputaciones  que  motivan  la  extradición.   

De  otra  parte,  al  Gobierno  Nacional le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  con  sus  políticas  internas  sobre  la  materia, ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política de 1991 reconoce a la familia como núcleo esencial  de  la  sociedad,  garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e  intimidad,  lo  cual  se  refuerza con la protección que a ese núcleo también  prodigan  la  Convención Americana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional  de    Derechos   Civiles   y   Políticos   en   sus   artículos   17   y   23,  respectivamente.   

Adicionalmente,   es   del  resorte  del  Gobierno Nacional exigir al país reclamante que, en  caso  de  un  fallo  de  condena,  tenga en cuenta el tiempo de privación de la  libertad  cumplido  por  EFRÉN GONZÁLEZ RIVAS   con ocasión de este trámite.   

La   Sala   se   permite   indicar  que,  en  virtud  de  lo  dispuesto  en el numeral 2º del  artículo  189  de  la Constitución Política, le compete al Gobierno en cabeza  del  señor  Presidente  de  la República como supremo director de la política  exterior   y   de   las   relaciones  internacionales,  realizar  el  respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  impuestos  al  conceder la extradición,  quien  a  su vez es el encargado de determinar las consecuencias derivadas de su  eventual incumplimiento.   

Comuníquese  por  Secretaría   de   la   Sala  esta  determinación  al  requerido  EFRÉN  GONZÁLEZ  RIVAS, a su defensor, a  la  Procuraduría  Tercera  Delegada  para  la  Casación  Penal  y  a  la   Fiscalía General de la Nación, para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para lo de su competencia.   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                              JOSÉ LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                        SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                                                                 (aclaro voto)   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 En el  presente  caso  se siguen las pautas de la Ley 906 de 2004 por cuanto los hechos  que  sustentan  la  petición  de  extradición acaecieron el 21 de noviembre de  2010, es decir, en vigencia de esa normatividad.   

2 Folio  39 carpeta anexa.   

3  El  Ministerio  Público  se  refiere al concepto de septiembre 16 de 2009, radicado  31036.   

4  La  Sala  se  refiere  al alegato final presentado dentro del término de ley por el  doctor    Fermín   Rodríguez   Triana,  a  quien  el  requerido le otorgó poder el 24 de agosto último,  por  tratarse  de  abogado  de  confianza  que  desplaza a la defensora pública  María    Teresa    Moreno   Rodríguez, quien también presentó escrito conclusivo.   

5  La  defensa cita el concepto del 7 de abril de 2010, radicado 31557.   

6 Cfr.  Folios 117 y 118 Carpeta anexa.   

7 Cfr.  Conceptos  del  11 de febrero de 2004, Rad. No. 20292; 23 de enero de 2008, Rad.  27378;  28  de  octubre  de  2009,  Rad. 31932; noviembre 4 de 2009, Rad. 32085;  noviembre 8 de 2009, Rad. 31818.   

8  Concepto   del   19   de   febrero   de   2009,   Radicado   No.   30374,  entre  otros.   

9 Cfr.  Concepto del 16 de septiembre de 2009, Rad. No. 31036.   

10 Por  cuanto  a falta de Convenio entre los Estados Unidos de América y la República  de   Colombia,   la  procedencia,  requisitos,  trámite  y  condiciones  de  la  extradición  pasiva de colombianos por nacimiento se rige por los artículos 35  de  la  Carta Política, 18 del Código Penal y 490 a 514 de la Ley 906 de 2004,  siendo  imperativo  para el Gobierno Nacional hacer las exigencias necesarias al  país  reclamante  en  orden  a  reconocer  al  solicitado  todos los derechos y  garantías  inherentes  a  la  calidad de colombiano y de procesado, en especial  las  contenidas en la Norma Fundamental y en el Bloque de Constitucionalidad, ya  que  la  entrega del compatriota a un país extranjero no implica la pérdida de  su  nacionalidad  ni  de los derechos inherentes a tal condición. Cfr. Concepto  del 5 de septiembre de 2006, Radicado No. 25625.     

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