36352(27-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  36352   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 260.  

          Bogotá   D.C.,   julio   veintisiete   (27)   de   dos   mil   once  (2011).   

  VISTOS  

Se pronuncia la Sala en punto de la admisión  formal  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por el apoderado especial de  LEIDY  DIANA  ROJAS  CAMARGO,  contra  el  fallo de segundo grado proferido por el Tribunal Superior de Cúcuta  el  26 de noviembre de 2009, confirmatorio del dictado por el Juzgado Adjunto al  Cuarto  Penal  del Circuito de la misma ciudad el 17 de junio anterior, por cuyo  medio  la condenó como autora penalmente responsable de los delitos de falsedad  material  de  particular  en  documento  público  y  destrucción, supresión u  ocultamiento de documento privado.   

HECHOS  

          Fueron  compendiados  en  los  fallos  de instancia, de la siguiente  forma:   

          “Llegan  a  conocimiento  de  la Fiscalía mediante denuncia penal  que  instaurara  el  señor  Humberto  Peña Maldonado, en representación de la  sociedad  Torner  &  Servicios,  ubicada  en  la Avenida Y No. 14-15 de esta  ciudad  de  Cúcuta,  dando  cuenta  que  contrató los servicios de LEYDI DIANA  ROJAS  CAMARGO  para  el  cargo  de  secretaria  auxiliar  contable en el mes de  febrero  de  2002  y  hasta  finales  del  mes  de  junio del mismo año, cuando  presentó  su renuncia irrevocable, al parecer por algunos llamados de atención  que  la  empresa le hiciera.  A raíz de su ausencia de la empresa y habida  cuenta  que  dejó  con  clave  el  computador  donde  trabajaba,  se empiezan a  detectar  irregularidades  en  la  contabilidad,  ocultamiento  de  información  contable  y del movimiento en general de la empresa, así como la falsedad en la  declaración  del  IVA  que  debía  hacerse  ante la DIAN por $ 1.109.000 y fue  presentada  en  ceros,  previa  falsificación  de  la  firma del contador y del  denunciante”.              

ACTUACIÓN  PROCESAL   

La  Fiscalía  Quinta  de  Fe  Pública  y  Patrimonio  Económico  de  Cúcuta  declaró abierta la instrucción y vinculó  mediante    indagatoria    a   LEYDI   DIANA   ROJAS  CAMARGO,    recibida el 18 de junio de 2003.   

Cerrada  la  investigación,  la  Fiscalía  calificó  el  mérito  del  sumario  el  5 de agosto de 2005 con resolución de  acusación  en  contra  de la procesada “como posible  autora  responsable  del  delito de falsedad material de particular en documento  público    y    destrucción,    supresión   u   ocultamiento   de   documento  privado”.   

          Cumplida  la  subsiguiente  fase  del  juicio, el Juzgado Adjunto al  Cuarto  Penal  del  Circuito  de  la  misma sede profirió fallo de primer grado  mediante  el  cual  condenó a LEYDI DIANA a  la  pena  principal  de treinta y ocho (38) meses de prisión y a  las  accesorias  de  inhabilitación  en  el  ejercicio  de derechos y funciones  públicas  e  inhabilitación  para  el  ejercicio de la profesión por un lapso  igual,   al  encontrarla  responsable  de  los  cargos  por  los  cuales  se  la  acusó.    

          En  la  misma  decisión,  le  negó  el subrogado de la suspensión  condicional  de  la  ejecución  de  la  pena  y le otorgó el sustitutivo de la  prisión domiciliaria.   

          Al  ser  impugnada  la  anterior  decisión  por  la  defensa  de la  procesada,  se  pronunció  el  Tribunal  Superior de Cúcuta el 26 de noviembre  ulterior,  impartiéndole  confirmación,  sentencia  que  cobró  ejecutoria en  tanto no fue recurrida en casación.   

LA  DEMANDA   

El   apoderado   especial   de  LEYDI  DIANA  ROJAS  CAMARGO  invoca  la  causal  segunda  del  artículo  192 de la Ley 906 de 2004, al considerar que se  dictó  sentencia  condenatoria  en  un  proceso  que  no podía proseguirse por  prescripción de la acción penal.   

En    el    acápite   de   “los  hechos  procesales  y materia del juzgamiento”   aduce   que   “para  el  momento  del  proferimiento  del fallo se encontraba en rigor tanto la ley 906 de 2004 como la  ley  890  del mismo año, como quiera que el procedimiento por el cual se debió  seguir  y  finalizar  la  actuación  es  el  previsto  en  la  ley 600 de 2000,  simplemente  porque  el  regulado  en  la  ley  906 de 2004 sólo es aplicable a  delitos  cometidos a partir del 1° de enero de 2005 en los distritos judiciales  donde  empezó  a  regir el sistema acusatorio…cabe precisar que es procedente  la  aplicación de estas normas en materia de interrupción de la acción penal,  a  casos  que  se  tramitan  por  la  ley  600  de  2000,  en virtud del derecho  constitucional  de  favorabilidad y del principio de legalidad y como excepción  al     principio     de     irretroactividad     de     la    ley”.                 

Más adelante, en el mismo apartado, señala  que   “bajo  los  anteriores  lineamientos  podemos  afirmar  sin  dubitación  alguna  que  el  momento  procesal para efectos de la  interrupción  de  la  acción  penal se traslado (sic)  por  disposición  de  la  ley  890  de  2004,  de  la  resolución  acusatoria  a  la  formulación de imputación, siendo esta última  equivalente  a  la  diligencia  de  indagatoria estatuida en la ley 600 de 2000,  figuras  jurídicas  éstas  que son análogas  y se equiparan por tener la  misma   finalidad   y   el   mismo   efecto   vinculante.   normas  (sic),  que  en  idéntico  sentido regula  (sic)  el  mismo supuesto de  hecho     con     consecuencias     jurídicas    más    benignas    para    el  procesado”.   

Como  en este asunto, prosigue, su defendida  fue  escuchada en indagatoria el 18 de junio de 2003, esta fecha, de acuerdo con  lo  expuesto,  se debe tomar como referente de interrupción de la prescripción  de  la acción penal, de modo que hasta el día de ejecutoria de la sentencia de  segunda   instancia,   verificada   el   25   de  enero  de  2010,  “transcurrieron  seis años, siete meses y siete días, tiempo por  demás  suficiente  para  la  operancia  de la prescripción de la acción penal  seguida   en  su  contra”,  de  conformidad  con  lo  previsto  en el inciso segundo del artículo 86 del Código Penal y en cuanto se  rebasó el término de 5 años allí previsto.   

Al  no  haberse  decretado la prescripción,  estima,  se  desconocieron  a  su  representada  los  principios  de legalidad y  favorabilidad,  los  cuales,  según  lo  señala  en  el acápite siguiente del  libelo    referido    a    los    “fundamentos   de  derecho”,    hacen    parte    del    bloque    de  constitucionalidad.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

La acción de revisión tiene como finalidad  minar  la  intangibilidad  propia  de  la  cosa juzgada, lo cual descarta que la  demanda   corresponda   a  un  escrito  de  libre  e  informal  planteamiento  y  argumentación,  pues  por  mandato  imperativo  del  legislador  es  preciso su  sometimiento  a  las  reglas  del artículo 222 de la Ley 600 del 2000. Si no se  cumple  con  lo  anunciado,  será obligatorio inadmitirla de conformidad con la  preceptiva del artículo 223 de la misma legislación.   

Tras  estudiar  la demanda presentada por el  apoderado   especial  de  LEYDI  DIANA  ROJAS  CAMARGO  se  observa su ineptitud derivada de la argumentación  manifiestamente errática sobre la cual se sustenta.   

Comiéncese  por advertir la impropiedad del  censor  al  invocar  como  causal  de  revisión  la  segunda  establecida en el  artículo  192  de  la Ley 906 de 2004, en tanto, como lo tiene sentado la Sala,  su  trámite y causales se ciñen al procedimiento bajo el cual se consolidó la  actuación  dentro  del  cual  se  profirió la decisión cuestionada, según se  recordó, entre muchas, en la siguiente providencia:   

“Sobre  este puntual  tema  debe  advertirse  que  los motivos descritos en la Ley 906 de 2004 para la procedencia  de  la  acción de revisión rigen para procesos adelantados bajo esa normativa,  no   para  aquellos  que  finalizaron  a  la  luz  de  ordenamientos  procesales  anteriores,  dada  la  variación  de  procedimiento  y la diferencia de algunos  institutos  tal  como  lo  tiene  establecido  esta  Corporación, por tanto, el  estatuto  procesal  penal aplicable para este caso es el regulado por la Ley 600  del  año  2000  que  rigió  para  el  trámite  y fallo de esta actuación, no  obstante   que   la   causal  invocada  tiene  idéntico  tratamiento  en  ambas  regulaciones  como  se  indicará  mas  adelante”1.   

Y si bien, como se señala en la parte final  de  la  cita  jurisprudencial,  el  error en este caso tampoco trasciende habida  cuenta  que  el texto de este motivo de revisión es prácticamente idéntico al  de  la  causal  segunda  del  artículo  220  de la Ley 600 de 2000, sí permite  detectar,  desde  ese  momento,  un  propósito  infundado  de aplicar, de forma  ilimitada,  normativas  del sistema acusatorio a asuntos regidos por el anterior  procedimiento.              

Ciertamente,  señala el actor que la causal  pretextada  tiene  asidero  por  cuanto  es  viable aplicar por favorabilidad el  artículo  sexto  de  la  Ley  890  de  2004,  modificatorio  del inciso 1° del  artículo   86   del   Código   Penal,   en  el  sentido  de  que  “la   prescripción  de  la  acción  penal  se  interrumpe  con  la  formulación  de  la  imputación”,  acto procesal que  equivale,  por  sus  efectos vinculantes, al de la indagatoria de la Ley 600, lo  que  determinaría que para la fecha de ejecutoria del fallo de segundo grado la  acción penal estaba prescrita.   

Con esa propuesta el actor desconoce de bulto  las  pautas  establecidas  por  esta  Sala  para la aplicación del principio de  favorabilidad  entre  las  Leyes  600  de  2000  y  906 de 2004 o, como ahora se  sugiere,  entre las Leyes 599 de 2000 y 890 de 2004, teniendo en cuenta que esta  última  tuvo  por  fin  primordial realizar ajustes necesarios a algunas normas  del  Código  Penal  que posibilitaran la implementación del sistema acusatorio  en  el  territorio  patrio,  como  así  se consignó en el trámite previo a la  aprobación    y    sanción    de   la   referida   ley,   al   señalarse   lo  siguiente:   

           “iv)  Teniendo  en  cuenta  que  se  hace necesario ajustar  las  disposiciones  del Código Penal a los requerimientos  que  implica  la adopción y puesta en marcha del sistema acusatorio,  solicitamos  a  la  Plenaria  de la Cámara de Representantes dar  segundo  debate  al  proyecto  de  ley  número  251 de 2004 Cámara, 01 de 2003  Senado”2.   

          v)        “El   actual   proyecto   de   ley,  insisto  hasta  la  saciedad,  únicamente   tiene   una   justificación   y  una  explicación:  permitir  poner  en  funcionamiento  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  que  se  convertirá en ley de la república y  que   fue   expedido   por   esta   Corporación”3          (subrayas fuera de texto).   

         

Pues  bien, elucidado que cuando se habla de  sistemas   procesales  coexistentes  ello  no  sólo  involucra  normas  que  se  encuentran  en  los estatutos procedimentales respectivos, esto es, leyes 600 de  2000  y  906  de 2004, sino también las de los estatutos sustantivos vinculadas  necesariamente  con su aplicación, como indefectiblemente ocurre con la Ley 890  del  mismo  año respecto de la Ley 599 de 2000, importa precisar que, según lo  ha  sentado  de  forma  pacífica  la Sala, para la aplicación del principio de  favorabilidad  se  debe  tratar  de  normas reguladoras de institutos análogos,  contenidos  en una u otra legislación, siempre que no hagan parte de la esencia  y  naturaleza jurídica del sistema penal acusatorio4.   

         

En ese orden de ideas, resulta desafortunada  la  propuesta del libelista cuando pretende, de una parte, variar la regulación  de  la  Ley  600  de  2000 en torno al fenómeno de la prescripción mediante la  aplicación  de normas dispuestas para la implementación del sistema acusatorio  y  mucho  más  lo  es,  de  otra,  cuando  argumenta  que  en tal propósito es  equiparable  la  diligencia  de  formulación  de imputación con la indagatoria  prevista  en  el  mencionado  cuerpo  normativo,  cuando  esta  última  resulta  dogmáticamente  inconcebible  -tal como se regula en el artículo 338 de la Ley  600  de  2000-  en un sistema procesal de corte acusatorio como el adoptado  con  la Ley 906 de 2004 donde solo se rinde cuando así lo acepta el imputado en  aplicación   extrema   del  principio  de  no  auto  incriminación5   

,   para   pretender,   con  esa  forzada,  interpretación,  evidenciar  que  a  partir de su realización se interrumpe el  término de prescripción de la acción penal.   

          No  siendo  procedente  entonces  la  solicitud  del  actor,  ha  de  recordarse  que  en este asunto la Fiscalía calificó el mérito del sumario el  5  de  agosto  de  2005  con  resolución de acusación en contra de  LEIDY  DIANA  ROJAS CAMARGO “como posible autora responsable del  delito  de falsedad material de particular en documento público y destrucción,  supresión  u  ocultamiento  de  documento  privado”,  cuya  ejecutoria  se  verificó  el  24  de  agosto  siguiente,  por  lo cual la  prescripción  de  la  acción  penal  en la fase del juicio, tema que debate el  accionante,  se  cumplía,  en términos de los artículos 83 y 84 de la Ley 599  de   2000,   en  un  lapso  de  cinco  años,  esto  es,  el  24  de  agosto  de  2010.   

          Empero,  como el fallo de segunda instancia contra el cual se dirige  esta  acción  es  del  26  de noviembre de 2009, habiendo alcanzado ejecutoria,  según  constancia,  el  26  de  enero  siguiente, es evidente que fue proferido  mucho   antes   de   que   acaeciera   el  fenómeno  extintivo  de  la  acción  penal.   

Además,  es oportuno señalar que de tiempo  atrás  ha  puntualizado  la  Sala  que  resulta improcedente otorgar el alcance  pretendido  al  principio  de favorabilidad en asuntos como el objeto de examen,  dado  que  “…frente  a  situaciones  jurídicas ya  consolidadas  en  el  tiempo  no puede aducirse la aplicación retroactiva de la  ley  más  favorable,  pues  el  fenómeno  se  encuentra  supeditado  a  que la  situación  jurídica  respecto de la cual se invoque haya ocurrido o se hubiese  estructurado  durante su vigencia, que no es el caso presente donde la   interrupción   de  prescripción  con  la  ejecutoria  de  la  resolución  de  acusación  se  consolidó  en  vigencia  del anterior estatuto  penal”6    (subrayas    fuera    de  texto).   

          De  todo  lo  anterior  se  concluye  que  no  obstante  afirmar  el  apoderado  de  la  sentenciada  que  la  acción  penal del delito por el que se  procedió  se  encontraba  prescrita,  lo  cierto  es  que para dar soporte a su  argumentación  se  desentiende por completo de los parámetros establecidos por  esta  Sala  y  de  la  legislación  penal,  circunstancia  que  deja  ayuno  de  acreditación  el  libelo  presentado  y, a la postre, denota que el escrito por  cuyo  medio se solicita la revisión del fallo carece de la debida sustentación  para conseguir su admisión.   

En  suma,  considera  la  Sala  que  si  el  demandante  no  se  sujetó a los cánones legales para presentar y sustentar su  pedido  de  revisión  en  cuanto se refiere a acreditar de modo evidente que el  Estado  había  perdido  la  facultad  para  adelantar  el proceso en el cual se  produjo  la  condena  y  es  objeto  de  la  acción instaurada, la consecuencia  jurídica no es otra que la inadmisión de su demanda.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, en SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado  de  LEIDY  DIANA ROJAS  CAMARGO,  de  conformidad con las razones expuestas en  la anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  procede  recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                JOSÉ    LEONIDAS    BUSTOS    MARTÍNEZ                  

FERNANDO ALBERTO CASTRO  CABALLERO        SIGIFREDO                 ESPINOSA  PÉREZ                      

ALFREDO    GÓMEZ  QUINTERO                    MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS            

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                    JULIO      E.      SOCHA     SALAMANCA          

       

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria    

1 Auto  del 2 de diciembre de 2008, rad. 29594.   

2  Informe de ponencia para segundo debate al Proyecto de ley 251 de  2004   por   el   cual   se   modifica   la   Ley   599   de  2000.  Cámara  de  Representantes.   

3  Intervención  del  Vicefiscal  General  de  la  Nación en el segundo debate al  Proyecto  de ley 251 de 2004 por el cual se modifica la Ley 599 de 2000. Cámara  de Representantes.   

4 Cfr.  auto del 13 de abril de 2011, rad. 35946.   

5  De  conformidad   con   el  artículo  394  de  la  Ley  906  de  2004  “Si  el  acusado  y el coacusado ofrecieren declarar en su propio  juicio  comparecerán  como  testigos  y  bajo  la gravedad del juramento serán  interrogados,    de    acuerdo    con    las    reglas    previstas    en   este  Código.”   

   

6  Sentencia del 24 de abril de 2003. rad. 19496, entre otras.     

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