36147(05-09-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta No. 331  

Bogotá,  D. C., cinco (05) de septiembre de  dos mil doce (2012)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante sentencia del 7 de enero de 2009, el  Juez  8º  Penal  del  Circuito Especializado de Bogotá declaró a los señores  Tomás   Ovalle   López,   Fabián   Andrés   Rengifo   Molina,   Javier   Machado   Quiroz,   Luis  Fernando  Machado  Quiroz  y  Jonnys  Amaya  Amaya  penalmente  responsables,  el  primero como autor, el segundo como  cómplice  y  los  tres  últimos  como  autores  mediatos,  de  los  delitos de  homicidio  agravado,  tentativa de homicidio agravado (esta la imputó solamente  a  los  dos  primeros)  y concierto para delinquir (agravado por cuanto fue para  organizar, promover, armar o financiar grupos armados ilegales).   

A  Ovalle  López  le  impuso  480  meses de  prisión,  a  Rengifo  Molina  409  y  a  los   tres   restantes   422,   así   como   las  accesorias  de  ley  y  la  obligación  de   

indemnizar      los      perjuicios  causados.   

La  decisión fue apelada. El 7 de diciembre  de   ese   año,   el   Tribunal   Superior  de  la  misma  ciudad  absolvió  a  Ovalle López por los cargos  de  homicidio  y  confirmó el  fallo de primera instancia en todo lo demás.   

En auto del 19 de agosto de 2010 el Tribunal  declaró  la  prescripción  y la cesación de procedimiento en relación con el  concierto  para  delinquir  agravado.  El 15 de diciembre siguiente admitió los  desistimientos  que  los  defensores  presentaron  respecto  de  los recursos de  casación oportunamente interpuestos.   

A   través  de  apoderado,  los  señores  Machado   Quiroz  invocaron  acción de revisión contra las decisiones señaladas.   

Agotado  el  trámite  de  ley  propio de la  acción, la Corte resuelve el fondo del asunto.   

HECHOS  

En  la  sentencia  del Juzgado 8º Penal del  Circuito  Especializado  de  Bogotá,  del  7  de  enero de 2009, avalada por el  Tribunal y cuya revisión se pide, fueron reseñados así:   

“I. El 27 de enero de 2003, aproximadamente  al  mediodía,  Marilys  de Jesús Hinojosa Suárez, Juez Promiscuo Municipal de  la  población  de  Becerril (departamento de Cesar), conducía el vehículo…,  acompañada  de  Betsy  Miguelina  Ramírez  Montesinos,  cuando a la salida del  municipio  de  Agustín  Codazzi…  fueron interceptadas por miembros del grupo  armado   al   margan  de  la  ley  denominado  Frente  Mártires  de Upar del Bloque Norte de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y  Urabá,  que delinquía en los municipios de Becerril,  Codazzi,  Bosconia  y  Valledupar,  entre  otros,  bajo el mando del paramilitar  Rodrigo   Tovar   Pupo,   alias  Cuarenta     o     papá     Tovar.   

Dichos individuos, quienes se movilizaban en  un  automóvil  tipo  campero…  procedieron  a  disparar sus armas de fuego en  contra  de  las  antes  mencionadas  hasta  que  el  vehículo  conducido por la  funcionaria  judicial  se  desvió  en  forma errática… y se detuvo frente al  Centro   de   Investigación…   localizado   dentro  de  la  jurisdicción  de  Codazzi.   

La  juez  Marilys de Jesús Hinojosa Suárez  murió  por  causa  de  los  impactos  de  los proyectiles, mientras que a Betsy  Miguelina  Ramírez  Montesinos  le  produjeron  la parálisis permanente de sus  extremidades inferiores.   

II.  A  raíz  de  lo anterior, la Fiscalía  General  de  la  Nación  vinculó  a varios individuos relacionados con la vida  política,  administrativa  y  social  de  la  región  que,  de acuerdo con las  declaraciones  de  los  testigos de cargo así como las labores de seguimiento y  vigilancia  llevadas  a  cabo  por  las  autoridades, fueron señalados como los  artífices  del  plan  para asesinar a Marilys… o bien como los ejecutores del  mismo  o bien como integrantes de la organización paramilitar en comento, entre  los  cuales  figuran  Tomás  Ovalle  López  (alcalde de Codazzi), JONNYS AMAYA  AMAYA  (alcalde de Becerril), JAVIER MACHADO QUIROZ (aspirante a la alcaldía de  Becerril), LUIS FERNANDO MACHADO QUIROZ…”.   

LOS FALLOS DE INSTANCIA  

A  modo  de  introducción,  partieron  del  fenómeno  del  dominio  territorial  ejercido  por las denominadas Autodefensas  Unidas   de  Colombia,  AUC,  específicamente  en  el  municipio  de  Becerril,  llegándose  al  extremo  de  que  para  transitar  por  la región se requería  autorización  expresa  del  grupo  armado  ilegal,  específicamente del frente  comandado    por    alias    “Tolemaida”.  Sobre  los  delitos  y  la  responsabilidad  de  los acusados,  expusieron:   

El  testigo  Jimmy  Rubio  Suárez  merece  credibilidad.  Se  puede  catalogar  como  un “agente  encubierto”,  pues  la  información que obtuvo para  esclarecer  la  muerte  de  su  hermana,  la  juez,  la obtuvo de miembros de la  organización  ilegal  quienes  no  tenían reparos en referirle sus fechorías.  Fue  un testigo de referencia (“de oídas”)  que  brindó  la  fuente  de  su conocimiento, a quien incluso  varios  sujetos  señalaron  como un verdadero integrante de las AUC, pues de lo  contrario  no  podría  conocer  detalles precisos como lo relatados; quienes le  brindaron  algunos  datos, como Daladiel Leal Coronel y Arquímedes Vargas Coca,  finalmente  aceptaron ser integrantes de las AUC, conocer a Rubio Suárez, estar  al  tanto  de que la organización quería matarlo, como el declarante refirió,  luego este podía tener acceso a la información entregada.   

La   actividad   probada  del  declarante,  acreditaba  que  pudo disponer de tiempo suficiente para investigar el homicidio  de  su  hermana  Marilys  de  Jesús  Hinojosa  Suárez, en medio de lo cual fue  viable     que     le    hubiesen    presentado    a    alias    “Tolemaida”,  todo  lo  cual, aunado a la  coherencia  y  consistencia  de  sus  versiones,  así como la corroboración de  varios  aspectos con otros medios probatorios, permitían inferir que narraba la  verdad,  lo  cual resultaba ratificado cuando se evidenció que no lanzó cargos  temerarios,  pues  respecto  de  algunas  personas se limitó a decir que no las  conocía.   

Igual  inferencia  de  credibilidad  se hizo  sobre  Jenny  Melisa  Jaimes  López  y Kendrys Yorainis Duarte López, en tanto  varios  aspectos de sus relatos (sobre la existencia de las AUC y la pertenencia  a  ellas  de  su progenitor, una de las fuentes de Jimmy) fueron ratificados por  otros   testigos,  de  donde  surge  que,  como  menores,  solamente  refirieron  vivencias  propias dentro del contexto que les tocó en suerte dado que su padre  fue un jefe paramilitar de Codazzi.   

Sobre Javier Machado  Quiroz   se   dedujo   su  responsabilidad  desde  la  declaración  de  Jimmy  Rubio  Suárez,  quien  dijo  que  era el candidato del  paramilitar  “Tolemaida” a  la  alcaldía  de  Becerril y que en casa del acusado pernoctaba el último. Que  Ariel  Hinojosa,  primo  del  declarante,  le  hizo una llamada para decirle que  “Tolemaida”  y  los  que  mataron   a   Marilys   de   Jesús   (Fernando  Jaimes,  alias  “Gaby”,  o Daladiel Leal, “Cebolla”) andaban buscado a Javier  para  matarlo;  que  Javier  Machado  tenía  un escolta, alias  “Chapulín”,    que  igualmente era paramilitar.   

Emilia   Manrique  Rodríguez  dijo  tener  conocimiento  de  que  los hermanos Machado    estaban   involucrados   con   el   grupo   de   “Tolemaida”,  de  quien  una  hermana  de  aquellos,    Sara,    era   “la   mujer”,  Javier era  el  asistente  del jefe criminal y su candidato a la alcaldía y “Tolemaida”  se  quedaba  en  la  casa de  aquellos,  todo  lo cual lo supo porque Marilys y el hermano de la declarante se  lo  referían  y “todo el mundo lo sabía”.  Hugues  Rodríguez  (quien  es señalado por testigos como con  acceso  a los comandantes paramilitares) contó a la declarante que a su hermano  Luis  Ángel  y  a  Marilys  de  Jesús  los  mandaron  matar  los  Machado       y       “Tolemaida”.   En   similares  términos  declaró  Martha  Lucía Vanegas Fernández, en tanto que Liliana Beatriz Torres  Suárez   mencionó   que  Javier  Machado    era    candidato    a    la    alcaldía,    apoyado   por   los  paramilitares.   

De esas pruebas, a las que se confirió plena  credibilidad,   derivaba   la  pertenencia  de  Javier  Machado   al  grupo  delictivo  cumpliendo  funciones  políticas,     porque,     además,    un     análisis    “link”   probaba   que   el   acusado  y  “Tolemaida”  mantenían  contacto  telefónico, lo cual también surgía de una conversación grabada que  sostuvieron  el  sindicado  y  su  hermana  Librada, donde se refirieron al jefe  paramilitar;  esto  último  igual  lo  hicieron  los  dos  procesados  en  otra  comunicación,      lo      que     permite     inferir     que     Javier estaba al tanto de reuniones de los  comandantes  del grupo delictivo e, incluso, aludía a que una persona lo llamó  asustado  “porque de pronto usted nos iba a mandar a  matar  a mí y a mi mamá”, en demostración clara de  su  militancia  en  la  organización,  pues  solamente así podría generar ese  temor.   

Igual   se   demostró   que  Javier  Machado  sostenía  relaciones con  otros    paramilitares    como   “Kener”,         “Cebolla”,  “James”  y   “Samario”,  lo  cual  surge     del     análisis     “link”,   pudiéndose  colegir  que  cumplía  una función activa  dentro  del  grupo,  como se desprende de interceptaciones que también muestran  sus     contactos     con     “Michael”      o      “Fabián”,         mano         derecha         de         “Tolemaida”.   

Si  bien  Javier  Machado  negó haber sido candidato a la alcaldía, lo  cierto  es  que fueron varias y contundentes las declaraciones que lo señalaron  con  claras  aspiraciones  en  ese  sentido, lo que a la vez quedó claro en una  conversación  telefónica  de  Yonnys  Amaya e Ismael, de donde derivaba que su  negativa  pretendía evitar que se descubrieran sus vínculos con las AUC y que,  lograda  la  alcaldía,  se  harían  a cuantiosos recursos, sobre lo cual, como  dijo  Jimmy  Rubio,  surgía  el obstáculo del otro candidato, el sobrino de la  juez asesinada.   

Javier    Machado    Quiroz  mintió al negar su amistad con Yonnys Amaya o afirmar que era una  persona   que   simplemente   le   pagaba   el   impuesto   predial,   pero  las  interpretaciones  telefónicas  lo  negaron,  pues  pusieron  en  evidencia  una  relación  de  bastante  confianza; igual, faltó a la verdad al negar nexos con  paramilitares  cuando  las  mismas  comunicaciones  mostraron  sus contactos con  miembros   de   ese   grupo  especialmente  con  el  comandante  “Tolemaida”,  desde donde surge que quiso  ocultar  todos los indicios que corroboraran lo dicho por los testigos de cargo,  demostrándose  su  responsabilidad  en  el  concierto  para delinquir, agravado  porque    apuntaba   a   organizar,   promover,   armar   o   financiar   grupos  ilegales.   

Sobre la muerte de la juez Marilys de Jesús  Hinojosa  Suárez,  Jimmy Rubio Suárez y Jhon Geiner Hinojosa López declararon  que  en  la  casa  de  Yonnys Amaya se reunieron este, los hermanos Machado  Quiroz  y  Luis  Alfonso  Arzuaga  (fallecido)   para   hablar   sobre   los   problemas  que  tenía  Javier  Machado para ganar las elecciones,  concluyendo  que  aquella  funcionaria resultaba un obstáculo, en cuanto tenía  aspiraciones  políticas  canalizadas  en su sobrino para lograr la alcaldía, y  optaron  por ordenar el deceso de la juzgadora, habiendo encargado la misión al  jefe      paramilitar      “Tolemaida”.   

Los  dos testigos afirmaron que se enteraron  de  ello  por  comentarios  hechos  por  el  escolta  Leopoldo  Machado, lo cual  resultaba  creíble,  máxime  cuando otros elementos de juicio ratificaron esas  palabras,  como  cuando  Rubio  Suárez expuso que Hugues Rodríguez le refirió  que  a  la  juez  Marilys la habían mandado matar las personas ya señaladas, y  desde  otras  versiones  (Arquímedes  Vargas Coca, Jhon Geiner Hinojosa, María  Eugenia  Manrique,  Martha  Vanegas  Fernández)  se  dio  cuenta de la presión  paramilitar  sobre  varios  candidatos a la alcaldía para que renunciaran a sus  pretensiones.   

La  señora  Manrique  incluso  agregó  que  Marilys  le  había  referido que tuvo una reunión con Hugues y “Tolemaida”  y estos la instaron para que  retirara  su  candidato.  Vanegas Fernández explicó que se enteró por boca de  Hugues  que  la  muerte de la juez había sido por política y en el contexto de  la    conversación    hizo    referencia    a    los    hermanos   Machado.  Liliana  Beatriz  Torres Suárez  relató  haber  escuchado  a Javier Machado decir que sería alcalde costara lo que costara.   

De lo anterior surgía, sin duda alguna, que  el  móvil  del  homicidio fue la política y que se decidió por esa vía en la  reunión  a  la que asistieron los acusados, sin que el conocimiento de la fecha  precisa   en   que   fue   celebrada   fuese  obstáculo  para  concluir  en  su  ocurrencia.   

Jimmy Rubio afirmó, de manera creíble, que  su   primo   Ariel   Hinojosa   le  contó  que  asistió  a  una  reunión  con  “Tolemaida”;   allí  estaban  los hermanos Javier y  Luis Fernando Machado Quiroz,  sobre  quienes  otro  de  los  delincuentes  dijo a Ariel que esos señores eran  quienes    se    habían    llevado    el   dinero   para   la   “bonificación”  a  los  ejecutores  del  homicidio de la juez.   

De  allí  derivaba  que los sindicados eran  autores  mediatos  del  homicidio,  cometido  como  mandos  medios  dentro de un  aparato  organizado  de poder conformado por las AUC, mandato que fue canalizado  y  ejecutado por intermedio de “Tolemaida”.   

Si  bien Leopoldo Machado desmintió a Jimmy  Rubio,  no se le cree por cuanto su nexo familiar con los sindicados lo llevó a  favorecerlos  y  por  eso  afirmó no conocer ni haber hablado con aquel y negó  haber   sido   escolta   de   los  Machado,  como  aseveró  Rubio,  pero  lo  cierto  es  que  sí laboró al  servicio del papá de estos.   

En    relación    con    Luis  Fernando  Machado  Quiroz, los mismos  elementos  de  prueba  lo  comprometen,  como  que la referencia de los testigos  aludidos   es   común   sobre   los   dos   hermanos.   Varias  llamadas  entre  “Chipi”  y  reconocidos  miembros  de  las  AUC  no  dejan  duda  de  que  ese  apelativo  corresponde al  sindicado,  quien  incluso  pudo  interceder  positivamente  a  favor de algunas  personas  que  tenían  problemas  con la organización o a quienes, incluso, se  pensaba  causarles  la  muerte,  de  lo  cual  deriva su capacidad de influencia  dentro del grupo.   

Así  quedaba  demostrada su responsabilidad  por  el  concierto,  al  igual  que  la  relacionada  con  el  homicidio  de  la  funcionaria  judicial  (como autor mediato por medio de estructura organizada de  poder)  en  la  medida  de  la  verificación  de su participación activa en la  reunión en la que se decidió darle muerte.   

LA DEMANDA  

El  apoderado  de  los señores Javier  y  Luis  Fernando  Machado  Quiroz  invoca  la  causal  3ª del  artículo  220  del Código de Procedimiento Penal, por cuanto diversas y nuevas  pruebas,  recaudadas  al amparo del proceso de justicia y paz, demuestran que el  móvil  del  asesinato  de  la  juez  fue por un ajuste de cuentas de las AUC en  contra  de  personas cercanas a la guerrilla, entre ellas esa funcionaria, y no,  como  lo tuvieron por verificado los jueces de instancia (desde el testimonio de  oídas  de  Jimmy  Rubio), que el  deceso  fue  para  forzar  que un familiar suyo retirara su postulación a la   

alcaldía  para  dejar  libre  el  paso  al  candidato del grupo delictivo, el acusado.   

Como pruebas nuevas invoca las versiones de  Alcides  Manuel  Mattos  Tabares,  Javier  Ernesto  Ochoa, Luis Carlos Marciales  Pacheco,   Rodrigo   Tovar   Pupo,   alias   “Jorge  40”,  y  José Ospino Pacheco, alias “Tolemaida”,  quienes  desmienten a Jimmy  Rubio  (simple  testigo  de  referencia) sobre las motivaciones del deceso de la  juez,  pues  como  autores  materiales  e intelectuales confiesan haber sido los  responsables del delito.   

Algunos   otros  medios  de  convicción,  igualmente  de  referencia,  se muestran inverosímiles, pues las fuentes de sus  asertos  no  son  verificables o los han refutado. Las restantes pruebas citadas  por  los  jueces  de  instancia  nada  dicen  sobre  el homicidio, sino sobre la  supuesta pertenencia de los sindicados al grupo armado ilegal.   

Anexa  copias de algunos de tales medios de  prueba,  aporta  otros,  así  como los fallos demandados y solicita se declaren  sin valor.   

ACTUACIÓN SURTIDA EN LA CORTE  

Admitida la demanda, se solicitó y allegó  el expediente que se pide revisar y se practicaron varias pruebas.   

ALEGATOS DE LAS PARTES  

1.  El   señor   Francisco   Andrés   Rengifo   Molina,   dice  que   su   vinculación   

obedeció  al testimonio de oídas de Jimmy  Rubio  Suárez,  quien  supuestamente  fue  informado por Daladiel Leal Coronel,  alias  “Gaby”, personaje  este  que  lo  desmintió  plenamente  en  el  juicio,  a  pesar  de lo cual fue  condenado,  sin  considerar  que  el  día  del  homicidio  se encontraba en San  Alberto,  lugar  distante  5  horas  del  de  los  hechos  y en los libros de la  estación  del  último  municipio  figuran  sus  actividades para el momento de  comisión    del   delito.   “Tolemaida”  expresamente  refirió  que el acusado ni pertenecía a las AUC  ni  tuvo  participación  en  la  conducta investigada, razón por la cual deben  dejarse sin efectos los fallos de instancia.   

2. El defensor de los hermanos Machado  Quiroz reitera las pretensiones de  la  demanda,  por  cuanto  las  pruebas  aportadas  y las practicadas en sede de  revisión las corroboraron.   

3.  El  apoderado  del  señor Jonnys Amaya  Amaya  se  pronuncia  en  similares  términos, en tanto las pruebas allegadas y  practicadas   demuestran   la   inocencia   de  los  acusados  en  el  homicidio  investigado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La Sala declarará  fundada  la  causal de revisión invocada. Las razones  son las que siguen:   

1.  En  el  asunto  en estudio los señores  Luis  Fernando y Javier  Machado  Quiroz  y  otros,  fueron  declarados   penalmente   responsables   mediante  sentencia  condenatoria  que,  surtidas  las  fases de un proceso como es debido, hizo tránsito a cosa juzgada  material.   

Esa  cosa  juzgada,  que  a  la  vez genera  seguridad    jurídica,    excepcionalmente   admite   la   viabilidad   de   su  desconocimiento,  esto  es,  se  torna  posible  la  invalidación de los fallos  ejecutoriados,  en  cuanto, a pesar de la verdad formal declarada, puede suceder  que  la  verdad  real sea diversa y, de estarse a aquella, se genere un problema  de injusticia material, que, por tanto, no puede permitirse.   

Para   tales   supuestos   el  legislador  estableció  la acción de revisión, admisible exclusivamente por las taxativas  causales  de  que  trata el artículo 220 del Código de Procedimiento Penal. La  tercera, invocada en el presente evento, hace relación a   

“Cuando   después   de  la  sentencia  condenatoria  aparezcan  hechos  nuevos o surjan pruebas, no conocidas al tiempo  de los debates, que establezcan la inocencia del condenado”.   

Por  hecho  nuevo  debe  entenderse  aquel  acontecimiento  vinculado  al  delito investigado, que no pudo ser controvertido  ni  apreciado  dentro  de  la  actuación, precisamente por resultar desconocido  dentro de ésta.   

Por  su  parte,  la  prueba  novedosa es el  elemento  de juicio, el medio de convicción, de los reglados en el ordenamiento  jurídico,  a  través  del  cual  se  pone  en  conocimiento  ese  hecho. Queda  entendido  que debe tratarse de un medio probatorio el cual no pudo ser aportado  al  juicio  y  apunta  a  modificar  sustancialmente la situación jurídica del  condenado.   

Esos  presupuestos se satisfacen cabalmente  en este caso.   

2. Los hechos origen del proceso cuyo examen  se  reclama,  tal  como  lo  reseñan  la resolución acusatoria y los fallos de  primera  y  segunda  instancia,  se  contraen  a  que  el  27  de  enero de 2003  integrantes  de  las  AUC (al mando de Rodrigo Tovar Pupo, alias “Jorge  40”)  causaron la muerte violenta  de  Marilys  de  Jesús  Hinojosa  Suárez, Juez Promiscuo Municipal de Becerril  (Cesar),  y  lesiones  de  consideración  a  su  acompañante  Betsy  Miguelina  Ramírez Montesinos.   

Los jueces de instancia tuvieron por probado  que,  aproximadamente unos diez días previos al hecho, se realizó una reunión  en  la  casa de Tomás Ovalle López, alcalde de Codazzi, en la que participaron  este,   Jonnys   Amaya   Amaya  (alcalde  de  Becerril),  Luis  Alfonso  Arzuaga  (fallecido)  y  los hermanos Machado Quiroz,  quienes decidieron causar la muerte a la funcionaria, tras llegar  a  la  conclusión  de  que  se  constituía  en un obstáculo para que el grupo  ilegal  se  hiciese a la alcaldía (a través del candidato de la organización,  Javier  Machado Quiroz), pues  la  mujer  aspiraba a ese cargo por intermedio de un sobrino suyo. Esa labor fue  encomendada   al   frente   paramilitar   dirigido   por  alias  “Tolemaida”.   

De  la  reseña  previa  de  los  fallos de  instancia  se  desprende  que ese acuerdo de voluntades se tuvo por demostrado a  partir,   básicamente,  del  relato  ofrecido  por  Jimmy  Rubio  Suárez,  hermano  de  la  fallecida,  quien,  según  contó  a  la  justicia, logró esa  información   luego   de   una  investigación  emprendida  por  cuenta  propia  utilizando  diversos  contactos  que  por sus actividades había establecido con  integrantes  del  grupo  delictivo.  Algunas  de  esas personas, diversas de los  sindicados,  le  contaron  de  la  reunión  y la decisión adoptada. Lo último  igualmente lo narró a la justicia Jhon Geiner Hinojosa López.   

3.  Con  independencia  de  los  acertados  argumentos   de   los  juzgadores  para  concluir  en  la  credibilidad  de  los  declarantes,  lo  cierto  es  que  las  descripciones  de  estos no apuntan a su  percepción  directa de los hechos, sino que se trata de testigos de referencia,  “de  oídas”,  que  dan  cuenta  de lo que les refirieron terceros, quienes tampoco presenciaron el hecho  investigado  (el  atentado),  sino que hicieron alusión a una supuesta reunión  en  donde  se  decidió su ejecución. Esos terceros, además, no concurrieron a  ratificar esos señalamientos.   

En el mismo plano se encuentra el testimonio  de  Emilia  Manrique  Rodríguez, pues no dio cuenta de una observación directa  sobre  los  partícipes  en  el  homicidio.  Dijo que Hugues Rodríguez, persona  señalada  por terceros de tener acceso directo a los paramilitares, le refirió  que,  al  igual  que  al  hermano  de  la  declarante,  a  Marilys  de Jesús la  mandaron   matar los hermanos Machado y          “Tolemaida”.  De  nuevo,  entonces, se trata de un testigo de referencia, de  oídas,  cuyas  fuentes  no concurrieron a ratificarlo y, por el contrario, como  se verá a espacio, negaron sus supuestas palabras.   

4.  Por  oposición  esas  declaraciones de  oídas,  en  el  trámite  de la acción de revisión se allegaron y practicaron  por  la  Corte  varias  pruebas que parten de un conocimiento directo y ponen de  presente  que  el  delito  fue  llevado  a  cabo  de diversa manera a la que fue  declarada en las sentencias. Obsérvese:   

(i). En escrito del 3 de diciembre de 2007,  allegado  al  Juzgado  Especializado  del Circuito de Valledupar, Alcides Manuel  Mattos    Tabares,    alias    “Samario”,  integrante del Bloque Norte de las AUC, quien hizo un recuento  de   su   paso   por   el   grupo  delictivo  donde  cumplió  como  escolta  de  “Tolemaida”. Refirió que  la       juez       Hinojosa       se      reunía      con      “Tolemaida”  e  iba  acompañada de Ariel  Hinojosa (quien proveía armas al grupo).   

A comienzos del 2003 (luego de pasar varios  meses  en  la  cárcel)  volvió  a  la  organización y por un integrante de la  guerrilla  supo  que  la  juez  era una colaboradora de la subversión y el jefe  “Tolemaida”  ordenó  al  declarante  dar  de  baja  a  los  colaboradores  de la guerrilla, entre ellos a  Marilys  de  Jesús  Hinojosa  Suárez,  para  llevar a cabo lo cual sustrajo un  vehículo;  dispuso  un  seguimiento  a  la  funcionaria y el día del hecho fue  interceptada,  le  hicieron  disparos y la mataron, misión que fue desarrollada  con      “Jesica”,  “Yuca”  “Peter”  o “El  negro”  (Sixto  Arturo  Fuentes)  y  “Michael”.   

Esta   descripción   la   reiteró   en  declaración  rendida  dentro  de  audiencia  del  4  de febrero de 2008 y el 29  siguiente  en  la  Fiscalía,  donde agregó que Javier  Machado      “nos  pagaba”  a  los  de  las  AUC,  de  varios  de cuyos  integrantes    Luis   Fernando   Machado  se  hizo  amigo (incluso compartió alguna vez con “Tolemaida”     y     “Cebolla”), pero no tuvieron ninguna otra  relación  con  el  grupo,  ni  el  primero  era  el candidato a la alcaldía en  representación  de  las  AUC.  En  este  relato  insistió ante la Fiscalía de  Justicia   y   Paz  el  11  de  abril  de  2008,  instancia  donde  aclaró  que  “Jorge    40”    dio  instrucciones      a      “Tolemaida”  de  solucionar el problema (sobre que la juez colaboraba con la  guerrilla).   

Mediante oficio del 8 de noviembre de 2010,  la  Fiscalía  de  Justicia y Paz trascribió la versión rendida el 11 de abril  de  2008  por  Mattos  Ballesteros  en  su condición de postulado al proceso de  justicia  y  paz; en esta diligencia se pronunció en idénticos términos a los  ya reseñados.   

A instancias de la Corte, el 2 de febrero de  2012  el  señor  Mattos Tabares rindió declaración en el Tribunal Superior de  Barranquilla,  habiendo  reiterado sus relatos precedentes, previas aclaraciones  sobre   quienes   participaron   en   el   hecho   (señala   a  “Cebolla”,         “Peter”,          “Chili”,          “Yuca”,          “Pigua”,          “Mijitico”,        “Fabián”)  y  explicación  de  que  se  encuentra  cumpliendo  pena por ese homicidio, por el cual fue juzgado y aceptó  cargos.   

(ii).  El 19 de junio de 2007, otro miembro  de  las  AUC,  Javier  Ernesto  Ochoa  Quiñones,  rindió  declaración  en  la  Fiscalía  y  si  bien  dijo no haber participado en el hecho, sí advirtió que  estaba   presente   cuando   “Tolemaida”   ordenó   a   “Cebolla”  ejecutar  el  homicidio  y  escogieron  a  Sixto Arturo Fuentes  (“Peter”),     al  “Samario”,  a Oscar Luis  Peña       Carranza       (“Fabián”)       y       a       Armando      Molano      (“Mijitico”) para el trabajo. El motivo no  lo  tuvo bien claro, pero el “ultimátum de la muerte  de  la  Jueza lo dio HUGUES RODRÍGUEZ alias LA BARBIE, las razones no las tengo  bien  claras,  de  que  fuera informante de la guerrilla era mentira, ella y sus  familiares  sí  eran amigos de las autodefensas”; al  parecer,  Hugues  quería  quedarse con la finca de la señora juez y temía que  esta lo investigara por algunas muertes en que estaba involucrado.   

El  16  de  marzo  de  2012  el Tribunal de  Barranquilla,  por  comisión  de  la  Corte,  escuchó en declaración a Ochoa,  alias   “El  mecánico”,  quien       confirma       lo       ya      dicho,      que      “Tolemaida”  ordenó  a  “Cebolla”  cometer  el  delito y advierte  que   ello   obedeció  a  que  había  incumplido  compromisos  adquiridos  con  “Tolemaida”, como rendir  reportes    periódicos    ante   Hugues   Rodríguez,   alias   “La  Barbie”,  de  lo  cual  este puso al  tanto   de  “Jorge  40”,  quien    dio    orden    a   “Tolemaida”  de  solucionar  ese  problema.  Sobre  la ejecución se enteró  cuando   Marciales   Pacheco,   “Cebolla”, rendía el informe respectivo a Ospino Pacheco.   

Los          Machado  no participaron en el delito y la  única  relación de estos con las AUC era el pago periódico que hacían de las  “vacunas”   exigidas,  además  de  que  debían  estar  resentidos  con  el grupo ilegal en tanto este  causó  la  muerte  a su progenitor; por el contrario, agrega que Armando Molano  (“Mijitico”)    sí  participó en el delito y fue absuelto.   

(iii). Luis Carlos Marciales Pacheco, alias  “Cebolla”      o  “Leonardo”,   rindió  indagatoria  el  25  de  junio  de  2008  en  la  Fiscalía.  Dijo  que  el jefe  paramilitar    “16”,  “Juan    Carlos”,   o  “Tolemaida”,  le ordenó  hacerle  inteligencia  a la juez, porque tenía vínculos con la guerrilla, pues  un  integrante  de la subversión así lo informó a las AUC. Por tanto, como la  funcionaria  se  había  comprometido  a  colaborar con las AUC, “16”  mandó  al  testigo  para  que  la  trajera  a su presencia; como el declarante se enfermó, la orden se trasladó a  “Samario”,   quien  en  compañía   de   Sixto  Arturo  (“Peter”)  quiso  realizar la tarea, pero ante la oposición ejercida por  la víctima se presentó el resultado conocido.   

El 6 de febrero de 2012, con la salvedad de  no  haber  hecho  mención a la enfermedad (aclaró que en un comienzo adujo esa  excusa  porque pensó que la pena sería menor, pero que ello no fue cierto), el  declarante  ratificó  ese relato ante el Tribunal de Tunja (por comisión de la  Corte).   

(iv).  En  indagatoria del 14 de febrero de  2007,    Rodrigo    Tovar    Pupo,   alias   “Jorge  40”,  narró  que  fue  compañero  de  estudios  de  Marilys  de  Jesús y que con el tiempo le fue reportado que hacía parte de las  estructuras  de  unos  de  los frentes bajo su mando, quien les rendía informes  sobre  las  actividades  del  enemigo,  pero  igualmente averiguaciones internas  pusieron  de  presente  que  la  mujer  nunca  dejó los nexos con la guerrilla,  máxime  que  era  familiar  de  la esposa de “Simón  Trinidad”,  uno de los jefes de la subversión, esto  es,   se   convirtió   en   una   persona   que   militó  en  los  dos  grupos  ilegales.   

(v).  En  respuesta a una petición elevada  por  los procesados, Tovar Pupo rindió respuesta escrita el 3 de marzo de 2006,  copia   que  se  anexa  a  las  diligencias,  en  donde  afirma  “de  la  manera  más categórica que los mencionados señores no son  ni  han sido miembros ni militantes de ninguna de las estructuras orgánicas que  conforman  el  Bloque  Norte  de las Autodefensas Unidas de Colombia”.   

(vi.)  En la audiencia celebrada dentro del  juicio  seguido  en  su contra, el 18 de marzo de 2010 se escuchó a Oscar José  Ospino    Pacheco,   alias   “Tolemaida”,     “Juan     Carlos”  o  “16”,  en  el  Juzgado  Especializado de Valledupar y admitió haber ordenado la muerte  de  la juzgadora como una acción militar anti-subversiva (la jueza y su familia  hacían  parte  de  la  estructura  guerrillera), ante el incumplimiento de unos  compromisos  que  la  servidora  judicial  había  adquirido  con el testigo. El  asunto  no  fue motivado en política, pues para es entonces no intervenían con  esos propósitos en Becerril.   

La Corte escuchó a Ospino Pacheco el   28  de  febrero de 2012. Ratificó el anterior relato y explicó que la orden de  ejecución  del  acto  la  dio a “Cebolla”  (Luis  Carlos  Marciales Pacheco), quien, para llevarlo a cabo,  escogió      a      Sixto     Arturo     Fuentes,     alias     “Peter”,          “Fabián”      y      “Samario”.  La  actividad  consistía  en  retener  a la juzgadora y llevarla a su presencia, pero como el asunto se salió  de  control,  el comando optó por matarla. Afirma que ninguno de los condenados  en la sentencia del Tribunal participó en los hechos.   

Del  testigo  Jimmy Rubio Suárez, dice que  este  pertenecía  a la estructura de la guerrilla (las AUC lo habían declarado  objetivo   militar)   y   testaferro   de   “Simón  Trinidad”,  que existe orden de captura en su contra  por  varios  delitos  y  que,  al  parecer,  se encuentra asilado en los Estados  Unidos.  Tuvo  conocimiento  de  que,  en  forma  inteligente,  con  el  fin  de  utilizarla  y vengarse, Rubio Suárez compró información sobre lo sucedido, lo  cual  se  le  facilitaba  por  su  cercanía  con  algunos  integrantes  de  las  AUC.   

Rectifica  las versiones de Mattos Tabares,  afirmando  que  la  orden  respecto de la juez la dio exclusivamente a Marciales  Pacheco,  “Cebolla”, y que  fue este quien desarrolló el operativo.   

Por desconocerse su paradero, fue imposible  escuchar a Jimmy Rubio Suárez.   

4.  Quienes  concurrieron  a  declarar  con  posterioridad  a  los  fallos demandados (o lo hicieron antes pero en instancias  diversas  y por eso sus dichos no fueron valorados por los jueces de instancia),  tienen  en  común  que  pertenecieron a las AUC, razón por la cual sus asertos  deben  ser  analizados  con un cuidado especial, en tanto de quien ha transitado  por  la  delincuencia  y  en  especial  por esas organizaciones nefastas que han  sembrado  de  sangre  y  dolor  el  territorio  nacional, en forma válida puede  inferirse  su inclinación por la comisión de delitos, dentro de lo cual mentir  no resultaría un obstáculo mayor.   

Pero, por la misma condición del declarante  no  puede sentarse una regla que apunte a desacreditar esos testimonios, cuando,  por   el   contrario,   precisamente  la  pertenencia  al  grupo  armado  ilegal  responsable  del  delito  juzgado  torna  a  sus  integrantes  como  testigos de  excepción sobre lo acaecido.   

En este caso, quienes han declarado, a pesar  de   algunas  contradicciones  que  en  forma  coherente  han  sido  explicadas,  acudieron  no  solamente  para  rechazar  la  participación  de  quienes fueron  condenados  por  la  muerte  de  la  entonces  juez  de  Becerril,  sino que han  reiterado  que de una u otra manera son ellos -los testigos- los responsables de  la  conducta  punible,  la  cual  han admitido en los juicios a los que han sido  sometidos  y  algunos  de  ellos  han   sido  condenados  y  se  encuentran  cumpliendo  las  sanciones  respectivas.  Otros, han aceptado la responsabilidad  dentro  del  trámite  de sometimiento al proceso de justicia y paz de que trata  la Ley 975 del 2005.   

En  esas  circunstancias,  si  bien  pueden  existir  excepciones,  que  en   este caso no se han siquiera insinuado ni,  menos,  probado,  la  forma como normalmente suceden las cosas tiende a enseñar  que  quien  se hace responsable de un delito de graves connotaciones que, por lo  tanto, le significan una sanción considerable, narra la verdad.   

Y   la   inferencia   de   que  quien  se  auto-incrimina  en  esos  términos  refiere  lo realmente acaecido, se refuerza  cuando  se observa que esa confesión no solamente comporta una grave pena, sino  que,  en  el  supuesto  de  que  se  demuestre  que  han faltado a la verdad los  testigos-sindicados  sufrirían  perjuicios  en cuanto serían desvinculados del  proceso  de  justicia  y  paz, perdiendo los beneficios que ello les representa,  pero,  además,  muy probablemente se verían incursos en juicios y condenas por  falso  testimonio  y/o fraude procesal, todo lo cual les representaría un daño  enorme,  sin  que se insinúe un motivo de provecho para que procedieran en esos  términos.   

En esa línea de pensamiento, la Corte tiene  conocimiento   de   que   el   testigo-sindicado   Rodrigo   Tovar  Pupo,  alias  “Jorge  40”, aceptó los  cargos  por  la  muerte  de  la  juez,  se  acogió a sentencia anticipada y fue  condenado  a  26  años  y  8  meses  como  determinador  de ese homicidio; otro  declarante,         Ospino         Pacheco,         alias        “Tolemaida”,  igualmente se allanó a los  cargos  y  aceptó  su  participación; Marciales Pacheco, alias “Cebolla”,  mediante sentencia anticipada  fue  condenado  a  200 meses de prisión por la muerte de la juzgadora; a Mattos  Tabares,  alias “Samario”,  igual le fue impuesta pena de prisión por el mismo hecho.   

Las  sanciones  decretadas  corroboran  la  veracidad  de los relatos, máxime cuando Sixto Arturo Fuentes Hernández, alias  “Peter” o “El  negro”, igualmente fue condenado a 26  años  8 meses como coautor del homicidio de que se trata. Si bien el último no  declaró  dentro  de las diligencias, lo cierto es que el mismo es señalado por  los  testigos  ya  referidos,  como  uno  de  los  partícipes  en el hecho y la  sentencia  proferida  en  su  contra  ratifica, otra vez, que lo narrado por los  últimos coincide con la verdad.   

En  esas  condiciones,  si las reglas de la  sana    crítica    indican    la    probable   confianza   que   muestran   las  autoincriminaciones,  con  similar  rasero  puede  inferirse  que igual grado de  eficacia  puede  conferirse a los declarantes cuando dicen que los condenados no  participaron en el delito.   

Y es que, en esencia, las pruebas novedosas  no controvierten lo sustancial   

de aquellos testimonios de oídas que fueron  el  soporte para que los jueces de instancia emitieran los fallos de condena. En  efecto,   con  independencia  de  las  menciones  a  los  hermanos  Machado  Quiroz,  lo  cierto  es  que  los  testigos  de  cargo  fueron  contestes  en referir que el atentado que costó la  vida  a  la  juez de Becerril y heridas graves a su acompañante, fue planeado y  ejecutado  por las AUC que operaban en la región, y las nuevas pruebas señalan  lo  mismo,  en  tanto  quienes  se han responsabilizado del doble homicidio eran  integrantes de esa organización armada ilegal.   

Ya se dijo, y se reitera, que, en últimas,  el  soporte  de los fallos demandados estuvo dado por testigos de referencia, de  oídas,  en  oposición  a  los cuales aparecen no solamente elementos de juicio  directos,  sino procedentes de quienes han confesado ser los responsables de ese  delito   y   algunos  de  ellos  estar  cumpliendo  la  pena  impuesta  por  ese  acto.   

No  se  muestra  coherente  con  el  normal  desenvolvimiento   de  las  cosas,  que  tal  número  de  personas  se  hubiese  confabulado  para admitir la comisión de un delito grave y exonerar del mismo a  los  verdaderos  culpables.  Pero aún más ilógico resultaría que, si esa era  la  motivación, hubiesen esperado el transcurso de más de un lustro para armar  la  conspiración,  en  detrimento  precisamente  de los supuestos beneficiados,  pues por ese prolongado lapso han estado privados de su libertad.   

En  el  mismo  contexto  se  tiene  que los  elementos  probatorios novedosos fueron recibidos el 3 de diciembre de 2007, 4 y  29  de  febrero  y  11  de  abril de 2008 (escrito, declaración y versión ante  Justicia       y      Paz      de      Mattos      Tabares,      “Samario”);   19   de   junio   de  2007  (declaración     de    Ochoa    Quiñones,    “El  mecánico”);  25  de  junio  de 2008 (indagatoria de  Marciales      Pacheco,      “Cebolla”);  3  de  marzo  de  2006  y  14  de  febrero de 2007 (escrito e  indagatoria  de  Tovar  Pupo,  “Jorge 40”);   18   de   marzo   de   2010  (versión  de  Ospino  Pacheco,  “Tolemaida”).   

Así,  con la excepción de “Tolemaida”,  los  nuevos  elementos  de  juicio  fueron  practicados con mucha antelación a la sentencia condenatoria de  primera  instancia  (del  7  de  enero  de  2009), desde donde surge un elemento  adicional  para  descartar  una  supuesta  confabulación  a  favor de  los  hermanos  Machado  Quiroz, en  tanto  una  lógica  en  ese  sentido  exigiría  que tales pruebas se allegasen  dentro  del  juicio  original  para  lograr  un fallo de absolución, lo cual no  solamente  no  se  hizo  en  ese  entonces,  sino  que se aportaron mucho tiempo  después  de  tal  sentencia,  lo  cual paradójicamente resultaría perjudicial  para  quienes  se  pretendía  beneficiar,  en  razón  de  que  continuaban  en  prisión.   

5.  De la reseña que se hizo de los fallos  de   instancia  surge  que  existen  otros  elementos  de  juicio  (testimonios,  grabaciones           telefónicas,           análisis          “link”),  que  dan  cuenta  del  contacto  frecuente  que  existía  entre  los  hermanos  Machado  Quiroz y algunos integrantes de las AUC.   

Esos  elementos  de  juicio nada aportan en  relación  con  la  participación en el homicidio. Apuntarían exclusivamente a  la  comisión  del  concierto para delinquir (por conformación de grupo armados  ilegales),  respecto  de lo cual la Corte no puede ocuparse, en la medida en que  por   ese   comportamiento   se  declaró  la  cesación  de  procedimiento  por  prescripción de la acción penal.   

6.  En  fin,  la  valoración  individual,  conjunta  y conforme a la sana crítica de los medios de convicción obrantes en  el  proceso  y  de las pruebas nuevas allegadas a esta acción, ofrece una clara  conclusión:  son  otros  los responsables de las conductas punibles por las que  fueron    condenados    Luis    Fernando   y   Javier  Machado  Quiroz.   

En   consecuencia,   la   Sala  encuentra  sustentada  y demostrada la invocada causal tercera prevista en el artículo 220  del  Código  de  Procedimiento Penal, motivo por el cual, de conformidad con el  artículo  227  ibídem, se procederá a dejar sin efectos los fallos de primera  y  segunda instancia, solo respecto de la condena que por el delito de homicidio  fuera    impuesta    a    los    señores    Machado  Quiroz,  decisión que de conformidad con el artículo  229  de  la  misma  obra  se  hará  extensiva, por esa conducta punible y la de  tentativa  de  homicidio, a Fabián Andrés Rengifo Molina y Yonnys Amaya Amaya,  en  tanto  el  sustento  de  las  condenas  fueron  las mismas pruebas aportadas  respecto    de    aquellos,   y   las   allegadas   en   revisión   igual   los  exoneran.   

ACOTACIÓN FINAL  

Acorde     con     lo   expuesto,   de   conformidad   con   el   numeral   2°   de  artículo   227   de  la  Ley  600   de   2000,   se   dispondrá  la  restauración parcial  del  proceso  (únicamente  en  lo que respecta a los señores aludidos, para lo  cual  se  romperá  la  unidad  procesal) a partir, inclusive, de la resolución  fechada  el  13  de  abril  de  2004, a través de la cual la Fiscalía declaró  cerrada  la  investigación.  Debe  precisarse  que  las  pruebas  practicadas o  aducidas  en  forma  legal  a la actuación conservarán plena validez y que las  allegadas    en   el   trámite   de   revisión   deben   incorporarse   a   la  misma.   

Para   el  efecto,  se   dispondrá   que   las  diligencias  regresen  al   Juzgado  8º  Penal  del  Circuito Especializado de Bogotá, para que,  previas  las  constancias   pertinentes,  a  su  turno   las  remita   a   una   Fiscalía   Especializada  con   sede   en  el  mismo  circuito, distinta de la que intervino  en  la  etapa  instructiva,  con  el  fin  de  que  se  adopten  las  decisiones  pertinentes  en  cuanto  a  la situación de los ciudadanos aludidos  y  se  cumplan  los  fines  mismos de la  investigación  a  que  se refiere el artículo 331 del Código de Procedimiento  Penal.  Se  advierte  así mismo que de llegar el proceso a la etapa del juicio,  debe  adelantarse  en un despacho judicial distinto al que profirió el fallo de  primer grado.   

Finalmente,   se  ordenará  la  libertad  provisional  inmediata de los  condenados,  previa  suscripción  de  diligencia de compromiso para presentarse  cuando  sean requeridos, siempre y cuando no sean solicitados por otra autoridad  judicial.   

Consecuente con lo expuesto, la Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

RESUELVE  

         

1. Declarar fundada  la causal de revisión invocada por el defensor de los  señores  Luis  Fernando  y  Javier Machado Quiroz.   

2.  Declarar  sin  valor,                   parcialmente,  las  sentencias  del  7  de  enero  y  7  de  diciembre  de 2009, proferidas, en su orden, por el Juzgado 8º  Penal   del   Circuito   Especializado   y  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  exclusivamente en relación  con    Luis   Fernando   y  Javier   Machado   Quiroz,  decisión  que  se  hace  extensiva  a  Fabián Andrés  Rengifo  Molina y Yonnys Amaya  Amaya,  y  por los delitos de homicidio y tentativa de  homicidio,   así  como  la  actuación  surtida  a  partir,  inclusive,  de  la  resolución  del  13  de  abril de 2004, mediante la cual se declaró cerrada la  investigación.   

3.           Devolver  el  proceso al juzgado de origen  para  que,  a   su turno, lo remita a una Fiscalía Especializada del mismo  circuito,  diversa  de la que intervino en la etapa instructiva, para que adopte  las   determinaciones   correspondientes  en  cuanto  a  la  situación  de  los  sindicados aludidos en el anterior aparte.   

4.   Ordenar   la   libertad  inmediata  de  Luis Fernando   y   Javier  Machado  Quiroz,      Fabián     Andrés     Rengifo  Molina   y   Yonnys  Amaya  Amaya,  la  cual  se  hará  efectiva  luego  de  que  suscriban  las  diligencias  de  compromiso  relacionadas  en  la  parte motiva,  siempre y cuando no sea requeridos por otra autoridad.   

En   todo  lo  demás,  los  fallos permanecen vigentes.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO                                                     

         

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ               LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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