36146(12-04-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 36146  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

                                     Aprobado Acta No. 128   

Bogotá, D. C., doce (12) de abril de dos mil  once (2011).   

VISTOS  

Decide la Corte el impedimento manifestado por  los  Magistrados  de la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá  Alberto  Poveda  Perdomo  y  Fernando  Adolfo  Pareja Reinemer, para conocer del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  defensor  de MIGUEL ÁLVARO DÍAZ  FERNÁNDEZ  y  LINDON ANTONIO FERNÁNDEZ, contra la decisión proferida el 25 de  enero  de  2011 por el Juzgado Séptimo Penal del Circuito de Conocimiento de la  misma  ciudad,  a  través  de  la cual negó la solicitud de preclusión,   elevada  por la Fiscalía 132 Seccional y el defensor de los imputados, respecto  del delito de falsedad marcaria.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

1.   El 21  de  agosto  de  2010,  siendo  aproximadamente  las  7:42  A.M.,  miembros de la  Policía  Nacional  que  patrullaban  por  la  Avenida  Antigüa Oriente de este  Distrito  Capital,  fueron informados que en la estación de gasolina ubicada en  la  calle  40  de  ese  sector  se  estaba  cometiendo  un  hurto.  Una  vez los  uniformados  llegaron  al  lugar,   los delincuentes emprendieron la huida,  unos   en  el vehículo marca Kia Picanto de placas CXY 755 iniciándose su  persecución,  la  cual culminó al colisionar el automóvil de los incriminados  con  otro  automotor,   produciéndose  la  aprehensión de ALEJANDRO RÍOS  RÍOS,  LINDON  ARIAS  TOLE  y  ÁLVARO DÍAZ FERNÁNDEZ, mientras que los otros  desaparecieron con el dinero.   

2. Con fundamento en  los  hechos  anteriores,  ante  el  Juzgado  37 Penal Municipal con funciones de  Control  de  Garantías  de  la  ciudad  de  Bogotá,  se  llevaron  a  cabo las  audiencias  concentradas  de control de legalidad de la captura, formulación de  imputación  e  imposición  de medida de aseguramiento por los delitos de hurto  calificado  agravado,  porte  ilegal  de armas de fuego, receptación y falsedad  marcaria, a los cuales se allanó RÍOS RÍOS.   

En   relación   con  ARIAS  TOLE  y  DÍAZ  FERNÁNDEZ,  aceptaron  parcialmente  la  imputación  realizada respecto de los  ilícitos  contra  el  patrimonio económico y la seguridad pública. Ante tales  circunstancias, se ordenó la ruptura de la unidad procesal.   

3.          Mediante            sentencia  de 26 de noviembre de 2010, el Juzgado  21 Penal del  Circuito    de    Bogotá    condenó   a   los  atrás  relacionados  por  los  delitos  a  los  cuales  se  allanaron,  decisión que al ser objeto de inconformidad por parte de la defensa  de  los  procesados,  en torno a la rebaja de pena por reparación integral y la  amortización     de    la    multa,    motivó  el envío a la Sala Penal del Tribunal Superior de la misma  ciudad,  quien  en  proveído  de   9 de marzo de  2011  la  modificó, en el  sentido  de  condenar  a  ALEJANDRO  RÍOS RÍOS, a 49  meses  y  15 días de prisión e inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas,  y  multa  de  2.25  salarios  mínimos  legales mensuales  vigentes,  en  tanto que a ÁLVARO DÍAZ FERNÁNDEZ y  LINDON  ANTONIO  FERNÁNDEZ  les  impuso  46  meses  y  15  días  de prisión e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones   públicas,   y  multa  de  2,25  salarios  mínimos legales mensuales vigentes.   

El fundamento de la decisión lo constituyó  el  verificar que a pesar de que objetivamente hay una  diferencia  entre  el  valor  que  declaró  la  víctima  como objeto del hurto  ($78.000.000)     y     la    suma    entregada por  los  procesados  por  concepto de reparación integral ($44.000.000),  la declaración libre y voluntaria de  la  víctima  de  sentirse satisfecha con el valor entregado, es suficiente para  declarar     judicialmente    que    hubo    reparación    integral1.   

Por   ello,   como  quiera  que  desde  una  hermenéutica  basada  en  fines,  el  artículo  269  del  Código  Penal está  dirigido  a  incentivar  la  reparación  integral  voluntariamente  a cargo del  agente   del  delito,  mediante  el  ofrecimiento  de  una  degradación  de  la  intensidad  punitiva a cambio de que la víctima se beneficie de modo temprano y  sin  complejidad, reconoció  a ALEJANDRO RÍOS RÍOS  la rebaja de la  mitad  de  la  pena  impuesta  por  el  delito  de hurto calificado, quantum que  aumentó  en  24  meses  en razón del concurso de delitos de falsedad marcaria,  receptación  y porte ilegal de arma de fuego, para un  subtotal  de  99  meses,  al cual le disminuyó el 50% por haberse allanado a la  imputación,  quedando  en  definitiva  la  pena  por  descontar    en    49   meses   y   15   días   de  prisión.   

En  relación con LINDON ANTONIO ARIAS TOLE y  ÁLVARO  DÍAZ FERNANDEZ, atendiendo a que el delito por el que se procedía era  el  de  hurto  calificado agravado, cuya pena fue fijada por el Juez fallador en  150  meses de prisión, que rebajada a la mitad por la reparación integral daba  un  guarismo  de  75  meses,  les  aumentó  18 meses por razón del concurso de  delitos  de  receptación y porte ilegal de arma de fuego para un subtotal de 93  meses,  suma  que  al  descontarle  el  50%  en  virtud  del  allanamiento  a la  imputación  conllevó  a  que   la  definitiva por descontar quedara en 46  meses y 15 días de prisión.   

4. Entre tanto, en el  asunto  penal  objeto  de  la  ruptura  de la unidad procesal para investigar la  conducta  de  falsedad marcaria de ÁLVARO DÍAZ FERNANDEZ y LINDON ANTONIO  FERNÁNDEZ,  la  Delegada de la Fiscalía 132 Seccional solicitó la preclusión  de  la  investigación  a favor de los imputados con base en la causal 5ª   del  artículo 332 del Código de Procedimiento Penal (Ausencia de intervención  del  imputado en el hecho investigado), petición que si bien fue coadyuvada por  la  defensa,  lo  fue  con fundamento en la causal establecida en el numeral 6º  (Imposibilidad  de  desvirtuar  la  presunción  de  inocencia), correspondiendo  conocer  de  la  misma al Juzgado Séptimo Penal del Circuito de Conocimiento de  Bogotá,   quien   en   audiencia   cumplida   el   25  de  enero  de  2011,  la  negó.   

Para  el  efecto  sostuvo  que la imputación  surge  con  los  delitos de hurto calificado y agravado, receptación y falsedad  marcaria   y   a   record  1:05:24  de  la  audiencia  se  señala  “como  presuntos  autores”  y  en  la  solicitud  de  preclusión se indica que no hay elementos materiales probatorios  o  evidencia  física para inferir que ARIAS TOLE y DÍAZ FERNÁNDEZ adquirieron  el    vehículo     y    falsificaron    la    placa,   lo   cual   resulta  contradictorio.   

Adicionalmente, porque advirtió una división  de  funciones,  “pero  además  como se presenta el  facto,  los dos sujetos huyen a bordo del automotor que se tenía dispuesto para  huir,  y  entonces  tendríamos que decir que extrañamente la falsedad marcaria  no  admite sino la condición de autor y las otras formas de participación (…  ) y ello no es así…”   

   

5. Inconforme con lo  decidido,  el  defensor  de los imputados la impugnó, enviándose la carpeta al  Tribunal  Superior  de  Bogotá, donde  los integrantes  de la Sala de  Decisión  Penal compuesta por los Magistrados Alberto Poveda Perdomo y Fernando  Adolfo  Pareja  Reinemer,  en  proveído de 11 de marzo de 2011, manifestaron su  impedimento  para  conocer  del caso, con fundamento en la causal prevista en el  numeral   4º   del   artículo   56   de  la  Ley  906  de  2004,  “porque  manifestó  su  opinión  sobre  el  asunto  del proceso  dentro  de la causa originaria, pudiéndose observar que tiene ya su opinión de  que  los  procesados  son  coautores   impropios de la conducta de falsedad  marcaria  por  la  que  se  sigue  esta causa; lo anterior de conformidad con la  estructura  del  primer  proceso,  sumado  lo anterior a que se han conocido las  pruebas  que  obran  en  la  actuación  y  se  ha pronunciado de fondo sobre la  responsabilidad  de  las  mismas  personas,  por  razón  de  hechos y conductas  punibles   cometidos   en   idénticas   circunstancias   de   tiempo,   modo  y  lugar.”   

6. En proveído de 16  de  marzo  del  presente  año,  otra  Sala  de Decisión Penal de la mencionada  Corporación,  consideró  que  al  no haberse pronunciado los magistrados sobre  aspectos  sustanciales del asunto que ahora le será sometido a su conocimiento,  no  puede  afirmarse  que  su  criterio  está  comprometido  ya  que  lo que se  profirió  fue  una  sentencia  anticipada  con ocasión de la aprobación de un  preacuerdo,  en  el  que  la decisión sobre lo sustancial ya venía determinada  por  la  voluntad  de las partes, razón por la cual se ordenó el envío de las  diligencias   a   la  Corte  Suprema  de  Justicia  para  dirimir  de  plano  la  cuestión.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

De conformidad con los artículos 57 de la Ley  906  de  2004,  y  58  A  de  la  Ley  1395 de 2010, la Corte es competente para  resolver  el impedimento planteado por corresponder a un proceso adelantado bajo  los  lineamientos  del  sistema  penal  acusatorio,  y tratarse de la expresión  hecha  por  los magistrados que integran una de las Salas de Decisión Penal del  Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial  de  Bogotá  para  sustraerse  al  conocimiento de la presente actuación.   

En  relación con el procedimiento, establece  el  artículo  62 ídem, la suspensión de la actuación desde la manifestación  del  motivo  por parte del funcionario judicial hasta su resolución definitiva.  No   obstante   importa   precisar   que  con  ocasión  de  las  modificaciones  introducidas  al  Código  de Procedimiento Penal por la Ley 1395 de 12 de julio  de  2010 (artículo 83), mediante la cual adicionó la Ley 906 de 2004, a partir  de  esa  fecha,  de  los  impedimentos  de  magistrado  conocen  los  demás que  conforman   la   sala  respectiva,  quienes  se  pronunciarán  en  un  término  improrrogable  de  tres  días. Aceptado el mismo, se complementará la Sala con  quien  le  siga  en  turno  y  si  hubiere  necesidad,  se sorteará un conjuez.  Si  no  se  aceptare  el  impedimento, tratándose de  Magistrado  de  Tribunal  Superior,  la actuación pasará a la Corte Suprema de  Justicia  para  que  dirima de plano la cuestión. (Se  destaca).   

Ahora  respecto  de  lo  que  es  materia  de  controversia  la Sala en diversas oportunidades ha expresado que el instituto de  los  impedimentos  y  las  recusaciones  tiene  una clara fuente constitucional,  pues,  de  un  lado,  el  artículo  228  de  la  Carta Política dispone que la  administración  de  justicia  es  función  pública  y  que sus decisiones son  independientes  y,  de  otro,  el  artículo  230  de la misma indica que en sus  providencias   los   jueces   sólo   están   sometidos   al   imperio   de  la  ley.   

En  desarrollo del principio de imparcialidad  que  debe  presidir  las  actuaciones  judiciales,  la  legislación procesal ha  previsto  una  serie  de causales de orden objetivo y subjetivo en las cuales el  juez  debe declararse impedido para decidir, garantizando a las partes, terceros  y demás intervinientes las formas propias de cada juicio.   

Como  a  los  jueces  no  les está permitido  separarse  por su propia voluntad de las funciones que les han sido asignadas, y  a  las  partes no les está dado escoger libremente la persona del juzgador, las  causas  que  dan  lugar  a  separar del conocimiento de un caso determinado a un  juez  o  magistrado  no  pueden  deducirse  por  analogía,  ni  ser  objeto  de  interpretaciones  subjetivas,  en  cuanto  se trata de reglas de orden público,  fundadas  en  el  convencimiento del legislador de que son éstas y no otras las  circunstancias   fácticas   que   impiden  que  un  funcionario  judicial  siga  conociendo  de  un  trámite,  porque  de  continuar  vinculado  a  la decisión  compromete  la  independencia  de  la administración de justicia y quebranta el  derecho  fundamental  de  los  asociados  a  obtener  un  fallo proferido por un  tribunal                  imparcial2.   

La circunstancia impeditiva invocada por los  Magistrados  de una de las Salas del Tribunal Superior de Bogotá para apartarse  del  conocimiento  de  este  asunto,  es  la  consagrada  en  el ordinal 4º del  artículo  56  de la Ley 906 de 2004, que señala como causal de impedimento que  “el  funcionario  judicial  haya  sido  apoderado o  defensor  de  alguna  de las partes, o sea o haya sido contraparte de cualquiera  de  ellos,  o  haya  dado  consejo  o  manifestado su  opinión     sobre     el     asunto     materia     del     proceso”.   

Sobre  este  tema  en particular, la Sala ha  dicho  que “lo que obliga a aceptar la circunstancia  de  inhibición  es  que  el  funcionario  haya  incurrido,  con ocasión de sus  funciones,  en  pronunciamientos anticipados acerca de aspectos sustanciales que  […]     constituyen  auténticos  actos de prejuzgamiento, que implican compromiso indiscutible de su  criterio    y    pretenden    su   imparcialidad   para   resolver   el   asunto  futuro”3.   

Igualmente, ha señalado que “lo     sustancial     […],  en  asuntos  jurídicos,  se  identifica  con  el  fondo  de  la  pretensión  o  de  la  relación  jurídico  material que se debate”4.   

En este caso, se verifica que los magistrados  de   la  Sala  de  Decisión  Penal   del  Tribunal  Superior  de  Bogotá,  conocieron   del  recurso  de  apelación interpuesto por los defensores de  todos  los procesados contra la sentencia anticipada proferida por el Juzgado 21  Penal  del  Circuito  de  Conocimiento  de  la  misma ciudad, por no habérseles  reconocido  la  rebaja de pena por reparación integral y la amortización de la  multa,  con  base  en los mismos hechos que hoy son objeto de conocimiento luego  de  que  ALEJANDRO RÍOS RÍOS se allanara a los cargos por los delitos de hurto  calificado  agravado,  porte  ilegal  de armas de fuego, receptación y falsedad  marcaria,  mientras  que  ÁLVARO  DÍAZ  FERNÁNDEZ y LINDON ANTONIO FERNÁNDEZ  solo lo hicieron por los tres primeros ilícitos.   

Tal circunstancia sin embargo, no conlleva a  predicar  que  quienes  se están declarando impedidos para conocer del proceso,  hubieran  dado  su  opinión respecto de un aspecto sustancial del mismo. Lo que  aprecia  la  Sala,  es  que su análisis se limitó a absolver dos interrogantes  como  lo  fueron  “(i) ¿Se debe reconocer la rebaja  prevista  en  el  artículo  269  del  CP,  por  reparación  integral cuando lo  aceptado  por la víctima a ese título es inferior al valor de lo hurtado? (ii)  ¿Es   competente   el   juez   de   conocimiento  para  pronunciarse  sobre  la  amortización de la multa?”.   

Para  desatar la impugnación y absolver los  interrogantes  propuestos,  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de Bogotá  no   abordó  aspectos  medulares  o  de  fondo como serían verbigracia la  tipicidad  de la conducta, la presunta responsabilidad en el acontecer delictivo  o   el   grado   de  participación  de  aquellos  en  el  acontecer  delictivo,  circunstancias  que  además  no  podía  entrar  a  debatir   a  menos que  advirtiera  una  causal de nulidad, dado que al haberse allanado los imputados a  los  cargos  endilgados,  tal  situación  llevaba  ínsita  la  renuncia  a  la  controversia  fáctica  y  jurídica  a  cambio  de  obtener  la  rebaja de pena  consagrada en la ley.   

Finalmente,  debe  resaltarse que si bien la  Sala  de  Decisión Penal del Tribunal Superior de Bogotá al momento de decidir  la   impugnación  presentada,  resolvió  la  solicitud  de  reconocimiento  de  prisión  domiciliaria  elevada por el defensor de los sentenciados ARIAS TOLE y  DIAZ  FERNÁNDEZ,  ello tampoco tiene la connotación de aspecto sustancial para  sustraerse  del  conocimiento  del  asunto, como quiera que limitó su estudio a  verificar  si  tenían  la  condición  de padres cabeza de familia, frente a lo  cual  encontró que no se acreditaban los presupuestos consagrados en la Ley 750  de  2002  y  en  los  artículos  314  y 461 del Código de Procedimiento Penal.   

Si lo anterior es así, no resulta de recibo  la  apreciación  de  los magistrados que se declaran impedidos para conocer del  recurso  de  apelación interpuesto contra la decisión que negó la preclusión  de  la  investigación,  pues  al  no  haber  abordado el análisis de fondo del  proceso,  la  causal impeditiva propuesta no se configura, razón por la cual se  dispondrá  la  devolución  inmediata  de  la  actuación  para  que  sin  más  dilaciones procedan a la definición  de la impugnación.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

1.      Declarar      infundado  el  impedimento  manifestado  por  los  doctores  Alberto  Poveda  Perdomo  y  Fernando Adolfo Pareja Reinemer, magistrados  de una de  las Salas del Tribunal Superior de Bogotá.   

2.  Devolver  de  inmediato  el proceso a esa Corporación, con el fin de que la Sala que integran  los  Magistrados  Alberto  Poveda  Perdomo  y  Fernando  Adolfo Pareja Reinemer,  proceda   a   conocer   del   recurso   de   apelación   interpuesto   por  los  defensores   de  ÁLVARO DIAZ FERNÁNDEZ y LINDON ANTONIO FERNÁNDEZ contra  la  decisión  por  medio  de  la  cual  el  Juez Séptimo Penal del Circuito de  Bogotá  negó  la  solicitud  de  preclusión  elevada  por  la  Fiscalía  132  Seccional.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ     LUIS    BARCELÓ   CAMACHO              JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

Permiso  

FERNANDO   CASTRO   CABALLERO            SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            MARÍA  DEL  R.   GONZÁLEZ   DE   LEMOS                        

AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                     JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

       Comisión    de  servicio   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1 Para  el  efecto trajo a colación la sentencia  de 9 de abril de 2008, proferida  dentro del radicado 28161.   

2 C. S  de  J.,  Sala  de  Casación  Penal,  auto  de  19  de octubre de 2006, Rad. No.  26.246   

3 Auto  de 7 de marzo de 2007, radicación 26853   

4  Ibídem     

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